-La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una ligera adaptación del dorama coreano "Empress Ki" protagonizado por Ha Ji Won (Emperatriz Ki Nyang), Ji Chang Wook (Emperador Huizong) y Ju Jin Mo como (Rey Wang Yoo). Los personajes pertenecen completamente a Masashi Kishimoto más su distribución y/o utlización es de mi entera responsabilidad para la dramatización de la historia.
Capítulo 1
10 años atrás…
El ascenso de cada nuevo Emperador por nacimiento era una celebración que reinaba en todo el Imperio, pero esta vez no sería un hombre quien hubiera de ascender al trono sino una mujer. El difunto Emperador Kizashi Haruno había tenido dos consortes reales; la Emperatriz Mebuki, madre de la Princesa Heredera y la Emperatriz Tsunade que había sucedido a la anterior Emperatriz y que había muerto hacía ya muchos años. La heredera en cuestión era la Princesa Sakura Haruno, de dieciséis años, la hereda natural al trono por dictamen de su padre que había proclamado el día de su nacimiento "el cielo e masculino y la tierra femenina", el difunto Emperador había declarado que su hija y todas las mujeres en el Imperio habrían de tener los mismos derechos que cualquier hombre viviente.
Por ello era el momento de que la joven Princesa llegara al trono.
Por ende y desde hacía ya un par de años atrás el Harem femenino había sido destinado a la servidumbre, dejando espacio para el Primer Harem masculino, pulcramente seleccionado con hombre irreprochablemente cultos y de pedigrí, atractivos a la vista y que, aparentemente, no causaban problema alguno. Pero, y por encima de todo, se esperaba que la Princesa, y ahora Emperatriz, contrajera matrimonio con un joven de la nobleza para ratificar el necesario poderío Imperial dinástico.
Pero el Imperio había sido gobernado en sus últimos días, no por el emperador sino que por el más importante de sus exponentes guerreros; Danzo Shimura, un gran héroe de guerra y antiguo aliado del Emperador, pese a que ahora lo responsabilizaran secretamente de su muerte. Por deber, más que por otra cosa, la joven Princesa Sakura, ahora Emperatriz, había aceptado el prometerse en matrimonio al hijo menor del regente Imperial; Neji, un joven aparentemente arrogante, manipulador, quisquilloso, cruel y celoso de aquello que consideraba su propiedad. Lo único que se esperaba de Sakura, de parte del regente Imperial—por supuesto—era que acatara sus órdenes, engendrara una heredera que la sucediera y enalteciera a la descendencia del Shimura.
No le habían permitido formarse debidamente, esa era una ley para los soberanos jóvenes, pero ella hubiera deseado poder estudiar, aprender idiomas, escribir, leer…pero le tenían prohibido tal cosa, no podría saber que decían los edictos que tuviera que firmar, no podría leerlos, la estaban condenando a no ser nada salvo un mísero títere que era usado por todos a su antojo.
Sakura, suspirando escasamente, —usando un tradicionalmente ceremonial kimono aguamarina con marcadas hombreras, bordado en oro, holanes y alto cuello blanco ceñido a su figura por un cinturón dorado, con un tocado de oro y esmeralda a juego con un par de largos pendientes y collar alrededor de su cuello, destellando contra su largo cabello rosado que caía sobre su hombros y espalda, se sujetó ligeramente la falta mientras se sentaba en el trono, con la mirada baja. Ese juramento, lo hubiera hecho de buena gana en otro momento, pero en ese momento no significaba otra cosa que su condena, no significaba nada sino volverse una enclava de quienes estaban a su alrededor.
Cada gobernador de las provincias aledañas, cada doncella y sirviente del Palacio, cada guardia y soldado, cada persona de estatus lo bastante digno estaba presente en la proclamación, observando con admiración a la hermosa hija del difunto Emperador Kizashi que, a partir de ese momento, habría de comenzar su propio reinado.
Con su largo cabello rubio recogido en un moño sobre el cual se encontraba una corona a juego con su Kimono dorado con detalles en purpura, ceñido a su figura por un cinturón negro con joyas incrustadas, la Emperatriz Viuda Tsunade, -madrastra de la Emperatriz Sakura—acompañada por dos fieles nobles, Yamato y su sobrino Sai, observo con palpable tristeza el deber al que estaba unida aquella niña a quien había criado y que era como su propia hija, la hija que no había podido tener.
De sola sayo, Tsunade levanto ligeramente su mirada hacia el Shimura que exponía su arrogancia sin límites en compañía de sus hijos mayores; Pein y Nagato. Pelearía hasta lo que fuera imposible con tal de proteger a esa niña que, con solo dieciséis años, estaba obligada a gobernar aquel soberbio Imperio, ella se encargaría de que su hija fuera respetada como merecía serlo, pero la auténtica coronación sucedería de manera omnisciente si ella contraía matrimonio como planeaba Danzo Shimura, tenía que encargarse de que Neji no fuera el Emperador consorte.
Tsunade haría que Sakura fuera la auténtica Emperatriz que merecía ser.
Tener familia era algo que ahora ya no formaba parte de su vida…su madre y su padre habían sido asesinados en frente suyo y su hermano mayor, Itachi, había sido arrancado de su hogar y enviado a la capital del Imperio Haruno desde hacía ya cinco años, Sasuke estaba más que seguro de que jamás volvería a verlo, estaba por su cuenta ahora, solo y hecho esclavo para ser llevado al Palacio Imperial.
Era nativo de Konoha, había pertenecido a una de las familias más antiguas y adineradas del reinado de Konoha, anteriormente gobernado por el rey Minato que había muerto hacia poco cediendo su poder a su joven hijo Naruto Uzumaki que, si Sasuke no entendía mal, tenía dieciséis años igual que él. Uchiha era un apellido muy reconocido en Konoha y que no cualquiera podía poseer, sin embargo una orden Imperial había llegado a su hogar hacía apenas dos semanas atrás, asegurando que su familia había cometido alta traición contra el Imperio Haruno y condenando a sus padres a la muerte. Él, demasiado joven como para ser inculpado de algo, había pasado de ser un joven adinerado a nada menos que un miserable esclavo atado a un poste aquella noche en que la caravana de la que formaba parte se había detenido para permitirles a los generales descansar amenamente, pero Sasuke no conseguía dormir.
Odiaba con todo su corazón a quien sea que estuviera gobernando el Imperio, odiaba a todos en ese maldito Palacio y si tenía la oportunidad de ingresar allí acabaría con todos para hacerles sentir el mismo dolor que él sentía cada vez que recordaba la forma en que los soldados Imperiales habían entrado en su hogar, matando a sus padres frente a sus ojos y despojándolo de todo poder o seguridad que hubiera tenido anteriormente. Pero no se iba a rendir por nada en el mundo, ni por más que en ese momento no fuera sino un esclavo arrancado de su hogar para ser llevado al Palacio.
Quería venganza y la obtendría aunque fuera lo último que hiciera.
En solo dos días, el Palacio entero se había preparado para recibir a quien era el hijo menor del regente; Neji, pero la Emperatriz no cesaba de cuestionarse cosas.
Si iba a casarse con alguien, quería saber quién era, como era, si tendrían cosas en común y si ese hombre era alguien de buen corazón o no, pero—y siendo honesta—la mala suerte la escoltaba; Danzo Shimura de día y Neji de noche, ¿Por qué tenía que ser víctima de tales planes? Esperaba que no todo fuera malo pero no podía saber, su madrastra insistía que Neji era alguien cruel y la orden de lord Shimura por enviar a Yamato y Sai a la frontera turca no hacía sino ratificar tal cosa.
Querían alejarla de la realidad y usar a su atojo, pero tenía que hacer algo, no podía resignarse a ser juguete de nadie.
-¿Ese hombre llamado Neji…es tan malo como dicen?—se aventuró a preguntar la Emperatriz.
Enfundada en un exquisito kimono rosa suave bordado en oro, -por sobre otro rigurosamente blanco y de escote cuadrado-ceñido a su figura, a juego con su largo cabello que caía sobre sus hombros y espalda, adornado por una corona de oro y cristales rosa como los largos pendientes que usaba, la Emperatriz Sakura caminaba por el jardín Imperial en espera de la llegada del Regente Imperial y su hijo, nerviosa y sumamente inquieta siendo acompañada por su sequito; su camarera principal Ino Yamanaka, y sus guardaespaldas Shikamaru Nara y Choji Akimichi.
-Todos en el Palacio solo hablan de él—informo Ino, de pie tras la Emperatriz que se giró a observarla, en espera de una sincera respuesta. –El personal está preocupado.
Sakura bufo ante esto, ¿Qué podía inferir con solo escuchar eso?
-Atractivo o no, no me agradan los hombres que se creen superiores—acoto Sakura para dejar muy en claro sus gustos.
Claro, siendo una Princesa anteriormente no había tenido oportunidad de hablar o encontrarse a ola con un hombre, sin importar su alcurnia salvo por sus guardias y sirvientes y como dictaba la ley ellos eran…eunucos. Solo aquellos que sirvieran al Emperador podían ser hombre en el pleno sentido de la palabra, pero a ella no debía verla otro hombre que no compartiera su estatus de poder salvo que se tratara de un gobernador. Se sentí intrigado por los consortes que estaban eligiendo para ella, hombres predestinados a agradarle pero que ella no estaba segura se sintieran embelesados al verla. Era la primera vez que habría un Harem de carácter masculino en el Palacio y su madrastra, la Emperatriz Viuda Tsunade, se estaba encargando especial y exclusivamente de ello así como de preparar futuramente a Neji para corroborar en base a las leyes Imperiales si merecía ser o no el Emperador, su cónyuge.
Su madrastra era el respaldo necesario para saber que podría hacer su voluntad aunque fuera una vez, deseaba hacerlo. Deseaba poder tomar aunque fuera una sola decisión en su vida y actuar dignamente. Manejaba música, protocolo, pintura y artes marciales…su padre la había educado tanto como le era posible y siempre agradecería eso, no la había dejado completamente desprotegida, solo sutilmente.
-¿Es bella o fea?—interrogo Neji a su padre.
Danzo se mantuvo callado e imperturbable mientras su joven hijo farfullaba pregunta tras pregunta en un intento por saber más de la mujer con la que iba a unirse en matrimonio, la mujer mediante la cual iba a volverse Emperador y que, esperaba, fuera hermosa. Si iba a llegar a lo más alto, anclándose a un matrimonio, quería una esposa hermosa y que accediera a sus peticiones. Había hecho su voluntad hasta la fecha y no iba a cambiar su actuar por nada del mundo, era su vida y ni siquiera su padre había conseguido interferir en ello.
-¿Te haría eso a ti?—cuestiono Danzo sin dar una respuesta exacta.
Neji entorno los ojos ante eso. La Princesa, ahora Emperatriz, jamás había abandonado el Palacio y en pocas ocasiones, por no decir ninguna, era vista por alguien ajeno al Palacio, pocos sabían de su apariencia o de como era su actuar, su voz y su ser, ¿Cómo sentirse atraído por una mujer así?
-Solo quieres que sea Emperador—acuso Neji, siendo egoísta y prefiriendo pensar en sus propios sentimientos, -me estas vendiendo—insulto.
El regente suspiro ante aquello.
-¿Puedes callarte?—ordeno sutilmente, viendo a su hijo apartar la mirada, -ya estamos aquí—recordó.
No había vuelta atrás y sus ambiciones tampoco se lo permitían. Girándose hacia su hijo, Danzo le indico que permaneciera allí mientras el e acercaba hasta donde estaba la Emperatriz, era una falta al protocolo que Neji se presentara sin ser anunciado debidamente.
-Su majestad Imperial—saludo cortésmente el regente.
El Shimura observo complacido a la Emperatriz, clara y perfectamente vestida para la ocasión…esperaba que su hijo no se opusiera. Sakura inclino ligeramente la cabeza en una reverencia al regente con una sonrisa en sus labios, aparentemente honesta pero interinamente falsa. Que esto acabe pronto, oro Sakura esperando que Neji no fuera como decían todos, que no fuera como el Regente Imperial que le hacia los días imposibles. Lo que menos necesitaba en un momento así era tener por esposo a un hombre que la torturara emocionalmente de noche, no necesitaba otro problema con que lidiar.
-Me gustaría presentarle a mi hijo—anuncio el Shimura, girándose hacia la entrada del jardín, -Neji.
Sakura suspiro entrecortadamente, desenado poder cerrar los ojos más no debiendo hacerlo. Una figura rigurosa y elegantemente vestida en un atuendo crema oscuro bordado n hilo cobrizo, con su largo cabello castaños sobre sus hombros, ingreso en el jardín quitándole el aliento con solo aparecer…desde lejos no aprecia ser u hombre nada feo, pero caminando con la cabeza abajo—como ordenaba el protocolo—ella no podía ver su rostro.
-Es un honor conocerla, majestad Imperial—saludo Neji.
También estaba nervioso, únicamente consiguiendo contemplar el elegante kimono rosa bordado en oro que ella estaba usando y, poco a poco, consiguiendo ver su rostro mientras levantaba la mirada. Facciones suaves, ojos gatunos y radiante como dos esmeraldas, largos cabellos similares a la seda y de un rosa inocente...Neji hizo lo posible por parecer correcto y discreto mientras asimilaba la belleza de la Emperatriz que, ciertamente, superaba cualquier expectativa que él hubiera tenido. Sakura se apretó ligeramente las manos bajo las mangas de seda del Kimono, incapaz de poder sonrojarse o morderse el labio inferior al contemplar el rostro de aquel hombre serio, de rasgos concisos y especialmente gallardos, ojos gris perla y largo cabello castaño completamente liso…
Era realmente atractivo, tanto que Sakura debía admitir que le temblaban las piernas a causa de los nervios. Danzo observo satisfecho el intercambio de miradas, su hijo era atractivo, nadie lo dudaba y la Emperatriz no había podido evitar aceptarlo con solo encontrarse en su presencia.
Pero, y era un gran pero, la Emperatriz Viuda debía decidir en profundidad—y con la aprobación de su hija, la Emperatriz—si el prometido en cuestión merecía ser aceptado como Emperador Consorte del Imperio en base a todas las reglas y normas que regían la corte Imperial y su etiqueta absolutamente rigurosísima que exigía un comportamiento siempre correcto, discreto, moralmente digno y propicio para las ocasiones. Todos en el Palacio se regían por aquellas reglas, desde los preparados Consortes que podrían tener concubinas, -que no pudieran engendrar descendencia—hasta las sirvientas que debían evitar toda forma de comportamiento indecoroso o lascivo, todo seguía un juego especial y una metamorfosis completamente concreta y estrictamente diseñada para tener un funcionamiento completamente especifico.
La Emperatriz Viuda Tsunade había sido la única favorita del difunto Emperador Kizashi y pese a no haber sido madre de ningún Príncipe, su comportamiento y decoro la habían hecho muy querida por todos en el Palacio y—en base a ese respeto—permanecía en el Palacio para dar orden a todo mientras la nueva Emperatriz se encargaba enteramente de los asuntos de estado. La Emperatriz Viuda tenía bajo su absoluta tutela al futuro Emperador y tenía muy en claro como debía comportarse aquel arrogante y soberbio joven si es que pretendía llegar a ocupar el trono de Consorte Imperial.
Por ello fue que—y sin excepción alguna—dos de los miembros del sequito de la Emperatriz—el ilustre Kakashi Hatake y la siempre servicial Kurenai Yuhi—hubieron de entrar en las habitaciones de lord Neji para prepararlo para sus lecciones, pero desgraciadamente, para las ocho de la mañana, el joven hijo del Regente Imperial aún se encontraba profundamente dormido, para inquietud de los sirvientes. Entornando los ojos, irónicamente divertido por tener que tratar con un niño—pues eso parecía aquel joven—Kakashi carraspeo ligeramente más fuerte en un intento por despertarlo…pero nada sucedía, no porque el hijo del Regente estuviera dormido sino porque intentaba volver a dormirse pese a tantas interrupciones.
-Levántese, por favor—pidió Kakashi, incapaz de creer que hubiera alguien tan terco en el Palacio.
Bufando ante aquella condenada insistencia, Neji se sentó sobre la cama, observando con palpable molestia a los sirvientes presente y que se creían con derecho a ordenarle que se levantara. Si no tenía nada más que hacer que verse guapo y esperar al día de su boda para ser Emperador, ¿Qué sentido tenia despertarse temprano? La Emperatriz seguramente debía estar dormida para esa hora.
-Ya es tarde—informo Kurenai ante la exasperada mirada del pelicastaño.
-El Emperador dirige las cosas aquí—recordó Neji sin humor par lidiar con aquellos insubordinados, bostezando perezosamente, -yo me levanto cuando quiero—demando sin esperar protesta.
De sola sayo, y evitando burlarse, Kakashi y Kurenai fingieron absoluta seriedad. Sin duda aquel joven no sabía absolutamente nada de etiqueta o formalismos, puede que la joven Emperatriz no pudiera atender asuntos de estado con completa libertad pero—a esa hora—se encontraba levantada desde hacía ya dos horas; primero saludando a la Emperatriz antes de ir al templo a orar, luego a dar un paseo por el jardín, desayunar lo estrictamente necesario, dedicar un poco de tiempo a practicar música, dos horas de entrenamiento y artes marciales, almorzar en sus aposento nuevamente, repartir su tiempo en base a lo que el regente quisiera pedirle y finalmente otro paseo por el jardín antes de regresar a sus aposentos para pasar la tarde pintando antes de la hora de cenar cuando invitaba a su madrastra a sus aposentos. Si la joven Emperatriz pudiera encargarse de los asuntos de estado por su absoluta cuenta, sin duda alguna sería una mujer muy organizada, pero se le estaba prohibido leer o escribir.
-La corte esta gobernada por la Emperatriz Viuda—recordó Kakashi para sorpresa del pelicastaño.
-Ella se levanta a las seis en punto, al igual que la Emperatriz—informo Kurenai que intento mantenerse seria ante la atónita expresión del joven lord. –Todos los sirvientes y doncellas han de estar despiertos una hora antes—añadió aludiendo no solo a la servidumbre sino también a la alta alcurnia.
Neji apenas y podía creer aquello, ¿Quién podía levantarse a las seis de la mañana? Era insólito despertare antes de que el sol apareciera en el cielo a su entender, ¿Es que nadie dormía en aquel Palacio? Consternado y molesto ante semejante imposiciones, Neji volvió a tumbarse sobre la cama, cubriéndose con las sabanas, más que dispuesto a seguir durmiendo por más que incluso la Emperatriz Viuda o la Emperatriz fueran a ordenarle levantarse.
Observándose nuevamente entre sí, claramente divertidos, tanto Kakashi como Kurenai tiraron de las sabanas hasta dejarlas caer al suelo ante la sorpresa del joven lord que los observo con un gesto ligeramente infantil. Pero…y regresando al punto, esa no era la única coa a aprender de parte del futuro Emperador.
Cabeceando a ratos a causa del sueño, Neji se sobresaltó en cuanto el pequeño cuenco de porcelana que tenía sobre la cabeza hubo caído al suelo en aquella clase de etiqueta donde debía "demostrar" que tenía una postura correcta y digna pero todos los trozos de porcelana sobre el suelo no hacían sino indicar lo contrario, estaba fallando y lo peor era que no le importaba. Otro cuenco fue colocado sobre su cabeza pero Neji, con un mohín infantil, se lo quito haciéndolo caer al piso, haciéndose trizas en menos de un parpadeo. Se suponía que un Emperador, al igual que una Emperatriz, debía ser una figura imponente y que destilara poder y autoridad, serenidad y que diera ejemplo a todos, en ello consistía aquel esfuerzo en la postura y los modales para que el mundo entero diera testimonio de quien regia el Imperio que abarcaba todo Japón.
-¡No puedo!, ¡No lo haré!—espeto Neji, dándose por vencido completamente.
La siguiente clase fue más atractiva o instructiva a entender de Neji; el almuerzo, y con tanta variedad de plato sobre aquella mesa, únicamente predispuestos para él, el pelicastaño no pudo evitar sino probar glotonamente porción tras porción ante la reprobatoria mirada de Kakashi y Kurenai que veían como otra de las pruebas impuestas por la Emperatriz Viuda era descartada ante los errores del joven aspirante a Consorte y Emperador. Un Emperador o Emperatriz debía de comportarse moderadamente, comer cuando era necesario únicamente y jamás con glotonería, el decoro y el respeto, los modales, importaban y mucho, eso no podía olvidarse.
-Llévense todo—ordeno Kakashi, negando silenciosamente con la cabeza.
Neji se aferró a la mesa en el acto al escuchar aquellas palabras, pero las sirvientas presentes hicieron oídos sordos y de forma inmediata quitaron plato tras plato de la mesa ante la mirada frustrada del joven pelicastaño. La siguiente clase, decoro y comportamiento, tampoco fue mejor para el pelicastaño que apena y memorizaba el extenso protocolo cortesano porque, claramente, no le importaba.
A entender del servicio de la Emperatriz Viuda, no tenía sentido prepararlo para ser Emperador.
Sakura se cubrió lo labios para no reír mientras Ino le informaba los "avances" de su prometido en los deberes y pruebas que había de asumir como futuro Emperador, Neji era muy guapo pero no era paciente.
La Emperatriz, con un riguroso Kimono blanco de escote cuadrado bajo una capa azul metálica bordada en plata y diamantes,—para formar flores de cerezo—ceñida a su cintura, paseaba en compañía de su sequito, con su largo cabello rosado cayendo sobre sus hombros y espalda, adornado por una corona de plata a juego con un par de largos pendientes.
Sakura no quería ser arrogante pero; no comía jamás con glotonería, oraba exhaustivamente, mostraba decoro y respeto, pese a no saber leer o escribir comprendía lo que exilia el protocolo, despertaba temprano y su postura era como la figura de una grulla a opinión de todos, grácil y perfecta. Era divertido superar a un hombre, era divertido ser quien tuviera más amor y respeto de parte de la nobleza pese a no ser más que una Emperatriz novata y tonta a ojos de muchos, pero si pudiera tener en sus manos el conocimiento necesario…podría llegar realmente lejos, estaba segura de ello.
-Dejémoslo decidir—ironizo Sakura ante la permanente sonrisa de Ino que se complacía con informarla de todo. –Con ese carácter que tiene, nunca será Emperador.
La Emperatriz y su sirvienta, acompañadas o escoltadas por Shikamaru y Choji, se sonreían de manera cómplice, más que divertidas ante los tropiezos y traspiés del pelicastaño que no daba señal alguna de ambicionar ser Emperador, de ser así…mejor para ella, podría elegir a cualquiera de sus consortes, a quienes deseaba conocer, y de paso se libraría de un poco de la influencia de Danzo Shimura Pasha. El aire del jardín les confería paz mientras se dirigían hacia el patio del Palacio para regresar a los aposentos de la Emperatriz.
-¡Atención!, ¡Su Majestad la Emperatriz!
El repentino anuncio de parte del heraldo le hizo saber a Sakura que, además de ella y su sequito, había alguien o algunas personas presentes en el patio del Palacio. En cuanto la Emperatriz se giró para ratificar que era aquello, se encontró con el cuadro de poco menos de cien jóvenes, uno que otro ligeramente mayor o menor que ella, atados de las manos con cuerdas y con sus ropajes ligeramente sucios, todos parecían plebeyos comunes o campesinos y, sin embargo, le inspiraron lastima.
-¿Ocurre algo, majestad?—indago Ino al ver que la atención de la Emperatriz se dirigía hacia otro lugar.
La Yamanaka siguió la mirada de la Emperatriz, contemplando aquel cuadro, era algo común en el Palacio…pero con respecto a las mujeres, jamás se había presenciado tal imagen degradante de hombres que eran reducidos a parte de la servidumbre o de los Consortes de la Emperatriz…era algo extraño pero esperable al mismo tiempo, no se podía concebir una reacción exacta.
-¿De dónde vienen?, ¿Por qué los trajeron?- cuestiono Sakura ante la presencia de aquellos hombres atados con cuerdas y forzados a estar de rodillas en su presencia, una imagen triste y denigrante a sus ojos.
-Esclavos de Konoha—informo Ino a la Emperatriz que igualmente no parecía conforme con aquella expresión, -algunos han de integrarse como sirvientes, otros como sus Consortes, majestad—informo la Yamanaka a modo de recordatorio. Pero la atención de la Emperatriz se mantuvo sobre aquellos hombres a quienes escudriñaba con la mirada muy atentamente. -¿Desea destinar algo para ellos?—infirió la rubia a modo de pregunta al ver el debatir en la mirada de la pelirosa.
La Emperatriz bajo la mirada ante eso, que más placentero hubiera sido para ella ordenar que los liberaran o que los albergaran en el Palacio con los debidos recursos para luego dejarlos partir…pero esos deberes no el competían, eran asuntos referentes a la Corte Imperial y solo su madrastra; la Emperatriz Viuda, podía decidir.
-Quisiera—garantizo Sakura en lo que pareció ser un susurro ante de girarse hacia Ino, -pero si lo hiciera, daría lugar una discusión con lord Danzo—menciono esto con claro pesar que fue palpable para la Yamanaka. –Que sean tratados bien, eso es todo lo que puedo pedir.
No aguantando más ver aquella escena, Sakura se sujetó la falda para caminar más rápidamente, seguida muy de cerca por su sequito sin saberse atentamente observada y analizada por la mirada de alguien. De rodillas sobre el suelo, Sasuke se mantuvo con la frente en alto, observando la partida de aquella mujer, aquella que era responsable de su sufrimiento y desdicha, aquella que le había quitado todo cuanto podía haber amado en la vida. Al fin había una responsable en su mente, al fin tenía un punto hacia dónde dirigir tanto odio que se había formado durante todo el trayecto que lo había llevado a idear cientos de planes de como destruir a aquella insufrible mujer, a la Emperatriz, ella era quien debía pagar todo cuanto estaba rememorando mientras la veía desaparecer por el jardín con su sequito tras ella.
Tenía que entrar a ese Palacio y tenía que matarla.
PD: He actualizado pronto porque vi mucho interés en la historia :3 dedicando este primer capitulo a cinlayj2 (que apoya la historia cm fan SasuSaku) a DULCECITO311 (a quien enserio aprecio por seguir mis historia/y si, Sakura se casa 3 veces en la historia y se embaraza en múltiples ocasiones pero no siempre resulta bien, todo por las intrigas) y a Adrit126 (a quien, insisto, dedico la historia por ser un triangulo NaruSasuSaku) Habra muchos hombres ligados a las Emperatriz pero solo dos conseguirán disputar su corazón; Sasuke y Naruto :3 gracias a todos los lectores y seguidores de esta historia. Para quienes esten interesados; actualizare mi fic "El Siglo Magnifico: La Sultana Sakura" el miércoles por la tarde ya que tengo exámenes mañana y el miércoles durante la mañana :3 besos, abrazos y hasta la próxima/ si quieren ver el dorama: . aquí esta con subtitulos y en Dailymotion en audio latino, inicio con el prologo del capitulo 1 pero luego me remonto al capitulo 6, adiosito :3
