UNA PUERTA HACIA EL PASADO

CAPITULO 11: LA RECONCILIACION

Harry viajó en auto esa misma tarde a la Bahía Mágica, el camino no podía parecerle más largo, estaba deseoso de llegar allí y encontrar a Hermione, deseaba contarle la verdad acerca de las cartas y no veía la hora de tenerla en sus brazos.

Después de cinco horas de viaje, por fin llegó, no podía recordar aquel lugar menos hermoso, seguía igual de espectacular como la primera vez que estuvo allí, debido a asuntos del Ministerio, de eso hace más de cuatro años.

La Bahía Mágica tenía la mejor playa del mundo, el agua del mar era color verde turquesa, tenía peces de todas las formas y colores inimaginables. Toda la costera estaba rodeada de lujosos hoteles en forma de grandes casas blancas de techos abovedados y puertas azules, con terrazas abiertas y vista al mar. Además el lugar tenía bellos litorales rodeados de flora y fauna conviviendo en perfecta armonía con los magos que habitaban la playa, dando una paz y una tranquilidad imposible de encontrar en ninguna otra parte del mundo.

Harry sabía perfectamente bien donde encontrar a Hermione. No podía estar en ningún otro lado que no fuera sobre la costera, por lo que se dispuso a recorrer todo el litoral, rodeando la playa. Hermione no podía estar muy lejos.

Empezaba a oscurecer, quedaban pocos minutos de luz de día, y sin embargo, la playa y el muelle estaban iluminados por pequeños faroles flotantes que daban una tenue iluminación. La brisa del mar era deliciosa.

Finalmente, Harry vio a Hermione, estaba en el borde del muelle, contemplando la inmensidad del mar. Caminó hacia ella, Hermione oyó sus pasos que se acercaban y volteó hacia él. Se sorprendió al verlo, pero en su rostro se dibujo una gran sonrisa.

-Hola -la saludó Harry, observándola. Llevaba un vestido blanco con una cinta azul en la cintura, y la suave brisa del mar jugaba con su cabello rizado.

-Hola -contestó Hermione sin dejar de sonreír-. ¿Qué haces aquí? –le preguntó con voz dulce.

-Decidí tomar unas vacaciones -dijo Harry-. No creí encontrarte aquí, paseando sola en tu luna de miel.

-¿Luna de miel? -se sorprendió Hermione-. Yo no me casé

-¿No? -preguntó Harry, sonriendo-. ¿Por qué no?

Hermione pensó unos segundos antes de contestarle

-Porque una persona no puede casarse con otra, amando a alguien más -le dijo con voz pausada.

-¿No? ¿Y por qué?

-Porque a quien amo y he amado desde que era niña no es a Justin Finch-Fletchley, sino a...

-¿A?

-A Harry Potter -contestó Hermione sin vacilar, pero con un discreto rubor en las mejillas.

-Ven -dijo Harry, abriendo sus brazos para que ella se refugiará en ellos.

Hermione aceptó el abrazo, Harry le dio un beso en la sien.

-Te amo -dijo Hermione.

Nada hacia más feliz a Harry que escuchar aquellas palabras.

-Te amo, pero me da miedo estar contigo -continuó Hermione.

-¿Por qué? -preguntó Harry, sabiendo la respuesta.

-No lo sé.

-Porque tienes miedo a ser feliz, porque tienes miedo de dejar atrás el dolor y darte la oportunidad de amar -dijo Harry, mirándola a los ojos-. ¿Y sabes por qué?

Ella negó con la cabeza, la brisa del mar acarició su pelo.

-Porque estás bajo el efecto de las "rosas abet" -dijo Harry.

-¡No! -dijo Hermione, separándose turbada-. Yo no puedo estar bajo el efecto de esas rosas. Jamás he tenido una en mis manos.

-Has tenido demasiadas rosas de esas, sin saberlo

Hermione lo interrogó con la mirada, una mirada que expresaba total confusión.

-Justin te ha estado envenenando el alma a través de esas rosas.

-Él no sería capaz de eso

-¡Lo hizo! Él y Melissa Moorman nos separaron hace tres años.

-No, eso no puede ser cierto.

-¿No? -exclamó Harry-. Entonces, reclámame por la carta que te envíe hace tres años. Reclámame por haber terminado contigo y haber estado enamorado de otra mujer.

De solo recordarlo, Hermione le soltó un golpe en la mejilla

-Buen comienzo -dijo Harry, llevándose la mano a la mejilla golpeada, ese no era el tipo de reclamo que había esperado-. Vamos, quiero oírte, dime lo miserable que fui por haberte dejado por Melissa Moorman.

Hermione ya no parecía confundida, sino muy molesta.

-Vamos, Hermione. Dime que fui el peor patán del mundo por haberte dejado después de cinco años de noviazgo.

Hermione quería reclamarle todo aquello y muchas cosas más, sin embargo, su boca se negaba a dejarla hablar, parecía que ningún reclamo podía salir de ella porque sus labios estaban sellados.

-Di algo, Herm

-No puedo -lloró Hermione-, no puedo...

-¿Y sabes por qué? -dijo Harry-. Porque estás bajo el efecto de las "rosas abet", porque las rosas no te dejan sacar tu dolor, porque las rosas no te dejan amar.

Hermione comenzó a creerle.

-Yo jamás escribí la carta que recibiste hace tres años -explicó Harry-. Yo jamás hubiera terminado contigo de esa forma. Yo nunca te hubiera dejado por otra mujer, mucho menos por Melissa. Fueron Justin y Melissa quienes escribieron esa carta.

-¿Justin?

-Sí, esa basura.

-Él nunca me ha dado una rosa así.

-Lo hizo, a lo largo de tres años, mes con mes, Justin te ha dado puntualmente una rosa abet.

Hermione comenzó a entender todo. Cada palabra de Harry tenía sentido. Comenzó a sentirse mareada. Todo coincidía, y a la vez, se negaba a creer que estaba bajo el efecto de aquellas rosas.

-¿Me crees, linda? -preguntó Harry-. ¿Me crees que yo jamás escribí esa carta? ¿Me crees si te digo que fueron Melissa y Justin quienes nos separaron? Justin te enveneno para que jamás me reclamaras nada por aquella carta, para que callaras todo tú dolor y no creyeras más en mí.

-¡Harry! -exclamó Hermione echándose a sus brazos.

-Mi amor -la abrazó Harry.

-Perdóname, Harry -lloró Hermione, abrazándolo-. Fui muy injusta contigo, creí en Justin y no en ti, perdóname.

Harry la beso en la frente.

-Perdóname por la cachetada que acabo de darte -dijo Hermione, mirándolo a los ojos-. Perdóname por haber estado apunto de casarme con Justin. Lamento no haber querido escucharte, perdóname.

-Te perdono -dijo Harry-. ¿Y sabes por qué? Porque te amo y porque tú no tuviste la culpa de este engaño.

Hermione sonrió al escucharlo, pero enseguida dejó de sonreír, ¿cuánto lo había lastimado? ¿Cuántas veces lo había creído culpable de algo que no era?

-Gracias por amarme tanto -dijo Hermione.

-No tienes nada que agradecer.

-Te amo, Harry -dijo la chica, abrazándolo por el cuello y sintiendo sus cortos cabellos bajo la palma-. Te amo -repitió al tiempo que sellaba su confesión con un tierno beso en los labios. Un beso muy breve, pero muy tierno.

En cuanto sus labios se separaron, Harry le sonrió con la confianza y la inocencia de un niño, una sonrisa que cautivó a Hermione.

-¿No me mandarás a Azkaban por besar al Ministro de Magia, verdad? -preguntó Hermione.

-Creo que no -dijo Harry, deseando otro beso.

-Ahora entiendo muchas cosas -dijo Hermione, acariciando el rostro del chico-. No entendía porqué me alejaba de ti, porqué insistía en casarme con Justin y pensar que todo era producto de las rosas.

Harry le dio un beso en la sien antes de decirle:

-Creí que te había perdido, creí que te habías casado... Creí que me iba a volver loco al saberte ajena

Los ojos de Hermione brillaron con ternura ante la confesión de Harry.

-Perdóname -repitió Hermione.

Harry le sonrió y la abrazó con más fuerza, la noche anterior creía morir de celos al creerla en brazos de Justin, y ahora ella estaba con él, en sus brazos.

-No nos separemos más -pidió Hermione al sentir el abrazo de Harry.

-Nunca más -aseguró Harry, y en ese momento, sus labios llenos y cálidos, comenzaron a depositar suaves besos en la frente y mejillas de la chica.

Hermione sintió miedo al sentir los besos de Harry, miedo de amarlo y de volver a sufrir… Harry sintió su miedo, se inclinó hacia ella y la besó en los labios, apasionadamente.

Por un momento, Hermione pensó en separarse, pero la ternura y pasión de los labios de Harry hicieron que no pensara más. Aquel anhelo interno por Harry, que Hermione había contenido durante tanto tiempo, comenzó a surgir y sus labios se movieron en respuesta a los de Harry, deseando dar y recibir...

…La espera y el deseo de volver a estar juntos había concluido.