-La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una ligera adaptación del dorama coreano "Empress Ki" protagonizado por Ha Ji Won (Emperatriz Ki Nyang), Ji Chang Wook (Emperador Huizong) y Ju Jin Mo como (Rey Wang Yoo). Los personajes pertenecen completamente a Masashi Kishimoto más su distribución y/o utlización es de mi entera responsabilidad para la dramatización de la historia.
Capítulo 14
-Sasuke…- murmuro la Emperatriz, casi sin habla.
En ese momento de su vida Sakura no habría podido comparar lo que estaba sintiendo con absolutamente nada que hubiera sentido antes; se trataba de una alegría desbordante, incapaz de expresar con palabras, entremezclado además con una sorpresa tan avasalladora que por poco y le hubo detenido el corazón en el centro del pecho o así fue como ella lo sintió, llevándose esporádicamente una mano al centro del pecho, como si no pudiera respirar ante lo que estaba presenciando. Según ella tenía entendido, pues así la había informado de todo Pein, el hermano mayor de su esposo; Sasuke, Izumi y lady Chiyo habían abandonado el palacio al contar con dinero suficiente—por su trabajo remunerado como sirvientes en el palacio—, y Sakura lógicamente había supuesto que no volverían jamás, pero ahora…no entendía porque Sasuke había decidido volver, pero vaya que la hacía feliz volver a verlo, feliz, eufórica, extasiada…sin palabras; necesitaba hablar a solas con él, urgentemente, pero debía hacerlo lejos de miradas indiscretas. Su reacción desde luego que hubo preocupado tanto a su doncella Ino como a su madre la Emperatriz Viuda Tsunade que comprendía muy bien su reacción, el hombre enviado por el Baghatur Yamato; Sasuke, estaba alterándola enormemente y no era para menos si todos en el Palacio tenían entendido que se había marchado para no volver jamás.
-Está bien, tranquila- sosegó Tsunade, estrechando una de las manos de su hija entre las suyas.
Tsunade no pensaba protestar, el regreso de ese joven era una autentica bendición disfrazada, era el único hombre en quien Sakura confiaría ciegamente…y además ese joven odiaba a Danzo, era el aliado perfecto con quien contar a partir de ahora. El fin de la selección de consortes era obtener aliados leales que ayudasen a solidificar el poder de la Emperatriz para que pudiera emplear debidamente todo el poder que poseía por mandato divino y que Danzo le había arrebatado desde el primer día con motivo de su regencia…ya era momento de que todo comenzase a tomar su curso. De no ser por la voz de su madre, Sakura no hubiera sido capaz de aferrarse a la realidad, hubiera sucumbido ante la impresión, desmayándose en ese preciso instante, pero no…no, tenía que hablar con Sasuke y comprender sus razones para volver siendo que en su último encuentro había dicho odiarla por ser la indirecta responsable de la muerte de sus padres, y vaya que era una carga muy pesada sobre sus hombros, pero una carga que esperaba pode resarcir. Sakura alzo la mirada hacia Ino que tras un breve instante de silencio entre sus miradas, volvió su atención a los aspirantes a consortes, dándose cuenta de la presencia del Uchiha, ante lo que volvió a ver a la Emperatriz, asintiendo apresuradamente; ayudaría a su amiga a encontrarse a solas con el Uchiha.
-¡Su Majestad El Emperador!- anuncio Yahiko, sirviente principal del Emperador.
Nada podría haberle resultado más molesto e inoportuno a Sakura que la abrupta aparición de Neji tras ser anunciado desde el exterior…ya tenía bastante con fingir ante Danzo que todo era perfecto, pero tener que lidiar nuevamente con sus celos, ahora con motivo de la selección de Consortes era algo que definitivamente no quería hacer para su propia paciencia, no siendo que elegiría mil veces a Sasuke por encima de Neji. Haciendo uso apropiado de su autoridad como Emperador, Neji se presentó en el salón del trono con la frente en alto, acompañado en todo momento por su leal sirviente Yahiko que había anunciado su llegada, centrando de inmediato su mirada en su esposa y Emperatriz a quien pretendía vigilar celosamente, impidiendo que cualquier aspirante a Consorte lograse un lugar en la corte, o más específicamente un lugar en el corazón de Sakura. Tan concentrado como estaba Neji, sumergido en su propia arrogancia, situándose a un par de pasos del trono reverenciando a su esposa y Emperatriz, no pudo percatarse de la mirada de Sasuke sobre él. Estaba analizando lo que vendría a partir de ahora, porque era muy consciente de que tendría que pelear contra él, le arrebataría todo, desde la autoridad y el respeto hasta finalmente obtener la corona, siendo quien se sentara junto a Sakura en el trono; su ascenso seria el fin de Neji y de toda su familia.
-¿Qué lo trae aquí?- inquirió la Emperatriz Viuda con debida cautela.
-Planeo participar en la selección de los Consortes- contesto Neji fríamente.
-La corte interna ha prohibido su participación- espeto Tsunade, para nada de acuerdo.
-Estoy advertido- aclaro el Emperador, sin perder su dignidad, -pero ahora se necesita que haya mucha más equidad en la corte- obvio haciendo valer su autoridad, comparable o superior a la de su suegra, -mi padre lo ha solicitado- menciono finalmente.
-Se hará con justicia, usted no debe temer nada- esclareció calmadamente la Emperatriz Viuda, antes de erguirse de su lugar junto a su hija en el trono y alzar la mirada hacia los aspirantes a Consortes. -Escuchen, la selección se hará conforme a pruebas y condiciones muy estrictas, por lo que consultare su naturaleza con el Emperador- notifico debidamente. -Kakashi, llévalos a sus habitaciones- solicito a su leal amigo y sirviente.
-Si, Majestad- reverencio el Hatake antes de volver su vista hacia los jóvenes aspirantes. -Síganme, por favor- insto, procediendo a guiarlos.
Siguiendo el protocolo, cada joven aspirante reverencio con respeto a la Emperatriz, la Emperatriz Viuda y el Emperador antes de proceder a retirarse, pero entre todos ellos, Sasuke se tomó un instante de más para mantener su mirada entrelazada a la de Sakura ante el desconocimiento que tenía el Emperador Neji sobre su presencia, girando primero su cuerpo y luego volteándose por completo al marcharse. No podían esperar más, tenían que hablar cuando antes.
Para Kakashi cumplir con sus obligaciones no le resultaba complicado en casi ninguna oportunidad, ¿Por qué? Porque pese a provenir de Konoha no era sino un sirviente solicito que ante su lealtad para con la familia Imperial había conseguido ascender socialmente hasta llegar a donde hoy estaba precisamente por cumplir con toda orden que le fuese dada. Había servido a la Emperatriz Viuda Tsunade desde el primer momento en que había llegado al palacio como prometida del Emperador Kizashi luego de la muerte de la Emperatriz Mebuki, y hoy le servía incondicionalmente al igual que Shizune y Kurenai, más que por amistad que por deber. Pero esta vez Kakashi se había visto tentado a no cumplir con las órdenes dadas mientras guiaba a cada joven aspirante a los elegantes aposentos que habían preparados anteriormente para ellos por los sirvientes que habrían de asistirlos, pero lo había hecho conteniéndose de voltear de vez en vez para corroborar que en efecto Sasuke estaba siguiéndolo. Finalmente y tras dejar al último joven aspirante debidamente instalado en sus aposentos, el Hatake aferro firmemente su mano a la muñeca derecha del Uchiha, llevándolo forzosamente a los aposentos que le habían sido preparados, encerrándose allí con él sin tratarlo con el respeto apropiado, conociendo mejor que nadie a ese niño, más no comprendiendo porque había elegido regresar.
-¿Qué te hizo regresar?- cuestiono Kakashi de inmediato y frontalmente al Uchiha que bufo por lo bajo ante la pregunta, -¿Crees que puedes cobrar venganza por todos quienes murieron y son importantes para ti?- supuso, no queriendo en parte oír la respuesta.
-Si puedo, así pienso hacerlo- afirmo Sasuke manteniéndose estoico pese a ser sincero.
-No puedes hacerlo solo, entiende- espeto el Hatake, intentando hacer que ese niño entendiera la realidad de las cosas, -la venganza al azar solo empeorara las cosas- aseguro al conocer el destino de aquellos que solo vivían por la venganza, -detén esto ya- fue todo cuanto pudo aconsejar al Uchiha, no deseando que él corriera tal destino.
Cuando había sido arrancado de su hogar en Konoha, toda su familia había sido asesinada al igual que había ocurrido con Sasuke, y al llegar al palacio Imperial había sido obligado a servirles a personas que no conocía, muchos amigos suyos habían muerto por no cumplir debidamente con sus tareas y él pronto se había encontrado solo en ese enorme palacio, ¿Había pensado en vengarse? Claro, como cualquiera, pero había visto como quienes aspiraban a lograr obtenerla acababan pereciendo por el odio que les nublaba el juicio, mientras que él había sobrevivido y ascendido al no permitir que le ocurriese lo mismo, obteniendo amistad e influencia por seguir el camino correcto. Sasuke comprendía perfectamente que muchos no entenderían el dolor que llevaba día a en su corazón; el dolor de rememorar los días felices con su familia, el dolor de haber visto como mataban a sus padres, el dolor de ver morir a lady Chiyo, a Izumi…el dolor de saber que no había podido proteger a su hermano que había hecho todo por protegerlo, el sentirse impotente y tener pesadillas todas las noches con motivo de la culpa por la muerte de su sobrina Risa a quien nunca volvería a ver. No había podido hacer nada para proteger aquello que había significado tanto para su hermano, pero honraría su memoria siendo el Emperador y esposo de la Emperatriz, padre de sus hijos, y quien cambiaría las cosas para que nadie sufriera lo mismo que él.
-Mi hermano murió siendo inocente- aludió Sasuke, sintiendo su propia voz quebrarse de dolor al recordarlo, -Izumi fue apartada de su hija, lady Chiyo no se merecía ese final, tampoco mi padre o mi madre…- forzosamente tuvo que tomarse un segundo para aclararse la voz para no volverse presa de dolor, -y mi sobrina, era solo una bebé, ¿Acaso ella tenía la culpa?- obvio en caso de que todo lo nombrado anteriormente no fuera suficiente. -Esto no solo se trata de mí, hay demasiados inocentes que continuaran muriendo hasta que alguien que venga de Konoha realmente tenga influencia en las decisiones que se toman en el palacio- eso era lo que debía lograr; marcar la diferencia y hacer de su era una como jamás había sido vista anteriormente, -¿O no fue por eso que ayudo tanto a mi hermano?- inquirió conociendo muy bien la respuesta.
-Ese era únicamente mi deber como siervo de este Imperio- justifico el Hatake únicamente.
Sasuke tenía razón y Kakashi lo sabía aunque no pretendiese admitirlo; había ayudado a Itachi a no dejarse llevar por el odio, le había inculcado todos los conocimientos por los que sería apreciado en el palacio; había hecho del joven e inteligente Uchiha alguien a quien tener en cuenta, sereno, respetable y cauteloso, alguien que pudiera ser visto más como un aliado que como un enemigo aunque de todas formas Danzo había acabado por ver su vida como un problema, exterminándolo a él y a todos quienes estuvieran vinculados a él en cualquier grado. Pese a mostrarse siempre tan indiferente, Sasuke entendía mejor que nadie lo que Kakashi estaba haciendo; fingir que era insensible al igual que él ya que con esto le hacían creer a todos que no tenían corazón para ser lastimados. Pero eso no significaba que el dolor no existiera para él, lo sentía y más que otros con motivo del sufrimiento de su propio pueblo, aquellos que provenían de Konoha. Nadie salvo Danzo y su familia eran ajenos al dolor de quienes habitaban el palacio como sirvientes, si se hicieran preguntas cada sirviente o doncella tendría una historia que contar sobre cómo y porque habían llegado al palacio, pero él había elegido regresar para obtener poder y así ayudar y proteger a la mujer que amaba, a su Emperatriz, no abandonaría a Sakura otra vez, a partir de hoy estaría a su lado en todo momento, pasara lo que pasara.
-No pido su ayuda- señalo el Uchiha, comprendiendo mejor que nadie los motivos de Kakashi para intentar que cambiara de parecer, más no lo haría, -solo quiero que sepa que no estoy aquí por ambición- no solo quería obtener poder, quería traer honro a las muertes de toda su familia y proteger a la mujer que amaba, hasta su último aliento.
No recurriría a la ayuda a menos que le fuera ofrecida, no lucharía por obtener el favor de nadie, pero lo único que quería era que ningún amigo se metiera en su camino, porque entonces no tendría piedad con nadie Kakashi analizo bien las palabras de Uchiha antes de elegir hacerle caso; era diferente de otros jóvenes llenos de rencor o ambición que hubiera conocido, eso había que reconocerlo. Le daría la oportunidad de probar quien era.
Sakura había vivido momentos de terror, a solas en sus aposentos, paseándose como una verdadera leona enjaulada luego de que Ino se hubiese retirado a lograr concretar un encuentro a solas entre Sasuke y ella sin que nadie—Neji o algún espía de la familia del Shimura—ya teniendo sobre si el temor de lo que podrían hacer contra Sasuke si descubrían sus intenciones. Lidiar con Neji ya de por si era frustrante y difícil, pero lidiar con Danzo y sus otros hijos seria el infierno en la tierra. Ino pronto había regresado con noticias exitosas; Sasuke estaba esperándola en la biblioteca real, un lugar que Neji y su familia jamás visitaba. Tan pronto como le hubo sido posible y conduciéndose por pasillos poco transitados es que la Emperatriz se hubo detenido ante las puertas de madera que la separaban del Uchiha, teniendo miedo de que le diría él al volver a verla, ¿Y si la culpa u odiaba?, ¿Y si había vuelto para matarla? Negando para sí y no permitiendo que el miedo la dominase, Sakura se giró a ver a Ino antes de abrir las puertas y entrar en solitario, cerrándolas tras de sí, llamando la atención de Sasuke que se había encontrado de espaldas a ella, impaciente por volver a verla luego de que Ino y él hubieran acordado cual sería el lugar más prudente para verse, más nada hubo podido prepararlos para la experiencia de estar nuevamente cara a cara, aproximándose el uno al otro con lentitud.
-Sasuke…- murmuro la Emperatriz al encontrarse frente al Uchiha, separados tan solo por unos infinitésimos centímetros entre sí. Quería abrazarlo, pero no tenía el coraje si llegaba a ser rechazada. -Creí que tu…
La pregunta que Sakura pretendía formular sobre la o las razones de él para volver murió en el aire en cuanto el Uchiha la sujeto por la nuca, uniendo sorpresivamente sus labios con los de ella, sin darle tiempo a anticiparse a cualquier acto de su parte. Sakura tan solo pudo observarlo enormemente sorprendida y con los ojos muy abiertos antes de decidir corresponder de lleno al beso, enredando sus brazos alrededor de su cuello, olvidándose por completo de que existía realidad alguna más allá de esa y es que nunca había imaginado en lo absoluto que volvería a verlo en estas condiciones ni mucho menos que en lugar de intentar algo contra ella, él se encontraría besándola como nunca nadie lo había hecho antes. Anteriormente se había encontrado muchas veces preguntándose cómo se sentiría besarla al menos una vez; se había imaginado mil y un escenarios en su mente, pero ninguno podría haberle hecho justicia mientras devoraba aquellos labios tan dulces, envolviendo posesivamente sus brazos alrededor de su cintura, no deseando que ella volviera a encontrarse lejos, no quería compartirla con nadie, quería que fuese únicamente suya y en ese momento, siendo completamente correspondido en su entrega, se dio cuenta de que pese al tiempo transcurrido, no había perdido su lugar en el corazón de Sakura. Lentamente y forzados por la falta de aire ambos tuvieron que romper el beso, observando intensamente en los ojos del otro.
-No volveré a irme- murmuro Sasuke casi sobre sus labios, entrelazando intensamente su mirada con la de ella.
Había estado tan equivocado anteriormente y necesitaba decírselo, pero no encontraba las palabras correctas con las que expresarse delante de toda su belleza y es que la última vez en que la había visto realmente había sido tan solo una adolescente, pero ahora…era una verdadera Emperatriz y la mujer más hermosa que hubiera visto alguna vez, perdido en sus hermosos ojos esmeralda en los cuales podía perderse. Se sentía enormemente halagada por sus palabras, por su promesa de permanecer en ese palacio con ella y no abandonarla como habían hecho otros, pero aun necesitaba oír de esos labios que acababan de besarla, cuál era su razón para volver. Ella no quería ser la responsable de más muerte y dolor, no quería que su pequeña hija Naori corriese la desdichada suerte de ser Emperatriz, amaba tanto a esa niña que quería evitarle la agónica labor de perder su libertad tan solo a cambio del sufrimiento, porque gobernar no era otra cosa que sufrir cada día. Recordando que en efecto si existía una realidad a la cual anclarse, Sakura se alejó torpemente un paso del Uchiha, obligándolo a él a que sus brazos soltaran su cintura y soltando ella además el agarre que había mantenido entorno al cuello de él. Arreglándose ligeramente el cabello y la corona, intento calmarse, sintiendo su corazón latir desbocado cual caballo en una carrera ya que había olvidado respirar durante el beso.
-¿Por qué regresaste?- logro preguntar Sakura finalmente, consiguiendo que su corazón recobrase su acompasado latir, -¿Por qué quieres ser Consorte?- enfatizo temiendo conocer la respuesta y decepcionarse.
-Para destruir a Danzo y su familia- contesto Sasuke con suma naturalidad, sin dejar de verla a los ojos.
-¿Volviste para usarme en tu venganza?- más bien afirmo la pelirosa, apartando la mirada de los intensos orbes ónix de él, intentando no parecer tan afectada.
-No, porque mi venganza, también es la tuya- aclaro el Uchiha, acortando la distancia entre ambos y tomándola del mentón, haciendo que alzarla la vista. -Cometí un error, tú no tienes la culpa, la tiene Danzo- vio la confusión en los ojos de Sakura que no tardo en abrir los ojos a causa de la sorpresa al comprender a que se refería. -Te serviré sin condición para siempre- juro inquebrantable en su palabra, -solo pido tu ayuda en esto, es tu oportunidad; nuestra oportunidad- ambos necesitaban exterminar a Danzo.
No iba a mentir; aun quería vengarse, no podía desligarse de aquel sentimiento, no cuando era lo único que lo había mantenido con vida por largo tiempo, eso y la esperanza que hoy era la mujer y Emperatriz delante de él, pero esta vez su venganza tenía un nuevo sentido y no uno egoísta; su destruía a Danzo y obtenía a cambio todo su poder, Sakura y él estarían a salvo, ya no tendrían que temerla a nada ni a nadie, ella recuperaría todo el poder que le había sido privado desde el principio y él podría vivir tranquilo al haber vengado a toda su familia, no podría cambiar las cosas pero traería honor y paz a su propio corazón y la memoria de quienes recordaba con dolor. Sakura sentía por primera vez en meses un peso invisible desaparecer de sus hombros, por fin sentía que no tenía sangre inocente manchándole las manos ante lo que Sasuke acababa de decirle; había vuelto porque quería ayudarla, porque ella no era la responsable de esas muertes y porque ya no había impedimento algo para que estuvieran juntos. Pero era muy extraño ver semejante cambio en él, el Sasuke que ella recordaba no podía tenerla cerca, había marcado las distancias desde el principio, pero ese adolescente se había ido y en su lugar había un hombre que sentía un admirable vasallaje por ella, que estaba dispuesto a demostrarle sus sentimientos no con palabras sino que con hechos concretos.
-Has cambiado- concluyo Sakura sorprendida y maravillada a la vez.
-Cualquiera lo haría después de todo lo que viví- justifico Sasuke, sin arrepentirse de la metamorfosis por la que había transitado y gracias a la cual había aprendido tanto.
Podía sonar bastante frió de su parte decir que apreciaba todo el horror y sufrimiento por el que había tenido que atravesar, pero…si nada de eso hubiera sucedido, ¿Habría conocido a Sakura? Definitivamente no, probablemente seguiría viviendo tranquilamente en Konoha, ajeno a la suerte que había acabado por correr su hermano…no podía cambiar el pasado, pero no quería resignarse cuando los culpables de su presente permanecían impunes. Había madurado y comprendido como vivir en ese palacio gracias a todo el dolor que le habían hecho sentir, pero haría pagar a los responsables hasta el final, les devolvería su sufrimiento multiplicado por diez ya que disfrutaría de cada momento de su ruina. Para Sakura elegir transitar el camino de la venganza, aun de la mano de Sasuke en quien tanto confiaba, no era una decisión fácil; claro que confiaba en que él la protegería como le estaba prometiendo al estar incondicionalmente a su lado, pero…temía muchísimo por su hija, Naori era su hija, la amaba como si fuese su hija y lo era, la amamantaba con su propia leche, esa niña no había nacido de su vientre pero si recibía su amor. No, Sasuke tenía razón, debían combatir a Danzo, si no lo hacían todo sería mil veces peor, puede que Naori no viviera para llegar a la adultez si ella no hacía algo, tenía que pelear por el futuro de su hija, aun cuando no lo hiciese por sí misma.
-Lo haremos, trabajaremos juntos- acepto la Emperatriz sin más remedio, pero inmensamente feliz de poder contar con él. Llamaron a las puertas, recordándoles a ambos que su tiempo juntos lastimeramente no podía durar demasiado. -Adelante- permitió antes de que Ino ingresase.
-Majestad- reverencio la Yamanaka, lord Sasuke debe volver al pabellón- informo debidamente, lamentando tener que importunarlos.
Volvió su rosto hacia el de Sasuke, sonriéndole como no había hecho en mucho tiempo con nadie más, inclinando su rostro hacia el suyo y besándole cálidamente la mejilla, notándolo disconforme; por ahora deberían de guardar las apariencias.
Para Neji lidiar con su suegra y salir intacto era algo imposible teniendo en cuenta lo difícil que era el carácter de la Emperatriz Viuda, aunque no lo demostrase; era alguien arrogante y orgullosa que al igual que él estaba dispuesta a todo por mantener su poder y posición, solo que él era quien dirigía la corte Interna que en su día había dirigido su suegra y este orden no cambiaría, había tomado tiempo para él demostrar que era digno y no dejaría que nadie lo hiciera bajar la cabeza. Tsunade por otro lado consideraba que Neji era un niño inexperto en cuanto a la apropiada administración de la corte se refería, era alguien demasiado arrogante que debido al poder de su padre como Regente Imperial, creía que podía pasar por encima de todos cuando en realidad las cosas no eran así y ese niño no era para nada apropiado como Emperador ni como esposo de la Emperatriz, Tsunade no era capaz de conciliar el sueño por temor al oscuro e impredecible futuro que se avecinaba para su hija. Esta selección de Consortes era la oportunidad perfecta para obtener aliados y hacer que su hija se sintiera protegida. En calma e introspección, el Emperador y la Emperatriz se encontraban reunidos en los aposentos de este con el fin de discutir el los criterios a través de los cuales se evaluaría la competencia de los jóvenes aspirantes a Consortes, siguiendo además el protocolo.
-¿Cuál es el criterio que planea usar con ellos?- inquirió Neji, camuflando su desconfianza hacia ella.
-Primero sus cartas- estableció Tsunade, aludiendo la ayuda que prestarían los videntes.
-Yo me ocupare de la segunda prueba- advirtió el Emperador, no estando dispuesto a ceder su participación.
- Como guste- permitió la Emperatriz Viuda, sonriendo amablemente.
-Está siendo demasiado cooperativa conmigo- obvio el Neji con suma cautela.
-Deje muchas cosas atrás en el templo Nakano- relaciono Tsunade manteniéndose serena en todo momento.
-Un inocente creería en esa cautivadora sonrisa- esclareció él, sin creer que era fuera tan sincera como pretendía.
-No confunda la sinceridad- fue todo cuanto Tsunade pudo advertirle.
Por supuesto que ella en realidad no estaba siendo sincera, ¿Por qué habría de serlo con ese niño arrogante que era tan cruel como su progenitor? Ese niño junto con todos los miembros de su familia eran la mayor amenaza con que lidiar, era por ellos y su nociva presencia que requerían de seleccionar Consortes, porque su adorada hija había sido privada de todo el poder que merecía y debía tener como Emperatriz por derecho divino. Sería muy difícil para Sakura ver todo esto de forma indiferente y política, eligiendo a hombres que no conocía pero que eran indudablemente más confiables que el Emperador delante de ella. Además y sumado a esto estaba el hecho obvio de que Tsunade comprendía que Naori, la bebé que tanto amaba su hija…no era parte del Imperio, no se asemejaba ni a su hija ni a Neji, y vaya que ya sé había tomado el tiempo de sobra para hacer este análisis, teniendo a la niña en sus brazos. Era necesario, cuanto antes, que otra princesa viniera al mundo para heredar el trono que algún día dejaría su hija con su muerte, claro que nadie quería pensar en eso debido a lo joven que era su hija, pero era necesario tener un fuerte sentido de la prevención, al fin y al cabo los sentimientos no sostenían y protegían un Imperio, lo hacia el deber y la voluntad de lucha que se tuviera ante los problemas e imprevistos, y esta era una oportunidad de la cual deberían beneficiarse.
-¿Y la tercera prueba?, ¿Será para el colegio Imperial?- sugirió Neji, siguiéndole la corriente y fingiendo cordialidad
-Será lo mejor- permitió Tsunade, deseando que los resultados fueran imparciales, aunque lo dudaba. -Si me disculpa- se despidió sin perder su impoluta dignidad.
-Es libre de irse-despidió el Emperador, volviendo el rostro y eligiendo o voltear ver a su suegra al marcharse, sintiéndose mejor en cuanto las puertas se cerraron tras ella. -Sigue siendo tan arrogante- mascullo ya a solas con Yahiko en quien si podía confiar.
-¿Ya pensó cuantos consortes aceptara, Majestad?- se interesó Yahiko.
-Ni uno solo- espeto Neji implacable.
No era ningún tonto, sabía que lo que pretendía la Emperatriz Viuda era encontrar a alguien que lo desplazara, pero él no lo permitiría, él no aprobaría a ningún consorte que pudiera quitarle su lugar, por él no habría Consortes.
-Él sí que tiene un pasado.
-¿Será cierto?
-Solo es basura.
La noche anterior había sido perfecta, lo más maravilloso que pudiera haberle ocurrido en mucho tiempo, o así era al menos como Sasuke continuaba viéndolo, rememorando cada instante compartido, cada sensación con motivo del beso ante el cual no había sido rechazado y ante la alianza que Sakura y él habían establecido. No era ninguna mentira decir que por primera vez había sido capaz de dormir tranquilamente, sin pesadillas, y no porque hubiera regresado al palacio sino porque la dueña de sus desvelos supiera de sus sentimientos y correspondiera a ellos. Todo era perfecto…bueno, casi. Obviamente el increíble panorama vivido el día anterior no podía repetirse mientras todos los aspirantes a Consortes se encontraban reunidos en el salón de la Corte Interna, gran parte de ellos hablando maledicencias y pretendiendo hacer sentir inferior al Uchiha al catalogarlo como "un campesino de Konoha". Aunque a Sasuke no le importaba en lo absoluto lo que otros pudieran llegar a pensar de él, era molesto escuchar tantos cotilleos sin sentido entorno a su persona, ¿Es que esos tontos "nobles" no tenían nada mejor que hacer? Había creído que tendría competidores más dignos e inteligentes con los que lidiar, pero al parecer estaba equivocado. Finalmente y tras lo que pareció mucho tiempo los habladores hubieron elegido dirigirse directamente a él que les prestaba tan poca atención.
-Oye, ¿eras sirviente aquí?- cuestiono Kankuro, más Sasuke no se interesó por contestar.
-Tal parece que sí- supuso Kimimaro desdeñosamente.
-¿No entiendes cuál es tu lugar?- obvio Hidan, ninguneando la presencia del Uchiha.
-No me hagan perder la paciencia- advirtió Sasuke, tremendamente aburrido de estar escuchando tantos cotilleos.
-¿Crees que somos tontos como tú?- reto Deidara, sin dejarse intimidar.
-Ya basta- freno Gaara, levantándose de su lugar y situándose entre los demás aspirantes y el Uchiha. -Todos estamos juntos en esta selección- recordó, no deseando que hubieran peleas innecesarias.
-¿Con este pueblerino?, ¿Un sirviente común?- Kankuro era incapaz de tolerar semejante afrenta a su dignidad.
-¿No te da vergüenza competir contra…esto?- cuestiono Deidara que comenzaba a albergar dudas de querer competir junto a aquel pueblerino.
La élite de Edo era bastante crítica sobre la mezcla cultural que se generaba entre ellos y los esclavos de Konoha, y no veían con buenos ojo que estos esclavos ascendieran en el poder, se consideraba impropio, y esta creencia obviamente se aplicaba a los jóvenes aspirantes a Consortes que consideraban poco menos que una burla a su honor tener que competir contra aquel Uchiha que además y según tenían entendido había sido incluso un sirviente del palacio tiempo atrás, ¿Podía haber algo más indigno? Por su puesto que provenía de Konoha, esto era algo que tristemente no podría cambiar jamás, pero estaba orgulloso de su pasado y del lugar al cual pertenecía por nacimiento aun cuando hoy su hogar fuera aquel Imperio. No era ningún campesino, su padre había sido en su día un aliado leal del Emperador Kizashi, y en Konoha habían formado una de las familias más respetables y adineradas que hubieran existido, podía no poseer la "nobleza" de la que presumían aquellos tontos arrogantes, pero definitivamente no era ningún pueblerino tonto y eso se los demostraría a todos. Cada vez que sentía que iba a perder la paciencia se recordaba hasta el cansancio la razón por la que estaba allí más allá de su venganza y ambición; era por Sakura que estaba haciendo todo eso, para protegerla y ayudar. Todo sacrificio de parte de sus neuronas y paciencia merecía la pena…
-¡Su Majestad el Emperador!
El heráldico anuncio de Yahiko basto para que cualquier riña existente en ese momento se disipara debido al temor que todos—excepto Sasuke, por supuesto—tenían por el Emperador y su carácter difícil que habían atestiguado, pero Sasuke por otro lado sabía que no tenía por qué sentir miedo y mantuvo una expresión pétrea permaneciendo en su lugar mientras todos los demás regresaban a sus lugares justo cuando las puertas se abrían, dando paso al Emperador que junto a su leal sirviente Yahiko, ingreso con la frente en alto hasta llegar al elegante trono de oro macizo destinado para él y desde el cual—de pie—observo desdeñosa e inquisitivamente a todos los presentes que mantenían la vista baja por temor a su ira. Son unos ilusos, su arrogancia será su muerte, pensó Neji, sonriendo ladinamente para sí. Tan confiado como estaba, Neji no reparo en la presencia de Sasuke sino hasta luego de haber pasado su mirada por todos los presentes, como si fueran menos que hormigas, más nada pudo haberlo preparado para volver a ver al Uchiha. Su hermano mayor Pein, antes de partir a Konoha con motivo del matrimonio entre su prima Yukina y el rey Naruto, le había asegurado que Sasuke nunca volvería, pero ahí estaba ahora a cinco pasos de él, distancia que Neji acorto hasta situarse frente al Uchiha para comprobar que no estaba imaginando cosas.
-¿Qué haces aquí?- exigió saber Neji, intentando que los nervios no se apoderasen de él, más Sasuke tan solo contesto observándolo a los ojos en silencio, inquietándolo todavía más. -¿Estás sordo? Te hice una pregunta-reitero obteniendo la misma respuesta.
-El Baghatur Yamato lo envió- informo Tsunade cuya aparición había pasado inadvertida ante la discusión que Neji intentaba librar contra el Uchiha. -Yo también me sorprendí, pero las provincias tienen derecho a escoger-obvio con cierta satisfacción y diversión. A Tsunade no le importaba lo que Neji u otros pudieran pensar, la presencia del Uchiha era una autentica bendición y que la impulso a dirigirse a los jóvenes aspirantes presentes. -La selección constara de tres pruebas- informo ignorando abiertamente a su yerno; -la primera es una obligación, ustedes deben haber nacido bajo los signos de la buena suerte- la fe y sus creencias hacían de esta una prueba imprescindible, pero entre los sirvientes faltaban algunas persona. -¿Dónde están los clarividentes?- indago con confusión.
-No vendrán- refuto Neji, recuperándose de su sorpresa inicial. -En lugar de ellos ordene que enviaran a los artistas, ellos pintaran sus retratos y en base a estos es que los clarividentes podrán hacer sus juicios- comunico a todos los presentes, concentrando especialmente su mirada en el Uchiha que ni se inmuto. -Que se diviertan- alentó falsamente.
En los minutos sucesivos se hubieron aclimatado un serie de mesas en la habitación, ante las cuales se hubieron sentado cada uno de los jóvenes aspirantes y ante ellos los artistas que reflejaban con esmero hasta el más mínimo de sus rasgos en papel mientras que la Emperatriz Viuda y el Emperador se paseaban por la habitación para hacer tiempo, fingiendo tratarse con respeto—con la mirada—mientras se encontraban.
-¿Los clarividentes escogieron a los feos, como ordene?- inquirió Neji pese a saber muy bien cuál sería la respuesta.
La Emperatriz Viuda Tsunade, su suegra, había pretendido hacerlo pasar por tonto en cuanto a ecuanimidad se refería; ya que ella sobornaría a los videntes para que eligieran a los más atractivos y no es que él en lo personal pusiera en duda su apariencia física y atractivo personal sumado a lo que representaba como Emperador y esposo de la Emperatriz, pero no quería competidores arrogantes pavoneándose por el palacio, menos aun si aquel latoso Uchiha se encontraba entre ellos. Por lo cual había destinado que los retratos fuesen anónimos, así nadie sabría quien ganaría…claro que él había sobornado a los videntes—a través de su leal amigo y sirviente Yahiko—para que eligieran tan solo a los más feos, así nadie podría atreverse a hacerle sombra. No quería ni permitiría que nadie, absolutamente nadie le quitase su lugar ni su poder. Recostado tranquilamente sobre su cama, acompañado por su leal sirviente Yahiko que permanecía de pie, Neji jugaba con su pequeña hija que mantenía tumbada y que reina con tan solo estar junto a él. Muchos Emperadores considerarían absurdo pasar tanto tiempo con un bebé y todavía menos con una niña, pero él era el Consorte de su esposa en cuanto a poder se refería, y sin demasiadas obligaciones que cumplir poseía mucho tiempo libre, tiempo libre que elegía disfrutar con su hija que tenía un lugar incomparable en su vida. Jamás había imaginado que la paternidad fuera tan satisfactoria.
-Así es, solo los más feos- confirmo Yahiko sonriendo ante la alegría del Emperador.
-No es por celos- aclaro Neji, riendo por lo bajo mientras su hija se aferraba a sus dedos.
-¿Cómo puede tener celos de alguien, Majestad?- obvio el pelinaranja, evidenciando la dignidad del Emperador.
Dentro del Imperio como tal el Emperador era una figura omnipotente, alguien que gozaba de prestigio y poder, elegido por Kami para estar por encima del resto de los hombres y aun cuando el actual Emperador e hijo del Regente Imperial Danzo Shimura hubiera llegado al poder mediante maquinaciones políticas y solo para ser el esposo de la Emperatriz, era la envidia de todos en el Imperio como el padre de la princesa y actual heredera del Imperio. Claro que si tenía celos, pero solo porque le había tomado mucho tiempo establecer una relación ligeramente cordial entre Sakura y él, a él no le resultaba un problema compartir la cama con ella, lo haría todas las noches de serle posible pero a Sakura no le resultaba tan fácil y no era para menos siendo todo el tiempo—dos años—que les había tomado tener una hija, aunque había valido la pena…Naori era perfecta. Si por culpa de uno de estos aspirantes a Consortes—que lograran ser Consortes oficialmente—Sakura se embarazaba y tenía otra hija, en el futuro habrían disputas por decidir quién sucedería a Sakura en el trono, pero fuera como fuera, el pelearía hasta el final porque su hija fuera la Emperatriz que merecía ser por derecho de nacimiento, como la primogénita
-Naori, todo saldrá bien- prometió Neji, estrechando amorosamente a su hija entre sus brazos, -nada va a cambiar- añadió besando la frente de su pequeña.
No dejaría que ningún hombre le arrebatase a su esposa ni que ninguna otra princesa desplazara a su hija, no importaba que debiera hacer, no habría ningún enemigo en su camino.
Haber permanecido sentado por tantos minutos, sin hacer nada, había sido lo más aburrido que Sasuke había hecho en mucho tiempo, pero todo aquello merecía la pena si de permanecer junto a Sakura se trataba y por lo cual soportaría todo. Neji podría haber tenido éxito en su artimaña, pero Sasuke le había tendido una pequeña trampa; sabía muy bien que los clarividentes realizaban sus juicios en base a los rasgos faciales de los aspirantes, pero todos quienes habían aprobado tenían algo en común; vestían de rojo, verde, anaranjado y azul—en su propio caso—los colores de la bondad, buena suerte, felicidad y protección que en consonancia con sus rasgos daban a entender intenciones puras. Le había sugerido el plan a Kakashi y él a la Emperatriz Viuda que desde luego lo había implementado en el peor de los casos y en el caso de cualquier contratiempo para proteger tan solo con los hijos y sobrinos de los gobernadores más importantes, a aquellos que brindarían su apoyo incondicional si sus familiares permanecían bajo el mismo techo que la Emperatriz. El Emperador y la Emperatriz Viuda, sentados en sus respectivos tronos, esperaron expectantes y ansiosos, en silencio la resolución de la primera prueba. Kakashi desdoblo el documento redactado por los clarividentes sobre quienes habían aprobado la primera prueba, procediendo a leerlo;
-Siete de los consortes, aprobaron- informo Kakashi antes de proceder a leer los nombres. -Konohamaru de Takigakure- el mencionado dio un paso al frente, disgustando a Neji que se volvió a enfrentar a Yahiko…sus órdenes parecían no haberse cumplido.
-No preste atención, es bastante feo- garantizo Yahiko como sincera justificación.
-Kankuro de Amegakure, Hidan de Yugakure, Kimimaro de Otogakure, Deidara de Iwagakure, Gaara de Kirigakure- momento a momento luego de que Kakashi mencionara los nombres, los jóvenes nobles daban un paso al frente, frustrando a Neji…no era feos, ninguno de ellos, -y finalmente Sasuke de Sunagakure- que el Uchiha fuera aprobado definitivamente fue la gota que rebalsó el vaso que representaba la paciencia de Neji.
-Se supone que serían los feos- regaño Neji, frustrado y nervioso.
Estaba más frustrado que nunca, sabía que Yahiko le era excepcionalmente leal a él, pero de alguna forma sus órdenes se habían incumplido…pero ya resolvería todo en la siguiente prueba que se efectuaría según su criterio. Tsunade, desde su lugar sobre el trono, le sonrió disimuladamente al Uchiha que inclino ligeramente la cabeza; todo había resultado según lo previsto.
Nerviosa y ansiosa, no teniendo noticia alguna la Emperatriz se paseaba nerviosamente en sus aposentos, acompañada en todo momento por su leal doncella Ino que la observaba con resignación al no poder hacer o decir nada para ayudarla. La Emperatriz portaba un elegante kimono amarillo de escote cuadrado con bordados dorados en forma de flor de cerezo, por sobre este una chaqueta superior de color aguamarina estampada por flores de cerezo y de escote en V cerrado por un broche de oro en forma de flor de cerezo con pequeños diamantes incrustados, un lienzo del obi azul claro que cerraba el kimono amarillo casi hasta la altura de sus rodillas recreando mariposas y flores de cerezo a imagen de los pronunciados holanes u hombreras de igual color—de idéntico bordado—que emergían de los laterales del escote haciendo destacar todavía más las mangas acampanadas de color borgoña recubiertas con encaje dorado en cuyos bordes de color jade se encontraban un vistoso estampado de flores de cerezo. Su largo cabello rosado se encontraba pulcramente recogido tras su nuca—por horquillas de oro—haciendo destacar la corona de oro sobre su cabeza y los largos pendientes de oro cuales sarcillos. Irrumpiendo en las preocupaciones de la joven Emperatriz, llamaron a la puerta, más Sakura mecánicamente tomo su campanilla de la mesa de noche, haciéndola sonar y devolviéndola a su lugar aguardando a que las puertas se abrieran, dando paso a su madre que le devolvió el alma al cuerpo con su presencia.
-Puedes tranquilizarte, todo ha salido bien- garantizo Tsunade a su hija, sonriéndole en todo momento.
-¿Y Sasuke?- Sakura intento no parecer tan interesada, más le fue imposible no hacerlo.
-Paso, por supuesto- asevero la Emperatriz Viuda, sumamente agradecida con el Uchiha, -nos dio una estrategia muy buena, gracias a él los familiares de los gobernadores principales también aprobaron- ese joven era más que solo atractivo, también era muy inteligente.
Sakura sabía muy bien que Sasuke había elegido no informarla de nada para evitar que se sintiera mal, comprendiendo que ella como Emperatriz que era tenía muchas obligaciones que cumplir, y lo agradecía aunque no dejaba de sorprenderse por lo capaz que era de intrigar y conspirar como el mejor de los estrategas, seguía siendo el escolta del que se había enamorado y que había estado ahí para ella cuando lo había necesitado, solo que ahora era muchísimo más audaz, capaz de todo por cumplir su promesa de protegerla, y eso era precisamente lo que le había permitido dormir tranquila, saber que no estaba sola. Tsunade ya había conocido al hermano mayor de Sasuke, Itachi, y siempre había alabado su inteligencia y serenidad de comportamiento, cualidades que Sasuke por supuesto tenía, pero parecía más capacitado a enfrentar cualquier peligro y más estoico, además era el representante de la provincia de Sunagakure gobernada por el Baghatur Yamato, Danzo o su estirpe no podrían atacarlo con la misma facilidad con que habían exterminado a Itachi, eso estaba claro. Pero Sasuke no era el único, su hija tenía que elegir a hombres que pudieran ser sus aliados, esto no se trataba de sentimientos sino que de astucia política y debía hacer que su hija lo entendiera. Tsunade entrelazo su mano con la de su hija, logrando obtener su completa atención.
-Escucha, esto no se trata de obtener Consortes sino de fortalecerte- recordó Tsunade, sabiendo lo difícil que sería para su hija de corazón frágil elegir a hombres que apenas conocía para que compartieran su cama, -mantén esto en tu corazón, por favor- imploro, esperando que ella pudiera cumplir con su deber.
-Así lo haré, madre- prometió Sakura, olvidándose de cualquier duda personal.
No quería planear, no quería intrigar ni conspirar, no quería corromperse por el poder, lo que quería era luchar por proteger a quienes amaba y traer paz a su pueblo, honrando la memoria de su padre. No quería luchar, pero lo haría, protegería a su Imperio como una leona…
Nuevamente en el salón del trono Imperial, los siete aspirantes que habían superado la primera prueba aguardaban a que el Emperador—encargado de realizar la segunda prueba—les informase como serian evaluados en esta oportunidad. Muchos estaban nerviosos por temor a fallar, mientras que otros ya tenían confianza en sí mismos luego de haber superado la primera prueba, pero si algo era cierto es que todos los aspirantes estaban felices de poder ver nuevamente a la Emperatriz que si bien ya les había parecido deslumbrante al verla por primera vez, ahora lucia insuperable y radiante. Sasuke por su parte se mostraba tan indiferente como siempre, dispuesto a cumplir con la prueba que fuese preciso para lograr su objetivo, aunque interinamente sereno al volver a ver a Sakura y aún más al ver que su semblante era diferente al que había tenido e día anterior, parecía como si por fin y realmente tuviera razones para lucir sus mejores galas…y esperaba que no fuese la única vez que la viera así. Levantándose de su lugar en el trono aledaño al de su esposa la Emperatriz, Neji evaluó en silencio a los provincianos y el sirviente de Konoha que habrían de cumplir con su prueba si querían ser consortes…todo eran tan solo meros formalismos, él pensaba hacer que todos los aspirantes por igual reprobasen a su prueba, él no permitiría a ningún Consorte que pretendiera quitarle su lugar.
-En la segunda prueba; serán probados en su originalidad, deberán encontrar el mejor regalo del palacio, tendrán treinta minutos para hacerlo- informo el Emperador fríamente. -Tú llevaras el tiempo- destino a Kakashi.
-Si, Emperador- acato el Hatake, volviendo la atención hacia los jóvenes aspirantes. -Cualquier tardanza y serán eliminados- advirtió estrictamente para que entendieran que esta prueba sería tan difícil como la anterior.
-Comiencen- permitió Neji finalmente.
Nadie podía interferir en lo que decidiera quien tuviera la labor de ejercer la correspondiente prueba, más aun así Sakura hubiera deseado poder saber que presentes escogerían los aspirantes para complacerla y según qué criterio…daba igual, sabría que Sasuke al menos no la decepcionaría, al fin y al cabo la conocía mejor que nadie. Una vez que esta orden fue dada, todos y cada uno de los aspirantes partió inmediatamente a la biblioteca en compañía de uno de los miembros de su séquito, todos excepto Sasuke que mantuvo la calma en todo momento, acompañado lealmente por Suigetsu que como amigo suyo, era la persona de mayor confianza a su servicio, se había ofrecido voluntariamente para ello y el Uchiha no podía estar más satisfecho por saber que no estaba solo. Los sirvientes de todos los aspirantes estaban informados de antemano de cuál sería la prueba a realizar pese a tener prohibido informar de ello a sus señores, pero cumpliendo con su deber al guiarlos a la biblioteca donde encontrarían lo necesario para exhibir un obsequio envidiable. Acompañado por Suigetsu, Sasuke se dirigió con calma a la biblioteca en comparación con los demás aspirantes, siendo bloqueado en su camino con Yahiko, sirviente de confianza en el Emperador. El Uchiha no era tonto, no había impedido el paso del resto de los aspirantes, solo el suyo.
-¿A dónde van?- interrogo Yahiko con indiferencia, sin moverse de donde estaba.
-A la biblioteca- contesto Suigetsu con naturalidad.
-No hay espacio para ti, confórmate con eso- desdeño el pelinaranja, firme en su labor de impedirle pasar al Uchiha. -Se acabó- la respuesta de Sasuke fue una fría mirada que era capaz de cortar como una escapada. -¿Es muy severo?- se mofo ante la mirada del Uchiha.
-Hazte a un lado- ordeno Sasuke, no queriendo probar su propia paciencia.
-Soy sirviente del Emperador- recordó Yahiko en caso de que el Uchiha hubiera olvidado el protocolo de la corte. Dicho esto y con toda la fuerza posible, el pelinaranja le volteo el rostro al Uchiha con una sola bofetada ante la cual incluso Suigetsu se sintió impresionado, más Sasuke se esforzó por exteriorizar que el golpe no era nada para él, alzando la mirada hacia el pelinaranja al recuperarse. -Regrésame el golpe-reto en espera de que el Uchiha se atreviera, más el pasar de los segundos evidencio que eso no ocurriría. -¿Consorte?- menciono burlescamente antes de proceder a retirarse. -Sí que eres engreído- añadió para que solo Sasuke lo escuchase.
Yahiko siempre había sido arrogante, siempre había creído estar por encima de los demás y todavía más ahora que estaba al servicio el Emperador, lo cual significaba que nadie con menos poder que el Emperador podía tocarlo o recriminarlo por nada. Bufando por lo bajo, con el camino libre esta vez y acompañado incondicionalmente por Suigetsu, Sasuke se dirigió directamente a la biblioteca que, para su sorpresa, se encontraba cerrada desde el interior, ¿Quién se creía que era? Obviamente intentarían hacer que fracasara porque era el único de los aspirantes que tenía verdaderas posibilidades de convertirse en Consorte por los sentimientos que existían entre Sakura y él. Los minutos pasaron con lentitud a entender de Uchiha que guardo hasta que todos abandonasen la biblioteca para entrar, pero para su decepción y la de Suigetsu ya no había ningún presente de valor; ni joyas, gemas u oro que fuera considerado digno de una Emperatriz, solo había papel y telas desperdigadas sobre las mesas y anaqueles, pero no era suficiente y el tiempo con que contaba se estaba agotando, sería el último en llegar si no pensaba rápido…no había nada que emplear, ningún presente de incalculable valor que acaparase las miradas…más Sasuke no se dio por vencido, negando para sí, intentando pensar tan rápido al encontrarse bajo presión.
-No hay nada, y el tiempo se acaba- menciono Suigetsu, nervioso a más no poder.
Sasuke intento pensar contra reloj, mordiéndose el labio inferior con nerviosismo antes de reparar en las hojas de color de papel sobre las mesas, volteando a ver a Suigetsu que comprendió al instante su mirada. Tenía una idea…
El tiempo pasaba; cada aspirante tenía como máximo era de treinta minutos para seleccionar el obsequio apropiado para a Emperatriz y regresar, tiempo que comenzaba a agotarse. Sakura apretó nerviosamente parte de la tela de su kimono, sintiéndose todavía más nerviosa al ver que los aspirantes regresaban uno a uno…hasta que finalmente solo hubo faltado que regresara Sasuke, temblando sutilmente al sentir pasar el tiempo. Podía ser el hombre más inteligente que hubiera conocido, pero de nada le serviría semejante inteligencia si era descalificado por retrasarse, si eso pasaba ni siquiera ella podría ayudarlo a permanecer en el Palacio, él habría de seguir las reglas. Neji por su parte estaba más que satisfecho, tenía muy bien pensado como deshacerse de los aspirantes al otorgarles la calificación más baja posible, en realidad no tenia de que preocuparse…solo necesitaba deshacerse de ese Uchiha y para ello había destinado a Yahiko, si quería que nadie se pasara de listo y pretendiera quitarle su lugar, necesitaba quitarse de encima a la competencia y Sasuke era el único capaz de hacerlo sentir inseguro. Por su parte, la mayoría de los jóvenes aspirantes se sentían mejor y seguros de su portento al ver que el campesino de Konoha no aparecía, aparentemente solo quienes poseían la nobleza suficiente podrían llegar hasta el final…no cualquiera.
-El tiempo se acabó- estableció Neji, cansado de aquella evaluación, deseando ponerle fin cuanto antes, -descalifique al ausente y continúe- ordeno a Kakashi.
-Si, Majestad- acato el Hatake, lamentando tener que cumplir esa orden.
-¡Alto!- solicito Sasuke, ingresando a tiempo en compañía de Suigetsu. -Perdón por la demora- se disculpó, bajando la cabeza, sabiéndose culpable.
-Tome su lugar, ahora- indico Kakashi, agradeciendo que el Uchiha no hubiera sido descalificado. Siguiendo lo indicado, Sasuke regreso a su lugar junto a Suigetsu que se mostraba sumamente nervioso en comparación a él. -En esta prueba, tanto el Emperador como la Emperatriz Viuda serán jueces- informo debidamente.
-Y también la Emperatriz- comunico Ino en nombre de su señora, para sorpresa de todos.
-Como ordene- acepto el Hatake antes de volver su vista hacia los aspirantes. -Expliquen porque eligieron ese regalo; comiencen- esclareció dando inicio a la evaluación. La selección de obsequios elegidos fue simplemente incomparable…joyas envidiables incluso por los dioses, arcones con gemas sin igual…pero pese a tanta belleza que los aspirantes decían que emulaba a la de la Emperatriz, Sakura no se sentía complacida aunque diera notables calificaciones a los aspirantes, ¿Acaso no veían más que su belleza?, ¿Solo les importaba eso? Qué triste de ser así. -Finalmente, lord Sasuke- nombro depositando todas sus esperanzas en el joven Uchiha.
Los nervios se apoderaron de Suigetsu en cuanto fue obvio que el único aspirante que quedaba por presentar su obsequio era Sasuke…el obsequio elegido por su amigo era muy lindo y tenía un bonito significado, pero parecería insignificante y en el peor de los casos Sasuke fallaría terriblemente. Sin más remedio y cerrando los ojos por inercia, Suigetsu abrió el elaborado nudo de seda que envolvía el obsequio dejando a vista y paciencia de todos los presentes que se quedaron sin habla. La mayoría de los aspirantes rieron casi de forma imperceptible, algunos sirvientes parecían indignados, la Emperatriz Viuda desconcertada, el Emperador pareció victorioso, y la Emperatriz…Sakura parecía gratamente sorprendida; dulces de arroz con dátiles en forma de flor de cerezo y entorno a estos veinte grullas de papel de múltiples colores. Era un obsequio muy bello pero extremadamente sencillo a ojos de la nobleza. Sasuke había contado con muy poco tiempo, había tenido que esforzarse por idear un regalo que fuera indicado, no para la Emperatriz de aquel poderoso Imperio, sino que un presente que llegase al corazón de la mujer que tiempo atrás había oficiado una obra de teatro de sombras para hacerlo sentir a gusto en ese palacio. Todos los aspirantes habían presentado obsequios superficiales mientras que él había seguido un camino diferente que hiciera feliz a Sakura.
-¿Qué es?- Tsunade veía el regalo, pero no podía creer que fuese algo tan…simple.
-Solo son dulces y grullas de papel- se burló Neji, sabiendo como evaluar semejante desempeño.
-Cada elemento importante contiene papel en algún grado, el papel es fundamental al igual que quien gobierna este Imperio- justifico Sasuke agradeciendo interinamente que todo lo que había elegido tuviera tan importante significado. -El pueblo de Edo busca que la emperatriz preserve la paz y felicidad, como una grulla, que representa la protección a los más débiles, en este caso su pueblo, que solo vive por usted- la sonrisa en los labios de Sakura hubo bastado para hacerle saber que el presente elegido era el correcto.
Podía provenir de Konoha, una sociedad con una cultura completamente diferente a la de Edo, pero tras haber llegado al palacio habían aprendido muy pronto que el presente más valorado eran los dulces, a él en lo personal no le gustaban demasiado pero esto no se trataba de él, y en segundo grado se encontraban las grullas de papel que si bien parecían insignificantes representaban la paz, la felicidad, la buena suerte, y la protección a la familia y a los más débiles; el deber de Sakura como Emperatriz de aquel Imperio. Además, el conocía a Sakura, ella no disfrutaba de la opulencia, para ella valía más un presente del corazón que una joya preciosa, por ello había elegido ese presente, no por la prueba que debía cumplir, sino por la mujer y Emperatriz que se encontraba presente. El regalo era sencillo tal y como le gustaba a ella, por lo mismo fue que Sakura le indico a Ino que anotase en la correspondiente hoja de papel la calificación más alta; las grullas de papel le traían recuerdos, de niña su padre y él solían entretenerse durante infinidad de tardes plegando papel para formarlas, de hecho y si lo corroboraba aún tenía muchas guardadas…todos los otros regalos eran costosos y fríos, el regalo de Sasuke le había llegado al corazón. Y también al de la Emperatriz Viuda Tsunade que le otorgo la calificación más alta, presa de la nostalgia de su propia infancia como la hija de un gobernador…pero si a alguien no hizo gracia la aprobación que el Uchiha recibía fue al Emperador Neji.
-Él tiene razón- respaldo Tsunade, valorando enormemente aquel presente que representaba aún más que los otros.
-Ordene que trajeran regalos- repuso Neji, para nada de acuerdo con su opinión.
-Las grullas son un regalo- aclaro la Emperatriz Viuda, sonriendo inevitablemente, -y son hermosas- añadió recordando los días de infancia en que también las había hecho…había creído que jamás volvería a ver una en su vida.
-Dulces y hablar de más es en mi opinión una tremenda falla- estableció el Emperador a viva voz, no pretendiendo que nadie antepusiera un criterio por encima del suyo. -Esta es mi prueba, si se ignora mi opinión, esta selección termina aquí- aclaro haciendo uso de su autoridad.
Sasuke bajo la mirada, mordiéndose el labio inferior con frustración; puede que el obsequio que había ideado y presentado complaciera a Sakura, no había esperado que también complaciera a la Emperatriz Viuda…pero se había olvidado por completo que quien estaba a cargo era el Emperador. ¿A quién quería engañar? Neji lo habría reprobado de todas formas, lo único que le quedaba por hacer a partir de ahora era seguir adelante.
-Ahora se llevara a cabo la tercera prueba- horas después de haber concluido la segunda prueba, a plena tarde, los siete aspirantes se hubieron presentado nuevamente en el salón del trono para la última prueba que había sido secretamente destinada por los sabios más doctos de todo el Imperio; el colegio Imperial. -El dibujo delante de ustedes contiene un profundo mensaje, deberán explicar cuál es el mensaje y su razón-informo Kakashi antes de hacerse a un lado y permitir que todos los presentes vieran el dibujo.
El dibujo extendido a un costado del enorme salón del trono mostraba tres escenas; en el extremo superior se representaba una imagen de oro de la diosa de la misericordia a cuyos pies yacía una mujer preparando comida en un caldero, en el centro una casa que era desarmada para emplear la madera como leña, y en el extremo inferior se mostraba a una pareja vendiendo una vaca, y arroz desperdigado sobre la tierra…algo bastante confuso y que hizo que gran parte de los presentes frunciera el ceño con desconcierto. Neji sonrió confiadamente para si al ver el dibujo; él había sobornado a los sabios del colegio Imperial para que hicieran una pregunta imposible de contestar, ese dibujo parecía obvio, lo sabía porque todos estaban respondiendo de inmediato lo que creían que representaba, pero nadie daría con la respuesta correcta, era materialmente imposible. Puede que muchos creyeran que ella era una tonta porque no sabía leer y escribir, pero tan solo porque se lo habían prohibido, pero muchas veces le había pedido a Itachi—mientras había vivido—que leyera para ella como lo había hecho su madre la Emperatriz Viuda cundo era una niña. Sabía cuál era el significado del dibujo, no era una pregunta, era una cita de una historia de su pueblo, sería una pésima Emperatriz si no la conociera, aunque solo hubiera podido oírla…tan solo esperaba que Sasuke pudiera dar con la respuesta con lo inteligente que era, debía lograrlo, de eso dependía su futuro en el Palacio, no podría protegerlo si no.
-¿Qué significa eso?- inquirió Tsunade, confundida por el mensaje en el dibujo.
-¿Un reino de paz y prosperidad?- supuso su leal doncella Shizune.
Puede que Tsunade supiera leer y escribir, contraría a su difunto esposo el Emperador Kizashi, ella si había podido ilustrarse de cultura y educación, pero aun siendo inteligente, Tsunade no era capaz de encontrar el mensaje en el dibujo, solo sabía que no podía ser tan solo paz y prosperidad, era demasiado obvio. Volvió el rostro hacia su yerno el Emperador que sonrió confiadamente, como si ya tuviera la victoria en sus manos, ¿Por qué no lo había supuesto? Él había intervenido en esta prueba, como en todas, era imposible que no lo hiciera, ese niño arrogante…maldijo Tsunade para sí. Sakura se sintió feliz y nerviosa al ver que contrario a todos los demás, Sasuke no concluía nada aun, significaba que era más inteligente que el resto…pero también podía significar que no encontrase el mensaje en el dibujo, no, ella confiaba en él, sabía que Sasuke daría con la respuesta. Sasuke quería contestar, pero no encontraba la respuesta correcta, ¿Se trata de paz…y prosperidad? Se preguntó mentalmente, perdiendo su mirada en la nada, intentando hallar en su subconsciente la respuesta a aquella pregunta; leía mucho, había recibido una educación completa, no solo en el arte de la guerra sino también en cultura y conocimientos de todo tipo, debía poder encontrar la respuesta. No puede ser tan fácil, se dijo Sasuke mentalmente, presionándose lo más posible para dar con la respuesta,
-Era muy fácil- se jacto Kankuro, cruzando sus brazos sobre su pecho.
-Es una broma- corrigió Deidara antes de desviar su mirada hacia el Uchiha que seguía sin hacer nada, analizando el dibujo con su mirada, -pero al tonto le toma tiempo- obvio con mofa.
-Todos en Konoha son lentos- afirmo Hidan, fingiendo lastima por lo que el consideraba una estupidez evidente.
Tras unos minutos de silencio, todos los aspirantes a Consortes—excepto Sasuke que continuaba meditando su respuesta—se levantaron de sus lugares para proceder a cotillear entre sí, disfrutando ver al "pueblerino" intentar estar al nivel de ellos. Era solo un esclavo de Konoha, un sirviente, quizás ni siquiera supiera leer, ¿Cómo daría con la respuesta correcta? Incluso Suigetsu, entre los sirvientes, comenzaba a preocuparse al ver que su amigo no se apresuraba en contestar. Conociendo a Sasuke como lo conocía, Sakura intento no dejar que sus nervios la controlaran, mordiéndose distraídamente el labio inferior y apretando la tela de su kimono entre sus manos, trasmitiéndole parte de su nerviosismo a Ino que permanecía de pie a su lado; no, tenía que confiar en que Sasuke podría hallar la respuesta correcta, si ella que no sabía leer o escribir podía comprender el mensaje en el dibujo tan solo con su inteligencia, ¿Por qué Sasuke no podría?, ¿Cuál es el mensaje?, ¿Qué es lo que esa pintura quiere decir? Se insistió Sasuke mentalmente. No podía ser un reino de paz y prosperidad, no podía ser tan fácil como parecía, era tonto sugerir que toda la estética del dibujo—tan completo en sí, concluía en algo tan burdo. Todos ya deberían haber concluido que el mensaje en el dibujo era un reino de paz y prosperidad, pero no podía ser eso, era demasiado simple.
-Kakashi, ¿Por qué tarda tanto?- cuestiono Neji, aburrido de tener que ver al Uchiha intentando descifrar el dibujo.
-Ya casi se agota el tiempo- recordó el Hatake al Uchiha, intentando no presionarlo, -necesitamos su respuesta- apremio manteniendo un tono uniforme en su voz.
Frustrado consigo mismo, Sasuke bajo la mirada, sintiendo jaqueca por tan solo observar fija e intensamente aquel dibujo, ¿Cómo era posible que por primera vez fracasara en una prueba?, ¿No podría superar sus propios límites? No, sin darse por vencido, el Uchiha volvió a alzar la vista hacia el dibujo ¿Cuál podía ser la respuesta? Ya he visto esto antes…si, conocía la respuesta; era la cita de un libre llevada al papel para impedir que fuera legible, pero él conocía la historia de la que provenía aquella cita, Itachi le había leído la historia una vez, tiempo después de reencontrarse en este Palacio. Sabía cuál era la respuesta. Tan rápido como le fue posible, el Uchiha tomo el pincel impregnado en tinta, escribiendo veloz pero cuidadosamente su respuesta, tranquilizando a Sakura que se mantuvo al pendiente de él en todo momento.
No iba a perder, no iba a darse por vencido.
Menos de una hora después de haber concluido la tercera prueba y final, los aspirantes hubieron llamados por última vez en aquel día a salón del trono para conocer quien entre ellos había conseguido dar con la respuesta al enigmático dibujo que permanecía colgado en el mismo lugar. De pie muy cerca de los tronos del Emperador Neji y la Emperatriz Viuda Tsunade se encontraba Kakashi y junto a él un hombre de aspecto sabio, se trataba del mayor prodigio del colegio Imperial; Hiruzen Sarutobi. El colegio Imperial era la élite de los sabios más prestigiosos del Imperio, ellos habían ideado la interrogante y ahora el más sabio de todos. La Emperatriz, como soberana de su pueblo, les tenía muchísimo respeto ya que en vida, sus ancestros siempre habían recurrido a ellos en busca de consejo y ayuda y ella no obraría diferente si conseguía recuperar todo su poder en el futuro, claro. Luego de todas las pruebas efectuadas, todos los jóvenes aspirantes se encontraban completamente tranquilos y serenos, ya creían haber superado lo peor, ¿Qué les aguardaba ahora? Oh, sí, solo la resolución, pero ninguno de ellos quería pensar en eso, tan solo querían saber si habían fallado o no, pero todos en general se sentían confiados al haber logrado pasar exitosamente las dos pruebas anteriores.
-Todos han contestado que es un reino de paz y prosperidad, todos excepto lord Sasuke- informo lord Hiruzen sin darse cuenta de las miradas que los otros aspirantes dirigían al Uchiha. -Majestades, a los sabios nos gustaría oír una explicación antes de decidir- pidió, esperando que su solicitud no fuera demasiado.
-Que así sea- permitió Sakura, ansiando saber si Sasuke había llegado a la misma respuesta que ella.
-Un paso al frente, lord Sasuke- índico Kakashi, nervioso y temeroso de que el joven Uchiha fallara.
-Explique su respuesta, por favor- solicito lord Hiruzen.
-En esa pintura; no hay madera para el fuego, en vez de eso usan madera de la casa, y luego venden su única vaca- obvio Sasuke recorriendo el dibujo con su mirada. -"Vendí mi única vaca por impuestos, rompí las puertas para leña"- cito recordando claramente la historia. -Es una representación de "el Lamento de una Campesina"- contesto finalmente.
-Emperatriz, esta es la única respuesta correcta- informo el sabio Hiruzen Sarutobi, volteando a ver a la Emperatriz.
Por fin después de lo que pareció una eternidad, tanto Sasuke como Sakura fueron capaces de respirar tranquilos luego de lo que con seguridad había sido su espera más larga hasta la fecha; Sasuke al ver que no se había equivocado en su deducción pese a lo difícil que le había resultado, y Sakura al ver que había acertado en su creencia en que la respuesta que ella conocía era la correcta…y en que Sasuke podría cumplir con lo que ella esperaba de él. Kakashi, que había dudado sinceramente que Sasuke lograse aprobar esta última prueba, sonrió dichoso al ver que ese niño tenía más inteligencia en su conducta autodidacta que toda la que poseían los hijos y sobrinos de los gobernadores más ilustres de todo Edo. Por su parte los aspirantes se sentían consternados por no haber deducido la respuesta correcta, y porque ese "pueblerino de Konoha" hubiera superado todo el prestigio y nobleza que ellos poseían. Tsunade era incapaz de expresar lo que sentía, era más que orgullo y alegría, era paz, por primera vez en mucho tiempo confiaba en que alguien protegería a su tan amada hija y ese alguien era ese Uchiha de quien había dudado por mucho tiempo. Neji, no podía creer que ningún esfuerzo bastase para derrotar a ese Uchiha, ¿Quién era?, ¿Cómo era posible que superase incluso lo imposible? No había podido librarse de él hasta ahora, pero si algo era seguro es que si el Uchiha era Consorte, él haría de su vida un infierno.
-Evaluaremos cada resultado- informo Tsunade, saliendo finalmente de su estupor y sonriéndoles cálidamente a todos los presentes.
-Tienen permiso de retirarse hasta entonces- permitió Neji, no pudiendo tolerar verlos por más tiempo.
Escoltados por Kakashi, cada uno de los jóvenes aspirantes hizo abandono del salón, Sasuke más tardíamente que los otros, entrelazando su mirada con la de Sakura que le sonrió a modo de despedida. Tsunade volvió el rostro hacia Neji, ventado en el trono aledaño al suyo…parecía frustrado, lo cual desde luego a hizo sonreír. Las cosas se harían de la forma correcta, no como ese niño quería que se hicieran.
Ya era momento de recuperar el control.
Había sido sumamente difícil para los jóvenes aspirantes esperar todo un día para conocer la decisión de la Emperatriz sobre quienes entre ellos serían consortes, pero ahí estaban todos ellos, en fila a diez pasos del trono, aguardando la resolución que definiría sus vidas. En esta oportunidad la Emperatriz portaba un magnifico kimono purpura de escote cuadrado con bordados de flores de cerezo en el centro del pecho, por el kimono se hallaba una chaqueta superior de color borgoña de profundo escote en V cerrado a la altura del vientre por un delicado obi verde claro que casi llegaba al suelo y a imagen del margen del escote y de igual color que los holanes-hombreras que la hacían parecer todavía más inalcanzable; en las mangas acampanadas—con bordes de color verde claro que poseían un vistoso estampado de flores de cerezo—y a lo largo de la caída de la tela de la chaqueta yacían hermosos bordados dorados que recreaban flores de cerezo y mariposas. Su largo cabello rosado se encontraba pulcramente recogido tras su nuca—por horquillas de oro—haciendo destacar todavía más la corona de oro sobre su cabeza y los largos pendientes de oro cuales sarcillos conformados por diminutas perlas y cristales azules que brillaban contra la luz. Todos querían tener un lugar junto a la Emperatriz cuya belleza los había impresionado, pero ¿Quién sería el afortunado?
La gran mayoría de los aspirantes temían volver a casa rechazados por la mujer más poderosa del Imperio y del mundo que ellos conocían, otros intentaban no declinar en su esperanza de ser consortes al saber que el Uchiha corría una suerte no tan afortunada como la de ellos por haber fallado en la segunda prueba en comparación con ellos. Todos sabían muy bien; si al aproximarse a la Emperatriz ella les tendía una bolsa con monedas de oro, no serían Consortes y deberían regresar a sus casas, pero si en su lugar recibían el emblema del Imperio Haruno, la flor de cerezo, se quedarían y serían Consortes. Tras una larga espera, uno a uno, cada joven aspirante se aproximó a la Emperatriz que tan solo les entrego una bolsa con monedas de oro, aumentando la arrogancia del Emperador Neji e inquietando a su madre la Emperatriz Viuda Tsunade, hasta que llegó el momento de que Sasuke se acercara, y Sakura supo muy bien que entregarle. Temiendo que Sakura hubiera cambiado de parecer con respecto a sus sentimientos, Sasuke no se atrevió a bajar la mirada y ver qué es lo que Sakura había decidido, a menos no hasta que ella le hubo sonreído; el emblema del Imperio, la flor de cerezo…entrelazada con su emblema familiar, el abanico de los Uchiha, un obsequio solo para él que antes había buscado un obsequio solo para ella. Lentamente y con la frente en alto, Sasuke regreso a su lugar siendo sutilmente observado con envidia por sus antes competidores.
-Acepten la decisión y regresen a sus casas- fue todo lo que Tsunade pudo decir para consolar a los decepcionados jóvenes. -Kakashi, escolta a su Alteza a sus aposentos- solicito de mejor ánimo, dirigiéndole una amable sonrisa al Uchiha.
-Si, Majestad- acatado Kakashi reverenciando apropiadamente a la Emperatriz, el Emperador y la Emperatriz Viuda. -Sígame por favor- requirió al Uchiha.
Había albergado dudas, había temido que Sakura no pudiera perdonar los desaires hechos a su amor filial, pero ella lo necesitaba a él tanto como él la necesitaba a ella, en ese mundo tan cruel solo se tenían el uno al otro. Tsunade no podía estar más satisfecha, todos los jóvenes habían sido evaluados de igual forma, pero solo uno era digno de ser un consorte; tenían a un aliado de confianza, uno en quien Sakura pudiera apoyarse para volverse más fuerte. Pese a estar furioso, Neji eligió no demostrarlo, observando con evidente odio al Uchiha que permanecía imperturbable, estoico, como si no tuviera sentimientos…ya vería como lidiar con él, en el futuro. Resignados, todos los jóvenes aspirantes se hubieron retirado hasta que solo hubo quedado Sasuke quien reverencio debidamente a Sakura y a la Emperatriz Viuda antes de volverse y retirarse…no sin antes voltear a ver a Sakura una última vez y confirmar que no estaba soñando; ella estaba ahí, hermosa y sonriéndole, no era ningún sueño, era la realidad. El Uchiha siguió tranquilamente con su camino, abandonando el salón del trono en compañía de Kakashi que camino gustosamente junto a él. En el pasillo aledaño transitaban los hijos mayores del Regente Imperial; Pein y Nagato, que acababan de volver de Konoha y que se dirigían a hablar con su padre. De ambos, Nagato reparo en la presencia de Uchiha transitando el pasillo contiguo…
-Hermano…- murmuro Nagato, incrédulo.
Siguiendo la mirada de Nagato, Pein se quedó sin aliento al ver al mismo Uchiha que él había ordenado fuera llevado al mercado de esclavos para hacerlo desaparecer. Sintiéndose observado, Sasuke detuvo su andar, volviendo el rostro hacia el pasillo aledaño, viendo a los dos hijos mayores del regente, sonriendo ladinamente y con arrogancia ante a expresión de terror en el rostro de Pein.
Esto era solo el comienzo, cuando el fuera Emperador, la estirpe de Danzo habría desaparecido de la tierra, para siempre.
PD: Feliz Navidad a todos, mis queridos lectores. Me esforcé en actualizar cuanto antes y en hacer lo más largo posible el capitulo por lo que espero que lo hayan disfrutado como regalo de mi para ustedes :3 A partir de esta semana actualizare todas mis historias, pero además iniciare dos fics nuevos, por lo que les aconsejo estar atentos si quieren leer alguno. También informo que pronto comenzare a usar el notebook nuevo que me compre, por lo que tendré recursos nuevos con los que actualizar más regularmente :3
Cultura: el obsequio ofrecido por Sasuke tiene muchos detalles tradicionales de la cultura japonesa, por ejemplo los dulces de arroz son una tradición en Japón y son muy bien vistos como regalo ya que culturalmente se obsequian comida y amuletos. Por otro lado el Origami se remonta a siglos en la cultura japonesa, aunque las grullas son algo más bien moderno. En la década de los 50, Sadako Sasaki, afectada por la bomba atómica que cayo en Hiroshima, donde vivía, enfermo de leucemia—una enfermedad entonces desconocida—y murió a los 12 años, pero antes de morir hizo 644 grullas de papel porque una creencia popular decía que si lograba hacer 1.000 se le concedería un deseo, pero sus compañeras de escuela hicieron las faltantes que fueron puesta en su ataúd. Hoy en día se hacen grullas de papel en su memoria y la de todos quienes murieron o fueron afectados por las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Me pareció un tributo muy bonito a su memoria.
Pronto actualizare otras de mis historias; "El Sentir de un Uchiha" "Cazadores de Sombras" "Antuco: Sueño Blanco" y "Titanic Naruto Style":3 como siempre la actualización está dedicada a DULCECITO311(a quien dedico y dedicare todas y cada una de mis historias, enviándole mis mejores deseos por navidad :3) a Adrit126(esperando que la actualización haya sido de su agrado, deseándole una muy feliz navidad) y a todos aquellos que sigan cualquier otro de mis fics :3
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Rey de Konoha" (una adaptación humanizada además del rey león que se me ha venido recurrentemente a la cabeza), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de además iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia , si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "El Conjuro 2 Naruto Style-Enfield" (que iniciare dentro de poco), así como "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de una de estas dos historias, lo cual espero que los tranquilice y anime a su vez. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
