UNA PUERTA HACIA EL PASADO

CAPITULO 14: LA DIRECTORA DE LA CASA HOGAR Y EL MAGO SOLTERO MAS CODICIADO DEL AÑO

Al siguiente día, Harry llegó muy temprano al Ministerio de Magia, tenía que ponerse al corriente con todos los asuntos que no había resuelto en el tiempo que estuvo en la Bahía Mágica.

-Buenos días -saludó Harry a Ron al llegar al Ministerio.

-¿Qué tienen de buenos? -saludó Ron de malas pulgas.

-¡Que genio! Por eso no me caso, parece que tienes veinte años de casado, en lugar de veinte días. Ni siquiera parece que hoy regresaste de tu luna de miel.

Ron refunfuñó.

-¿Cómo te fue en tu luna de miel? -preguntó Harry con sonrisa pícara-. Mira que te tomaste unas vacaciones bastante largas.

-¿Luna de miel? ¿Luna de miel? -exclamó Ron irritado-. ¡Tuve VARICELA en toda mi luna de miel!

Harry no pudo evitar soltar una carcajada.

-Lo siento -dijo Harry sin hacer ningún esfuerzo por parar de reír.

-¿Lo sientes? -exclamó Ron-. Todo este tiempo me la he pasado enfermo.

-¿Y por qué no me avisaste?

-Ya bastantes problemas tenías con el Ministerio y la boda de Hermione. Por cierto, supe que te reconciliaste con Hermione, me alegro mucho por ustedes

-Gracias

En ese momento, llegó Percy.

-Hola Ron -saludó Percy-. ¿Qué tal tu viaje de bodas?

-¿Viaje de bodas? -exclamó Ron-. Percy Junior, TU HIJO, me contagió de VARICELA. ¡Ya te imaginarás mi viaje de bodas!

Percy que era tan serio tampoco pudo evitar soltar una carcajada, Harry también volvió a reír con ganas.

-Harry -dijo Percy-, tengo la información que me pediste, ya sé dónde está Justin.

-¿Dónde? -exclamó Harry con brusquedad

-Está hospedado en el Caldero Chorreante, habitación treinta y tres. Regresó apenas anoche de la Bahía Mágica.

-Perfecto -dijo Harry, tomando las llaves del auto-. Vendré más tarde.

-¿Adónde vas? -preguntó Ron

-A ajustar cuentas con él.

-A Hermione no le gustará saber a dónde fuiste -dijo Ron.

-Hermione no tiene porque saberlo, si llama o viene le inventan cualquier otro pretexto. ¿De acuerdo?

-¿Puedo decirle que tenías una cita con tu club de admiradoras?

-Por el bien de tu empleo, no


-¡Alohomora! -exclamó Harry al llegar a la habitación de Justin en el Caldero Chorreante. Al instante la puerta se abrió, Justin que había sido tomado por sorpresa volteó rápidamente para ver quién había irrumpido en su habitación.

Harry y él se encontraron frente a frente mirándose con el más profundo odio.

-Vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí? -dijo Justin irónicamente-. La visita del Sr. Ministro, pero si es Harry Potter

No tuvo tiempo de decir más, porque en ese momento, recibió un fuerte puñetazo que lo derribó.

Harry fue directo a golpearlo, pero Justin alcanzó a ponerse de pie antes de que Harry llegará hasta donde él estaba.

-¡Que visita tan cortés! -dijo Justin alistando su varita-. ¿Puedo saber a qué debo el honor de ella?

-¿Y todavía lo preguntas? -exclamó Harry con ira contenida que le asordaba la voz y también alistando su varita.

-Supongo que la causa es Hermione Granger, ¿verdad? -dijo Justin con intención de provocarlo-. Tengo que confesarte que me gusta desde Hogwarts, precisamente desde que era tu novia.

-¿Y por eso se te hizo muy fácil separarnos, verdad? ¡Idiota!

Justin lo miró con el más profundo odio y Harry le devolvió una mirada igual. Ambos hombres se desafiaban con las varitas, como si cada uno esperará el momento adecuado para atacar.

-¡Experlliamus! -gritó Harry. La varita de Justin quedó flotando en el aire, Harry se lanzó contra Justin, arrinconándolo en una pared.

-Basto que Hermione anunciará que se iba a Escocia para que yo hiciera maletas -dijo Justin orgulloso de su obra, al tiempo que sentía las manos de Harry sobre su cuello, como si quisiera ahorcarlo-. Tú quisiste acompañarla, pero Hermione no te lo permitió, tu carrera estaba de por medio. Resultó que el Ministerio de Magia necesitaba un Ministro. ¿Y quién mejor que Harry Potter? El famoso héroe que venció al que no debe ser nombrado. ¡La dejaste sola¡ Eso fue todo.

-¡Mientes¡ Yo jamás la deje sola -la voz de Harry retumbó en toda la habitación.

-No, claro que no. Le enviabas flores y cartas todos los días. Tú y Hermione se visitaban cada fin de semana, se pasaban horas colgados al teléfono, aún en la distancia les gustaba lucir como la "pareja perfecta" Muchas veces intente acercarme a Hermione, pero para ella era: "Harry esto", "Harry aquello" y siempre el perfecto Harry Potter… ¡Estaba harto de ti!

Harry se lanzó sobre él, derribándolo.

-¿Qué creíste, infeliz? -exclamó Harry, comenzando a darle violentos puñetazos-. No pudiste enamorar a Hermione y por eso utilizaste cartas falsas ¿Para separarme de ella y tener el camino libre? ¿Por eso la envenenaste? ¡Que poco hombre eres! ¡Envenenarla utilizando rosas al tiempo que le decías que eras su amigo, que la apoyabas, que la amabas! ¡Si de verdad la hubieras amado, te hubieras ganado su amor como HOMBRE, no como la BASURA que eres! ¿Qué puedes saber tú acerca de amar a alguien? No te importó su sufrimiento con cada rosa que le dabas. No te importó el dolor que le causabas con ellas. Lo único que te interesaba era tu propio egoísmo, tu afán de tenerla contigo, sin importar lo que ella estuviera sufriendo, sin importar lo que ella sentía.

Justin cerró los ojos y se quedó quieto recibiendo los golpes de Harry, al tiempo que sentía que se bañaba en sangre…

Tras varios golpes, Harry, al notar la falta de respuesta de Justin, creyó que había quedado inconsciente, pero no fue así, aquello había sido una trampa de Justin, quien apenas Harry dejó de golpearlo se volvió sobre él, lo hizo volcar y ahora Justin era quién golpeaba.

-Te equivocas, Potter -dijo Justin, golpeándolo-. No sabes lo mucho que amo a Hermione.

-¡Se nota! -gritó Harry al tiempo que trataba de defenderse-. ¿Por eso necesitaste la ayuda de Melissa? Ni siquiera fuiste capaz de separarnos tú solo, tuviste que involucrar a Melissa.

-¡Melissa se metió, yo no la metí! -exclamó Justin, golpeando a Harry-. Aunque tengo que decirte que estoy muy orgulloso de las cartas que escribió. ¿En qué hombro crees que lloró Hermione cuando recibió aquella carta? En el mío. Tuve que verla llorar horas porque el "gran Harry Potter" había terminado con ella. Fue la única vez que le hable bien de ti, le dije que tenía que hablar contigo porque los dos se querían. De allí en fuera era tan divertido meterle ideas en tu contra, todavía me acuerdo: "Hermione, Harry ya se olvido de ti", "Él no te quiere"…

Harry se volvió hacia Justin con furia, alcanzó a sostenerlo por el cuello, apretándolo con fuerza y con ambas manos queriendo ahorcarlo... Justin al sentir la falta de aire dejó de golpearlo. Harry aprovechó para volcarlo y ponerse de pie.

-¡Latigos! -gritó Harry, apuntándolo con su varita. Justin empezó a revolcarse de dolor sintiendo como si un látigo golpeará todo su cuerpo.

Harry lo veía sufrir con satisfacción, quería causarle todo el dolor que fuera posible, quería devolverle el dolor de Hermione y el suyo propio.

Harry detuvo el hechizo, Justin se revolcó en el suelo, Harry no lo atacó, no se le hizo deportivo hacerlo en ese momento.

-¿Duele, verdad? -exclamó Harry con odio

-Yo te he causado más dolor y tú lo sabes, Potter -dijo Justin con voz débil-. Disfruté mucho al ver tu cara cuando Hermione te anunció que iba a casarse conmigo; también disfruté cuando leíste aquel artículo donde decía que Hermione se había convertido en mi esposa... Apuesto a que te sentiste enloquecer, apuesto a que quisiste morirte al saberla ajena. ¿Aquello no fue dolor, Potter?

Harry volvió a lanzarse contra él, golpeándolo con todas sus fuerzas, como nunca había golpeado a nadie.

-¡Tuvo que ser idea tuya! -gritó Harry al tiempo que descargaba toda su ira- ¡Tú le pediste a Melissa que escribiera aquel maldito artículo!

-¿Qué sentiste al leerlo? ¿Quisiste morirte, verdad? -dijo Justin, débilmente al tiempo que la sangre bañaba su rostro, impidiéndole abrir los ojos...

-¡Alohomora! -se escuchó por detrás de ellos, en ese instante apareció Sirius, quien había sido alertado por Percy sobre lo que Harry estaba haciendo.

-¡Basta, Harry! ¡Basta! -gritó Sirius, percatándose de lo que pasaba y corriendo a detenerlo-. ¿Es qué planeas matarlo?

-Bien merecido se lo tiene -dijo Harry sin parar de golpearlo.

-¡Basta! ¡Es suficiente! -exclamó Sirius, deteniéndolo.

Justin intentó moverse pero le fue imposible, sentía su cuerpo adormecido por el dolor, le resultaba difícil pensar y no podía imaginar cuán desecho estaba.

Sirius se agachó para ver el estado de Justin, parecía un cadáver tendido, por un instante, Sirius temió que Harry lo hubiera matado, pero enseguida comprobó que Justin tenía pulso y podía emitir leves chiquillos de dolor.


-¡Que bárbaro! -regañaba la Sra. Waltkins a Harry en su despecho-. ¡Y yo que lo consideraba una persona sensata! ¿Cómo se le ocurrió ir a pelearse con el Sr. Finch-Fletchley, como si usted no fuera el Ministro de Magia?

-Ya, ya basta -exclamó Harry harto de reproches-. Mejor traiga unas gasas y algo con que desinfectar estas heridas -pidió el chico, llevándose la mano a su tórax descubierto que estaba sangrando a causa de varias heridas.

-Ahora resulta que soy enfermera y todo por culpa de sus peleas callejeras -dijo la Sra. Waltkins, saliendo del despacho de Harry. Enseguida llegó Ron

-¡Harry! -exclamó el pelirrojo al verlo sangrar-. ¿Estás bien?

-Sí, no es nada, sólo es un poco de sangre.

-¿Y Justin? ¿Qué tal quedo?

-No lo sé, Sirius lo llevó al hospital, ignoró su estado.

-¡Harry! ¿Justin en el hospital? ¿Eso quiere decir que está grave? ¿Qué tal si se muere?

-¿Quieres callarte? -exclamó Harry sin querer aceptar que estaba preocupado, no por Justin, sino por el mismo. Si Justin estaba realmente grave, la culpa iba a ser suya-. A estas horas, Sirius ya debe saber cuál es su estado, tengo que hablar con él.

Levantó la bocina del teléfono y llamó a Sirius:

-¿Sirius? ¿Qué paso con ese infeliz? ¿Va a vivir, si o no?

-Su estado es muy delicado -contestó Sirius-. Los sanadores lo están atendiendo, está muy grave.

-Lo único que me faltaba: que al desgraciado de Justin se le ocurra morirse ahora y yo tenga la culpa. ¿Quieres mantenerme informado sobre cualquier cosa que suceda?

-Está bien

Harry colgó.

-Creo que se te paso la mano -dijo Ron

-¿No tienes trabajo que hacer? -exclamó Harry sin querer oír más reproches, bastante tenía con la Sra. Waltkins.

-¡Que genio el tuyo! -dijo Ron, saliendo de su despacho y cerrando la puerta

Harry se llevó la mano a su tórax herido, sin querer aceptar que le dolía.

Al salir Ron del despacho de Harry, vio que Hermione venía llegando.

-Hola -lo saludó Hermione, dándole un beso en la mejilla.

-Hola -saludó Ron.

-¿Qué tal tu luna de miel? ¿Te divertiste?

Ron negó con la cabeza.

-¡Tuve varicela!

-Ron, lo siento mucho -dijo Hermione, haciendo un esfuerzo por no reírse.

-Apenas llegamos Lavender y yo al hotel para nuestra noche de bodas, y yo ya estaba repleto de ronchas. No podía soportar la comezón, he pasado unos días terribles enfermo -se quejó Ron.

-Lo siento -repitió Hermione-. ¿Y Harry?

-En su despacho, está furioso.

-¿Y eso? Entonces no será conveniente que le diga ahora lo de la "Casa hogar", es que quiero ser la directora -explicó Hermione

-Me parece bien, no encuentro a nadie mejor que tú para ese cargo.

-Creo que Harry no piensa lo mismo.

-No te preocupes, Harry te dejará hacerte cargo, estoy seguro. Nada más que ahorita no es el momento más conveniente para que hablen de ello.

-¿Por qué no?

-Será mejor que entres a verlo, con cuidado que el león está furioso -dijo Ron, señalando la puerta del despacho de Harry.

Hermione llamó a la puerta

-Adelante -dijo Harry, creyendo que quien tocaba era la Sra. Waltkins trayendo el botiquín.

Hermione entró.

-¡Harry! -exclamó la chica preocupada al verlo herido y acercándose a él-. ¿Qué te paso?

-No, no es nada

-¿Cómo que no es nada? Estás sangrando, déjame revisarte.

En ese momento, la Sra. Waltkins entró con el botiquín.

-Aquí tiene, Sr. Potter -dijo la secretaria, entregando un pequeño botiquín.

-Gracias, Sra. Waltkins -dijo Harry-. Puede retirarse.

-Con permiso -dijo la secretaria, saliendo del despacho.

-¿Fuiste a pelearte con Justin, verdad? -preguntó Hermione mientras se enjuagaba las manos para poder curar a Harry.

-Sí.

-Harry, te pedí que no lo hicieras. ¿Por qué fuiste?

-Tenía que hacerlo -dijo Harry sin arrepentirse.

-Mira nada más -dijo Hermione, observando las heridas-. Justin pudo haberte matado.

-¿Justin? Por favor, Justin terminó en el hospital.

-¡Harry! -exclamó Hermione, alarmada.

-¿Te preocupa? -exclamó Harry, celoso.

-No, no es eso, pero si él está en el hospital, debe estar grave.

-¿Por qué no vas a curarlo a él si tanto te preocupa? -exclamó Harry.

-¿Por qué eres así? ¿Por qué tus celos? ¿No me crees que te amo?

Hermione le dio la espalda queriendo ocultar un par de lágrimas que corrían por sus mejillas.

Harry al verla llorar se sintió muy mal, comprendió en ese momento que no tenía porque sentir celos de Justin. Hermione estaba con él y lo amaba a él, no a Justin.

-Perdóname, Herm -dijo Harry, poniéndose de pie y rodeando la cintura de Hermione con sus brazos, teniendo cuidado de no mancharla de sangre-. Perdona mis celos estúpidos.

Hermione secó sus lágrimas y volvió la cara para mirarlo:

-No vuelvas a dudar que te amo.

-Nunca más -aseguró Harry, dándole un beso en los labios.

-No te muevas, ya casi termino -decía Hermione a Harry mientras limpiaba y curaba sus heridas.

Harry hizo un esfuerzo por quedarse quieto, era difícil no moverse, Hermione estaba usando una poción para desinfectar y ardía muchísimo.

Hermione pasó varios minutos más, limpiando y vendando delicadamente cada una de las heridas, sin hacer ningún otro reproche.

-Listo -dijo Hermione, poniendo un último parche en una herida, después le pasó a Harry una playera y una camisa limpias.

-Gracias, mi amor -dijo Harry en cuanto terminó de vestirse, después se acercó a Hermione y la besó.

En ese momento, sonó el teléfono, ambos se separaron. Harry tomó la bocina y contestó:

-Bueno.

-¿Harry? -dijo Sirius.

-¿Si? ¿Qué pasó con Justin? -preguntó Harry, temiendo oír que lo había matado.

-Ya está estable, se recuperará.

Harry respiró aliviado.

-Justin tiene magulladuras en todo el cuerpo -informó Sirius-. Tiene varios huesos rotos, incluyendo varias costillas, tiene trauma simple de cráneo y una pequeña lesión en el hígado.

-Pero ¿se recuperará? -interrumpió Harry.

-Sí -dijo Sirius-. Te llamaré más tarde, en cuanto haya más noticias.

-Está bien, gracias por todo Sirius.

-De nada -dijo Sirius dando un suspiro. Quería decirle que no estaba de acuerdo con lo que había hecho, pero Harry era mucho más que un hijo para él y siempre lo iba a apoyar.

Sirius colgó.

-Justin se recuperará -dijo Harry ante la mirada preocupada de Hermione

Ella respiró aliviada

-Tienes que prometerme que no volverás a buscar Justin -dijo Hermione, guardando el material de curación en el botiquín-. Creo que ya ha tenido suficiente castigo.

-¿Suficiente castigo? -exclamó Harry- ¡Esa piltrafa y Melissa merecen más! ¡Nos separaron tres años!

-Harry, por favor. No hay que pensar más en ello, finalmente tú y yo estamos juntos, y eso es lo importante. Sé que tienes mucho rencor en contra de ellos, pero estoy segura que algún día podrás perdonarlos.

Harry le sonrió, sabiendo que ella tenía razón.

-Ven -dijo el chico, tomando las manos de Hermione y sentándose en su sillón, Harry la atrajo hacia él, Hermione se sentó en sus piernas, al tiempo que Harry la envolvía en un abrazo.

-No quiero separarme nunca más de ti -dijo Harry, besando su frente.

Hermione sonrió, dejándose acariciar por Harry, ella tampoco deseaba separarse de él. Ambos se quedaron abrazados en silencio, felices de estar juntos y de tenerse el uno al otro.


-¡Ron! ¡Ron!

-¿Qué gritos son esos? -pensó Ron en voz alta, al tiempo que Hermione tocaba insistentemente la puerta de su despacho.

-¡Ron! ¡Abre! -insistió Hermione.

Ron suspendió su trabajo y fue a abrir la puerta, enseguida Hermione se lanzó sobre él, dándole un abrazo.

Harry estaba detrás de ellos y sonreía ante el impulso de su novia. Ron lo interrogó con la mirada.

-¿Qué pasa? -preguntó Ron en cuanto Hermione lo soltó.

-Harry me dejó hacerme cargo de la casa hogar -dijo Hermione con una gran sonrisa.

-¿Ves? -dijo Ron- Te dije que Harry te dejaría, felicitaciones.

-Gracias.

-Ya tienes trabajo nuevamente.

-Pero si sale con que no podemos salir porque tiene "mucho trabajo", la despido -bromeó Harry.


-¿Puedo pasar? -preguntó Ron, llamando al despacho de Harry un par de horas después.

-Adelante -dijo Harry

-Necesito que me firmes estos papeles -dijo Ron, dándole unos pergaminos.

Harry suspendió su trabajo y revisó los pergaminos que Ron le estaba dando.

-¿Y "tu amor"? -preguntó Ron, refiriéndose a Hermione.

-Está con la Sra. Waltkins, están revisando unos papeles de la casa hogar.

-¿Seguro que piensas dejarla trabajar?

-Sí -contestó el ojiverde-, si yo no la dejo trabajar en la casa-hogar, tarde o temprano va encontrar en que ocuparse y prefiero tenerla cerca a que se le ocurra irse a Escocia o algún otro lugar.

Ron hizo cara de "eso sí"

-Además, ella vale por su trabajo y estoy seguro que es la persona indicada para dirigir la casa hogar.

-Yo también lo creo -dijo Ron

-Aquí tienes -dijo Harry, terminando de revisar los pergaminos y firmándolos.

Percy entró en ese momento:

-¿Cuántas veces tengo que decirte que toques antes de entrar? -exclamó Harry.

-Lo siento, tenía que entregarle a Ron su estado de cuenta -y estiró un sobre a su hermano.

-¿Por qué avisaste a Sirius de que fui a buscar a Justin? -preguntó Harry a Percy al tiempo que Ron abría el sobre.

-Lo siento -dijo Percy-. Sirius llamó preguntando por ti y yo le dije que habías ido al Caldero Chorreante. Sirius presintió a qué habías ido y fue a buscarte.

"Y llegó justo a tiempo" pensó Harry, preguntándose qué habría pasado si Sirius no hubiera llegado, seguramente hubiera matado a Justin.

-Oh, no, no, no -gritó Ron.

-¿Qué pasa? -preguntó Percy.

-¡Lavender acabo con MIS ahorros! -exclamó Ron-. Todo lo que no gaste en mujeres y quidditch y decidí ahorrarlo, Lavender acabo con ello. ¿Cómo pudo gastar todo mi dinero en ropa y accesorios? -y leyó en voz alta- Boutique Tiroslargos moda, 350 galeones; Madame Malkin, túnicas para todas las ocasiones, 462 galeones; El último grito de la moda, 485 galeones; Boutique el sombrero elegante, 536 galeones; Todo lo que necesita en bolsas y accesorios para bruja, 320 galeones…

Percy había dejado la puerta abierta y Hermione que acaba de llegar, escuchó el estado de cuenta de Ron.

-¡Oh, que bien! -bromeó Hermione-. No sabía que a Lavender le gustaba ir de compras tanto como a mí, cualquier día de estos la invito a París, seguro que encontramos muchas cosas interesantes que comprar por allá.

-Ni de broma -exclamó Ron-. Tú y Lavender de compras en París, JAMÁS -y salió del despacho de Harry furioso, llevándose los pergaminos que había llevado para firmar.

Percy, Hermione y Harry comenzaron a reírse.

-Creo que yo también me voy -dijo Percy-. Harry, olvidaba decirte, llamaron de la Revista Corazón de Bruja, ganaste por tercer año consecutivo el "Premio al mago soltero más codiciado del año", posteriormente la editora de la revista se comunicará contigo para que vayas a recibir tu premio en ceremonia solemne -y salió del despacho de Harry, cerrando la puerta tras de si.

-¡WOW! -exclamó Hermione riéndose-. ¡Felicitaciones, Sr. Ministro!

-No me hace ninguna gracia

-A mi sí -dijo Hermione, dándole un beso-. Mi novio es "el mago soltero más codiciado del año".

-Por tercer año consecutivo -agregó Harry, y enseguida soltó una risilla-. ¡Suertudota!

-¡Harry! -exclamó Hermione

-¡Suertuda! -repitió Harry, besándola


-Sr. Finch-Fletchley -dijo una enfermera a Justin, despertándolo-. Tiene visita

-¿Quién es? -preguntó Justin, incorporándose y sintiendo adolorido todo el cuerpo.

-La señorita Hermione Granger. ¿La hago pasar?

-Sí

La enfermera salió del cuarto de Justin, un par de minutos después, entró Hermione.

-Hermione, que alegría que hayas venido -dijo Justin al verla.

-Hola -saludó Hermione-. ¿Cómo te sientes?

-Como si me hubiera atropellado un tren -dijo Justin, débilmente.

-Los sanadores dicen estarás bien, que te repondrás por completo.

Justin sonrió.

-¿Sabe Potter que estás aquí?

-Sí, está afuera, esperándome.

-¿No te hizo un drama para dejarte entrar?

-Harry no hizo ningún "drama" y no tendría porqué hacerlo, me tiene confianza.

-¿Ya viste lo "agresivo" que puede llegar a ser?

-Tú te lo buscaste

-Tienes razón -dijo Justin al cabo de unos segundos-. Yo también hubiera golpeado y querido matar si alguien me hubiera separado de ti, de la misma forma que yo lo hice.

-¿Por qué lo hiciste, Justin? -preguntó Hermione-. ¿Por qué me separaste de Harry con cartas falsas y rosas envenenadas? ¿Por qué me engañaste tanto tiempo?

-¿Has venido a reclamarme?

-No -dijo Hermione con voz tranquila-. Sólo quiero saber tus razones.

-Hice todo para ganarme tu amor -dijo Justin-. Hace cuatro años que dijiste que te ibas a Escocia, yo fui detrás de ti, no porque me importarán los gnomos o los elfos, o cualquier otra criatura mágica, sino porque me importabas tú. Quise ganarme tu cariño de una y mil formas, pero nada dio resultado, para ti el mundo era Harry y no veías más allá de él. Entonces poco antes de que regresarás a Londres, encontré a Melissa y juntos planeamos lo de las cartas…

-Y lo de las rosas -agregó Hermione-. No sabes todo el daño que me hiciste con ellas. Me acuerdo que entré a tu despacho después de haber recibido aquella carta, tú sabías que estaba desecha y aún así, sin piedad, me diste aquella rosa envenenada

-Tenía que hacerte callar -dijo Justin-. Harry iba a buscarte, aquello era seguro, siempre te ha querido tanto. Yo no quería que te fueras de Escocia, no quería que regresarás a Londres para casarte con Harry, quería que te quedarás allá, conmigo

-¿No te importó todo lo que estaba sufriendo?

-Sí, pero fui un ciego. Pensé que con el tiempo, Harry y Melissa terminarían juntos, y que tú me darías una oportunidad. Traté de hacer todo para que te olvidaras de Harry.

Hermione se sentía mareada, se reprochaba a si misma haber creído en Justin.

-¿Sabes Hermione? -dijo Justin-. El día que me dijiste que aceptabas ser mi esposa fue el más dichoso de toda mi vida, sentí que había logrado mi objetivo, sabía que no me amabas, pero estaba seguro que algún día tendría tu amor .

-Me equivoque -dijo Hermione-. Creí que casándome podría olvidar a Harry, pero haberme casado contigo hubiera sido un error.

-Y yo sigo pensando que pudimos haber sido felices juntos -dijo Justin. -¿Por qué quisiste casarte en Londres? ¿Por qué no en Escocia? Ese fue el error, haberte dejado preparar la boda en Londres, te encontraste con Harry y resultó que él tampoco pudo olvidarte nunca… ¿Les hice mucho daño, verdad?

Hermione asintió

-Tengo que irme ya -dijo la chica-. Ya supe todo lo que quería saber.

-Harry te espera -dijo Justin.

-Por favor Justin, prométeme que no volverás a meterte en nuestras vidas.

-Primero prométeme que serás feliz. Eso es lo que quiero, tu felicidad. Si tú me prometes eso, yo no volveré a buscarte.

-Lo prometo, seré feliz -dijo Hermione

Justin sonrió

-No volveré a buscarte -dijo Justin-. Quizás no creas en mi palabra, pero te aseguro que no volveré a verlos. Me iré de Londres y no volverán a saber de mí.

-Gracias, Justin. Quiero creer en tu palabra.

-¡Hermione! -la llamó Justin antes de que ella saliera-. Dile a Harry que te cuide mucho ¿Lo harás?

-Sí, adiós Justin

-Adiós Hermione -dijo Justin, viéndola por última vez.

Al salir, Hermione se encontró con Harry en la sala de espera.

-¿Y cómo te fue? -preguntó Harry.

Hermione lo abrazó.

-Justin me prometió que nos dejará tranquilos, me dio su palabra.

-No creo en él –dijo Harry.

-Descuida, Justin no volverá a meterse en nuestras vidas.

-Espero que así sea.

-¿Sabes? Me pidió que te dijera que me cuidaras mucho.

-Siempre pienso cuidar de ti -dijo Harry, abrazándola y dándole un beso en la sien-. Siempre.


Un par de horas después:

-¿Segura que no quieres acompañarme? -preguntó Harry a Hermione enfrente de la casa de los Granger.

Hermione negó con la cabeza.

-No -dijo Hermione-. No soportaría verte rodeado de tus fans en todo su esplendor.

-Herm, solamente voy a recibir un premio de una revista.

-Aún así, allí estarán todas tus admiradoras.

-¿Celosa?

-Un poco -admitió Hermione, "demasiado" pensó para si.

Harry se inclinó y la besó.

-Acompáñame, verás que no tienes porque encelarte.

Hermione volvió a negar con la cabeza.

-Prefiero quedarme en casa, llamaré a Lavender para ir de compras al Callejón Diagon.

-¡Gastalonas!

-¿Por qué no nos vemos allá? Tú vas a la "ceremonia solemne" y recibes tu premio, yo voy de compras con Lavender y después nos vemos en el Callejón Diagon

-Me parece buena idea -dijo Harry


-Han pasado tres horas -decía Hermione a Lavender mientras caminaban por el Callejón Diagon-. Harry ya debería estar aquí.

-Tranquila, debe de estar firmando autógrafos para sus fans -dijo Lavender riendo de que Hermione consultará su reloj cada cinco minutos-. Ahorita sus fans deben de estar: "señor ministro: se ve muy bien hoy" "señor ministro: ¿me firma un autógrafo?" "señor ministro: ¿se toma una foto conmigo?"

-Mejor guarda silencio -dijo Hermione celosa de las admiradoras de Harry.

-¿Podemos visitar la tienda de Madame Malkin? -preguntó Lavender-. Siempre encuentro allí la túnica que necesito

-Vamos -dijo Hermione sin muchos ánimos.

Ambas entraron a la tienda y salieron una hora después, llenas de bolsas de ropa nueva, pero con los bolsillos bastante disminuidos.

-Ron va a matarme -dijo Lavender-. Desde que cree que me adelante mi Navidad está furioso conmigo.

-¿Vas a volver a mentirle? -preguntó Hermione-. ¿Vas a volver a hacerle creer que te gastaste su dinero?

Lavender asintió

-Tienes que decirle la verdad -dijo Hermione-. Ron estaba furioso cuando vio el estado de cuenta falso, tuve ganas de decirle la verdad, que no te habías gastado ese dinero y que lo tenías guardado en casa.

-No, ni se te ocurra -dijo Lavender-, si Ron se entera que ese dinero todavía existe, querrá recuperarlo y el dinero ira a parar en sus aventuras .

-Ron prometió que no volvería a engañarte -dijo Hermione.

Lavender sonrió con tristeza, no creía mucho en aquella promesa.

-Mira, ahí está Harry -dijo Lavender, señalando hacia la tienda de quidditch.

-Para variar en la tienda de Quidditch, vamos con él -dijo Hermione.

-Ok

-Hola Harry -saludó Hermione

-Hola linda -contestó Harry, dándole un beso-. Hola Lavender

-Hola -contestó Lavender-. ¿Qué tal tus admiradoras? ¿Muchas?

Harry hubiera preferido que Lavender no hiciera ese comentario delante de Hermione.

-Ninguna con una sonrisa tan bella como la de mi novia -dijo Harry en tono galante mirando a Hermione, ella sonrió-. ¿Ves? -dijo Harry a Lavender-. No hay sonrisa más hermosa, ni mujer más bella -y besó a Hermione.

"¿Por qué Ron no puede serme fiel?" -pensó Lavender, viendo a Harry abrazar y besar a Hermione-. ¿Por qué no podemos ser felices como ellos?

-¿Ya compraron todo lo que necesitaban? -preguntó Harry.

Hermione asintió antes de darle otro beso a Harry.

-¿Podemos irnos ya?

-Vayan ustedes -dijo Lavender-. Ron quedó de pasar por mí, ya no debe de tardar

-Mira, ahí viene -dijo Hermione, señalando al pelirrojo.

-Hola -saludó Ron.

-Hola -saludaron Harry y Hermione.

-¿Cuánto gastaste? -preguntó Ron a Lavender a manera de saludo.

-Lo necesario -contestó Lavender.

-¿Y cuánto es lo necesario para ti? -preguntó Ron.

Lavender vaciló un poco antes de contestar:

-369 galeones con 90 sickles y 60 knuts

-¡Tanto! -exclamó Ron con ganas de ejecutarla.

Lavender parecía descender de tamaño, mientras Ron parecía mucho más alto.

-Ron, cálmate -dijo Harry.

-¡No puedo! -gritó Ron-. Es imposible que me calme cuando tengo una esposa que sólo se le va el tiempo en gastar dinero.

Hermione miró a Lavender.

-Dile la verdad -le susurró.

-¿Qué verdad? -alcanzó a oír Ron- ¿Acaso gastaste más?

-No -dijo Lavender.

-Díselo -volvió a susurrar Hermione.

-¿Nos disculpan un momento? -preguntó Lavender.

-Adelante -contestó Harry.

Lavender apartó a Ron

-¿Cuánto realmente gastaste? -exclamó Ron.

-Nada -dijo Lavender-. No he gastado nada de tu dinero, todo lo que he gastado fue dinero que tenía ahorrado. Tu dinero está intacto en la casa.

-¿Entonces?

-Saque el dinero de tu cuenta en Gringotts para protegerlo, para evitar que te lo gastes en tus aventuras, para evitar que volvieras a engañarme. Te devolveré tu dinero al volver a casa -dijo Lavender, secando algunas lágrimas que rodaban por sus mejillas.

-Lavender, perdóname -dijo Ron, abrazándola-. Perdóname, bonita

-Tengo tanto miedo de que vuelvas a engañarme que por eso lo hice. Creí que escondiéndote el dinero podría evitarlo, pero fui una tonta -lloró Lavender en el hombro de Ron.

Ron besó su frente.

-Te prometí que no volvería a engañarte -dijo Ron-. ¿Qué tengo que hacer para que me creas?

-Quizás pórtate bien -dijo Lavender.

-Lo estoy haciendo, te asombrarías de mi comportamiento si me vieras. No volveré a engañarte. ¿Y sabes por qué? Porque te amo

-Yo también te amo

Ambos se abrazaron y besaron.

-¿Reconciliados? -preguntó Harry a Ron y a Lavender, en cuanto los vieron llegar sonrientes y tomados de la mano.

-Sí -dijo Ron, abrazando a Lavender-. Tengo la mejor esposa del mundo -y besó a Lavender

-Es casi de noche. ¿Por qué no vamos a cenar todos juntos? -propusó Hermione

-Me parece buena idea -dijo Ron-. Muero de hambre -y dirigió una mirada a Harry.

Harry supuso que Ron iba a salir con su frase celebre: "Aprovechando de que el Sr. Ministro de Magia nos acompaña. ¿Por qué no dejar que él pague la cena?", pero no fue así.

-Yo invito -dijo Ron.

Aquello sonó increíble, era como si Snape hubiera dicho a mitad de la clase que James Potter era su amigo.

-No, yo invito -dijo Harry.

-Claro que no -dijo Ron-, por esta ocasión yo pago, y no pienso discutirlo.

Y los cuatro fueron a buscar un restaurante para cenar.