UNA PUERTA HACIA EL PASADO

CAPITULO 9: LAS CARTAS FALSAS

El sábado en la noche, el mismo sábado de la boda de Hermione, Harry se encontraba en un bar administrado por elfos domésticos, entre los elfos que allí trabajaban se encontraba su antiguo amigo, Dobby.

-Sr. Potter -decía Dobby-. Ya no tome, por favor, le va a hacer daño.

-Sírveme otra copa -decía Harry borracho.

-Ya ha bebido usted bastante.

-Quiero otra copa -dijo Harry, tendiéndole su copa a Dobby para que la llenará.

-Lo siento, señor -dijo Dobby-. No puedo, por su bien, no puedo.

-¿Por mi bien? -exclamó Harry riendo irónicamente-. Nadie se preocupa por mi bien

-No diga eso señor, yo me preocupo por usted.

-Solamente tú te preocupas por mí. Eres un buen amigo. ¿En cambio ella? Ella se casó. ¡Se casó con un idiota que no la quiere como yo!

-Lo siento, señor.

Harry bebió lo poco que quedaba en su copa y después la aventó, golpeándola con fuerza contra la pared, rompiéndola a causa de los celos, la ira y impotencia que sentía

Dobby no sabía que hacer con Harry, no era la primera copa que Harry rompía.

Harry estaba realmente borracho, había bebido demasiado en toda la tarde. Dobby pronto tendría que cerrar el bar y no podía dejar a Harry a su suerte en el estado en que se encontraba. Sentía gran pena por él, al verlo así, tan triste, sin ánimos de nada, más que de seguir ahogando su pena bebiendo.

-¡Harry! -dijo Sirius, llegando con Percy en aquel momento.

-¡Padrino! -dijo Harry dirigiéndole una mirada y levantando la botella de vino.

-Te hemos estado buscando por horas, mírate nada más: luces terrible -dijo Sirius.

-Si Rita Skeeter se entera de esto será un gran escándalo, no quiero ni pensarlo -dijo Percy, observando a Harry.

-¡Se casó! ¡Se casó! -dijo Harry con pesar y bebiendo directamente de la botella-. Hermione se casó con Justin.

-Lo sé -dijo Sirius-. Ya no hay nada que hacer, deja de tomar.

-No puedo -dijo Harry, volviendo a beber directamente de la botella.

Sirius le quitó la botella en contra de su voluntad.

-Tenemos que irnos -dijo Sirius en tono firme

-Yo no quiero irme de aquí -dijo Harry tratando de recuperar la botella, al ver que era inútil, ordenó a Dobby otra botella

-No le des más -ordenó Sirius a Dobby-. Mejor tráenos la cuenta

Al instante Dobby le mostró un pergamino con una larga cuenta. Sirius iba a sacar dinero para pagar, pero Harry lo detuvo torpemente.

-Espera -dijo Harry, sacando unas llaves y dándoselas al elfo-. Toma Dobby, aquí tienes las llaves de mi auto. Es tuyo, te lo regalo, eso cubre la cuenta

-¿Un Ferrari para un elfo doméstico? -exclamó Percy incrédulo-. No cabe duda que está perdido, adora su auto.

-El señor es muy generoso, pero Dobby no puede aceptarlo -dijo el elfo.

-Vámonos de aquí -dijo Sirius, recuperando las llaves.

-Me parece que es lo más conveniente -dijo Percy.

-Harry -murmuró Sirius-, siento mucho lo que voy a hacer, pero no tengo otro remedio.

Enseguida Sirius se arremangó y con un movimiento de su varita murmuró:

-¡Petrificus totalus!

Harry quedó totalmente petrificado

-Harry, lo siento mucho -dijo Sirius, enseguida sacó dinero de su cartera y pagó a Dobby.

Ayúdame a sacarlo de aquí -dijo Sirius a Percy

Entre los dos sacaron a Harry del bar, teniendo cuidado de que en la calle no hubiera ningún muggle, ni ningún mago, no querían crear un escándalo en el Ministerio de Magia.


-Papá, ¿se va a poner bien Harry? -preguntaba Erynn a Sirius aquella noche.

-Claro que sí -contestó Sirius cargando a su hija y sentándola sobre sus rodillas.

-Se veía muy mal -dijo la niña con sincera preocupación.

-No te preocupes, Harry es muy fuerte y se repondrá -le aseguró Sirius dándole un beso en la mejilla.

-Ya se ha dormido -dijo Susan, llegando en ese momento.

-¿Bebió la poción para dormir sin soñar? -preguntó Sirius.

-Sólo un poco -dijo Susan-, lo suficiente para que duerma toda la noche. Pobre Harry, no creí que Hermione realmente fuera a casarse con Justin.

-Fue un golpe muy duro para él, primero estaba dispuesto a impedir esa boda a como diera lugar…

-Pobre, hasta planeó llevársela a la fuerza sin importarle el escándalo...

-Y después avisan que la boda se había cancelado, y luego...

-¡Pobrecito! -interrumpió Susan-. Estaba tan contento, iba de aquí para allá sin dejar de sonreír, al tiempo que decía a todo el mundo: no se casó, no se casó.

-Y luego aparece el artículo en "El Profeta" donde decía que Hermione había cancelado en Londres para casarse en Escocia

-¿Por qué tomó una decisión así? -preguntó Susan

-Quizás canceló su boda aquí porque sabía que muy pocos aprobaban su matrimonio con Justin. La gente que aprueba ese matrimonio está en Escocia, no en Londres, supongo que por eso fue a casarse allá.

-O quizás sospechaba que Harry iba a impedir la boda.

-Muy probablemente

-Pobre Harry -volvió a repetir Susan-. Está desecho.

-Tenemos que apoyarlo mucho -dijo Sirius a Susan

-Cuentas conmigo -dijo Susan, dándole un beso

-Y conmigo -dijo Erynn

-Mis tesoros -dijo Sirius, abrazando a su familia.

A la mañana siguiente, Harry se despertó con un profundo dolor, tenía todos los síntomas de la resaca, pero el dolor de su corazón era mucho más grande y mucho más profundo; por un momento deseo morir. Aquello era mejor que saber que Hermione estaba casada con Justin.

El día anterior a esas horas había estado planeando la forma de impedir aquella boda, había ideado llevársela a la fuerza, sin importarle que ella quisiera a Justin. Había estado dispuesto a todo con tal de no perderla, empleando todo el poder y los recursos que tenía como Ministro de Magia.

Jamás imaginó que no fuera necesario detener esa boda, Hermione misma la canceló, en lugar de casarse en Londres había ido a casarse a Escocia, evitando toda posibilidad de que Harry la retuviera a su lado.

Cuando Harry se enteró de que Hermione había cancelado su boda en Londres volvió a sentirse el hombre más feliz de la tierra, pero después había llegado a sus manos un ejemplar de "El Profeta" con la noticia de que la boda había sido esa mañana en Escocia.

Aquello fue el fin, por un momento Harry pensó que era un artículo de Rita SKeeter, pero no, la periodista que escribió ese artículo no era ninguna mentirosa, sino toda una profesional en el campo del periodismo mágico. Era Melissa Moorman. Harry la conocía perfectamente bien porque había sido su novia y era una muchacha trabajadora, sencilla y muy honesta.

Era tan difícil no sentirse mal, había pasado tantos bellos momentos con Hermione y ahora todo había terminado. Recordó los buenos tiempos en Hogwarts, todas las tardes que habían pasado juntos, los bailes de Navidad, los torneos y paseos a Hogsmeade, la cantidad de veces que él la había visitado en Escocia.

Recordó la última vez que la visitó en Escocia, la última vez que estuvieron juntos y felices antes de que ella terminará con él:

-No quiero que te vayas -le dijo Hermione, abrazándolo cuando Harry se despedía de ella porque tenía que regresar esa noche a Londres.

-Tú sabes que no quiero irme -dijo Harry, dándole un beso- pero, es necesario, vendré a visitarte dentro de ocho días

-Es mucho tiempo -protestó Hermione.

-Lo siento, mi amor, no puedo venir antes -dijo Harry- pero, te prometo que te escribiré todos los días, ¿te parece?

-No

-Te llamaré por teléfono ¿si?

Hermione dio un suspiro

-Voy a extrañarte mucho

-Yo también -le dijo Harry, abrazándola con fuerza sin querer dejarla.

-Muero porque estemos juntos y no nos separemos más -dijo Hermione-. ¿Sabes qué yo no podría ser feliz con ningún otro que no fueras tú?

-Más te vale

Hermione sonrió y lo besó

Harry golpeó su escritorio con fuerza, aventando al suelo varios pergaminos que estaban sobre él. Le hacía daño recordar aquellas palabras, Hermione había dicho que no podía ser feliz con ningún otro, y sin embargo, se había casado con Justin.

-¡Harry! -llamó Sirius a la puerta-. ¿Puedo pasar?

-Adelante -contestó Harry.

-¿Cómo te sientes? -preguntó Sirius, entrando a su habitación y observando a Harry: ya se había bañado, rasurado y arreglado, se veía muy distinto a como lo encontró la noche anterior.

-El mundo está tan vacío -dijo Harry mientras sostenía en sus manos el anillo de compromiso que le había comprado a Hermione

-Tienes que ser fuerte

-¿Por qué? -gritó Harry-. ¿Por qué tuvo que casarse con Justin? ¿Por qué no me dio oportunidad de demostrarle lo mucho que la amo?

-No tiene caso que te tortures de esa forma.

-¿Por qué tengo que seguir amándola? ¿Por qué tengo que seguir enamorado de ella? ¿Por qué no pude impedir esa boda?

Sirius lo miró sin saber qué decirle, lo consideraba mucho más que un hijo y le dolía verlo en aquella situación.

-Creo que sería bueno que salgas a caminar -le dijo

Harry vaciló un momento, pero finalmente aceptó

-Iré a dar un paseo, necesito despejar la mente -dijo el chico

Sirius lo miró con cierta desconfianza, aunque él le había sugerido que saliera. ¿Qué tal si Harry volvía a emborracharse? Harry le adivinó el pensamiento y le dijo:

-No te preocupes, no tomaré

Sirius asintió

-Aquí tienes las llaves del coche -dijo Sirius

-Gracias -dijo Harry, aceptándolas -. Aún así, prefiero caminar.


Harry caminó por las diferentes calles de Londres hasta llegar a un parque cercano, el mismo parque donde un mes antes se había encontrado con Hermione.

El parque estaba lleno de gente que reía, niños que jugaban, parejas de enamorados que caminaban tomados de las manos, toda la gente parecía divertirse y disfrutar de una mañana de domingo, pero Harry estaba allí solamente para matar el tiempo, para olvidarse de Hermione y de sí mismo.

-¡Harry, vas a chocar con el árbol! -dijo una voz femenina.

Harry volteó inmediatamente creyendo ver a Hermione. Aquella vez que se habían encontrado en el parque, Hermione le había dicho aquellas mismas palabras, pero quien le hablaba en ese momento, no era Hermione.

-Hola -le dijo una atractiva mujer rubia, de ojos azules y rostro muy blanco.

-Hola Melissa -la saludó Harry, reconociéndola. Ella había sido su novia por un par de meses y era una excelente reportera.

-Hoy es mi día de suerte -dijo la chica alegremente-. Mira que encontrarme a Harry Potter paseando solito por el parque, ese privilegio no se tiene todos los días.

Harry le sonrió.

-¿Cómo has estado? -preguntó Harry-. Tenía mucho tiempo sin verte.

-Dos años y medio para ser exactos -dijo Melissa.

-Bueno, ¿qué has hecho todo este tiempo?

-Lo mismo de siempre: escribir artículos para El Profeta.

-He leído varios de tus artículos, me parecen muy buenos -dijo Harry.

-Gracias -dijo Melissa, sonriendo-, mi último artículo fue sobre la boda de Hermione Granger y Justin Finch-Fletchley .

-Cierto -dijo Harry, sintiendo una punzada de dolor

-Creo que a Hermione no le agradó mucho verme, pero ni modo, yo tenía que cumplir con mi trabajo.

-¿Por qué dices eso?

-Nunca nos hemos llevado bien -explicó Melissa-. Después de que tú y yo terminamos, yo fui a vivir a Escocia por un tiempo, de vez en cuando me encontraba a Hermione y parecía que me odiaba.

Hermione realmente no la quería porque como Melissa fue la primera novia de Harry después de que Harry terminó con ella, Hermione siempre creyó que Harry la había dejado por Melissa.

-Ella no odia a nadie -dijo Harry

-Tienes razón -dijo Melissa-. Además tengo que reconocer que ayer se veía muy bonita y por supuesto feliz.

Harry desvió la mirada, le hacía daño lo que Melissa le estaba diciendo

-Perdona si dije algo que te incomodo -dijo Melissa.

-No, nada -dijo Harry, aceptando sus disculpas-. ¿Acaso conoces a Justin? Hace un momento lo mencionaste.

-Sí, una vez lo entreviste, de eso hace más de tres años. Creo que está realmente enamorado de su esposa.

Harry volvió a desviar la mirada.

-Creo que no te agrada mucho que Hermione se haya casado con él -dijo Melissa.

-En lo absoluto -contestó Harry

-¿Sigues enamorado de ella, verdad?

Por la cara que hizo Harry, Melissa se dio cuenta que sí.

-Harry, te recomiendo que trates de olvidarla. Ella ya se casó y nadie la obligó, lo hizo por su propia voluntad, porque quería formar una familia al lado de Justin.

Harry sabía que Melissa tenía razón, pero no era tan fácil olvidarse de Hermione, lo había intentado cantidad de veces y había llegado a la conclusión de que aquello era imposible.

Aquella noche Harry regresó a casa de Sirius, sintiéndose peor. Hubiera sido mejor no haberse encontrado con Melissa Moorman. Dio un suspiro en señal de queja al recordar que tendría que verla al día siguiente, ella había insistido mucho en hacerle una entrevista y publicarla en "El Profeta".

-¡Harry! -lo saludó Erynn al verlo llegar.

-Hola -contestó Harry cargándola.

-¿Dónde andabas? -preguntó la niña.

-Daba un paseo

-¿Solo?

-Sí -contestó Harry, el encuentro con Melissa solo había durado un par de horas

-¿Me lees un cuento?

-¿Otro? -preguntó Harry.

-Por favor -insistió la niña

-Está bien

-¿Qué cuento quieres que te lea? -preguntó Harry en cuando estuvieron en la recámara de Erynn

-Este -dijo la niña sacando un cuento al azar de los muchos que Hermione le había prestado.

Harry comenzó a leer el cuento con gran paciencia. Leyó hasta que Erynn se quedó dormida, después para no despertarla, Harry se llevó consigo el libro para terminar de leerlo en su habitación. Necesitaba algo para olvidarse de su dolor, aunque fuera un simple cuento infantil.

Harry entró a su recámara, se recostó sobre la cama y siguió leyendo, poco antes de llegar al final del libro, se encontró con un sobre...

Fue imposible resistir su curiosidad, quería ver que contenía ese sobre que seguramente pertenecía a Hermione. Lo abrió y se quedó helado al encontrar una de las cartas de las que él le enviaba a Hermione, sin poder contenerse comenzó a leer:

Querida Hermione:

Esta es la última carta que te escribo, con esta carta quiero dar por terminada nuestra relación.

Quizás te preguntes cuál es la razón y tienes todo el derecho de saberlo. La verdad he conocido a alguien más de quien estoy realmente enamorado. Por favor, no llores. Sé que puedes pensar que soy el peor patán del mundo, pero esta nueva chica me hace sentir diferente, con ella siento cosas nuevas, cosas que jamás sentiría contigo. La verdad, quiero darme una oportunidad con ella.

Hermione, yo a ti te quiero, pero tienes que entender que lo nuestro solo fue una confusión. Confundimos nuestra amistad por un amor que en realidad no sentimos. Lo que siento por esta nueva chica es un amor de verdad, un amor que tú no eres capaz de inspirarme.

Y si quieres otra razón, estoy cansado de esta relación a base de cartas, para ti, yo soy lo menos importante. Para ti, primero están los elfos domésticos, los hombres lobo, los gigantes y semigigantes, etcétera. Está nueva chica me hace sentir que soy lo más importante, como ahora ella es lo más importante en mi vida.

Lamento que las cosas sean así, pero ya no puedo hacer nada para cambiar mis sentimientos hacia ella.

Sólo me queda decirte que disfrute cada momento a tú lado. Lo único que te pido es que siempre me consideres tu amigo y que vuelvas a confiar en mí, como hasta ahora lo has hecho.

Sinceramente.

Harry Potter.

No podía ser cierto lo que estaba leyendo. ¡Era mentira! Él jamás había escrito aquella carta. Él jamás hubiera terminado con Hermione de aquella manera, menos decirle por escrito que amaba a otra mujer, se lo hubiera dicho de frente, como hombre y no con palabras tan crueles como las de la carta que sostenía.

Y sin embargo, tenía en sus manos aquella carta con una caligrafía idéntica a la suya, firmada a su nombre, sin que él la hubiese escrito jamás.

Aquello era una broma, tenía que serlo, una broma horrible del destino.

¿Quién había sido capaz de escribir aquella carta?

-¡No, Hermione! -exclamó Harry, desesperado-. Tú no pudiste creer esto. Tú sabías que yo te amaba más que a nadie. Tú no pudiste creer que de buenas a primeras llegará alguien más a mi vida. ¿Cómo pudiste caer en esta trampa?

"Un momento" -pensó Harry- "¿Qué hay de la otra carta?". La carta que él había recibido

Rápidamente fue al cajón de su escritorio, lo abrió bruscamente y sacó el cofre de cartas. Lo abrió y buscó la carta con la que Hermione había terminado con él, no tardó en encontrarla.

Querido Harry:

No sé por donde comenzar, es muy difícil para mi escribir esta carta, porque es la carta del adiós, con esta carta quiero dar por terminado nuestro noviazgo. Sé que es muy difícil para ambos, pero lo he pensado mucho y no tiene caso seguir con un noviazgo a base de cartas, lo nuestro ya no funciona bien desde hace mucho tiempo, aunque los dos insistimos en creer que no es así y nos aferramos a un amor ya terminado; pero las cosas no pueden seguir así, creo que es necesario dar por terminada nuestra relación y que ambos volvamos a ser libres.

Sabes que esto me duele en el alma, pero también sé que ambos podremos seguir adelante y aunque hoy parezca que el mundo se viene abajo, el mundo seguirá su curso y nosotros seguiremos con nuestras vidas.

Harry, en verdad disfrute cada momento a tú lado y sabes que siempre ocuparás un lugar muy especial en mi corazón, pero ahora es necesario mirar hacia delante y decirnos adiós.

Lo único que te pido es que siempre me consideres tu amiga y que vuelvas a confiar en mi, como hasta ahora lo has hecho.

Tu amiga que te quiere

Hermione Granger

PD. Nunca te olvidaré

Ambas cartas tenían la misma fecha, ambas estaban escritas con el mismo tipo de papel y tenían el mismo color de tinta, eran una imitación perfecta de la caligrafía de Harry y Hermione.

La mente de Harry trabaja a toda velocidad, comenzó a recordar las cosas que habían sucedido después de que recibió la supuesta carta de Hermione. Ese mismo día fue a buscarla a Escocia. Llegó a verla a su despacho, tenía que pedirle una explicación.

-Quiero hablar con Hermione -le dijo a la secretaria.

-La Srita. Granger no quiere hablar con usted -dijo ella.

-Tengo que verla -insistió Harry.

-Sr. Potter es mejor que se vaya. Ella está muy lastimada, y no es para menos -dijo la secretaria-. Ya no la haga sufrir más, váyase.

Pero Harry no cedió y sin hacer caso, entró al despacho de Hermione.

-Vete, Harry -dijo Hermione al verlo entrar-. Ya no tienes nada que hacer aquí

-Tenemos que hablar -dijo Harry, observando que tenía los ojos rojos.

-¡No quiero hablar contigo!

-¿Por qué?

-¿Y todavía lo preguntas? -exclamó Hermione- ¡Sal de mi despacho! Todo se ha acabado entre nosotros.

-Quisiera saber porqué.

-¡Eres un cobarde! -exclamó Hermione ante el descaro de Harry.

-¿Con qué te parezco un cobarde? -exclamó Harry-. ¿Y puedo saber por qué?

-Que descaro el tuyo -dijo Hermione-. Haz el favor de irte en este momento.

-Yo no me voy a ir de aquí hasta que me des una explicación -dijo Harry en tono firme.

-¿Explicación? Yo no tengo porqué explicarte nada. La que tiene todo el derecho de exigir explicaciones aquí SOY YO, y sin embargo, no quiero escuchar ninguna de tus mentiras.

-¿Mentiras? Yo jamás te he mentido

-¿Y todavía tienes el descaro de confirmármelo?

-Sí -exclamó Harry-. Todo lo que te he escrito, todo lo que te he dicho es cierto. Jamás te he mentido.

-Vete -dijo Hermione, confirmando lo escrito en la carta-. No vuelvas a aparecerte nunca más. Y llévate esto contigo -y se quitó el anillo de compromiso que aún traía puesto.

-No pienso aceptarlo -dijo Harry incapaz de creer que Hermione estuviera allí, devolviéndole el anillo que con tanto cariño él le había dado y que ella había aceptando con el mismo amor-. Exijo una explicación

-Yo no tengo nada que explicar

-Te equivocas

-¡Sal de aquí! -gritó Hermione

-¿Qué pasa, Hermione? ¿Qué te hice? ¿Por qué me tratas así?

-Te trato como te mereces. Ahora vete, no quiero volver a saber de ti

-Me voy -exclamó Harry, tomando el anillo y saliendo furioso del despacho de Hermione, azotando la puerta tras de si-. Que quede claro que esto no quedo por mi

-Cobarde -lloró Hermione al verlo salir.

Pero esa no había sido la única vez que la había buscado, siempre le había exigido una explicación y ahora entendía porque Hermione se ponía a la defensiva con cada reclamó que él hacía, pero lo que no entendía era porqué nunca le había reclamado nada sobre aquella carta falsa. Si Hermione lo hubiera mencionado, todo se hubiera aclarado.

-¡Tengo que buscarla! -dijo Harry, reaccionando

Bajo corriendo las escaleras, dispuesto a ir por ella. Sirius y Susan se encontraban sentados en la sala, tomando una copa de vino.

-¿Vas a salir? -preguntó Sirius al verlo

-Sí

-¿Adónde vas con tanta prisa? -preguntó Susan.

-Por Hermione, voy a quitarla de los brazos de Justin -exclamó Harry

-¿Estas loco? -exclamó Sirius, poniéndose de pie de un brinco.

-¡Voy por Hermione!

-Hermione está casada -dijo Sirius en tono firme

-Hermione se casó creyendo que yo la había engañado. Tiene que saber que yo nunca terminé con ella

-¿De qué hablas? -preguntó Sirius, pensando que Harry estaba al borde de la locura.

-Hermione se casó con Justin por culpa de un idiota que nos separó -explicó Harry, enseguida mostró ambas cartas.

-Harry -dijo Sirius después de leerlas-. Te creo, pero no busques a Hermione. Ella ya se casó con Justin. ¿Qué caso tiene saber la verdad? Solo irías a hacerle más daño. Déjala vivir y vive tú también.

-¡No puedo! -exclamó Harry-. Tengo que buscarla, ella no puede seguir casada con Justin, no cuando alguien nos separó.

-¿Quién es ese alguien? -preguntó Susan.

-No lo sé, pero deja que descubra quién fue ¡Y LO MATO!

-Harry, cálmate -dijo Sirius-. Esto es tonto. Es un engaño que pudo haberse aclarado muy fácilmente. ¿Cuántas veces no buscaste a Hermione después de recibir aquella carta? ¿Cuántas veces no le pediste una explicación? ¿No crees que este engaño era algo muy sencillo de aclarar?

-Hermione nunca me reclamó nada sobre esa carta.

-No me explicó por qué -dijo Susan-. Cualquier mujer lo hubiera hecho después de recibir una carta así. Te hubiera preguntado quién era ella o algo por el estilo, con toda seguridad te hubiera reclamado después de tantos años de noviazgo.

-Nunca me dijo nada

-Pero ¿tú si le reclamaste a ella? -dijo Sirius

-Sí, pero Hermione siempre salía la defensiva

-Es raro -dijo Susan-. Esto era muy sencillo de aclarar.

-Las cosas van a aclararse esta misma noche -dijo Harry en tono firme, dispuesto a salir-. Esta noche ella va a saber que yo jamás escribí esa carta.

-¿Y luego, Harry? -lo regañó Sirius-. Tú la buscas y le dices que tú no escribiste la carta. ¿Y Hermione? ¡Hermione está casada! ¿Cómo crees que se va a sentir sabiendo una verdad así? ¿Y Justin? Piensa en Justin, él no tiene la culpa de este engaño.

Harry se llevó las manos a la cara en señal de frustración, Sirius tenía razón pero no podía permitirse perder a Hermione, no sabiendo que todo había sido una trampa.

-Tengo que buscarla -repitió Harry.

-¿Adónde? -preguntó Sirius.

Harry no tenía ni idea dónde podía estar Hermione, podía estar en Escocia o en cualquier lugar del mundo de luna miel.

"Luna de miel" aquello le hervía la sangre.

-Sus padres deben de saber dónde está -dijo Harry

-¡Genial! -dijo Sirius-. ¿Y vas a llamarlos para preguntarles dónde está su hija porque acabas de descubrir que ella se casó creyéndote culpable de algo que no eres y vas a ir a buscarla para quitársela a su esposo?

Harry dio un suspiró sin saber qué hacer.

-Sé que es difícil, pero por algo las cosas fueron así. Por el amor que le tienes déjala en paz. Ella decidió hacer su vida al lado de Justin, y tú tienes que respetar su decisión.