N / A: Diferentes tipos de diálogos

- Diálogo Normal -

Diálogo escrito

"Diálogo mental o telepático"

Diálogo con el lenguaje a señas


Compañeros de Estudio.

POV: Bella.

Cuando faltan menos de 10 minutos para que suene la campana, recojo mis cosas de la mesa y me apresuro a llegar al salón de biología para entrar antes que los demás estudiantes, pero me detengo al ver que en lugar de pupitres individuales, hay mesas para dos, por lo que imagino que todos deben sentarse en parejas para esta clase. Esto me preocupa, porque no puedo ser la compañera de alguien; así que mantengo puesta la capucha de mi chaqueta y salgo del salón de clases, para esperar al profesor en el pasillo, de esa forma los demás podrán sentarse en sus mesas correspondientes y si tengo suerte, podré sentarme en una mesa que quede sola, de preferencia en una de las dos que están al fondo del salón, ya que parecen ser un poco más largas que las otras mesas.

Los estudiantes empiezan a llegar y yo me hago a un lado, para no impedirles el paso, me ubico en un pasillo que está solo, para que no me vean, pero sigo atenta a la llegada del profesor Banner, me preocupo un poco cuando la campana suena y anuncia el inicio de clases, porque el profesor aún no ha llegado y todos los estudiantes ya han entrado al salón, puedo escuchar sus pláticas por lo que sé, que la clase no ha iniciado aún; así que sigo oculta en el pasillo, esperando y después de unos minutos, suspiro aliviada al verlo llegar y me apresuro a llamar su atención y explicarle mi condición.

- Disculpe – lo llamo en un susurro fuerte, él me mira sorprendido por un momento, pero luego veo reconocimiento en sus ojos.

- ¡Oh claro! Supongo que tú eres Isabella Swan – me dice deteniéndose y alejándose unos pasos lejos de mí, lo que significa que ya está al tanto de mi situación, me pregunto si la secretaria finalmente habló con los profesores – Los demás profesores han hablado mucho de ti – explica mirándome con curiosidad, y contengo un suspiro al saber que no fue la secretaria; yo saco mi libreta y le hago una seña para que espere, él asiente.

Buenas tardes profesor Banner, tal como usted ha dicho, soy Isabella Swan, espero que ya le hayan informado de mi presencia para las próximas dos semanas y no sé si la secretaria le ha entregado mi constancia médica para que esté al tanto de mi situación, ya que no puedo estar muy cerca de otras personas y no puedo tener ningún contacto físico con nadie; pero he notado que en su clase todos están sentados en parejas y no sé qué lugar tendré en el salón; además necesito que me haga el favor de firmarme mi comprobante de asistencia.

- No, me temo que todavía no me han dado ninguna constancia médica, los profesores sólo me dijeron que tú tenías una extraña enfermedad que te impide estar cerca de los demás – me dice algo curioso, yo afirmo y le paso la constancia médica por el suelo, él la recoge pero no la abre para leerla.

- Ahí… explica… mi… condición – digo preocupada por el lugar donde me sentaré - ¿Tengo… que… tener… pareja?

- Sí, prefiero que todos mis estudiantes trabajen en parejas, ya que no hay muchos equipos para realizar las pruebas de laboratorio y así es más fácil que los estudiantes se ayuden mutuamente, pero no sé si podrás sentarte en la misma mesa con otro compañero – explica, frunciendo el ceño, yo muerdo mi labio nerviosa - ¿Cuánto es lo más cerca que puedes estar de otra persona? – pregunta.

- 2… metros – contesto de forma pausada, él asiente y entra al salón de clases, yo lo sigo y me detengo en la entrada, noto que todos los estudiantes me miran fijamente y me sorprendo al ver en la última mesa al lado de la ventana, al chico Cullen de pelo cobrizo, es el único que está sentado solo, esto me llena de alivio, porque la luz blanca no trata de atacarlos a ellos y siento que podré tolerar su presencia más que la de los demás chicos que me ponen nerviosa con sus miradas.

- Señor Cullen, las últimas dos mesas son más largas que las demás ya que son para tres estudiantes cuando tengo grupos más numerosos, puede decirme cuánto mide por favor – Le pide el profesor dejando su portafolio en el escritorio y abriendo mi constancia para leerla.

- Dos metros y medio de largo y medio metro de ancho – contesta el joven Cullen sin molestarse en medirla, pero al ver la longitud de la mesa, confío en que tiene razón.

- Entonces confío en que podrá sentarse en la misma mesa con la señorita Swan, manteniendo dos metros de distancia – indica el profesor, sin dejar de leer mi constancia, me doy cuenta que el señor Banner es muy práctico y creo que no tendré ningún problema con su clase.

- Por supuesto profesor – acepta el joven de inmediato, antes de levantarse y ubicar las dos sillas en los extremos de la mesa, para que estemos separados, luego me mira con una sonrisa y me guiña un ojo, haciéndome sonreír, mientras siento que mis mejillas se calientan, por lo que bajo la mirada para ocultar mi rubor, sigo sin saber por qué él, siempre me pone tan nerviosa.

- Ya veo… - murmura el profesor mirándome muy preocupado – su condición es mucho más delicada de lo que creía, señorita Swan – comenta muy serio y tengo el presentimiento que de todos los profesores es el que más ha comprendido mi condición – Pero creo que podrá trabajar con el joven Cullen, sin tener que arriesgarse a una crisis – dice un poco inseguro, yo afirmo resignada y aliviada de tener que trabajar con él.

- Mi… comprobante – digo, mientras le paso por el suelo la hoja para que la firme, él suspira profundamente antes de recogerla y firmarla, después me la pasa por el suelo y yo la recojo, ignorando las risas y los comentarios de los estudiantes que nos miran atentamente.

- Muy bien, jóvenes les voy a pedir que se hagan a un lado para que la señorita pueda pasar y llegar a su asiento – ordena el profesor.

Los estudiantes se mueven a un costado del salón y yo cuelgo mi chaqueta en el perchero, antes de caminar hacia mi lugar, miro al joven Cullen con una sonrisa tímida que él corresponde de inmediato; pero al caminar frente a la rejilla de ventilación, siento que el aire caliente alborotaba un poco mis rizos, por lo que los sujeto con mi mano y sigo mirando al joven.

Pero me estremezco al ver que él se ha puesto rígido de repente y se sostiene de la mesa con fuerza, noto que sus ojos dorados y amables, ahora son negros y llenos de miedo y furia a la vez. No sé lo que ha pasado, pero de inmediato siento que la luz blanca quiere salir de mi cuerpo y atacarlo.

Me detengo a medio camino y respiro profundamente, para contener la luz blanca que sigue tratando de salir, mientras soporto el dolor de mi pecho y el ardor de mis cicatrices, hago todo lo posible para seguir respirando y me obligo a mí misma a seguir avanzando para no llamar la atención de los demás en el salón.

Algo ha pasado pero no estoy segura de qué es, sólo sé nos está afectando a los dos, porque es evidente que el joven está sufriendo y se esfuerza para no lastimarme, ni hacer algo incorrecto, noto claramente en sus ojos negros como el carbón, el sufrimiento y el gran esfuerzo que hace para controlarse; y la luz blanca de mi cuerpo también quiere atacarlo, porque sabe que él es peligroso y puede lastimarme, aunque no lo quiera.

Así que hago todo lo que puedo para controlarme y me obligo a sentarme en mi silla, él se mantiene rígido en su asiento y por la forma en que se sujeta de la mesa, parece que trata de aferrarse a ella con todas sus fuerzas. De inmediato me siento culpable de que él esté sufriendo por mi culpa, no quiero eso, no después de ver lo amables que son conmigo; además es el hijo de Mamá Corazón y de Papá Bienestar, así que no puedo lastimarlo; también me duele saber que los dos nos estamos lastimando mutuamente sin quererlo; por lo que me concentro y lucho con todas mis fuerzas contra la luz blanca, evitando que salga y lo ataque, incluso trato de obligarla a que me rodee como ha hecho al estar cerca de los Cullen, eso siempre me ha ayudado a soportar más la presencia y cercanía de ellos.

Después de varios minutos, consigo que poco a poco la luz blanca salga de mi cuerpo, pero no con la intención de atacarlo, sino de rodearme y protegerme; lo cual es un gran alivio porque el dolor de mi pecho por fin empieza a disminuir y ya no me siento tan amenazada por él, la luz me envuelve, permaneciendo alerta, pero sin querer atacarlo; mientras yo me repito una y otra vez, que él es bueno y no quiere lastimarme, eso me ayuda a tener un mayor control de la luz blanca y de mis emociones alteradas por el incidente.

El profesor ya ha empezado la clase y ni siquiera me molesto en prestar atención para ver de qué trata el tema, así que sólo saco mi antigua libreta de biología, porque sé que sea cual sea el tema que el profesor está explicando, ya lo he visto con mi tutor anterior; pero por el momento, sólo estoy concentrada en mantener controlada la luz blanca y después de otros cinco minutos, noto que el joven Cullen empieza a relajarse y su agarre de la mesa disminuye, eso me tranquiliza porque no quiero que siga sufriendo; pero noto que todavía está preocupado y hasta aleja más su silla de la mía.

Me gustaría que ya no se preocupe tanto, ahora que he logrado contener la luz blanca, pero también quiero saber si lo he lastimado de alguna forma, porque su expresión está llena de mucho sufrimiento y temor. Yo soy muy consciente de lo peligrosa que es la luz blanca que hay dentro de mí y me aterra la idea de haberlo herido de alguna forma, mientras trataba de controlarla; así que después de meditarlo unos minutos, saco mi otra libreta y empiezo a escribir, para después girarla un poco, de tal manera que él pueda leerla.

¿Ya se siente mejor joven Cullen?

Él se sorprende al leer mi nota y me mira nervioso y avergonzado, pero yo sólo le sonrío con timidez y muevo mi papel para que lea de nuevo y me conteste; él lo lee y después asiente levemente, yo suspiro aliviada y vuelvo a escribir.

Lamento mucho lo que pasó y espero que no vuelva a pasar, pero me gustaría saber sí… ¿Le he hecho daño? ¿Le sigue doliendo? ¿Se siente mejor ahora? ¿Ya no le duele, ni le molesta mi presencia? Conteste con sinceridad por favor, porque no quiero incomodarlo, ni lastimarlo; si es necesario le prometo que me alejaré de usted y su familia de inmediato, por eso necesito saber si en verdad está bien.

El joven lee mi nota y frunce el ceño, pero también parece nervioso, avergonzado y muy sorprendido, después me mira fijamente y poco a poco empieza a respirar profundo y me mira con curiosidad, sorpresa y alivio, luego agarra su libreta y empieza a escribir y la mueve para que yo pueda leerla.

Estoy bien Bella, pero no entiendo por qué te disculpas, cuando lo que acaba de pasar no es tu culpa, tú no me has hecho ningún daño y te aseguro que no me duele nada; además soy yo quien tiene que disculparse por mi reacción, pero te prometo que no haré nada que pueda lastimarte, así que no te preocupes por favor. Tampoco quiero que te alejes de mí, ni de mi familia, porque mis padres se han encariñado contigo y mis hermanos y yo también queremos ser tus amigos y ayudarte en todo lo que necesites, por favor no dejes que lo que acaba de pasar te aleje de mi familia, te prometo que no haré nada para lastimarte, pero no te alejes de nosotros por favor.

Yo sonrío al leer su nota, me doy cuenta de que en serio es un joven muy amable y considerado, pero él no sabe que yo soy muy peligrosa y puedo lastimarlo, sólo es consciente de que él es peligroso y por eso tiene miedo de que yo me aleje de él por temor; lo curioso es que yo no tengo miedo de él, sólo me preocupa lastimarlo a él y su familia; así que escribo de nuevo.

Es muy considerado de su parte por preocuparse por mí, usted y su familia son muy amables y especiales, confío en usted y su familia y sé que nunca harían algo para lastimarme, al contrario, ustedes han sido muy amables conmigo; y sus padres me han ayudado mucho, yo también les tengo mucho cariño y por eso no quiero lastimarlos a ellos, ni a usted y sus hermanos; ya les dije a sus padres que soy peligrosa y no merezco que sean amables conmigo, pero sus padres y toda su familia son muy buenos y no le dan importancia a mi extraña condición, yo se los agradezco, pero en verdad tengo miedo de lastimarlos. Lo que acaba de pasar me demuestra que lo mejor es que me aleje de usted y sus hermanos; así lo que ocurrió no se volverá a repetir y yo no los pondré en peligro, ni los lastimaré.

Él lee mi nota y frunce el ceño porque no está de acuerdo con lo que le he dicho, por lo que se apresura a escribir en su libreta, me sorprendo al ver lo rápido que lee y escribe, además su letra es perfecta y muy hermosa.

No creo que tú seas peligrosa, ni quiero que te alejes de nosotros, mi familia y yo deseamos ayudarte en todo lo que podamos y sabemos que no eres peligrosa, por lo que no es necesario que te preocupes ni te alejes de nosotros, sólo danos la oportunidad de conocerte y ser tus amigos, por favor, permite que seamos tus amigos.

Yo suspiro con tristeza al leer su nota, porque él no comprende lo peligrosa que soy en realidad y también me cuesta negarme y rechazar su amistad, pues una parte de mí sabe que me queda poco tiempo de vida y no hay nada que pueda evitarlo, así que al final, mi muerte sólo los lastimará más si soy su amiga; pero otra parte de mí desea ser su amiga y ya no sentirme sola, eso es algo egoísta de mi parte, pero no puedo evitar querer ser amiga de ellos; sin embargo el miedo a lastimarlos me embarga y la luz blanca que me rodea, me recuerda lo peligrosa que puedo llegar a ser, incluso podría matarlos si llego a perder el control; así que escribo de nuevo.

Lo lamento joven Cullen, pero yo no puedo ser amiga de nadie, no es seguro y tampoco sé cómo ser una buena amiga, he vivido sola mucho tiempo, así que no sé cómo relacionarme con los demás y no quisiera lastimarlos por estar cerca de mí, hay mucho riesgo y no voy a ponerlos en peligro, porque le tengo mucho cariño a sus padres, y tanto usted y sus hermanos me agradan, sé que son buenos y es un verdadero honor haber conocido a su familia, porque son muy especiales y maravillosos, ustedes han sido muy amables y considerados conmigo y por eso los respeto y aprecio mucho, tanto que no puedo soportar la idea de que pueda lastimarlos algún día, por esa razón tengo que mantenerme alejada de ustedes.

El joven lee mi nota y se apresura a escribir para contestarme, yo centro mi mirada en el pizarrón y me doy cuenta de que el tema que el profesor está explicando es la división celular, un tema que ya conozco; así que abro mi libreta de biología en la página donde tengo ese tema; después veo que el joven Cullen me acerca su libreta para que lea.

Mis padres nos explicaron tu condición y mis hermanos y yo estamos al tanto de lo delicada que es tu salud, pero es algo que no interfiere en nuestro deseo de querer ser tus amigos; yo comprendo que estés acostumbrada a estar alejada de los demás y lo respeto, pero me gustaría que considerarás ser nuestra amiga, nosotros tomaríamos las medidas necesarias para no afectar tu salud, sólo queremos conocerte y pasar tiempo contigo, hasta podríamos ayudarte a mantener alejados a los demás de ti, así nadie se te acercaría demasiado y no tendrías riesgo de sufrir una crisis. ¡Por favor Bella! Permite que mis hermanos y yo te ayudemos y danos la oportunidad de ser tus amigos.

Yo pienso un momento antes de escribir, porque debo admitir que él tiene razón al decir que podrían ayudarme a mantener alejados a los demás de mí, tal como Esme lo hizo en el supermercado y sí ellos no se acercan mucho a mí, no habría riesgo de que la luz los ataque, es más, la luz parece soportar más la presencia de ellos que la de otras personas, así que si me aseguro de que ellos tomen las precauciones necesarias, tal vez podría relacionarme más con ellos; aunque tampoco sé cómo ser una buena amiga de ellos; y no estoy segura de poder controlarme siempre con ellos, además sé lo doloroso que será para ellos y para mí, cuando mi hora llegue, lo cual será pronto, porque cada vez me siento peor, así que si acepto ser amiga de ellos, sólo los haré sufrir.

Lo lamento joven Cullen, le aseguro que siento mucho aprecio y respeto por usted y su familia, pero no creo que sea seguro ser amigos, es peligroso estar cerca de mí y no lo digo sólo por mi condición, hay otras razones y no voy a ponerlos en riesgo cuando ustedes han sido tan amables conmigo, así que por favor, le suplico que no insista más, me duele mucho tener que rechazar su oferta, cuando una parte de mí desea ser su amiga, pero es mejor que me mantenga alejada de ustedes.

Él frunce más el ceño al leer mi nota y es evidente que no quiere rendirse y seguirá insistiendo para convencerme de ser su amiga, esto me duele, porque en serio deseo ser amiga de ellos, me gustaría poder ser digna de estar cerca de ellos, sin tener que preocuparme por lastimarlos.

Por favor Bella, trata de considerarlo, a mis hermanos y a mí nos gustaría mucho llegar a conocerte mejor y pasar tiempo contigo, hacer cosas divertidas, cuidarte y ayudarte en todo lo que podamos, confía en nosotros, por favor.

Yo suspiro con tristeza a leer su suplica, cada vez es más difícil rechazarlo a él y sus hermanos, pero al recordar mi condición, ignoro el dolor que siento en mi pecho y me apresuro a escribir.

No puedo, por favor no insista más, no quiero lastimarlos y lo mejor para todos es que yo me mantenga alejada de los demás, así que mi respuesta no ha cambiado.

El joven Cullen lee mi nota y suspira con tristeza, después me mira y puedo ver sus ojos llenos de decepción, tristeza, anhelo, comprensión, culpa y muchas otras emociones que me dejan desconcertada, no entiendo por qué mi rechazo le afecta tanto; no puedo apartar mi mirada de sus ojos que de nuevo tienen un hermoso color dorados; pero me sobresalto al escuchar al profesor Banner.

- Señor Cullen y señorita Swan, espero que estén prestando atención a la clase, porque mañana haré una prueba sobre este tema y será parte de su resultado final – nos dice el profesor muy serio, yo lo miro con inocencia y afirmo – No crean que no he notado que los dos han estado escribiéndose notas en toda la clase – nos regaña, yo lo miro insegura y busco una excusa para justificar nuestras notas.

- Lo lamento… p-profesor… p-pero c-creo… q-que hay… un er-ror – me disculpo con él, veo de reojo que el joven me mira sorprendido y el profesor me mira molesto.

- Lo dudo mucho señorita Swan, pero tal vez pueda compartir con el resto de la clase, el tema tan importante que usted y el señor Cullen han estado escribiendo en sus libretas en lugar de prestar atención a la clase – me pide o más bien me ordena con firmeza, yo levanto mi libreta de biología donde tengo los apuntes de las partes de la célula.

- Son mis… apuntes… de la… clase – le explico y el profesor se acerca para revisar si digo la verdad, yo escribo una nota en mi libreta y se la paso para que la lea.

Yo suelo escribir notas de los puntos que me parecen importantes de las clases, para tener un mejor aprendizaje y por eso he estado escribiendo sobre todo lo que ha dicho en su clase, comparándolo con los apuntes que tenía que tenía sobre este tema de mi antiguo tutor. El joven Cullen se dio cuenta de lo que hacía y también empezó a tomar notas de su clase, pero yo le pasé algunas de las mías para que las copiara y no perdiera parte de su explicación, aunque él también me pasó algunas de sus notas de las clases anteriores, para que comprenda mejor su explicación. Eso es lo que estábamos haciendo, sólo comparábamos las notas de la clase; pero si eso le molesta, le ruego me disculpe y le aseguro que no lo volveré a hacer, no es mi intención interrumpir su clase, sólo quiero aprender lo más posible para estar preparada para su examen de la otra semana y las pruebas que realizaré.

El profesor lee mi nota y veo que se sonroja levemente, parece avergonzado y yo me esfuerzo por parecer lo más inocente posible, también noto que el joven Cullen cubre su boca para ocultar su sonrisa, como si él supiera lo que he escrito en la nota y le causara gracia.

- Ya veo… - murmura el profesor avergonzado y muy incómodo – en ese caso, la felicito por el gran interés que tiene en su aprendizaje y espero que de ahora en adelante, los demás sigan el ejemplo de la señorita Swan y el joven Cullen… espero que todos tomen notas de todo lo que explico en las clases y las compartan entre ustedes, así comprenderán mejor las clases y no tendrán problemas en realizar las pruebas – les ordena a los demás estudiantes que nos miran curiosos, yo me sonrojo porque no esperaba que el profesor nos tomara como ejemplo – y lo felicito joven Cullen, es muy amable de su parte ayudar a la señorita Swan para que esté al día con las clases, me alegra saber que será un buen compañero para ella – lo felicita.

- Es un placer ser el compañero de ella, profesor – dice el joven Cullen con sinceridad, yo me sonrojo y bajo la mirada a mi mesa, para ocultar mi rubor.

- Bueno, voy a seguir con la clase y espero que ustedes dos sigan tomando notas en todas mis clases – nos pide con tranquilidad, antes de regresar al frente del salón y seguir con su explicación, yo suspiro aliviada y escucho la suave risa de mi compañero de mesa, así que lo miro curiosa y veo que está escribiendo de nuevo, mientras sonríe y niega con la cabeza divertido.

¡Muy bien Pequeña Traviesa! Ahora tenemos permiso para seguir escribiéndonos notas y como no debemos desobedecer una orden directa del profesor, tendremos que seguir intercambiando notas, así que tendremos que dialogar sobre muchos temas durante esta clase todos los días, a no ser que quieras seguir teniendo la nariz como Pinocho por mentirle al profesor.

Yo me sonrojo al leer su nota y de inmediato toco mi nariz para cerciorarme de que no haya crecido mucho… Pero me detengo al escucharlo reír y es cuando me percato de que sólo me ha hecho una broma y ha usado la orden del profesor como pretexto para seguir enviando notas, eso es trampa… ¡Es un joven travieso, tramposo y terco!

El sólo se pone a reír cuando lo reprendo con la mirada y me hace una seña para que escriba como indicó el profesor y entonces me doy cuenta de que tendré que hacerlo, no puedo desobedecer una orden del profesor, pero…. se supone que debemos escribir sobre la clase, no sobre otros temas, además él no ha escrito nada sobre la clase, yo en cambio tengo apuntes sobre ese tema y tampoco quiero que se atrase en sus clases por haber estado escribiéndome notas, en especial cuando yo fui quien empezó con las notas; así que olvido mi molestia por su broma y empiezo a escribir de nuevo.

Lo lamento joven Cullen, pero yo no soy traviesa y no entiendo por qué me llama así… ¡Además mi nariz no ha crecido como la de Pinocho! En cuanto a las notas, le recuerdo que se supone que deberían ser sobre los apuntes de la clase, no de otros temas, además yo sí tengo apuntes sobre este tema, así que técnicamente no he mentido sobre eso, solamente me aseguré de que usted no tuviera ningún problema con el profesor, porque fui yo quien empezó a escribir notas y lo distraje de la clase, aunque creo que ahora debemos evitar las distracciones, para que usted no se atrase ni tenga problemas con las pruebas y exámenes, sí gusta le puedo pasar mis apuntes sobre este tema, para que no se atrase.

Él se ríe al leer mi nota y se apresura a escribir de nuevo.

No te preocupes Bella, mis hermanos y yo también hemos recibido una educación más avanzada a la que imparten aquí, así que conozco todos los temas que recibimos, por eso es muy aburrido y repetitivo para mis hermanos y para mí tener que escuchar algo que ya sabemos; por lo menos ahora no estoy tan aburrido porque he podido comunicarme contigo, pero si quieres puedo pasarte mis apuntes de las otras clases para que conozcas los métodos de enseñanza que los profesores utilizan en sus clases, creo que aunque ya conozcas los temas, sería bueno que también conocieras la forma en que los profesores imparten sus clases, eso te ayudaría en tus exámenes.

Yo sonrío al leer su nota y me apresuro a escribir mi respuesta.

Gracias por su oferta joven Cullen, yo también tenía una educación más avanzada antes de venir aquí y por eso todos los temas del programa de estudio ya los he visto y todo es muy repetitivo y algo aburrido para mí; solamente me preocupaba que usted se atrasara en su clase, no quiero que repruebe por estar comunicándose conmigo en hora de clase, pero como usted ya ha visto estos temas, ninguno de nosotros tendrá problemas y no es necesario que sigamos enviándonos notas.

Él se sorprende al leer mi nota y yo sonrío levemente por haber encontrado la forma de terminar con el asunto de las notas; pero al parecer él es demasiado insistente y no se rinde nunca, porque después de leer mi nota sonríe divertido mientras escribe en su libreta.

Primero que nada agradezco tu preocupación por mi educación, pero no tienes nada de qué preocuparte, la verdad es que me agrada la idea de que nos ayudemos mutuamente con las clases, yo podría pasarte mis apuntes de todas las clase para que los estudies y no tengas ningún problema con los exámenes y como tú has recibido una educación avanzada, podrías compartir conmigo tus conocimientos sobre los temas que yo no he visto y tú sí, así nos ayudaremos mutuamente y aprenderemos mejor, además de que ocuparemos el tiempo de esta clase en algo más productivo como conocernos más, en lugar de escuchar algo que ya sabemos ¿Qué te parece la idea de que seamos compañeros de estudio?

Yo me sorprendo al leer lo que me dice, la verdad no me esperaba eso, es increíble la forma en que gira la conversación a su beneficio con tal de lograr lo que quiere; y lo peor es que él tiene razón al decir que podremos ayudarnos mutuamente y aprenderemos más sí nos escribimos notas en lugar de estar escuchando la clase del profesor, además de que hay menos riesgo de poder lastimarlo sí sólo escribimos notas, porque no estaremos muy cerca uno del otro y la verdad es que me agrada la idea de conocernos mejor, pero tendré que asegurarme de que tome unas precauciones para no poner en riesgo su vida. Respiro profundamente al tomar mi decisión y me pongo a escribir.

Me gustaría mucho ser su compañera de estudio y agradezco su ayuda en mi educación, al menos ahora tendré una clase que sea más entretenida que las otras y podremos conocernos mejor. Pero me gustaría que usted tomara algunas precauciones, porque el ser compañeros de estudio significa que seremos un poco más cercanos y de verdad no quiero que usted corra ningún peligro al estar cerca de mí. ¿Aceptaría tomar algunas precauciones para que seamos compañeros de estudio?

Él sonríe al leer mi nota y se apresura a escribir.

Por supuesto, sólo dime cuáles serían esas precauciones y yo las seguiré, tampoco quiero poner en riesgo tu salud y bienestar, tú serás quien diga lo que puedo y no puedo hacer, sólo dímelo y trataré de hacerlo, lo mejor posible. Esto es a lo que me refería con tratar de ser amigos, mis hermanos y yo sólo queremos conocerte y pasar tiempo contigo, nosotros hemos recibido estudios avanzados sobre diferentes temas que nos gustan y tal vez podríamos intercambiar conocimientos de todo lo que nos interese aprender, hasta podríamos reunirnos en tu casa o en la nuestra para eso, mi madre puede estar con nosotros si quieres, sólo queremos conocerte mejor y pasar tiempo contigo, pero te aseguro que tomaremos las medidas necesarias para no poner en riesgo tu salud y seguridad, sólo dime cuáles son y yo se las diré a mis hermanos, para que las tomen en cuenta.

Al leer su nota, me doy cuenta de que tal vez todos podríamos ser compañeros de estudio y el hecho de que Esme esté con nosotros me hace sentir más tranquila, sé que ella se asegurará de que sus hijos no se me acerquen mucho, sólo tengo que poner unas condiciones para poder estar cerca de ellos sin lastimarlos, así que me apresuro a escribir la nota, porque ya falta poco para que la campana suene y la clase termine.

Está bien, creo que podríamos intentarlo, pero por ahora sólo aceptaré que tratemos de ser compañeros de estudio, no estoy lista para ser amigos, todavía me preocupa la posibilidad de poder lastimarlos; así que si todavía insiste en que pasemos un poco de tiempo juntos, sólo lo aceptaré como compañeros de estudio y con la condición de que cumplan algunas medidas de precaución. Pero le advierto que si usted y sus hermanos no toman en serio mis precauciones, me alejaré de todos ustedes, no bromeo cuando digo que no es seguro estar cerca de mí y no quiero lastimarlos. Por ahora trataré de confiar en ustedes y lo primero que quiero es que me prometa que bajo ningún motivo trataran de tocarme, ni se acercaran mucho a mí, a menos que yo se los permita, de preferencia me gustaría pasar tiempo de estudio con ustedes sólo cuando Esme y/o Carlisle estén con nosotros; tampoco quiero que me hagan muchas preguntas personales sobre mi pasado, ya que si hay algo que quiero decirles, lo haré sin necesidad de que me lo pregunten, yo también respetaré su privacidad y sus secretos, no les haré preguntas de sus vidas privadas y quiero que ustedes hagan lo mismo conmigo; también me gustaría que tomen en cuenta todas las medidas de seguridad que Papá Bienestar ha dado sobre mi salud y si llego a tener alguna crisis o recaída, no traten de acercarse a mí para brindarme atención médica, sólo hagan lo que Papá Bienestar les diga; y también me gustaría que me informen de antemano las cosas que les gustaría hacer conmigo, no me gustan las sorpresas y hay algunas actividades que no puedo realizar, porque no puedo agitarme, ni agotarme mucho, tampoco puedo tener emociones fuertes y tengo que pedirle permiso a mi padre antes de salir de casa, además de que no puedo ir a lugares donde haya muchas personas a mi alrededor. Estas son mis condiciones y espero que usted y sus hermanos las consideren seriamente antes de decirme que sí lo harán, sé que es muy difícil lo que les pido y hasta piensen que soy una carga o molestia, en lugar de una buena compañera de estudio, por eso quiero que lo piensen antes de aceptar; además quiero que sean sinceros conmigo y si algo no les parece de mí, quiero que me lo digan de inmediato, así como quiero que me digan si ya no quieren ser mis compañeros de estudio, ni quieren estar cerca de mí; por favor consideren si en verdad quieren ser mis compañeros y hágamelo saber cuándo usted y sus hermanos lo decidan, yo estaré esperando sus respuestas. Hasta pronto joven Cullen.

Arranco la hoja y le paso mi nota, justo antes de que suene la campana, así que me apresuro a recoger mis cosas y las guardo en mi bolso, para salir del salón, veo de reojo que él agarra mi nota y sonríe, antes de recoger sus cosas. Cuando el salón está vacío, me levanto y me despido de él con una reverencia de respeto, antes de salir del salón con rapidez para llegar pronto al gimnasio, la clase que más me preocupa y asusta.

Cuando llego al gimnasio, me doy cuenta de que hay unas puertas que llevan a los vestidores y veo a unas chicas que salen usando un uniforme que consiste en un holgado short azul oscuro que llega hasta las rodillas, con una camiseta celeste grisáceo con el nombre del Instituto grabado al frente; gimo internamente ante la idea de tener que usar ese uniforme, porque no sólo mis cicatrices quedaran a la vista, también me dolerá mucho el cuerpo al usar esa ropa tan reveladora por el clima tan frío aunque haya calefacción en los baños y en el gimnasio; así que entro al gimnasio y localizo al que parece ser el profesor de educación física, me acerco a él, teniendo cuidado de mantenerme alejada de los otros estudiantes que me miran con curiosidad.

- Disculpe – susurro para llamar su atención, ya que él está instalando una red de voleibol en la cancha, se gira y me mira sorprendido y curioso un momento.

- Oh… usted debe ser la señorita Swan que sólo vendrá a clases para las evaluaciones – dice con tranquilidad, yo afirmo y le hago una seña para escribir en mi libreta, él asiente y espera a que termine de escribir.

Buenas tardes profesor Clapp, tal como usted acaba de afirmar, mi nombre es Isabella Swan y asistiré a sus clases en las próximas dos semanas. No sé si ya le informaron de mi condición especial que me impide estar cerca de los demás y tener contacto físico con otras personas, yo tengo una constancia médica que explica mi condición y las medidas que debo tener para evitar tener una recaída, si gusta se la puedo dar para que la revise.

- Bueno, deme la constancia para saber si puede o no realizar mi clase – pide, yo le paso mi constancia por el suelo, él la toma y la lee, veo que su ceño se frunce a medida que va leyendo y después me mira preocupado – Ya veo… ¿Y cree que puede realizar mi clase o no? – Me pregunta preocupado, yo escribo de nuevo.

La verdad es que mi enfermedad me impide realizar actividades físicas que sean muy agotadoras, ya que no puedo agitarme mucho; aunque desde muy pequeña he realizado mucha actividad física y le aseguro que conozco varios deportes como atletismo, gimnasia, soccer, beisbol, baloncesto, voleibol, tenis, bádminton y natación, pero desde que me enfermé no he podido practicarlos porque no soporto la cercanía de los demás, aunque podría hacer algunos ejercicios de forma individual para que me evalúe, eso no sería tan agotador para mí y no pondría en riesgo mi salud, siempre y cuando no esté cerca de los demás, así usted podría evaluare.

- Bueno, en ese caso creo que puedo asignarle algunos ejercicios para evaluarla de forma individual y usted puede avisarme cuando algún ejercicio sea demasiado para usted, de esa forma no afectaremos su salud – sugiere el profesor después de leer mi nota, yo afirmo de acuerdo con él – Bien, yo suelo iniciar las evaluaciones antes que los demás profesores, así que la clase de hoy va a consistir en juegos de voleibol, planeaba formar varios equipos y evaluar los juegos, pero creo que podría evaluarla a usted de forma individual, usted estará sola en un lado de la cancha y yo estaré al otro lado y jugará contra mí, así podré evaluar tu juego – me propone, yo acepto de inmediato – Entonces le daré un uniforme para las clases, creo que tenemos una talla pequeña que puede quedarle – me dice, pero yo niego con la cabeza y me apresuro a escribir en mi libreta.

Agradezco su oferta profesor, pero quisiera pedirle el favor de que me permita usar mi propia ropa deportiva, ya que hace años sufrí un accidente y tengo muchas cicatrices en todo mi cuerpo, me temo que eso podría inquietar a los estudiantes cuando las vean; además el frío hace que mis articulaciones me duelan, ya que tuve varias fracturas y lesiones en mis extremidades, el clima de aquí es muy diferente al de Phoenix y todavía no me he acostumbrado, por lo que mi cuerpo me duele mucho si no estoy muy abrigada. Por eso quisiera pedirle que me permita usar mallas deportivas y una camisa de mangas largas, para ocultar mis cicatrices y protegerme del frío.

- No estoy seguro – murmura, con el ceño fruncido – a la mayoría de estudiantes no les gusta usar el uniforme, pero es una normativa del instituto que lo usen, además no creo que sus cicatrices inquieten a los demás – dice pensativo, yo respiro profundamente y levanto la manga de mi blusa, para que vea mis cicatrices.

- ¿Seguro? – Pregunto, mostrándole mis cicatrices que están un poco rojas e inflamadas por lo que pasó en la case de biología, el profesor se inquieta al verlas – Mis… br-brazos… y… piernas… t-tienen… muchas… cica-tr-trices – informo y él me mira preocupado y hasta parece sentir pena por mí, así que bajo la manga para ocultar mis cicatrices.

- Ummm… bueno… Eh… Tal vez tenga razón y sea mejor que las oculte – admite algo incómodo, yo afirmo agradecida – pero tendrás que usar ropa deportiva apropiada y de preferencia que tenga los mismos colores del uniforme, para que los estudiantes no crean que tengo preferencias – me advierte, yo sólo escribo en mi libreta.

Muchas gracias profesor Clapp, le prometo que usaré los mismos colores del uniforme, mi padre me dijo cuáles eran y traje unas mallas deportivas azules oscuros y una camisa de mangas largas celeste; sólo necesito ir a cambiarme y estaré lista para su clase.

- Bien, entonces vaya a los vestidores, todos los estudiantes ya están aquí y no tendrá problemas en encontrar a otras chicas en los vestidores, mientras se cambia, empezaré a formar los equipos y después de todos los juegos, la evaluaré de forma individual – me indica.

- Muchas… g-gracias… p-profesor – digo con sinceridad, él asiente y yo salgo del gimnasio hacia los vestidores para cambiarme de ropa.

El vestidor está solo, por lo que puedo vestirme con tranquilidad, mis mallas azules se ajustan a mis piernas y su tela suave y elástica es muy cómoda, mi camisa celeste es de mangas largas y se ajusta a mi cuerpo hasta mis caderas por lo que podré moverme con mucha facilidad y comodidad, mis tenis negros son cómodos y livianos, especiales para realizar ejercicio; me siento muy cómoda con mi ropa y agradezco internamente que el profesor me permita usarla en sus clases, en lugar de ese uniforme tan revelador, la verdad, no me sorprende que a los estudiantes no les guste, porque ni a mí me gustaría usar algo así, en un lugar con el clima tan frío; sujeto mi cabello en una coleta alta y saco mi toalla de mano para limpiarme el sudor, agarro mi mochila, insegura de dejarla ahí junto a las cosas de las otras chicas y salgo del vestidor para ir a mi última clase.

Cuando llego, el profesor sigue formando los equipos, así que me siento en las gradas del gimnasio, un poco alejada del resto de estudiantes, que me miran sorprendidos por mi atuendo, me siento incómoda con las miradas de algunos chicos que me recuerdan a los hombres que me atacaron; pero también hay algunas chicas que me miran con enojo y algo que no reconozco, pero definitivamente no me agradan esas miradas. El profesor no dice nada sobre mi atuendo y después de que los equipos están hechos, empieza a dar las indicaciones y reglas de los juegos y explica la forma en que serán evaluados, yo presto atención a lo que dice, esforzándome por ignorar las miradas de los chicos y chicas.

- Muy bien, si no tienen preguntas empezaremos con los juegos – anuncia el profesor después de dar las instrucciones, pero un estudiante levanta la mano – ¿Tiene alguna duda señor Newton? – le pregunta al joven.

- Así es entrenador – declara el chico mirándome de una forma que me inquieta – es sólo que creo que ha olvidado incluir a la Chica Swan en los equipos, pero yo no tendría ningún problema en que la incluyera en mi equipo – dice mientras me sonríe y me guiña un ojo, yo desvío mi mirada.

- Se equivoca señor Newton, no he olvidado nada – aclara el profesor muy serio – La señorita Swan tiene una condición médica muy especial y ella no será evaluada de la misma forma que el resto de ustedes, así que no tiene nada de qué preocuparse y le sugiero que se concentre en su equipo y propia evaluación, en lugar de la de los demás – recomienda con firmeza, noto que eso no le agrada al joven, pero ya no dice nada más.

- Yo tengo otra pregunta entrenador – interrumpe otra chica levantando la mano, recuerdo que el nombre de esa chica era Lauren Mallory, ya que el profesor Varner le llamó la atención varias veces por tratar de copiar la respuesta de los ejercicios, el profesor Clapp la mira curioso.

- ¿Cuál es su pregunta señorita Mallory? – Interroga muy serio.

- Quisiera saber cuál es esa condición tan especial que tiene la chica Swan, para que le permita usar esa ropa y no la obligue a usar este horrible uniforme como al resto de nosotros – dice con una voz chillona y molesta, mientras me mira enojada - Quién sabe, tal vez yo podría tener la misma condición especial que ella y me libre de usar este uniforme – añade burlonamente, yo bajo la mirada y aprieto los puños molesta, esa chica es muy inmadura y grosera, que habla sin pensar.

- Eso no es asunto suyo Srita. Mallory – asegura el profesor molesto – ustedes ya saben que la señorita Swan no puede estar cerca de ustedes y les sugiero que se concentren en sus clase y la dejen a ella tranquila, en cuanto a usted, espero verla en mi oficina después de la clase, para discutir sobre su conducta irrespetuosa en mi clase – la reprende, yo suspiro aliviada y esquivo la mirada furiosa de la chica – ¡Bien! Ahora quiero ver a los primeros dos equipos en la cancha para el primer partido – ordena y los dos equipos fueron a la cancha para empezar el juego.

Observo todos los partidos sin darle mucha importancia a la forma de juego, porque me doy cuenta de que los estudiantes no se esfuerzan en hacerlo bien, es como si no les gusta jugar y sólo lo hacen por obligación y para obtener una calificación. Pero aunque tengo la mirada en los juegos, puedo escuchar los comentarios y críticas negativas de algunas chicas que parecen estar muy molestas conmigo, por el trato especial que me dan.

También escucho algunos comentarios muy extraños y vergonzosos de unos chicos que hablan de mi cuerpo y de algo que les gustaría hacer, pero no entiendo la mayoría de las cosas que dicen. Yo sé que desde los 11 años empecé a tener los cambios físicos de la pubertad, pero comparada con algunas de las chicas de 17 años me parece que todavía tengo el cuerpo de una niña y aunque mis pechos ya crecieron un poco (razón por la que mi madre me compró varios tops que ahora tengo que usar bajo mis blusas), pero aún son pequeños, aunque noto que hay algunas chicas que también los tienen del mismo tamaño que yo; sin embargo recuerdo que no todas las chicas desarrollan igual, así que quizás todavía les falta terminar de desarrollar como a mí. Ahora, en cuanto a mis caderas y cintura, apenas se están definiendo y tengo entendido que las caderas se harán un poco más anchas a medida que vaya creciendo, así que no entiendo por qué me ven tanto y le dan tanta importancia a mi físico; en especial los chicos, quienes parecen muy interesados en ver mis glúteos por lo que varias veces he tenido el impulso de girarme y revisar si me he ensuciado…

La verdad es que no entiendo por qué se me quedan viendo tanto y dicen cosas raras sobre mi cuerpo; pero creo que es porque les molesta que use mi ropa en lugar del uniforme de deporte, ya que las miradas y murmuraciones, tanto de los chicos como de las chicas, han aumentado desde el momento en que entré al gimnasio con mi atuendo deportivo. Lo único que sé, es que no me agrada lo que esas chicas y chicos comentan de mí y por eso me esfuerzo en ignorar sus comentarios y controlar la luz blanca que quiere salir y atacarlos.

- Es su turno señorita Swan – me llama el profesor, después del cuarto partido, por lo que dejo mi toalla de mano sobre mi mochila y camino a un lado de la cancha, él profesor me lanza una pelota y se para al otro lado de la red – Empiece a sacar – me indica.

Yo afirmo y camino con la pelota en la mano a la zona de saque, sintiendo las miradas curiosas y burlonas de los demás estudiantes, pero las ignoro y me concentro en el juego, recordando todas las instrucciones de mi antiguo entrenador personal.

A medida que el juego avanza, el profesor y los demás estudiantes parecen estar más sorprendidos al verme jugar, mientras que yo me encuentro algo aburrida, porque el juego es muy simple y no tengo ninguna dificultad en el recibo, voleo, remate y los saques; y no es hasta que marco 15 puntos a 4 que el profesor hizo, que él da por terminado el partido y me felicita por haberlo hecho bien, yo sólo afirmo y voy a sentarme en las gradas, junto a mi mochila.

El profesor empieza a dar unas indicaciones para que los estudiantes mejoren su forma de jugar y les pide que sigan mi ejemplo, porque a pesar de estar enferma, me he esforzado en jugar bien; yo seco el sudor de mi rostro con la toalla, ignorando las miradas curiosas, sorprendidas y hasta molestas que los estudiantes me están dando.

Eso es algo que tampoco entiendo, pero he notado que a muchos estudiantes les molesta cuando hago algo bien en mis clases, ya me he dado cuenta de que la educación que recibí con mis tutores es mucho más avanzada que la que imparten aquí; pero también es evidente que la mayoría de los alumnos no se esfuerzan lo suficiente en sus clases y hasta parece que no les interesa lo que los profesores enseñan; no logro comprender cómo pueden darle tan poca importancia a su educación, pero al parecer ellos están más concentrados en sus compañeros de clase que en su aprendizaje. Así que no sé por qué les enoja cuando yo hago algo que se supone que todos deberíamos hacer, todo es muy confuso.

Cuando la clase termina veo que todos van a cambiarse en los vestidores y según lo que escucho, algunas chicas piensan darse una ducha; por lo que decido quedarme con mi ropa de deporte y ducharme y cambiarme cuando llegue a la casa, no quiero esperar a que el vestidor quede solo y de todos modos me sentiré más cómoda en mi casa.

Así que salgo del gimnasio, pensando ir a la oficina principal, a dejar mi comprobante de asistencia con todas las firmas de los profesores; aunque la idea de ver a la secretaria de nuevo, no me agrada en lo más mínimo, pero es algo que no puedo evitar, así que mejor lo hago lo más pronto posible y después esperaré a que mi padre venga a recogerme.

Sin embargo me sorprendo mucho al ver a los hermanos Cullen afuera del gimnasio, parece que me están esperando, ya que sonríen cuando me ven salir, yo también les sonrío y me acerco a ellos con timidez, pero me aseguro de dejar que la luz blanca me rodee de forma protectora para que no se repita lo de la clase de biología y sonrío aliviada al ver que ninguno de ellos parece incómodo con mi cercanía y yo tampoco siento ningún dolor o malestar al estar a dos metros de ellos.

- ¡Hola Bella! – Me saluda, Hada Bailarina con entusiasmo, yo les sonrío y los saludo con una reverencia que ellos corresponden con mucha elegancia y delicadeza.

- ¿Cómo te fue en tus clases? – Me pregunta Supermodelo con una sonrisa amable.

- B-bien – contesto en un susurro que sé que ellos escucharán.

- ¿No te han molestado los chicos con sus tonterías? – Pregunta el Chico Oso sonriendo, yo niego levemente – Bien, si alguien te molesta, sólo dime y yo me encargaré de ellos – asegura con una sonrisa amenazante, yo sé que nunca le diré nada, porque ellos son peligrosos y no quiero que lastimen a nadie o que se metan en problemas por mi culpa.

- No te preocupes, él no lastimará a nadie – me tranquiliza el chico que parece percibir las emociones de los demás, su voz suave y relajante me llenan de paz y serenidad como si nada malo pudiera pasar, así que sonrío aliviada.

- Mis hermanos querían venir a saludarte, yo les conté nuestra charla en clase de biología y ya les dije sobre las precauciones que debemos tomar para tratar de ser tus compañeros de estudio y ellos al igual que yo, hemos aceptado todo lo que nos has pedido y te prometemos que haremos todo lo necesario para cumplir tus condiciones – me asegura el joven de pelo cobrizo con una sonrisa, yo afirmo al comprenderlo, pero sigue llamándome la atención el hecho de que él hable en nombre de sus hermanos, como si él fuera el hermano mayor y el responsable de los demás.

- Todos estamos felices de que nos des la oportunidad de ser tus… compañeros de estudio – me asegura Supermodelo con dulzura y es evidente que desea que seamos amigos y no sólo compañeros de estudio.

- El placer… es mío… y les… a-gr-gra-dezco… que acep-taran… mis condiciones – admito con sinceridad y timidez.

- No te preocupes Bella, nosotros haremos todo lo que sea necesario para ser tus compañeros, siempre cuidaremos de ti y te ayudaremos en todo lo que puedas necesitar – me asegura el chico más alto y empiezo a percibir mucho cariño y seguridad a nuestro alrededor.

- Gr-gracias… - susurro sinceramente, todos ellos sonríen aliviados y estoy segura que más que compañeros de estudio, ellos trataran de ser mis amigos, así que tendré que tener mucho cuidado para mantener la distancia con ellos, no voy a arriesgarme a hacerles daño.

- Pues yo estoy ansioso por pasar tiempo contigo, estoy seguro que nos divertiremos mucho contigo – exclama el Chico Oso emocionado, yo me rio porque parece un niño pequeño con juguete nuevo.

- Tienes suerte de no tener que usar ese horrible uniforme para educación física – comenta Hada Bailarina mirando mi atuendo, yo me sonrojo y bajo la mirada al suelo.

- Sí… - susurro avergonzada, al recordar que a las otras chicas no les gustó que yo no usara el uniforme y tengo miedo de que ellas piensen lo mismo – lo siento… - me disculpo, mientras me pongo mi chaqueta

- ¿Por qué te disculpas Bella? – Me pregunta confundida.

- Por no… usar el… uniforme – explico avergonzada.

- No tienes que disculparte por eso Bella, a mí no me molesta, al contrario, creo que tienes suerte de que no lo uses, además nuestro padre nos dijo que este clima debe ser muy difícil para ti y es bueno que cuides tu salud – me aclara, yo la miro y suspiro aliviada al saber que es sincera, al menos a ella y su hermana no les molesta lo del uniforme.

- ¿Por qué pensaste que le molestaría? – Pregunta Supermodelo con el ceño fruncido y mirando disimuladamente a su hermano de pelo cobrizo.

- No es nada… – miento para no preocuparlos, ellos no tienen que saber lo mucho que me afectan los comentarios de otras chicas.

- ¿Te han molestado las otras chicas por tu ropa? – Sigue preguntando Supermodelo en un tono molesto y mirando a su hermano de pelo cobrizo de reojo.

Me doy cuenta de que todos lo miran como si él supiera lo que me pasó; pero él sólo tiene el ceño fruncido, parece estar muy molesto y concentrado mientras mira a sus hermanos, es como si tuvieran una conversación privada con sólo mirarse.

- No pasa nada… – aseguro, algo nerviosa, no quiero que ellos se enojen con los otros estudiantes, ni que se metan en problemas por mi culpa.

- Bueno, no dejes que los comentarios de otras personas te afecten – me aconseja el chico que parece percibir las emociones de los demás.

- Es cierto, la gente de aquí no es muy amable y no se dan cuenta de que afectan a los demás con su actitud inmadura – me explica el chico de pelo cobrizo, recordándome las palabras que mi padre me dijo sobre eso.

- Además las chicas de aquí son unas envidiosas y sólo tienen celos de ti – añade Supermodelo.

- ¿C-cómo? No entiendo… ¿Qué… significa… eso? – Le pregunto confundida y preocupada, haciendo gestos, al mismo tiempo que hablo, porque el tono en el que lo dijo, da a entender que es algo malo que los estudiantes actúen así. Los chicos Cullen me miran sorprendidos y yo me avergüenzo de nuevo, porque me he dado cuenta que hay muchas cosas de las relaciones interpersonales que no entiendo – Lo siento…

- No te disculpes Bella, no has hecho nada malo – me tranquiliza el chico sensible y siento como si una burbuja de paz y seguridad quisiera rodearme, para tranquilizarme, yo le sonrío agradecida y él me mira curioso y sorprendido.

- ¿No sabes lo que son los celos y la envidia? – Pregunta Supermodelo, yo niego con timidez.

- No es… algo que… entienda… mucho… creo que… tiene que ver… con querer… o desear algo… pero no… no entiendo… ¿Es algo… malo? – Pregunto preocupada, por la forma en que lo dice

- Bueno, más o menos – murmura, pensativa.

- ¿Hice algo mal… para que… sientan eso? – Pregunto alarmada, porque quizás hice algo para que esas chicas reaccionen así, tal vez piensan que tengo algo de ellas y lo quieren de nuevo, todo podría ser un malentendido.

- No, tú no has hecho nada malo – me asegura ella con dulzura – son esas chicas, las que actúan de forma inmadura, se sienten celosas porque saben que tú eres mejor que ellas en muchas formas y eso no les agrada, te tienen envidia, porque ellas desean ser como tú y como no pueden, eso les molesta, por eso están celosas, tienen celos porque no son como tú – me explica y yo pienso en lo que me ha dicho, pero no le encuentro lógica.

- Pero es… mejor… que no sean… como yo… – susurro confundida – No entiendo… ellas pueden hacer cosas que yo no puedo… y no tengo nada que ellas quieran tener… no soy mejor que ellas… además todas somos especiales… no tienen que desear ser como yo – les explico a través de señas, ellos me sonríen y miran con ternura.

- Tú eres muy especial Bella, eres una chica muy hermosa, inteligente, amable, responsable, respetuosa, eres una chica maravillosa y ellas lo saben y desean ser como tú, pero no pueden serlo, porque son inmaduras – asegura el joven de pelo cobrizo, yo siento mis mejillas muy calientes, por sus amables palabras, no sé por qué él siempre se las arregla para hacerme sonrojar.

- G-gracias… joven… Cullen – susurro avergonzada, haciendo una reverencia para expresar mi gratitud.

- Sólo he dicho la verdad Bella – me asegura con una sonrisa

- Así que ya sabes, si esas chicas dicen cosas malas sobre ti, es porque tienen celos y envidia de ti, pero eso no es tu culpa, es problema de ellas por actuar con inmadurez, lo mejor que puedes hacer es ignorarlas – me dice Supermodelo

- Oh… entonces… las que actúan mal… son ellas… ¿Verdad? – Pregunto para cerciorarme

- Exacto, por eso debes ignorar sus miradas y comentarios negativos – declara Hada Bailarina, mientras Supermodelo asiente con firmeza.

- Entiendo… entonces debe… pasar lo mismo… con los chicos… - digo pensativa, ellos me ven confundidos - Ellos también… deben sentir… celos y envidia… por eso… me ven raro… y dicen cosas… raras de… mi cuerpo… ¿Verdad?

- En realidad no es por eso – niega Chico Oso algo divertido

- ¿Ah no…? Entonces… ¿Por qué? – Pregunto confundida

- Bueno… - murmura incómodo, sus hermanos lo miran fijamente y él se remueve inquieto y nervioso

- ¿No sabes? – Pregunto sin dejar de verlo, porque en serio parece muy incómodo y avergonzado, tal vez no soy la única que no entiende la forma en que actúan los chicos del instituto.

- No es eso… es que no sé cómo explicarte – me dice, revolviendo su pelo rizado con su mano, yo le sonrío para que no se sienta mal

- Oh… ¿Y ustedes… lo saben? – Pregunto a sus hermanos, esperando que me puedan explicar

Parece ser que el comprender y explicar el comportamiento de los estudiantes, no es algo que sea fácil, porque tanto el chico sensible como el de pelo cobrizo me ven asustados y nerviosos ante la idea de explicármelo o quizás es porque es cosa de niños. Sea como sea, Hada Bailarina y Supermodelo parecen más capaces de explicarme esas cosas, porque las dos respiran profundo y me miran fijamente antes de hablar.

- Antes de explicarte eso, podrías decirnos de qué forma te miran y qué cosas dicen de tu cuerpo y de ti – me pide Supermodelo

- ¡Oh claro! – Exclamo al comprender el problema y me río al ver a los chicos – debieron pedirme… que les… contara… para que… pudieran… com-pren-derlo – les digo divertida, ellos sólo se remueven incómodos y avergonzados, pero no dicen nada

- Mejor dinos lo que esos chicos han dicho para poder ayudarte mejor – sugiere Hada Bailarina, mirando a sus hermanos entre divertida y comprensiva.

- Bueno… es muy raro… - admito, pensando en cómo explicarlo y decido que es mejor hacerlo con señas – La forma en que me miran… es como si quisieran algo de mí… pero no sé qué es… también es como si me estuvieran evaluando… o estudiando mi cuerpo… yo sé que sólo tengo 14 años… y que por eso no he crecido ni desarrollado por completo… ni me veo igual que las chicas de 17 años en adelante… pero no es para que hablen… del tamaño de mi pecho, cintura, cadera y glúteos – les digo señalando con mis manos mi cuerpo, ellas me ven fijamente, pero sus hermanos desvían la mirada al suelo – mi profesor de biología y anatomía humana… me explicó que no todas las personas desarrollan de la misma forma y al mismo tiempo… y que por eso algunas crecen y se desarrollan más que otras… como mi cuerpo empezó a cambiar y crecer a los 11 años… mi mamá tuvo que comprarme varios tops… y me ordenó que siempre debo usarlos bajo mi blusa… porque al principio no me gustaba usarlos… y a veces no me los ponía o me los quitaba cuando me molestaban – les cuento y ellas sonríen divertidas

- Sí, supongo que pueden ser un poco incómodos al principio, pero tu madre tiene razón en que es mejor que siempre los uses – comenta Supermodelo sonriendo

- Es que a veces me aprietan mucho… y algunos dejan de quedarme… porque mis pechos siguen creciendo… así que mi mamá tuvo que comprar muchos más… y de varios tamaños para que no me doliera al usarlos… incluso los compró de varios colores y estilos… algunos son muy bonitos y cómodos… - les cuento y ellas sonríen y asienten al escucharme

- Me imagino que deben ser lindos y tiernos – comenta Hada Bailarina, mirando de reojo a sus hermanos que permanecen muy callados

- Lo son… el que estoy usando es azul oscuro y tiene muchas estrellas de colores… Miren, se los voy a enseñar… - digo antes de levantar mi camisa celeste, pero me detengo al ver que los tres hermanos se giran rápidamente y cuando digo rápido, me refiero a muy rápido…

- No es necesario que nos lo enseñes Bella – me dice Supermodelo, mirando a sus hermanos entre divertida y nerviosa a la vez - Además recuerda que aquí el clima es muy frío, podrías enfermarte si te quitas la ropa en público

- Y también debes recordar que la ropa interior es muy personal, por eso no se debe enseñar en público para que los demás la vean – me dice Hada Bailarina con ternura, yo la miro confundida

- ¿No se debe enseñar la ropa interior en público? – Pregunto confundida

- No, por eso se llama ropa interior, porque debe ir oculta bajo la demás ropa que usamos en el exterior y así no esté a la vista de todos en público – me explica – Si observas bien a tu alrededor, nadie sale a la calle sólo en ropa interior, en especial porque les daría mucho frío y podrían resfriarse, pero también porque es algo íntimo, algo que no debe enseñarse en las calles, después de todo es ropa interior.

- Pero en las Phoenix hay muchas personas que salen en público vistiendo sólo ropa interior – le digo

- ¿Lo hacen? – Preguntan las dos sorprendidas, antes de que miren molestas a Chico Oso, quien acaba de ser golpeado por sus dos hermanos, pero no sé por qué

- Sí, lo hacen… después de todo… no podrían bañarse en la playa o en las piscinas… vistiendo mucha ropa… En Phoenix es muy común ver a varias chicas en ropa interior cuando van a la playa, piscinas y spa… y como hace mucho calor… algunas van al supermercado vistiendo sólo un short y un top – les explico divertida, por la cara sorprendida que tienen

- Ahhh… - exclaman las dos al comprender y yo sonrío complacida al saber que también les he enseñado algo que no sabían, esto de ser compañeros de estudio, es muy bueno, así podremos aprender juntos.

- Aunque como aquí hace mucho frío… supongo que sería muy raro y hasta una locura… que alguien camine en las calles vistiendo sólo ropa interior… tendrían mucho frío y se podrían enfermar – digo al comprenderlas – Entiendo… supongo que tendré que esperar a que estemos en el interior de la casa o el edificio… para poder enseñarles mi ropa interior… ya que aquí sólo podemos mostrarla al estar en el interior… para que no nos enfermemos… … …Y no se preocupen… sólo se las enseñaré a ustedes… porque al ser ropa íntima no se puede mostrar a todo el público… así que tal vez en otra ocasión se las mostraré – digo sonriendo

- Sí… Ehhh… supongo – murmura Hada Bailarina, frunciendo el ceño

- Pero todavía no les he dicho lo de los chicos – les recuerdo, al darme cuenta que nos desviamos del tema

- Sí, es cierto – afirma Supermodelo – nos estabas diciendo que los chicos te ven raro porque aún no has terminado de desarrollar…

- Sí, pero no sólo ven mis pechos… lo peor es cuando miran mis glúteos de una forma muy extraña… varias veces he tenido el impulso de ver si no me he ensuciado… porque no dejan de verme – les explico, girándome para revisar

- No te preocupes Bella, no te has ensuciado – me asegura Supermodelo divertida

- ¿Entonces? – Pregunto confundida – No entiendo por qué varios chicos miran tanto mi cuerpo… y hacen comentarios raros sobre el tamaño de mi cuerpo… no es mi culpa que mi cuerpo todavía esté desarrollando… y no me vea igual que las demás chicas… además hay algunas que tienen sus pechos, cintura, caderas o glúteos… del mismo tamaño que yo… así como hay otras… que los tienen más pequeños o más grandes que yo… después de todo, no todas crecemos ni desarrollamos igual…

- Ellos no te miran ni hablan de ti por eso Bella – me dice Hada Bailarina

- ¿Entonces… por qué? – Pregunto confundida

- Lo hacen porque eres muy hermosa y aunque sólo tienes 14 años, eres mucho más hermosa que otras chicas mayores que tú – me explica Supermodelo

- No entiendo… - admito confundida - ¿Me ven… y hablan de mí… porque… creen que… soy hermosa?

- Sí, los chicos te miran y hablan de ti, porque les gusta cómo te ves – me asegura Hada Bailarina

- Pero… no tiene… sentido… ellos no pueden… verme hermosa… no hay nada… hermoso en mí… mi cuerpo… no es nada hermoso… no tiene sentido… no entiendo… por qué… me miran así… sólo porque… creen que… soy hermosa… además no soy… hermosa… yo no…

- Te equivocas Bella – interviene el chico de pelo cobrizo – ya te dije que eres muy hermosa y especial, esos chicos al igual que todos los que te ven, se dan cuenta de eso – me asegura, yo me sonrojo de nuevo – Sin embargo eso no les da derecho de que te miren como lo hacen y mucho menos les da derecho de hacer comentarios ofensivos y desagradables sobre tu cuerpo o tu forma de ser – me asegura con mucha seriedad – Creo que debes aprender que las personas no siempre se comportan como deberían hacerlo y suelen hacer y decir cosas que pueden ser ofensivas para los demás… las personas suelen cometer muchos errores y a veces hacen cosas irrespetuosas y malvadas que lastiman a los demás… Los chicos de aquí, aún son muy jóvenes e inmaduros, no tienen la madurez, responsabilidad y sabiduría que una persona mayor suele tener, por eso cometen muchos errores y hacen cosas que no deberían, pero a medida que se equivocan, van aprendiendo y ganando madurez en su vida.

- Oh… - susurro al comprender lo que quiere decir, es igual a lo que mi padre me dijo en la mañana, así que no debo dejar que los comentarios y miradas de esos chicos me afecten – Eso tiene… mucho sentido… … Entonces… no es mi culpa…

- No, tú no has hecho nada malo, son ellos los irrespetuosos que actúan de forma inapropiada al mirarte y hablar de ti, sin detenerse a pensar que podrían ofenderte o hacerte sentir incómoda… La forma en que la mayoría de los estudiantes ha actuado es incorrecta y por eso te han hecho sentir incómoda – me explica

- Es cierto… no me gusta… la forma en la que… me miran… … …Me recuerdan a… - susurro bajando la mirada al suelo al recordar la forma en que esos hombres me miraron cuando nos atacaron a Leo y a mí… Entonces esos hombres también fueron irrespetuosos y lo que nos hicieron fue muy malo porque nos hicieron mucho daño… Aunque ellos no eran tan jóvenes, pero lo que hicieron fue incorrecto, en especial cuando…

- ¿Bella? – Escucho la voz preocupada del chico de pelo cobrizo, que me saca de mis pensamientos - ¿Estás bien? Me decías que no te gustó lo que hicieron porque te recordaba a…

- Yo… yo… no… n-no… p-pue-do… - tartamudeo al darme cuenta de que hablé de más y ahora todos los Cullen me miran curiosos y preocupados, yo no puedo hablar de eso, no puedo, tengo que irme o sino…

- Tranquila Bella, todo está bien, nosotros no… - lo que sea que estaba a punto de decir, nunca lo sabré porque de repente frunce el ceño y mira hacia atrás, donde un grupo de chicos están reunidos y nos miran desde lejos, todos los Cullen fruncen el ceño molestos y miran a los chicos que hablan entre ellos.

De pronto siento que la luz se agita y quiere salir a atacarlos, porque esos chicos nos miran de la misma forma que los hicieron Esos hombres que nos atacaron a Leo y a mí, esto me aterra mucho, porque no quiero que vuelva a pasar lo mismo, no quiero que los hermanos Cullen mueran, no quiero que nadie muera, pero la luz blanca ya quiere salir y atacar a esos chicos antes de que me lastimen. ¡Tengo que irme!

- Oh… no – susurro asustada al ver que los chicos empiezan a caminar hacia nosotros y aunque están a varios metros de mí, la luz blanca ya quiere salir a atacarlos – Tengo… que… irme – digo, controlando la luz blanca y girándome para irme. No puedo permitir que haya otra explosión, pero me está costando mucho contener la luz.

- Espera Bella, no dejaremos que se te acerquen – asegura Chico Oso, girándose junto a sus otros hermanos, poniéndose frente a mí y viendo a los chicos que se acercan. Es de la misma forma que lo hizo Leo antes de que lo hirieran.

Los recuerdos de ese día me paralizan, es como si la historia se volviera a repetir y lo único que quiero hacer es huir, pero estoy tan nerviosa y asustada, que no puedo moverme, no quiero que esos chicos se acerquen más, porque tengo muchas dificultades para controlar la luz blanca, está tomando toda mi fuerza, tratar de contenerla.

- Tranquila Bella, ellos no se te acercaran, no dejaré que te lastimen – me tranquiliza el chico de pelo cobrizo con suavidad, él está justo frente a mí, sin dejar de ver a esos chicos, que nos miran con deseos de querer acercarse,

Yo centro mi mirada en su espalda, porque por un momento creo que es Leo quien me habla, todo es igual a ese día; de inmediato empiezo a sollozar porque por más que Leo trató de protegerme, no pudo hacerlo y al final él terminó muriendo por mi culpa. De pronto ya no veo a los hermanos Cullen ni a los otros estudiantes, son esos hombres que quieren lastimarnos a Leo y a mí, la luz ya está lista para atacar a todos y yo sólo puedo agacharme y abrazarme a mí misma, en un intento de contenerla.

Por varios minutos o quizás horas, no estoy segura, permanezco agachada, con los ojos cerrados sin dejar de abrazarme, soportando el fuerte dolor de mi pecho, por estar conteniendo la luz; cuando de repente, me doy cuenta de que todo está en silencio, no hay gritos ni parece que haya habido ninguna explosión; me arriesgo a abrir los ojos y me doy cuenta de que ni los hombres ni Leo están aquí y también noto que los estudiantes no se nos han acercado, ni nos han lastimado, sólo se han quedado de pie, como si hubiera algo que les impide seguir avanzando, mientras los cinco hermanos Cullen me rodean de forma protectora y me miran con preocupación en los ojos.

- Tranquila Bella, estás a salvo, nosotros te cuidaremos, te aseguro que ellos no se acercaran y todos se irán a sus casas en unos minutos – declara Hada Bailarina con gran seguridad y confianza, como si supiera lo que va a pasar, pero yo no estoy tan segura.

- E-llos… ven-drán… de-bo… ir-me… – susurro nerviosa y soportando el dolor en mi pecho

- Ellos no se te acercaran Bella, no te preocupes por eso… Mira, ellos ya se van – me tranquiliza Supermodelo con amabilidad, aunque sigue mirando a los chicos con el ceño fruncido.

Dirijo mi mirada, a los chicos y me sorprendo al ver que todos ellos se giran y se alejan, caminando hacia sus autos; eso me sorprende y alivia mucho, porque la luz blanca deja de querer salir para atacarlos y sólo rodea mi cuerpo de forma protectora, así que trato a respirar profundamente para tranquilizarme, lo cual no es nada fácil.

- Respira profundo Bella y trata de mantener la calma – me aconseja el chico más alto

De pronto siento como si una burbuja de tranquilidad nos rodeara a todos y trata de llegar a mí, tengo la sospecha de que él trata de transmitirme su calma, para que pueda tranquilizarme más rápido, así que cierro los ojos y me esfuerzo por convencer a la luz blanca para que deje que esa burbuja de calma me rodee y de inmediato siento que una presencia de paz y tranquilidad me rodea, por lo que se me hace más fácil respirar profundamente.

- Eso es Bella, sigue así – me anima él y distingo el alivio en su tono, por haber podido ayudarme; yo trato de agradecerle, pero todavía estoy tratando de respirar profundo.

- Trata de seguir mis respiraciones, para que se te haga más fácil – escucho la voz de Supermodelo con dulzura y alcanzo a escuchar sus respiraciones constantes y profundas, por lo que la miro y trato de imitarla, ella mueve los brazos tal como lo hizo Mamá Corazón al indicarme el ritmo de mis inhalaciones y exhalaciones.

- Muy bien Bella, sigue respirando… inhala… contén el aire… y exhala… eso… sigue así – Me anima el Chico Oso uniéndose a nuestras respiraciones.

Sonrío agradecida por la ayuda, mientras sigo sintiendo la burbuja de calma a nuestro alrededor, siento que eso y el seguir las respiraciones de ellos, más sus palabras de aliento me ayuda mucho a relajarme; tanto así que consigo ponerme de pie mientras sigo respirando profundo, poco a poco voy mejorando aunque sigo sintiendo dolor en mi pecho, por lo que lo masajeo tratando de calmar el malestar.

- ¿Te duele el pecho? – Me pregunta el chico de pelo cobrizo, mirándome con preocupación, yo afirmo levemente y sigo masajeando mi pecho – No dejes de respirar y coloca tu mano así… Eso es, ahora masajea tu pecho así – me indica masajeando su pecho de forma circular, yo imito sus movimientos y siento que eso hace que el dolor disminuya un poco, por lo que le sonrío agradecida – ¿Mejor? – Me pregunta y yo afirmo – Bien, sigue haciéndolo y no dejes de respirar – me indica y yo sigo sus instrucciones.

- ¿Tienes algún otro malestar? – Me pregunta Hada Bailarina con amabilidad, yo muerdo mi labio, insegura de decirles lo que me pasa, dudo que puedan hacer algo para ayudarme - ¿Qué es lo que te pasa? – insiste sin dejar de ver mis ojos.

- No… es… na-da- - Trato de decir, pero mi voz sale en un suave gemido de dolor, no sé si ellos me pueden escuchar o entender, así que les digo por señas que estoy mejor y que no ha sido tan grave, lo cual es cierto, aunque sí me asusté mucho.

- ¿Segura? ¿Si quieres llamamos a Carlisle para que venga a verte o te llevamos con él? – Me propone Hada Bailarina y yo niego avergonzada de que se preocuparan tanto.

- No es necesario… ya me siento mejor… gracias a ustedes… además creo que lo veré más tarde… porque él me dijo que iría a verme hoy… por eso no es necesario que lo llames… pero muchas gracias por todo… a todos ustedes, muchas gracias… - agradezco a través de señas, ellos me sonríen.

- ¿Segura que te sientes mejor? – Pregunta el chico de pelo cobrizo, mirándome fijamente, yo afirmo con timidez.

- Sí… me siento mucho mejor, gracias… ahora sólo tengo que ir a secretaría… debo entregar mi comprobante… antes que venga mi padre a traerme – les cuento, sacando mi comprobante.

- ¡Oh! Dámelo a mí, nosotros iremos a dejarlo, así no tienes que ir tú – me propone el chico de pelo cobrizo, yo lo veo sorprendida, porque eso será un gran alivio para mí, la verdad no estoy segura de poder estar cerca de otras personas en estos momentos, no quiero correr el riesgo de que alguien trate de acercarse y tampoco quiero ver a esa señora de nuevo, él sólo sonríe como si supiera lo que estoy pensando.

- Está bien… muchas gracias… - acepto con una sonrisa, antes de pasárselo, él lo atrapa en el aire y se lo pasa sin ver a Chico Oso, él y Hada Bailarina van a dejarlo y de nuevo me sorprende que los demás hagan lo que él dice.

- Mis hermanos se lo llevaran a la señora Cope – asegura él con tranquilidad, yo afirmo levemente.

- ¿Ya no te duele el pecho? – Me pregunta Supermodelo con amabilidad, yo sonrío y le digo a través de señas que ya no me duele mucho, gracias a la ayuda que ellos me han dado, en especial por la calma que el chico más alto me hace sentir.

- Nos alegra haberte ayudado – dice el chico de pelo cobrizo y ahora estoy segura de que ellos me han estado cuidando toda la mañana en el instituto, aunque no han estado cerca de mí.

- Gracias por alejar a todos de mí hoy… si no fuera por ustedes, muchos se me hubieran acercado… - les agradezco y ellos me miran sorprendidos.

- ¿Te refieres a los chicos de hace poco verdad? – Pregunta el chico más alto con nerviosismo, yo rodo los ojos, pero comprendo que ellos no quieren que nadie sepa lo especiales y diferentes que son a otros humanos, así que decido no decir nada.

- Por supuesto… ustedes alejaron a esos chicos… - digo con una sonrisa y ellos suspiran aliviados al ver mis gestos, pero el chico de pelo cobrizo tiene el ceño fruncido, como si no me creyera y sabe que oculto algo, yo esquivo su mirada, sabiendo que tendré que tener mucho cuidado con él, porque es demasiado intuitivo.

- ¡Oh…! Ya vienen sus hermanos… regresaron muy rápido - informo al ver que se acercan a nosotros, ellos me sonríen y me saludan con la mano, así que yo también los saludo haciéndolos reír a todos.

- La señora Cope dice que espera que hayas tenido un buen día de clases – me dice el Chico Oso y yo rodo mis ojos.

- Me hubiera ido mejor si les hubiera dado las constancias a los maestros – Replico con gestos y ellos me miran con el ceño fruncido.

- ¿No entregó ninguna de las constancias que mi padre envió? – Pregunta Hada Bailarina, yo niego con la cabeza.

- Eso no le gustará a nuestro padre – comenta el chico de pelo color miel y yo sonrío al recordar lo sobreprotector que es Papá Bienestar.

- ¡Pobre señora Cope! … Ahora sí está en problemas… porque hará enojar a Papá Bienestar… y eso no es bueno… - Exclamo exagerando los gestos, como si en serio lo lamentara, todos ellos se ponen a reír.

- Lo dices como si ya lo hubieras visto enojado – murmura el Chico Oso entre risas, yo sonrío con inocencia.

- Un papá siempre da miedo cuando se enoja – Le explico y ellos se ríen de nuevo, pero asienten de acuerdo conmigo – Sólo existe una cosa que puede dar más miedo que un papá enojado…

- ¿Y qué es eso? – Pregunta Hada Bailarina divertida, yo la miro de forma misteriosa, aumentando el suspenso y todos me miran curiosos y divertidos; así que me esfuerzo por contener la carcajada que quiero soltar, al darme cuenta de lo fácil que es jugar con ellos, no tengo dudas de que me divertiré mucho con todos ellos.

- ¿No lo saben?… …Lo que da más miedo que un papá enojado es… algo que asusta incluso a los más valientes… Es lo único que puede hacer temblar de miedo hasta a la persona más fuerte y valiente del mundo… Lo único que puede dar más miedo es… - Señalo con lentitud, actuado como si tuviera miedo, los cinco me miran curiosos y se inclinan lo más que pueden hacia mí, están totalmente enfocados en mis señas, muy interesados y curiosos por saber la respuesta…

- ¡UNA MAMÁ ENOJADA! – les grito de repente

Los cinco hermanos Cullen saltan y se alejan varios pasos de mí, porque no se esperaban que hablara y mucho menos que les gritara, yo empiezo a reírme al ver que los he asustado a todos a la vez. Y vaya susto que les di, incluso se inclinaron de forma defensiva, como si esperaran que alguien los atacara, lo cual me da más risa; ellos me ven incrédulos por lo que les hice y yo sólo puedo seguir riendo por lo fácil que fue asustarlos.

- No puedo creerlo – murmura el Chico Oso divertido y sorprendido, mientras se enderezan y caminan lentamente hacia mí – Nos asustaste y sorprendiste a los cinco – dice incrédulo, yo sólo sigo riéndome de ellos, porque me miran incrédulos, sorprendidos, indignados y algo avergonzados y divertidos a la vez[1].

- Deberían ver sus caras – les señalo entre risas y ellos me miran entre indignados y divertidos por haberlos asustado – Ahora ya saben que no deben… hacer enojar a Mamá Corazón… o les dará más miedo… … …lo que acaba de pasar… no se compara… a la gran furia de… Mamá Corazón – añado sin dejar de reír y ellos se unen a mis risas.

- No puedo creer que nos hayas tomado por sorpresa a los cinco – sigue diciendo Chico Oso entre carcajadas y los demás siguen riendo, yo sólo me encojo de hombros y los veo con inocencia.

- Eres muy divertida Bella – comenta el de pelo color miel y siento a nuestro alrededor mucha diversión y alegría, yo le sonrío.

- Ustedes también son muy divertidos… y asustadizos – digo a través de señas y todos se ríen y niegan divertidos con la cabeza.

De pronto veo a nuestro alrededor y me doy cuenta de que ya casi no hay nadie a parte de nosotros, porque todos los estudiantes se han ido, supongo que ya es tarde, porque hace mucho que terminaron las clases y sólo nosotros estamos en el estacionamiento, me pregunto si mi padre vendrá a traerme pronto o si tendré que esperarlo mucho tiempo, se suponía que vendría a traerme en cuanto terminaran las clases.

- ¿Ocurre algo? – Me pregunta con dulzura Supermodelo, yo le sonrío para tranquilizarla.

- No es nada… - susurro con timidez – sólo me pregun-taba… si mi padre… tardará mucho.

- Oh… no te preocupes por eso, estoy segura que tu padre vendrá en pocos minutos – me asegura Hada Bailarina con mucha confianza – recuerda que es el jefe de policías, es normal que a veces se retrase en su trabajo.

- Es verdad… - susurro con una sonrisa, sé lo mucho que mi padre trabaja y el poco tiempo que le queda para otras cosas, de pronto me acuerdo de ellos - ¿Y no vendrán… por ustedes?

- No te preocupes por nosotros Bella – me tranquiliza el chico de pelo cobrizo, sacando unas llaves de su bolsillo – nuestro auto está por allá, nosotros nos iremos después de que tu padre venga por ti – me explica, señalando un lindo auto plateado, yo lo miro sorprendida.

- ¿Puedes… c-conducir? – Pregunto sorprendida y todos me miran con ternura.

- Sí, todos nosotros podemos conducir y tenemos nuestros autos, pero generalmente venimos en mi auto – me aclara el chico de pelo cobrizo, yo lo miro sorprendida.

- ¿Cuántos… años… tienes? – Le pregunto a él, ya que es el que parece ser el menor, él sonríe divertido.

- Tengo 17 años[2] – responde con una sonrisa misteriosa, como si ocultara algo más, la verdad es que en apariencia más bien parece tener entre 15 y 16 años.

- ¿Y eres… el menor? – Le pregunto de nuevo, él asiente divertido – No lo pareces… te portas… como si fueras… el mayor…- él se pone a reír al escucharme y sus hermanos también se ríen.

- Muchos dicen que soy muy maduro para mi edad – comenta, con tranquilidad y yo afirmo pensativa – Tú también eres muy madura para tu edad.

- Si pero yo… sólo tengo 14… y no me veo tan mayor – aclaro y él sonríe y me mira fijamente, haciéndome sonrojar de nuevo, por lo que esquivo su mirada y cambio de tema – Puedo hacerles… una pregunta.

- Claro, pregunta lo que quieras – me anima Supermodelo con dulzura, yo me sonrojo.

- ¿A qué… edad se… aprende… a conducir? – Les pregunto mirando el auto de ellos, todos se ponen a reír.

- Podrás sacar tu permiso a los 16 años – me contesta el chico más alto, yo lo miro desilusionada.

- Oh lástima… no viviré tanto… - susurro tristemente y todos me miran con dolor y yo me doy cuenta de que lo dije en voz alta y ellos me escucharon, por lo que lamento haber hablado de más – No importa… de todas… formas… es muy lindo… tu auto – cambio de tema, mirando al chico de pelo cobrizo, el asiente agradecido, pero sigue triste.

- Me alegra que te guste – dice sonriendo con orgullo y después todos miran hacia la entrada del estacionamiento, yo también lo hago y sonrío al ver la camioneta de mi papá.

- ¡Ya viene… mi papá! – exclamo contenta y todos sonríen - esa camioneta… mi papá la compró… para que yo… pueda viajar con él… y aunque es… un poco vieja… y ruidosa… es muy linda… y me gusta – les cuento y ellos sonríen y asienten de acuerdo conmigo.

- Tienes razón, en esa camioneta tú puedes viajar con alguien más – acuerda el chico de pelo color miel.

- Tal vez si yo la reviso, podría hacer que el motor no haga tanto ruido – sugiere Supermodelo y yo la miro sorprendida.

- Eres… mecánica – digo sorprendida, ella sonríe y asiente – No hay duda… de que eres… una gran… Supermodelo… hermosa por… dentro y por fuera… y también… estás… llena de… sorpresas – comento admirada, ella me ve con una sonrisa tímida y agradecida, también noto que sus hermanos la miran sorprendidos, pero no sé por qué.

- Gracias Bella, eres muy dulce – me dice con ternura.

- Es la verdad… Supermodelo – aseguro encogiéndome de hombros, antes de que mi padre se estacione cerca de nosotros.

- Hola Bella, lamento llegar tarde hija, pero hubo un problema en el trabajo – me saluda y se disculpa mi padre, al salir de la camioneta, yo sonrío tranquilamente.

- Hola papá… no te preocupes… los hermanos Cullen me acompañaron… y evitaron que otros se me acercaran… ellos son muy amables… y seremos compañeros de estudio… me ayudaran con mi educación - Le cuento y mi padre me mira sorprendido y después les sonríe, agradecido a ellos.

- Muchas gracias por cuidarla y por toda su ayuda chicos – les agradece con sinceridad.

- No tiene nada que agradecer señor Swan, para nosotros es un placer ayudar a Bella y le aseguro que mis hermanos y yo la cuidaremos siempre, mi padre nos ha explicado su condición y sabemos qué hacer, para ayudarla, así que tenga la seguridad de que la ayudaremos – le asegura el chico de pelo cobrizo en nombre de sus hermanos.

- Además tal como Bella ha dicho, nosotros somos felices de poder convivir con ella – añade Supermodelo.

- Nosotros la cuidaremos y no dejaremos que nadie se le acerque demasiado – promete el Chico Oso con firmeza.

- Y la ayudaremos en todo lo que podamos – agrega el chico más alto.

- Ya que todos nosotros nos preocupamos por ella – termina de decir Hada Bailarina y yo les sonrío agradecida y emocionada por sus palabras, mi padre está sorprendido y muy agradecido con ellos.

- ¡Verdad que es maravilloso papá! – Exclamo emocionada con señas – Además ellos saben mucho sobre las relaciones interpersonales… me han explicado varias cosas que no entendía… sobre la forma de actuar de los estudiantes… porque yo creí que era mi culpa… que actuaran raro conmigo… pero no era mi culpa… es porque los jóvenes son muy inmaduros… y por eso cometen muchos errores en sus vidas… pero eso no es tan malo, porque así podrán… aprender y madurar para ser sabios cuando sean mayores… ¡Oh! Y también aprendí el significado de dos nuevas palabras – le cuento

- ¿De verdad? – Pregunta mi padre sorprendido y mirando con curiosidad a los Cullen - ¿Y qué palabras aprendiste?

- Aprendí el significado de la envidia y los celos… pero sé que no es bueno desear las cosas de otras personas… y tampoco tenemos que tratar de ser como los demás… porque todos somos únicos y especiales… así que no tenemos que tener… celos ni envidia de nadie – le explico

- Sí, eso es cierto, los celos y la envidia son veneno para el alma de las personas, por eso no debemos tenerlos – dice mi padre con ese tono que usa cuando me da consejos importantes, yo lo miro alarmada

- ¡Veneno para el alma! – Exclamo alarmada y mirando preocupada a los hermanos Cullen, que permanecen en silencio – Entonces tenemos que ayudar a esas chicas… ellas no deben saber que… están siendo envenenadas… por sentir celos y envidia… hay que ayudarlas antes de que mueran… necesitan un doctor papá – digo preocupada y mi padre se pone a reír, al igual que los hermanos Cullen

- Tranquila hija, no lo decía en sentido literal – me explica mi padre cuando ve que los miro confundida – ellas no están siendo envenenadas físicamente, así que no necesitan un doctor, lo que quiero decir es que los celos y la envidia son sentimientos negativos y los sentimientos negativos nos afectan emocionalmente, por eso las personas que los tienen, no son felices con sus vidas, ya que viven deseando algo que no tienen y por eso suelen volverse personas amargadas y la amargura es un sentimiento que nos impide ser felices, por eso te digo que es veneno para el alma, una persona con buenos sentimientos y emociones, tiene su alma pura y sana, por eso es alguien feliz, pero una persona con sentimientos y emociones negativas, no será alguien feliz, porque su alma está enferma y sucia, esto es porque su alma está envenenada o contaminada con esos sentimientos negativos.

- Oh… eso explica que esas chicas estuvieran tan enojadas… su alma debe estar envenenada y por eso son amargadas – digo pensativa, haciendo reír a mi padre y a los hermanos Cullen

- Es probable – acordó mi padre divertido

- Entonces… ¿Yo también tengo mi alma envenenada papá? – Le pregunto con tristeza, deteniendo la risa de todos - Porque mi alma también está sucia y enferma ¿Verdad?

- No hija… tu alma no está envenenada – dice mi padre con la voz entrecortada y los ojos más brillosos de lo normal – Tú tienes el alma más pura de todas, hija – recalca con firmeza en su voz, pero yo sé que mi alma debe estar envenenada porque entonces sería feliz con mi vida

- Tu padre tiene razón Bella – interviene el chico de pelo cobrizo – Tú alma es muy pura, incluso me atrevería a decir que es la más pura de todas…

- P-pero…

- Pero aunque tu alma es muy pura – continúa él, sin dejarme hablar – también tienes el alma muy lastimada y enferma, pero no por tener malos sentimientos, como el odio, los celos y la envidia, sino porque por injusticias de la vida, tienes un alma que ha pasado por mucho sufrimiento, tú has tenido que soportar mucho dolor y tristeza en tu vida, eso es lo que tiene enferma a tu alma… Pero el hecho de que esté enferma, no significa que esté envenenada o contaminada, por eso no eres una persona amargada, tu alma sólo está triste y muy enferma, esperando a que te puedas recuperar y sanar – me explica con ternura

- Es-peran-do… a… sa-nar… - digo con tristeza, sin darme cuenta que las lágrimas corren por mis mejillas, al igual que las de mi padre, mientras los hermanos Cullen me ven con los ojos llenos de lágrimas.

- Sí, tu alma está esperando el momento de sanar y recuperarse – continúa el chico sensible, mientras una burbuja de tranquilidad nos envuelve y nos hace sentir mejor – Porque tu alma también es muy fuerte y por eso a pesar del sufrimiento que has pasado, sigue manteniéndose pura y libre de cualquier veneno o contaminación… Eso es porque tú eres muy fuerte y gracias a eso tu alma puede sanar, tienes una gran posibilidad de sanar tu alma, siempre y cuando tengas las cuatro emociones más fuertes de todas, las únicas capaces de sanar hasta el alma más herida de todas, ¿Sabes cuáles son esas emociones?

- No – digo negando con la cabeza, mientras lo miro a los ojos

- Una de ellas es la esperanza – me dice Hada Bailarina sonriendo – Esperanza de que las cosas pueden mejorar algún día

- Otra es la fe – añade Supermodelo con ternura – la fe y la confianza en las personas y seres queridos más importante para nosotros

- También está la fortaleza – dice Chico Oso, doblando su brazo para mostrar sus músculos, haciéndome reír – La fortaleza te ayudará a soportar todo, sin rendirte jamás

- Y por último está el amor, es el más importante y puro de todos – dice el chico de pelo cobrizo sonriendo – el amor es la emoción y el sentimiento más poderoso, te llena de mucha esperanza, fe y fortaleza para soportar todo en la vida

- Estas cuatro emociones son las únicas que pueden darte la paz que tu alma necesita para sanar totalmente – continúa explicando el chico sensible - por eso son las únicas que pueden sanar hasta el alma más herida de todas

- Entonces… La Esperanza… Fe… Fortaleza… y Amor… darán Paz a mi alma… para que pueda sanar… y entonces podré ser feliz – digo sonriendo agradecida por sus hermosas palabras, ellos asienten levemente

- Ellos tienen mucha razón hija, así que no te desanimes, tu alma puede sanar y yo estoy seguro de que sanarás completamente – me dice mi padre sonriendo.

Yo afirmo levemente, aunque sé que el hecho de que mi alma pueda sanar, eso no significa que mi cuerpo también lo hará, después de todo, el alma nunca muere, mientras que el cuerpo sí… Por lo menos ahora tengo otro propósito que me gustaría cumplir antes de morir, no quiero que mi alma siga enferma, además si consigo sanar mi alma, podré ser feliz y entonces habré cumplido mi promesa…

Ahora sólo tengo que descubrir cómo obtener la mayor cantidad de esperanza, fe, fortaleza y amor para darle la Paz que mi alma necesita para sanar y cuando mi alma esté sana de nuevo, podré alcanzar la felicidad y sólo entonces podré morir tranquila, sin sentirme culpable de no haber cumplido con lo único que Leo me pidió antes de morir.

- Tienes razón hija, me alegra que tengas a los hermanos Cullen para que te hagan compañía en el Instituto y para que te ayuden cuando lo necesites – concuerda él emocionado, antes de verlos a ellos – Gracias, muchas gracias por todo lo que hacen por ella, gracias de verdad – les dice con sinceridad, ellos sólo asienten y mi padre me mira con ternura - ¿Estás lista para irte a casa?

Yo dudo un momento, por un lado he descubierto que me gusta estar con los hermanos Cullen, pero quiero ir a mi casa para darme una ducha que alivie mis cicatrices que siguen irritadas, por todas las emociones que he tenido y por estar rodeada de tantas personas; además tengo que prepararme y esperar que Esme llegue a las tres de la tarde para la tutoría, así que tengo que irme ya.

- Sí, tengo que ir a prepararme para las clases con Esme – Le contesto a mi padre con señas, él asiente.

- Está bien, entonces despídete de los hermanos Cullen – me pide, entrando a la camioneta, yo me giro y los veo con una sonrisa.

- Supongo que nos veremos mañana – Digo con timidez y ellos me sonríen.

- Claro que nos veremos mañana, tenemos que venir a clases y nosotros te cuidaremos para que nadie se te acerque demasiado – me asegura el chico de pelo cobrizo.

- Gracias por todo… - les susurro agradecida – ahora estoy segura… de que seremos… buenos compañeros de estudio… y que aprenderé mucho con ustedes – añado con sinceridad.

- Estoy segura que todos aprenderemos mucho mientras estemos juntos – me asegura Hada Bailarina.

Yo sonrío y luego hago una reverencia a modo de saludo que ellos corresponden con mucha elegancia y delicadeza, me despido con la mano y subo a la camioneta en el último asiento de la parte de atrás.

Los veo por la ventanilla y los saludo con mi mano cuando nos empezamos a alejar, pero alcanzo a ver que ellos también me saludan con sus manos. Me siento muy feliz de haberlos conocido y ahora más que nunca espero no haber cometido un error al aceptar que seamos compañeros de estudio, no quiero que salgan lastimados, así que me prometo a mí misma, hacer todo lo posible para mantenerlos a salvo, aunque eso implique mantener una distancia segura de ellos para que no sufran por estar cerca de mí.


[1] Espero que hayan notado que Bella puede percibir emociones y muchas cosas de los que la rodean.

[2] En esta historia, Edward fue convertido a los 16 años, pero aparenta tener 17 para poder ir al Instituto con sus hermanos.

N/A: Gracias por sus Reviews.