UNA PUERTA HACIA EL PASADO
CAPITULO 6: AUN TE AMO
Finalmente, llegó el día la boda de Ron y Lavender. Ellos no eligieron la Madriguera para casarse allí como Colín y Ginny, sino que habían elegido un salón de fiestas mágico. Toda la familia Weasley estaba reunida ese sábado para ver casar al más chico de los pelirrojos y realmente todos parecían muy contentos con esa boda.
Harry llegó a la fiesta un poco antes de que iniciará la ceremonia, acompañado de Sirius y su familia.
-¿Cómo sigue Percy Junior? -preguntó Harry a Percy en cuanto lo vio.
-Tenías razón -dijo Percy-. Era varicela
-Hola -saludaron Ginny y Colin
-Hola -contestó Harry-. Ya veo que regresaron de su luna miel ¿qué tal su viaje por el Caribe?
-Maravilloso -dijo Ginny-, nos hubiéramos quedado más tiempo, pero teníamos que venir a la boda de Ron.
-¿Y qué tienen pensado hacer ahora? -preguntó Harry-. No sé si les interese, pero despedí a Rita Skeeter, sus puestos tanto en El Profeta como en "Corazón de Bruja" están vacantes, quizá ustedes podrían ocupar su lugar.
-¿De verdad? Me encantaría -dijo Ginny con una gran sonrisa-. Siempre he querido escribir en "Corazón de Bruja"
-Y yo siempre quise ser periodista y trabajar para "El Profeta" -dijo Colin también sonriendo.
-Entonces los puestos son suyos -dijo Harry, tendiéndole la mano a Colin y recibiendo un abrazo de Ginny.
-¿Por qué despediste a Rita Skeeter? -preguntó Ginny
-Porque inventó que Harry iba a casarse con Pansy Parkinson -contestó Percy-. Esa fue la gota que derramó el vaso, y mira que la perdonó cuando inventó que Harry vivía en unión libre con la profesora McGonagall.
-¿Por qué Rita Skeeter no puede ser como Melissa Moorman? -exclamó Harry-. ¿Por qué no puede decir la verdad?
-¿Melissa Moorman? -preguntó Percy-. ¿Te refieres a tu exnovia?
-Sí, ella es una periodista excelente.
-Cierto -dijo Ginny-. Yo admiro mucho su trabajo. Es una pena que lo suyo no haya funcionado.
-Ninguna pena -dijo Harry-, lo nuestro siempre fue un rotundo fracaso.
Harry buscó a Hermione entre los invitados, tenía que hablar con ella, sabía que no debió reclamarle lo del restaurante, pero los celos le habían ganado. No estaba seguro si quería disculparse, pero si por lo menos saludarla y oír que todo estaba bien entre ellos.
-Hola -la saludó Harry al encontrarla.
-Hola -saludó Hermione, viendo lo elegante y apuesto que se veía Harry.
Hermione sonrió ¿cómo no hacerlo? Harry se veía muy varonil con un smoking azul marino, un color que resaltaba sus hermosos ojos verdes.
"Se ve tan linda", pensó Harry para sí, al verla con su túnica de gala color salmón, delicadamente ceñida a su cuerpo, y su cabello castaño cuidadosamente rizado, flotando como una nube en torno suyo.
-Hermione, quiero disculparme por lo del restaurante. Lo siento mucho, no debí reclamarte por salir con Justin, mucho menos tenía porque meterme en tu relación con él.
Hermione sonrió, no tenía nada que disculparle, en el fondo le gustaba que Harry la celará, aquello le hacía sentir que él todavía la amaba.
-Lo siento -repitió Harry- ¿me perdonas por lo que te dije?
-Todo queda perdonado y olvidado -aseguró Hermione con una sonrisa.
-Gracias
Hermione volvió a sonreír, Harry también le sonrió, sintiéndose mucho mejor.
-La ceremonia va a empezar en cualquier momento -dijo Hermione-. Vamos a tomar nuestros lugares.
-Espera, aún no te he dicho lo bella que luces esta noche -dijo Harry en tono galante-. ¡Estás preciosa, Herm!
-Gracias -contestó Hermione, admitiendo la galantería de Harry con la mayor sencillez
-¡Harry! -dijo Erynn, llegando en ese momento- ¡La boda ya va a empezar!
-Hola, Erynn -saludó Hermione.
-Hola -dijo la niña extendiendo sus brazos para abrazar a Hermione. Ella abrazó y besó a la niña.
-Gracias por mi regalo de cumpleaños -dijo Erynn-. No había tenido oportunidad de agradecértelo.
-De nada
-¿Qué le regalaste? -preguntó Harry-. Apuesto a que un libro.
Hermione y Erynn negaron con la cabeza, con una sonrisa cómplice entre ellas, la niña mostró a Harry una linda pulsera que traía en su muñeca.
-Muy bonita -dijo Harry, observándola.
-¿Por qué apostaste a que Hermione me había regalado un libro? -preguntó Erynn.
-Porque me gusta regalar libros -explicó Hermione-, pero como aún no sabes leer, te regalé la pulsera.
-Harry me lee cuentos -se apresuró a decir la niña.
-Entonces te regalaré cuentos la próxima vez -dijo Hermione-. Y cuando quieras cuentos puedes ir a mi casa, tengo muchos cuentos que sé que te gustarán.
-Gracias -dijo la niña feliz, posteriormente tomó la mano de Hermione y después la mano de Harry, jalándolos hacia la fiesta, quedando ella en medio de los dos.
Durante la ceremonia, Harry estuvo sentado por un lado de Erynn, y ella a su vez, por un lado de Hermione, formando entre los tres un cuadro muy bonito.
Lavender tenía una expresión muy dulce y sonriente. Ron por su parte también lucía muy apuesto y sonreía nerviosamente.
La Sra. Weasley no pudo evitar llorar durante toda la ceremonia, pero eran lágrimas de felicidad. Fred y George trataron de consolarla diciéndole que quizás Ron se estaba casando porque pronto iba a ser papá, aquello no le hizo ninguna gracia a la Sra. Weasley.
-Mi buen amigo se ha echado la soga al cuello -dijo Harry a Ron, en cuanto terminó la ceremonia y se acercó con Hermione a felicitarlo.
Ron rió, pero por la expresión de su rostro se notaba que estaba feliz.
-¡Felicitaciones! -dijo Harry al tiempo que le daba un fuerte abrazo y unas palmadas en el hombro.
-Gracias -contestó Ron, correspondiendo a su abrazo.
-¡Muchas felicidades, Ron! -dijo Hermione con los ojos ligeramente empañados.
-¿Vas a llorar? -preguntó Ron.
Hermione lo abrazó, se sentía contenta por Ron, le agradaba verlo felizmente casado, pero las lágrimas eran porque sabía que Ron estaba enamorado de Lavender y por eso era feliz. En cambio ella, pronto iba a casarse sin estar enamorada.
-Oh, vamos, no llores -le dijo Ron dándole unas palmaditas torpes en la espalda.
Hermione hizo un esfuerzo por controlarse y sonrió a Ron.
-Tienes que querer mucho a Lavender -le dijo
-Descuida -contestó Ron, al tiempo que volvía a abrazar fuertemente a sus dos mejores amigos.
El salón donde fue la fiesta estaba decorado con bengalas del doctor Filibuster, afuera del salón había un encantador jardín de sauces y rosales con fuentes danzantes.
La mayor parte del tiempo, Hermione y Harry la pasaron juntos. Harry convenció a Hermione de que bailaran y ambos se divirtieron bailando toda la fiesta.
Cuando llegó la hora de despedir a los novios a su viaje de bodas, Harry y Hermione salieron al jardín con ellos.
-Buena suerte - dijo Harry a Ron mientras le sonreía pícaramente
Hermione por el contrario, dio un fuerte abrazo a Lavender.
Después Harry y Hermione vieron cómo se alejaban en un carruaje tirado por dos unicornios blancos que llevaba arrastrando varias botellas vacías de cerveza de mantequilla.
Sin los novios parecía que la fiesta iba a terminar en cualquier momento, pero aún así, el grupo musical siguió tocando y la gente siguió bailando.
-¿Paseamos por el jardín? -propusó Harry a Hermione
Hermione asintió, Harry le tendió su brazo y ella lo aceptó.
Ambos pasearon largo rato por el jardín sin decir palabra, oyendo la música alegre de la fiesta. Minutos después, el conjunto anunció que se despedía y enseguida tocó una última melodía que era suave y lenta.
Hermione y Harry se quedaron fríos. Imposible no recordar aquella melodía que había sido su favorita cuando fueron novios.
-Nuestra canción -dijo Hermione con un hilo de voz.
-¿Bailamos? -propusó Harry
-¿Aquí?
-¿Porque no? -contestó Harry tendiéndole la mano para empezar a bailar.
Hermione sonrió y aceptó la mano de Harry. Ambos se dejaron llevar por aquella melodía suave y lenta que de un solo golpe les devolvía las ilusiones pasadas.
Harry deseó que aquella melodía no terminará nunca. Sabía que aquella iba a ser la última vez que Hermione estuviera bailando con él aquella pieza. Sabía que sería la última vez que la tuviera en sus brazos y ahora su final estaba más cerca que nunca, porque su próximo encuentro sería en la boda de Hermione.
Para su desdicha la melodía terminó. Era el momento de separarse, de decirse adiós, sin embargo, Harry no soltó a Hermione, sino que la atrajo aún más hacia él, deshaciéndose de la poca distancia que los separaba. Hermione quiso zafarse, pero su cuerpo no le respondía.
-¿Qué haces Harry? -dijo Hermione al sentirse aprisionada entre los brazos de Harry
Harry no le respondió, se inclinó hacia ella y la besó con todo el amor que ella le inspiraba, y Hermione sin pensarlo, correspondió a su beso.
Aquel beso era la más agradable de todas las sensaciones, habían pasado 3 años desde la última vez que se habían besado, y sin embargo, los labios de Hermione seguían teniendo el mismo sabor dulce, la misma suavidad y calidez de siempre. Harry comprobó una vez más que jamás iba a encontrar miel más dulce que aquella que estaba saboreando en esos momentos.
El corazón de Hermione comenzó a latir con fuerza, había creído que jamás volvería a recibir un beso de Harry, y pensar que en ese momento, Harry estaba allí, besándola y deslizando sus manos por su espalda con pasión. Aquel parecía el primer beso, la primera vez que Harry, casi sin voz, le confesó que la amaba. Todo lo contrario a cuando recibió aquella carta en la que Harry le confesaba que estaba enamorado de otra… Un pensamiento la invadió: la carta. Harry había terminado con ella con una miserable carta, sin siquiera darle más explicaciones. El recuerdo de ese pensamiento, hizo que Hermione se separara inmediatamente.
-¿Por qué me haces esto? -lloró Hermione-. ¿Por qué, Harry? ¿Por qué no puedes salir de mi vida?
-Porque aún te amo, Hermione -dijo Harry, tratando de acercarse a ella, pero Hermione no se lo permitió-. Yo jamás he podido olvidarte. No ha habido un solo día en que yo no pensara en ti, en que no deseará correr a buscarte y volver a besarte. Jamás he querido apartarme de ti. Te necesito conmigo, mucho más de lo que jamás creí necesitar a alguien.
Por el rostro de Hermione comenzaron a correr gruesas lágrimas sin que ella pudiera evitarlo, agachó la cabeza para que Harry no lo notará, sintiendo pena por ser tan débil.
-Te amo -dijo Harry, levantando con suavidad la barbilla de Hermione con una mano para que ella lo mirara, y con la otra mano, limpió sus lágrimas-. No te cases con Justin... Dame una última oportunidad.
Hermione sentía la cálida mano de Harry sobre su rostro y aquello la hacía sufrir, enseguida desvió la mirada haciendo que Harry la soltará.
-¿Por qué me pides esto ahora? -dijo Hermione sin poder evitar que las lágrimas siguieran corriendo por sus mejillas-. ¿Por qué ahora cuando es demasiado tarde?
-Es tan tarde como tú quieres que sea -dijo Harry-. Yo aún te amo. Y tú tampoco me has olvidado. Déjame reconquistar tu cariño, tu amor... Estoy dispuesto a todo. Si quieres vámonos lejos a empezar de cero... Adonde tú quieras... Como tú quieras, pero no me apartes de ti... Te amo, Herm.
La cabeza de Hermione era toda una revolución de sentimientos encontrados, estaba decidida a casarse con Justin, y sin embargo, Harry estaba allí, pidiéndole una oportunidad, una oportunidad que sentía que no podía darle. Tenía miedo de volver a salir lastimada como en aquella primera vez, de derramar más lágrimas, de volver a sufrir por él. Quería dejar atrás todo sufrimiento y todo recuerdo que tuviera que ver con Harry, aunque eso significará apartarlo de su vida. Sentía que su dolor era más grande que todo el amor que sentía por él.
-Dame una oportunidad -insistió Harry, olvidándose de su orgullo
Hermione seguía callada, sabiendo que lo que Harry le pedía era imposible.
-Harry -dijo finalmente Hermione, haciendo un gran esfuerzo para no llorar y hablando con voz pausada-. Te prometo que siempre tendrás mi amistad y mi cariño, pero no me pidas más, no puedo darte más.
Harry la miró con profunda tristeza, Hermione no podía soportar esa mirada, la destrozaba.
-Perdóname, pero no puedo -dijo Hermione, saliendo rápidamente del jardín donde estaban, sin querer seguir viendo aquellos ojos tristes.
Harry se quedó inmóvil, observándola. Enseguida cayó en la cuenta de que la estaba perdiendo y corrió tras ella. Cuando la alcanzó, la rodeó con sus brazos a la altura de la cintura, reteniéndola junto a él. Hermione se quedó quieta sin saber que hacer, solamente sintiendo el abrazo de Harry.
-Hermione, no me dejes así -dijo Harry con una voz que era casi un susurro, besando sus cabellos rizados, deseando que Hermione se volviese hacia él, aceptando el amor que él le ofrecía.
-Perdóname, Harry. Lo nuestro terminó hace mucho tiempo, mi vida ahora está con Justin
-En verdad ¿quieres casarte con él?
-Sí. Mi decisión está con él.
-Quiero que me prometas que serás feliz -dijo Harry soltándola lentamente, sintiendo que la vida se le iba al dejarla ir
-Lo prometo -dijo Hermione, sintiendo que las fuerzas la abandonaban.
-Gracias por haberme hecho tan feliz -dijo Harry-. En verdad, disfruté cada momento a tu lado. Eres y siempre serás el amor de mi vida.
"Y tú el mío" -pensó Hermione
-Adiós, Harry -dijo Hermione, y salió corriendo de la fiesta. Esta vez Harry no la detuvo.
