-La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una ligera adaptación del dorama coreano "Empress Ki" protagonizado por Ha Ji Won (Emperatriz Ki Nyang), Ji Chang Wook (Emperador Huizong) y Ju Jin Mo como (Rey Wang Yoo). Los personajes pertenecen completamente a Masashi Kishimoto más su distribución y/o utlización es de mi entera responsabilidad para la dramatización de la historia.
Capítulo 3
Sakura, sonriente, le indico a Temari e Ino que se retiraran.
Con su largo cabello rosado ya peinado y únicamente vistiendo un camisón mantequilla claro de escote alto y decorado por cintas jade, mangas y caída holgada semi transparente, completamente cómodo para dormir, la Emperatriz se levantó de su tocador, avanzando hacia su cama, la emperatriz jugo distraídamente con las puntas de uno de los mechones de su cabello, completamente despreocupada. Neji no había dado indicios de requerir su presencia a lo largo el día y por ende no tenía nada en que pensar.
Tocaron repentinamente contra la puerta, causando su extrañeza. Pese a ello, Sakura se acercó a su tocador de donde tomo la campanilla que agito ligeramente. Era tarde, y a menos que se tratara de su madrastra, no esperaba que nadie la visitara a esa hora. De ipso facto las puertas se abrieron con un ligero chirrido permitiendo la entrada de un hombre que ella nunca recordaba haber visto, vestido como si fuera un emperador en un atuendo de seda negra y roja bordado en oro, con largo cabello azabache recogido en una coleta y que, reverenciándola debidamente, se detuvo frente a ella.
Entonces Sakura reparo en la situación…todo era en base a lo dicho por su madrastra, se suponía que debía pasar la noche con él. Abrumada, ligeramente, Sakura se sentó sobre la cama ante la atenta mirada de Itachi quien la imito, no pensaba presionarla ne lo absoluto, todo debía desarrollarse según lo que ella quisiera, una primera vez jamás podía ni debía ser algo obligado e Itachi era consciente de ello mientras la observaba en espera de que dijera algo. Si él no estuviera enamorado de Izumi…con todo gusto hubiera accedido a enamorarse de ella, era una mujer hermosa, bondadosa y que pese a todo el conocimiento que no tenía intentaba velar por el pueblo que la veía como a una diosa.
Mientras no tuviera una hija, mientras no tuviera una heredera…nunca podría oponerse a lo que Danzo Shimura hiciera, ello llevo a Sakura a aceptar que esa noche habría de compartir la cama con un hombre por primera vez y aceptar que no tendría el cuento de hadas que toda mujer imaginaria, su primera vez no sería con alguien a quien amara y la amara a ella, seria con un hombre que—pese a su atractivo y aire de gentileza y confianza—le era ajeno, pero que estaba de su lado en ese juego político, lo único que podía tranquilizarla.
Soñaba que yo celebraría esta primera noche con otra persona, para mí no es sino un funeral: perlas diamantes, joyas, vestidos, todo se ve como un ataúd ahora
Con un suspiro que fue lo único que salió de sus labios, Sakura se giró para darle la espalda a Itachi, aparto su largo cabello y colocándolo por sobre su hombros, girando su rostro ligeramente hacia y asintiendo a modo de respuesta. La Emperatriz, al sentir al Uchiha deslizar las mangas del camisón para exponer sus hombros, solo pensó en la muerte de su padre y su madre, en como tendría que sacrificar cada fibra de su ser para sobrevivir y darle a otros lo que quisieran, jamás pudiendo alcanzar la felicidad. Bajando la mirada, Sakura soltó el enganche de los listone de seda sobre su escote para dejar caer el camisón que se arremolino a la altura de sus caderas.
La pelirosa levanto resignada la mirada en cuanto sintió a Itachi tomándola delicadamente dél mentón, en cierto modo agradeció que él fuera con quien tuviera que pasar esa noche, le transmitía confianza pese a cuan poco importante o humana se sentía en ese momento. Accediendo, Sakura unión sus labios con los del Uchiha que no tardo en abrazarla por la espalda y transmitirle esa calma que le permitiría concretar esa primera vez en todo el sentido de la frase.
Soy Sakura, la hija el Emperador Kizashi y la Emperatriz Mebuki, mis días de inocencia han terminado para siempre, ya no me importara nada, he de guardar silencio y ser lo que otros desean, estoy muerta a partir de esta noche…
Los días tras esa primera noche se habían sucedido con calma hasta casi cumplirse un mes, como Itachi visitaba tardíamente los aposentos de la Emperatriz era normal que nadie supiera que eso tenía lugar, de hecho en todas las noches sucesivas, sin falta aparente, nadie tenía ni la menor idea de que la Emperatriz ya no era virgen.
El personal de guardias y doncellas que vigilaba los aposentos de la Emperatriz día y noche eran los únicos que tenían conocimiento de quien era Itachi y de cómo se quedaba en los aposentos de la Emperatriz hasta que ella abandonara la habitación por la mañana. Era algo positivo que nadie supiera quien era o de lo contrario quizá el Uchiha corriera el riesgo de sufrir un atentado o accidente por culpa del Emperador que seguramente sería implacable si se enteraba que lo estaban pasando por cornudo ante todo el Palacio y la Corte Imperial.
Vistiendo la tradicional armadura de placa de oro por sobre su atuendo, Pein acompañaba a su hermano y Emperador en su paseo por los jardines, vestido elegantemente en unos atuendos jade bordados en oro y ribeteados en seda purpura. El mayor de los hijos del Regente Imperial aconsejaba a su hermano menor en espera de que los rumores sobre sus problemas íntimos con la Emperatriz desaparecieran o de lo contrario Neji acabaría siendo la burla de toda la familia.
-Ahora no es momento para confiarse, Majestad—aconsejo Pein luego de escuchar a Neji adularse a sí mismo y decir que la Emperatriz no tardaría en buscarlo. –Necesitas procrear una heredera lo más pronto posible.
Neji detuvo su andar ante aquella conversación, no era su culpa, la Emperatriz no ponía nada de su parte y ni siquiera había visitado sus aposentos luego de la boda. Sabía que muchos rumores circulaban sobre su persona, catalogándolo de impotente y muchas cosas más, pero no le interesaban esas diatribas en lo absoluto, solo eran cuchicheos inútiles de ancianas y brujas alcahuetas, no tenía por qué verse afectado si aquello no era cierto.
-No te preocupes hermano—tranquilizo Neji luego de haber escuchado el nuevo sermón, -cuando yo disponga la tendré a mis pies—aludió el pelicastaño sin demasiado interés.
Toda mujer no dudaría en aceptar pasar una noche con él, y sin embargo tenía que guardar silencio por culpa de una niñata con título, pedigrí y aires de grandeza que hasta la fecha era la única mujer que rechazaba su presencia, simplemente absurdo. De manera repentina un eco de carajadas resonó en los pasillos aledaños del Palacio cuyos balcones y escaleras conectaban con el jardín y por donde caminaban sirvientes y doncellas del Palacio que, al ver al Emperador y su hermano, detuvieron sus risas y bajaron la cabeza en una reverencia.
Con solo mover la cabeza, Neji les indico a los sirvientes y doncellas que se acercaran, acción que llevaron a cabo sin titubeo pese a su temor por ser reprendidos a causa de los cuchicheos que había escuchado y que no hacían sino divulgar todavía más. Neji se cruzó de brazos y observo a su hermano en espera de iniciar el interrogatorio, su paciencia era escasa y todavía más si era a él a quien involucraban en los cotilleos y tenía buenos motivos para pensar así.
-Todos ustedes han estado hablando del Emperador, ¿No es así?—cuestiono Pein en voz alta, esperando una respuesta clara.
-Dense prisa y digan la verdad—apresuro Neji.
La familia—hijos—del Regente Imperial, no podían ni debían ser objeto de burla de nadie, su poder eran inmensamente grande y nadie, nadie tenía porque pensar lo contrario. Quien pensaba diferente o cuestionara su grado de poder e influencia…bueno, sencillamente no vivía para contarlo. Uno de los sirvientes, conocido como Yahiko, levanto la mirada hacia el Emperador.
-He oído…que la Emperatriz pasó la noche con alguien—confeso Yahiko por temor un castigo.
Con solo aquellas palabras el rostro de Neji perdió todo color, incrédulo de lo que escuchaba, Pein parpadeo confundido a la par que se giraba hacia su hermano que parecía propenso a un desmayo inminente, pero le pelicastaño le indico que estaba bien mientras asumía la idea que todos cotilleaban a sus espaldas…tenía que ser una mentira, eso debía ser, solo podía tratarse de una maldita broma.
La Emperatriz no podría haber pasado la noche con nadie más.
Sakura acomodo mejor el kimono sobre su cuerpo luego de que Temari acabara de peinarla.
Lucía un halagador kimono fucsia brillante bordado en hilo cobrizo de escote alto y cuadrado, mangas holgadas y caída halagadora por sobre su figura, con su largo cabello rosado completamente suelo pero hábilmente peinado para sostener una diadema con un broche en forma de flor de cerezo por sobre la usual corona que siempre usaba y un par de largos pendientes a juego.
Con ayuda de un sirviente Itachi de igual modo termino de vestirse ante la atenta mirada de la Emperatriz Viuda Tsunade que, cada mañana, visitaba la alcoba para saludar a la pareja. Ciertamente Itachi y Sakura eran solo amigos entre sí, tenían confianza y ella podía comentarle sus dudas pero más allá de eso no había nada salvo la habitual interacción íntima por las noches, las distancias estaban bien trazadas y eso no les molestaba a ninguno de los dos.
De manera repentina, la Emperatriz no pudo evitar llevarse la mano a los labios en cuanto sintió su estomago llenarse de nudos, provocando que sintiera una nausea repentina pese a no haber probado bocado alguno esa mañana. La Emperatriz Viuda la observo en el acto, causando la extrañeza del Consorte y la Emperatriz que se levantó de su tocador en ese momento.
-¿Sientes nauseas?—cuestiono Tsunade con exigencia.
Ligeramente trastocada, pero relacionando ese síntoma, Sakura no tardo en asentir. Había pasado aproximadamente casi un mes desde su primera vez…¿Cabía la posibilidad siquiera?, ¿Podía estar embarazada? Siendo que Itachi y ella pasaban casi todas las noches juntos…era más que seguro y Sakura no pudo evitar orar porque así fuera, si estaba embarazada entonces podría librarse de algo de la inmensa influencia y órdenes del Regente Imperial, su hija estaría libre de aquellas intrigas.
-Felicidades Itachi—adulo Tsunade con una sonrisa, completamente consiente de que todo lo hecho había valido la pena para llegar a donde estaban, -eres el padre de la futura Princesa Heredera.
Complacida ante aquella idea, Sakura no pudo evitar llevar una de sus manos a su vientre a la vez que levantaba la mirada hacia Itachi que sonrió de igual modo, sin importar que ambos no se amaran…una niña o niño siempre debía ser considerado como una bendición. Itachi, si esta niña nacía, tendría una gran responsabilidad; criar a la heredera y convertirla en una joven de bien, en una Princesa digna y por ende debía tener una buena educación y la Emperatriz Viuda se la había dado.
Las puertas se abrieron de forma repentina provocando el sobresalto de la Emperatriz cuyo rostro palideció ante la llegada del Regente Imperial, cosa que hizo a la Emperatriz Viuda situarse junto a la Emperatriz, entre Itachi y ella siendo el Uchiha quien se vio forzado a bajar la cabeza.
-¿Por qué su Majestad me ha insultado así?, ¿Remplazando a mi hijo por un simple consorte?—cuestiono Danzo, hablándole a la Emperatriz como si fuera una simple chiquilla e insultando al Uchiha en el proceso.
Sakura trago saliva de forma casi inaudible, sintiendo como le temblaban las piernas a causa de los nervios. Al parecer ya no podía proteger más a Itachi, ahora era sabido que él era el Primer Consorte que tenía…y temía que Danzo Shimura se atreviera a hacer algo, no quería que nadie muriera por su culpa.
-Cualquiera puede sentarse en el trono…pero mantenerse es lo difícil—recordó el Regente como una sutil amenaza para la Emperatriz, ella era tan joven que tratarla como a una niña ya de por si era una consideración a ojos del Shimura. -¿Entiende lo que quiero decir?
La pelirosa asintió de forma inmediata ante la triste mirada de la Emperatriz Viuda que se sentía impotente por no poder protegerla de ninguna forma. No había nada que pudiera hacer, su poder y autoridad como gobernante de la corte no alcanzaba a protegerla o alejarla de la influencia y el yugo de Danzo Shimura y su estirpe, pero al menos ya había sido concebida la heredera y por ende había una posibilidad de deshacerse del Regente Imperial.
-Si mi hijo tiene una sola queja, este Palacio se convertirá en un mar de sangre—advirtió el Shimura en un susurro para la Emperatriz quien bajo la cabeza, con miedo, -Majestad—ironizo el Regente.
Sin una debida reverencia ni alguna muestra de respeto, el Regente Imperial se retiró dándole la espalda a la Emperatriz que, ya sabiéndose a salvo, se sintió desfallecer antes de ser sostenida por Itachi. Danzo era el mayor de los problemas y hasta que no desapareciera…Sakura estaba segura que no podría vivir tranquila.
Ni ella, ni su hija.
Luego de tantas complicaciones emocionales y dejando extrañamente atrás a su séquito, Sakura recorrió el patio trasero del Palacio por su cuenta, abrazándose a si misma mientras intentaba pensar en algo que hacer para salir de aquella situación, tenia que proteger a su hija o hijo de alguna forma, nunca se perdonaría el que le sucediera algo y en ese Palacio tenia todas las de perder.
Dentro de unos meses el embarazo comenzaría a notarse y todos sabrían, sobre todo Danzo Shimura, que el bebé a punto de nacer no era de Neji sino de Itachi, ¿Qué hacer?, ¿como salvarse?, ¿Cómo salvar a su hija o hijo que era lo más importante?Bajo aquellos pensamientos Sakura no se dio cuenta hacia donde iba y con quien se encontraba de igual modo que Sasuke que cargaba una cubeta de agua en cada mano, perdido en sus propios pensamientos antes de encontrarse con una persona a quien no le vio el rostro pero salpico ligeramente de agua en la falda de su Kimono, antes de levantar la vista y reconocer a la persona que tenía en frente..
-Majestad—reverencio, Sasuke.
Despertando de sus pensamientos producto de la repentina y fría sensación de la falda de su kimono humedecerse, Sakura bajo la mirada con confusión antes de observar quien había hecho eso, encontrándose con un hombre, aparentemente de su edad o uno o dos años mayor que, al reconocerla, no tardo en bajar la cabeza en una reverencia. La situación era perfecta y pese a ello—teniendo las manos ocupadas por causa de las cubetas—Sasuke era consiente de que no podía actuar en ese momento. La risa proveniente de los labios de aquella mujer infame lo confundió en demasía.
-Debo darte las gracias—hablo Sakura entre risas, divertida por ver que al menos por una ocasión, y con la falda del kimono ligeramente húmeda, ya no lucia tan perfecta como debía ser una Emperatriz, ahora era ella: Sakura, -eres el primero que me da motivos para reír. Sasuke levanto la vista, observando por primera vez los ojo de aquella mujer, aquellos pozos esmeralda llenos de inocencia y que lo hicieron titubear enormemente…ella no parecía una mala persona y sin embargo lo era, o al menos al haber firmado la orden para asesinar a su familia. Era hermosa, más hermosa que cualquier mujer que hubiera visto en su vida…y la única que estaba privada de él porque nunca, salvo en otra vida, podría haber algo entre ellos.
La sonrisa en el rostro de Sakura desapareció a la vez que contemplaba el rostro de aquel hombre, sintiendo los latidos de su propio corazón acelerarse de manera extraña y agradable que la hizo sentir vulnerable. Era sumamente atractivo, más que cualquier hombre que hubiera visto y con una mirada única e intensa e aquellos orbes ónix que incluso parecía llegar a intimidarla, por una vez Sakura se sintió inferior a un individuo, inferior a aquel hombre que la hacía sentir como lo que deseaba ser…una mujer normal.
-¿Cómo te llamas?—indago Sakura, saliendo de aquel trance y plasmando una sonrisa en su rostro para no parecer tan abrumada. Por respeto y renuencia, Sasuke bajo la mirada ligeramente sin cambiar nada de su postura, no podía responderle siquiera…no quería acercarse a ella. -¿Por qué no me contestas?—infirió dando dos pasos hacia él y acercando sus rostros.
El repentino eco de pasos hizo a Sakura girarse hacia el pasillo que daba contra el lado derecho de donde estaban y donde apareció Neji que se detuvo iracundo ante ambos, observando al sirviente como menos con un insecto, sintiendo odio solamente de verlo y todavía más al ver que, sínicamente, lo reverenciaba. Por mero impulso y deseo propio, Neji le volteo el rostro de una bofetada ante la cual Sasuke cerró los ojos y oro por paciencia, ni aunque aquel hombre fuera el Emperador…nadie, nadie le había levantado la mano en su vida y no guardaría silencio a menos que le resultase conveniente.
-Eres él, ¿No es así?—acuso Neji, llevando sus ojos hacia la Emperatriz y luego hacia aquel hombre que se mantuvo con la mirada baja, fingiendo lealtad. -¡¿Tu eres el amante de la Emperatriz?!—grito el pelicastaño, volviendo a levantar la mano para golpearlo.
Pero el agarre de la Emperatriz sobre su brazo se lo impidió. Sakura sostuvo el brazo del Emperador a la par que llegaba su sequito luego de haber estado buscando por mucho tiempo. Sakura le soltó el brazo solo cuando creyó que Neji había entendido que ella estaba ligada a aquella discusión y que, por ende, él no podía hacer nada sin que ella lo permitiera.
-¿Cómo es que prefiere a los Consortes y sirvientes antes que a mí?—cuestiono Neji sin reparar en la sonrisa ladina que se formó en el rostro de Sasuke.
Nunca había esperado que fuera tan fácil humanizar a un Emperador, pero aparentemente si a Neji que no se daba cuenta de la absurda imagen que daba en aquella riña celopata, no le interesaba lo que pasara con quienes habitaban en el Palacio…pero por, una vez, decidió ser egoísta y disfrutar del momento con toda libertad, claro, en tanto le estuviera permitido y actuando adecuadamente.
Dándose cuenta de la situación, pero no aceptando escuchar cualquier clase de excusa, Neji se retiró por el mismo lugar de donde había venido, furioso. Sabiéndose a solas, o sin Neji, Sakura suspiro tranquila mientras se llevaba una mano a las sienes para mitigar le molestia que le había dado aquella insignificante situación. Llevo su mirada hacia el pelinegro que se mantenía con la mirada baja…tal vez tuviera miedo de decirle su nombre y verse implicado en un problema, por ello Sakura acepto únicamente el que no hubiera hecho nada pese al actuar de Neji.
-Perdón—pronuncio Sakura inclinando ligeramente su rostro hacia el de él para que la escuchara.
Sasuke levanto la mirada en cuanto la Emperatriz pasó por su lado con su comitiva de sirvientes, sumamente extrañado por su forma de ser. Esperaba que fuera una mujer cruel…pero en lugar de ello era amable y dulce con todos. El Uchiha negó antes esos pensamientos, no podía confundirse, estaba aguantando todo en ese palacio por una razón y solo una razón. Entonces, y centrándose en lo importante, Sasuke recordó que había escuchado a los sirvientes decir que durante las noches que la Emperatriz pasaba con su Consorte...los guardias no vigilaban sus aposentos.
Actuaria esa misma noche.
Sasuke siempre había sentido afinidad con el sigilo y actuar de noche no le resultaba dificultoso en lo absoluto, de hecho desde los seis años él y su hermano Itachi solían salir a entrenar para que su padre o su madre no los culparan por evadir sus lecciones pese a que al día siguiente estuvieran más dormidos que despiertos.
Para su sorpresa los guardias no abandonaban su vigilia de los aposentos de la Emperatriz sino que se relajaban a tal grado en que dormitaban profundamente, apoyados contra las paredes sin escuchar ni ver nada, ocasión que aprovecho Sasuke abriendo ligeramente las puertas como para entrar sin problemas. No reparo en los lujos de la habitación, en el oro o en nada más que hubiera a su vista sino en la cama donde yacía la Emperatriz, tomando firmemente la daga en su mano y avanzo lentamente para no ser oído por nadie, ni en el interior ni en el exterior. Sasuke se detuvo ante la cama…estaba solo un movimiento, solo le bastaba clavar la daga en su mano en el corazón de aquella mujer y todo habría terminado, ¿Qué importaba si moría? Al menos había cumplido su venganza, esa era satisfacción suficiente a su entender.
Sasuke suspiro una única vez antes de tomar el impulso y lanzarse hacia su objetivo…pero ne medio de la trayectoria algo lo detuvo, o mejor dicho alguien. El Uchiha levanto la mirada hacia el individuo encontrándose con el rostro de su hermano…Itachi. Sasuke parpadeo confundido, creyendo que aquello no era sino producto de su propia imaginación, pero su hermano no hizo sino observarlo con decepción antes de voltear a ver a la Emperatriz que para su tranquilidad seguía profundamente dormida.
Ante la confusa expresión de su hermano, Itachi se levantó de la cama y avanzo hace el tocador de la Emperatriz, tomando la habitual bata ya dispuesta para él que se colocó sobre la ropa de dormir, señalando la puerta con la mirada…pero Sasuke seguía incapaz de reaccionar. Con el debido cuidado, Itachi coloco su mano alrededor del brazo de Sasuke, sacándolo de aquel trance.
-Cierra la boca y sígueme—ordeno Itachi ante la sorprendida mirada de su hermano.
Habiendo abandonado los aposentos de la Emperatriz, Itachi se detuvo en el otro extremo del pasillo, indicándole a Sasuke—aún muy sorprendido—que se quedaran ahí. Era tarde y nadie, salvo los sirvientes ya dormidos a las puertas de los aposentos de la Emperatriz, recorría aquellos pasillos tajantemente exclusivos a menos que se tratase de la Emperatriz Viuda que a esa hora igualmente debía encontrarse dormida.
-Esperaba que volviéramos a vernos—reconoció Itachi dándole la espalda a su hermano y observando por el balcón del pasillo los rincones del palacio iluminados por lámparas, -pero no bajo estas circunstancias—cito esto último con ironía.
Observando la espalda de su hermano, Sasuke no supo que decir. Itachi, contra todo pronóstico posible, seguía vivo e incluso formando parte de la elite más alta, él era el amante de la Emperatriz, él era quien le hacia la vida imposible al Emperador Neji. Por un momento el Uchiha no pudo evitar sentirse orgulloso, nadie salvo su hermano podría hacer algo así…pero también sintió nostalgia, tristeza y calma a la vez. Al menos sabía que ya no estaba solo en aquel mundo inmenso.
-Itachi, nuestros padres…- inicio Sasuke siendo que no tenía nada más que aludir para iniciar una conversación con él.
-Lo sé—interrumpió Itachi.
El mayor de los Uchiha no necesitaba voltear a ver a su hermano para saber que Sasuke estaba molesto, claro, molesto porque había tenido que cargar con todo solo, molesto por cargar con aquel recuerdo y por verlo a él completamente inexpresivo con respecto a la muerte de sus padres. Claro que lo afectaba, pero era más inteligente que eso y sabía quién era el responsable, la Emperatriz no pues ella ni siquiera había asumido como tal en aquella fecha, la culpa recaía sobre otra persona…el mismo padre del Emperador: Danzo Shimura.
-¿Lo sabes?—cuestiono Sasuke molesto a su espalda, teniendo cuidado de no elevar demasiado su tono de voz. -¿Y pese a todo eso no te repugna estar en la cama con la misma mujer que es culpable de todo?—exigió saber Sasuke, recordando que su hermano había estado en la misma cama que la Emperatriz, que aquella mujer que era la culpable de su odio y sufrimiento. -Creí que eras diferente, pero eres igual de insufrible y ambicioso que todos aquí—acuso Sasuke, incapaz de reconocer al hombre que debía llar hermano.
Sonriendo ladinamente ante aquel insulto, Itachi se giró a ver a su hermano, apoyando su espalda en el respaldo del balcón, cruzándose de brazos y no pudiendo evitar observar burlonamente a su hermano menor. Sasuke tal vez ya fuera mayor y pudiera tomar sus propias decisiones, pero no era tan diferente del niño que Itachi tenía en sus recuerdos.
-Búrlate cuanto quieras—aprobó Itachi, encogiéndose de hombros sin demasiado interés para horror de su hermano, -pero ¿Quién eres tú?—cuestiono Itachi señalando a su hermano como si fuera poca cosa, sabiendo que aquello lo enfurecería todavía más. -Un niño que apenas y sabe de mundo—respondió Itachi por él, -¿Cómo te atreves a decir saber algo que yo no?, ¿Qué te da esa facultad?—cuestiono en espera de una respuesta que no llego ni llegaría. Pese a sus aires de suficiencia, Sasuke no dejaba de ser aun un niño, un niño que creía saber más de lo que manejaba en realidad. -El odio y la ira solo te hacen un hombre más en este Palacio…- inculco Itachi siendo que él mismo, en el pasado había tenido aquellos sentimientos.
El menor de los Uchiha bajo la mirada, resignado. Su hermano, como siempre, tenía razón, ¿Qué pretendía hacer en ese Palacio sin saber nada? Su venganza era lo más apremiante en su vida, lo único que movía su existencia en ese punto…era lo único que tenía fundamentos para él y pese a ello Sasuke no se atrevía hablar. Sasuke levanto la mirada por la fuerza en cuanto sintió a su hermano tomándolo del mentón, escudriñando su rostro con sus orbes ónix que no tardaron en concluir su labor, soltándolo y devolviendo a Itachi a su anterior posición, solo que con los brazos en el respaldo del balcón, negando con tristeza para sí mismo.
-No veo a mi hermano menor en estos ojos—concluyo Itachi son clara tristeza reflejada en sus ojos.
Itachi despego su espada del respaldo del balcón y avanzo dos pasos hacia su hermano, remarcando omnisciente las estaturas de ambos, siendo Sasuke ligeramente más bajo desde luego, pero solo porque aún era joven. Sasuke no pudo evitar estremecerse en cuanto sintió aquel gesto sobre su frente, ese poke que su hermano siempre había realizado como una comunicación extraña entre los dos.
-Déjame que te diga un secreto, hermanito tonto—ironizo Itachi con burla antes de endurecer su expresión, -si matas a la Emperatriz todos los sirvientes, eunucos, guardias y doncellas de este Palacio, que provengan de Konoha…moriremos por culpa de tu estupidez- confeso antes de ver la sorpresa en los ojos de su hermano menor que aparentemente no sabía de eso en lo absoluto. -Nadie muere solo en este Palacio, deberías saberlo—critico Itachi siendo que aquello era lo primero que todo guardia, doncella, eunuco, sirviente o consorte debía aprender.
Apartando su rostro del de su hermano, Itachi observo distraídamente todo a su paso, los pasillos, las lámparas, cada trozo de territorio que conformaba aquel hermoso pero letal lugar, cosa que confundió a Sasuke que intento seguirle el paso a la mirada ónix de su hermano.
-Estos muros, el oro, los ajuares, las joyas y el poder son solo una fachada para ocultar el dolor, las lágrimas y la sangre—explico Itachi para aclarar la confusión reinante en la faz de su hermano menor. -Puede que resulte estúpido de mi parte decirlo ahora, pero cuando llegue aquí…quise matar a muchos…- reconoció para sorpresa de su hermano.
Claro, ser apartado de su familia; su madre, su padre y hermano menor, así como su tierra y su hogar no era algo que pudiera hacerse a la ligera. Mirando hacia el pasado, Itachi recordaba haber llegado al Palacio como alguien agresivo y arrogante, incapaz de inclinarse ante nadie y por ende sufriendo castigos para luego aprender y probar su potencial. La Emperatriz Viuda Tsunade se había interesado en él y le había dado grandes oportunidades para educarse y aprender muchas cosas; idiomas, política, matemáticas…en fin, hasta volverlo un erudito. Pero si eso no hubiera pasado, si no hubiera aprendido de todo a su alrededor, Itachi estaba seguro que hubiera muerto al momento de su llegada.
-Pero eso no es una verdadera venganza—instruyo el mayor de los Uchha, sabiendo que eso era lo que deseaba obtener su hermano: venganza. Pero conseguirla no era algo fácil en lo absoluto y muchos morían en el intento siquiera. -Luchar para sobrevivir, soportar todo, hacer caer de rodillas a quien te hizo sufrir y te quito lo que amas—explico Itachi siendo que eso era precisamente lo que tenía pensado hacer con Danzo, si tenía la oportunidad, claro, -eso es una verdadera venganza.
Sasuke se mantuvo callado, escuchando todo cuanto su hermano decía y entendiendo su punto, sintiéndose tonto por haber pensado tan impulsivamente en un inicio, creyéndose un completo idiota por ser tan impetuoso de no actuar con la cabeza en vez del corazón. Pero tenía que cambiar eso, tenía que sobrevivir para ver realizadas sus aspiraciones, tenía que sobrevivir para poder protegerse a sí mismo y a su hermano si hacía falta, aunque al parecer Itachi podía cuidarse solo.
-Solo esta vez, y porque eres mi hermano, guardare silencio y olvidare esto—prometió Itachi girándose hacia el pasillo para retirarse y volver a los aposentos de la Emperatriz. Peor no planeaba irse tan fácilmente y dejar a su hermano con ideas erróneas de los márgenes establecidos para la supervivencia, -pero si vuelves a intentar matar a la Emperatriz…te matare yo mismo de ser necesario—amenazo Itachi dándole la espalda a su hermano y no viendo la tristeza en los ojos de él, -porque no permitiré que nadie inocente muera—diciendo esto, Itachi giro su rosto hacia su hermano que pese a su apariencia quebrada seguía siendo igual de arrogante y orgulloso. -Aprende Sasuke, es lo único que puedes hacer—concluyo, Itachi.
Ya no necesitando decir nada más, Itachi e retiro sin voltear ver a su hermano que, abrumado y dolido con la situación, apoyo su espalda contra la pared, echando la cabeza hacia atrás. No estaba solo, al menos sabia eso, y su hermano velaba por el a pesar de aquella aparente frialdad…pero si él no se vengaba ni daba indicios de hacerlo. ¿Qué esperaba que hiciera él? A Sasuke no le importaba, el seguiría con su camino, tendría más cuidado en base a lo indicado por su hermano pero no retrocedería a sus ideales.
La Emperatriz debía morir y el se aseguraría de que eso pasara tarde o temprano.
PD: actualización dedicada a Adrit126 (por causa de quien existe la historia :3), DULCECITO311 (cuyos comentarios adoro sinceramente) y cinlayj2 (que quería ver un encuentro entre Sasuke y Sakura). Para aquellos que estén interesados, a partir de este miércoles actualizare el resto de mis historias porque antes de eso estaré obligada a rendir exámenes y deberes, pero luego estaré libre y actualizare por montón tanto como me se posible, por ende pido su paciencia :3 gracias queridos lectores y hasta al próxima :3 besos, abrazos y cariños
