Capítulo 8

Suspiró cansada. Ya había obscurecido y tan sólo había podido acomodar parte de su equipaje. El departamento tenía una cama y clóset, una cocina sin refrigerador y baño. Había hecho ya una lista de lo principal que tendría que comprar. Aunque a juzgar por la luz, o bien la falta de ella, tendría que dejar sus compras para el siguiente día.

Sintió como su estómago pedía por comida. El tiempo se había pasado volando desde que había aterrizado en Hong Kong por la mañana. Aun le faltaban cosas por ordenar, pero aun así no estaba desanimada. Una sonrisa escapó de sus labios. Le entusiasmaba vivir sola, comenzar algo nuevo.

Llegó al supermercado más cercano al departamento. Escogió algunas frutas y se dirigió al pasillo de los cereales. Localizó su favorito en el nivel más alto de los estantes. Por su altura media sería imposible alcanzarlo sin ayuda. Al no ver a nadie cerca, decidió que intentaría alcanzarlo sola, apoyándose en uno de los lados del carrito que llevaba. Con la punta de los dedos intentó jalar la caja hacia ella misma. La caja, acompañada de varias otras, cayeron sobre su cabeza y al intentar detenerlas perdió el equilibrio.

"¿Estás bien?" escuchó a una suave voz preguntar.

"Sí, sí estoy bien " respondió apenada de que alguien más la hubiera visto. Intentó ponerse de pie rápidamente, recogiendo las cajas sin mirar aun a la persona en cuestión.

"¿No te golpeaste?"

Sakura finalmente volteó a mirar y su corazón dio un brinco al encontrarse con unos ojos color amatista.

Sakura parpadeó confundida, olvidándose por completo de las cajas de cereal. La mujer frente a ella la miraba confundida a su vez. Su rostro, sus ojos eran idénticos a la mujer de sus sueños.

"¿Te has lastimado?" Inquirió preocupada.

¿Cuáles eran las posibilidades de conocer a una mujer en la vida real, idéntica a la que había estado soñando? "Estoy bien" dijo finalmente viendo el rostro de confusión de la joven.

"¡Que bueno! Me había preocupado por un momento" rio ella ofreciéndole su mano. "Mi nombre es Tomoyo Daidouji, mucho gusto."

Su corazón aceleró su paso al escuchar su nombre 'Tomoyo'. Sintió como sus manos comenzaron a sudar con nerviosismo y pasó saliva.

Parpadeó intentando aclarar sus pensamientos. Y extendió su mano. "Sakura, Sakura Kinomoto"

El rostro de Tomoyo se tornó pensativo. "Sakura…" susurró su nombre.

El ceño de Sakura se frunció ligeramente en confusión. ¿Acaso estaba soñando? Todo se sentía demasiado irreal…

Y aun así, la mano de Tomoyo se sentía cálida y, extrañamente, reconfortante.

"Lo siento" dijo ella intentando disipar sus extraños pensamientos, retirando su mano de la de la joven. "Intentaba bajar una caja, eso es todo."

La seriedad se borró del rostro de Tomoyo mientras sonreía nuevamente. "Sí me di cuenta, pide ayuda la próxima vez."

"Lo haré"

"¿Te puedo hacer una pregunta?"

"Sí claro." Respondió distraída, regresando las cajas a un piso más accesible del estante. Tal vez debería irse, aunque algo la empujaba a quedarse.

"No eres de aquí ¿cierto?"

Sakura parpadeó. "No" susurró. Había olvidado por un momento donde se encontraba. "No" repitió con voz más alta. "Me acabo de mudar, vengo de Japón."

"¡Ah, ya veo!" respondió Tomoyo entusiasmada en japonés. "¡Yo también!"

Sakura parpadeó. "¿Eres de Japón?" Preguntó extrañada, cambiando también a japonés. "Un momento, ¿dices que te llamas Tomoyo Daidouji? No estarás relacionada con Tecnología Daidouji ¿o sí?"

Tomoyo rio. "¡Efectivamente! Mi madre es la dueña de la compañía."

Sakura ahora recordaba que había visto a la joven previamente en la foto de alguna revista. Después de todo, Tecnología Daidouji era una de las empresas japonesas de mayor calidad y renombre. Ahora que lo pensaba tal vez todos aquellos sueños tuvieran un poco de coherencia. Tal vez había visto una foto de Tomoyo junto con su nombre, y su subconsciente lo había asociado en sus sueños.

Eso tenía que ser.

Sakura rio, aliviada. "Lo siento, no te había reconocido."

Tomoyo sonrió dulcemente. "No tienes por que disculparte por eso. Y ¿qué te trae a Hong Kong?"

"Vengo a estudiar. Comenzaré la universidad la próxima semana." Repuso ya un poco más entusiasta.

"¿En verdad? ¡Yo también!" una risa nerviosa escapó de sus labios. "Quiero decir que, me mudé para comenzar la carrera este año, no que empezaré la próxima semana. De hecho, ya llevo dos días."

Sakura rio con ella. "¡Vaya que el mundo es pequeño!"

Tomoyo la miró pensativa. "En verdad que lo es." Saliendo de su ensimismamiento continuó. "Siempre es bueno conocer a alguien del mismo país en un lugar nuevo, podríamos intercambiar números de teléfono ¿qué opinas?"

Sakura se olvidó completamente de aquellos locos sueños por un momento. Había ido a ese lugar para tener un nuevo comienzo. No podía autosabotearse. "Me encantaría Tomoyo" respondió alegre. Por alguna razón, el decir su nombre le brindó una sensación de bienestar.


Su celular vibró cuando se encontraba en el corporativo. Mientras el presentador continuaba exponiendo aquellos gráficos pertenecientes a las ventas del cuatrimestre anterior de una de las empresas que representaban, Syaoran miró de reojo la pantalla del aparato que se encontraba frente a él, recargado en la mesa.

Tomoyo Daidouji

Le pareció extraño que lo estuviera llamando cuando anteriormente se habían puesto de acuerdo para verse mediante mensajes de texto.

Después de haberse visto a principios de la semana en el café de la universidad, se habían despedido casualmente con un "nos vemos." Tomoyo no volvió a mencionar nada respecto a la búsqueda con Eriol presente. Syaoran omitió aclarar que podía hablar libremente frente a él respecto a Sakura. Aun no encontraba una respuesta lógica o por lo menos creíble a su pregunta, así que evitó el tema por el momento.

Tendría que responderle algo pronto porque planeaba retomar la idea original de buscar información sobre los reinos Ikari y Miyojin. En vez de buscar directamente a Sakura.

"Joven Syaoran, ¿Qué piensa sobre la tendencia?" un hombre mayor interrumpió sus pensamientos.

"Las ventas no incrementaron lo suficiente, así que se debería adoptar una estrategia alternativa para reponerse el próximo cuatrimestre. Así aun habría posibilidad de alcanzar la meta planteada para el año." Respondió a su mentor.

Era común que lo invitaran a estas reuniones y que Wei, su mentor en el negocio, le planteara preguntas sobre medidas de acción, para continuar con las discusiones sobre lo que en verdad sería efectivo y las posibles repercusiones. En el mercado lo único que se podía hacer era crear pronósticos. Entre mayores datos se poseyeran mayores probabilidades de que los pronósticos fueran más precisos. Mientras mayor precisión, mayor probabilidad de resultados positivos para la compañía. Aun así, todo constituía un riesgo. Y era necesario tener en mente todas las posibles consecuencias.

No podía distraerse en ese momento pensando en lo que Tomoyo le tuviera que decir. Pero tan pronto como terminara sus reuniones le regresaría la llamada.

Dentro del auto convertible negro, hizo la llamada poniendo el altavoz.

"Habla Tomoyo" la voz de la mujer invadió el espacio.

"Hola Tomoyo, disculpa que no pude atender tu llamada, ¿necesitas algo?"

"No te preocupes Syaoran…" le pareció escuchar una pizca de inseguridad en su voz. "Necesito verte." Dijo finalmente después de una pausa, como decidiendo el camino a tomar.

Por alguna razón eso lo puso nervioso. "¿Te encuentras bien?"

"Sí, todo está bien, lo siento… Es sobre … Sakura. Disculpa que te llame así de improviso, pero debo decirte algo. En persona." Añadió lo último como para que no hubiera lugar a dudas.

"Dime donde te veo." Respondió él sin dudar. Con la simple mención de Sakura ya había tomado la decisión de alcanzar a Tomoyo donde fuera. Puso la dirección que le dio en el GPS. "Llego en 20 minutos."

"De acuerdo, te veo entonces." Cortó la llamada. ¿Qué podría ser? Después de darle el sobre con los resultados ese día, no había dicho nada sobre continuar con la búsqueda.

Llegó a la dirección que le había dado y estacionó el auto.

Se encontraba en un complejo de departamentos, al entrar a la recepción pudo observar un lujoso lobby, no muy diferente al del edificio donde él mismo vivía.

Acercándose al individuo de recepción y comentarle a quien iba a ver, el sujeto hizo una llamada rápida y le dio acceso.

"La señorita Daidouji ya lo espera."

Con el corazón trepidante, por alguna razón, subió por el elevador hasta el onceavo piso. Cuando la puerta del elevador se abrió, Tomoyo ya lo estaba esperando en la entrada de su departamento.

"Gracias por venir Syaoran" dijo con algo de seriedad.

"Gracias a ti por recibirme." Contestó él impaciente, pero no quiso apresurar las cosas. Sentía tensión en el ambiente.

Pasó hacia la mesa del comedor. "Permíteme ofrecerte un té" dijo ella en cortesía. Syaoran no pudo negarse, aunque lo que más deseaba en ese momento era tomarla de los hombros y exigirle que fuera al grano.

Una vez que ambos se encontraron con una taza de té en la mesa, Tomoyo lo miró directamente a los ojos con una expresión seria.

"Te voy a hacer una pregunta y me gustaría que me contestaras con honestidad."

Syaoran asintió, aunque el hecho de que fuera tan directa lo extrañó.

"¿Qué harías si llegaras a encontrar a Sakura?"

Su corazón aceleró su paso, sentía una extraña expectativa y nerviosismo, pero aun así trató de calmarse y pensar en una respuesta.

'¿Besarla? ¿abrazarla? ¿reír? ¿llorar?' Había estado tan concentrado en encontrarla que no había pensado realmente en que haría al verla. "No lo sé." Respondió con sinceridad.

Tomoyo no despegó la vista de su rostro, intentando leer cada expresión que pasaba por él. "Si la vieras, ¿le dirías que la has estado buscando desde que la viste?"

No, no podría decirle eso porque nunca la había visto en esta vida. ¿Se acordaría ella de él? ¿Sabría quien era? "No lo sé, ella probablemente no sabe que la he visto antes." Había dos opciones, que reaccionara como cuando él había encontrado a Hiraguizawa la primera vez, o que ella también por algún milagro del destino lo recordara. ¿Qué haría si no lo recordaba? No podía ser tan directo. ¿Se asustaría si le dijera la verdad?

Tomoyo pareció leer la desesperación en su cara, porque su rostro tomó una expresión más suave y dijo.

"Francamente Syaoran, ¿Por qué la quieres encontrar?"

"Porque la amo." Respondió simplemente, sin requerir pensar en la respuesta. Esa era la realidad. La única pregunta de la que sabía la respuesta.

Al parecer, había sido la respuesta correcta para Tomoyo también, porque sacó un suspiro de sus labios y relajó sus hombros.

"Syaoran, lo que te voy a decir puede sonar un poco extraño."

'¿Más extraño que tus preguntas?' quiso decir él, pero se contuvo. En lugar de eso sólo asintió.

"Ayer conocí a una persona en el supermercado" continuó ella. "No me preguntes por qué, pero conocerla me llenó con una sensación sumamente extraña, como si hubiera olvidado algo importante que debía hacer. Cuando me dijo que se llamaba Sakura, no pude evitar pensar que probablemente esa sensación se debía a que me recordaba tu búsqueda."

Syaoran no se dio cuenta que sus puños estaban tan apretados que sus nudillos se habían tornado blancos. No se atrevía a moverse si quiera. Parte de él quería incluso contener la respiración.

"Cuando regresé a casa, busqué la foto que me diste. Era muy poco nítida, pero aun así había algo similar. No te quise decir nada antes sin estar segura."

Su corazón palpitaba pesadamente. Lo podía sentir en su sien, en su garganta. Casi todos sus músculos vibraban con tensión. Aun así, no se atrevió a interrumpirla.

"Busqué alguna foto en redes sociales con el nombre que me dio." Rio un poco. "Sin embargo, parece que esta chica no usa redes sociales en absoluto. En fin. Hoy por la mañana, hablé con uno de los encargados de la búsqueda que se llevó a cabo. Teniendo un nombre completo, fue muy fácil acceder a registros escolares y nacionales de Japón." Parpadeó por un momento pensando como continuar. Colocó su mano sobre un trozo de papel que se encontraba a un lado de su taza y que Syaoran había pasado por alto.

En un suave movimiento lo deslizó hacia él. "Esta es una foto de la joven que conocí, y quería saber si la reconocías, por casualidad."

Syaoran no podía moverse o respirar. Pasó saliva pensando que esto era lo que había estado esperando por años. Relajando una de sus manos, la extendió temblorosa hasta el trozo de papel fotográfico.

Tomó la foto con sus manos y la volteó hacia él.

Sintió sus ojos humedecerse al instante.

Su corazón se estrujó en su pecho casi dolorosamente. Pero era una sensación bienvenida. El rostro que lo miraba en la foto era la representación física de esa persona que vivía en su corazón.

Sintió la mano de Tomoyo descansar sobre la suya, su rostro mostraba preocupación y otra cosa que no pudo entender. Su mano oprimió suavemente la suya intentando reconfortarlo.

Fue entonces que sintió las lágrimas en su rostro.

Pasó saliva nuevamente.

"Es ella." Susurró a Tomoyo. "Es Sakura." Susurró para sí mismo.


¡Hola!

¿Qué tal? ¡Ya están a nada de encontrarse!

Muchas gracias por sus reviews, ¡me da mucho gusto leer que les está gustando la historia!

Les mando un fuerte abrazo y espero que les guste el capítulo :)

Saludos,

Mar.