-La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una ligera adaptación del dorama coreano "Empress Ki" protagonizado por Ha Ji Won (Emperatriz Ki Nyang), Ji Chang Wook (Emperador Huizong) y Ju Jin Mo como (Rey Wang Yoo). Los personajes pertenecen completamente a Masashi Kishimoto más su distribución y/o utlización es de mi entera responsabilidad para la dramatización de la historia.
Capítulo 8
Debía de ser su usual hora de despertar ya que por mero instinto su cuerpo comenzaba desperezarse naturalmente mientras se hallaba tumbada sobre la cama, pese a que el embarazo ya fuera evidente, -con cinco meses-no conseguía perder su habitual rutina diaria lo que le permitía disfrutar felizmente de su tiempo. Últimamente no tenía muchos asuntos de estado con los que tratar y podía relajarse paseando por el jardín durante las tardes, la partera la visitaba una vez por semana y-hasta la fecha-garantizaba que estaba produciéndose un embarazo ameno, tranquilo y sin problema alguno.
Pero ya fuera que estuviera tranquila por esto o no, se despertó extrañamente al sentir una especie de punzada o dolor bajo su vientre. Jadeo inaudiblemente al sentir como el dolor se mantenía por unos tantos segundos. Una punzada nueva, mucho más intensa y dolorosa la hizo abrir los ojos y jadear con más fuerza, confundiéndola enormemente y haciéndola llevarse una mano al vientre antes de que la punzada volviera a repetirse.
Ese dolor...no recordaba haber sentido algo semejante en toda su vida y lo peor es que, precisamente, no tenía sentido para ella. Apoyando las manos en el colchón, se enderezo un poco si dejar de sentir aquel insólito dolor, la Emperatriz aparto las sabanas, observando boquiabierta y horrorizada como toda la zona correspondiente a las inmediaciones entre sus piernas estaban manchadas de sangre...y no cualquier sangre. Rápidamente intento atraer sus piernas hacia su cuerpo a causa del miedo de que "eso" fuera posible, pero una punzada igual de fuerte que las que había sentido en su sueño se lo impidió haciéndola caer de espaldas contra el colchón. Se asegurara o no, solo podía tratarse de un cosa en su estado...un aborto involuntario.
Apenas y pudiendo moverse, sollozando tan inaudiblemente como le fue posible, mordiéndose el labio inferior, Sakura alargo su mano hasta el velador donde descansaba la campanilla que meció ligeramente, pero provocando el sonido necesario que hizo que las puertas se abrieran. On la mirada abaja, ante el debido protocolo, Ino ingreso respetuosamente, deteniéndose en el centro de la habitación, antes de levantar su mirada hacia la Emperatriz a quien contemplo angustia.
-Majestad…- jadeo Ino.
La Yamanaka procedió tan velozmente como le fue posible, arrodillándose junto a la cama, sosteniendo la mano de la Emperatriz, en esa situación era prioritario que se tranquilizara, de otro modo semejante trance seria todavía peor para ella. Mordiéndose los labios y rezando mentalmente, Sakura sollozo tristemente, intentando controlarse pero en esa instancia le resultaba prácticamente imposible por más que lo deseara.
Tal vez esa era la razón por la que Janey se había embarazado y había podido darle un hijo a Saga, tal vez ella ya no podía hacerlo y este aborto era la prueba. De no haber estado sola no habría llorado pero no tenía otra cosa que hacer. No iba a mentir y decir que no sospechaba que eso pudiera sucederle, en realidad era predecible, alumbrar una hija o hijo sano en ese Palacio y en aquella época era un milagro, no muchos conseguían tal cosa y ella era un claro ejemplo, la única Princesa sobreviviente de todos los hermanos y hermanas mayores antes que ella y que habían muerto a una edad temprana.
-¡Traigan al médico!, ¡rápido!- ordeno la Yamanaka, volteando hacia la puerta.
-¿Cómo salió todo?- inquirió Danzo.
El Regente bebió tranquilamente de su te, observando con autentico orgullo a su hija Konan que, increíblemente, había ejecutado aquello que el tanto necesitaba que sucediera. En momentos así no podían depender de la providencia o la madre naturaleza simplemente, además…tenían poder y podían hacer lo que desearan libremente sin importar que la Emperatriz se opusiera, ya que eso de nada serviría, no tenían por qué temer hacer algo y ya, sin temer las repercusiones, ¿Por qué?, pue porque las repercusiones no existían para ellos. Solo una niña de su propia prole, hija de Neji, podía ser la heredera del Imperio Haruno, hasta que eso no sucediera o tuvieran un exponente mejor…ninguna otra bebé nacería en ese Palacio y el aborto provocado a la Emperatriz era la mayor prueba de que tan lejos estaban dispuestos a llegar con tal de mantenerse en la cima del mundo.
-A pedir de boca, padre- tranquilizo Konan, arrogantemente. -Según acaban de informar el aborto finalizo sin problemas, su majestad no sabrá que estábamos detrás de todo- sonrió la peliazul.
Algunos considerarían barbárico, inhumano y cruel deshacerse de un bebé no nato, una criatura inocente que aún no nacía, pero o hacían eso o corrían el riesgo de perder su poder, ya que Itachi era un Consorte Imperial…si la Emperatriz hubiera alumbrado una Princesa, el Uchiha hubiera sido merecedor de ostenta un rango y poder tal que fácilmente lo hubieran considerado un Emperador, sin el magno título, claro, pero si con influencias y poder. No podían correr semejante riesgo. El repentino eco de golpes contra la puerta irrumpió en la conversación sostenida entre padre e hija, pero ambos desestimaron tal interrupción e forma inmediata apenas y Danzo hubo agitado su campanilla, permitiendo que las puertas se abrieran.
-Mejor que mueran los inocentes a que escapen los culpables- razono el Regente.
-¿Es esa tu filosofía?- indago Itachi, con sarcasmo.
La mirada del Regente se dirigió hacia las puertas que, cerrándose tras de sí, hubieron permitido el ingreso de Itachi que, con las manos atadas tras la espalda, era escoltado por Pein. Puede que se hubiera desecho de una vida inocente, pero no era suficiente, para eliminar la potencial amenaza que significaba el Uchiha en sus vidas…también debían deshacerse de él de una vez por todas y Danzo ansiaba presenciar el fin de la vida de quien llevaba considerando un amenaza desde la primera vez que lo había visto en el Palacio. La muerte de Itachi sería la derrota indiscutible de toda oposición existente, el testimonio de que la Emperatriz ya no podría oponerse.
-Konan, puedes retirarte- indico el Shimura, ignorando al Uchiha.
La peliazul sonrió ladinamente ante la superioridad empleada por su padre, dirigiéndole una última y escueta irada al Uchiha antes de levantarse de su lugar de honor frente al escritorio de su padre, alisándose sutilmente la falda del kimono y bajando la cabeza respetuosamente ante su progenitor que no deseaba que presenciase la muerte del Uchiha.
-Padre- reverencio Konan.
Volteando hacia las puertas y contemplando con la misma arrogancia, al Uchiha, así como a su propio hermano mayor-que sonrió ladinamente-Konan se retiró con la incólume dignidad que se esperaba que mostrase, sin voltear ni una sola vez, retirándose con la frente en alta y un andar admirable, equiparable solamente a una Emperatriz. La partida de Konan fue lo único que Danzo considero necesario antes de poder hablar con franqueza ante el Uchiha que mantenía la mirada en alto, comportándose como si fuera el dueño del Palacio, pero jamás podría llevar a cabo tal osadía, no merecía obtener tanto poder tampoco.
-Olvidaba que tú eras el padre de ese bebé, Itachi- sonrió el Shimura, claramente con sarcasmo, -una lástima en verdad- fingió Danzo, enfureciendo al Uchiha.
Solo cuando las puertas hubieron sido cerradas, Danzo se levantó de su escritorio, avanzando lentamente hacia Itachi que, contra su voluntad, fue obligado a arrodillarse sobre el suelo, manteniendo la cabeza erguida. Sabía lo que iba a pasarle, y pese a no tener miedo a la muerte…hubiera deseado poder hacer más y proteger a la Emperatriz por quien sentía cariño sincero, así como presenciar el nacimiento de su hija o hijo, ver una última vez a Izumi, a Sasuke…pero no podría hacer nada de eso.
-¿Crees que esto será un secreto para siempre?- planteo Itachi, sin dejarse enfurecer. -Tarde o temprano se sabrá- amenazo el Uchiha.
-Para entonces tú estarás muerto, no me preocupa- alego Danzo, nada preocupado por esas amenazas vacías. -La Emperatriz está bajo mi control y eso no cambiara nunca- zanjo el Shimura.
El Regente levanto la mirada hacia su primogénito que, asintiendo escasamente, hubo desenfundado su espada, más que agradecido por tener la oportunidad de deshacerse de aquella amenaza no solo contra el mismo, sino que especialmente contra su padre y su hermano menor. Ya fuera que escuchara el inconfundible eco metálico de una espada siendo deslizada de su funda, tras de sí, Itachi no sintió miedo ante su inminente deceso, no tena porque, había vivido considerablemente bien siendo que se había salvado de grandes obstáculo en ese Palacio. Moriría tranquilo ya que había hecho su parte en la labor de proteger a la Emperatriz, solo esperaba que Sasuke comprendiera e hiciera la propia.
-Moriré, si, pero alguien hará lo que yo no pude y hará que la Emperatriz gobierne como merece- prometió el Uchiha, casi sintiendo el filo de la espada tras suyo. -Te destruirá, con eso puedo morir tranquilo- se resignó Itachi.
-Pein- ordeno Danzo, escuetamente.
Previendo esto, Itachi cerró los ojos, inspirando aire una última vez antes de que Pein lo degollara ante la impávida mirada del Regente que no sintió absolutamente nada; ni remordimiento, ni culpa alguna al verlo caer inerte sobre el suelo. Si las cosas hubieran sido diferentes, si Itachi hubiera estado de su lado y sus intereses…no hubiera tenido porque morir, pero era agradable pensar en el hubiera y no en la realidad, ese era el destino para todos en el Palacio, o estaba de s lado o simplemente desaprecian y eso de igual modo incluía a la Emperatriz.
-Lástima, era inteligente- alabo el Regente con sinceridad, -si hubiera estado de nuestro lado todo hubiera sido diferente- garantizo el Shimura.
Pein por su parte no sabía que pensar, había viso y tratado poco con Itachi, pero si su padre consideraba a alguien como una potencial amenaza a su propósitos, él no tenía por qué dudarlo, solo deshacerse de ese individuo en cuestión y prontamente y eso era precisamente lo que había hecho en este caso y no se arrepentiría de hacerlo nuevamente. Pero en ese momento tenían una prioridad en que pensar; el futuro y sus siguientes pasos.
-¿Qué debemos hacer ahora padre?- previno Pein.
-Tener un seguro- menciono Danzo, sin más, confundiendo a su hijo que pareció no entender a que se refería con "seguro". -Dile a Neji que se prepare, en cuanto la Emperatriz se recupere debe cumplir su labor y procrear una heredera o perderemos todo- recordó el regente, sin necesitar repuesta alguna para saber que su primogénito lo obedecería, -la concubina del Uchiha es nuestro seguro, es bien sabido que está embarazada- aludió el Shimura.
-Padre, piensas en…- supuso Pein.
-Necesitamos una princesa- zanjo el Shimura, inflexible en su decisión, -si la bebé resulta ser una niña seremos intocables, pero si es un varón o nace muerto…- la voz del regente se apago, obviamente vaticinando lo peor si es que no conseguían superar esta racha de mala suerte, -todos nosotros pereceremos, así que debemos tomar todas las medidas posibles para seguir en el poder, ¿Lo entiendes?- cuestiono Danzo.
Itachi inconscientemente había dejado la vida que necesitaban; una o un bebé en camino, solo necesitaban que la Emperatriz se embarazara ante de que llegara el momento del alumbramiento para al concubina del Uchiha. Necesitaban ser cautos e inteligentes, en esas circunstancias no podían cometer ningún error, de hacerlo significaría el final del Imperio familiar que llevaban amasando durante tantos años y eso no podía suceder.
-Lo entiendo, padre- sonrió Pein, bajando respetuosamente la cabeza.
La noticia de lo sucedido a la Emperatriz era una noticia desgarradora para todos en el palacio ya que la creciente expectativa del nacimiento de una Princesa Heredera se había gestado por meces, más-en su camino, de regreso a sus aposentos-Sasuke no sabía cómo sentirse; ciertamente albergaba sentimientos por la Emperatriz, sentimientos que intentaba negar incluso para sí mismo, pero por otro lado la vida perdida hubiera sido su sobrina o sobrino, descendiente de su hermano mayor, y su vez de la mujer por quien sentía cosas que no podía esclarecer, solo el podía estar tan confundido.
Ignorando sus sentimiento egoístas, Sasuke abrió las puertas por su propia cuenta, ingresando a su habitación y cerrando las puertas tras de sí. El repentino y casi inaudible sonido de sollozos lo confundió, haciéndolo adentrarse en la habitación, encontrando a Izumi que-sentada frente a su escritorio, levanto tristemente su mirada hacia él, teniendo las mejillas marcadas a causa de las lágrimas, angustiando Sasuke. En su estado y apenas faltando un mes para el parto, no era prudente que se dejara llevar por las emociones como hacían las sirvientas y doncellas ante la pérdida de la Emperatriz.
-Izumi, ¿Qué pasa?- Sasuke se sentó delante de ella, tomándole las manos
Abrazándose a sí misma y mordiéndose el labio inferior, Izumi intento controlarse lo suficiente como para poder hablar, tal vez el resto del personal femenil del Palacio estuviera afectado por el aborto que la Emperatriz había sufrido, y ella igual, pero perder a Itachi era lo que realmente conseguía afectarla y con razón; estaba sola, ya nunca más podría contar con nadie y su vida y la de su hijo o hija en camino solo dependía, en esos momentos, de la benevolencia de Sasuke que había garantizado no abandonarla sin importar lo que pasara.
-Itachi, lo mataron- sollozo Izumi, intentando contenerse por el bien de su embarazo, -Danzo lo hizo- gimoteo la pelicastaña con hilo de voz.
Sasuke parpadeo con confusión, creyendo o intentando convencerse de que lo que acababa de escuchar era un error, algo que no podía ser cierto, pero él sabía que era posible, claro que lo era, Danzo tenía más poder que nadie en el Palacio y en el Imperio, ¿Por qué no podría hacer eso? Aún más, ¿Por qué no podría ser el responsable tras el aborto de la Emperatriz? Negándose a ser débil, Sasuke apretó fuertemente los ojos, conteniendo toda lagrima que hubiera deseado derramar, no, no le daría a nadie la satisfacción de hacerlo vulnerable, jamás. Danzo pagaría lo que había hecho, aun cuando eso significara su propia muerte.
Danzo y su estirpe desaparecerían.
-Majestad- llamo Ino, angustiada por el silencio y la tristeza en el semblante de la emperatriz, -coma un poco, por favor- rogo la Yamanaka.
Otro día tenía lugar en el Palacio, tras el lento paso de varios días tristes, y a pesar de resignarse a su perdida, al hecho de que la maternidad aun no era para ella, la Emperatriz estaba asumida e la melancolía más profunda, sentada frente a su escritorio, contemplando inapetente la comida que había sido presentada ante ella, siendo observaba por Ino que sentía una incontenible preocupación al ver así a su amiga y Emperatriz. Vestía un femenino kimono lila claro, plagado de bordados en forma de flores de cerezo y violetas dignas de retratar, con los bordes de las mangas—violeta purpureo, decoradas por una línea verde claro-abierto frontalmente y que exponía una capa inferior de rebajado escote corazón, ajustado bajo el vientre. Su largo cabello rosado se encontraba elegantemente recogido, exponiendo así su nuca gracias al halagador tocado de plata que se complementaba con un par de largos pendientes de plata, zafios y amatistas en forma de lágrima. Para complacer a su devota aliada, la Emperatriz tomo la tapa de té, elevándola a sus labios, casi escuchando a la Yamanaka que se sintió ligeramente más tranquila y con razón; pese a su dolor, Sakura sabía que no podía dejarse morir, eso no estaba bien.
-¿Hiciste todo lo que te pedí, Ino?- consulto Sakura.
-Si, Majestad- garantizo la Yamanaka, -Itachi tuvo un funeral digno, fue muy noble de su parte- admiro Ino.
Si su perdida propia ya era dolorosa, saber que Danzo había llevado a cabo semejante crimen era muy doloroso, si, ciertamente Itachi había sido solamente un amigo para ella, pero muy importante, el padre de la hija o hijo que hubiera tenido, alguien inocente y leal que siempre había velado por ella pese a no poder amarla y ella nunca se había ofendido por ello, ¿Cómo hacerlo? Encontrarse en el poder y yacer on ella no tenía por qué implicar sentimientos y Sakura no hubiera podido tenerlos jamás por Itachi, él era una especie e hermano mayor para ella, pero no más.
-Es lo menos que puedo hacer- aminoro Sakura.
Siempre llevaría a Itachi en sus recuerdos, a él y al pequeño angelito que no habían visto nacer.
Sabiendo sola a Izumi, evidentemente Sasuke la había tomado bajo su cuidado, albergándola en sus aposentos además de a lady Chiyo que afortunadamente le hacia compañía pese a no mostrar excepcionales momentos de lucidez como él pudiera desear, pero-viéndola sentada junto a Izumi, frente a quien estaba sentado-elegía ser paciente, la tristeza y apatía reinante en el Palacio afortunadamente le daban la opción de encontrarse a solas con sus pensamientos y, con empeño y voluntad, asimilar en su totalidad la muerte de su hermano y como proceder de ahora en más, encontrándose solo en ese inmenso Palacio.
-¿Te has sentido bien?- pregunto Sasuke.
-Sabes que sí- tranquilizo Izumi, sonriendo cariñosamente, -gracias, Sasuke- agradeció la pelicastaña.
-Hablamos de mi sobrino o sobrina, ¿Cómo podría quedarme de brazos cruzados?- razono Sasuke con obviedad. -Espero que compartir habitación con ella no te resulte un problema- consulto el Uchiha, llevando su mirada a lady Chiyo.
-No, en lo absoluto, de hecho es muy divertida- rio Izumi, sinceramente.
Si bien lady Chiyo parecía vivir-habitualmente-en un estado mental pasado que la hacía rememorar los jóvenes y mejores años del reinado del Emperador Kizashi, tenía sus periodos de lucidez y era de lo más divertida, una magnifica conversadora, elocuente y con mucha experiencia, en tanto fuera tratada con el debido honro, respeto y rango, no había porque ofenderla e Izumi sabía muy bien como hacer esto, sus largos años en el Palacio le habían enseñado muchas cosas y el protocolo era una de ellas. La noble dama, sabiendo que hablaban d ella, levanto su mirada hacia la encantadora pelicastaña y el muy atractivo Uchiha que la observaban de sola sayo mientras hablaban.
-Yo sé dónde esa la carta de sangre, el hombre de cabello gris se la llevo- susurro Chiyo, temiendo ser escuchada.
-Lady Chiyo, le he dicho muchas veces que no hable de la carta de sangre, es peligroso- recordó Izumi, teniendo en cuenta la situación.
Por lo visto, quizá, estuviera ante un momento de lucidez y siendo así-además la perdida sufría, de ambos lados-necesitaba obtener tanta información como pudiera para destruir a Danzo y su Regencia, así como a toda su estirpe y así mantener a la Emperatriz en el poder, como su hermano Itachi había deseado que pasara, pero semejante odisea no era fácil en lo absoluto, había un gran camino que transitar para llegar a dicho fin y no era ameno o tranquilo, sino que lleno de espinas y baches, sangre y espadas, una guerra cuando menos.
-El hombre de cabello gris se la llevo- repitió Chiyo, sin preocuparse demasiado por ello,- ¿Tu tampoco me crees?- pregunto a Sasuke que parecía estar interesado en sus palabras.
-Le creo, un hombre de cabello gris se la llevo- acepto el Uchiha, respondiendo mecánicamente.
-Era un hombre muy guapo, estaba enamorado de mí- relato la mujer con nostalgia, -pero no pudo ser, él era un sirviente- explico Chiyo.
Cabello gris, sirviente, Palacio…evidentemente solo podía tratarse de una persona, alguien que estaba siendo secretamente buscado de forma exhaustiva, por todos los medios posibles a emplear, y que tal vez fuese el único individuo que tuviera en su poder la última voluntad del Emperador Kizashi, si ella sabía algo…él debía de averiguar que especialmente y pronto, perder siquiera un instante significaba la muerte de alguien sin importar a que rango perteneciera, la edad que tuviera o su condición; si era un criminal, un sirviente o un inocente.
-¿Un sirviente?- repitió Sasuke, asociando lo relatado por ella a la información que, escasamente tenía con respecto a quien podía tener en sus manos la carta de sangre, ¿Sakumo Hatake?- consulto el Uchiha.
-Sí, es él- acepto Chiyo sin ningún problema.
-¿Sabe dónde está ahora?- indago Sasuke, muy cerca del objetivo que necesitaba.
-Salto por encima de los muros y huyo como una lagartija- divago Chiyo.
Adiós a su momento de cordura y posible foco de información. Viendo reír inocentemente a la noble dama, Sasuke bufo sutilmente para sí ante la resignada mirada de Izumi que se encogió de hombros únicamente, no viendo que decir para ayudarlo. Cada paso dado a favor de una indiscutible victoria a su vez los hacia retroceder dos pasos y volver a la nada misma. El hecho de que el rey de Konoha permaneciera en el Palacio por otra temporada no lo hacía sentirse mejor en ningún sentido, no sabía porque nacían estos celos pero no quería que estuviera tan cerca de la Emperatriz, que tuvieran tanta confianza entre sí.
Ese rey le inspiraba recelo, ira y desconfianza injustificada.
La noche había caído silenciosamente sobre el Palacio Imperial y Sasuke aprovechaba la quietud del ambiente nocturno para recorrer los pasillos del Palacio a voluntad, últimamente y ante la ausencia de la Emperatriz, con respecto a los asuntos de estado, eludía verla bajo cualquier circunstancia, asociarse con ella quizá diera lugar a malentendidos…malentendidos que podrían implicarlos románticamente de alguna forma y eso resultaría un problema, por ello lo mejor era que se mantuviera lejos de ella el mayor tiempo posible. Pero, como siempre, no se podía obtener aquello que se deseaba:
En su camino se encontró, sorpresivamente con la Emperatriz que, aparentemente, se dirigía hacia su dirección sin tener a donde más ir. Lucía un simple pero favorecedor kimono índigo—lila que, a lo largo de la tela, tenía estampadas diminutas flores de cerezo en hilo dorado, era anudado en el escote por listones amarillo pálido, Las mangas eran de un amarillo ligeramente más oscuro, cubriendo las manos y que tenía sobre la tela bordados con diferentes tipos de flores, especialmente de color azul aunque también con otros colores entremezclados. Su largo cabello rosado se encontraba cayendo libremente tras su espalda, cual cascada, escasamente adornado por un broche en forma de lirio. Era como si se empeñase en no lucir como la Emperatriz que era en realidad.
Pero ya fuera que apoyara su ida de humildad o no, Sasuke se detuvo respetuosamente ante ella, dándose cuenta de que ella había hecho lo mismo, presentía que significaba su presencia, pero esperaba estar equivocado porque—en esa instancia—lo último que deseaba era involucrarse sentimentalmente con ella en ningún sentido, eso era simplemente imposible.
-Majestad-reverencio Sasuke.
-¿Cuánto más piensas seguir evitándome?- cuestiono Sakura abiertamente.
Podía entender que todos, excepto Ino que era su doncella y amiga más cercana-la dejaran sola para recuperarse del dolor y no solo emocionalmente sino que también físico, pero ese tiempo prudencial ya había pasado y el simple hecho que Sasuke se mantuviera lejos de igual modo podía tener otro trasfondo como ya había sucedido anteriormente, el siempre ocultaba sus sentimientos de todo aquel que estuviera frente a él, y esta vez no era la excepción, por ende para Sakura aquello era el reto más grande al que se hubiera enfrentado hasta entonces; saber que es lo que él realmente pensaba o sentía con respecto a ella.
-Usted no se encontraba bien, no lo creí prudente- se excusó el Uchiha si dejar de tratarla de "usted".
-Deja de hablar así- protesto Sakura, nada cómoda ante su lejanía al tratarla, -puedes llamarme como quieras, pero no quiero que me trates de "Su Majestad" o "Emperatriz"- pidió la Haruno conscientemente, -solo Sakura- indico la Emperatriz.
-No es correcto- protesto Sasuke de la forma más respetuosa posible. -Majestad, le guste o no usted es la Emperatriz y yo un simple escolta, eso no va a cambiar- alego el Uchiha.
Marcar las distancia sociales y jerárquica entre ambos era quizá el único medio con que evitar que surgiera algo entre ambos porque Sasuke insistía en el hecho de que aquello era absolutamente imposible y siempre lo seria, si la trataba con familiaridad e ignoraba el protocolo, ella únicamente tomaría confianza de la situación y se le acercaría aún más, no es como si Sasuke pretendiera negarse ante semejante oportunidad…pero no podía olvidar el pasado y todo lo perdido, sin importar que la Emperatriz fuera una mujer hermosa, estaba imposibilitado de sentir lo que ella, obviamente, sentía.
-¿Quién te crees que eres?, ¿Quién eres para enloquecerme de esta forma?- inquirió Sakura, no entiendo cómo es que se había vuelto tan dependiente de él.
Sin poder contenerse en presencia de él, además de la vulnerabilidad que obviamente sentía ante los acontecimientos recientes, Sakura apoyo una de sus manos en el hombro de él y la otra en su pecho, clavando su mirada esmerada en las distantes gemas ónix e él, esperando encontrar alguna reacción, un sentimiento que quizá le diera al respuesta que necesitaba, pero eso no sucedió. Teniendo la experiencia en ello, Sakura entrecerró conscientemente los ojos, acercando su rostro al del Uchiha que, previendo su actuar, al sujeto de los hombros, marcando nuevamente aquella intransitable distancia, sorprendiéndola.
-Soy un sirviente, no uno de sus consortes- recordó el Uchiha, observándola inderrotable, -no puede hacer lo que desee conmigo- delimito Sasuke.
Por mucho que ella fuese una mujer hermosa, que sintiera cosas que no entendía del todo por causa suya…no quería ser el juguete de nadie, no era un hombre al que pudieran comprar a pesar del poder que pudiera ganar al bajar la cabeza y acatar los sentimiento de la Emperatriz, mucho menos cuando por causa de ella había perdido su pasado y todo aquello que le había significado algo importante, quizá Danzo tuviera mayor grado de culpa pero eso de igual modo no hacía más fáciles las cosas en ninguna medida posible.
-Mis sentimientos hacia ti son sinceros- garantizo Sakura, confundida ya que él no veía eso. -¿Por qué eres tan cruel?, ¿Realmente soy tal poca cosa para ti?, ¿Puedes ignorarme tan fácilmente?- cuestiono la Haruno, temiendo ser insignificante para él a pesar de dar por sentado que el correspondía a sus sentimientos. -Estoy segura de que hay un lugar para mí en ti corazón- alego Sakura.
Esta mención tan inquebrantable, tan indiscutible hizo que Sasuke no pudiera evitar fruncir el ceño mientras le sostenía la mirada. Que quisiera hacerlo desistir de su negativa era una coa, que quisiera ganar importancia ne su vida también era algo que pudiera tolerar, pero dar por sentado que tenía un grado de importancia indiscutible en su corazón y su existencia era algo que Sasuke se negaba a aceptar terminantemente. Nadie podía pretender conocerlo de la noche a la mañana, ni siquiera ella.
-¿Cómo puede conocer mi corazón mejor que yo?- rebatió Sasuke, nada cómodo con sus interrogantes. -Jamás le he abierto mi corazón, Majestad- mintió el Uchiha, consciente de que no estaba siendo del todo honesto con ella, como debía.
-Deja de mentir, claramente en todo este tiempo transcurrido desde que nos conocimos me has correspondido, lo sé, lo sabes- protesto Sakura, casi rogándole con la mirada que se sincerará y admitiera que ambos sentían algo el uno por el otro. -Tal vez las cosas se complicaron por Naruto, pero…- intento explicar la Haruno.
-No se trata de él, entiéndalo- negó Sasuke, severamente.
El rey de Konoha era importante en su vida, claro, habían sido amigos desde niños y la complejidad de sus rangos sociales los cercaba enormemente, podían comprender las presiones de gobernar, pero pese a sentir algo muy fuerte por él…Sakura no podía ignorar que de igual modo, solo que diferentemente, sentía algo igual de fuerte por Sasuke. Pero si el Uchiha insistía en que ese no era el motivo para que se forjara una distancia intransitable entre ellos dos…entonces, ¿Cuál era el verdadero problema?, ¿Qué es lo que él no le estaba diciendo?
-Entonces, ¿Cuál es la razón?- pregunto Sakura no comprendiendo en lo absoluto su negativa.
Ocultar la verdad no era algo que le gustara hacer a Sasuke, y sentía que haber ocultado sus sentimientos durante tanto tiempo era aún más denigrante de lo que hubiera imaginado y ya que su hermano ya no vivía para frenar sus declaraciones, Sasuke sintió que era el momento oportuno de confesar la verdad sobre su negativa a corresponderle a la Emperatriz, a odiar a Danzo y su familia, pero aún más importante; porque a pesar de guardarle lealtad en realidad deseaba matarla, porque esto seguía siendo así a pesar de todo.
-Mis padres murieron por su culpa- acuso el Uchiha, confesándose ante ella finalmente.
La repentina acusación de parte del Uchiha la hubo desconcertado por completo, desconcertado y angustiado inequívocamente. Diariamente y bajo las órdenes del Regente Imperial debía de bajar la cabeza continuamente, presionar su sello sobre documentos que no entendía, pero no creía haber cometido un error tan garrafal y personal así nada más, no tenía sentido, ¿Quién se beneficiaria de algo así?, ¿Cómo era posible que eso sucediera? No, debía de tratarse un error, aquello no era ni remotamente posible siquiera.
-¿Tus padres?- repitió Sakura, entre asustada y confundida por esta acusación. -No, no…-repitió la Haruno tanto para él como para sí misma, meditando la situación. -No es posible, no, yo jamás haría eso- garantizo Sakura, preocupada porque él pensase eso de su persona.
-Vine aquí porque Pein, el hijo de Danzo se presentó en mi hogar con una orden de ejecución, matando a mi madre y mi padre delante de mí- relato Sasuke, escasamente, sintiendo aquella escena tener lugar en su mente al solo evocarla siquiera,- ¿Qué cree que siento cuando la veo a usted?- cuestiono el Uchha, fríamente. -Desde la primera vez que la vi, he deseado matarla y si no lo hice fue porque mi hermano me lo impidió- menciono el escota aludiendo brevemente a su fallecido hermano, recordando que tenía algo mucho más importante en que pensar que en los sentimientos de la Emperatriz. -Jamás podría sentir algo por usted, nunca podría amarla siquiera- juro Sasuke, consciente de que en realidad si sentía algo por ella.
El tono de voz empleado por él la hizo temblar de angustia, hizo que se sintiera débil, capaz de desmayarse en cualquier momento, pero pese a esto Sakura inspiro aire acompasadamente, parpadeo repetidas veces para contener las lágrimas que deseaba liberar. Era una posibilidad, Danzo siempre la manipulaba al verla débil y tonta, claro que podía colar entre tantos documentos políticos una orden de ejecución y lo peor es que ella jamás seria consciente de ello. La culpa la embargo por completo al asimilar que realmente podía haber cometido semejante crimen de forma inconsciente, haciéndola desear su propia muerte con tal de traerle algo de calma a él.
-¿Por qué no lo hiciste?- gimoteo Sakura, no entendiendo su razón para tenerle lastima o misericordia y dejarla con vida. -Mátame ahora, si soy responsable de tal pecado, mátame de una vez- rogo la Emperatriz, tomando la espada de la funda de él y apuntando el extremo de esta contra su pecho.
Había esperado muchas veces ese momento, tener servida en bandeja de plata la vida de la Emperatriz, poder acusarla de todo cuanto había perdido en su vida por su causa, y pese a tener todo eso ahora…Sasuke no se sentía dichoso, no se sentía poderoso o invencible, no sentía que hubiera encontrado la respuesta y el objetivo que tanto había ansiado, de hecho sentía lastima por verla tal vulnerable por sus palabras, por su confesión, sentía como si estuviera acusándola de algo que no había ordenado. Pero no, ella tenía la culpa, estaba seguro, ¿Quien más sino? Solo ella podía acceder a tales ordenes anteriormente dictadas por Danzo.
-No puedo hacerlo, porque si así fuera condenaría a cada habitante de Konoha que sirve en este Palacio- alego Sasuke, recordando lo que Kakashi e Itachi le habían hecho ver desde su llegada al Palacio.
-¿Qué puedo hacer?- suplico Sakura, intentando no llorar tan abiertamente. -Si mi vida no es un precio para merecer tu perdón…- aludió la Haruno.
-Olvídese de mí, eso es todo lo que quiero- espeto Sasuke.
Sakura no tuvo tiempo de asentir o negar ante la escueta manifestación del Uchiha que se retiró tan prontamente como le fue posible, no pudiendo estar más tiempo en presencia de ella, no pudiendo aguantar el verla tan vulnerable por causa de sus propias palaras, de su confesión. Viéndolo marcharse, Sakura hubo guardando sus lagrimas tanto como le fue posible hasta verlo doblar en la esquina del pasillo y desaparecer por completo de su rango de visión. No aguantando más tiempo semejante dolor y quebradero emocional, la Emperatriz cayo de rodilla sobre el suelo, sollozando tan silenciosamente como le fue posible mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas, sintiendo su corazón totalmente oprimido por una culpa con la que había cargado todo ese tiempo sin saberlo siquiera.
Apoyado en la pared en la esquina de aquel pasillo, lo suficientemente lejos de la vista de la Emperatriz, Sasuke contemplo de sola sayo el llanto de la Emperatriz que había causado el propio, ni siquiera había llorado por la muerte de su hermano, más al saberla herido por su palaras no sabía de dónde pero las lágrimas habían aparecido por su cuenta, deslizándose por su rostro sin que él pudiera evitarlo, apretando fuertemente los costados de su traje con sus manos. A lo largo de todo ese tiempo había conocido a la verdadera mujer que se encontraba bajo la inalcanzable fachada de Emperatriz perfecta, poderosa, correcta y digna; hermosa, de sentimientos dulces, noble, justa, bondadosa y alegre, alguien de que cualquier hombre podría enamorarse y que sin embargo estaba totalmente fuera de su alcance, lo había estado desde el Principio, desde su primer encuentro. La auténtica culpa de todo lo sucedido era de Danzo pese a eso debía entender que nunca podría haber algo entre la Emperatriz y él, el destino y la vida habían obrado con un cause diferente que los había separado, tal distancia siempre seria intransitable, no podía volver a verla, no podía pensar en ella, no podía sentir nada por ella, no podía seguir enamorado de ella.
Todo sentimiento que pudiera haber albergado por ella…ya no podía existir más.
PD: Lamento enormemente haber ausentado tanto en este fic, pero quería avanzar más en el resto de mis historias ya que son series, ciertamente más largas, pero menos complejas en el plano de escribirlas y expresar las emociones que contienen y las ideas en las mente de los personajes :3 más aun así he actualizado dedicando este capítulo a todos aquellos que comentaron anteriormente; Adrit126 (a quien va dedicado el fic), Seia9175, , cinlayj2 y DULCECITO311, garantizando que intentare actualizar cada semana de serme posible :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima.
