N/A: Diferentes tipos de diálogos

- Diálogo Normal -

Diálogo escrito

"Diálogo mental o telepático"

Diálogo con el lenguaje a señas


Casa de los Cullen

POV: Bella.

- Llegamos, aunque la clase comenzará un poco tarde, porque el profesor tendrá que esperar a los estudiantes que lleguen tarde de sus clases de trigonometría y biología – informa Hada Bailarina cuando llegamos al gimnasio, la seguridad con la que lo dice, me convence de que será tal como ella ha dicho.

- Mejor espera un momento, estoy segura de que hay algunas chicas que todavía se están cambiando – me advierte Supermodelo, impidiendo que entre a los vestidores

- Oh… gracias – susurro agradecida por la advertencia, por lo que decido esperar un momento a que salgan.

- Aunque si varios vendrán tarde, es probable que sigan viniendo más estudiantes a cambiarse para ir a clase - comenta Lecto-Sensible – Ya sabemos que la mayoría de los que estaban en Biología se quedaron terminando un trabajo, pero… ¿Qué ha pasado en Trigonometría para que también salgan tarde?

- Oh… es por otra de las guías de ejercicios muy largas que suele dejar – dice Chico Interprete rodando los ojos – Todas las secciones de primer año han llegado tarde a su siguiente clase por culpa de esas guías, aunque todos los profesores ya saben que cada vez que él deja esas guías, todos los alumnos llegan tarde, por eso no se extrañan de que lleguen tarde a sus clases.

- No puedo creer que todavía no hayan terminado los ejercicios que el profesor Varner dejó, es cierto que eran varios, pero no eran tan difíciles – dice Chico Oso rodando los ojos

- ¡Bah! – Resoplo molesta al recordar a ese profesor, parece que hoy, todo me molesta – el profesor… Mr. Varner-Hyde… también es malo – declaro molesta y marcando su nuevo nombre con mis manos, provocando la carcajada de los cinco

- No puedo creer que lo bautizaras así – dice Chico Oso entre carcajadas, mientras sus hermanos siguen riendo – O peor aún… No puedo creer que yo no lo llamara así, con lo malo que es como profesor – dice pensando lo mismo que yo

- Bella… por muy gracioso que sea, el nuevo nombre que le has dado al profesor… y por mucho que lo merezca… No creo que sea correcto que lo llames así… no es respetuoso – me trata de llamar la atención Chico Interprete, aunque tiene dificultades para hablar sin dejar de reír, por lo que no me siento tan culpable

- ¡Vamos Edward! Tú mismo lo has dicho, ese profesor merece que lo llame así, por lo malo que ha sido no sólo con Bella, sino también con todos los estudiantes – dice Hada Bailarina divertida

- Es cierto, ese profesor disfruta tratando mal a todos los estudiantes – asegura Lecto-Sensible divertido – Estoy de acuerdo en que el nombre de Mr. Varner-Hyde le queda bien

- Sí, yo también lo creo – dice Supermodelo sonriendo – Bella sólo tiene que tener cuidado de no llamarlo así en frente de la clase o donde los demás puedan escucharla – me advierte y yo niego con la cabeza ante la idea de hacer algo tan irrespetuoso, nunca diría ese nombre frente a él o los demás estudiantes.

- Bien, ella puede llamarlo así, pero a través de señas y mientras no lo haga enfrente de ningún profesor o estudiante, no quiero que ella tenga un problema con ese profesor – acepta Chico Interprete resignado y yo le sonrío agradecida

- Será como un… secreto… entre hermanos – digo sonriendo de forma misteriosa, haciéndolos reír de nuevo

- Sí, Bella ese será nuestro secreto – concuerdan todos al mismo tiempo

- Y hablando de mantener cosas en secreto… – empieza a decir Chico Oso, mirándome fijamente, pero no consigue decir nada porque algo más ha llamado mi atención

- Oh… ya están… saliendo… iré a cambiarme… antes de que… otros entren – digo entrando a los vestideros, después de que varias chicas salgan – ¡Hasta luego! – Me despido de mis nuevos hermanos, sin darles la oportunidad de decir algo más, ya que me apresuro a entrar, aprovechando que el lugar está vacío.

Me cambio con rapidez por temor a que otras estudiantes que salieron tarde de clase puedan entrar; pero por suerte no entra nadie en todo lo que me pongo mis mallas deportivas y camisa de yoga manga larga y mis zapatos tenis; también me sujeto el cabello en una coleta alta, para que no me moleste al hacer ejercicio. Cuando salgo los hermanos Cullen ya no están, pero alcanzo a ver varias chicas y chicos que se acercan al gimnasio, vienen hablando entre ellos sobre algo que les molesta, pero yo no les presto atención y me apresuro a entrar al gimnasio, donde el profesor nos está esperando; sólo hay seis estudiantes aparte de mí cuando llego

- Oh, señorita Swan, creí que llegaría más tarde – me dice cuando me siento en las gradas un poco apartada de los demás - ¿No tiene biología o trigonometría antes de mi clase? Los estudiantes que vienen de esas clases vendrán tarde hoy, porque al parecer se retrasaron con una actividad de sus clases – dice frunciendo molesto, yo afirmo levemente

- T-terminé – explico lo más fuerte que puedo, para que él me escuche.

- ¿Terminó? Ah, bien, entonces esperemos que los demás se vayan añadiendo a la clase – dice con tranquilidad, dirigiendo su atención al resto del grupo – Hoy empezaré dando las indicaciones y explicando las reglas para el Bádminton y tal vez hagamos unos ejercicios que nos ayudaran a manejar la raqueta y el volante o "gallito" sin dañar a los demás – explica.

Yo suspiro preparándome para escuchar de nuevo las reglas de ese deporte, que aunque casi no lo he jugado mucho, mi entrenador personal se aseguró de que tuviera un conocimiento básico sobre varios deportes, además en los últimos años, el Tenis es uno de los pocos deportes que pude practicar sin tener que estar cerca de alguien más y los dos deportes son un poco parecidos, sólo que el bádminton me parece un poco más fácil que el tenis, por la duración de los partidos y porque la raqueta es más liviana.

A medida que la explicación avanza, varios estudiantes se van integrando a la clase, por lo que el profesor les dice que a medida que hagamos los ejercicios irá repitiendo las indicaciones y las reglas; después de finalizar la explicación del reglamento y mostrar las raquetas y los volantes, el profesor pide que se reúnan en parejas y que agarren una raqueta por persona y un volante por pareja

- Después de que formen parejas y agarren la raqueta y el gallito, distribúyanse por todo el gimnasio, lo mejor es que mantenga una distancia segura de las demás parejas para evitar golpearse entre ustedes – indica con un tono que indica que no quiere ningún accidente o desorden en su clase – cada pareja practicará el golpe y el recibo del gallito, manteniendo una distancia de por lo menos tres metros entre ustedes, para que no haya accidentes… Y desde ya les digo que no quiero ver ningún tipo de desorden en mi clase, ya les di las indicaciones, así que síganlas – ordena con seriedad, mirando con los ojos entrecerrados a algunos chicos que se ríen con falsa inocencia

- Señorita Swan – Me llama de repente, yo lo miro curiosa - ¿Ya ha jugado bádminton? – me pregunta, yo afirmo levemente y le hago una seña con mis dedos índice y pulgar para indicar que lo he jugado poco - ¿Un poco? Muy bien, eso es suficiente para este ejercicio, me gustaría que me ayude a hacer una demostración al resto de la clase para que observen la forma correcta en que quiero que realicen el ejercicio – me pide, yo acepto y camino hacia la cancha

- Agarre una raqueta y parece en la línea amarilla – me indica, yo hago lo que me pide y él se para frente a mí en una línea blanca que está a tres metros de mí – Muy bien, esta es la distancia mínima que deberán mantener entre ustedes, así que las parejas pueden auxiliarse de las líneas amarillas y blancas para que sepan dónde ubicarse – indica levantando la raqueta – Y esta es la forma correcta en que deben sujetar la raqueta – explica poniéndose en posición de ataque, yo me preparo para recibirlo – Muy bien señorita Swan, los demás observen a la señorita Swan y a mí, para que vean cómo se debe golpear y recibir el gallito – les dice antes de golpear y lanzarme el volante.

Yo me muevo lo suficientemente rápido para recibirlo y regresárselo, por lo que empezamos a lanzarnos el volante uno al otro, sin dejar de mantener tres metros entre nosotros, pero moviéndonos hacia adelante, atrás y hacia los lados cuando es necesario para el recibo. Yo empiezo a respirar con cansancio y un poco de dificultad después de varios minutos, ya que el ritmo con el que nos movemos es muy rápido y me agita mucho. Por suerte el profesor se detiene y se dirige al resto de la clase.

- Muy bien señorita Swan, gracias por su ayuda – me felicita sorprendido, yo afirmo levemente, tratando de recuperar mi respiración y masajeando mi pecho para calmar el dolor – Puede descansar el resto de la clase, mientras los demás realizan el ejercicio con sus parejas – indica, yo afirmo agradecida y aliviada, porque me cansé mucho.

- Y espero que todos hayan prestado atención al ejercicio, porque todos tendrán que hacerlo igual – dice al resto de la clase, quienes parecen incrédulos y molestos de tener que hacer ese ejercicio - ¡Ya basta de quejas! Esta es la clase de educación física, no es una hora de descanso y si alguien con una enfermedad tan delicada como la señorita Swan puede hacerlo, estoy seguro que ninguno de ustedes tendrá dificultad en realizar este ejercicio… Además les servirá para que mañana cuando formemos los equipos, ustedes no tengan ninguna dificultad cuando hagamos los partidos amistosos… Así que ahora ¡Todos a la cancha! – indica con voz de mando.

Yo me quedo sentada el resto de la clase, observando los intentos de realizar el ejercicio, mientras el profesor Claff se mueve entre las parejas, corrigiendo la forma de sujetar la raqueta y explicando de nuevo, cómo golpear el volante; sin embargo noto que de nuevo, no todos los estudiantes se esfuerzan lo suficiente para hacer el ejercicio y algunos sólo lo hacen cuando ven que el profesor está cerca de ellos, pero se detienen cuando ven que él está distraído ayudando a otros estudiantes. De nuevo me pregunto por qué actúan así los jóvenes, es como si nos les interesara aprender lo que el profesor se esfuerza por enseñarles y también es una falta de respeto hacia el maestro.

Sigo tratando de recuperarme y controlar mi respiración, mientras observo a los estudiantes "tratando" de golpear el volante con la raqueta, bueno, al menos los que están intentando hacer el ejercicio, cuando la mirada furiosa de una de las chicas envidiosas y celosas de ayer llama mi atención, haciendo que la luz blanca se altere y trate de salir a atacarla, recuerdo que su nombre es Lauren porque siempre le llaman la atención en las otras clases que comparto con ella por estar hablando con su amiga Jessica, según recuerdo, quien es su compañera actual en el ejercicio; yo la miro con tristeza al pensar que su alma debe estar muy envenenada por los celos y la envidia que tiene, desearía poder ayudarla, pero es algo que ella tiene que hacer por sí misma; por lo que desvío la mirada y veo a otra pareja que parecen estar esforzándose en hacer bien el ejercicio…

El fuerte impulso de la luz blanca tratando de salir a defenderme y atacar me alertan justo a tiempo de mover mis manos frente a mi rostro, para evitar que el volante que se dirige a mí a gran velocidad, me golpee; pero al parecer no es necesario, porque la luz blanca se encarga de detenerlo y… ¿Dañarlo? Observo totalmente sorprendida el pequeño volante destruido en el suelo frente a mí, las plumas de nylon están muy dañadas, no sólo están quebradas y desgastadas, algunas hasta parecen estar un poco derretidas y ahumadas… Yo acerco mi mano con temor y lo levanto, me alarmo al sentirlo un poco caliente y sentir que varias plumas se aplastan y quiebran cuando las toco, mientras que el corcho parece estar muy derretido y ahumado… Está totalmente dañado…

- ¡Demonios, fallé! Esa maldita perra lo esquivó – Escucho el grito de la chica Lauren, yo alzo la mirada sorprendida de que gritara una mala palabra en medio de la clase

- ¡Lauren Johnson! – Se escucha el fuerte y enojado grito del profesor – No le permito ese vocabulario en mi clase y no crea que no vi que lanzó intencionalmente el gallito a la señorita Swan, se quedará de nuevo al final de la clase y discutiremos su mal comportamiento, ya me estoy cansando de su falta de respeto y su inmadurez, si sigue así, no tenga ninguna duda de que presentaré una queja al rector para que la suspendan de mi clase permanentemente – le dice furioso.

- Bien… ¡Ya entendí! Lo lamento… ¡Ash! No sé por qué todos hacen un gran alboroto por esa chica… ella no pertenece aquí… - Se queja furiosa – Además no es como si la hubiera golpeado, ella lo esquivó… No fue gran cosa…

- Es por el hecho de que no la golpeó, que no está en dirección en este momento siendo expulsada – la interrumpe el profesor furioso – Fui perfectamente claro al inicio del ejercicio, cuando dije que no quería malos comportamientos ni conductas poco deportivas en mi clase, así que a no ser que quiera ser expulsada hoy mismo, le sugiero que deje su berrinche y busque otro gallito para que siga con el ejercicio y esta vez espero que al menos trate de hacerlo bien, ya que dejó perfectamente claro que sabe golpear el gallito con la raqueta… ¿He sido completamente claro señorita? – Pregunta, mirándola a los ojos

- Sí señor… - murmura entre dientes, antes de que ella y su compañera vaya a agarrar otro volante, sin dejar de susurrarse una a la otra con furia

- ¿Se encuentra bien señorita Swan? – Pregunta el profesor acercándose a mí con preocupación, yo afirmo levemente, aunque estoy más alarmada por el hecho de que la luz trató de provocar otra explosión, por suerte lo único dañado fue el volante destruido en mi mano – No se lastimó ¿Verdad?

- Estoy… bien… - susurro con la respiración agitada, deseando poder alejarme de aquí, porque la luz blanca sigue tratando de salir y dañar a esa chica que me atacó – Se… arruinó… - digo con nerviosismo, mientras le muestro el volante destruido.

- Oh vaya… está totalmente dañado – dice sorprendido y frunciendo el ceño al verlo algo ahumado y derretido – Creo que tanto golpe y roce con la raqueta lo ha desgastado… después de todo el equipo deportivo que tenemos es muy viejo y la mayor parte está dañado, pero al menos sirven para que los estudiantes aprendan – me dice sin darle mucha importancia.

- Lo… pagaré… - me comprometo preocupada, porque fui la responsable de dañar el material deportivo, el profesor se ríe entre dientes

- No es necesario que lo haga – me dice divertido – No fue su culpa lo que pasó, además ya le dije que el material deportivo está muy viejo y desgastado, por eso se arruina fácilmente… En todo caso, sería ella la que tendría que reponerlo, ya que fue ella la responsable del accidente, no usted – me explica y yo cabeceo levemente aunque me sigo sintiendo culpable por destruir el volante.

- En fin, sólo quería asegurarme de que estuviera bien, porque creo que se esforzó demasiado hace un momento con el ejercicio- me dice preocupado, mientras observa al resto de la clase, yo sonrío levemente, para tranquilizarlo – Bien, me preocupaba que fuera demasiado para usted, después de todo el doctor Cullen nos explicó cuál es su verdadera condición médica y la verdad me sorprendió mucho que realice mi clase a pesar del estado de su corazón y pulmones… Así que me gustaría felicitarla por el esfuerzo que hace en mi clase, la mayoría aprovecharía la oportunidad para saltarse mi clase, pero usted lo hace y debo añadir que es una pena que esté tan enferma, porque hasta podría competir a nivel profesional en cualquier actividad atlética si maneja todos los deportes de la misma forma que el voleibol y el bádminton… En fin, es una lástima que no sea así – me dice con resignación, yo sólo lo miro sin saber qué decir y él sólo suspira con pesar – Si gusta puede ir a cambiarse, aprovechando que los vestidores están vacíos en este momento – sugiere

- Gracias – digo aliviada, antes de recoger mi bolsa y salir del estacionamiento.

Mientras me cambio pienso en las palabras del profesor, porque aunque nunca me interesó practicar un deporte de forma profesional, siempre me gustó practicarlos, recuerdo con nostalgia las horas de entrenamiento que pasaba jugando con mi entrenador personal, quien siempre trataba de convencerme de que me uniera a cualquier equipo y de cualquier deporte, una vez hasta consideré participar en una competencia de gimnasia rítmica o de natación, que son mis deportes preferidos, pero tenía demasiados compromisos con mis presentaciones, ensayos y clases, que nunca pude hacerlo; además el riesgo de enfermarme al estar expuesta a tanto cloro, siempre me detuvo de practicar más la natación.

Limpio una lágrima de mi mejilla porque este es otro recordatorio de mis sueños y deseos perdidos, ahora ya nunca podré hacer ninguna de las cosas que antes realizaba, ni podré cumplir ninguno de mis sueños ni objetivos que antes tenía planeados, ahora ni siquiera tengo mucho tiempo de vida, por lo que estoy de acuerdo con el profesor al decir que es una pena, mi vida es una verdadera pena y lástima, un desperdicio total…

- Basta… no sigas – me regaño a mí misma por el camino que llevan mis pensamientos negativos.

Ya he recorrido muchas veces ese camino de pesar en el pasado y lo único que conseguí fue pasar un año completo en el manicomio, no volveré a hacer eso… se lo prometí a mi madre y además no sirvió de nada, nunca pude acabar con mi propia vida, la luz blanca nunca lo permitió… Y de todas maneras, no es necesario que haga algo, de todas maneras me queda muy poco tiempo de vida, así que no necesito hacer nada… También está el hecho de mi alma, estoy segura que estos pensamientos son muy negativos y sólo envenenarán y dañaran más mi alma, no puedo hacer eso… después de todo me prometí a mí misma tratar de sanar mi alma antes de morir, ese es el único deseo personal que tengo y lucharé por cumplir ese objetivo antes de que se me acabe el tiempo.

Un poco más tranquila, me apresuro a ducharme sólo con agua tibia, ya que no traje ninguno de mis productos de aseo, por lo que no mojo mi cabello, decidiendo que al llegar a casa me daré otra ducha, por lo que sólo limpio el sudor de mi cuerpo con agua tibia, notando lo irritadas que están mis cicatrices, por lo que nivelo la temperatura del agua para que caiga un poco más fría, esperando que eso las calme un poco, al salir seco lo más que puedo mi cuerpo con mi toalla, antes de ponerme la ropa que traía puesta, ajustando mi chaqueta y bufanda para calentarme más rápido, ya que el agua helada me ha dejado con frío. También suelto de nuevo mi cabello y trato de acomodar mis rizos alborotados con mis manos antes de ponerme mi boina y subo la capucha de mi chaqueta en un intento de calentar mis orejas.

El sonido de la campana me sobresalta, por lo que me apresuro a recoger mis cosas y salir de los vestidores, antes de que entren las otras chicas, ahora que la clase terminó y empiezo a caminar hacia el estacionamiento, pensando en ir a mi mesa para esperar a los Cullen.

- ¿Por qué tanta prisa Bella? – Escucho la voz de Hada Bailarina y me sorprendo al ver a los cinco hermanos Cullen caminando hacia mí

- Hola – susurro sorprendida y aliviada de verlos, al menos ahora sé que ellos no dejaran que nadie se me acerque y la luz blanca no tendrá que destruir nada ni a nadie.

- ¿Cómo estuvo tu clase? – Pregunta Lecto-Sensible mirándome con curiosidad – Pareces un poco preocupada.

Yo los miro fijamente un momento, considerando si debería decirles lo que pasó, aunque por la forma en que Chico Interprete los mira, haciendo que sus hermanos frunzan el ceño y me miren preocupados, me hace saber que ellos ya tienen una idea de lo que pasó; así que les muestro el volante dañado que aún conservo para que lo vean

- Lo… des-tr-truí… - susurro avergonzada, arrepentida y asustada, porque esta es otra prueba de lo peligrosa que soy.

- Tranquila Bella, es sólo un volante, esas cosas están muy viejas, hasta yo destruí tres en mi clase porque las golpeé muy fuerte – trata de animarme Chico Oso, yo lo miro sorprendida – El profesor Claff no sabía si estar molesto o felicitarme por lo fuerte que soy – dice divertido

- Oh… pero yo… - la verdad no sé cómo explicarles lo que pasó

- No tienes nada de qué preocuparte Bella ¿O acaso el profesor te regañó? - Me pregunta Supermodelo con dulzura

- No… él estaba… más molesto… con la otra… chica – le cuento y ella frunce el ceño molesta

- ¿Y qué hizo la otra chica? – Me pregunta entre dientes, aunque sé que ella ya lo sabe

- Me lo… lanzó – le cuento, después de todo no tiene caso ocultarles la verdad, cuando ya lo saben

- Entonces con mayor razón, no tienes por qué sentirte culpable, la única culpable es esa chica tonta – me dice, sin ocultar su enojo

- Shusss… no digas eso… esa es otra… palabra mala – le recuerdo frunciendo el ceño, ella me ve un momento confundida y después se pone a reír, al igual que sus hermanos

- Tonto no es una mala palabra Bella – me dice Hada Bailarina divertida – más bien es un insulto, pero no es considerada una mala palabra – me explica

- ¿Y los… insultos… no son malas palabras? – Pregunto confundida

- Ummm… no todos, en realidad los insultos se los dices a alguien cuando estás muy molesto o enojado con esa persona, así que no siempre son considerados malas palabras – me explica, yo la miro fijamente un momento, tratando de entender esto

- Oh... entonces si le digo a alguien "Maldita perra"… no estaré diciendo una mala palabra… porque las malas palabras no se las dices a alguien en específico, sólo lo dices o lo gritas al viento…. Pero si le digo "Maldita perra" a otra persona con la que esté molesta no será una mala palabra porque sólo será un insulto… ¿Verdad? –Digo a través de señas lo que entendí

Los cinco se me quedan viendo un momento en silencio, antes de que Lecto-Sensible y Chico Oso se pongan a reír, mientras Hada Bailarina se cubre el rostro con las manos como si estuviera frustrada, Supermodelo sólo me mira, mordiéndose el labio inferior, como si estuviera conteniendo la risa; y Chico Interprete tiene los ojos cerrados, presionando el puente de su nariz con sus dedos, parece estar contando mentalmente. Los cinco son muy graciosos cuando hago algo que los sorprende mucho.

- ¿Qué…? – Pregunto confundida.

- Me rindo… yo no sirvo para esto – murmura Hada Bailarina frustrada y mirando a su hermano menor suplicante, quien respira profundo antes de mirarme con ternura y cansancio.

- Isabella… - empieza a decir con ese tono que usa cuando hago algo incorrecto, yo lo miro nerviosa y preocupada, por lo que su mirada se suaviza – Escucha Bella, primero que nada, no has hecho nada malo, así que no te angusties ¿De acuerdo?

- Bien… - susurro, esperando el pero… porque sé habrá un pero…

- No has hecho nada malo – repite sonriendo levemente – Pero, mi hermana omitió una parte en su explicación sobre los insultos y las malas palabras… La verdad es que hay algunos insultos muy… desagradables y groseros que ofenden mucho a las personas, tal como las malas palabras y por eso no deben decirse – me explica – Y aunque tonto no es un insulto muy desagradable, sigue siendo incorrecto insultar a las demás personas… Mientras que… la expresión que acabas de decir, definitivamente se considera una mala expresión y un insulto muy grosero, ¿No te parece así? – Me pregunta con seriedad.

- Ummm… a mí me parece… gracioso – digo con sinceridad

- ¿Gracioso? – Preguntan sorprendidos e incrédulos, mientras Chico Oso se ríe de nuevo

- ¿Por qué crees que decirle a alguien… bueno, eso… es gracioso? – Pregunta Chico Interprete confundido

- Porque la chica que me lo dijo… no es una hechicera o bruja para que pueda maldecirme… ella no puede hacer magia… y yo no soy una perrita… por lo que la maldición no tendría efecto en mí… después de todo, creo que ella trató de maldecir a una perra, pero no había ninguna perrita en la clase… Y sí su intención era convertirme en una perrita, tampoco funcionó… Ella no puede hacer magia… así que no pudo maldecirme ni convertirme en una perrita… Creo que sólo lo dijo porque estaba enojada… y al gritarlo frente a toda la clase, sólo consiguió ser castigada… no puede maldecirme… por eso me pareció gracioso – le explico

Y ahora los cinco se ponen a reír a carcajadas, mientras yo los miro divertida y termino riéndome con ellos.

- ¿Sabes Bella? Creo que tienes mucha razón – comenta Hada Bailarina divertida – tú no eres ninguna perrita, así que ella no puede hacerte nada malo… aunque ella puede comportarse como una verdadera bruja… sólo que es una bruja que no puede hacer magia – dice antes de volver a reír, yo rodo los ojos porque si no puede hacer magia, no sería una bruja.

- Ya veo, entonces no te sentiste insultada cuando ella dijo eso – comenta Chico Interprete

- ¿Por qué… me insultaría? … Yo no soy… una perrita… - aseguro sonriendo y él me ve con ternura

- No, no lo eres – confirma sonriendo – Aunque cuando ella te llamó así, no lo hizo porque quisiera lanzarte un hechizo, ella lo hizo porque quería insultarte al llamarte… eh…

- ¿Ella me… insultó… comparándome… con una perrita? – Pregunto sorprendida y él asiente con seriedad - ¿Qué tipo… de perrita? – Pregunto frunciendo el ceño

- Eh… no lo sé, ¿Por qué importa el tipo de perro? – Pregunta confundido, yo rodo los ojos antes de explicarle

- Porque si me comparó con un Cocker Spaniel, un Poodle o un Cavalier, un Chow-Chow o una Samoyedo… no me importaría… Esos perritos son muy tiernos y lindos… Pero si me comparó… con un Chihuahua, no me gustaría… esos perritos siempre me han recordado a las ratas… y no me gustan las ratas – le explico con señas, sus hermanos se ríen de nuevo y él sólo niega con la cabeza divertido

- ¿Sabes qué? Olvídalo, es evidente que no te sentiste ofendida con lo que ella dijo, así que no importa – me dice divertido – Pero lo que sí importa, es que tengas claro que insultar a las personas con expresiones desagradables y ofensivas no es correcto y es como si digas una mala palabra, porque harás sentir mal a la personas que insultes – me explica

- Oh… está bien… entonces mejor… no insultaré… a nadie… ni diré algo que… pueda ofender a otros… - le aseguro sonriendo y él afirma satisfecho

- Bueno, ahora sólo esperemos a que venga Mamá Corazón para que nos vayamos a casa – dice Supermodelo sonriendo emocionada, yo la miro sorprendida

- ¿Mamá Corazón?

- Sí, ella vendrá por nosotros – informa Lecto-Sensible con tranquilidad – Recuerda que quedamos en que hoy irías a nuestra casa a la salida, para que tengamos nuestra reunión de estudios

- Oh… pero mi papá… vendrá por mí… en la camioneta – les explico – yo no puedo… ir con ustedes… en su auto… es muy pequeño

- Relájate Bella, no irás en el auto con nosotros – dice Hada Bailarina sonriendo – Nosotros llamamos a mamá y le contamos nuestros planes, así que ella habló con tu padre y le pidió las llaves de la camioneta, por eso fue a tu casa primero, para luego venir a recogerte y llevarte a nuestra casa, nosotros iremos en el auto, ella vendrá en unos minutos – me explica

- Oh… está bien – acepto más tranquila y encantada con la idea de que Mamá Corazón vendrá por mí, hoy podré pasar más tiempo con ella y eso me hace muy feliz – Pero yo… quería darme… una ducha al… llegar a casa – les cuento

- Pues entonces te bañas en nuestra casa – dice Supermodelo como si nada, yo la miro sorprendida – No te preocupes Bella, ya verás que tendrás todo lo necesario – asegura y yo suspiro resignada porque ellos están decididos a llevarme a su casa

- Bien… - acepto - ¿Y le pidieron… a mamá… que comprara… el suavizante… para la ropa?

- Sí, le dije que comprara mucho de ese suavizante que tú usas y ella me dijo que se encargaría de pasar al supermercado a comprarlo, estaba muy curiosa por saber para qué necesitaríamos tanto suavizante, pero le dije que le diríamos al llegar a casa – me dice Hada Bailarina como si nada – No quise decirle nada porque entonces ella haría muchas preguntas y como tampoco sabe nada del regalo que nos diste, lo mejor es que ella lo descubra cuando la veamos – me dice acariciando la tela de su chaqueta

- Se sorprenderá mucho al vernos con nuestra chaquetas nuevas – dice Supermodelo sonriendo.

- Oh… bueno – murmuro divertida, pensando en lo confundida que debe estar Mamá Corazón.

- Bueno, ahí viene – murmura Chico Interprete mirando hacia la entrada del estacionamiento, yo giro mi rostro pero no alcanzo a ver nada todavía; pero después de unos segundos empiezo a escuchar el sonido estridente de la camioneta y sonrío emocionada y aliviada de saber que viene por mí

- Mamá… - susurro cuando alcanzo a distinguirla a través del para brisa, sintiendo de nuevo el impulso de correr y abrazarla, tal como sentí cuando vi a Papá Bienestar en la mañana.

- ¡Hola mis amores! Ya estoy aquí – saluda ella estacionándose justo al lado del auto de sus hijos, después de todo varios estudiantes ya se fueron a sus casas

- ¡Hola mamá! – La saludan sus hijos acercándose para abrazarla, mientras aprieto mis puños y contengo los celos y la envidia por no poder abrazarla como sus hijos, mis ojos empiezan a llenarse de lágrimas, pero las limpio antes de que se den cuenta.

- ¿Compraste el suavizante? – Pregunta Hada Bailarina, dando pequeños saltos de emoción

- Sí, compré una caja completa con 10 botellas de suavizante de color morado, están en una caja en la parte de atrás – informa Mamá Corazón, mientras Chico Oso abre la camioneta y saca la caja que contiene 10 frascos grandes de suavizante líquido de ropa – en el supermercado se sorprendieron al ver que quería tantos… ¿Me dirán para qué me pidieron que los comprara?

- Te lo diremos en casa, tenemos que irnos ya para ir a preparar todo para nuestra tarde de estudios – dice Supermodelo sonriendo

- Bien, pero más vale que tengan una buena explicación – dice Mamá Corazón rodando los ojos con diversión – Y no crean que no me he dado cuenta de que las dos están usando unas hermosas chaquetas nuevas, ¿Me dirán cómo las consiguieron o también tengo que esperar a llegar a casa para saberlo? – Preguntó haciendo un puchero

- En casa – contestan los cinco con diversión

- Bien, pero querré saberlo todo – advierte sonriendo

- Nosotros nos iremos en el auto y esperaremos en casa a que llegues con Bella – le dice Chico Interprete dándole un beso en la mejilla, pero se detiene un momento y los ojos de Esme se dirigen de inmediato hacia mí, mientras asiente a algo que él le está diciendo.

- Nos vemos en poco tiempo Bella – se despide Chico Oso sonriendo, mientras él y sus hermanos se suben al auto plateado.

- Hasta luego Bella – se despiden cuando el auto se empieza a alejar, yo sólo los saludo con la mano, sintiéndome demasiado abrumada por mis emociones.

- ¿No me saludarás mi hermosa niña? – Pregunta Mamá Corazón con una dulce sonrisa, que hace que las lágrimas vuelvan a caer - ¡Oh mi bebé…!

- No p-puedo… quie-ro… deseo… ttan-to… p-poder… abr-bra-zart-te… p-pero… no p-puedo – digo entre sollozos, enviándole un abrazo con mis manos.

- Lo sé cariño, créeme que lo sé, yo también deseo tanto poder abrazarte y llenarte de muchos mimos – asegura, enviándome muchos abrazos y besos con sus manos – Tú sabes que te amo mucho mi cielo y que si pudiera no dejaría de abrazarte hasta que tú misma me pidas que me detenga, porque te estaré asfixiando – añade divertida y yo sonrío porque nunca le diría que deje de abrazarme – Eso es, así me gusta, prefiero ver tu rostro sonriendo que ver esas lágrimas de tristeza en tus mejillas – dice

Yo de inmediato sonrío, sintiéndome mucho mejor al estar con ella, esto es todo lo que necesitaba, sentir la reconfortante presencia y llena de amor de mi Mamá Corazón, ella sabe perfectamente cómo hacerme sentir bien emocionalmente, porque aunque no podamos tocarnos, puedo percibir el gran amor que me tiene y eso me hace muy feliz.

- ¿Mejor…? – Pregunta sonriendo

- Sí… mucho mejor… gracias mamá… te quiero – le digo sin dejar de sonreír.

- Yo también te adoro mi cielo – asegura con ternura – Ahora, sube a la camioneta y vámonos a casa o mis hijos harán algún desastre si se quedan mucho tiempo solos – me dice guiñándome un ojo, yo me río al recordar a mis nuevos hermanos.

- Sí… ellos son… muy divertidos… me hacen… reír mucho – aseguro, recordando las sorpresas que les hice hoy

- No me digas que otra vez los sorprendiste y asustaste – comenta entre risas, abriendo la camioneta y caminando hacia la cabina, yo me subo y cierro la puerta sin dejar de reír

- Puede que… los haya… sorprendido… y asustado… un poco – digo como si nada, ella suelta una carcajada, mientras empieza a conducir

- Entonces quiero que me cuentes todo – pide divertida y mientras vamos hacia su casa, yo empiezo a contarle todo lo que hice para sorprender a mis hermanos este día, provocándole muchas carcajadas a mi mamá, me siento muy feliz de estar con ella.

POV: Edward.

A medida que vamos saliendo del estacionamiento, escucho en la mente de mi madre la preocupación que siente por Bella, en especial cuando se pone a llorar por no poder abrazarla, esto me llena de dolor y tengo que frenar el impulso de regresar y consolarla yo mismo; pero sé que Bella necesita a mi madre en este momento y confío en que la haga sentir mejor, después de todo Esme es experta haciendo sentir mejor a las personas.

- Bella está llorando – informo a mis hermanos que me ven preocupados – al parecer se siente mal por no poder abrazar a Esme como desea hacerlo

- Oh Bella… - susurra Rosalie con dolor – El vernos a nosotros dando y recibiendo muestras de afecto físico debió recordarle que ella no puede tener ningún tipo de contacto físico con nadie

- Eso debe ser horrible – susurra Jasper – Yo no podría estar cerca de mis seres amados y no poder tocarlos, además sería muy doloroso no poder dar ni recibir ningún tipo de afecto o cariño… preferiría aislarme de ellos…

- Creo que esa es una de las razones por las que Bella decidió aislarse de sus padres – dice Emmett con tristeza – así sería menos difícil para ellos y para ella.

- Pobrecita… y ahora está sintiendo lo mismo con nuestros padres – dice Alice con dolor

- ¿Qué podemos hacer para ayudarla? – Pregunta Rosalie, conteniendo un sollozo – Me siento tan impotente al no poder hacer nada para ayudarla a ser feliz, me gustaría quitarle todo el sufrimiento emocional y físico que tiene.

- Todos queremos lo mismo – asegura Jasper

- Lo único que podemos hacer es lo que ya estamos haciendo – digo con cansancio – Tenemos que ayudarla a superar lo que pasó, tal vez si supera el trauma que tiene, podría permitir que nos acerquemos a ella y entonces podremos ayudarla mejor

- Es cierto, si tan sólo Carlisle y Esme pudieran tocarla, ellos se encargarían de sanarla – asegura Emmett convencido – Carlisle podría usar su don y sanarla, mientras Esme podría ayudarla a superar todo el daño emocional que tiene… Incluso tú Edward, si tan solo pudieras usar tu don con ella, podrías ayudarla mental y psicológicamente.

- Sí, pero por ahora ninguno de nosotros puede tocarla y yo no puedo usar mi don con ella de ninguna forma, no tengo ningún acceso a su mente – digo frustrado por la gran cantidad de veces que he pensado lo mismo que mi hermano.

- Hoy ha tenido un día muy difícil en el instituto – murmura Rosalie molesta – No sólo por la parte emocional y afectiva de Bella, sino también por los comentarios y acciones inmaduras de los demás estudiantes… Lo juro, si esa tonta de Lauren vuelve a tratar de hacerle daño, la pondré en su lugar personalmente – amenaza y yo espero que esa chica no vuelva a hacer nada, porque mi hermana está decidida a actuar.

- Es cierto, no puedo creer que tratara de golpear a Bella – gruñe Alice furiosa

- Se dejó llevar por sus celos hacia Bella, lo peor es que actúo por impulso, por lo que no pude detenerla, cuando me percaté de lo que planeaba hacer, ya estaba golpeando el volante con la raqueta – les cuento lo que pasó – Fue una suerte que Bella tuviera buenos reflejos, aunque…

- ¿Qué? – Preguntan mis hermanos

- Bueno… No estoy seguro de que así fuera pero al verlo desde el punto de vista de Lauren, el volante no tocó a Bella en ningún momento – digo pensativo y pensando en el recuerdo

- ¿Te refieres a golpearla? Porque creí que nos habías dicho que Bella logró detenerlo con su mano – Dice Emmett confundido

- Ese es mi punto, que desde el punto de vista de Lauren, Bella ni siquiera lo tocó, así que no pudo detenerlo con su mano – les explico enviándoles el recuerdo, para que lo vean ellos mismos

- Tienes razón… si lo vemos desde la perspectiva de esa chica, Bella ni siquiera lo tocó, sólo se ve que levanta su mano y el volante cae al suelo justo antes de tocarla, pero… ¿Cómo es eso posible? – dice Jasper confundido

- Eso no es todo – dice Emmett frunciendo el ceño - ¿Recuerdan el volante destruido?

- Claro que lo recordamos, Bella nos lo enseñó – dice Rosalie rodando los ojos

- Exacto, pero no les parece raro que más que golpeado y quebrado, parecía que fue quemado con algo – murmura pensativo – Yo también dañé algunos volantes en mi clase de Educación física pero, ninguno quedó como el que Bella nos mostró, ese tenía algunas partes ahumadas y derretidas, tal como si se hubiera quemado con algo.

- Ahora que lo mencionas… Sí, parecía quemado, en el momento no le di mucha importancia, pero es cierto… Las plumas de nylon estaban quebradas, dobladas, ahumadas y derretidas, igual que el corcho – dice Alice tratando de entender cómo pasó eso.

- Pero si Bella no lo tocó… ¿Cómo es que se destruyó el volante? ¿Y cómo es que quedó de esa forma? – Pregunta Rosalie confundida – Además… ¿Por qué Bella se sentía culpable por destruirlo? Ella dijo que lo destruyó, pero eso no pudo ser cierto si ni siquiera lo tocó

- No lo sé, pero es muy raro – digo cuando llegamos a la casa, mis hermanos salen del auto, llevando la caja con los suavizantes, mientras yo guardo el coche en la cochera, cuando entro a la casa seguimos conversando mientras cada uno saca nuestra ropa para tenerla lista para cuando Bella llegue

- Recuerden quitarles las etiquetas – dice Alice, todos asentimos y hacemos lo que nos dice con toda nuestra ropa nueva que tenemos en el armario.

- Ahora que lo pienso, eso no es lo único raro que pasó con Bella – dice Emmett muy pensativo y confundido - ¿Recuerdan cuando nos asustó?

- ¡Ni lo menciones! Es increíble que lo hiciera de nuevo – se queja Rosalie avergonzada – Todavía no entiendo cómo no nos dimos cuenta de que estaba escondida detrás del auto, ni siquiera la escuché

- Yo tampoco la escuché y como no percibimos el olor de su sangre ni puedo tener visiones de ella, así que prácticamente no puedo percibirla con ninguno de mis sentidos – se queja Alice molesta – Bella es la única que puede atraparme desprevenida y creo que ella lo sabe y disfruta sorprendernos a los cinco, hasta parece que se aprovecha de que no podemos percibirla

- Pero Bella no sabe que nuestros sentidos son más desarrollados que los de las demás personas, así que no puedes decir que se aprovecha de algo que no sabe – contradice Jasper

- Pues actúa como si lo supiera – se queja Alice de nuevo – Y lo que es peor es que disfruta sorprendernos y asustarnos

- Es cierto, no dejaba de reír después de habernos asustado a los cinco – murmura Rosalie molesta y resignada a las bromas y travesuras de su hermanita - Nunca nadie me ha sorprendido ni asustado tanto como esa niña

- Lo mismo digo – asegura Alice

- Pero ese es mi punto – continúa diciendo Emmett – Bella nos ha asustado dos veces y las dos veces yo traté de atacarla instintivamente, pero en lugar de saltar hacia el frente, terminé cayendo hacia atrás – explica lo que lo tiene tan confundido

- ¡Es cierto! – Exclamamos los cuatro a la vez, de nuevo no nos percatamos de eso en el momento, pero ahora todos estamos seguros de que tuvimos el impulso de saltar hacia donde estaba Bella para atacarla, pero inexplicablemente terminamos cayendo hacia atrás

- No hay duda, hay algo extraño con Bella – Afirma Jasper frunciendo el ceño – Hoy me sorprendí tanto, que la fuerza con la que salté hacia el frente fue mucho mayor que la de ayer, por eso caí con más fuerza hacia atrás.

- Ni que lo digas, yo tuve que pedir permiso para ir al baño en mi clase de Lengua, para regresar al estacionamiento y tratar de cubrir los daños que causé con mi caída – dice Emmett pensando en lo que tuvo que hacer para cubrir las grietas en el asfalto – También cubrí las marcas que ustedes dejaron – nos tranquiliza

- Gracias, por estar pendiente de cuidar y monitorear a Bella, ni siquiera pensé en eso – admito avergonzado, porque es mi deber como hermano mayor asegurarme de que no quede ninguna evidencia que ponga en riesgo nuestros secretos

- No te preocupes, sé que cuidar a Bella en todo momento, requiere mucho esfuerzo de tu parte – me tranquiliza y yo afirmo levemente, porque nunca he tenido que usar tanto mi don para controlar y monitorear las mentes de varios humanos a la vez.

- Pero entonces… quedamos en lo mismo, ¿Cómo es posible que aunque saltemos hacia Bella no podamos acercarnos a ella? Es como si hubiera algo que nos hiciera rebotar – murmura Jasper pensativo – porque estoy seguro que la fuerza que hizo que cayera hacia atrás es la misma fuerza con la que salté hacia el frente

- ¿Te refieres a que hay algo invisible que nos hace rebotar? – Pregunta Rosalie incrédula - ¿Cómo puede ser eso posible?

- No lo sé, la verdad es que todo eso es muy extraño – digo muy serio – Pero parece que hay algo alrededor de Bella que impide que nos acerquemos mucho a ella… y no sólo nosotros, creo que impide cualquier cosa que pueda dañarla de alguna manera, como el volante que se dirigía a gran velocidad hacia ella – les explico; mientras todos nos reunimos en el cuarto de lavandería y dejamos la ropa en varios cestos para ropa sucia.

- Pero nosotros no fuimos destruidos como el volante – murmura Alice algo nerviosa ante la idea de quedar quemados y destrozados como el volante – Sólo fuimos lanzados hacia atrás en las dos ocasiones que saltamos hacia ella… En cambio el volante… Bueno…

- Esperen un momento… ¿Me están diciendo que en serio creen que Bella tiene algo que impide que nos acerquemos a ella, que nos hace rebotar hacia atrás y que puede destruir y quemar cosas? – Pregunta Rosalie con incredulidad – Eso no es posible – asegura

- Tal vez es su don – dice Emmett encogiéndose de hombros, todos rodamos los ojos al escucharlo - ¡Vamos! Puede ser eso, después de todo nosotros también tenemos poderes, así que Bella también podría tener uno… – sugiere emocionado con la idea

- Emmett, eso no es posible, recuerda que Bella es humana, los humanos no tienen dones ni poderes especiales – le recuerda Jasper con cansancio

- No, pero sí tienen habilidades especiales – replica con fuerza – Recuerda que Carlisle dijo que hay algunos humanos que poseen habilidades especiales que los hace sobresalir de los otros humanos y por eso son considerados genios, talentosos y dotados

- Sí, pero se refería a habilidades artísticas, atléticas y científicas, son humanos que sobresalen en un área o que muestran un talento especial en algo – le dice Alice rodando los ojos – No hay humanos que tengan súper poderes como volar por los cielos o que lancen fuego por las manos, esto no es como las películas y videojuegos que tanto te gustan

- Bien… entonces cómo es que Bella nos lanza hacia atrás cada vez que tratamos de atacarla por asustarnos – dice confundido y molesto porque no aceptamos su idea.

- Eso es lo que todos quisiéramos saber – dice Rosalie preocupada

- Creo que lo mejor es que le contemos a Carlisle lo que pasó tanto ayer como ahora, tal vez él nos pueda dar una explicación para esto – sugiero con renuencia por lo que eso implicaría

- Pero si le contamos eso… - empieza a decir Alice insegura

- Entonces tendremos que decirle sobre… - continúa Rosalie avergonzada

- Creí que no podíamos hablar de eso con nadie – argumenta Jasper inseguro

- Yo no quiero que sepan que Bella nos volvió a asustar… ¡Recuerden el juramento! – Exclama Emmett con fuerza

- Sí, pero entonces nunca comprenderemos lo que sucede con Bella – digo con resignación

- Es cierto – susurra Rosalie preocupada

- ¿Y si les pedimos a papá y mamá que también hagan un juramento – sugiere Alice – así no habría problema en contarles sobre eso… ni correremos el riesgo de que ellos se lo cuenten a alguien fuera de nuestra familia

- Sí, es cierto, podemos pedirles que hagan el juramento – apoya Jasper la idea – y después de que juren les contaremos todo

- Bien, pero si vamos a hacer esto, todos tenemos que estar de acuerdo – digo con seriedad.

- Mientras hagan el juramento, no me importa – declara Emmett encogiéndose de hombros, los demás aceptan también

- Muy bien, entonces se lo contaremos hoy en la noche que venga – decido y todos asienten de acuerdo conmigo

- Listo, ya tenemos toda la ropa aquí – dice Alice complacida

- ¿Creen que también necesitemos detergente? – Pregunta Rosalie sacando unas bolsas y botellas de detergente que sólo tenemos para aparentar, después de todo nunca lavamos nada.

- Ummm… no estoy segura, Bella dijo que primero hay que lavar la ropa para luego ponerle suavizante, pero la ropa está limpia, no sé si es necesario lavarla – dice Alice encogiéndose de hombros

- Entonces habrá que preguntarle – murmura Rosalie abriendo la caja donde está el suavizante – Así que este es el suavizante, se parece al detergente líquido que sirve para lavar la ropa – murmura revisando el frasco

- Son muy raras las cosas que ahora hacen los humanos – comenta Emmett agarrando otro frasco – En mi tiempo como humano no recuerdo que hubiera algo así como jabón líquido ni suavizantes de ropa… la verdad no recuerdo ni cómo se lavaba la ropa en ese tiempo, sólo sé que se hacía a mano

- Es cierto, en mi tiempo tampoco habían tantos productos que ahora ocupan los humanos para muchas cosas – digo de acuerdo con él – no hay duda de que la tecnología ha avanzado mucho con el paso del tiempo.

- Es cierto, desde que supieron cómo usar la energía eléctrica, empezaron a crear una gran cantidad de máquinas que les sirven para muchas cosas – dice Jasper sin ocultar su fascinación por el tema, después de todo siempre le han gustado los aparatos tecnológicos – Ummm… aquí dice que el suavizante puede usarse a mano y en lavadora – dice leyendo las instrucciones

- Oh… entonces es una suerte que tengamos lavadoras y secadoras – dice Rosalie apresurándose a quitar el cobertor de las máquinas – tendremos que quitarles el plástico o Bella sospechará al ver que son nuevas – añade empezando a quitar todo el plástico con cuidado de no dañarla, mis hermanos y yo nos apresuramos a ayudarle

- Tiene muchos botones – murmura Alice revisando la lavadora y sacando una manguera – Oh genial, creo que está rota – se queja preocupada

- Ummm… No, no creo que esté rota – murmura Jasper agarrando el manual de la lavadora y leyéndolo – Creo que tendremos que instalarla para poder utilizarla – explica agarrando la manguera y conectándola en la parte trasera de la lavadora y después en una válvula de agua que estaba en la pared

- Oh… siempre me pregunté por qué estaban esas válvulas de agua en la pared – dice Emmett divertido, mientras yo reviso el manual de la secadora para asegurarme de que esté correctamente instalada

- Creo que la secadora también hay que conectarla - digo agarrando la conexión y notando que es muy corta, por lo que no llega al tomacorriente – Pero necesitaremos una conexión

- Oh… yo tengo algunas conexiones en mi taller – dice Rosalie corriendo para traer una conexión y otros materiales para instalarlas en la pared – Listo, con esto podremos conectarlas al tomacorriente y soldarlas a la pared hasta que llegue a las máquinas – dice apresurándose a hacerlo con ayuda de Emmett.

- Es una suerte que tú sepas todo sobre mecánica – dice Emmett divertido.

- Esto no es mecánica, pero para usar algunas herramientas en mis coches he tenido que instalar algunas conexiones eléctricas para poder usarlas – dice recordando los taladros y los pasa corrientes que ha utilizado al jugar con las piezas del auto, ella tuvo que instalar varias conexiones eléctricas para poder conectar varias de sus herramientas eléctricas.

- Bueno, entonces es una suerte que tú sepas sobre eso – dice Emmett rodando los ojos

- Sí, eso sí – acuerda ella sonriendo - ¡Listo! Ya pueden conectar las dos máquinas – dice con orgullo

- Yo lo haré – dice Alice, quien al ser la más pequeña, es más fácil para ella conectarlas desde la parte trasera – ¿Y ahora?

- Bueno… según el manual, creo que la lavadora ya está instalada y conectada – dice Jasper revisando el manual, mientras yo hago lo mismo con el de la secadora

- Sí, yo ya terminé de hacer lo que dice el manual de la secadora – añado revisando de nuevo las instrucciones – Ahora dice que sólo hay que probar que todo funcione correctamente

- Igual que aquí – dice Jasper leyendo el manual – Dice que hay que encenderla y revisar que la tubería del agua esté bien conectada para que pueda usarse

- Entonces veamos – murmura Rosalie acercándose a la pantalla donde hay varios botones con símbolos – ¿Por qué tendrán tantas perillas y botones con símbolos raros las maquinas? – Se pregunta buscando uno que fuera de encendido y apagado

- Mira, estos son los botones que hay que presionar – dice Jasper mostrándole el manual

- Oh… - susurra presionando un botón que se iluminó en color verde – Bien, la conexión eléctrica funciona

- Sí, ahora veamos si la del agua funciona igual – murmura Jasper – primero hay que encender la válvula de agua

- Yo lo hago – dice Emmett girando la válvula

- Bien, ahora… este botón es para que caiga el agua – murmura Rosalie presionándolo y todos vemos que el agua empieza a caer

- Bien, ahora hay que añadir el detergente líquido para que se disuelva con el agua, aquí dice que es muy importante hacer este paso para que la ropa no salga manchada – dice Jasper

- Bien… ¿Y cuánto detergente tengo que ponerle? – Pregunta Alice empezando a echar el detergente en la máquina

- No estoy seguro, eso no lo dice, pero como tiene mucha agua, mejor échalo todo – sugiere Jasper frunciendo el ceño y sin dejar de revisar el manual, mi hermana asiente y vacía todo el frasco de detergente líquido en el agua que sigue cayendo

- ¡Oh miren! La caída del agua está mezclando el jabón y haciendo mucha espuma, así se mezclará bien – dijo ella sorprendida al ver el agua espumosa y perfumada

Los demás observamos la gran cantidad de espuma que empieza a llenar el tanque, que continúa llenándose de agua y espuma; la verdad es sorprendente todo lo que ha logrado crear el hombre.

- Pues sí que hay mucha espuma, el jabón debe estar bien mezclado – murmura Emmett sorprendido - ¿Y ahora qué sigue?

- Según esto hay que esperar a que el tanque se llene y después hay que añadir la ropa que empezará a lavarse – dice Jasper leyendo el manual

- Pero no haremos esos pasos porque no vamos a lavar todavía la ropa – dice Rosalie mirando la cantidad de espuma que sigue aumentando – Sólo queríamos probar que la máquina funcionara y ya lo hicimos – añade complacida con nuestro logro.

- Pues ahora que ya comprobamos que la máquina funciona, sólo tenemos que vaciarla y esperar a que Bella llegue para que lavemos la ropa – contesta Alice como si fuera obvio

- Ummm… no creen que ya está muy lleno el tanque de agua y espuma – murmuro al ver que falta poco para que rebalse la cantidad de espuma.

- Sí, es cierto, la espuma ya va a rebalsar y el agua sigue cayendo – dice Rosalie frunciendo el ceño y preguntándose si eso es normal – Creo que hay que apagarlo…

- Pero Rosalie no podemos apagarla y ya, hay que esperar a que la máquina haga todos los pasos de lavado – dice Jasper frunciendo el ceño – y creo que te saltaste varios pasos antes de llenar el tanque, porque no seleccionaste ninguna de las opciones de lavado que la máquina tiene – le explica señalando todos los botones y perillas de la máquina.

- Eso lo haremos cuando lavemos ropa, ahora sólo quería ver si caía agua en la máquina y si funcionaba bien para que podamos lavar cuando Bella venga – se defiende Rosalie

- Bien, entonces ya comprobamos que la válvula de agua está bien conectada y la máquina funciona bien – acepta resignado

- ¡Perfecto! Entonces podremos lavar ropa cuando venga Bella – dice Alice emocionada y complacida

- Pero… ¿Cómo sacaremos el agua? – Dice Emmett señalando el agua que sigue cayendo, mientras la espuma sigue creciendo más y más, hasta que empieza a escurrirse del tanque.

- ¡Cierra la válvula! – Gritan Rosalie y Jasper a la vez, mi hermano se apresura a hacerlo

- Ya está cerrada, pero el agua sigue en el tanque y la espuma sique cayendo… ¿Cómo haremos para sacarla? – Pregunta mi hermano de nuevo, mientras vemos que el tanque empieza a moverse solo – Ummm… creo que ya está lavando sola

- Tal vez hay un botón para vaciarla – sugiero y tanto Jasper como Rosalie revisan el manual

- Pues se supone que después de llenarla hay que agregar el detergente, eso lo hicimos; y después tendríamos que añadir la ropa y dice que la máquina hará todos los pasos del lavado que se han seleccionado previamente… Ummm… Rosalie creo que sí tenías que seguir todos los pasos anteriores y seleccionar una de las opciones de lavado, pero tú no seleccionaste ninguna opción de lavado, así que la máquina está trabajando en modo automático – le dice Jasper

- Ya te dije que no quería lavar ropa en este momento, sólo quería ver si funcionaba – se defiende ella de nuevo - ¿No hay un botón para vaciar el agua?

- No, se supone que la máquina la expulsa sola en el momento adecuado y tendría que salir por esa otra manguera – dice señalando una manguera – Creo que habrá que esperar a que haga todos los pasos de lavado.

- ¿Y eso cuánto tardará? Porque Bella y mamá no tardaran mucho en llegar, es cierto que esa camioneta es lenta, pero no tardaran mucho – dice Alice preocupada al ver el tanque con mucha agua y espuma que por el movimiento del tanque sigue creciendo y rebalsando

- Ummm… aquí dice que dependiendo de las opciones que seleccionemos, la máquina puede tardar entre 20 minutos a dos horas, pero como no seleccionamos ninguna opción creo que habrá que esperar a que haga todos los pasos, por lo que se tardará dos horas – murmura revisando el manual.

- ¡Tanto! Bella viene en camino con mamá, no tardaran mucho en llegar – dice Rosalie preocupada – No puedo creer que no haya un botón para expulsar el agua entre tantos botones que tiene – murmura considerando apretarlos todos hasta encontrar uno que expulse el agua.

- No creo que eso sea buena idea Rose – digo sujetando la mano para que no presione otro botón – Si presionas todos los botones podrías dañar la máquina

- Es cierto, podrías desconfigurarla – dice Jasper preocupado

- ¿Entonces qué podemos hacer? – Pregunta Rosalie empezando a perder la paciencia

- ¿Y si lo dejamos así? Después de todo habrá que llenarla de nuevo cuando lavemos ropa con Bella – dice Emmett encogiéndose de hombros

- No podemos hacer eso – se niega Alice de inmediato – Si Bella ve que tenemos la lavadora llena de agua espumosa le parecerá extraño y sospechará de nosotros… hasta podría creer que nunca hemos usado una lavadora antes

- Pero si esa es la verdad, ninguno de nosotros hemos usado una lavadora antes – replica Emmett rodando los ojos – Toda la ropa que usamos Esme la lleva a una lavandería y después la llevamos a una organización que la vende y usa el dinero para ayudar a los pobres, nunca hemos lavado ropa y menos en lavadora – le recuerda

- Lo sé, pero Bella no lo sabe y tenemos que mantener las apariencias – le recuerda Alice frustrada

- ¿Y si la vaciamos nosotros mismos? – Sugiero agarrando unas tinajas pequeñas para sacar el agua – al menos ya sabemos que la máquina funciona, así que mejor apaguémosla y saquemos el agua y la espuma del tanque para que Bella no sospeche nada – digo empezando a sacar el agua espumosa y vaciarla en el lavadero

- Sí, eso podría funcionar – acepta Jasper – Y cuando Bella venga ella podría programarla y asegurarse de seleccionar las opciones de lavado correctas – dice más tranquilo

- Bien, saquemos toda esa agua espumosa – dice Rosalie aliviada de que haya algo que podamos hacer.

Todos agarramos unas tinajas y empezamos a sacar el agua enjabonada del tanque, lo cual no es tan fácil, porque el tanque sigue moviéndose y formando más espuma, por eso al principio sólo sacamos espuma del tanque, que luego vaciamos en el lavadero; y como tratamos de hacerlo lo más rápido posible, terminamos con nuestras ropas y zapatos muy mojados y llenos de espuma

- Menos mal que me quité la chaqueta – murmura Alice con tristeza al ver el estado de sus ropas

- Lo mismo digo – acuerda Rosalie, agradeciendo el hecho de que su nueva chaqueta está colgada en su armario totalmente a salvo de todo lo que la pueda ensuciar.

- Sí, pero no podemos decir lo mismo de nuestra ropa – se queja Jasper, quien al igual que Emmett y yo tenemos nuestra ropa totalmente empapada y llena de espuma, ninguno de nosotros consideró quitarse los abrigos como nuestras hermanas.

- Debieron quitarse los abrigos – dice Alice negando con la cabeza y agradeciendo el hecho de que Esme hubiera ido a Seattle para traernos otros abrigos que ahora se encontraban en los cestos de ropa que tenemos para lavar

- Es increíble que de nuevo terminamos mojados y cubiertos de algo blanco – se lamenta Emmett quitando la espuma que tiene en el pecho – Por lo menos es sólo espuma, no hay nada de harina, plumas ni huevos – dice aliviado mientras los demás hacemos una mueca al recordar lo difícil que fue quitarnos toda esa suciedad de nuestro cabello

- ¡Demonios! – Exclamamos todos a la vez cuando escuchamos la camioneta acercándose a la casa.

- Rápido terminemos de limpiar este desastre antes de que vengan – ordena Alice apresurándose a sacar más agua enjabonada del tanque, mis hermanos y yo le ayudamos, moviéndonos lo más rápido que podemos y mojándonos más en el proceso.

- Yo traeré el trapeador para secar el suelo – dice Rosalie apresurándose a salir de la lavandería para ir a buscar un trapeador en uno de los armarios

- ¡Rosalie! También trae varios trapos para secar todo lo que mojamos – le pide Jasper al ver que hay espuma en las dos máquinas, lavaderos, muebles y armarios del cuarto de lavandería

- ¿Cómo es que terminamos en este desastre? – Se queja Emmett preocupado y nervioso – Ni siquiera cuando juego en la casa hago tanto desastre… ¡Maldición! Mamá se pondrá furiosa cuando vea lo que hicimos en este cuarto… Al menos no fui sólo yo… esta vez, todos seremos castigados

- No tiene por qué saberlo – dice Alice nerviosa, porque todos sabemos que nunca, pero nunca debemos hacer enojar a mamá – Si terminamos de limpiar todo este desastre antes de que entre a la casa ella no lo sabrá

- Dudo que terminemos a tiempo está a menos de tres minutos de la casa – digo sacando más agua con la tinaja – Y todavía falta que vaciar más agua del tanque, también hay que limpiar y secar todo con un trapo…

- ¡Rosalie… apresúrate con los trapos y los trapeadores! – Grita Emmett a su esposa, tratando de quitar la espuma que hay encima de las máquinas, lo más rápido que puede sin dañarlas

- Ya estoy aquí, tuve que preparar los trapeadores y buscar más trapos para secar – se explica llegando a la lavandería con cinco trapeadores en las manos y varios trapos y franelas de distintos tamaños.

Todos nos apresuramos a agarrar un trapeador cada uno, justo en el momento en que Esme se estaciona frente a la casa y nos miramos en pánico porque los cinco estamos empapados y cubiertos de espuma al igual que toda la lavandería; por muy rápido que seamos no podremos limpiar todo a tiempo y mucho menos cambiarnos. Y entonces todo se complica y hace que nos paralicemos y escuchemos mientras la camioneta se detiene justo enfrente de la casa.

- Tienen una casa… muy grande y linda… mamá – escuchamos que Bella comenta con sorpresa y admiración en su voz.

- Gracias mi cielo, me alegra que te guste, ahora entra a la casa Bella, busca a los chicos mientras yo estaciono la camioneta en la cochera, ellos deben estar esperándote en la sala – escuchamos que le dice Esme, mientras escucho en la mente de mi madre la pregunta de por qué no hemos salido a recibirlas.

- Bien… - contesta Bella y oímos que se abre y cierra la puerta de la camioneta, así como sus pasos acercándose y entrando a la casa - ¿Chicos…? ¿Dónde están?

- ¡Estamos muertos! – Exclama Emmett aterrado por lo furiosa que se pondrá Esme cuando vea lo que hicimos

- ¡Apurémonos! – Gritan Rosalie y Alice al mismo tiempo

Y entonces ocurre lo peor que podría habernos pasado; ya que por tratar de sacar el agua de la lavadora y limpiar todo al mismo tiempo, terminamos chocando unos con otros y cayendo en el suelo resbaladizo con todos los trapeadores, trapos y tinajas esparcidos a nuestro alrededor. La verdad es que ni siquiera puedo entender cómo fue que chocamos y nos resbalamos para caer uno encima del otro, como vampiros esto no es algo que pueda pasarnos.

- ¡Oh vaya! – La suave exclamación de Bella hace que mis hermanos y yo giremos nuestros rostros hacia la puerta, donde la vemos parada, mirándonos con incredulidad y diversión – Chicos… creo que… están en muchos… problemas – susurra mientras una sonrisa lucha por extenderse en su rostro

- No lo hagas Bella… No llames a mamá, por favor – suplica Emmett desesperado y tratando de empujarnos a los demás para que nos levantemos de encima de él, pero el suelo está muy resbaladizo y como estamos tan mojados y cubiertos de espuma, siempre terminamos cayendo sobre él de nuevo.

- ¿Chicos? – Escuchamos que Esme nos llama, entrando a la casa y preguntándose mentalmente por qué huele tanto a jabón - ¿Bella…? – Pregunta caminando hacia acá cuando la escucha reír, porque eso es lo único que Bella hizo cuando se recuperó de la sorpresa, reírse a carcajadas por lo situación en la que estamos.

- Oh no… - susurramos los cinco tratando de levantarnos de nuevo, mientras Bella sigue riendo a carcajadas, apoyada en el marco de la puerta para no caer al suelo de la risa.

- No es gracioso Bella – se queja Alice molesta y muy avergonzada, mientras se quita el trapeador de la cabeza

- ¡Ya quítense de encima de mí! – Grita Emmett empujándonos más fuerte y tirándonos al suelo cubierto de tinajas, trapeadores y trapos

- ¡Aush! Ten cuidado Emmett – se queja Rosalie al caer de golpe en el suelo y golpeándose con el palo de un trapeador

- Podrían levantarse de una vez por todas – dice Jasper muy avergonzado, quitándose una tinaja de la cabeza y limpiando la espuma que tiene en la cara.

- Apóyense de los trapeadores – sugiero mientras uso el trapeador como bastón y me levanto, después trato de ayudar a mis hermanas a levantarse, pero están tan resbaladizas que tengo que tener cuidado para no caer de nuevo…

- ¿Podría alguno de ustedes explicarme qué pasó aquí? – Escuchamos la sorprendida voz de Esme que nos mira con incredulidad desde la puerta, mientras Bella ha entrado al cuarto, tratando de contener la risa.

- Creo que… ellos también… querían darse… una ducha mamá – dice ella antes de volver a reírse a carcajadas – tenías razón… ellos hacen… travesuras… al estar solos – añade sin dejar de reír

- Eso parece… - murmura Esme que no sabe si reírse o castigarnos por el desorden que hemos hecho.

- No es gracioso Bella… y para tu información, no queríamos darnos una ducha – dice Rosalie muy seria, tratando de parecer lo más digna posible en el estado que está.

- Entonces… ¿Qué pasó? Porque… se miran como… si se hubieran… caído dentro de… la lavadora – dice divertida y señalándonos con sus manos – Si querían… lavar su ropa… primero tenían… que quitársela… Debieron… esperar a que… mamá y yo… llegáramos… así no hubieran… terminado cubiertos… de espuma – nos asegura y todos mis hermanos y yo rodamos los ojos por sus bromas.

- Bella tiene razón, debieron esperar a que llegáramos antes de ponerse a jugar con el detergente y cubrir todo con espuma – nos reprende Esme mientras piensa en el castigo que nos dará después

- Pero mamá… - nos quejamos los cinco a la vez

- Pero nada, cuando venga su padre del trabajo hablaremos sobre el desorden que han hecho, ahora quiero que los cinco limpien este desastre y vayan a bañarse y cambiarse mientras llevo a Bella a su habitación para que se dé una ducha – nos dice en un tono que no puede ser discutido ni negado – Y Edward… dile a tus hermanos que más vale que tengan una buena explicación para lo que han hecho o los cinco estarán castigados por toda una década – añade mentalmente.

- Sí mamá – digo obedientemente, mientras les envío a mis hermanos su mensaje, los cuatro hacen una mueca porque saben que terminaremos castigados sin importar las explicaciones que demos.

- Vamos hija, te mostraré tu habitación – dice Esme sonriéndole con cariño a Bella antes de girarse y salir de la habitación. Bella nos mira fijamente, antes de acercarse a la lavadora, por lo que nosotros retrocedemos un poco para darle espacio, teniendo cuidado de sujetarnos de algo para no caer de nuevo.

- Sí querían… vaciarla… sólo tenían que… hacer esto… - nos susurra apretando algunos botones y girando otras perillas de la lavadora y de inmediato empieza a vaciarse sola, sacando el agua por la manguera, nosotros sólo observamos con incredulidad y frustración, mientras ella se agacha, abre la válvula de agua y vuelve a presionar otros botones y gira unas perillas que sólo ella sabe para qué son - Listo… ahora se… limpiara sola… cuando termine… sólo tienen… que cerrar… la válvula… y apagarla – nos explica señalando un botón para que sepamos cuál presionar – Bien… nos vemos… luego chicos… gracias por… hacerme reír – nos dice con una sonrisa dulce y traviesa a la vez, antes de salir tras Esme, quien está tratando inútilmente de mantener en silencio sus risas.

- Les dije que había un botón para vaciar esa cosa – se queja Rosalie cuando se recuperó de la sorpresa

- Si te fijaste bien, Bella no apretó sólo un botón, fueron varios y también giró varias perillas – le dice Jasper exasperado – ella la programó, siguiendo los pasos que tú te saltaste

- Bueno, ya es suficiente, ahora la lavadora se limpiará y vaciará sola – digo para evitar que sigan discutiendo

- Todo este desorden por nada – susurra Alice completamente avergonzada

- Sí… pero al menos esta vez no fui el único que terminó en problemas – comenta Emmett aliviado de no ser el único castigado.

- Mejor limpiemos este desastre para que podamos ir a bañarnos y cambiarnos – sugiero a mis hermanos con resignación

- Sí, pero ahora hagámoslo despacio para no resbalar y caer de nuevo – dice Alice moviéndose con cuidado.

Los demás asentimos y empezamos a limpiar y secar todo con mucho cuidado; pero a medida que pasan los minutos, la diversión de la situación empieza a llenarnos por lo que terminamos riéndonos por las cosas embarazosas que últimamente nos han pasado, desde que conocimos a Bella.

POV: Bella.

Salgo de la lavandería inundada con agua espumosa después de ayudar a los hermanos Cullen para que sea más fácil para ellos limpiar el desastre que hicieron con la lavadora. Reprimo la risa que quiere salir de mis labios al recordarlos tirados en el suelo, cubiertos de agua espumosa y rodeados de trapeadores, trapos y tinajas; para mí es evidente que quisieron lavar por sí mismos en lugar de esperarme para que les explicara y cometieron el error de echar demasiado detergente y al ver la gran cantidad de espuma se desesperaron y quisieron limpiar todo antes de que Mamá Corazón llegara y los regañara.

- Todavía no puedo creer el desorden que mis hijos hicieron – se queja Mamá Corazón cuando llego a la sala, donde está sentada, yo me río de nuevo al recordarlos y me siento – En serio, ellos insisten en que ya están grandecitos pero de repente hacen cosas así… A veces son peores que unos niños pequeños – murmura y aunque lo dice en un tono irritado, también hay mucha ternura y diversión en su voz.

- Son muy… divertidos – digo sonriendo – debieron… esperar a que… yo llegara

- Es cierto, ellos nunca han usado la lavadora, no entiendo cómo se les ocurrió hacerlo solos y sin ayuda – niega con la cabeza exasperada – Ni siquiera sé cómo se las arreglaron para inundar el cuarto con tanta espuma

- Debieron echar… mucho jabón – le explico divertida – mi madre… también lo hizo… varias veces… al tratar de… lavar su ropa… ella misma… la primera vez… echó todo… el detergente… y puso la lavadora… al máximo… sin cerrar la válvula… inundó toda… la lavandería… y parte… del patio trasero… de agua espumosa… después de eso… tuve que… explicarle el manual… y enseñarle… a programar… la lavadora… también le… enseñé a medir… el detergente… y suavizante… que debe echar… pero ella siempre… echa mucho… por lo que… decidimos que… mejor enviara… la ropa a la… lavandería… hasta que… contratamos… a la señora Mary… para que se… encargara de… cocinar y lavar… porque yo… estaba muy ocupada… para hacerlo

- Vaya, parece que tu madre también se mete en muchos problemas tratando de hacer las cosas por sí misma – comenta Esme divertida, yo afirmo

- Una vez casi… se into-xica… con el suavizante… de ropa – le cuento entre risas al recordarlo

- ¿Se intoxicó con el suavizante de ropa? ¿Cómo es eso posible? – Pregunta incrédula, yo afirmo sin dejar de reír y más cuando veo que gira el rostro en dirección al cuarto de lavandería donde están sus hijos, parece preocupada de que algo así les pase a ellos también.

- Es que… a mi mamá le gusta… el olor que el suavizante… deja en la ropa… y una vez… ella quería ponerle suavizante… a su camisa favorita… así que puso su camisa… en la lavadora… y en lugar de… echarle jabón… echó todo el frasco… de suavizante… y cuando la puso… a lavar… el olor se regó… en toda la casa… era tanto el olor… que cuando mi… padre y yo llegamos… a la casa… la encontramos… sentada en el suelo… hablando cosas raras… mi papá se asustó mucho… y dijo que se había… into-xicado… y que por eso… estaba delirando… como si estuviera… drogada… - le cuento divertida.

- Oh cielos – murmura Esme entre risas

- Después de eso… tuvimos que… abrir puertas y ventanas… para ventilar la casa… y ella no pudo… usar su camisa… por mucho tiempo… ya que el olor se había… pene-trado en la tela… y aunque… la dejamos… en remojo… varios días… el olor seguía… siendo fuerte… después de eso… mi mamá aprendió… que aunque el olor… del suavizante… es agradable… si se echa mucho… puede drogarte… o into-xicarte… ella tuvo dolor… de cabeza… varios días… por eso yo… sólo uso… la mitad de lo… recomendado…

- Ya veo, así tu ropa tendrá el aroma del suavizante pero no será tan fuerte como para que sea molesto – comenta pensativa - ¿Por eso usas suavizante en tu ropa, por el aroma?

- No… no lo uso por eso – digo sonriendo – lo uso por mi piel

- ¿Tu piel?

- Sí… mi piel es muy… delicada… y se irrita fácilmente… el suavizante… deja la tela suave… para que mi piel… no se irrite… y al usar poca cantidad… su aroma suave… no me molesta…

- Es cierto, tu piel es muy sensible – asiente comprendiendo – Por eso usas productos que son para el cuidado de la piel ¿Verdad?

- Sí, por eso – digo acariciando mis brazos por encima de la tela - Tampoco… puedo usar productos… de limpieza… ni de aseo personal… con químicos ni olores… que sean muy fuertes…

- Bueno, por suerte el sábado pude ver las marcas de los productos que ocupas y compré algunos para que puedas usarlos cuando vengas aquí – me informa y yo la veo sorprendida

- ¿Aquí?

- Sí, tengo una habitación preparada para ti y creo que tiene todo lo que puedas necesitar – me asegura levantándose del sillón, yo también me levanto del sofá

- Una habitación… para mí – susurro sorprendida

- Por supuesto Bella, después de todo eres una hija para Carlisle y para mí, así que es obvio que tengas tu propia habitación en esta casa – explica con una sonrisa – Ahora tú eres parte de la familia hija, así que tienes todos los privilegios que todos los miembros de la familia tienen

- Parte de la familia – susurro llena de emoción

- Sí, parte de nuestra familia – repite sonriendo – Ahora vamos arriba para que veas cómo quedó tu habitación, espero que te guste aunque si hay algo que desees cambiar, sólo dinos y le haremos todos los cambios que quieras – asegura mientras las dos subimos las escaleras

Yo la sigo totalmente sorprendida por el hecho de que han preparado una habitación para mí, nunca imaginé que hicieran algo así, ellos se han asegurado de hacerme sentir como parte de la familia, es increíble lo cómoda y segura que me siento al estar con los Cullen, en especial con Carlisle y Esme.

Desde pequeña siempre ha habido una cosa que he deseado pero que nunca pude tener y es ser parte de una familia unida, una familia que viva en una misma casa, sin padres separados y sin visitas cortas de vez en cuando. Yo nunca pude tener eso, desde que tengo memoria mis padres siempre estuvieron separados y aunque amo mucho a mis padres, nunca entendí por qué no podíamos vivir como una verdadera familia unida.

Yo nunca he podido pasar tiempo en familia, ni siquiera con mi madre, después de todo, yo siempre estaba ocupada con mis clases, ensayos, entrenamiento y presentaciones, tenía muy poco tiempo libre y menos para pasarlo con mi madre y menos con mi padre que sólo llegaba de visita cuando su trabajo se lo permitía. Pero ahora, los Cullen me han aceptado y me tratan como alguien de su familia, Carlisle y Esme han dejado claro que me ven como una hija más, mientras los chicos Cullen insistieron mucho en pasar tiempo conmigo y me han cuidado y ayudado como si fueran mis hermanos mayores, todos me tratan como parte de la familia, tanto así que hasta me han preparado una habitación en su casa.

- En este piso están todas las habitaciones de la familia, las de los invitados están en el segundo piso – me dice cuando llegamos al tercer piso, guiándome por el pasillo, donde hay varias puertas separadas entre sí, la decoración y el estilo de la casa es muy elegante y al mismo tiempo hogareño – Y esta es tu habitación, ven a verla y me dices si te gusta – me dice abriendo la puerta y entrando primero.

Yo respiro profundo antes de entrar, pero no sirve de nada porque me quedo sin aliento en cuanto veo mi nueva habitación, el diseño es igual al que tiene mi habitación en casa de mi padre, sólo que esta es mucho más elegante y grande que la otra. El papel tapiz, las cortinas y telas, las alfombras del piso y hasta los muebles y cobertores tienen el tema de una verdadera noche mágica… Y el techo, por Dios el techo es la representación perfecta de un cielo estrellado, hasta alcanzo a distinguir algunas constelaciones formadas por pequeñas pegatinas de estrellas y la cama es enorme, mucho más grande que mi otra cama; también hay muchos más muebles, un gran escritorio personal con su silla, un mueble con una computadora moderna, impresora y otra silla, una cómoda con espejo y un banco acolchado, una silla mecedora, una televisión pantalla plana que cuelga en la esquina superior de la pared, justo frente a la cama y hay algunas bocinas esparcidas en las otras tres esquinas de la habitación, el estéreo está en un librero que sólo tiene algunos adornos, hay cuatro sillones puff alrededor de la habitación y algunas repisas vacías en las paredes para mis cosas.

- Pensé en esperar a que vinieras para que me dijeras qué libros, discos y cosas quieres tener en tu habitación – escucho la suave voz de Mamá Corazón, quien se sienta en la silla opuesta, yo camino hacia el centro de la habitación, la cual es enorme, tanto así que toda la familia podría sentarse en los sillones y sillas que hay alrededor mientras yo estoy en la cama o sentada en un sillón que está en el medio, hasta podría sentarme en la alfombra acolchada que cubre todo el piso - ¿Bella? – me llama preocupada porque no he dicho nada, pero ahorita no puedo hablar…

- Es… perfecta… - susurro de forma entrecortada, sintiendo las lágrimas rodando por mis mejillas, sin dejar de ver mi nueva habitación donde podré estar reunida con toda mi familia… Y es que eso es justamente lo que más me gusta, que podré estar con todos ellos en mi habitación, sin tener que preocuparme por lo cerca que estén.

- Oh cielo… me alegra que te guste – dice ella con ternura – Quiero que tengas claro que eres parte de nuestra familia y que siempre serás bienvenida aquí, porque esta es tu casa, mi niña

- Mi casa… - susurro sin poder contener mis sollozos – Gracias… muchas… gracias… mamá… gracias… me han… hecho… muy… muy… feliz… gracias…

- Oh cariño… tú también nos haces muy felices… desde que te conocimos has traído mucha felicidad a nuestra familia, no lo dudes nunca – me asegura con sus ojos llenos de lágrimas que parece que nunca puede derramar – Te amo mucho mi niña, no tienes idea de lo mucho que te amo – afirma, haciéndome sentir todo ese amor, de esa forma tan especial que ella tiene.

- Yo también… te amo… mamá – aseguro sonriéndole y deseando de nuevo poder abrazarla, por lo que sólo le envío un abrazo y beso a través de señas que ella corresponde con dulzura.

- Bien… ahora quiero que limpies esas lágrimas, ya no quiero que llores más – me dice tiernamente, yo sonrío y limpio mis mejillas mojadas – Eso es, mucho mejor, ahora creo que lo mejor es que te des una ducha o si quieres te prepararé un baño, compré los mismos productos de aseo personal que tú para que puedas usarlos al estar aquí – me asegura – y también hay algo de ropa nueva para ti, sólo compré unas pijamas y ropa para estar en casa que sea cómoda y cálida, aunque no he tenido oportunidad de lavarla aún, así que…

- No importa… si la tela no es… muy ajustada… no creo que… irrite mi piel… a no ser que sea… de tela sintética…

- No, recordé lo que dijo Carlisle sobre la ropa con tela natural, así que sólo compré ropa cómoda de franela, algodón, lino, lana y hay algunos pijamas, ropa interior y top de seda – me explica

- Entonces no… habrá problema… - digo sonriendo.

- Bien, ¿Entonces te preparo un baño en la tina o prefieres una ducha? – Pregunta abriendo una de las dos puertas que hay en la habitación, parece que es el baño

- Una ducha – digo pensando en que sería más rápido.

- Bien, entonces entra a ducharte, mientras yo busco algo de ropa para que puedas ponerte mientras estés aquí – me dice abriendo la otra puerta que es el armario.

- Está bien… gracias – digo caminando hacia el baño que también es mucho más grande y elegante de lo que esperaba.

Las paredes son de mármol y granito, con un lavado y encimera que tiene un gran espejo, un pequeño armario, un sanitario, una cabina con paredes de vidrio para la ducha y una enorme bañera a un costado, hay algunas toallas de mano, jabones, aceites, esencias y velas que supongo que son para cuando me dé un baño en la tina, yo camino hacia la ducha, justo cuando entra Mamá Corazón con mi ropa.

- Bien, te dejaré la ropa aquí para que te cambies, las toallas están en ese armario junto con todo lo que puedas necesitar; aunque si no encuentras algo, no dudes en llamarme y yo me encargaré de buscarlo para ti – me dice colocando mi ropa en la encimera del lavado.

- Gracias… lo haré – digo sonriendo, aunque estoy segura que no necesitaré nada que no tenga aquí.

- Bueno, entonces te dejo para que te duches tranquila, estaré abajo en la cocina preparando algo para que comas – me dice sonriendo, antes de salir y cerrar la puerta.

Yo afirmo levemente, antes de sacar del armario, una toalla, el jabón, champoo y acondicionador que tal como dijo ella, son los mismos que suelo utilizar siempre; y cuando tengo todo lo que necesito empiezo a quitarme la ropa, ya no me sorprendo al ver mis cicatrices muy irritadas y espero que la ducha ayude a desinflamarlas; por lo que ajusto el agua para que no caiga ni muy helada ni muy caliente para que no se irriten más y empiezo a ducharme.

Al terminar me apresuro a vestirme con la ropa interior de seda azul claro, al menos las pantis y el sostén son muy cómodos y justo de mi talla, luego me pongo un pantalón hindú de algodón azul oscuro con un estampado de flores celestes, el elástico en la cadera y en los tobillos, son lo suficientemente ajustados para sostenerlos sin irritar mi piel y cuando veo el top de tirantes delgados del mismo diseño que el pantalón dudo un poco, porque mis cicatrices siguen irritadas, no quiero incomodar a los hermanos Cullen cuando las vean, aunque sé que el top evitará que las cicatrices se irriten más; así que decido ponérmelo y si noto que ellos se incomodan me pondré mi chaqueta para ocultar mis cicatrices.

Al verme frente al espejo, sonrío divertida porque con este traje de algodón estampado, me veo como si fuera una genio que cumple deseos, pero suspiro decepcionada al ver mis cicatrices irritadas en mis brazos, eso definitivamente arruinan mi imagen de niña genio; por lo que salgo del baño y me sorprendo al ver unas zapatillas de tela muy cómodas y cálidas que no dudo en ponerme antes de buscar en la cómoda un peine para desenredar mis rizos mojados.

Al terminar de peinarme, decido dejar mi cabello suelto para que se termine de secar y acomodo mis largos rizos que llegan al final de mi espalda, antes de bajar al primer piso para buscar la cocina donde espero encontrar a Mamá Corazón, preguntándome si los chicos ya terminaron de limpiar el desorden que hicieron en el cuarto de lavandería.

- ¿Mamá? – Llamo al bajar al primer piso, sin estar segura de a dónde ir y esperando que me escuche

- Estoy aquí Bella – escucho su voz en un pasillo, por lo que camino hacia ahí - ¿No te hizo falta nada? – Pregunta mientras entro a la enorme cocina con una isla en el centro, donde me puedo sentar mientras la observo preparar unos emparedados

- No… estoy bien… - aseguro con tranquilidad – gracias… por todo… la ropa es muy… cómoda

- Sí, al ser holgada espero que no irrite más tus cicatrices – me dice mirando mis brazos - ¿Ya aplicaste la crema que Carlisle te dio para aliviar la irritación?

- No… la tengo… en mi casa – le explico

- Oh… pero creo que Carlisle trajo un tubo de crema para que pudieras aplicarla cuando estuvieras aquí, iré a buscarla al botiquín mientras te comes un emparedado – me dice colocando uno en un plato que desliza por la encimera de granito hacia mí

- Gracias – digo sonriendo mientras agarro el plato y empiezo a comer mi emparedado de pavo, ella también me pasa un vaso con jugo de fruta.

- Bien, los chicos no tardaran en bajar, así que tú come tranquila mientras voy por tu crema y en seguida regreso – dice saliendo de la cocina, yo afirmo y sigo comiendo.

Tal como dijo Esme, los chicos no tardan en bajar y entrar por la cocina, ya bañados y cambiados con ropa cómoda para estar en casa. Las chicas visten unas leggins de franela y blusas de mangas cortas que les llegan a la mitad de sus muslos con zapatillas deportivas; mientras que Chico Interprete y Lecto-Sensible usan jeans, camisas polo de manga corta; y Chico Oso viste un pants y una camiseta deportiva, los tres usan zapatos deportivos. Pero aunque los cinco visten un poco más informal de lo normal, siguen pareciendo modelos para alguna revista de moda, lo que me causa risa, llamando la atención de ellos.

- ¿Qué? ¿Todavía te estás riendo por el desastre que hicimos con la lavadora? – Pregunta Hada Bailarina divertida, mientras los cinco se sientan al otro lado de la isla y me miran fijamente.

- No… lo que me da risa… es que siguen fallando – digo sonriendo, antes de beber un poco de jugo, noto que ellos ven mis cicatrices un momento, pero aunque están preocupados, no parecen horrorizados al verlas, así que me quedo más tranquila al saber que no les incomoda.

- ¿Fallando? ¿Fallando en qué? – Pregunta Lecto-Sensible confundido

- Sin importar… que tan informal… sea la ropa que usen… siguen pareciendo… supermodelos… y llaman mucho… la atención – les explico sonriendo y ellos ponen los ojos en blanco.

- Pues dudo mucho que nos viéramos como modelos hace un momento – comenta Supermodelo frunciendo la nariz con disgusto, yo me río al recordarlos mojados y cubiertos de espuma

- No… - concuerdo con ella divertida – Pero sí que… llamarían mucho… la atención… si los demás… los vieran cubiertos… de espuma – añado entre risas.

- Eso no es gracioso Bella – se queja Hada Bailarina horrorizada con la idea de que alguien más los viera así.

- Se miraban… muy graciosos… - digo antes de morder mi emparedado - ¿No van… a comer? – digo señalando los emparedados que hay en la mesa para ellos

- Eh… sí claro – murmuran los cinco no muy felices con la idea, mientras los cinco agarran un emparedado cada uno, pienso en que ellos definitivamente tienen un problema con la comida.

- Listo, aquí traigo la crema, sabía que Carlisle traería una aquí también – dice Esme entrando a la cocina y parándose cerca de sus hijos, antes de enviarme la crema por la encimera

- Gracias – digo agradecida y colocándola a un lado de mi plato

- ¿Quieres otro emparedado o más jugo? – Me pregunta Mamá Corazón sacando la jarra de jugo y colocándola frente a sus hijos, antes de sacar varios vasos de la alacena.

- No… hoy sí comí… mucho en el… almuerzo – le cuento sonriendo, porque fue ella quien se aseguró de que así fuera

- Eso me alegra mucho, ¿Te gustó? – Pregunta sentándose al lado de sus hijos para hablar mientras comemos

- Sí, estuvo delicioso… gracias mamá – agradezco con sinceridad – lo comí todo

- Así me gusta, recuerda que tienes que comer bien para estar más sana y fuerte – me dice sonriendo.

- Lo sé mamá… sé que la comida… es muy importante… para estar sano – digo mirando a los chicos con una ceja alzada, ellos se remueven incómodos antes de morder el emparedado al mismo tiempo, no parece gustarles mucho, lo cual es raro, ya que está delicioso.

- Sí, lo es – consciente Esme mirando a sus hijos con el ceño fruncido – Pero recuerda que en tu condición es necesario que te alimentes sanamente, así tus niveles de glucosa non disminuirán tanto y tus defensas subirán – dice con seriedad.

- Lo sé mamá… por eso trato… de comer siempre… aunque no… tenga mucha hambre – aseguro y ella asiente satisfecha – Listo… ya terminé – anunció señalando el plato y el vaso vacío.

- Muy bien, deja los trastes ahí, yo los lavaré después… por qué no vas a la sala para que te apliques la crema, mientras los chicos terminan de comer – sugiere levantándose del banco.

- Bien… - acepto levantándome de la mesa y agarrando la crema antes de salir de la cocina

- No te preocupes mamá, nosotros lavaremos los trastes, tú ve con Bella – escucho que dice Supermodelo

- Gracias hija – dice Esme antes de alcanzarme en el pasillo – ¿Te siguen molestando las cicatrices? Creo que hoy han tardado más en sanar que ayer

- Cada vez… tardan más – digo encogiéndome de hombros

- Ya veo… y supongo que el día tan emocional que tuviste hizo que empeorara la irritación ¿Verdad?

- Sí… siempre empeoran… cuando me agito… y tengo emociones… fuertes… aunque el estar… rodeada de otras… personas… también afecta – le explico cuando nos sentamos en los sillones de cuero.

- Sí, tienes razón – murmura preocupada, mientras me aplico la crema en las cicatrices de mis brazos – Pero sigo creyendo que lo que las ha empeorado son todas las emociones fuertes que has tenido hoy

- Eso y lo que… pasó en mi clase… de educación física – digo al recordar el momento en que la luz blanca salió y destruyó el volante

- ¿En tu clase de física? ¿Qué es lo que pasó? Hasta ahorita sólo me has contado lo que pasó antes y durante el almuerzo – dice ella sonriendo al recordar cuando le conté sobre el susto que le di a sus hijos – Todavía me cuesta creer que los hayas asustado de nuevo y a los cinco al mismo tiempo – comenta divertida

- ¡Ash… no! Llegamos tarde, Bella ya le contó – se queja Chico Oso entrando a la sala con sus hermanos, los cinco se sientan junto a Esme en el sofá y la alfombra, mientras yo estoy sentada en un sillón individual frente a ellos.

- Así es chicos, Bella ya me contó todo sobre la sorpresa que les dio en el almuerzo – dice ella sonriendo divertida por la cara indignada de sus hijos – y también me contó sobre la lección que les dio por tirar su comida en lugar de comerla y sobre las palabras que aprendió que no debe decir aunque escuche a otros decirlas – dijo mirando seriamente a sus dos hijos que se remueven nerviosos

- Lo sentimos, sólo las dijimos en el momento en que nos… sorprendió y Bella nos escuchó decirlas – se disculpa Lecto-Sensible, yo frunzo el ceño.

- No… yo no los escuché… cuando los sorprendí… en la cafetería… los escuché cuando… los asusté de nuevo… en el estacionamiento – aclaro mirándolos con el ceño fruncido, ellos hacen una mueca cuando Esme se pone a reír.

- No nos asustaste… sólo nos tomaste por sorpresa de nuevo – se queja Chico Oso incómodo y mirando a sus hermanos en busca de apoyo.

- Yo los vi… muy asustados… hasta se cayeron… al suelo del susto – replico, mirándolos divertida al recordarlos – Ustedes siempre… se caen al suelo… cuando se asustan… son muy graciosos…

- No es gracioso – murmura Hada Bailarina indignada por las risas de Esme y las mías

- Pues a mí también me parece muy gracioso que Bella logre asustarlos a los cinco al mismo tiempo – dice Esme divertida, por las caras indignadas de sus hijos

- Mamá, no la alientes… - murmura Chico Interprete frunciendo el ceño con desaprobación.

- Lo siento hijos… - dice Esme sonriendo con culpabilidad antes de mirarme – Bella, yo sé que te divierte jugar con tus hermanos, pero no creo que hacerles bromas o asustarlos sea la mejor forma de pasar tiempo con ellos – me dice con ternura.

- Ummm… hoy no los asusté… por diversión – les recuerdo mirándolos con desaprobación – fue su castigo… por tirar la comida… y tratar de engañarme…

- Pero Bella… - empieza a replicar Chico Oso, mirando a sus hermanos que tampoco están de acuerdo con mis palabras, por el problema que tienen con la comida

- No… yo entiendo que… a veces no tengan hambre… incluso yo tengo… que comer a la fuerza… porque a veces no… me da apetito de nada… pero sé que tengo… que comer para vivir… por eso lo hago… - digo con seriedad y ellos se remueven incómodos – Y como sé que ustedes… no están enfermos como yo… entiendo que a veces… no tengan hambre… y no coman… - les concedo y ellos me ven sorprendidos, yo me contengo de rodar los ojos – Pero lo que no… puedo tolerar… ni permitir es que ustedes… compren mucha comida… sólo para tirarla… eso no es correcto… en especial cuando… hay muchas personas… que no tienen que comer… por eso los castigué… y los asusté - les explico con seriedad y ahora sí se ven muy avergonzados y arrepentidos por sus acciones.

- Lo siento chicos, pero su hermana tiene razón en esto, ustedes merecían ser castigados por comprar tanta comida sólo para tirarla, lo mejor hubiera sido decirle que no tenían tanta hambre y comer cuando vinieran aquí – les dice con seriedad y mirando con advertencia a sus hijos.

- Bien… está bien, puede que esta vez sí merecíamos que nos asustaras por haber tirado la comida – reconoce Chico Interprete, molesto por tener que admitirlo – Pero ayer no merecíamos ningún castigo, sólo nos… asustaste, por diversión – me acusa y yo me río por la broma que les hice.

- Fue divertido… aunque nunca creí que… se asustarían tanto… – admito sonriendo, los cinco fruncen el ceño y yo rodo los ojos – Bien… trataré de no asustarlos… sólo por diversión… sólo lo haré cuando… se porten mal – accedo con tranquilidad y pensando en que siempre puedo hacerles bromas, sólo que me aseguraré de no asustarlos, sonrío al pensar en las posibilidades y en lo mucho que me divertiré con ellos.

- No sé por qué… pero tengo el presentimiento de que no será la última vez que Bella nos haga algo – murmura Hada Bailarina frunciendo el ceño, yo sólo sonrío con inocencia

- Sí, definitivamente nos hará algo – afirma Supermodelo frunciendo la nariz, sus hermanos asienten con la cabeza varias veces.

- Ya es suficiente chicos, Bella ya dijo que no volverá a asustarlos, a menos que ustedes se porten mal, así que lo único que tienen que hacer es asegurarse de portarse bien y ella no les hará nada – interviene Mamá Corazón divertida.

- Pues sí, está claro que seguirá haciéndonos bromas para asustarnos – declara Chico Oso resignado, yo me río

- Así que piensan… portarse mal de nuevo… - digo mirándolos con una ceja alzada, Esme también ve a sus hijos curiosa, mientras ellos se remueven inquietos en sus lugares, antes de negar levemente, evitando la mirada de su madre y la mía – Entonces no los asustaré… de nuevo… intencionalmente… siempre y cuando… se porten bien – añado y ellos me ven con los ojos entrecerrados, mientras yo les sonrío con inocencia

- Muy bien, con eso arreglado – dice Mamá Corazón sonriendo – Díganme ¿Qué tienen pensado hacer esta tarde? ¿Y para qué me hicieron comprar tanto suavizante de ropa? Espero que no vuelvan a inundar la lavandería con sus travesuras – dice mirando a sus hijos con reprobación

- No lo haremos – aseguran rápidamente los cinco, mientras yo me río al recordar el desastre que hicieron

- No te preocupes mamá… yo me aseguraré de que… no vuelvan a inundar… la lavandería… ni dejaré que hagan… más desastres ni… travesuras – la tranquilizo y ella me sonríe agradecida, mientras sus hijos me ven entre indignados y aliviados

- Gracias mi niña, pero aún no me han dicho qué piensan hacer con todo ese suavizante – dice ella mirándonos a todos con curiosidad

- Vamos a lavar nuestra ropa y a ponerle suavizante para que quede más suave y con una dulce y relajante fragancia – dice Hada Bailarina emocionada con la idea – Ese suavizante deja la ropa muy suave y perfumada mamá, pero lo mejor es que el suave aroma es relajante

- Ummm… ya veo, pero mejor sigan las indicaciones de Bella, porque ella me conto sobre los riesgos de usar mucho suavizante y no quiero que a ninguno de ustedes les pase lo mismo – les dice con seriedad y yo me río ante la idea de que los cinco se intoxiquen con el aroma como le pasó a mi madre.

- Lo haremos, ella nos enseñará a hacerlo, así que no habrá problema – asegura Supermodelo sonriendo.

- Bien… sólo termino de… ponerme crema… y lo haremos – digo sin dejar de ponerme crema en los brazos, pero sé que todos están atentos a lo que hago

- ¿Todas tus cicatrices están igual? – Pregunta Chico Interprete con preocupación, haciéndome alzar la mirada

- Ummm… creo que sí – digo frunciendo el ceño, porque entonces también debería ponerles crema – mejor les pondré… crema a todas – digo antes de levantar mi top para quitármelo; pero el rápido movimiento de los tres chicos Cullen al levantarse me detienen - ¿Qué? – Pregunto confundida - ¿Les incomodan… mis cicatrices? – Pregunto pensando en que quizás sí les molesta verme llena de cicatrices

- No, no es eso – dicen los chicos con rapidez y nerviosismo, mientras sus hermanas se ríen suavemente

- ¿Entonces…?

- Bella, recuerdas lo que te dije de enseñar la ropa interior ¿Verdad? – Dice Hada Bailarina sonriendo, yo afirmo levemente

- Sí… pero estamos… dentro de la casa – le señalo el techo con mi mano y ella resopla frustrada.

- Bella, no importa que estemos dentro o fuera de la casa, no podemos enseñar a nadie nuestra ropa interior porque es algo muy personal y mucho menos debes enseñarla si hay varones presentes – me dice Supermodelo, yo la miro confundida.

- ¿Por qué? – Pregunto frunciendo el ceño

- Porque la ropa interior no es para enseñarla a nadie más, ya sea dentro o fuera de la casa, no debes enseñarla a nadie – dice Hada Bailarina – es algo privado, como un secreto entre señoritas, por eso no debes enseñárselas a los chicos, después de todo ellos son hombres, no señoritas… así que no puedes enseñarle a ningún hombre tu ropa interior – me dice con seriedad

- Pero…

- Ya sé que en Phoenix viste a algunas muchachas vistiendo algo muy parecido a la ropa interior, pero esos eran trajes de baño y aunque se parece mucho a la ropa interior, no es ropa interior, son trajes de baño hechos para usarlos cuando uno va a la playa o a bañarse a algún lugar público, por eso puedes usarlos en público, pero sólo los trajes de baño, no la ropa interior - me sigue explicando.

- Pero…

- ¿Qué? Creo que ya abarqué todos los puntos – dice exasperada, Lecto-Sensible le pone una mano en el hombro para calmarla, mientras yo sólo la miro confundida - ¿Qué querías preguntar Bella? – Pregunta con cansancio

- Es que… hay algo que… no entiendo – digo con seriedad

- ¿Qué cosa Cielo? Puedes preguntar lo que quieras, nosotros te lo aclararemos y trataremos de explicarte hasta que lo comprendas – me asegura Mamá Corazón con ternura

- Dicen que la ropa interior… es privada y que no debe… enseñarse a nadie más… porque es un secreto de señoritas… ¿Verdad? – Pregunto para cerciorarme, todos asienten – Y que aunque se parece… a la ropa que usan para… bañarse en la playa… no es lo mismo porque… esos son trajes de baño… y son hechos para usar en público… ¿Verdad?

-Sí, Bella eso es lo que Alice dijo – confirma Mamá Corazón sonriendo

- Y como es un secreto… de señoritas… no puedo enseñarla a ningún… hombre… pero sí podría enseñárselas a ustedes… porque son señoritas… ¿Verdad? – Le pregunto frunciendo el ceño, todos asienten de nuevo – Eso es lo que… no entiendo…

- Ah… eso se debe a que tú eres una señorita – me dice Mamá Corazón – tú sabes que hay diferencias entre los cuerpos de las niñas y niños ¿Verdad? – Pregunta, yo afirmo porque eso lo tengo muy claro – Bien y como sus cuerpos son diferentes, la ropa también es diferente, en especial la ropa interior y como es privada no debes mostrarla en público, en especial a los hombres porque la ropa interior que ellos ocupan es diferente a la que usamos las mujeres y señoritas…

- Oh… y para mantenerla en secreto… no se debe mostrar… así ellos no sabrán… la ropa interior que usamos las niñas… ni nosotras sabremos la ropa interior… que ellos usan… porque es secreto de género – digo al comprender

- Exacto, eso es, la ropa interior es un secreto de género que sólo debes mostrar a personas con tu mismo género – dice Mamá Corazón sonriendo – Pero como es algo íntimo, sólo debes enseñársela a mujeres y señoritas a las que les tengas confianza, después de todo es algo privado, así como tu cuerpo, no debes mostrar tu cuerpo desnudo a nadie del sexo opuesto y menos tus partes íntimas, eso es muy privado y sólo debes mostrarlo a alguien en quien confíes mucho.

- Oh entiendo… - digo sonriendo y mirando a los chicos con disculpa – Lo siento… no sabía que no debían ver… mi ropa interior secreta – les digo un poco avergonzada

- Está bien Bella, sabemos que no lo hiciste a propósito – dice Chico Interprete algo avergonzado - ¿Qué ocurre? – Pregunta al verme alarmada

- Es que creo que… hice algo malo – digo preocupada

- ¿Qué? ¿Por qué piensas que hiciste algo malo? – Me pregunta él confundido

- Es que revelé el… secreto de genero… a alguien que no debía… - digo muy alarmada y todos me ven fijamente – dejé que me viera… yo no sabía y dejé que me viera… revelé el secreto de género…

- ¿Quién fue Bella? ¿Quién te vio de esa forma? – Me pregunta Chico Interprete muy serio, igual de alarmado que los demás, yo muerdo mi labio nerviosa y arrepentida por haber revelado el secreto a un hombre – Tranquila Pequeña, no es tu culpa, después de todo tú no sabías… pero necesitamos saber quién fue…

- Papá… - susurro bajando la mirada a mis manos avergonzada

- ¿Tu padre? – Preguntan todos a la vez, con alarma y temor en su tono

- Vamos, nosotros nos haremos cargo de eso – gruñe Chico Interprete muy molesto, mientras sus hermanos asienten de acuerdo con él – debe estar en la jefatura, lo encontraremos ahí…

- Esperen chicos, no hagan nada precipitado – ruega Mamá Corazón muy alarmada y preocupada por algo.

- No te preocupes mamá, primero me encargaré de averiguar todo – le asegura Chico Interprete

- Él está trabajando en un caso policial de Port Ángeles – dice Hada Bailarina muy seria

- Pero Papá Bienestar… me dijo que estaría… en el hospital – digo confundida por la forma en que están actuando.

Todos se me quedan viendo fijamente por unos minutos, como si no comprendieran lo que acabo de decir, se han quedado muy quietos y callados, totalmente sorprendidos y confundidos por algo.

- ¿Qué? – Pregunto frunciendo el ceño

- Bella… ¿Cuándo dijiste que tu papá te vio desnuda…?

- No me vio desnuda – digo negando con la cabeza – sólo me vio el sostén… por eso les dije… que revelé el secreto… dejé que viera la ropa interior de mujer – les explico ellos parecen más confundidos

- ¿Y se la enseñaste a…? – Empezó a preguntar Supermodelo

- A Papá Bienestar… me quité la camisa… para que viera mis cicatrices… no sabía que no debía… mostrarle mi ropa interior… sólo quería que viera… mis cicatrices – les explico arrepentida.

- Oh Bella… - murmuran todos a la vez y ahora parecen muy aliviados y hasta divertidos

- Lo siento… - me disculpo de nuevo

- No tienes nada de qué disculparte cariño – me dice Mamá Corazón sonriendo – nosotros reaccionamos de forma exagerada y pensamos algo que no era…

- Pero sí hice algo malo… revelé el secreto a un hombre… – la interrumpo preocupada

- No cariño, no hiciste nada malo – me tranquiliza Mamá Corazón – no hay ningún problema en que le mostraras tus cicatrices a Carlisle, de hecho es muy bueno que lo hicieras, porque así él puede saber si necesitas alguna otra medicina…

- Pero vio mi ropa… secreta de mujer… y es un hombre – le digo preocupada, ella sonríe y se muerde el labio con nerviosismo

- Sí, es cierto, pero no es cualquier hombre, él también es un doctor y los doctores tienen permitido verte en ropa interior y hasta desnuda si es necesario – me explica – como doctor a veces tendrá que ver el estado en que se encuentra tu cuerpo, por eso necesitará verte

- Oh… entonces no hay nada de malo… si él puede verme… aunque sea un hombre – digo más tranquila

- Siempre y cuando te vea por cuestiones médicas y de tu bienestar físico, no hay ningún problema en que él te vea, pero sólo él, ya que es tu doctor – me dice con advertencia

- Bien… entonces sólo dejaré… que él me vea – digo más tranquila, antes de ver a los chicos con seriedad – Cierren los ojos chicos… voy a ponerme crema – les aviso

- Eh… mejor iremos arriba – murmura Chico Interprete empujando a sus hermanos para que se movieran, los tres salen casi corriendo de la sala hacia las escaleras.

- Los pone muy nerviosos… la idea de ver mi ropa interior… deben tener miedo de… descubrir el secreto de niñas – les digo a Mamá Corazón y las chicas que se ríen y asienten divertidas

- Sí, seguro que es eso – afirma Hada Bailarina entre risas

- Bueno, mejor me apuro… a ponerme la crema – digo quitándome el top y el pantalón, quedando sólo en ropa interior, para poder poner crema en la mayoría de mis cicatrices

- Tus cicatrices están muy irritadas Bella, ¿Siempre se ponen así? – Pregunta Supermodelo preocupada

- Es que hoy tuve… muchas emociones fuertes – le explico sin dejar de aplicar la crema

- ¿Y te duelen mucho? – Pregunta Alice con preocupación al ver lo rojas e inflamadas que están

- Ya estoy… acostumbrada – digo con sinceridad, encogiéndome de hombros – aunque a veces… me molestan mucho… pero el agua fría ayuda… aunque después me quedo… con frío por bañarme… con agua helada… y mis artic… art… ¡Ash!

- Articulaciones – termina Supermodelo sonriendo

- Esa palabra… me cuesta mucho – me quejo, ella sonríen

- Ya verás que pronto lograrás decirla, sólo tienes que seguir practicando – me anima Hada Bailarina

- Supongo… - murmuro resignada terminando de ponerme crema en mis extremidades, clavícula y estómago.

- ¿Terminaste? – Pregunta Mamá Corazón mirándome fijamente, como si estuviera buscando alguna cicatriz que se me hubiera pasado por alto

- Ummm… supongo que sí… al menos ya me puse… en los lugares que alcanzo... todavía tengo que pensar… en una forma… de ponerme crema… en la espalda… porque no alcanzo… con mis manos – digo girándome para que vean mi espalda

- Oh cielos… - murmura las tres al ver que esas cicatrices están en peor estado que las otras

- Es que no he podido… ponerles crema… por eso no han sanado… sólo han empeorado – les explico – esas y las de mi entrepierna… son las que no alcanzo… pero no sé cómo… ponerles crema… papá dijo que pensaría… en una forma

- ¿Y si usas algo para alcanzarlas? – Sugiere Hada Bailarina insegura

- ¿Cómo qué? No puede ser cualquier cosa, porque podrían infectarse, en especial las de su entrepierna – dice Mamá Corazón

- Lo sé, pero podemos usar un aplicador de loción corporal – dice sonriendo - ¿Recuerdas que hace poco compré un kit completo de spa casero? Pues incluye un aplicador de loción corporal para la espalda, es como una espátula con un mango largo y curvado para poder aplicar cremas, aceites y lociones en la espalda – nos explica

- Sí, eso es perfecto, así Bella podrá ponerse crema en la espalda ella sola – dice Supermodelo sonriendo - ¿No lo has usado verdad?

- No, todavía no he tenido la oportunidad de usarlo, así que está nuevo – dice levantándose del sofá – Iré a traerlo – informa antes de correr muy rápido hacia las escaleras

- Hada bailarina… es muy rápida y entusiasta – comento sorprendida

- Sí, ella es así – murmura Supermodelo nerviosa

- Igual que todas… las hadas… por eso es difícil… atraparlas – digo sonriendo

- Sí, es cierto, aun tienes que decirme por qué le has dado a mis hijos esos nombres tan curiosos y divertidos - me dice Mamá Corazón sonriendo, yo la miro un momento antes de ver a Supermodelo que me mira igual de curiosa

- Ummm… no estoy segura… de si debo decírtelo… papá se enojó mucho… cuando lo supo… pero dijo que… estaba de acuerdo… en que los nombres… eran apropiados… para todos sus hijos… - digo sonriendo

- ¿Por qué se enojó? – Preguntan las dos al mismo tiempo

- Bueno… hay dos razones por las que… les di esos nombres… la primera es porque… es la forma en que los miro… y con la que los bauticé… tal como lo hice contigo y papá… cuando les di sus nombres y señas… tú eres Mamá Corazón… y él es Papá Bienestar - digo pensativa y marcando sus nombres con mis manos.

- Sí, así nos bautizaste… y supongo que a ellos los bautizaste con esos nombres ¿Verdad? – Me pregunta con tranquilidad, yo afirmo levemente - ¿Y la segunda razón? Porque dudo mucho que eso molestara a Carlisle – dice confundida, yo miro a Supermodelo que me ve muy confundida y curiosa, no quiero que ella ni sus hermanos se metan en problemas.

- ¿En verdad quieres saberlo? – Pregunto insegura.

- Sí, me gustaría saber por qué les diste esos nombres a mis hijos y la verdad es que quiero saber por qué mi esposo se enojó mucho al saber la segunda razón – dice con seriedad y yo suspiro resignada a no poder ocultarlo

- Bien… te lo diré pero con una… condición – le digo muy seria, ella me ve fijamente un momento, antes de asentir.

- ¿Y cuál sería esa condición? – Pregunta precavida

- Que aunque te enojes con ellos… no los castigarás… ni te sentirás culpable… - le digo con seriedad – Papá Bienestar dijo que… tú te molestarías mucho al saberlo… y que hasta podrías sentirte… decepcionada… yo no quiero que eso pase… ni quiero que los castigues… porque sé que no lo hicieron… intencionalmente… y creo que ni siquiera… se han dado cuenta… de algo que… olvidaron hacer… - le explico.

Ahora Mamá corazón me ve con el ceño fruncido y sé que está tratando de saber qué fue lo que sus hijos olvidaron hacer que podría enojarla y decepcionarla; mientras que Supermodelo me ve nerviosa, insegura y muy confundida, lo que confirma que aún no se ha dado cuenta.

- Muy bien… trataré de no enojarme ni decepcionarme mucho con mis hijos, sin importar lo que hayan hecho o no hecho y también prometo que aunque me moleste un poco, no los castigaré, pero dependiendo de lo que sea que hicieron, les daré una reprimenda para que no vuelvan a cometer el mismo error – dice ella con seriedad, mientras Supermodelo se remueve en su lugar

- Me parece justo – acepto sonriendo más tranquila – La segunda razón por la que… les di esos nombres… y empecé a llamarlos así… es porque no sabía… sus verdaderos nombres… hasta hoy que… Papá Bienestar me los dijo… cuando le expliqué el significado… de los nombres que les di… - le cuento, mirando a Supermodelo que me ve incrédula y muy nerviosa, mientras Mamá Corazón sólo se queda quieta un momento, pensando en mis palabras – Recuerda tu promesa…

- ¿No sabías sus nombres hasta hoy? – Pregunta Esme como si le costara creerlo

- No… Papá me dijo el nombre… de cada uno de ellos… cuando le expliqué los nombres… que les di y usé… para diferenciarlos – le explico

- Entonces… ¿Les diste esos nombres porque ninguno de mis hijos tuvo la cortesía de presentarse contigo? ¿Ninguno te dijo su nombre cuando se presentaron y hablaron contigo la primera vez? – Me pregunta ella con mucha incredulidad, mientras Supermodelo se cubre el rostro con las manos al darse cuenta de que nunca lo hicieron

- No… en realidad ninguno… nos presentamos… sólo hablamos y ya… ellos ya sabían mi nombre… y yo sólo sabía que eran sus hijos… de primero pensé en ellos como… los hermanos Cullen… pero para distinguirlos… les di un nombre según su personalidad…

- ¿Cómo es eso posible? No puedo creer que después de tantos años enseñándoles buenos modales y las normas de cortesía, ninguno de mis hijos tuviera la gentileza de presentarse a sí mismo – dice ella negando con la cabeza, como si no pudiera aceptarlo – Y como tú no sabías sus nombres tuviste que inventarles otros nombres para distinguirlos… ¡Oh cielos…! … Ahora entiendo por qué Carlisle se molestó tanto – murmura entre dientes, mirando a su hija con desaprobación.

- Lo siento mamá… todo pasó muy rápido y estábamos tan emocionados de conocerla después de que ustedes nos hablaran tanto de ella que… Bueno, ya considerábamos a Bella parte de la familia y nunca se nos ocurrió presentarnos… ella sabía que éramos tus hijos y… bueno, creí que ya sabía nuestros nombres… no pensamos… sólo asumimos que… - trata de excusarse ella.

- Eso no es excusa, aunque Bella ya hubiera sabido sus nombres, lo correcto era que todos ustedes se presentaran y le dijeran sus nombres, no puedo creer que tantos años de enseñarles buenos modales fueran en vano… Es increíble que ninguno de ustedes tuviera la cortesía de presentarse y decirles sus nombres… Tanto así que ella tuvo que inventarles unos nombres nuevos a todos ustedes… No, puedo tolerar esto – dice muy molesta.

- Tranquila mamá… ahora ya sé sus nombres – trato de calmarla

- Eso no es suficiente Bella, porque estoy segura que la única razón por la que lo sabes es porque Carlisle te los dijo, no porque ellos te los hayan dicho ¿Verdad? – Pregunta con seriedad y yo me muerdo el labio porque tiene razón en eso – Lo sabía… Bueno, vamos a arreglar eso en este mismo instante…

- Prometiste… que no los castigarías… - susurro arrepentida de haberle dicho

- Y no lo haré Bella, mantendré mi promesa y no los castigaré, aunque lo merezcan – me dice con seriedad – Pero aunque no los castigue, me aseguraré de que esto no se vuelva a repetir, me encargaré de que mis hijos aprendan buenos modales aunque sea lo último que haga

- Sí mamá… - susurramos Supermodelo y yo

- Tú quédate aquí, iré por mis hijos y traeré una bata para que te cubras un momento – dice ella levantándose y saliendo de la sala con rapidez, dejándonos a Supermodelo y a mí preocupadas.

- Lo siento… no quería que se metieran… en problemas… por mi culpa… - me disculpo con ella

- No te disculpes Bella, tú no tuviste la culpa – me asegura con una pequeña sonrisa – ella tiene razón al decir que debimos presentarnos contigo

- Toma Bella, usa esta bata mientras mis hijos hacen algo que debieron haber hecho desde el momento en que te conocieron – me dice Esme dejando caer una bata de franela cerca de mí, antes de sentarse en el sofá donde estaba antes.

- Bien – susurro poniéndome la bata rápidamente.

- Pasen chicos – ordena ella con seriedad, justo antes de que los cuatro hermanos restantes entren a la sala como si se dirigieran a la horca, parece que ella ya les llamó la atención y saben que están en problemas, Supermodelo se pone de pie y se para junto a sus hermanos en medio de la sala – Muy bien… Ahora quiero que todos se presenten con Bella en este instante y les digan sus nombres, tal como indican los buenos modales que les enseñé.

- Bien, pero antes de hacerlo, me gustaría disculparme en nombre de mis hermanos por no haber tenido la cortesía de presentarnos correctamente contigo Bella – dice Chico Interprete, hablando como siempre como si fuera el mayor, yo afirmo levemente

- Lo sentimos mucho Bella – dice todos juntos haciendo una reverencia de respeto y arrepentimiento, tal como las describen en los libros del siglo pasado que he leído.

- Acepto sus disculpas… y también ofrezco la mía… por no haberme presentado… formalmente ante ustedes… Mi nombre es… Isabella Mary Swan… es un placer conocerlos… hermanos Cullen – les digo poniéndome de pie y haciendo una reverencia de respeto ante ellos.

- El placer es nuestro señorita Swan – dice Chico Interprete – permítame presentarme apropiadamente, mi nombre es Edward Anthony Masen Cullen, espero que pueda confiar en mí como su amigo - dice inclinándose levemente

- Es un placer joven Edward, espero lo mismo – digo asintiendo con la cabeza.

- A mí también me gustaría presentarme señorita Bella Swan – dice Supermodelo con mucha gracia y elegancia – Mi nombre es Rosalie Lillian Hale Cullen y ya la considero mi amiga y hermana señorita Swan

- Igualmente señorita Rosalie – susurro inclinándome con gracia

- Y yo soy Emmett MacCarty Cullen, me alegra mucho conocerte hermanita Bella – dice con menos gracia y mucha sinceridad y ternura

- Lo mismo digo Osito Emmett – digo divertida, él sólo roda los ojos y sonríe por su apodo

- Para mí también es un placer conocerla señorita Bella, mi nombre es Jasper Whitlock Hale Cullen y estoy dispuesto a cuidarla y ayudarla en todo lo que necesite – me dice con un acento sureño y con el porte de un militar o soldado

- Muchas gracias joven Jasper… sé que cuento con su ayuda – lo saludo sonriendo y con una postura firme, él asiente brevemente en reconocimiento.

- Y yo soy Mary Alice Brandon Cullen y estoy segura que nos llevaremos bien hermanita – asegura Alice emocionada, como si quisiera abrazarme.

- Estoy segura que así será… señorita Alice – digo enviándole una señal de abrazo que ella corresponde de inmediato, antes de que todos veamos a Mamá Corazón, quien sonríe complacida - ¿Estuvo bien?

- Sí, eso estuvo muy bien – aprueba, sonriendo satisfecha – Aunque me hubiese gustado más si lo hubieran hecho desde el momento en que se conocieron – añade frunciendo la nariz.

- Lo sentimos mucho mamá, pero la verdad ni siquiera pensamos en el hecho de que Bella no supiera nuestros verdaderos nombres, como de inmediato empezó a llamarnos con otros nombres, no le dimos mucha importancia y no pensamos en presentarnos – se disculpa Chico Interprete o mejor dicho Edward con ella.

- Es increíble que lo olvidaran, pero bueno, al menos ahora ya lo hicieron – murmura Esme resignada – Y espero que esto no se vuelva a repetir – advierte con seriedad

- Nunca, lo prometemos – dicen los cinco de inmediato

- Desde ahora en adelante, lo primero que hagamos al conocer a alguien será presentarnos correctamente, es una promesa – asegura Emmett colocando una mano en su pecho, mientras sus hermanos asienten de acuerdo con él.

- Bien, espero que así sea – dice Esme complacida

- Aunque ahora mis hermanos y yo tenemos curiosidad por saber el significado de los nombres que Bella nos ha dado – dice Edward, mirándome con curiosidad, yo me sonrojo levemente al recordar el otro nombre que tengo para él.

- Es cierto, yo también deseo saber por qué los llamas así – dice Esme de inmediato.

- Ummm… por qué no van a preparar… la ropa que lavaremos… mientras yo termino… de ponerme crema y vestirme… estoy empezando a sentir frío… y si queremos avanzar… mejor les explicaré sus nombres… mientras lavamos su ropa… - sugiero abrazándome a mí misma.

- Oh… sí supongo que debes sentir frío sólo con esa bata – me dice Esme mirándome preocupada

- Un poco – admito avergonzada – ustedes vayan a separar… y clasificar la ropa… yo llegaré después – les digo a los chicos.

- Ummm… Cuando dices separar y clasificar… ¿A qué te refieres exactamente? Porque nuestra ropa ya está en la lavandería y la ropa de cada uno está en su propio cesto – me dice Alice frunciendo el ceño, yo me río porque en serio no saben nada de cómo se lava la ropa.

- Sí pero también deben… separarla por colores… la blanca en un solo cesto… la negra y de colores oscuros en otro… la de otros colores neutrales en otro… la de tela que destiñe en otro… la de tela delicada en otro… la ropa interior en otro… los abrigos en otro… la ropa de cama en otro… y así sucesivamente… se separan por color y tipo de tela

- Caray… creo que necesitaremos más cestos – comenta Emmett sorprendido y alarmado

- Nunca imaginé que había que hacer tantas cosas para lavar la ropa – dice Jasper igual de sorprendido

- Es para que la ropa… no se manche ni dañe al lavarla… así durará más – les explico

- Bien, entonces iremos a separar la ropa, mientras tú terminas de aplicarte la crema – dice Rosalie sonriendo

- Aquí tienes el aplicador de crema corporal – dice Alice dejando un objeto parecido a una espátula con un palo curvo de madera

- Gracias – digo antes de que los cinco se giren y caminen hacia el cuarto de lavandería

- Yo me quedaré contigo mientras terminas de aplicarte la crema – me dice Mamá Corazón.

Yo afirmo antes de volver a quitarme la bata y agarrar el aplicador de la mesa de centro y ponerle un poco de crema para luego pasar el objeto en mi espalda, pero es un poco complicado porque no alcanzo a ver dónde la estoy poniendo

- Mejor date la vuelta y mírate en el espejo – sugiere ella sosteniendo un gran espejo ovalado que estaba en una de las paredes de la casa, ni siquiera me di cuenta de cuando lo agarró

- Gracias – digo sonriendo al ver que así es más fácil porque puedo ver mi espalda en el espejo

- Bien, al menos todas las cicatrices de tu espalda ya están cubiertas – me dice complacida

- Sí… sólo faltan algunas – susurro quitándome mi sostén para ponerle crema a las cicatrices que tengo en mis pechos, no quise hacerlo frente a las chicas porque están son las peores y el fuerte jadeo de Esme me convence de que hice bien en no hacerlo – Son las más feas – susurro al ver las cicatrices donde me hirieron y apuñalaron con las navajas, mis pechos y pezones están llenos de cicatrices alargadas y gruesas, también hay algunas ovaladas donde me apuñalaron.

- Oh Bella… - susurra con dolor

- No llores mamá… no me gusta que llores… si te molesta y da asco no las veas – le pido al recordar lo mucho que mi madre lloraba cada vez que veía mis cicatrices, ella siempre se horrorizó al ver cómo quedó mi cuerpo.

- No me dan asco hija… nunca sentiría asco de ti… lo que me pone triste es ver lo mucho que te lastimaron y lo que sigues sufriendo cuando tus cicatrices se irritan – me dice con sinceridad

- Oh… ya estoy… acostumbrada – le digo sonriendo, ella afirma levemente

- ¿Ya están todas? – Pregunta al verme ponerme de nuevo el sostén

- Ummm… creo que sí – murmuro incómoda

- ¿Qué ocurre? Si tienes más debes ponerte la crema hija, no te preocupes por hacerme sentir incómoda – me anima, yo me muerdo el labio

- Es que… no sé cómo – confieso – faltan las de mi… entrepierna… pero no sé cómo… ponerme ahí yo sola… tampoco sé si esta crema… se puede poner ahí… adentro – le explico y ella me ve sorprendida un momento, antes de asentir levemente.

- ¿También se te irritan las cicatrices vaginales? – Pregunta preocupada, yo afirmo levemente y ella suspira con tristeza – Ya veo… Esa zona es muy delicada… creo que lo mejor es que le preguntemos a Carlisle primero, sólo para estar seguras de que esa crema puede aplicarse vaginalmente y después pensaremos en una forma en que puedas aplicarte la crema en esa zona

- Bien… entonces ya terminé – digo antes de vestirme con el top y el pantalón hindú

- Te ves hermosa con esa ropa, pareces una niña genio – comenta con ternura, yo me río porque pensé lo mismo

- Sí, pero… yo no cumplo deseos mamá – le digo divertida

- Ummm… no lo sé, tú ya has cumplido muchos de mis deseos y nos has hecho muy felices a mí y mi familia – asegura sonriendo

- Mejor vamos donde los chicos… no vaya a ser que… vuelvan a inundar la lavandería – le digo divertida

- Más vale que no sea así – murmura en un tono amenazante que me hace reír, mientras vamos por el pasillo.


N/A: Lamento la tardanza, pero estuve resfriada estos días y por eso no pude subir el capítulo antes. Espero que les guste y muchas gracias por sus Reviews.