Capítulo 9

Sakura estaba envuelta en una mezcla de emoción, nerviosismo y expectativa. Ese día por fin comenzaría con las clases en la universidad. Un mundo nuevo se abría paso delante de ella.

Casi por primera vez en su vida, llegó anticipadamente a la universidad. Sabía que probablemente no ocurriría con frecuencia posteriormente, pero eligió no preocuparse por ello. Quería disfrutar cada momento de esta nueva etapa.

Después de haber pasado a servicios escolares para recoger su 'paquete de inicio', se dirigió al salón donde tendría la primera clase.

Pronto se encontró en un auditorio, en vez del salón más compacto que había esperado. La preparatoria de Tomoeda únicamente contaba con un gran auditorio, el cual se utilizaba exclusivamente para eventos de relativa importancia. Aun así, no se comparaba en absoluto con el tamaño de la habitación en la que se encontraba. Decidió tomar asiento a lado de uno de los tres pasillos. Siempre prefería estar cerca de una salida. Sentirse atrapada la hacía sentir incómoda.

No pasó mucho tiempo para que sus compañeros fueran llegando a clase. Para que comenzara a escuchar platicas a su alrededor. Sakura no se consideraba introvertida o poco sociable, pero de alguna forma se sentía intimidada ese día. ¿Cómo comparar Tomoeda con Hong Kong?

El profesor llegó finalmente y en medio del auditorio, acaparó la atención de todos rápidamente. Se lanzó de lleno a hablar sobre la información como elemento básico del periodismo y los principios del mismo.

"Ya que el propósito del periodismo radica en proporcionar al ciudadano la información que necesita para ser libre y capaz de gobernarse a sí mismo, entonces debe ser fiel a los siguientes elementos: la verdad ante todo, la lealtad a los ciudadanos, la verificación de la información, la independencia respecto a aquellos a quienes informa y al poder, debe alentar la crítica y tener relevancia."

"¿Qué hay acerca de la imparcialidad?" preguntó el chico a mi izquierda.

"Me alegra que lo preguntes" respondió el profesor. "Como tú, muchos opinan que hay elementos faltantes en esta lista. Como ejercicio de la semana, les pido que se reúnan en pares y discutan que elementos creen que son indispensables y no aparecen en la lista. Y discriminen si alguno de ellos no podría ser consecuencia de alguno de los que ya están mencionados. A fin de la semana deberán entregar un reporte."

Pronto todos a su alrededor comenzaron a hacer parejas de trabajo mientras ella terminaba de escribir en su cuaderno. Cuando alzó la vista para buscar a alguien que fuera su equipo, se encontró con un par de ojos negros. "¿Te gustaría trabajar juntos?" preguntó el chico que había hecho la pregunta al profesor de principio.

"Claro" dijo ella, sonriendo amablemente.

"Perfecto."

El profesor pidió silencio mientras continuaba con la presentación por otros diez minutos hasta que terminó la clase.

"Mi nombre es Aoi Yoshioka" dijo el chico ofreciéndole su mano.

"Sakura Kinomoto, mucho gusto" respondió ella.

"No te había visto antes" comentó él mientras ella recogía su libreta y pluma y los metía en el bolso que llevaba.

"Es mi primer día de hecho, no pude atender a las clases la semana pasada."

"Vi que te gusta anotar todo." Comentó poniéndose de pie y esperando a que ella saliera hacia el pasillo. Sakura se sonrojó. Era verdad que para su primera clase anotó hasta el último detalle. No quería olvidar nada.

"Si quieres te puedo prestar mis notas de la semana pasada." Continuó él.

El rostro de Sakura se iluminó. "Eso sería fantástico, ¡muchas gracias Yoshioka!"

Él rio. "No hay problema, pero por favor llamamé Aoi. Yoshioka es demasiado largo, créeme, terminarás fastidiada si tienes que llamarme así todo el tiempo."

Sakura rio. "Mi apellido también es largo."

"¿Puedo llamarte Sakura entonces?"

"Sí claro."

"Y ahora, ¿qué clase tienes Sakura?"

"Psicología general de la comunicación, pero empieza en dos horas." Respondió revisando la hoja con su horario.

"Ya veo, yo tengo sociología general" dijo mientras echaba un vistazo al papel que sostenía ella. "Veo que también tomarás Cibercultura, ahí nos encontraremos entonces."

Sakura parpadeó y lo miró. "Oh."

Aoi rió por su expresión. "Lo siento soy un poco curioso y dicen que tiendo a invadir el espacio personal de los demás" pasó una mano por su cabello risueño. "Nada personal, si te llego a molestar no dudes en decírmelo. Tal vez sería bueno si me pasas tu número de celular para ponernos de acuerdo sobre el reporte y las notas, tengo la siguiente clase en diez minutos, así que tengo que correr."

"Sí claro, perdón si te he retrasado."

"Nada que disculpar, te mandaré un mensaje para ponernos de acuerdo. Y si quieres comer juntos o algo, no dudes en decirme. Bienvenida Sakura." Dijo deprisa despidiéndose con un movimiento de su mano mientras se dirigía en dirección opuesta a ella.

Sakura sonrió, al tiempo que escuchaba el gruñido de su estómago. La mejor opción mientras esperaba a su siguiente clase sería ir a la cafetería y comer un bocado.

Iba saliendo del edificio en el que se encontraba mientras hojeaba distraídamente el libro de la materia previa. El viento fresco sopló, lanzando una mecha de su cabello directo a sus ojos. Con una mano paso esos cabellos detrás de su oreja mientras veía el panorama frente a ella.

A lo lejos, se encontró con unos ojos castaños. Y su corazón dio un vuelco al instante. El cabello marrón del hombre meciéndose por su frente con el viento. Mientras que su rostro parecía congelado en una expresión de sorpresa.


Pueden pasar tres mil años

Puedes besar otros labios

Pero nunca te olvidaré


Tomoyo le había contado lo que sabía de Sakura. Nunca creyó tanto en el tirón del hilo del destino como entonces. Eriol tenía razón. ¿Cuáles eran las probabilidades de que Sakura ahora estuviera en Hong Kong, a punto de comenzar a estudiar en la misma universidad que él? Casi rio ante la ironía. Las coincidencias definitivamente no existían.

Se encontró a sí mismo distraído todo el fin de semana. ¿Cuál sería su plan de acción? Por fin sabía donde estaba Sakura y ahora no se atrevía a tomar una decisión sobre qué hacer al respecto.

Eriol le había repetido lo que él mismo había pensado millones de veces en los últimos días. Había una alta probabilidad de que Sakura no supiera quien era él. ¿Qué hacer entonces? No podía únicamente llegar y decirle, "hola, Sakura, soy Syaoran y he estado enamorado de ti desde nuestra vida anterior." "Hola Sakura no te conozco, pero te amo como a nadie." "Hola Sakura, te he buscado por cinco años."

¿Acaso lo mejor era dejar al destino juntarlos finalmente?

Sabía que su fuerza de voluntad no era, ni por asomo, lo suficiente para mantenerse alejado sabiéndola tan cerca.

Y tras todas esas cavilaciones, se encontraba a sí mismo recargado en el lado de un poste, fuera del edificio donde impartían las clases de ciencias de la comunicación.

Sentía el viento refrescante, y aunque no llevaba puesto un suéter, no sentía frio.

No sabía si la vería, no sabía a qué hora tenía clases, lo único que sabía es que ese sería su primer día. ¿Qué planeaba? ¿Esperar todo el día fuera del edificio esperando ver a la persona que estaba tatuada en su mente, por primera vez?

Había pasado por lo menos buena parte de una hora. Los estudiantes iban y venían a su alrededor y aun así no sabía que hacer. De cualquier forma, parecía como si sus pies hubieran echado raíces y no fueran capaces de moverse de ese lugar.

Tan entrado estaba en sus pensamientos cuando por fin percibió una presencia mágica. Era sutil y aun así se sentía en caos. Lo alarmó lo suficiente como para hacerlo concentrarse en el presente y miró de frente. Sus ojos chocaron con una mujer de pie a unos metros frente a él. La vio llevando un mechón de pelo tras su oído con su mano. Sus ojos color verde esmeralda se encontraron con los de él.


Puedo morirme mañana

Puede secarse mi alma

Pero nunca te olvidaré


Todo pensamiento coherente escapó de su mente al instante. Sintió su rostro adoptando una mueca reflejando la sorpresa que sentía. La incredulidad.

Su corazón comenzó a palpitar frenéticamente dentro de su pecho. Un nudo se apropió de su garganta.

Su boca se tornó seca.

Se olvidó de respirar.


Pueden borrar mi memoria

Pueden robarme tu historia

Pero nunca de olvidaré


El rostro de ella, probablemente, era un reflejo del suyo. Sus ojos estaban abiertos de par en par. Se había quedado de pie a la salida del edificio boquiabierta. ¿Cuántos pasos los separaban? ¿Diez? ¿Veinte?

Un bolso colgado sobre su hombro izquierdo, su mano sosteniendo un libro semi abierto. La vio soltar el libro de reojo pero era como si ninguno de los dos se atreviera a apartar la vista de su mirada. Por segundos que parecieron eternos se quedaron congelados.

Ella fue la primera en parpadear y la vio agacharse rápidamente para tomar su libro. Se movió finalmente, separándose del poste y dando zancadas para acercarse a ella.

Ella seguía agachada, aunque su mano ya sostenía el libro caído. El fleco de su cabello color miel tapaba cualquier expresión que tuviera en su rostro.

Syaoran se detuvo un paso lejos de ella sin saber que hacer. Era como si su cerebro hubiera dejado de funcionar totalmente.

Se vio a sí mismo inclinándose hacia ella, estirando su mano hasta tocar su hombro con suavidad, apenas un roce. Algo dentro de él quería asegurarse de que fuera real y no sólo su imaginación.

Su toque hizo que ella moviera su cara hacía arriba, sus ojos topándose nuevamente.


¿Cómo olvidar tu sonrisa?

¿Cómo olvidar tu mirada?

¿Cómo olvidar que rezaba para que no te marcharas?


Sus ojos verdes estaban húmedos. Podía ver en la expresión de su rostro, cómo claramente luchaba por evitar que las lágrimas cayeran.

"¿Te encuentras bien?" susurró él. Su voz ronca. No estaba seguro si el sonido de su voz había llegado hasta ella o si se había perdido en el aire, como algo insignificante.

La vio abrir y cerrar su boca, ningún sonido en absoluto saliendo de ella.

Él mismo parpadeó intentando esclarecer, aunque fuera un poco, su mente. Pasó saliva intentando humedecer su garganta. "Permíteme ayudarte" dijo, su voz ganando un poco de compostura, mientras le ofrecía su mano.

Sus ojos verdes seguían mirando los suyos y pensó que no tomaría su mano. No sabía que hacer, que decir. Estuvo a punto de remover el gesto cuando ella lo tocó.


¿Como olvidar tus locuras?

¿Como olvidar que volabas?

¿Como olvidar que aun te quiero?

Más que a vivir, más que a nada


Sintió como si un rayo eléctrico sacudiera cada célula de su cuerpo. Sintió el temblor en la mano de Sakura y un par de latidos retumbando en lo profundo de su ser.

Ella se puso de pie, al instante en que él sintió una ola de magia en caos empujándolo, proveniente de ella.

Sus ojos verdes se abrieron como platos. El terror que sentía era claramente visible a través de ellos. Su magia vibraba con confusión. Y él no pudo hacer nada para reconfortarla, para decirle que todo estaría bien.

No pudo hacer nada más que verla salir corriendo, alejándose de él tan aprisa como podía.


Puedes echarme de tu vida

Puedes negar que me querías

Pero nunca te olvidare


La ola de confusión pronto lo invadió a él también. ¿Qué había ocurrido? ¿Qué significaba aquello? ¿Lo recordaba? Recordando el terror de sus ojos probablemente no. Nunca había visto, ni mucho menos esperado, que ese sentimiento reflejado en su rostro fuera ocasionado por él.

Y ¿qué había sido esa ola de magia? Claramente provenía de Sakura, pero el caos y la tristeza en su presencia fueron lo que más lo perturbaron.

¿Qué debía hacer ahora?


Sabes que nunca te olvidaré.


N/A:

¡Hola!

Debo decir que no estaba segura si poner las letras de la canción o no, no quería interrumpir mucho la redacción. Al final decidí que sí, porque esa canción fue la chispa de inspiración para esta historia. En fin, ¡espero que les guste el capítulo! ¡Quedo muy atenta a sus comentarios! :)

La canción es Nunca te olvidaré de Enrique Iglesias por si la quieren escuchar para entrar un poco más en el mood.

¡Bonito día!

Mar.