Capítulo 4
Caminó al fondo de su habitación, corrió un tapete que se encontraba en el piso para hallar una puerta en este. La jaló hacia arriba y entró en ella. Bajó por algunas escaleras alumbrándose con una vela y continuó caminando por un extenso corredor subterráneo hasta llegar a una puerta.
Al salir se encontró dentro de una pequeña cueva en el bosque. Y continuó su camino. Sentía como si fuera un deja vú. Ya había soñado con ese bosque, con esa cueva, con ese paraíso lleno de árboles de cerezo. Con…
No, esto era diferente.
Frente a ella se encontraba un hombre sentado a la orilla del río. Su cabello castaño ondeaba con el viento.
Por alguna razón se sentía nerviosa.
El hombre volteó a verla y Sakura quiso dar un paso hacia atrás por la sorpresa, pero no pudo. En ese sueño, como en todos los anteriores, sólo era una espectadora, incapaz de controlar su cuerpo.
El hombre se puso de pie rápidamente al verla e hizo una reverencia. Sus labios se movieron y ella ni siquiera pensó en intentar descifrar lo que decía. Su rostro, sus ojos. Sentía su corazón palpitando con nervios, con expectativa, con otra cosa que no entendía.
¿Por qué no podía dejar de mirarlo? Notaba cómo por momentos sus labios dejaban de moverse, y como retomaban los movimientos. Era como si estuvieran teniendo una conversación. Aun así, no escuchaba nada, no sentía sus propios labios moverse.
De pronto por alguna razón el hombre sonrió. ¡Dios, esa sonrisa! Sus labios se movieron lentamente y puro jurar que casi escuchó su voz diciendo su nombre. Sintió como si se hubiera ruborizado en su sueño. Probablemente eso había pasado, ya el que hombre parecía disculparse por alguna razón.
La conversación continuaba y no entendía nada. Los ojos castaños del hombre poseían unos peculiares reflejos de color ámbar.
Eran… hermosos.
El hombre parpadeó como sorprendido y movió su boca. Sakura prestó atención, quería saber la razón de la sorpresa. "… nuestro secreto" dijo esas palabras y sonrió ampliamente. Si hubiera estado despierta estaba segura de que esa sonrisa hubiera ocasionado que dejara de respirar.
Su cuerpo le dio la espalda al hombre por unos segundos antes de que, en su campo de visión, apareciera una mano sobre su brazo. En su pecho podía sentir su corazón acelerado. Casi podía sentir la calidez de su mano.
Alzó la vista hasta su rostro mientras sus labios se movían "Pero cuando" Estaba tan cerca de ella, que pudo entender perfectamente sus palabras. Su vista se había quedado fija en sus labios.
...
Sakura pateó por tercera o cuarta vez el costal en el dojo. No importaba cuantas veces golpeara o pateara, al aire o al costal, no lograba dejar de pensar en ese sueño, en ese hombre de ojos ámbar. 'Nuestro secreto' ¿Porque no podía dejar de sonrojarse? ¡Era simplemente un sueño! ¡Sólo un sueño!
"¡Sakura!" la voz de su hermano la sacó de sus pensamientos. Volteó a encararlo para ver el entrecejo fruncido de su hermano.
"¿Qué te pasa, es la tercera vez que te llamo, estás sorda o qué?" dijo con tono irritado.
"No es nada" respondió pasando la muñeca por su frente limpiando el sudor que escurría hacia sus ojos. "Estaba un poco distraída."
"¿Distraída? Estabas a punto de matar a ese costal."
Sakura rio nerviosamente. "Lo siento, no me di cuenta."
"¿Estás segura de que no es nada? ¿Te preocupa algo?"
"No para nada, todo va fluyendo bien. Ya casi termino de empacar." Era verdad, estaba lista para mudarse a Hong Kong. En un principio había considerado mudarse casi inmediatamente después de graduarse; sin embargo, había hablado con su hermano acerca de las clases en el dojo.
Su hermano pensaba que lo mejor sería dejar de dar clases totalmente. Su trabajo en el hospital era muy demandante y por lo mismo, él sólo no podía hacerse cargo de las clases. Sakura sabía que la única razón por la que continuaba abierto el dojo era por ella. Touya daba clases por hobby, para distraerse un poco, pero no era constante. Era ella, en cambio, la que había vivido esos años encargándose de las clases. Tanto las que le tocaban dar originalmente a ella, como las que no podía dar su hermano en ocasiones.
Dejar el dojo y a sus pequeños alumnos la entristecía, definitivamente sería algo que extrañaría en demasía. Por lo mismo, había acordado con su hermano que permanecería en Japón los meses de vacaciones hasta que comenzaran las clases en la universidad. La semana siguiente sería la última que permanecería ahí y por lo mismo quería aprovechar cada momento antes de que cerraran definitivamente.
"¿Estás segura de que tienes tiempo para dar las clases toda la próxima semana?" preguntó su hermano sin haber despegado la vista de su figura.
Sakura suspiró. No ayudaría en nada si le daba razones para estar preocupado. "Sí, no habrá ningún problema, ¡no te preocupes por nada hermano!"
Vio a Touya retirarse poco convencido y deslizó su mirada al espejo. Recordó uno de los primeros sueños que tuvo, mientras se veía en el espejo, con ese vestido gris. Sus ojos eran los mismos que observaba ahora, aunque tal vez un poco más tristes. Sus brazos habían lucido delgados y delicados, eso era distinto. Sus brazos en ese momento, aunque delgados, lucían torneados, fuertes a causa de su práctica constante de artes marciales.
Sacudió su cabeza. No debía preocuparse tanto por unos simples sueños producto de su subconsciente. Sus preocupaciones debían recaer únicamente en la realidad.
"Así que, Tomoyo Daidouji" Dijo Eriol pensativo. "Y ¿dices que no sentiste un aura mágica?"
"Así es" respondió Syaoran. Se encontraban en el departamento en Hong Kong. "Me pareció extraño, de alguna forma había pensado que estas reencarnaciones sólo aplicaban para aquellos que poseen magia. Tal vez es algo mucho más complejo que eso."
Eriol seguía viendo hacia la ventana. "Mmm…" Era un poco extraño que no respondiera tan rápidamente. "Tal vez no tiene que ver con la magia y tiene más que ver con los hilos del destino. Si bien recuerdo en aquella vida ni tú ni Sakura poseían magia."
"Es verdad, aun así, como en esta vida tanto tú como yo poseemos este poder espiritual supuse que todas las reencarnaciones lo poseerían por igual."
"Y dices que no te reconoció."
Syaoran negó con la cabeza. "No, aunque también hay que considerar que realmente casi no conviví con ella. Sabía que era la amiga de Sakura, tal vez crucé un par de palabras con ella después del incidente del palacio, pero nada más."
Eriol por primera vez desde que le había contado sobre Tomoyo lo miró a los ojos. Un brillo juguetón en ellos. "¿Incidente del palacio?" rio en tono de burla. "Una manera sutil de nombrar aquella vez que secuestraste a Sakura bajo las narices del rey."
"Incidente suena mejor que secuestro, definitivamente" rio Syaoran a su vez. "Si mal no recuerdo, fuiste tú el que encerró a Tomoyo en el carruaje antes de huir."
Eriol sonrió. "Era una mujer bastante testaruda entonces."
"Me preguntó si a ti te reconocerá, después de todo ustedes pasaron mucho tiempo juntos."
"Me encantaría también saber la respuesta a eso" murmuró sin dejar de sonreír. "Estoy ansioso de conocer a la nueva Tomoyo."
"Más te vale que te comportes, no quiero que la alejes con tus tonterías. Esa mujer no es como cualquier otra de tus amigas."
"No" respondió Eriol."Definitivamente no lo es."
N/A:
¡Hola! ¡Espero que estén muy bien! Y bueno, es la primera vez que Syaoran aparece en esos extraños sueños de Sakura, vaya que la ha sorprendido. Mientras que la aparición de Tomoyo probablemente traiga varias cosas nuevas para Syaoran y Eriol.
El capítulo es pequeño pero pronto veremos como las cosas comienzan a tomar más forma.
¿Que opinan hasta ahora? ¡Cualquier comentario siempre es bienvenido! Mientras tanto espero que les vaya gustando la dirección que está tomando todo. Muchas gracias por los reviews que me han dejado! Siempre son una bella fuente de inspiración :)
Muchos saludos!
Mar.
