UNA PUERTA HACIA EL PASADO
CAPITULO 15: LA BODA
Cuatro meses después:
-¡Me caso! -anunció Harry a su secretaria un viernes en la mañana al llegar al Ministerio de Magia.
La Sra. Waltkins lo miró sorprendida.
-¿Y eso? -preguntó la Sra. Waltkins-. ¿Por qué quiere casarse "el mago soltero más codiciado de los tres últimos años"?
-Porque ya no quiero dormir sólito -dijo Harry con sonrisa pícara.
-Me alegra que por fin la Srita. Granger y usted hayan decidido casarse, me imagino que su novia está feliz.
-Bueno -vaciló Harry-, ella aún no sabe que nos vamos a casar, pienso pedírselo esta noche. ¡Lo olvidaba! Tengo que comprarle un anillo.
-¿No ya le había comprado un anillo hace varios años?
-Sí.
-Entonces ¿por qué un anillo nuevo? Estoy segura que para su novia tendrá más valor su antiguo anillo.
-Sí, quizás tenga razón -dijo Harry pensativo.
Aquella tarde, Harry fue a visitar a Hermione a su nuevo trabajo en la "Casa-hogar para niños magos".
-¿Puedo pasar? -preguntó Harry, entreabriendo la puerta del despacho de Hermione.
-Pasa -dijo Hermione quien en aquel momento suspendía su trabajo y sonreía al verlo.
-Hola, Harry -saludó Hermione, saliendo a su encuentro.
-Hola, mi amor -saludó Harry, dándole un beso-. ¿Qué hace la directora?
-Reviso los planes de estudio.
-¿Estás contenta con tu trabajo?
-Mucho -contestó Hermione con una sonrisa-. Gracias por darme esta oportunidad.
-No tienes nada que agradecer -dijo Harry, abrazándola y besándola-. Estoy muy orgulloso de ti, siempre has demostrado tener talento para todo.
-Gracias, Harry.
Ambos se besaron.
-Tengo un problema, Herm -dijo Harry con sincera preocupación.
-¿Qué ocurre?
-Tengo que asistir a una cena con varios magos muy importantes, todos son casados y llevan pareja. ¿Podrías acompañarme?
-No lo sé.
-Oh, vamos.
-No sé -dijo Hermione-. Mi contrato no decía que tenía que acompañar al Ministro de Magia a cenas.
-Pues mi contrato tampoco decía que tenía que salir al Callejón Diagon a resolver huelgas de niñas caprichosas -dijo Harry recordando cuando había puesto en huelga a los gnomos de Gringotts, aunque ahora aquel episodio le daba risa.
-Harry, sólo bromeaba. Sabes que acepto ir contigo. No quiero ir a Azkaban por desobedecer al Ministro
El ojiverde rió
-Quiero que estés bellísima -dijo Harry-, recuerda que habrá varios magos importantes.
-No soy una muñeca que puedas presumir.
-No claro que no. Eres una mujer caprichosa, consentida, celosa y bastante fea.
-¡Que halagador de tu parte! ¿Y tú? Tú eres un niño inmaduro, presumido, cubierto de fama y bastante grosero.
-Bien -dijo Harry, caminando resuelto hacia la puerta-. ¡Me voy!
-Adiós
-Paso por ti a las ocho –agregó Harry antes de salir.
-A las ocho -confirmó Hermione.
-Ven acá que quiero despedirme -dijo Harry antes de salir y guiñándole un ojo.
Hermione sonrió y caminó hacia él.
-No eres nada de eso -dijo Harry, acercándose y acariciando la cara de Hermione con las yemas de sus dedos-. Eres una mujer muy hermosa.
-Tú tampoco eres nada de eso -dijo Hermione-. Sólo quería devolverte el insulto.
Los dos rieron y se besaron.
A las ocho en punto, Harry tocó el timbre de la casa de los Granger, no podía evitar sentir mariposas en el estómago. La Sra. Granger fue a abrir la puerta
-Buenas noches, Harry -saludó la Sra. Granger, detrás de ella se encontraba el Sr. Granger.
-Buenas noches -los saludó Harry.
-Buenas noches, muchacho -contestó el Sr. Granger-. Pasa.
Harry entró y se sentó en un sillón, el padre de Hermione también tomó asiento.
-Iré a decirle a Hermione que ya llegaste -dijo la Sra. Granger saliendo de la sala.
-Hermione nos comentó que van a una cena con varios magos -dijo el Sr. Granger.
-Sí y no -dijo Harry-, quiero pedirle a Hermione que se casé conmigo. Vamos a una cena, pero a una cena especial, no habrá más magos.
-¿Quieres casarte con ella? -preguntó el Sr. Granger muy serio.
-Sí, señor -dijo Harry firmemente.
El Sr. Granger frunció el entrecejo.
-Hermione te quiere -dijo el Sr. Granger al cabo de unos minutos que a Harry le parecieron una eternidad-. Si ella acepta casarse contigo, ustedes dos cuentan con todo nuestro apoyo.
Harry sonrió.
-Gracias señor, le prometo que no les fallaré, ni a ustedes, ni a su hija. Le prometo que siempre veré por ella, que la cuidaré, que jamás le faltará nada, que …
-Confió en que así será -dijo el Sr. Granger, sintiendo un gran alivio, si algún día él o su esposa faltaban, Hermione estaría bien, al lado de alguien que la amaba.
El Sr. Granger se puso de pie y le tendió la mano, Harry no tardó en estrechársela.
-Perdón por la tardanza -dijo Hermione, entrando a la sala, acompañada de su madre.
Harry volteó la mirada hacia ella, no podía parecerle más hermosa, vestía una brillante túnica de gala color lila y su cabello rizado suelto alrededor suyo. Harry quiso sonreírle, pero lo único que logró fue quedarse con la boca abierta.
Hermione sonrió, observó a Harry, iba muy bien alineado, llevaba puesto un elegante traje color negro y su cabello lucía un poco peinado.
-¿Nos vamos? -preguntó Hermione.
Harry asintió sin poder quitarle los ojos de encima.
Hermione se acercó a su papá y le dio un beso en la mejilla, posteriormente hizo lo mismo con su mamá, al tiempo que Harry estrechaba la mano del Sr. Granger y después la mano de la Sra. Granger.
-Me cohíbe besarte delante de tus papás -dijo Harry, dándole un beso a Hermione en cuanto salieron de la casa.
Hermione sonrió, aceptando el beso.
-¿No te he dicho que luces bellísima, verdad? -preguntó Harry, queriendo halagarla mientras los dos caminaban hacia el auto.
-No -dijo Hermione siguiendo el juego.
-Pues estás muy guapa, podrías ganar el concurso "miss bruja"
-¡Que ocurrencia, señor ministro! -dijo Hermione riendo.
-Luces mucho muy hermosa -dijo Harry observándola.
-Será mejor que nos apurémonos -dijo Hermione, sonrojándose un poco por el halago de Harry y comenzando a caminar más rápido-. Corramos o el Ministro llegará tarde.
-No hay ninguna prisa.
-¿Adónde es la cena? -pregunto Hermione mientras Harry le abría la puerta del auto.
-Ya lo verás, es una sorpresa.
-Llegamos -dijo Harry, deteniendo el auto enfrente de un gran portón.
Hermione no tardó en reconocer aquel gran portón, supo en ese momento que estaban enfrente de la casa de Harry, aquella a la que Harry la había llevado cuando le pidió que no se casara con Justin.
-¿Por qué vinimos aquí? -preguntó Hermione.
Harry sonrió con aire misterioso.
-Ven -dijo Harry dándole la mano para que bajara del auto.
-No entiendo. ¿Puedo saber qué hacemos aquí?
-Cierra los ojos.
-Harry ¿de qué se trata?
-Sólo cierra los ojos.
Hermione sonrió y aceptó el juego cerrando los ojos, Harry la tomó de las manos y la guió hacia el interior de la casa.
-Ya puedes abrir los ojos -dijo Harry, en cuanto la hubo guiado hacia el centro del gran jardín.
Hermione obedeció, si aquella casa y su gran jardín le habían parecido maravillosos la primera vez que fue, ahora le parecían mucho más.
Era de noche, el jardín y la casa lucían espléndidos: los grandes árboles y las plantas que rodeaban el verde césped estaban iluminados por cientos de pequeñas luces amarillas y una hermosa luna llena. Al centro, la fuente lanzaba al aire chorros de agua cristalina, el estanque estaba iluminado por pequeños faroles de luz tenue, al fondo había un piano que tocaba solo, y a un costado había una mesa cubierta con manteles blancos, adornada con velas y flores, y la vajilla servida para dos personas.
-¿Te gusta? -preguntó Harry contento de ver la infantil sonrisa que se había dibujado en el rostro de Hermione.
-Es muy hermoso.
Harry invitó a Hermione a recorrer la casa, ambos entraron a aquella construcción con forma de palacio oriental y la recorrieron en su totalidad, sin que Hermione pudiera encontrar un solo defecto en aquel lugar.
-¡Que bonita casa! -dijo Hermione sin poder salir de su asombro.
-Me alegra que te guste -dijo Harry, dándole un beso-. Asalté un banco para comprarla
La chica frunció el entrecejo. El chico rió
-Está bien, la pagué con gran parte de la herencia que me dejaron mis padres y con mi sueldo en el Ministerio.
Ambos regresaron al jardín para cenar, se dirigieron a la mesa y Harry abrió una silla para que Hermione se sentará, posteriormente él tomó asiento en otra.
-¡Lumus! -murmuró Harry y en aquel momento, las velas quedaron encendidas y la vajilla que estaba delante de ellos, se lleno de exquisita comida.
-¡Wow! -exclamó Hermione sorprendida-. Mi cena favorita y se ve deliciosa.
Harry sonrió.
-¿Podemos empezar? -preguntó Hermione con infantil impaciencia.
-Claro, adelante.
-Delicioso -dijo Hermione, dando el primero bocado-. ¿Quién cocinó?
-Una elfina antigua amiga nuestra, Winky -dijo Harry-. Claro que le pague por ello -se apresuró a aclarar.
-¿Y la música de piano? -preguntó Hermione.
-Fue idea de mi secretaria, le pareció romántico. Si no te gusta, puedo hacer que se calle.
-No, la música es divina, me encanta. ¿Y por qué la champaña?
-Para emborracharnos.
-¿Y qué pasó con la cena con los magos importantes?
-¿No somos importantes tú y yo?
-Claro
A Harry no le parecía apropiado pedirle matrimonio mientras cenaban, por lo que se limitó a cenar, a reír y a charlar. Era increíble lo rápido que se le pasaba el tiempo cuando estaba con ella.
"Es el momento" pensó Harry en cuanto terminaron de cenar, pero en ese momento, una melodía favorita de Hermione comenzó a sonar en el piano.
-¡Oh, Harry! -exclamó Hermione-. ¿Podemos bailar?
-¿Quieres bailar? Claro, vamos -dijo Harry, poniéndose de pie y abriendo la silla de Hermione para ayudarla a ponerse de pie.
-¿Me permite? -dijo Harry, tomando la mano de la chica. Hermione sonrió.
Harry la condujo hacia una explanada de mármol, el lugar perfecto para bailar.
-Te amo, Harry -dijo Hermione mientras bailaban abrazados-. Fue muy lindo detalle de tu parte organizar esta cena, gracias.
Harry la besó en los labios.
-¿Por qué lo hiciste? -preguntó Hermione.
-Porque te amo -no podía encontrar otra respuesta.
Ambos siguieron bailando, dejándose llevar por aquella música suave y lenta.
Harry sentía pasar los minutos y las melodías, y no lograba armarse del valor suficiente para pedirle a Hermione que se casará con él.
De repente, Hermione se separó de él.
-¡OH! -exclamó Hermione, pareciendo recordar algo
-¿Qué? ¿Qué pasa? -preguntó Harry sin entender porqué Hermione se había separado, hace diez segundos estaban bailando abrazados.
-Estoy olvidando algo.
-¿Qué?
Hermione tomó su varita y apunto hacia la mesa.
-¡Accio bolsa! -murmuró, y al instante su bolsa de mano comenzó a dirigirse hacia ella.
-Estoy olvidando darte tu regalo.
-¿Regalo? ¿Por qué un regalo?
Hermione sacó un paquete de su bolsa finamente envuelto en papel azul y se lo entregó a Harry.
-Es para ti -dijo Hermione, Harry aceptó aquel paquete
-Gracias
-Vamos, ábrelo
Harry quitó las envolturas sin entender el motivo de aquel regalo.
-¡Wow! -dijo Harry, sosteniendo en sus manos un fino reloj muggle-. Gracias Hermione, muy lindo reloj, pero ¿a qué se debe?
-No te he dado ningún regalo por ganar por tercera ocasión el "Premio al mago soltero más codiciado del año" -dijo Hermione riendo.
-¿Tanta gracia te causa? -preguntó Harry al tiempo que se ponía su nuevo reloj.
Hermione soltó una risilla.
-¿Qué podrías hacer para evitar que yo vuelva a ganar ese premio? -preguntó Harry.
-No lo sé -dijo Hermione, poniendo cara de que estaba buscando una solución.
Harry puso sus manos en la cintura de Hermione y la atrajo hacia él, mirándola fijamente a los ojos.
-Cásate conmigo, Herm -pidió Harry
-No, tú no estás hablando en serio -dijo Hermione, sintiendo el abrazo de Harry y sintiendo que su corazón comenzaba a latir con fuerza
-Es en serio -dijo Harry-. Quiero que seas mi esposa.
-Harry… yo…
-Vamos, Herm -dijo Harry, tomándola de las manos-. Quiero compartir mi vida contigo. Quiero despertar en las mañanas y ver que tú estás a mi lado. Quiero ver hijos nuestros jugando en este jardín. Quiero que seas tú quien vea mis días llegar a su fin… Te amo como jamás creí llegar a amar a alguien... Esta mañana me pregunte porqué te conocí y la única respuesta que encontré, fue que Dios me permitió conocerte para amarte… Cuanto te fuiste una parte de mi se fue contigo y ahora que estás aquí, sólo sé que te amo y te amaré siempre, hasta que Dios quiera… Hermione ¿quieres casarte conmigo?
Hermione sintió que estaba apunto de llorar, no daba crédito a lo que Harry le estaba pidiendo.
-¿No me contestas? -preguntó Harry con el alma en un hilo-. ¿Quieres tiempo para pensarlo?
Hermione sonrió
-¿Sabes, Harry? -dijo Hermione-. Yo también quiero compartir mi vida contigo, yo también quiero estar a tu lado siempre.
-Entonces, ¿aceptas?
-Sí,acepto -dijo Hermione con voz dulce.
-Gracias, Herm -dijo Harry con una gran sonrisa, tomándola de las manos y besándoselas-. No sabes lo feliz que me haces.
Hermione sonrió ampliamente, sentía que jamás había estado tan segura de lo que quería como lo estaba en ese momento.
-¿Recuerdas este anillo? -preguntó Harry, sacando de la bolsa de su traje el antiguo anillo de Hermione
Hermione se quedó con la boda abierta, Harry tenía en su mano su anillo, aquel anillo que por años ella llevó en su dedo anular como el más preciado tesoro, y que un día se lo quitó sin siquiera detenerse a pensar en lo que estaba haciendo.
-¡Harry! ¡Mi anillo! ¡Aún lo conservas!
-Cientos de veces estuve a punto de tirarlo a la basura, pero no pude. Es tuyo y quiero que regrese a ti.
-Gracias Harry, sé que cuando te lo devolví demostré que no importaba, pero no sabes el gran cariño que le tengo, no sabes lo que significa para mi.
Harry tomó la mano de Hermione y le colocó el anillo en su dedo anular, Hermione sonrió al ver aquel anillo nuevamente en su dedo, aquel lugar donde siempre debió haber estado. Volvió a sonreír, le seguía quedando perfecto.
-No vuelvas a quitártelo, Herm.
-Nunca -le aseguró Hermione con una sonrisa y enseguida lo abrazó-. Te amo tanto, Harry.
-Yo también te amo, no tienes idea de cuanto -dijo Harry, abrazándola y besando su frente, su cabello y sus mejillas, al tiempo que Hermione acariciaba los cortos cabellos negros de Harry.
No tardaron en juntar sus labios, sellando con un beso su compromiso, posterior a aquel beso siguieron muchos más, ambos se fundían en repetidos besos, llenos de ternura y pasión.
-¡Buenos días! -saludó Ron a sus dos mejores amigos al verlos llegar juntos al Ministerio de Magia.
-¡Buenos días! -saludaron ellos.
-Parecen muy felices -observó Ron-. ¿A qué se debe su alegría?
-¿Felices? -dijo Harry, poniendo cara seria-. Urge que tomes un dictado, vamos a mi despacho, lo que voy a dictarte tiene que salir publicado mañana temprano.
Ron se quedó callado y automáticamente siguió a Harry y a Hermione al despacho de Harry.
-Está bien -dijo Ron, entrando y tomando un pergamino y una pluma-. Odio hacerla de secretario, pero veamos ¿de qué se trata? ¿Qué es eso tan importante?
-Anota bien -dijo Harry, guiñándole un ojo a Hermione, ella hizo un esfuerzo por contener la risa.
-Te escucho
-Comunicado oficial -comenzó a decir Harry al tiempo que Ron tomaba nota- se anuncia a la comunidad mágica que el señor Ministro de Magia, Harry J Potter, tres veces ganador del "Premio al mago soltero más codiciado del año", contraerá nupcias con la señorita Hermione J. Granger el próximo mes…
-¿Es cierto? -preguntó Ron atónito, tirando la pluma y el pergamino.
Harry y Hermione asintieron con una sonrisa.
-Sí -dijo Harry-. ¿Cómo ves? Me caso con Hermione
-¡Muchas felicidades! -dijo Ron-. Me alegra mucho oír eso
-Gracias -contestaron Harry y Hermione.
-Muy mal chiste el del dictado -dijo Ron.
Hermione soltó una risilla.
-Fue idea mía -confesó.
-Tienes que ser el padrino -dijo Harry, mirando fijamente a Ron.
-Encantado -fue la respuesta de Ron.
-Sabía que aceptarías -dijo Harry.
-Acepto, pero los mato si al mes se están divorciando.
-No será así -aseguró Harry.
-Más les vale -dijo Ron, dándoles un fuerte abrazo, primero a Hermione y luego a Harry.
-¿Harry? ¿Listo para el gran día? -preguntó Sirius, tocando a la puerta de la habitación del ojiverde, acompañado de su familia-. ¿Podemos pasar?
-Adelante -se escuchó la voz de Harry desde el interior.
Erynn, Susan y Sirius entraron y observaron a Harry, éste vestía un sobrio frac negro y sonreía, una sonrisa un tanto nerviosa.
-¡Harry, te ves muy guapo! -dijo Erynn sin pizca de vergüenza y con la boca ligeramente abierta.
Susan asintió.
Y era cierto, Harry se veía muy, muy guapo con su pantalón negro y saco del mismo color acompañado de un par de mancuernillas en oro blanco, abajo del saco llevaba un chaleco en piqué color gris, camisa blanca y plastrón color gris oscuro en vez de moño.
-Tus padres estarían orgullosos -dijo Sirius, sin poder evitar también sentirse orgulloso. Aquel día era como ver casar a su hijo propio.
Harry sonrió, le hubiera gustado que sus padres estuvieran con él, acompañándolo.
Mientras tanto en caso de los Granger:
-¿Cómo me veo? -preguntó Hermione a Ginny.
-Como para cortarle la respiración a Harry.
Hermione se observó en el gran espejo de su habitación y no pudo evitar sonreír, realmente se veía muy bien.
Ginny se acercó a ella en tono confidente y le dijo:
-Me acuerdo cuando estábamos en Hogwarts, siempre sonreías al pensar en este día.
-No puedo creer que por fin haya llegado.
-Es tu día, disfrútalo, porque pasa en un abrir y cerrar de ojos, y no se repetirá jamás.
-Gracias, Ginny -dijo Hermione con una sonrisa.
En ese momento, entró la mamá de Hermione a la habitación:
-Harry acaba de mandarte ésto -dijo la Sra. Granger, dándole una pequeña caja a su hija.
-Gracias, mamá.
-Vamos, ábrela -dijo Ginny-. Quiero ver qué es.
Hermione abrió aquel pequeño paquete, adentro había un hermoso collar de esmeraldas con una tarjeta de Harry:
"Mi regalo de bodas, para la futura señora Potter"
Hermione sonrió "futura señora Potter", le encantaba cómo sonaba aquello.
-Eres muy afortunada -dijo Ginny
-Lo sé -dijo Hermione sin dejar de sonreír.
Para el lugar de la boda, Harry y Hermione acordaron casarse en el jardín de su futura casa. ¿Qué lugar más perfecto que aquel?
Mandaron poner muchas mesas redondas cubiertas por manteles blancos adornadas por candelabros de velas de distintos tamaños y también había arreglos redondos con toda clase de flores. La mesa principal estaba en un lugar preferencial, era rectangular y también tenía flores y candelabros.
A un costado del jardín, habían mandado poner un piso provisional techado por estructuras de acero blancas, allí sería la pista de baile, cerca de allí se había colocado el grupo musical.
A Harry le hubiera gustado una boda más sencilla, un brindis al lado de sus allegados, pero sabía del sueño de Hermione acerca de una gran boda, por lo que decidió darle gusto, autorizándole echar la casa por la ventana.
Como Harry y Hermione eran famosos, la boda no pudo quedar exenta de periodistas y camarógrafos, queriendo captar hasta el más mínimo detalle. Harry y Hermione les autorizaron estar presentes, bajo la condición de que respetarán su privacidad y la de sus invitados.
-¿Son normales estos nervios? -preguntaba Harry a Ron y a Lavender antes de que la ceremonia empezará.
-Totalmente -contestó Ron-, yo sentía que me desmayaba.
-Hermione no llega -dijo Harry, mirando su reloj-. Ya debería de estar aquí.
-La novia debe llegar al último -dijo Lavender-. Además, apenas son las seis y media, la boda es a las siete.
-¿Y si se arrepintió?
-¡Ja! -exclamó Ron ante la ocurrencia de Harry-. ¿Hermione Granger arrepentirse de casarse contigo? ¡Ni que fueras Justin!
-Más te vale que Hermione sea muy pero muy feliz -dijo una voz por detrás de ellos.
Todos voltearon a ver a Hagrid.
-¡Muchas felicidades! -dijo Hagrid, dándole un fuerte abrazo a Harry.
-Gracias -contestó Harry, sintiendo que Hagrid le sacaba el aire.
-Eres muy afortunado -dijo Hagrid-. ¿Acaso lo ignoras?
Harry sonrió, negando con la cabeza.
-Ahí vienen tus tíos -dijo Ron, viendo llegar a los Dursley.
-¡Ay, no! -exclamó Harry horrorizado- ¿Quién los invito?
-Yo lo hice -dijo Sirius.
-¿Por qué? ¿Por qué tenías que arruinar mi boda? -exclamó Harry, tanto trabajo que le costó a Hermione organizarla.
-Yo no estoy arruinando tu boda -dijo Sirius firmemente-. Petunia es la hermana de tu mamá y a ella le hubiera gustado que su hermana y su familia estuvieran presentes en este día.
-De acuerdo -dijo Harry aceptando-, pueden quedarse.
De tener de invitados a los Dursley, a tener de invitados a Snape y a Trelawney, eran preferibles los Dursley
-¡Felicitaciones, querido sobrino! -dijo Petunia, llegando hasta donde Harry estaba, dándole un fuerte abrazo.
-Gracias -dijo Harry, deseando que su tía lo soltará.
-Ay, no, no puedo creerlo -lloró tía Petunia.
-¿Qué… qué pasa?
-No puedo creer que mi pequeño niño vaya a casarse hoy -lloró Petunia.
Harry le dio unas palmaditas torpes en la espalda, dudando que Petunia lo siguiera considerando un niño, seguramente estaba triste porque ahora Harry tendría una familia y sería feliz.
-¡Felicitaciones, muchacho! -dijo Vernon en cuanto Petunia lo soltó
-Gracias.
Posteriormente Dudley y Sally también lo felicitaron.
-Ya llegó la novia -dijo Ginny a Harry.
"No se arrepintió" pensó Harry.
-Me encantan las bodas de los muggles adinerados -observó Fred-. ¿Por qué Hermione tuvo que llegar en limosina? ¿Por qué no pudo llegar en escoba? Digo, yo aún conservo mi vieja Barredora 6.80, con gusto se la hubiera podido prestar.
-No seas tonto, arruinarías su vestido -dijo Lavender.
-¿Podemos empezar? -preguntó Ginny, quien mucho había colaborado en la organización de la boda.
Harry asintió.
-¿El padrino? -preguntó Sirius, buscando a Ron.
-Aquí estoy -dijo Ron, preguntándose en ese momento dónde había dejado los anillos, y pensando que si los había perdido, Hermione iba a convertirlo en lagartija esa misma noche.
- ¿Tienes los anillos? -preguntó a Lavender.
-Sí, aquí están -dijo Lavender, entregándole una caja con ambas argollas.
-Gracias -dijo Ron aliviado.
A las siete en punto, Hermione caminaba hacia Harry, iba del brazo de su padre, su sonrisa era imborrable, todos los invitados estaban en sus lugares observando caminar a la novia, mientras que en todo el jardín se escuchaba la marcha nupcial.
Harry sonrió al ver a Hermione caminar hacia él, en ese momento Hermione le parecía más hermosa que nunca.
Iba radiante, con su vestido blanco delicadamente ceñido a su cuerpo, el corset era de hombros caídos, adornado por pequeños diamantes, dando forma a finísimas flores. La falda era amplia y redonda cubierta con vaporosas capas de tul de seda. La cola del vestido estaba adornada por cuentas de cristal en forma de gota. El cabello lo llevaba recogido, adornado por pequeñas flores de azahar que dejaban caer algunos cuantos rizos.
Harry y Hermione se sonrieron, una sonrisa cómplice entre ellos, como si ninguno de los dos pudiera creer el gran paso que estaban dando.
Al llegar al altar, el señor Granger se acercó a su hija y le dio un beso en la mejilla.
-Que seas muy feliz -le dijo
-Gracias papá -dijo Hermione con voz dulce.
Después el Sr. Granger se volvió hacia Harry:
-Cuídala mucho, Harry.
-Sí, señor.
El Sr. Granger fue a tomar su lugar con el resto de los invitados, Harry dio su brazo a Hermione y ella lo aceptó con una gran sonrisa.
Inició la ceremonia, Harry y Hermione dijeron sus votos y se prometieron amarse siempre, se intercambiaron los anillos y cerraron su pacto con un gran beso, bajo el aplauso de sus invitados.
Una vez terminada la ceremonia, Harry y Hermione recibieron cientos de felicitaciones y buenos deseos de parte de toda la gente que los había acompañado, no faltó que les aventarán los tradicionales pétalos.
La noche no podía ser más perfecta, los periodistas y camarógrafos estaban cumpliendo su palabra de mantenerse alejados y se limitaron únicamente a captar los detalles principales.
Bajo la tenue iluminación de las velas y la calidez del ambiente, varios elfos domésticos (bien pagados, ya saben Hermione) sirvieron la cena.
El menú fue muy sofisticado, pero no por ello dejó de estar exquisito. Todos cenaron hasta saciarse al tiempo que disfrutaban de la cálida música que el grupo musical tocaba.
Llegó la hora del brindis, Ron fue el primero en dirigirles unas palabra a los recién casados:
-Había preparado un discurso, pero sabrán ustedes que me encuentro más nervioso que el novio y perdí la hoja, por lo que tendré que empezar a hablar del día que Harry y Hermione se conocieron, de eso hace ya muchos años. Yo me encontraba con Harry viajando en el expreso de Hogwarts cuando en eso, una niña llegó preguntando por un sapo, ya vimos que lo encontró. No sé que habrán sentido Harry y Herm la primera vez que se vieron, quizás ninguno de los dos se imaginó que llegaría este día, pero aquí estamos hoy reunidos, celebrando su enlace... Solamente me queda desearles mucha felicidad a mis dos mejores amigos. ¡Salud! -y levantó su copa.
-¡Salud! -dijeron todos los demás
Sirius también quiso dirigirles unas palabras a Harry y a Hermione, al igual que había hecho con Lily y James en su respectiva boda:
-El matrimonio es aquel contrato donde dos personas dicen amarse el uno al otro se casan y no tienen ni la menor idea del gran daño que pueden llegar a hacerse, pero si son consientes de los pros y los contras y aún así, aceptan juntar sus vidas, entonces el matrimonio deja de ser un contrato y se convierte en un gran lazo que los une y fortalece a través del tiempo, llegando a convertirse en un gran reto lleno de romanticismo, valentía y amor. ¡Salud!
-¡Salud! -volvieron a brindar todos.
Después del brindis, Harry y Hermione fueron al centro de la pista y juntos a la vista de todos sus invitados, bailaron su primera canción como esposos, mientras que el cielo era iluminado por cientos de juegos artificiales.
-¿Estás contenta? -preguntó Harry al tiempo que se dejaban llevar por la música.
-No podría ser más feliz -contestó Hermione.
Harry sonrió, realmente no necesitaba preguntarle eso a Hermione, bastaba verla sonreír a cada minuto para saber que ella era tan feliz como lo era él.
-¿No crees que todo esto es demasiado perfecto? -comentó Hermione-. ¿No crees que es mucha felicidad para nosotros?
-¿Acaso no la merecemos? -preguntó Harry, recordando todo lo que habían tenido que pasar para poder estar juntos.
Hermione asintió con una sonrisa, antes de que Harry se inclinara y la besará.
-No me vayas a tirar -decía Hermione a Harry cuando los dos entraron a una lujosa suite en el mejor hotel del mungo mágico.
Harry la llevaba cargando, Hermione seguía con su vestido de novia y Harry tampoco se había desecho de su frac.
-No podría tirarte al piso -dijo Harry con una sonrisa-. Si acaso te tiraría por la ventana -bromeó.
Harry cargó a Hermione hasta posarla sobre el suave edredón de seda de la amplia cama; ambos juntaron sus labios en un beso apasionado al que siguieron varios otros.
-Espera, espera -dijo Hermione, haciendo un esfuerzo por separarse y poniéndose de pie.
-¿Qué pasa? -preguntó Harry también poniéndose de pie y yendo detrás de ella.
-Tengo que cambiarme
-Así estás hermosa -dijo Harry sin querer dejarla ir de su lado un minuto más.
-¿No quieres ver lo que compré para esta noche? -preguntó Hermione con una sonrisa seductora.
-Lo estrenas mañana ¿vale? -dijo Harry un tanto impaciente-. Esta noche te quiero tal y como estás ahora.
Hermione sonrió, soltó su cabellera y caminó hasta los brazos de Harry.
-Te amo, Harry -dijo Hermione, abrazándolo.
-Yo también te amo -dijo Harry, correspondiendo a su abrazo y dándole un beso en la frente, después ambos juntaron sus labios una y otra vez, fundiéndose en repetidos besos llenos de pasión.
Hermione dejó de contar los besos que Harry le daba en los labios, los confundió con aquellos que él hizo llover sobre su cuello y hombros.
Harry sintió los delicados dedos de Hermione recorriendo su tórax y espalda, al tiempo que él hacia llover infinidad de caricias y besos en el cuerpo de ella…
… Poco a poco sus cuerpos se fundieron en la penumbra de la habitación en una entrega mutua.
A la mañana siguiente, los rayos del sol hicieron despertar a Harry. No pudo evitar sonreír al ver a Hermione dormida entre sus brazos. Harry se inclinó y la beso en la frente, deseando que ella despertará para poder contemplar la luz de sus ojos.
Hermione no tardó en despertar y al hacerlo, se encontró con los verdes ojos de Harry que parecían sonreírle, unos ojos que la miraban con infinita dulzura.
Harry se inclinó y la besó en los labios, un beso que resumía todo el amor que se tenían y la promesa de que siempre estarían juntos.
F I N
Hola
¿Les gustó el fanfic? Espero que sí.
Primero que nada quiero agradecerles a todos ustedes por sus reviews tanto en Fanfiction como en el antiguo foro WarnerBros, que fue donde originalmente escribí esta historia. Les agradezco mucho su apoyo y toda la motivación que me han dado.
Si son nuevos en esta historia y les gustó, no olviden dejar reviews, nada les cuesta y siempre me producen una gran sonrisa. Es muy feo pensar que solamente hay comentarios cuando el fanfic está incompleto y dejan reviews pidiendo continuación para saber el final, en cambio, cuando el fic está completo nadie dice nada.
Recuerden que todo comentario, crítica o sugerencia es bienvenido y es el único pago a tantos horas de dedicación.
Por último, me despido de ustedes, reiterándoles todo mi cariño.
Peeveshp
