UNA PUERTA HACIA EL PASADO
CAPITULO 5: LA VISITA DE JUSTIN
-Buenas días -dijo Hermione bajando a la sala de su casa y encontrando allí a sus padres, quienes estaban tranquilamente tomando el té-. Lo siento, me quedé dormida, es que no podía dormir anoche. Mira nada más, es tardísimo.
-No hay problema -dijo el Sr. Granger sonriendo a su hija, pensando que aún era una niña
-Tienes visitas, linda -dijo la Sra. Granger, señalando con los ojos hacia un rincón de la sala.
Hermione se volvió, no se había percatado de la presencia de Justin.
-¡Justin! -dijo Hermione sorprendida
-Hola -la saludó él dándole un beso en la mejilla
-Hola -dijo Hermione sin recuperarse de su sorpresa-. ¿Por qué no me avisaste que vendrías?
-Quería darte una sorpresa
"Vaya sorpresa, tremendo susto que me has dado", pensó Hermione
-¿Por qué has venido? -preguntó Hermione
-Vine porque te extrañaba mucho y no podía estar un día más sin verte. Tendré que regresar hoy en la tarde a Escocia, pero pienso pasar toda la mañana contigo.
-Entonces tendrás que ir conmigo a todas partes. Hay muchas cosas que ver: la decoración del salón, el pastel, las invitaciones...
-Mejor te invitó a desayunar, y por hoy te olvidas de los preparativos para la boda
-Me parece buena idea -dijo Hermione percatándose de que lo que más deseaba era olvidarse de la boda, cada vez que quitaba una hoja al calendario y sabía que la boda se aproximaba, sentía un profundo deseo de huir, de salir corriendo, cosa que nunca antes le había pasado.
-¿Gustan acompañarnos a desayunar? -preguntó Justin por respeto a los padres de Hermione
-Lo siento -dijo el Sr. Granger- . Vayan ustedes, yo tengo citados varios pacientes a lo largo del día
-Yo tampoco puedo -se disculpó la Sra. Granger-, también tengo pacientes que atender.
Hermione sabía perfectamente que su negativa se debía a que no estaban de acuerdo con ese matrimonio
-¿Hablaste con Lavender? -le preguntó Harry a Ron esa mañana, ambos se encontraban en el despacho de Harry.
-Sí -dijo Ron con cara de alivio-. Me perdonó, no tienes idea de la reconciliación que tuvimos.
-Me alegro -dijo Harry-, o sea que si va a haber boda.
-Claro que habrá boda. Después de todo lo que he gastado y de las cuatro horas que le rogué para que me perdonará, tiene que haber boda.
-¿Estás convencido?
-Totalmente. Anoche después de que Lavender me perdonó supe que no deseo estar con nadie más que no sea ella.
-Buenos días -dijo Percy entrando
-¿Cuántas veces tengo que decirte que toques antes de entrar? -exclamó Harry
-He traído conmigo a Percy Junior -dijo Percy sin hacer caso de lo que Harry le decía y enseñando a su hijo, que era idéntico a él.
-Hola -saludó el niño con el mismo tono altanero de Percy.
-¿Te tocó hacerle de "mamá"? -preguntó Ron a Percy burlándose.
-Muy gracioso, Ron -dijo Percy-. Lo que pasa es que lo llevaré al Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas
-¿Por qué? -preguntó Ron
-Le están saliendo unas pequeñas ronchas y queremos saber qué es lo que tiene, Penélope está ayudando a Lavender con los preparativos de tu boda, así que yo lo llevaré al hospital.
Ron se acercó a examinar a su sobrino
-Nunca he visto una enfermedad así -dijo Ron preocupado después de unos minutos
-Creo que es varicela -dijo Harry también observando al niño.
-¿Qué es eso? -preguntaron Ron y Percy
-Es una enfermedad muggle, puede que tú hijo la haya contraído en la escuela, al fin y al cabo, asiste a una escuela muggle mientras tiene la edad suficiente para ir a Hogwarts.
-Mejor que lo revisé el sanador -dijo Percy, disponiéndose a salir
-Harry -dijo Percy, volviéndose hacia él-. Se me olvidaba, tienes que ver al jefe del Departamento de Transportes Mágicos, tendrás un desayuno con él a las 10:00, en el lugar de siempre. No faltes.
-Vaya manera de perder el tiempo -dijo Harry en cuanto Percy se fue-. Ese viejito siempre olvida sus compromisos, apuesto a que me dejará plantado de nuevo.
-No creo, le envié una lechuza para recordarle -dijo Ron feliz de no estar en el lugar de Harry
Harry se dirigió sin ninguna prisa a un restaurante cercano al Ministerio de Magia, donde a veces para salir de la rutina iba a desayunar con los jefes de algún departamento. Era terapéutico abandonar su despacho y hablar de los problemas fuera del Ministerio, pero por lo visto, nadie acudiría a su cita. Aquello no era extraño, sabiendo que su cita era con el viejo jefe olvidadizo encargado del Departamento de Transportes Mágicos, por lo que tranquilamente se sentó en una mesa apartada y ordenó el desayunar, dispuesto a relajarse y olvidarse un poco del trabajo.
Todo iba bien, el desayuno que le habían llevado resultó delicioso. Estaba por pedir la cuenta e irse cuando para rabia suya vio entrar al restaurante a Hermione y a Justin.
Ellos no se percataron de la presencia de Harry en el restaurante y pidieron una mesa un tanto alejada de Harry, quien con la carta del menú se cubrió la cara para que no lo vieran.
"¿Por qué nunca cargó la capa invisible?" -se preguntó Harry
-¿Gusta algo más, señor Ministro? -le preguntó el mesero al ver que Harry aparentemente leía la carta
Harry se vio obligado a pedir algo más con tal de poder seguir en el restaurante y estar al tanto de lo que hacían Hermione y Justin.
Los observó todo el tiempo sin perder detalle, se sorprendió de la frialdad de aquella pareja y realmente no sabía si aquello lo tranquilizaba o inquietaba más: Hermione estaba decidida a casarse con Justin, quizás le hubiera gustado ver a Hermione realmente enamorada, al menos eso sería una garantía de que sería feliz.
Hermione y Justin ordenaron algo de desayunar, ambos comieron en total silencio, cada quien pensando en sus respectivos problemas, sin ningún intercambio de miradas.
-¿Te gustó la comida? -preguntó Justin a Hermione en cuanto terminaron
-Deliciosa -contestó Hermione-. ¿Tienes que irte ya?
-En un par de horas -dijo Justin checando su reloj-. Tenemos tiempo.
-Hay algo que quiero comentarte -dijo Hermione en tono serio.
Harry trataba de agudizar el oído, pero realmente no podía oír nada de aquella conversación.
-Te escucho -dijo Justin tomando una de sus manos y besándosela-. ¿Qué ocurre?
Harry apretó los puños con fuerza a causa del coraje que sintió con aquel gesto.
-He estado pensando mucho y he tomado la decisión de renunciar al Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas.
-¿Hablas en serio? -preguntó Justin incrédulo.
-Muy en serio, lo he pensado y creo que he dedicado muchos años trabajando para las criaturas mágicas y ahora con lo de la boda quiero dedicarme a nuevas cosas
-¿A qué nuevas cosas? -preguntó Justin-. ¿Acaso piensas poner una institución de beneficencia pública?
-No te burles -dijo Hermione
-Perdona, no es burla -dijo Justin volviendo a besar su mano, Harry sintió un tremendo deseo de pararse y arrear patadas en contra de Justin.
-¿A qué planeas dedicarte? -preguntó Justin
Hermione no podía responder a aquella pregunta, no sabía a ciencia cierta qué era lo que quería, tenía muchos planes y había muchas nuevas cosas a las que le gustaría dedicarse. Lo único que podía responderle a Justin, era que no quería seguir en su actual empleo porque sentía que ya había logrado todas sus metas allí.
-No lo sé exactamente -dijo Hermione con voz sincera-. Supongo que después de la boda, cuando tenga menos preocupaciones en la cabeza podré responder a tu pregunta.
-Bueno -dijo Justin aceptando la respuesta de Hermione-. Si quieres renunciar yo no te lo voy a impedir.
-Gracias, Justin. Eres muy comprensivo.
Justin se acercó a ella y la besó
Aquello era más de lo que Harry podía soportar, al ver el beso sintió que la sangre le hervía por dentro, tuvo que agarrarse fuertemente de la silla para no pararse a golpear a Justin.
-¿Nos vamos ya? -preguntó Hermione
-Sí -dijo Justin-. Te llevaré a tu casa y después regresaré a Escocia.
Harry vio a Hermione y a Justin irse, los hubiera seguido, quería saber a dónde iban, ignoraba que Justin tenía que regresar a Escocia, pero decidió no seguirlos. Tenía varios asuntos que atender en el Ministerio de Magia, además de que no soportaría ver otro beso entre ellos.
-Harry -dijo Ron en cuanto lo vio llegar al Ministerio-. ¿Cómo te fue?
-Mal -dijo Harry de mala gana, Ron lo interrogó con la mirada
-Hermione fue al mismo restaurante en el que yo me encontraba, acompañada de esa piltrafa llamada Justin -exclamó Harry entrando a su despacho y azotando la puerta tras de sí.
Tres horas más tarde:
-Sr. Potter -decía la Sra. Waltkins a través de la chimenea-. Lo buscan
-Pedí que no me interrumpiera nadie -dijo Harry
-Lo siento, pero la Srita. Granger acaba de llegar y desea hablar con usted. ¿La hago pasar?
-Sí
"Por lo menos ya no está con ese infeliz" -pensó el ojiverde
Harry escuchó inmediatamente a Hermione tocar a la puerta de su despacho.
-Pasa -dijo Harry abriendo la puerta.
-Hola -saludó Hermione sonriente, pero Harry no le devolvió la sonrisa, seguía muy molesto con ella por lo del restaurante.
-Siéntate -dijo Harry al tiempo que señalaba uno de los dos cómodos sillones que estaban enfrente de su escritorio.
-Gracias -dijo Hermione sentándose, Harry se sentó por un lado de ella
-¿Quieres algo de tomar? -preguntó Harry.
-No, gracias.
-¿A qué debo el honor de tu visita? -preguntó Harry, mirándola fijamente
Hermione le extendió un fólder. Harry, sorprendido, aceptó el fólder, lo abrió y leyó el único documento que contenía: era la renuncia de Hermione
-¿Renuncias? -preguntó Harry en cuanto terminó de leer el documento
Hermione asintió
-¿Por qué? -volvió a preguntar Harry sin esforzarse en ocultar su sorpresa. Hermione siempre había ayudado a cuanta criatura desamparada se topaba en su camino y Harry creía que ella era feliz con su puesto, realmente aquella renuncia lo inquietaba muchísimo.
-Siento que ya cumplí mi misión en el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas y ahora quiero dedicarme a otra cosa -explicó Hermione
-No me digas que piensas dedicarte al hogar -dijo Harry apesadumbrado sin comprenderla.
Hermione era una mujer a la que le gustaba trabajar y no depender de nadie, pero quizás por lo de su boda, tenía realmente pensado dedicarse a Justin y a sus futuros hijos. Aquello le hacia sentir una patada en el estómago
Hermione se encogió de hombros, la verdadera razón por la que renunciaba era porque quería un cambio de vida, dejando atrás todo y comenzando de cero
-¿Estas segura de esto? -preguntó Harry sosteniendo el fólder con sus manos- porque si quieres, puedes darte un tiempo para pensarlo, puedes tomarte unos días y pensar las cosas con calma.
-Estoy segura -dijo Hermione en tono firme-. Quiero renunciar, lo he pensado mucho y es lo que quiero.
-¿No hay nada que pueda hacer para que cambies de opinión? -preguntó Harry
Hermione negó con la cabeza, Harry dio un suspiro aceptando su renuncia.
-Renuncia aceptada -dijo Harry tendiéndole la mano-. Deseo que tengas mucho éxito en todo lo que emprendas, sea lo que sea.
-Gracias, Harry -contestó Hermione estrechando su mano.
-Hermione -dijo Harry sin soltarla de la mano y haciendo una suave caricia en ella con su dedo pulgar-. Dime que tu decisión no tiene nada que ver con Justin.
-No, claro que no
-Entonces ¿a qué vino hoy? -dijo Harry sin poder contenerse-. ¿Qué hacía aquí?
-¿Cómo lo sabes? -se sorprendió Hermione
-Los vi desayunando juntos en el mismo restaurante donde yo me encontraba
-¿Nos estabas espiando? -preguntó Hermione molesta
-Tómalo como quieras -dijo Harry sin poder ocultar sus celos-. No me has contestado ¿qué hacia Justin aquí?
-Vino a saludarme, ya se ha ido -dijo Hermione sin querer dar detalles-. ¿Desde cuándo te dedicas a espiarme?
-Yo no me dedicó a espiarte -dijo Harry
-¿No? -exclamó Hermione-. Entonces, si estabas en el mismo restaurante que nosotros ¿por qué no fuiste capaz de saludarnos?
-No quería arruinarles su momento -dijo Harry irónicamente.
Hermione se puso de pie y se dirigió hacia la puerta, Harry también se puso de pie y le cerró el paso
-Antes de que te vayas, tengo una pregunta para ti -dijo Harry-. ¿Crees que sean divertidos los matrimonios sin amor?
-Que pregunta tan tonta -exclamó Hermione-. Tengo que irme ya.
-Responde a mi pregunta -exclamó Harry-. Te observé con Justin. Ambos comieron en total silencio, ni una mirada, ni una palabra entre ustedes y después... ¿Ese beso? Ese beso como si besarás una pared. ¿Por qué, Hermione?
-Mi relación con Justin es algo que no es asunto tuyo -dijo Hermione bastante enojada, saliendo del despacho de Harry
Harry la hubiera detenido, pero ¿de qué le servía seguir discutiendo con ella? Simplemente golpeó con furia su escritorio, teniendo toda clase de sentimientos encontrados: desde celos hasta un odio profundo hacia Justin.
-¡Harry! -dijo Ron entrando en ese momento
-¿Cuántas veces tengo que decirte que toques antes de entrar? -exclamó Harry
-Tenemos serios problemas -dijo Ron
-¿Y ahora qué? -preguntó Harry harto
-La bahía mágica
La bahía mágica era el atractivo turístico más famoso entre los magos, realmente era un lugar espléndido, tenía la mejor playa del mundo junto con los mejores hoteles y restaurantes que los muggles jamás podrían siquiera imaginar. Era lógico que fuera muy visitada por los magos, además de todo lo anterior, tenía un clima maravilloso y una brisa fresca imposible de encontrar en el mundo muggle.
-¿Qué hay con ella? -preguntó Harry
-No ha parado de llover en una semana, eso no es normal en la bahía mágica
-¿Y yo que tengo que ver en eso? -exclamó Harry irritado- ¡Yo no tengo la culpa del clima! Y ahora, vete en este preciso momento
-Pero, Harry -insistió Ron
-¡Que te vayas!
Ron lo miró enojado por el trato que le estaba dando.
-Yo no tengo la culpa de que Hermione vaya a casarse con Justin. ¡Tú la perdiste! Lo suyo terminó hace muchos años, entiéndelo -dijo Ron saliendo del despacho de Harry, dejándolo bastante molesto.
