Capítulo 6

Se encontraba nuevamente bajo aquellos árboles de cerezo. Frente a ella ese hombre, Syaoran. Se encontraba diciéndole algo y contrario al sueño anterior, su corazón no se sentía pesado o triste, al inverso, se sentía dichoso.

El semblante de Syaoran también era distinto, sus facciones escondían una extraña suavidad, sus ojos brillaban con cariño. Transmitía una extraña y reconfortante sensación de confianza, de alegría. Pensaba que podría ver su semblante por siempre.

Su risa intentó ocultarse de su vista en una mueca, que intentaba ser seria, y aun así la chispa de sus ojos no podía ocultar la sonrisa que quería escapar de sus labios.

Hacía tanto que Sakura no recordaba sentirse tan feliz como en ese sueño.

Su cuerpo se acercó hacia él, hacia el árbol. Algo continuaba diciendo él, mostrándole algunos puntos del tronco del árbol. Y Sakura sentía que no podía apartar la vista. Era como un imán que la atraía y no la dejaba ir.

Su cuerpo comenzó a trepar por el árbol, aunque no pasaba mucho tiempo para que su vista regresara al hombre. Estando a mayor altura volteó a verlo, mientras él permanecía en el suelo, sus ojos parpadearon sorprendidos antes de que soltara una carcajada. Casi podía escuchar su risa. Su corazón se estrujó en su pecho, contento.

Finalmente, llegó a una rama donde pudo sentarse. Una vez que se había acomodado, volteó a verlo nuevamente. Algo le preguntó Syaoran y Sakura miró en cambio a sus alrededores. Por primera vez en su sueño, prestando atención a otra cosa que no fuera el hombre. Se encontraba rodeada de flores rosas. Sintió un nudo formarse en su garganta. 'Parece como si estuviera dentro de una flor' pensó. Miró hacia abajo y vio a Syaoran entre los pétalos. Sus ojos ámbar mirándola fijamente con expectativa. Su boca en una mueca alegre.

Vio cómo empezó a trepar el árbol hasta alcanzarla. Se sentó en otra de las ramas. Pronto se encontró a sí misma deseando que ese sueño no fuera un sueño.

Algo tuvo que haber dicho ella, porque él volteó a verla y pasó distraídamente una mano por su cabello, se veía nervioso o tal vez apenado. Podía ver como un suave tono rosado apareció en sus mejillas. Deseó saber que palabras hicieron que se apenara de esa forma.

Intentó leer la respuesta de sus labios. "Gracias a ti, querida Sakura" Aun sin escucharlas, tomó esas palabras y las guardó en el fondo de su corazón.

Descendieron del árbol y cuando casi llegaba al suelo, Syaoran le ofreció su mano en un gesto de ayuda. Tomó su mano y su rostro se giró evitando verlo a los ojos. Mientras tanto ella, como espectadora, deseaba ver su rostro.

Finalmente, aquel cuerpo hizo lo que quería y pudo ver esos hermosos ojos ámbar nuevamente. Estaba tan cerca que podía ver claramente los reflejos dorados. E incluso el rostro de ella misma reflejada en ellos. Súbitamente, él cerró la distancia y la envolvió en un abrazo. Su corazón se apretó dichoso en su pecho.

Estiró la mano como queriendo tocar ese abrazo incorpóreo. Tal vez si se esforzaba podría capturar un pedazo de la calidez de ese abrazo que nunca había recibido.

Sakura suspiró y cerró los ojos nuevamente. No quería despertar de ese sueño. Los vellos erizados de su piel gritaban la emoción que sentía su cuerpo.

Definitivamente, se estaba volviendo loca.


"¿No pudiste resistir buscarla?" le preguntó a Eriol esa noche. Después del encuentro en el café con Tomoyo.

Eriol rio. "No la busqué a propósito si a eso te refieres, fue una honesta y bienvenida coincidencia."

Syaoran analizó su rostro y sus palabras. "¿Te reconoció?"

"No, me temo que no."

Syaoran reflexionó sobre si fuera prudente contarle lo que le había dicho la joven en cuestión. Supuso que si fuera al revés le gustaría escuchar lo que Sakura pensaba.

"Mientras te fuiste me dijo algo" le dijo a su amigo. "Dijo sentir como si hubiera olvidado algo cuando está cerca de ti. Palabras muy específicas en nuestra situación, si me lo preguntas."

Eriol mostró un semblante serio y sorprendido, muy raro en él. "¿Será posible?" Seriamente lo miro a los ojos. "Después de nuestra plática de ayer estuve pensando. Si bien los dos tenemos poderes mágicos, la magia fue el instrumento por el cual recuperamos los recuerdos de nuestras vidas anteriores."

Syaoran asintió. Era verdad muchos de sus recuerdos habían sido abiertos gracias a la ayuda e instrucción de Eriol mediante rituales mágicos.

"Yo tampoco percibí un aura mágica en Tomoyo. Por lo que, si la magia es la que nos otorga esa posibilidad de recordar, sería imposible que Tomoyo tenga algún recuerdo en esta vida. Si es cierto lo que dices entonces nuestra magia no es la clave hacia nuestros recuerdos."

Syaoran volvió a asentir. "Debe haber otro motivo por el que seamos capaces de recordar nuestras vidas pasadas."

"Pero ¿cuál es Syaoran? Hay algo que se nos está escapando de la vista."

"¿Por qué es tan importante comprenderlo?"

"Porque todo pasa por algo, a menos que entendamos los mecanismos que nos han traído hasta aquí, no hay forma de tomar las riendas de un futuro próximo. Tan sólo nos quedaría aceptar todo lo que pase sin chistar. Esperar que todo sea para bien. ¿No se te hace raro? ¿Por qué si las almas reencarnan, somos los únicos que recuerdan esas vidas anteriores?"

Syaoran se quedó pensativo. "¿Cómo podemos estar seguros de ser los únicos?"

La sonrisa de Eriol regresó a sus labios. "Excelente pregunta, mi estimado Syaoran"