UNA PUERTA HACIA EL PASADO
CAPITULO 13: EL REGRESO A LONDRES
Harry y Hermione habían terminado de cenar en una de las terrazas del hotel donde se encontraban hospedados y ahora paseaban juntos por los jardínes.
-¿Sabes que te amo? -decía Harry, abrazando a Hermione
-Lo sé -contestó Hermione antes de darle un beso -. Yo también te amo, no quiero volverme a separar de ti nunca más.
-Y yo no pienso permitir que te vuelvas a ir -dijo Harry-. No pienso dejarte nunca -y la besó-. Nunca -recalcó antes de volver a besarla.
En ese momento, un elfo de los que trabajan en el hotel se acercó y tosió para interrumpir los besos que se daban, ambos voltearon a verlo.
-Lamento interrumpir -dijo el elfo-. Acaba de llegar este sobre para el Ministro de Magia -y estiró su mano para entregar a Harry un sobre
-Gracias -dijo Harry, dándole una propina al elfo.
-De nada señor -dijo el elfo, y se fue.
-¿Es del Ministerio? -preguntó Hermione.
Harry negó con la cabeza y desdobló la carta, Hermione aguardó hasta que Harry terminó de leer, pero no le gustaba que a medida que Harry leía, iba frunciendo el entrecejo.
-Tenemos que irnos -dijo Harry muy serio en cuanto terminó.
-Pero... ¿Por qué? Dijiste que podíamos quedarnos una semana más -dijo Hermione quien no deseaba irse, no después de que habían pasado diez días increíbles en ese lugar.
-Tenemos que volver -dijo Harry con una seriedad que él no acostumbraba, no con ella.
-¿De qué se trata? -preguntó Hermione sin comprender.
-Problemas -fue la respuesta de Harry.
-No entiendo
-Salimos en una hora -dijo Harry sin querer dar explicaciones-. Prepara tus cosas.
Hermione entró a su habitación para empacar, estaba muy desconcertada. No entendía la reacción de Harry, todo había estado tan bien en los últimos días, y ahora, de buenas a primeras, tenían que regresar sin siquiera tener una explicación.
Fue directamente al closet, sacó su maleta y la puso sobre la cama, posteriormente, fue sacando la ropa del closet, doblándola cuidadosamente y guardándola en la maleta.
Empacar aquella ropa le parecía empacar toda una vida, contó las mudas que guardaba: el vestido azul que uso el día que fueron a bailar; el vestido claro que se puso el día que dieron un paseo en yate; los jeans y la blusa blanca, el día que caminaron todo el día por la playa; el traje de baño negro, el día que fueron a bucear.
Una tristeza la invadió, por un momento, se sentó sobre la cama y lloró sin entender lo que pasaba.
Había llegado a aquel lugar desecha, queriendo huir de Justin y de una boda que no deseaba llevar a cabo, con una vida que le parecía vacía. Posteriormente, vino su reconciliación con Harry y su vida había vuelto a tener sentido. Juntos habían pasado más de una semana maravillosa en aquel lugar, algo que ni siquiera en sueños hubiera podido ser mejor... Y ahora al hacer aquella maleta, volvió a tener miedo, miedo de abandonar aquel lugar y que el sueño terminará.
-¿Estaá lista? -preguntó Harry a Hermione en cuanto la vio bajar al lobby del hotel, vestida con ropa de viaje.
Hermione asintió, observó a Harry, él también se había cambiado de ropa, ahora vestía un traje color gris claro, contrario a las ropas frescas que había usado durante su estancia en la Bahía Mágica.
-Entonces, vámonos ya -dijo Harry, limitándose a tomarla de la mano y empezando a caminar hacia el estacionamiento, mientras un par de elfos con su respectiva propina, llevaban las maletas al auto.
Hermione se detuvo, contemplando una vez más la Bahía Mágica, aunque era de noche, todo se veía hermoso.
-Por lo menos me gustaría saber qué pasa -dijo Hermione, sintiendo que sus ojos iban a llenarse de lágrimas en cualquier momento.
Harry la miró sin decir palabra alguna.
-Harry ¿qué pasa?
-Perdóname, tú no tienes la culpa de esto -dijo Harry, abrazándola
Hermione también lo abrazó.
-Me da miedo que algo o alguien vuelva a separarnos -dijo Hermione-. Por favor, Harry, dime qué pasa. ¿Qué te preocupa?
Harry besó sus hermosos cabellos rizados.
-Nada va a separarnos -dijo Harry con una sonrisa-. No tengas miedo, cualquiera diría que no eres una Gryffindor.
Hermione sonrió, después lo interrogó con la mirada.
-La carta que recibí no tiene nada que ver con nosotros -explicó Harry-. En realidad es un tontería que me hizo enojar. Es una carta de Sirius, en ella me dice que Percy, en ausencia mía y de Ron, está tomando decisiones que no le corresponden, decisiones que perjudican a la comunidad mágica. Es por eso que tenemos que volver.
-¿Nada más eso? -preguntó Hermione
-Claro que sí -dijo Harry-. ¿No me crees? Puedes leer la carta
-Te creo
Harry la besó
-Perdóname por haberte preocupado -le dijo
-No tiene importancia ahora -dijo Hermione-. Lo importante es que vayas a Londres.
-Tú no quieres irte, ¿verdad?
-No -admitió Hermione
-Linda, no podemos quedarnos. ¿Qué más quisiera yo?
-No sé trata de si quiero irme o no -dijo Hermione con una sonrisa-. Ya estuvimos diez días aquí, ahora te necesitan en el Ministerio de Magia, y yo voy a estar contigo siempre, apoyándote cuando me necesites.
-Por eso te amo tanto -dijo Harry, dándole un beso.
-Llegamos -dijo Harry, deteniendo el auto enfrente de la casa de los señores Granger.
-¿Seguro que no quieres que te acompañe? -preguntó Hermione.
Harry negó con la cabeza
-No -dijo Harry-. Son las cuatro de la mañana. Voy a ir a casa de Sirius, tiene que explicarme qué hizo Percy en mi ausencia. Y mientras tanto, usted señorita tiene que dormir y descansar. Ha sido un viaje muy largo. Te llamaré más tarde.
Hermione sonrió, Harry se inclinó para besarla, un beso de despedida antes de bajar del auto.
-Te prometo que en mis próximas vacaciones regresaremos a la Bahía Mágica -dijo Harry-. ¿Te parece?
Hermione asintió con una sonrisa, ya no tenía miedo, no necesitaba volver a la Bahía Mágica para sentirse segura
-Te amo, Harry -dijo Hermione, creyendo necesario decirlo, sin saber que sus ojos reflejaban aquel sentimiento.
-¡Sirius! ¿Sirius? -gritó Harry apenas llegó a la casa de éste. A juzgar por las luces apagadas toda la familia Black dormía.
-¡Sirius! -volvió a gritar Harry desde la sala de la casa, esperando a que Sirius despertará y saliera de su recámara-. Tengo que hablar contigo.
"No baja" -pensó Harry-. "Tendré que ir a su recámara".
La puerta de la recámara de Sirius se abrió, y él apareció en pijama, bostezando.
-¿Qué ocurre, Harry? ¿Qué gritos son esos? -preguntó Sirius, bajando las escaleras-. Mira nada más. ¿Qué horas son estas de llegar? Las cuatro y media.
-¿Quieres explicarme qué hizo Percy durante mi ausencia? -exclamó Harry-. ¿Por qué tu carta?
-¿Carta? -exclamó Sirius, sorprendido-. ¿Qué carta?
-La carta que me mandaste diciéndome que Percy estaba tomando decisiones que no le correspondían -dijo Harry, perdiendo la paciencia.
-Yo no te envié ninguna carta -dijo Sirius muy serio.
-¿No? ¿Entonces quién?
-No lo sé, Harry. Aquí todo está muy bien. Yo mismo he supervisado el trabajo de Percy, y él no ha hecho nada malo, ni nada que no le corresponda.
Por un momento, Harry pensó que Sirius seguía dormido.
-Hablo en serio, Percy ha trabajado muy bien, no sé de qué carta hablas.
Aquello desconcertó a Harry.
-¿Cómo te fue con Hermione? -preguntó Sirius.
-Muy bien, nos reconciliamos.
-Me alegra oír eso.
-Todo estaba muy bien hasta que recibí una carta tuya, diciéndome que tenía que regresar, que era urgente.
-¿Tienes la carta?
Harry asintió, inmediatamente fue a su maleta y sacó la carta que había recibido horas antes.
-Yo no escribí esto -dijo Sirius, en cuanto terminó de leer la carta-, pero es increíble como se parece a mi letra.
-Claro -pensó Harry en voz alta-, la única persona capaz de imitar letras con tanta perfección es Melissa Moorman.
-¿La periodista?
-Ella -dijo Harry-. Va a tener que darme una buena explicación del porqué de esta carta, si no quiere que la mande a Azkaban por falsificar letras. Y si se trata de otra trampa de Justin para separarme de Hermione, lo mató.
-¿Vas a ir a buscarla?
-Sí -dijo Harry, disponiéndose a salir-. Tiene que darme una explicación, además tiene que decirme dónde está Justin, ya es hora de que ajuste cuentas con él.
Apenas pasaban de las cinco y media cuando Harry llegó al edificio donde vivía Melissa, se bajó del auto y fue directo a su departamento en el segundo piso del edificio. Tocó el timbre, inmediatamente Melissa abrió la puerta.
-Pasa -le dijo-. Sabía que vendrías.
-¿Quieres explicarme esto? -exclamó Harry, entrando al departamento y mostrándole la carta.
-Lo siento, Harry -dijo Melissa-. Yo la escribí con la intención de que tú y Hermione regresarán lo antes posible.
-¿Por qué?
-Porque Justin fue a buscarlos a la Bahía Mágica, salió ayer en la noche. Debieron haberse cruzado en el camino.
-¿A qué fue? -exclamó Harry.
-A buscar a Hermione, sólo quise evitarlo.
-No tenías porqué meterte.
-Lo lamento, pero tenía que hacer algo. Tenía que impedir que tú y Justin tuvieran un enfrentamiento, por eso inventé lo de Percy e imite la letra de Sirius. Lo siento mucho, solo quería protegerlos.
-¿Protegernos? -exclamó Harry, irónicamente-. ¿Por qué no me escribiste diciéndome que él iba para allá? ¡Me hubieras dejado romperle la cara!
-Harry, Justin es más peligroso de lo que crees.
-No le tengo miedo
-Perdóname, solo quería ayudarlos.
-¡No vuelvas a meterte en mi vida! -gritó Harry-. Mucho menos en la vida de Hermione. ¡Aléjate de nosotros! No quiero volver a verte, ni quiero volver a saber de ti! -y dicho esto, salió del departamento de Melissa.
Después del encuentro con Melissa, Harry regresó a casa de Sirius, quería dormir un par de horas para reponerse del viaje, y posteriormente ir a trabajar al Ministerio, donde seguramente le aguardaba mucho trabajo.
En cuanto Harry entró a la casa de los Black, encontró a toda la familia desayunando.
-¡Harry! -gritó Erynn feliz al verlo y corriendo a sus brazos-. ¡Volviste! ¡Volviste!
-Hola -dijo Harry, cargando a la niña y dándole un beso en la mejilla.
-¿Cuándo volviste? -preguntó la niña.
-Hoy en la mañana.
-¿Te reconciliaste con Hermione?
Harry asintió.
-¿Y estás contento?
-Mucho.
-Adivina qué -dijo Erynn con aire misterioso.
-¿Qué es? -preguntó Harry, siguiéndole el juego.
-Trata de adivinar.
-No sé... ¿Te regalaron un puffskein?
Erynn negó con la cabeza.
-¿Entonces?
-Voy a tener un hermanito.
Harry volteó a ver a Sirius y a Susan, interrogándolos para ver si aquella noticia era verdad, ambos asintieron.
-Muchas felicidades -dijo Harry mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro-. Es la mejor noticia que me han dado en lo que va del día.
Un par de horas después:
-¡Harry! -decía Susan, sacudiéndolo para que despertará-. Te habla Hermione por teléfono.
Harry despertó al oír el nombre de Hermione. Susan le dio la bocina del teléfonoy lo dejó solo para que hablara.
-Hola -saludó Harry.
-Hola, Harry. ¿Estabas dormido? ¿Te desperté?
-No importa.
-¿Cómo te fue con Percy?
-Bien, Percy no estaba haciendo nada malo.
-¿Entonces?
-No quiero hablar de esto por teléfono. ¿Te parece si te invito a comer y hablamos de ello?
-Claro que sí.
-Bien, ¿paso por ti a las dos?
-Me parece bien.
-Bueno, entonces nos vemos.
-Bye, un beso
-¿Uno?
-Mil, un millón, todos los besos del mundo
Hermione había terminado de arreglarse para ir a comer con Harry. El timbre de su casa sonó. Observó el reloj, aún no eran las dos, pero como a Harry le gustaba sorprenderla, corrió a abrir la puerta.
-¡Harry... -enseguida se dio cuenta de que no era Harry quien había tocado a la puerta, sino Melissa Moorman.
-¿Qué quieres aquí? -exclamó Hermione.
-¿Podría hablar contigo un momento? -preguntó tímidamente Melissa.
-No -dijo Hermione, dispuesta a cerrar la puerta de su casa-. Tú y yo no tenemos nada de qué hablar.
-Por favor, Hermione, escúchame.
-Ya una vez te escuche y lo único que hiciste fue separarme de Harry, así que vete de aquí
-Sólo quiero disculparme contigo antes de irme de Londres.
-¿Te vas? ¿Adónde?
-A España, he conseguido trabajo allá, hay muchas noticias que cubrir para "El Profeta".
-¿Y crees que la gente va a seguir creyendo en lo que escribes?
-Por lo menos voy a intentarlo, pero antes de irme quiero tu perdón, ya que el de Harry no puedo conseguirlo, por lo menos quiero que tú me perdones.
-Cuando Justin y tú formularon su "plan", jamás se detuvieron a pensar en el daño que nos harían. ¿Por qué habría de perdonarte si nunca te importó lo que yo pudiera sentir?
-Tienes razón. No hay ninguna razón para que tú o Harry me perdonen, pero estoy arrepentida, es por eso que vine. Te pido perdón por todo el daño que te hice, por haber escrito aquellas cartas, por haberme dejado influenciar por Justin, por haber ido a Escocia a burlarme de ti y por haber publicado en "El Profeta" que te habías casado con Justin... Perdóname, Hermione
-¿No crees que tu arrepentimiento llega tres años tarde?
-Lo sé, pero ya no puedo con esta carga.
-¡Eso no es cierto! Tú y Justin siguieron su plan hasta el último momento sin importarles nada más que su propio egoísmo, si hubieras estado tan arrepentida, la verdad se hubiera sabido mucho antes.
-En el tiempo que Harry fue mi novio muchas veces quise confesárselo.
Hermione desvió la mirada celosa de recordar aquel tiempo.
-¿Cómo podías verlo a los ojos callando una mentira tan grande? -exclamó Hermione-. ¿Cómo pudiste engañarlo así?
-No lo sé, pero lo único que logré con ese engaño es que Harry me desprecie. Antes confiaba en mí, si nunca me amo por lo menos era su amiga, me tenía confianza y respetaba mucho mi trabajo, pero después de esto, sé que me tiene en el peor de los conceptos. Antes de que él fuera a buscarte a la Bahía Mágica, pensé que cuando regresará contigo, ya una vez reconciliados, quizás me perdonaría, pero hoy en la mañana me di cuenta que nunca lograría su perdón.
-¿Hoy en la mañana? -exclamó Hermione celosa.
-Descuida, solo fue a reclamarme por haberlos hecho volver de la Bahía Mágica.
-¿Tú fuiste?
-Sí, yo escribí aquella carta bajo el nombre de Sirius, lo hice para evitar que Harry y Justin tuvieran un enfrentamiento. Justin se fue ayer a buscarlos, por eso los hice volver.
En ese momento, Hermione se dio cuenta de que Melissa estaba realmente arrepentida.
-Al menos impediste que Harry y Justin se pelearan, gracias.
-No tienes nada que agradecer, es lo menos que podía hacer. Lamento haber arruinado sus vacaciones.
-Ya no importa ahora.
-Tengo que irme ya -dijo Melissa-. Mi avión sale en un par de horas, sólo te pido que te cuides mucho de Justin... Él está dispuesto a todo. Sé que tú y él no terminaron en buenos términos. Él está muy obsesionado contigo, no te va a dejar en paz.
-Gracias por prevenirme.
-Ojalá algún día puedas perdonarme.
-Quizás con el tiempo -dijo Hermione, sintiendo que la perdonaba en ese momento.
Melissa sonrió, una sonrisa de paz y tranquilidad.
-Buena suerte, Melissa
-Gracias, Hermione. Deseo que tú y Harry sean muy felices, se lo merecen.
-Señor Ministro -dijo la Sra. Waltkins, entrando al despacho de Harry.
-¿Si? -dijo Harry, dejando leer los documentos que revisaba y levantando la vista.
-Llegó este pergamino para usted, es del embajador muggle
-Gracias -dijo Harry, aceptando el pergamino.
-¿Otra renuncia? -exclamó Harry en cuanto termino de leer.
-¿Acaso renuncia el señor embajador? -preguntó la Sra. Waltkins sorprendida
-Así parece -dijo Harry-. Aquí dice "renuncia definitiva de carácter irrevocable". Primero la renuncia de Hermione, y ahora el señor Wilson. ¿Qué está pasando? A este paso la siguiente en renunciar será usted, Sra. Waltkins.
-Aún no pienso hacerlo -dijo ella muy seria.
-Menos mal -dijo Harry, riendo-. Tendré que buscar a alguien que se haga cargo de la Embajada Muggle. ¿Qué horas son?
-La una y media -dijo la Sra. Waltkins, viendo su reloj
-Es hora de irme -dijo Harry, disponiéndose a salir.
-¿Adónde va?
-Voy a ir a comer con mi novia
La Sra. Waltkins sonrió
-Me alegra que la Srita. Granger y usted se hayan reconciliado, además de que hoy, gracias a ello, usted llegó de muy buen humor, nada comparado con el pésimo humor que tuvo el mes pasado.
Harry rió.
-Vendré más tarde.
-No se olvide que tiene que ir a supervisar Gringotts.
-Cierto -recordó Harry-, iré después de comer. ¿Ya llegó el ramo de flores que mande pedir?
-Sí -dijo la Sra. Waltkins, salió rápidamente del despacho de Harry y regresó con un ramo de flores que entregó a Harry-. Apuesto a que a la Srita. Granger le van a encantar, están hermosas.
-Así lo espero -dijo Harry-, tiene años que no le regaló flores. Regresaré más tarde.
-Hasta luego, señor
A las dos en punto, Harry tocó el timbre de la casa de los Granger, Hermione no tardó en abrir la puerta.
-Hola -lo saludó Hermione, dándole un beso
-Hola -saludó Harry
Hermione sonrió observando a Harry, iba muy elegante con un traje oscuro, y los días que estuvieron en la Bahía Mágica le habían dado a su piel un bronceado que resaltaba sus ojos verdes.
-¿Qué observas? -preguntó Harry.
-Nada, simplemente me preguntaba quién me cambió a mi novio, no lo recuerdo tan guapo -bromeó Hermione
Harry sonrió
-¿Estás lista?
-Sí, vámonos ya -dijo Hermione, cerrando la puerta de su casa y caminando con Harry hacia el auto.
Antes de que Harry abriera la puerta del coche, abrió la cajuela y de ella sacó el ramo de flores.
-Son para ti -dijo el chico
-¿Y eso? -preguntó Hermione, aceptando el regalo con una sonrisa.
-Me prometí a mi mismo que si un día, tú y la vida me daban otra oportunidad, todo sería diferente, no dejaría pasar un día sin demostrarte que te amo.
-Gracias, Harry -dijo la chica, abrazándolo-. Están hermosas
"Y no son venenosas" -pensó Harry
-Ya sé que fue Melissa quien nos hizo volver -dijo Hermione mientras comían-. Ella misma me lo dijo hace una de hora.
-¿Viste a Melissa? -preguntó Harry, mirándola fijamente.
-Sí, ella fue a verme. Fue a disculparse conmigo y también a despedirse
-¿Despedirse?
-Consiguió trabajo en España.
-¿Y qué más te dijo?
-Simplemente me pidió disculpas.
-¿Y la perdonaste?
-Sí, ella está arrepentida.
-Hermione, corazón de pollo, ¿por qué creíste en su arrepentimiento?
-Le creo, eso es todo. Está arrepentida. Lo sé porque evitó que tú y Justin tuvieran un enfrentamiento en la Bahía Mágica.
-No tenía por qué meterse -dijo Harry fríamente.
-Pues yo le agradezco que lo haya hecho, no quiero que tengas problemas con Justin… Harry, por favor, prométeme que no vas a buscarlo, prométeme que no le reclamarás nada.
-No puedo prometerte eso -dijo Harry muy seriamente-. Justin merece que alguien le rompa la cara, y yo no me voy a quedar con las ganas de hacerlo.
-Harry, por favor, no me gusta oírte hablar así.
-Lo siento, Hermione, voy a ajustar cuentas con él, sólo estoy esperando a que él regrese de la Bahía Mágica, y por favor, no quiero seguir discutiendo esto contigo.
-Yo no convertí en larva a Melissa -dijo Hermione
-Pudiste hacerlo, además poco te falto para enterrarle la varita en el ojo a Jeanne por el simple hecho de acompañarme a una fiesta
-Ni me recuerdes a esa veela
Harry rió
-¿Te gustó la comida? -preguntó Harry en cuanto terminaron de comer.
-Realmente deliciosa. Gracias por invitarme.
-Es un placer -dijo Harry, dándole un beso.
-¿Tienes que volver al Ministerio? -preguntó Hermione.
-Sí, pero más tarde, ahorita necesito ir a supervisar Gringotts, checar que nos gnomos trabajen bien después de la "huelga".
Hermione sonrió apenada, ella había organizado aquella huelga.
-¿Quieres venir conmigo? -preguntó Harry-. Sirve que checas sus "condiciones laborales".
-No te burles
-No es burla, simplemente me encantaría que fueras conmigo. ¿Vamos?
-Sí
Hermione acompañó a Harry al banco, todo Gringotts marchaba perfectamente, después Harry le pidió a Hermione que lo acompañará a supervisar la construcción de la "Casa-hogar para los niños magos".
-¿Casa hogar? -exclamó Hermione sorprendida
-Sí, una casa hogar para los niños del mundo mágico.
-¿Y eso?
-Fue idea mía -explicó Harry-. Hay muchos niños magos sin padres, todos esos niños están en orfanatos o en casas muggles porque aún no tienen la edad suficiente para ir a Hogwarts o a cualquier otra escuela de magia. ¿Por qué no construirles un hogar? Yo hubiera preferido ir a un orfanato que crecer con los Dursley, por eso se me ocurrió crear esa casa.
-Es muy buena idea, Harry.
-Dentro de un mes estará terminada. Ya verás, todos esos niños serán muy felices, aquí no les faltará nada.
-Lo sé.
-Sólo me falta encontrar quién la dirija.
-¿Aún no tienen director?
-No, pero ya encontraré a alguien -dijo Harry tranquilamente, teniendo varios proyectos en mente.
La sonrisa de Hermione se iluminó.
-¡Yo podría ser la directora! -exclamó Hermione con un chispa de oro en sus ojos.
-¿Tú? -exclamó Harry, quien jamás se imaginó esa puntada con la que Hermione acababa de salirle.
-Hablo en serio, yo podría hacerme cargo.
-No -dijo Harry rotundamente.
-¿Por qué no?
-Porque NO.
-¿Estás dudando de mi capacidad?
-Ni por un segundo dudo de tu capacidad, pero no te imagino aquí, rodeada de niños.
-Harry, yo puedo hacerlo
Harry pensó por un segundo en lo que Hermione le estaba diciendo: ¿Quién mejor que ella para hacerse cargo? Pero por otro lado, no le agradaba mucho la idea de que ella volviera a trabajar.
-Harry, por favor -insistió Hermione.
Harry sonrió y le dijo a manera de broma:
-Presenta tu solicitud y tu currículo mañana a las diez en mi despacho y hablaremos del asunto. ¿De acuerdo?
-¿Por qué no podemos hablar de ello ahora?
-Porque tengo que pensarlo muy seriamente -dijo Harry, dándole un beso.
