-La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una ligera adaptación del dorama coreano "Empress Ki" protagonizado por Ha Ji Won (Emperatriz Ki Nyang), Ji Chang Wook (Emperador Huizong) y Ju Jin Mo como (Rey Wang Yoo). Los personajes pertenecen completamente a Masashi Kishimoto más su distribución y/o utlización es de mi entera responsabilidad para la dramatización de la historia.


Capítulo 7

Nunca se había encontrado en una situación así y por más que sintiera algo por ambos, no sabía cómo salir de esa situación, si soltaba la mano de Naruto él se ofendería y sucedería lo mismo si soltaba la mano de Sasuke, ambos hombres podían estar bajo su poder, podían ser sus súbditos en cierto sentido pero…no pensaba siquiera usar esa estrategia para zafarse del problema, tenía que encontrar una manera de deshacer esa incómoda situación antes de que todo se tornara de la peor forma posible.

Apartando momentáneamente su vista del espectáculo de sombras para ver a la Emperatriz que había hecho esto por él, Neji se encontró con la presencia del Uchiha, de pie a su lado, casualmente sujetando la mano de la Emperatriz, ¿Es que acaso se atrevía a desafiarlo de esa manera? No era más que un simple escolta, un sirviente cualquiera, ¿Quién creía que era para estar ahí?

-¿Qué haces tú aquí?—cuestiono Neji, observando con ira contenida al Uchiha que se mantuvo imperturbable, con la mirada baja. -Vuelve a tu lugar—ordeno el Emperador.

Ciñéndose al protocolo y olvidándose de esos celos que repentinamente había sentido por causa del Uzumaki y su afán de enamorar a la Emperatriz, Sasuke se zafo del cálido agarre de la pelirosa, retirándose cortésmente a donde se encontraban Ino, Temari y el resto del sequito Imperial. Sakura, apretando su mano libre a causa de la frustración, sintió el tacto del Uzumaki abandonando su otra mano, permitiéndole pensar en la situación que había tenido lugar y en cómo se había sentido entre aquellos dos hombres que parecían disputar su corazón.

Lo más extraño era que Neji era quien la había salvado de una situación realmente incomoda.


No tenía idea de porque, del motivo en específico por el que había sentido que el Uzumaki le estaba quitando algo que ni siquiera le pertenecía, pero Sasuke solo evadía esos celos, solo evadía el hecho de permitirse sentir algo por la Emperatriz a quien acompaño de regreso a sus aposentos, encontrándose a solas con ella. Nunca podría haber algo entre ambos, debía entenderlo, por más que ella no fuera totalmente responsable del giro de su vida, de la razón porque estaba ahí…la carta, el documento que había sentenciado a sus padres a la muerte había tenido el sello Imperial y por ende parte de la carga reposaba sobre los hombros de ella, nunca podría amarla porque eso sería olvidar que ella era responsable del dolor con el que cargaba, seria olvidar porque estaba ahí y lo que había tenido que vivir, tendría que olvidar todo lo que lo definía hasta ese entonces.

Era imposible.

-Lo siento—se disculpó Sakura en tanto le fue posible hablar, tremendamente abochornada por cómo habían cambiado las cosas, -no planee que pasara esto, en serio—justifico en un intento porque él le creyera.

Claro que no había planeado eso, su plan era alagar a Sasuke y agradecer el apoyo que le había dado en esos momentos de necesidad, no protagonizar un triángulo amoroso con él y el rey de Konoha por quien—y no lo iba a negar—se sentía atraía, pero lo que menos habría deseado era ofenderlo y sabía que—en cierto modo—lo había hecho. La idea había sido una velada serena y tranquila, una oportunidad para enriquecer ese lazo que se estaba formando entre ambos, pero para disgusto de ambo había sucedido todo lo contrario.

-No tiene por qué disculparse, Majestad—se excusó el Uchiha sin verla a los ojos, hablando con respeto y no con sus auténticos sentimientos, -usted actuó y yo solo me mantuve estoico como dicta el protocolo—la pelirosa frunció levemente el ceño, herida ante estas palabras y la evasión de parte de él, -además, usted no necesita rendirme explicaciones—añadió con el mismo tono indiferente.

Lo que estaba escuchando no poda ser verdad, no. Cada vez que hablaba con él, cada vez que se encontraban juntos, cada oportunidad que tenían de compartir ideas y pensamientos, cada una de esas veces sentía que había algo entre ambos, no amistad en lo absoluto sino que algo más y él tampoco parecía negar la posibilidad, pero de ser así, ¿Por qué la estaba rechazando de aquella forma?, ¿Qué motivo le había dado para que marcara las distancia de esa manera? Él era diferente, la hacía sentir diferente a como la trataban el resto de los hombres que o debían reverenciarla o rendirle pleitesía, él era diferente y por ello lo que existía entre ambos era tan especial a su vez.

-Claro que sí—se opuso Sakura de forma inmediata, no creyendo lo que él estaba diciendo, algo tan contradictorio a como le había correspondido anteriormente, -sé que hay algo entre nosotros, solo hace falta que miré tus ojos y sé que es así—dio por hecho la pelirosa clavando sus orbes esmeralda en las gemas ónix del Uchiha que no pudo resistirse, respondiendo a la intensidad de su mirada, -el rey de Konoha es un amigo muy querido para mí, no quiero que creas que hay algo entre él y yo—aclaro con el debido tacto, no deseando ofender a Sasuke por culpa de ese vínculo.

El punto no era ese, el punto era que—aunque ambos lo desearan—no podría tener lugar una relación sentimental entre ambos, no más halla del respeto y aparente lealtad que él le debía como Emperatriz que era, nada más. Naruto podía corresponderle, el rey de Konoha podía conquistarla, podía enamorarla y estaba interesado en conseguirlo, pero él no podía, no a causa de las intrigas que se habían entretenido para destruir su pasado, para que estuviera en ese palacio, para que su vida hubiera cambiado tan radicalmente a causa de una orden. No importaban sus sentimientos sino la realidad, vengarse de Danzo y su familia, ese era el único propósito en su vida, nada más tenía cabida en su existencia.

-Aprecio su atención, Majestad—reconoció el Uchiha, volviendo a su actuar indiferente, -pero temo que usted está sacando conjeturas inexistentes—mintió, apartando escasamente su mirada de la Emperatriz cuya expresión de cariño se vio quebrada por la dureza de sus palabras, -usted es la Emperatriz y yo su escolta, esa es nuestra única relación—explico no aportando nada que pudiera confundirla como hasta ahora.

Sakura lo observo realmente confundía, profundamente herida por el modo en que hablaba, por la dureza—y respeto—en su tono de voz, por esa indiferencia que había oprimido su corazón y quebrado sus sentimientos, ¿Cómo era posible que solo ella hubiera sentido tal cercanía? Pero importaba bien poco lo que fuera a decir, estaba claro que Sasuke no iba a ceder, estaba claro que él no le correspondía o eso daba a entender por más que ella sintiera cosas que apenas era capaz de entender.

-Majestad—se despidió Sasuke.

Reverenciando debidamente a la Emperatriz, el Uchiha le dio la espalda, agradeciendo no tener que fingir por más tiempo, no tener que aparentar aquella indiferencia. Las puertas le fueron abiertas por obra de los guardias en el exterior, pero lejos de sentirse más sereno, el Uchiha sostuvo la mirada del individuo que se encontró frente a él: el rey de Konoha. Naruto debía reconocer estar más que intrigado por este escolta Imperial que tenía una cercanía inusual con la Emperatriz. No sabía si ella impulsaba este sentir o qué, pero sabía muy bien lo que el sentía por la Emperatriz y el hecho de que ella le correspondía, ese hombre era una tercera persona en su relación, él era quien estaba sobrando.

-Su alteza real el rey de Konoha—anuncio Ino, ignorando el furioso encuentro de miradas entre el rey de Konoha y el escolta.

Aparto la mirada con frialdad, Sasuke siguió su camino, retirándose y o dejando que la aparición del Uzumaki lo afectara en lo absoluto, no tenía por qué sentirse afectado por algo que ni siquiera estaba relacionado con él. Esperando ante las puertas, Naruto percibió el suave eco de la campanilla del otro lado de las puertas como señal inequívoca para los guardias que abrieron las puertas y le permitieron pasar. Sentada sobre su cama, la Emperatriz parecía claramente triste por la conversación que había tenido con el escolta y que él no había podido oír, claramente ese hombre—que ofendía a la Emperatriz—no merecía el aprecio de ella, no valoraba lo que ella sentía.

-Majestad—reverencio Naruto fingiendo formalidad hasta que las puertas se hubieron cerrado y con ello hubiera aparecido la oportunidad de hablar libremente con ella. -Sakura, ¿Qué hay entre nosotros?—cuestiono el rubio abiertamente, viendo la duda en los ojos de la Emperatriz que aparto su mirada, no sabiendo que responder ante sus dudas, aun incomoda y afectada por las palabras de Sasuke que había herido su corazón. -No soy tonto, sé que no se trata solo de una amistad, me sincere contigo y algo me dice que tu sientes lo mismo—rebatió Naruto, apelando al tiempo que habían pasado juntos y al lazo que indiscutiblemente se había forjado entre ambos, a esa comodidad con la que podían tratarse.

Naruto era lo opuesto a Sasuke, si él marcaba las distancias y la rechazaba, Naruto se acercaba contantemente, le respondía, estaba ahí, le sonreía y animaba, le declaraba su amor abiertamente, le ofrecía la oportunidad de amar y sentirse amada como siempre había deseado, le daba una visión nueva, le hacía sentir que había una esperanza pero aún más importante le daba un sentir completamente opuesto a lo que provocaba Sasuke, le brindaba calidez, paz y a su vez confianza, pero era realmente complicado olvidarse de cómo se sentía cuando tenía a esos dos hombres en su corazón, cuando no sabía que hacer o a quien elegir; a quien la rechazaba, o a quien la amaba.

-Las cosas son muy complicadas, Naruto— declaro Sakura, no teniendo o sabiendo que otra cosa decir, demasiado confundida y herida a su vez, no teniendo un corazón libre que ofrecer ante el sentir del Uzumaki y al propio, -no niego sentir algo pero no puedo permitirme actuar o sentir nada—argumento la Emperatriz, apelando a la realidad porque, en efecto, no era libre para pensar, sentir y actuar, todos sabían de su vida y no podría ocultar los problemas que estaba teniendo, no por mucho tiempo, -no con Neji, Danzo y el resto del mundo respirando contra mi nuca, criticando mis pasos y lo que hago—rebelo la pelirosa, frustrada.

Inmensamente preocupado por la carga con que ella tenía que lidiar, el Uzumaki avanzo silenciosamente, sentándose junto a ella, sosteniendo una de sus manos, dándole a saber que si el resto de la gente la abandonaba él siempre seguiría ahí, incondicionalmente-pasara lo que pasara—él jamás la abandonaría. No sabía cómo entender lo que sentía, ese lazo tan diferente que la unía a Sasuke y por otro lado a Naruto, lo que sentía con el Uchiha no era para nada similar a lo que sentía por el Uzumaki, pero ambos lazos eran fuertes y aumentaban más con el tiempo, pero quien estaba haciendo mérito para tener el lugar más importante sin lugar a dudas era Naruto.

El Uzumaki, cuidadosamente, acaricio el contorno del rostro de la Emperatriz que giro su rostro hacia él, con su hermosa mirada esmeralda quebrada a causa de los problemas y las situaciones, el valor que deseaba tener para enfrentarse ante todo. Naruto estaba dispuesto a darle la fuerza que ella necesitaba. Sakura no pudo evita jadear sorprendida al sentir el repentino tacto del Uzumaki sobre los suyos, siendo el primer hombres que la besaba y por quién sentía algo. Lejos de resistirse, Sakura se olvidó por completo de todo pensamiento anterior, envolviendo sus brazos alrededor del cuello del rubio que envolvió su cintura protectoramente.

Naruto quería ayudarla, quería permitirle amar y ser libre.


Por más hermosa y romántica que hubiera sido la velada, ambos se habían despedido. Él volviendo a sus habitaciones y ella quedándose en las propias, pero tremendamente unidos entre sí a causa de ese primer beso, a causa de esa emoción latir desbocado que, al día siguiente, los había hecho—a ambos—despertar de un magnifico humor y que incluso lo había llevado a toparse la mañana de ese día. Había visitado a su madre, la Emperatriz Viuda Tsunade, pidiendo su bendición como siempre y pidiendo sus consejos para lidiar eficazmente con el Regente Imperial, pero no dejándose abrumar con los problemas en lo absoluto, no quería hacer eso el día de hoy.

Abandonando los aposentos de la Emperatriz Viuda, Sakura se encontró con la presencia del rey de Konoha que, sonriendo apenas y como dictaba el protocolo, la reverencio respetuosamente, clavando sus orbes zafiro en ella que lucia perfecta e inocente con aquel kimono blanco bordado en hilo cobrizo en los bordes de las mangas, con una capa superior de marcadas hombreras, —sin mangas y cerrado a la altura del pecho—con su largo cabello rosado cayendo como una cascada tras su espalda y sobre sus hombros, adornado por una corona a juego con un par de largos pendientes de plata. Cada día lucia más hermosa que la última vez en que la había visto. Inclinando su cabeza a modo de saludo, Sakura observo de arriba abajo al noble rey ataviado en unos simples pero halagadores atuendos de seda color negro que resaltaban aún más su cabello y el color de sus ojos.

-Buenos días, alteza—saludo Sakura, formalmente ante la presencia de Ino y su sequito.

-Buenos días, Majestad—imito Naruto, sonriendo lo que era escasamente debido.

Por más que pudieran tutearse en privado, por más unidos que estuvieran, aun cuando hubieran compartido ese beso la noche anterior…no deberían de olvidarse del protocolo y la critica que podían hacer aquellos que estuvieran presentes, siendo Ino, Temari, Choji y Shikamaru quienes estaban como testigos de cualquier conversación que pudiera tener lugar. Por ahora deberían de seguir el protocolo y tratarse con indiferencia o simple respeto.

-¿Viene a ver a la Emperatriz Viuda?—curioseo la Emperatriz, sonriendo a causa de su buen humor.

-Si—suspiro el Uzumaki, sabiendo muy bien o aludiendo claramente la razón por la que la Emperatriz había pedido verlo aquella mañana, -insiste en proponerme candidatas como esposa—explico, encogiéndose de hombros, no muy de acuerdo con la idea.

La Emperatriz Viuda en verdad había aprendido a apreciar prontamente el rey de Konoha, deseando que contrajera matrimonio con una dama noble y de buena familia, tal vez la hija de uno de los muchos gobernadores a lo largo el Imperio, alguien con una reputación perfecta. Sakura no pretendía sentir celos ni nada, sabiendo el lugar que tenía en el corazón del Uzumaki y viceversa, pero no podía evitar resultare irrisorio el afán de su madre por involucrarse de esa forma en un asunto que, al fin y al cabo, solo el Uzumaki podría decidir y así habría de ser.

-Es normal en ella—acoto Sakura, casi rogándole que fuera paciente ante la insistencia de la Emperatriz Viuda, divertida sin embargo por esto, -hay que admirar su persistencia—adulo ante la sonrisa del rubio que igualmente no iba a dejarse molestar por un detalle tan nimio cuando la Emperatriz Viuda era tan cortes y amable en su trato con él, -solo puedo pedirle que intente ser imparcial—reconoció la pelirosa con voz amable.

-¡Majestad!—grito Ino.

Confundida ante el exabrupto, Sakura volteo a ver a Ino que únicamente atino a señalar el suelo, igual de nerviosa que Temari tras ella. No entiendo nada, Sakura abajo su mirada encontrándose con ratones, y no uno o dos sino más de diez, estaban por todas partes. Temerosa de pisarlos por accidente, Sakura retrocedió, sujetándose la falda del kimono pero su acción fue interrumpida por el Uzumaki que, evitándole cualquier disgusto, la cargo en sus brazos, alejándola de aquella escena y de los chillidos nerviosos de su propio sequito y el de la Emperatriz Viuda, solo siendo seguidos por Ino que avanzaba lentamente, evadiendo a los roedores. Siguiéndolos asiduamente, Ino contemplo como el rey de Konoha hubo depositado cuidadosamente a la Emperatriz sobre el suelo, quien sonrió agradecida por su atención.

-Muchas gracias, alteza—Sakura, acomodándose ágilmente la falda del kimono por recato y decoro. Carraspeando ante su tono de vergüenza, volteando a ver a Ino que se encontraba a su lado. -No lo entiendo Ino, ¿Por qué hay tantas ratas?—interrogo la Emperatriz con clara preocupación.

-No lo sé, majestad—reconoció la Yamanaka, aun trastocada emocionalmente ante el espectáculo presenciado, -jamás habíamos tenido este predicamento—añadió.

El Palacio Imperial era un lugar cuidadosamente saneado, irreprochable, siempre meticulosamente revisado y cuidado por el personal que servía a la elite noble, desde el Emperador o Emperatriz hasta llegar a los gobernadores, la presencia de una plaga de ratones era sencillamente denigrante, asquerosa. Debían encargarse de eso antes de que cundiera el pánico entre las sirvientas o esos animales comenzaran a robar la comida que tenían almacenada para todo el mundo.

-Espero que no se trate de una jugarreta o broma, no podemos permitirnos una infestación así—reprocho la Emperatriz con dureza, ya teniendo bastante con lidiar con Neji y Danzo durante el día. -Ruego que disculpe la situación, alteza—pidió Sakura, realmente preocupada de que Naruto se sintiera ofendido.

-No es un problema para mí, Majestad—aclaro el Uzumaki, no molestándose en lo absoluto ante la presencia de ratas, a él no le resultaba molesto en ningún sentido, solo eran animales pequeños al fin y al cabo, solo se volverían un problema si no se tomaban acciones inmediatas, -si me permite—se excusó el rubio.

Asintiendo, la Emperatriz observo la partida del rubio que le dirigió una última mirada ante de desaparecer por el umbral del pasillo. A solas con Ino, Sakura no sabía que aspecto tenia, si lucia tan agitada como el vertiginoso latir de su corazón o tan sonrosada como sentí que se agitaba su respiración por ese momento compartido, cada vez más prendada de los encantos del Uzumaki.

-¿Estoy demasiado sonrojada, Ino?—consulto Sakura, mordiéndose el labio inferior y apretándose las manos con vergüenza, olvidando completamente el incidente que había tenido con el Uchiha la noche anterior.

-¿Se ofendería si digo que sí, Majestad?—pregunto Ino vagamente, no teniendo el valor de contestar.

Volteando a ver a Ino, Sakura solamente negó, absolutamente sintiendo todo menos ira, furia o molestia, estaba embargada por sentimientos que si bien apenas comprendía no hacina sino aumentar, sentimientos que no entendía del todo pero que estaban apoderándose de su mente y corazón a una velocidad exorbitante.

-No—rio Sakura, sonriendo a su doncella que hizo igual.


-¿De esta forma se maneja el orden que yo dicto?—cuestiono Tsunade, incapaz de controlar su ira al escuchar de esta repentina "infestación"

-Lo lamento, Emperatriz Viuda—se disculpó Kakashi tremendamente confundido e incapaz de encontrar justificación para lo que estaba sucediendo. -No sé cómo sucedió esto—admitió ante la Emperatriz Viuda.

-Ya han atrapado a cientos pero siguen apareciendo—agrego Kurenai, ayudando a su amigo.

En todos los años que llevaba en el Palacio, tanto habiendo sido concubina y favorita del Emperador y ahora Emperatriz Viuda, Tsunade no recordaba haber presenciado semejante infestación de ratas en el Palacio, de hecho no había algún indicio en los antiguos registros que supusiera que eso había tenido lugar en décadas anteriores. Resultaba ridículo que todo hubiera sucedido tan abrupta y repentinamente aquella mañana, algo no cuadraba y Tsunade exigía saber de qué se trataba.

-Esto se ha convertido en una plaga—concluyo la Emperatriz Viuda, acariciándose las sienes en busca de paciencia, iguala de confundida que sus sirvientes. -¿Cómo pudieron aparecer en tal cantidad?—exigió saber Tsunade, más no creyendo poder recibir respuesta.

Nadie tenía una respuesta porque la situación simplemente no tenía explicación posible, el asunto era demasiado misterioso, pero aún más y que el personal del servicio; sirvientes, doncellas, sirvientas, eunucos y guardias habían comenzado a rumorear algo que solo de mencionar provocaba el temor más absoluto ante la posibilidad, y Kakashi no sabía si comentarlo por temor la reacción de la Emperatriz

-Perdóneme por decirlo, majestad—pidió permiso el Hatake, recibiendo como respuesta un asentimiento de parte de la Emperatriz Viuda, -algunos rumorean que se trata de la maldición del Emperador Kizashi—menciono Kakashi, no encontrando una explicación plausible, pero si acotando lo que ya decían otros.

Levantándose inmediatamente de su diván ante aquella posibilidad, Tsunade se vio sobresaltada por el temor más grande, temor porque su hija se viera implicada en esta "maldición". ¿En verdad el difunto Emperador Kizashi podía tener algo que ver? De ser así, esperaba que la maldición fuera contra Danzo su prole ante todo lo que estaban haciendo, ante lo que se vanagloriaban.

-¿La maldición del Emperador?—pregunto Tsunade, asustada de la idea.

¿Era posible?


Sentada sobre el trono Imperial en el salón del trono, Sakura contemplo sin interés la ira del Regente que había roto cada decreto o petición de parte de los Embajadores sin motivo aparente, dándole a entender que ningún documento necesitaría de la impresión de su sello.

No necesitaba preguntar siquiera el porqué de esta "ira", lo sabía muy bien, los rumores habían llegado hasta ella, la aparente "maldición" de su difunto padre. Pero no le asustaba la idea, ¿Creía en eso? Claro, pero lo más importante era que Danzo creyera en ello y temiera lo que pudiera sucederle ya que él y su progenie serian quienes habrían de pagar todo cuanto sucediera, porque todo sucedía a causa de ellos, no de otra forma. Solo tenía que esperar y ver que sucedía, ni siquiera necesitaba mover un dedo.

-Ya comienzan a circular rumores—comento Sakura sencillamente, -dicen que podría tratarse de la maldición de mi padre—aludió si es que con eso conseguía alterar al Regente Imperial.

-¿Quién le dijo eso, Majestad?—exigió saber Danzo, molesto ante tamañas intrigas.

La pregunta del Regente era tan absurda que Sakura necesito de todo su autocontrol para mantenerse serena. El obvia la forma en que había escuchado esos rumores, la forma en que podía comentarlos sin el menor problema; porque era una persona y nada más, porque podía ver y oír, porque podía pensar y hablar aun cuando esto molestase al Regente Imperial.

-Tengo ojos y oídos—justifico Sakura con voz clara, no teniendo miedo esta vez.

-¿Los cadáveres también tienen ojos, oídos, nariz y boca?—cuestiono el Regente, amenazando a la Emperatriz. -¿Olvido que le ordene actuar como una persona muerta?—aludió el Shimura, perdiendo la paciencia con ella.

Era divertido ver a Danzo Shimura molesto, era irónico saber que podía intimidarlo en cierto modo, el saber que solo bastaba tocar una fibra sensible en él para provocar su caída y ahora que la había descubierto solo tenía que presionarla de forma insistente, arrinconarlo contra la pared y no darle oportunidad de defenderse, nada más. Pero esa táctica no podía ser tan clara, tan predecible, tomaría tiempo pero ella estaba más que dispuesta a realizarla, costara cuanto costara.

-¿A que tiene miedo?—inquirió la pelirosa, ocultando su diversión al verlo molesto por simples habladurías que ella misma había ordenado que iniciaran, aunque no tenían nada que ver con la presencia de los pequeños roedores que infestaban el Palacio.

-¿Qué dijo?—cuestiono Danzo, no creyendo las palabras que escucha de los labios de aquella joven impertinente.

-¿Está asustado de la maldición del Emperador?—pregunto Sakura con toda la intención de parecer infantil y tonta, más gozando de la oportunidad de hacer sentir incomodo al Regente. –Yo puedo obedecer su órdenes y lo hare, pero, ¿Quién silenciara al pueblo?—inquirió la pelirosa con simple sentido común.

La niña ante él—porque eso seguía pareciendo—no era tonta en lo absoluto, pero tampoco estaba haciendo valer su autoridad como Emperatriz, solo estaba planteando una pregunta que ciertamente era peligrosa. El pueblo comenzaría a hablar y si se oponían directamente a sus órdenes entonces él tendría que tomar medidas más explicitas con respecto a quienes eran sus enemigos o a los que pudieran oponerse a él y a su mandato.

-El pueblo es solo gente ignorante—ninguneo el Shimura, no dándole mayor importancia al asunto. –La mejor forma de manejar el miedo es mediante la estupidez—razono el Regente según su propia filosofía.

No teniendo más que decir y simplemente harto de los problemas, Danzo se retiró dándole la espalda a la Emperatriz, no molestándose siquiera en reverenciarla. Entre conforme y molesta a su vez, Sakura se apretó el dobladillo del Kimono, intentando pensar apresuradamente en una estrategia para continuar provocando esa desesperación en el Shimura, para arrinconarlo y dejarlo sin opciones, pero era mucho más fácil decir que hacer. De pie junto al trono de la Emperatriz, Sasuke contemplo levemente preocupado la frustración de la pelirosa que no parecía encontrar el punto de inflexión exacto para atacar al Shimura.

-Creo que su Majestad es capaz de hacer sentir temor al Regente—admitió Sasuke, -él puede esconder su miedo, pero lo siente—garantizo ante la mirada sorprendida y agradecida de la Emperatriz.

No sabía cómo reaccionar ante esas palabras de aliento exactamente, la noche anterior la había evadido y rechazado, le había dejado en claro que no había ni habría nada entre ambos, sin embargo ahora la alentaba y animaba, diciéndole que estaba tomando el camino correcto. Estaba lleno de contradicciones, más incluso de las que él mismo debía de permitirse como escolta Imperial.

-¿Realmente crees eso?—indago Sakura agradecida de ver que, pese a su disputa, él iba a estar de su lado, ayudándola.

Sasuke asintió, tal vez no pudiera haber nada entre ellos, pero definitivamente no iba a permitir que Danzo ganara esa guerra.


No sabía porque le preocupaban los sentimientos de la Emperatriz, no debía preocuparse, eso es lo que se repetía una y otra vez pero por desgracia su mente no deseaba entender eso por más que una parte de su subconsciente se opusiera rotundamente. La idea de ver a Naruto Uzumaki, el rey de Konoha, tomando partido de su ausencia era aún más irritante de lo que hubiera sido capaz de imaginar. La Emperatriz era una mujer hermosa, eso sin lugar a dudas, peo el permitirse sentir algo por ella y viceversa no era na posibilidad siquiera, debía olvidarse de eso.

Devolviendo la atención al pasillo que recorría, olvidándose de sus propias divagaciones, el Uchiha se detuvo al casi chocar con alguien, alguien que supuestamente no debería estar rondando el palacio: lady Chiyo, quien casualmente lo observo intrigada, reconociéndolo.

-¿Tú eres Sasuke, el hermano del Consorte Imperial?—curioseo lady Chiyo, interesada.

Se suponía que ella estaba-¿era la palabra correcta?—loca, ¿Cómo podía siquiera reconocerlo siquiera, o a su hermano, aún más, identificar una jerarquía como era el título de Consorte Imperial? El Uchiha solo pudo suponer que debía tratarse de un breve momento de lucidez repentino, pero algo le decía que no podía solo tratarse de eso, estaba hablando como una persona absolutamente razonable y cuerda.

-¿Esta lucida?—cuestiono el Uchiha, no creyendo lo que oía.

-Impertinente—insulto Chiyo ante el desacato del joven por hablarle de esa forma, -solo eres un escolta, ¿Cómo osas cuestionar mi cordura?—exigió saber la mujer, ofendida.

Sin lugar a dudas, estaba más lucida incluso que muchas persona del Palacio, y además haciendo alarde de su reputación y autoridad como Dama de la Corte y favorita del difunto Emperador Kizashi. Sasuke bajo la cabeza con respeto, reconociendo que la mujer ante él no estaba, en lo absoluto, loca. Tal vez solo actuara de esa forma para ocultar algo, para quedarse en el Palacio y, siendo así, tal vez ella tuviera alguna información con respecto a la carta de sangre que la Emperatriz necesitaba con urgencia.

-Perdóneme—se excusó el Uchiha, no sabiendo si aprovechar la oportunidad.

Perdonando el exabrupto del joven, Chiyo lo observo curiosa, casi pudiendo identificar cada uno de sus pensamientos y su origen con solo verlo. Distaba mucho de la mayoría de los sirvientes el Palacio, no bajaba la cabeza, no titubeaba o dimitía, era orgulloso y frio a su vez, tenía un aire digno de comparar con el de cualquier Emperador pasado, no era alguien cualquiera.

-¿Eres de Konoha?—inquirió lady Chiyo, recibiendo un asentimiento de parte de Sasuke, -todos los sirvientes tercos e insubordinados lo son—menciono con aparente critica, más eso no ofendió en lo absoluto a Sasuke, -no pienses que te insulto, yo también lo soy—rebelo la mujer.

-¿Usted?—se sorprendió Sasuke, no teniendo idea de eso.

No sabía muy bien que inferir por las palabras de esa mujer, pero de dos cosas podía estar seguro; ella no estaba loca en lo absoluto, y tal fuera la única persona que pudiera tener información sobre la carta de sangre.


-El Baghatur, lord Yamato y lord Sai—anuncio Ino.

Agitando la campanilla antes de dejarla sobre su tocador, Sakura espero pacientemente a que las puertas de sus aposentos fueran abiertas y permitieran el ingreso de sus leales emisarios que, bajo sus órdenes—muy discretamente—estaban buscando la carta de sangre de todas las formas posible. El Baghatur y su sobrino, reverenciaron debidamente la Emperatriz que asintió agradecía por su presencia en esos momentos de necesidad cuando requería de, cuando menos, una noticia buena entre tantas calamidades o maldiciones que estaban surgiendo.

-Bienvenidos, señores, espero que tengan noticias que darme—pidió cortésmente la Emperatriz.

-En efecto, Majestad—señalo Sai para alegría de la Emperatriz. –En base a los informes más antiguos, llevas a cabo en vida del Emperador Kizashi, él tenía un hombre de confianza que lo servía en todo momento—explico Sai sorprendiendo a la Emperatriz que no podía siquiera sospechar de quien se trataba.

Siempre había pasado mucho tiempo con su padre, desde niña, siendo la heredera del Imperio había sido fundamental estar presente en muchos eventos y reuniones del Consejo y los Gobernadores ante su padre, acción mediante la cual había aprendido a reconocer la influencia de Danzo y el papel que cumplía en la corte, pero no recordaba haber visto a un sirviente en específico que lo sirviera a lo largo de los años, había muchas personas al azar, pero no un solo individuo.

-¿Quién?—indago Sakura.

-Alguien de Konoha, Sakumo Hatake—rebelo Yamato que manejaba la misma información que su sobrino.

-Sakumo Hatake—repitió Sakura, no recordando a nadie con ese nombre.

El nombre no le resultaba familiar para nada, aun menos el intentar recordar a alguien en específico con respecto a esos días, el mayor problema es que apenas y había podido ver a su padre antes de que muriera ya que algunos temían que su enfermedad—o en este caso, envenenamiento—fuera contagiosa, quizá de haberlo hecho podría saber quién era Sakumo Hatake, pero por ahora no podía asociar nada a ese nombre que no recordaba.

-No sabemos dónde este, ni si está vivo, su existencia se ha vuelto un misterio—añadió Yamato que estaba redoblando esfuerzos para cumplir la orden de la Emperatriz.

Bueno, en si no habían conseguido un avance muy halagador a entender de la Emperatriz, pero cuando menos no habían regresado con nada, tenían un nombre, una identidad que investigar y mediante la cual dar con el paradero de esa carta que—sin lugar a dudas—existía. Solo debían continuar siendo sigilosos y prudentes, ocultar sus intenciones y continuar con la investigación.

-Entiendo—tranquilizo Sakura, enormemente agradecida por los progresos que tenían, -manténganme informada—pidió.


PD: lamento la demora pero-como siempre-intento actualizar de la mejor forma posible :3 actualización dedicada, como siempre a Adrit126 (responsable de la existencia de este fic y el triangulo NaruSakuSasu) a DULCECITO311 (que comenta asiduamente mis fics y a quien me encariñe :3), a cinlayj2 y a Seia9175 (que ansiaba una actualización :3) Para mantenerlos informados, esta semana no tengo ninguna evaluación, examen o trabajo, por ende estaré libre para actualizar pero...actualizare cada fic una vez por semana, retomado (en lo posible) el Lunes mi fic "El Conjuro-Naruto Style", el Martes "El Siglo Magnifico: la Sultana Sakura", el Miércoles "La Bella & La Bestia", el Jueves "El Emperador Sasuke" y el Viernes o Sábado "El Sentir de un Uchiha", preguntando con respecto a este ultimo si quieren que añada escenas de "Boruto: Naruto Nexts Generations" :3 gracias mis queridos lectores, cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3