-La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una ligera adaptación del dorama coreano "Empress Ki" protagonizado por Ha Ji Won (Emperatriz Ki Nyang), Ji Chang Wook (Emperador Huizong) y Ju Jin Mo como (Rey Wang Yoo). Los personajes pertenecen completamente a Masashi Kishimoto más su distribución y/o utlización es de mi entera responsabilidad para la dramatización de la historia.


Capítulo 15

-¿Más a Consortes?- Neji simplemente no podía creer lo que su padre le estaba diciendo.

-Así es- contesto el Regente, sin inmutarse ante el sentimentalismo de su hijo.

Ya de por si era muy humillante para Neji tener que aceptar que ese miserable sirviente, ese insignificante esclavo de Konoha tuviera que permanecer en el palacio y recibir un trato que lo situaba tan solo por debajo de si figura, una suerte de Emperador a la sombra, y que Sakura le tuviera conocida estima; su relación con Sakura había mejorado tras el nacimiento de Naori, por fin y tras dos años de matrimonio podían hablar de forma civilizada y Neji no quería tirar todo por la borda, porque estaba completamente convencido de que este sirviente le quitaría su lugar en el corazón y en la cama de Sakura, algo que inevitablemente acabaría sucediendo, y su padre lejos de ayudarlo y brindarle su apoyo, le estaba informando de que necesitaban contar con la presencia de más Consortes merodeando e intentando conquistar a la Emperatriz. Como Regente Imperial, como un hombre ambicioso y que llevaba casi toda su vida en la política, Danzo estaba acostumbrado a mantener sus emociones al margen, si, tenía tres hijos y una hija, pero para velar por los intereses de su familia se requería sangre fría, por supuesto que entendía el temor de su hijo porque su matrimonio peligrara si la Emperatriz era presa fácil para otros hombres, más a entender de Danzo aquel era un sacrificio del que se podía prescindir, porque no necesitaban de la seguridad que brindaba el cariño y sentimientos dulces, lo que necesitaban era la seguridad del poder y las influencias, el dinero, la gloria, y para lograr tal fin todos los medios eran buenos; llegado el momento podrían prescindir de la Emperatriz.

-Después de todo lo que me costó evitar que ese sirviente aprobara...- refunfuño el pelicastaño sin poder entender.

-La Emperatriz obtiene entretenimiento, ¿y eso que importa?- cuestiono Danzo sin problema alguno.

-Padre, piensa un poco en mis sentimientos- regaño Neji, él era el esposo de la Emperatriz y ningún hombre tenía el derecho de quitarle su lugar. -No consentiré que otro hombre ocupe mi lugar- determino en caso de que su padre no lo tuviera claro.

-¡Neji!- advirtió el Shimura, alzando la voz para lograr su atención. -Discutimos sobre política, no sobre sentimientos- recordó fríamente, estaban en juego sus vidas, no otra cosa.

-¿Sobre política?- repitió él, confundido.

-Los nuevos Consortes serán únicamente los hijos de los gobernadores principales- esclareció su padre, velando por los intereses de la familia.

-¿Y eso en que nos ayuda, padre?- cuestiono el joven Emperador, igualmente confundido..

-La Emperatriz es querida por el pueblo- obvio el Regente con una sutil sonrisa de arrogancia, -pero si no puede ejercer el poder debidamente, al no saber leer ni escribir...fácilmente podría ser sustituida por alguien más calificada- una gobernante incapaz no tenía por qué permanecer en el poder si existían individuos más capaces.

-¿Quieres obligar a Sakura a abdicar al trono?- más bien afirmo Neji, incrédulo por tal osadía.

-Entonces Naori será Emperatriz, y por ser menor de edad tú y yo seremos Regentes- vaticino él, tentando a su hijo con la idea del poder, -pero primero necesitamos a los gobernadores de nuestro lado- puntualizo, justificando su estratagema. -No hay porque reverenciar a esa niña, cuando está en nuestras manos tenerlo todo- habían sido demasiado tolerantes, esperar ya no tenía sentido.

El pode era el elemento más codiciado en el mundo, pero el poder sin razón era una tontería, Danzo le había servido fielmente a su nación durante toda su vida y ahora simplemente exigía algo de toda la gloria obtenida para sí mismo y para su familia, él era un hombre viejo que probablemente no viviera más de diez años, pero si necesitaba que su nieta fuera Emperatriz para garantizar la seguridad de la familia en el poder. El Emperador Kizashi había intentado quitarle su lugar en el poder, por eso se había desecho de él, y no tenía problema en destronar a la Emperatriz Sakura que si bien se había mostrado sumisa ante su autoridad, podía cambiar de parecer de la noche a la mañana por medio de la influencia de la Emperatriz Viuda o por alguno de los ambiciosos Consortes, Danzo no estaba haciendo nada malo, simplemente estaba protegiendo a los suyos, lo mismo que haría cualquier persona de estar en su lugar. Como el hijo de un político devoto, Neji sabía que debería estar acostumbrado a los planes de su padre, pero siempre se sorprendía, ¿su padre tenía pensado destronar a Sakura?, ¿Desde cuándo?, ¿Por qué hacerlo si...? Neji se detuvo por un momento a analizar las cosas, considerando todo minuciosamente., ¿Estaba mal se precavidos? Por supuesto que no, ciertamente y po ahora contaban con el apoyo de Sakura, pero eso fácilmente podría cambiar, especialmente con motivo de la presencia de los Consortes y tampoco era malo velar por su propio futuro y el de su hija si ocurría algún imprevisto, ¿cierto? No, eso simplemente era sentido común, una virtud.

-Habla con la Emperatriz Viuda y entonces el plan estará en movimiento- instruyo el Shimura, contando con su aprobación.

Neji asintió en silencio con una sonrisa ladina, necesitaba un seguro para su vida y la de su hija, y esto era simplemente perfecto. Fuera de los aposentos del Emperador, una de las doncellas de la Emperatriz se marchó luego de haber oído suficiente...


La razón por la que estaba en ese palacio no era solo tener la oportunidad que en su día había perdido de estar junto a Sakura que era tan víctima del Regente Imperial y su familia como él, eso Sasuke lo tenía muy claro; esencialmente estaba en ese palacio para traer paz a las almas de sus padres, de su hermano, de Izumi, de Lady Chiyo y de su pequeña sobrina que habían muerto injustamente por los opresores de aquel Imperio, pero para poder vivir tranquilo primero debía allanar el camino para su propia estirpe en ese palacio y para lograrlo tenía que arrebatarle a Pein todo lo que consideraba valioso, desde el poder que tanto atesoraba hasta quitarle a todos y cada uno de los integrantes de su familia, solo entonces estaría tranquilo, siendo Emperador junto a Sakura y teniendo una hija que la sucediera en el trono y cobrara venganza por él estando en la cima del mundo, ese era su propósito para estar en aquel palacio, por lo que no se dejó impresionar por la opulencia de los espaciosos apartamentos que le habían sido designados como Consorte y donde se encontraba sentado en silencio junto a la ventana para el momento en que el molesto sirviente del Emperador Neji, Yahiko, ingreso junto con el séquito de sirvientes que habrían de atenderlo y servirle en todo, y que no le placía aceptar porque todos eran antiguos integrantes del servicio del Emperador, por lo que no eran de su confianza, lo que él quería era a su propia gente, sirvientes de Konoha en quienes pudiera confiar, como Suigetsu, no simpatizantes de la Emperatriz que habrían de estar listos y dispuestos a apuñalarlo por la espalda.

-Despídelos a todos y envíame a personas de Konoha- espeto Sasuke con completa indiferencia y desinterés.

-No puedo, Alteza- objeto el pelinaranja de inmediato.

-Kakashi ya dio las instrucciones- bufo el Uchiha, imponiendo su nueva autoridad.

-El personal ha sido seleccionado personalmente por el Emperador- estipulo Yahiko a modo de defensa y justificación.

-¿No se me entendió?, ¿Debo repetirlo?- si era necesaria recurriría a Sakura, pero no aceptaría aquello.

-Retírense- ordeno él al grupo de sirvientes que no dudo en obedecerlo, dejándolo a solas con el arrogante Uchiha que le sostuvo la mirada. -El Emperador me dio órdenes específicas de velar por usted, lo que yo haga o diga será su voluntad, aprenda a vivir con eso- hizo valer su autoridad como mano derecha del Emperador ninguneando al Uchiha. -Oh, uno de los Consortes visitara a la Emperatriz esta noche, es posible que desee arreglarse- añadió con el propósito de ponerlo nervioso.

Con una sonrisa de arrogancia y satisfacción, Yahiko abandono aquellos apartamentos con la frente en alto, en ese palacio nadie era único e imprescindible, eso Sasuke debía entenderlo porque la Emperatriz tenía muchos Consortes entre los que escoger para pasar la noche, nada garantizaba que la Emperatriz lo eligiera a él. A solas y en silencio, Sasuke trago saliva, profundamente, nervioso ante aquella mención, ¿a quién elegiría Sakura?, ¿a él o a otro de los Consortes?


Si bien la Emperatriz había nombrado Consorte al enviado del Baghatur y gobernador de Sunagakure, Sasuke Uchiha pese a la evidente renuencia y oposición de su esposo el Emperador, el Regente pronto había propuesto a la joven Emperatriz y a la Emperatriz Viuda el nombramiento de más consortes que fueran únicamente hijos o parientes de los gobernadores principales con el fin de evitar conflictos o posibles sediciones, oportunidad que desde luego no se había desperdiciado, nombrando a los jóvenes; Konohamaru de Takigakure, Gaara de Kirigakure, Hidan de Yugakure, Deidara de Iwagakure, Kimimaro de Otogakure. Por supuesto que la Emperatriz y su madre la Emperatriz estaban al tanto de las razones del Shimura para alentar el nombramiento de consortes como lo era controlar a los gobernadores, pero ellas tenían intereses similares como lo era fortalecer su autoridad y quitar del camino al Regente Imperial y su familia. Contando únicamente con la presencia de Ino, la joven Emperatriz y la Emperatriz Viuda se encontraban reunidas en los aposentos de la Emperatriz, bebiendo té y discutiendo en privado las decisiones que deberían tomar a partir de ahora para evitar que el Regente impusiera su propia autoridad, porque lo que ellas necesitaban hacer en ese momento era recuperar el control del Imperio y que se había perdido desde un tiempo antes de la muerte del Emperador Kizashi, no sería fácil, por ende necesitaban de la presencia de los consortes para obligar a los gobernadores que habían entregado a sus hijos, a cooperar en el derrocamiento de Danzo y su estirpe.

-Debes pasar la noche con uno de los Consortes, como dicta la tradición- recordó Tsunade, dejando su taza de té sobre la mesa, -pero si no te sientes cómoda...- no quería presionar a su hija si ella no se sentía preparada.

-Lo haré, madre, será un honor para mí seguir tus consejos- tranquilizo Sakura con una sonrisa, sabiendo cuál era su deber y no teniendo problema en llevarlo a cabo.

-¿En serio?- se sorprendió la Emperatriz Viuda, no esperando tan inmediata aprobación de su parte. -Ordenare que reparen a lord Gaara, entonces- propuso, ya teniendo de antemano a aquel joven en mente.

Si su hija daba su aprobación, entonces no tenían por qué perder tiempo con trivialidades, no podían ignorar el hecho de que Naori era la única heredera del Imperio por ahora, su pequeña vida era muy frágil hasta que alcanzara una edad segura de supervivencia y por lo que necesitaban de más princesas que pudieran suceder a la Emperatriz si Kami no lo quisiera sucedía lo peor y su hija moría joven como tendía a ocurrir en el caso de muchos gobernantes que la habían precedido en el trono, sumado a que por las venas de la actual princesa heredera corría la sangre de los Shimura que podían imponer su perniciosa influencia mientras crecía o que podían emplearla como pieza de ajedrez que mover en pro de sus intereses, porque no importaba que tanto lo desearan no podrían deshacerse de Danzo y su familia de la noche a la mañana, eso les tomaría tiempo. Sakura no pretendía fingirse inocente ni nada parecido, era una mujer que afortunadamente había aprendido satisfactoriamente de las artes amatorias en ese punto de su vida, por lo que algo tan simple como la desnudez y el sexo ya no le daba vergüenza porque estaba perfectamente al tanto en todo lo referente a la teoría y práctica, sabía que era su deber solidificar la influencia de su madre y la propia al honrar a los Consortes con visitar su cama en al menos una oportunidad, pero en esta primera noche Sakura quería tener a su lado a alguien en quien pudiera confiar y que no esperara obtener nada de ella, quería y necesitaba algo de sosiego y tranquilidad en su vida tras tanto tormento, y solo Sasuke podía darle eso.

-¿No podría ser Sasuke en su lugar?- consulto la pelirosa, esperando no ofender a su madre con tal decisión. -Lo conozco bien y me sentiría más tranquila con alguien de confianza- añadió con una ligera sonrisa nerviosa.

-Entiendo- sonrió Tsunade, anteponiendo la felicidad y tranquilidad de su hija por encima de cualquier cosa, -¿puedes ocuparte de todo, Ino?- delego, volviendo el rostro hacia la doncella de su hija.

-Por supuesto, Emperatriz Viuda- reverencio Ino de forma diligente.

Tsunade observo feliz a su hija, quien se mostraba radiante de alegría desde que el joven enviado por el Baghatur había llegado al palacio, Kami mediante todo seria para mejor y más pronto que tarde el Shimura y toda su estirpe habrían desaparecido, y su hermosa hija podría gobernar en paz, porque eso es todo lo que Tsunade podría pedir.


Sin poder olvidar las palabras de Yahiko en ningún momento, Sasuke se encontró paseándose en círculos dentro de sus apartamentos como si fuera un león enjaulado, presa de los nervios e inseguridades como nunca antes lo había sido y afortunadamente se encontraba a solas ya que no confiaba en el séquito que le había sido destinado por obvias razones, pero ya vería como salir de ese predicamento porque por ahora tenía otras cosas en que pensar, como en esta primera noche con la Emperatriz; con exactitud, ¿Qué se esperaba de él en esta primera noche? Contrario a Itachi, Neji, Naruto o los otros Consortes que aspiraban a obtener el favor de Sakura, él no tenía experiencia de ningún tipo en cuanto a mujeres se trataba, no solo porque lo hubiera evitado sino porque había tenido cosas aún más importantes en que pensar y que habían ocupado todo su tiempo, pero ahora...¿Qué se suponía que hiciera? No tenía idea de que hacer, era completamente inexperto en cuanto a la intimidad y placeres carnales se trataba, pero un minuto, ¿Por qué le estaba dando tantas vueltas al asunto? No era el momento de que Sakura y él se entregaran a esas pasiones, es más, lo aconsejable seria que evitaran por completo la idea de intimar hasta tener la seguridad de que derrocarían a Danzo porque cualquier embarazo que tuviera lugar podría utilizarse en contra de Sakura y él, ya había ocurrido una vez e Itachi había muerto por ello y Sakura había sufrido un aborto...no, aún tenían o más enfáticamente él aún tenía tiempo de sobra de mentalizarse para aquello cuando tuviera que ocurrir, no existían prisas.

-¡Alteza, soy Kakashi!- se anunció el peligris desde el exterior.

-Adelante- permitió Sasuke, volviendo el rostro hacia las puertas.

No tenía sentido dejarse controlar por los nervios, por lo que Sasuke eligió recibir a Kakashi quien con seguridad tenía algo importante que decirle, por lo que aguardo en silencio, frunciendo levemente el ceño en cuanto las puertas se abrieron permitiendo el ingreso de Kakashi quien entro acompañado por un desconocido que llevaba el uniforme imperial de sirviente y que se mantuvo cabizbajo hasta que las puertas se cerraron tras de sí, alzando la mirada y encontrándola con la del joven Uchiha que se encontró boquiabierto al reconocerlo al instante. Jugo era un hombre de esfuerzo, un súbdito más del Imperio y que solo aspiraba a una vida sencilla pero que no había podido tener por una de tantas guerras que se habían desatado y de la que había tenido que participar como civil, cuando la guerra había terminado se había encontrado completamente solo y uno de los comandantes que había tenido durante la guerra, lord Fugaku Uchiha, le había ofrecido un trabajo estable y un hogar en Konoha donde se había instalado a vivir junto a su joven esposa Mikoto, y Jugo había podido llevar una vida tranquila como sirviente de la familia Uchiha, ayudando en la educación de los dos hijos del matrimonio aunque Itachi hubiera sido enviado forzosamente al palacio, pero cuando la orden Imperial había llegado al hogar de los Uchiha cobrando la vida de sus señores salvo el joven Sasuke quien había sido enviado a la capital de esclavo, Jugo sabía que solo tenía un lugar a donde ir luego de que los soldados Imperiales le permitieran; junto al joven Sasuke a quien tenía el deber de servir y proteger como deuda de vida a su difunto padre.

-Jugo, estas vivo...- jadeo Sasuke, no pudiendo creer estarlo viendo.

-Es un gusto volver a verlo, joven Sasuke- saludo el pelinaranja con una ligera sonrisa.

-Desde hoy, Jugo será su sirviente principal y quien hará valer su voluntad en la corte- comunico el Hatake, justificando la presencia del pelinaranja a su lado.

-A su servicio, Alteza- reverencio Jugo con el debido respeto ante la mirada del joven Uchiha. -Los soldados me dejaron vivir y cuando oí que lo habían traído aquí, supe que tenía que venir- confeso, estando en ese palacio por voluntad propia y no por obligación. -Se me dio una nueva vida, y la voy a dedicar a servirle incondicionalmente- él era su única familia y como ya le había servido antes, le serviría ahora.

-Jugo...- suspiro Sasuke con la voz quebrada y al borde de las lágrimas.

-Alteza- llamo Kakashi, haciendo que el Uchiha retornara a la realidad, -necesita alistarse, la Emperatriz Viuda ordeno que se preparara para pasar la noche con la Emperatriz- informo, recordándole su deber.

Sobrecogido por todo este torrente de emociones tan abrupto, Sasuke alzo la mirada hacia Kakashi, dejando en evidencia lo nervioso que estaba por tener el honor de pasar una noche y estar a solas con ella, ¿para Sakura sería suficiente conocer su verdadero ser? Esta vez solo contaba con su amor por ella, no tenía nada ni nadie más que lo ayudara. No, eso era más que suficiente, lo había traído de regreso a ella, y le permitiría protegerla.


-¡Majestad!, ¡Lord Sasuke está aquí!- anuncio Ino desde el exterior.

Sentada sobre su cama con total tranquilidad, Sakura aparto su mirada del firmamento nocturno que era visible por las ventanas que daban con el exterior, volviendo el rostro hacia las puertas y alzando la campanilla dorada que reposaba sobre la mesa de noche junto a la cama, regresándola a su lugar a la par que las puertas se abrían de par en par, permitiendo el ingreso del Uchiha quien lucía gallardo en un traje azul oscuro con detalles de flamas índigo, y que se situó a su lado sobre la cama a su lado, ambos en completo silencio. No pudiendo evitarlo, Sasuke desvió la mirada para observar de arriba abajo a la mujer a su lado, enfundada en un sencillo camisón blanco de escote cuadrado con un bordado de flores de cerezo en toda el área del pecho bajo una bata rosa claro estampada en flores de cerezos idénticas a la del camisón que se cerraba a su cuerpo por un listón rosa a la altura del escote y con su largo cabello rosado completamente suelto y que caía sobre sus hombros...era tan hermosa, pero no estaba ahí para eso y fue aún más evidente en cuanto Sakura alzo la campanilla y la hizo sonar brevemente antes de regresarla a su lugar en una señal ante la que todos los sirvientes que se habían encontrado en el exterior no dudaron en retirarse y dejarlos completamente a solas, suspirando para si al poder tener privacidad para discutir el tema por el que se encontraban reunidos; derrocar a Danzo aceptando todas las consecuencias que esta guerra pudiera traer, porque no tenían la seguridad de saber si vivirían o morirían, y Sasuke quería estar al tanto de que es lo que Sakura quería hacer, más él la acompañaría incondicionalmente sin importar lo que ella decidiera.

-¿Aun tienes dudas?- pregunto Sasuke, observándola intensamente.

-Por eso te llame- contesto Sakura, sosteniéndole la mirada de igual modo. -Tengo una hija y no quiero hacer que su vida peligre, pero también sé que si no hago algo, no podré vivir tranquila si algo le sucede a ella- no podría vivir si Naori tenía que llevar la misma carga que ella, no, Naori merecía ser libre, -prefiero morir peleando que ser una cobarde- declaro inquebrantable y sin titubear.

-Eso quería oír- asintió él con una sonrisa ladina, conociendo de antemano su espíritu combativo, y feliz al ver que ella seguía siendo tan valiente y decidida como cuando él la había conocido, -no hay honor en vivir para uno mismo, hay que honrar a los que murieron por nosotros- ambos tenían un mismo propósito en esta lucha y eso contribuiría a hacerlos aun más fuertes.

Por supuesto que él quería venganza, era lo mínimo que podía hacer por las memorias de sus padres, de Itachi, Izumi, su sobrina Risa y lady Chiyo, pero la venganza que él buscaba no era para sí mismo sino para todos aquellos que hubieran sufrido bajo el yugo de Danzo y su estirpe, él quería el poder para cambiar las cosas, por el futuro del Imperio y del futuro que quería tener con Sakura, de los hijos que tendrían...pero no podía ser egoísta, por supuesto que el sentía lastima por la pequeña princesa que estaba en medio de este limbo, siendo tan víctima como Sakura, Sasuke veía a la pequeña princesa como una posible enemiga porque era la hija del Emperador, la nieta de Danzo, pero también la hija de Sakura y si esa niña era importante para ella, también lo era para él. ¿Quería venganza? Sakura no sabía que contestar, ni siquiera podía decir si realmente odiaba a Danzo, sí que le tenía rencor, pero odio...no estaba segura, pero sí que debía derrocarlo para lograr que su hija no perdiera su libertad como si le había ocurrido a ella que con dieciséis años había sido coronada Emperatriz tras la muerte de su padre, se había visto forzada entrar en un matrimonio por obligación y había tenido que entregar su virginidad por el futuro del Imperio para concebir un bebé que ni siquiera había podido cargar en sus brazos y el segundo bebé había nacido muerto, había visto morir a amigos e inocentes, siendo traicionada por quien le había jurado amor filial, no quería venganza pero si quería justicia para su pueblo que la amaba y creía en ella, Temari había obtenido información valiosa y ella debía actuar en consecuencia cuanto antes.

-Le pedí a Temari que espiara secretamente a Neji, y escucho una conversación que sostenía con Danzo; quieren que abdique- confeso ella para incredulidad de Sasuke quien desde luego no había contemplado que tal cosa sucediera, pero ella sí, -quieren remplazarme por mi hija y eso es algo que no puedo permitir, mi padre cambio la ley para que yo gobernara y nunca dejare el trono, no mientras viva- era la primera mujer en la historia de su nación en poder gobernar y honraría debidamente el sacrificio de su padre. -Necesito de tu ayuda, si quiero mantener el poder necesito saber que apruebo y que no, tengo que poder leer y escribir antes de que me quiten el poder, tengo que pelear, aunque sea con palabras- solicito sosteniéndole la mirada, no teniendo a nadie más que la ayudara en tan difícil situación, y tampoco confiaba en nadie más, solo en él.

-Prometo que te ayudare en todo, estaré contigo pase lo que pase, siempre- juro el Uchiha de inmediato, decidido a no volver a abandonarla sin importar que ocurriera.

Ciertamente saber esto cambiaba todo y los sumergía a ambos en una cuenta regresiva desquiciante para sobrevivir, pero también era la ocasión perfecta para poder abrirles los ojos a todos en el Imperio para que vieran y no tuvieran duda de que no necesitaban a Danzo, que Sakura era la única persona lo suficientemente capaz para gobernar ese Imperio y para demostrarlo ella tendría que aprender a leer y escribir en tiempo récord, pero él creía poder ayudarla con mucho esfuerzo para que nadie lo supiera y para desarmar los planes de Danzo y Neji a tiempo. Esbozando una sonrisa, Sakura agradeció toda la sinceridad que Sasuke le estaba demostrando porque todo lo que ella podía necesitar en ese momento era tener a alguien que la apoyara sin pedir nada a cambio, porque ni siquiera podía contarle a su madre lo que tenía pensado hacer ya que era un gran riesgo, Sasuke la hacía sentir segura y a salvo y eso era un gran consuelo en todos los sentidos imaginables. Esta primera noche no estaba pensada para que ambos intimaran, por lo que Sasuke aprovecho el silencio que se había formado entre ambos para abrir parte del cuello de su haori extrayendo la carta de sangre que hasta hoy había mantenido celosamente para sí, pero Sakura merecía tenerla, su padre la había escrito para ella y solo ella tenía el derecho de leerla. Confundida por el abrupto actuar del Uchiha, Sakura recibió en completo aquel documento doblado, observando de forma intercalada a Sasuke y luego al papel, viendo al Uchiha indicarle que podía abrirlo.

-¿Qué es esto?- no comprendió Sakura, procediendo a desdoblar el documento y observando el contenido escrito en sangre. -Es...- en verdad esperaba no equivocarse y que esa fuera la carta de sangre como parecía ser.

-La encontré entre las pertenencias de lady Chiyo, luego de que me entregaran al marcado de esclavos- contesto Sasuke, con ligero desprecio de tan solo recordar todo lo vivido para poder regresar junto a ella.

Leyendo el documento de arriba abajo, intentando despejar toda duda, Sakura comenzó a temblar en cuanto vio una flor de cereza como firma al final del documento escrito en sangre...no había podido despedirse de su padre, la oportunidad simplemente le había estado vedada, y ahora poder sostener entre sus manos su testamento y últimas palabras fue suficiente para hacerla estallar en lágrimas, con el Uchiha envolviendo uno de sus brazos alrededor de ella para consolarla, porque ella no estaba sola en su dolor, ambos habían perdido a sus seres amados para llegar a donde estaban, y del mismo modo permanecían unidos y luchando espalda con espalda para traer honor a sus familias.

Permanecerían juntos.


Verse forzado a aceptar que ese maldito esclavo de Konoha y el resto de los insulsos provincianos tuvieran que permanecer bajo el mismo techo que él como Consortes ya era sacrificio suficiente a entender de Neji, pero tener que enterarse justo en ese momento que de entre todos los Consortes, Sakura había elegido pasar la noche con ese maldito sirviente...Kami, se sentía degradado como noble de alta cuna y como hombre, él siempre lo había visto como lo que era; un maldito arribista que desde el primer día había puesto sus ojos en la Emperatriz y en el trono, y que quería quitarle su lugar, porque no se podía esperar otra cosa de alguien como él, un esclavo, un simple sirviente, pero por supuesto que Sakura no había visto nada de eso porque era muy ingenua y estaba encantada con la presencia del Uchiha. Furioso ante esta noticia que acababa de serle informada por su leal amigo y sirviente, Yahiko, Neji barrió con todo lo que se encontraba sobre su escritorio en un acto de ira pura, arrojando todo al suelo sin contemplaciones, con Yahiko a su lado sobresaltándose por su impredecible comportamiento, pero sin reprenderlo porque era entendible su cólera. Ni siquiera un día, ni siquiera un mísero día era todo el tiempo transcurrido desde que los malditos Consortes se hubieran integrado a la corte y recibido sus propias dependencias, menos de un día y el Uchiha ya estaba en la cama con la Emperatriz, en serio, ¿qué es lo que supone que hiciera?, Sakura era su esposa, ¿debería quedarse sin hacer nada y contemplar como otro hombre ocupaba su lugar? Ni muerto, no entregaría a su esposa sin luchar.

-¿Qué?, ¿Paso la noche con ese sirviente?- repitió Neji, simplemente no pudiendo creerlo.

-Así es, majestad- contesto Yahiko con la mirada baja.

-Maldito arribista- maldijo el pelicastaño para sí, -ni siquiera pudieron esperar un día- no podía creer que el Uchiha fuera tan osado como para actuar de inmediato.

-Quien sabe que tan lejos pueda llegar ahora que tiene el favor de la Emperatriz- coincidió el pelinaranja, imaginándose lo peor.

Como siempre Yahiko lamentaba ser el portador de tan malas noticias e indignar al Emperador, pero si elegía ser quien le dijera la verdad porque de lo contrario se burlarían a sus espaldas, y como alguien leal a su señor, Yahiko no iba a permitirlo, y tampoco que el Uchiha utilizara los beneficios que traía tener el favor de la Emperatriz en pro de su propio beneficio, porque eso era seguramente lo que haría con lo arrogante que era. Alejándose del escritorio y paseándose en círculos como un león enjaulado, apretando fuertemente las manos, Neji intento pensar que hacer para salir de este predicamento porque no le servía de nada llorar sobre la leche derramada, no cambiaría nada de lo ocurrido la esa noche porque formaba parte del pasado pero de cara al futuro debía haber algo que su pudiera hacer para que ninguno de esos malditos Consortes fueran agradables a ojos de la Emperatriz como para lograr su favor, ¿pero qué? bueno, había algo; la treta común entre los nobles de estropear la belleza o atractivo de competidores o competidoras en el poder, y nadie lo juzgaría por ello ya que no estaba penado y porque muchos hombres y mujeres de la casa real lo habían hecho antes que él. Su maldito problema era que temía que Sakura pudiera enamorarse de alguno de los Consortes provincianos o de ese esclavo de Konoha porque ninguno era feo, pero...nada debería temer si los Consortes eran espantosos en relación a él, ¿cierto? Por supuesto que era una táctica cruel pero necesaria a entender de Neji si lo que quería era mantener a su hija a salvo y no perder a su esposa, por lo que si era la única solución a sus problemas; sea.

-Todos los Consortes deben ser grotescos, así la Emperatriz no los querrá- ordeno Neji, considerándolo muy seriamente, sabiendo que Yahiko lo obedecería sin dudarlo.

-Entiendo, majestad, haré lo que me ordena- asintió él, sabiendo bien que hacer.

No perdería a su esposa sin luchar, y no sin antes recordarles a esos tontos provincianos y al esclavo de Konoha quien era en realidad, porque él era el Emperador y su voluntad era ley.


-Alteza, trajeron el agua para usted- anuncio Jugo en cuanto vio aparecer a su señor.

Al margen de todo pensamiento que Sasuke hubiera podido albergar o de sus propios nervios, esta primera noche había transcurrido sin contratiempos puesto que luego de hablar y discutir que harían para detener los planes de Danzo y Neji, simplemente habían compartido la cama durante toda la noche, encontrando sosiego y consuelo en los brazos del otro hasta esta mañana donde luego de presenciar el despertar de la Haruno, Sasuke había tomado la decisión de retornar a sus apartamentos aprovechando lo temprano que era pues que apenas y estaba despuntando el alba. Más a gusto y despierto de lo que se hubiera sentido en mucho tiempo por haber despertado junto a Sakura, aun en ropa de dormir y bata, el Uchiha se dejó caer sobre la silla ante su escritorio, moviendo ligeramente el cuello para destensarse en un gesto de pura costumbre más que por necesidad ante lo bien que había dormido, lo que desde luego resulto nostálgico para Jugo quien por un momento creyó estar viendo a lord Fugaku en la figura del joven Uchiha que en ese momento recibió al grupo de sirvientes que tenía el deber de atenderlo y que traía consigo todos los elementos necesarios para ayudarlo a arreglarse a vestirse sin importar que Sasuke pudiera hacerlo perfectamente por su cuenta. De inmediato el recipiente de agua que fue puesto delante de él sobre la mesa llamo la atención del Uchiha, tenía un aroma muy curioso, no dulce porque ciertamente aquello no le era de su agrado, pero si sentía que ya lo había percibido antes y le resultaba muy agradable sin saber porque.

-Huele muy bien- percibió Sasuke, cerrando los ojos en un intento por reconocer el aroma, -¿Qué es?- pregunto con irrefrenable curiosidad.

-Agua de lirio, para su piel- contesto uno de los sirvientes con la mirada baja.

En señal de confianza y credibilidad, Sasuke sumergió parte de una de sus manos en el agua de forma paralela a la que el grupo de sirvientes se observaba y sonreía con complicidad entre sí, algo que desde luego no pasó desapercibido por Jugo quien frunció el ceño desde su lugar ante las puertas, ¿Qué estaban tramando? Adelantándose a la preocupación de Jugo, Sasuke aproximo lo suficiente hacia su nariz la mano que acababa de sumergir en el agua con el fin de identificar el aroma y comprobar si era inofensivo como parecía...y no lo era; hojas de caléndula, eléboro y planta de leopardo, todas plantas de un olor muy atrayente y agradable pero que en conjunto, y como Sai le había explicado antes de venir al palacio, liberaban cierto extracto que generaba irritación en la piel luego de entrar en contacto. Afortunadamente y como quizás no había ocurrido en el caso de los otros Consortes que eran nobles y carecían de preocupaciones, Sasuke si había sido advertido de los peligros que existían en la corte imperial, sumado a que ya los había visto con anterioridad como sirviente y escolta, por lo que sabía que estropear la belleza de posibles competidoras o competidores era uno de los trucos más antiguos y usados entre los nobles, y evidentemente el Emperador Neji también sabía esto como para emplearlo contra quienes consideraba sus enemigos y que en este caso eran los Consortes, pero él no caería tan fácilmente en ninguna treta, sabía que debía estar atento a todo y todos en todo momento, y esto no estaba haciendo sino confirmar esta creencia.

-Vengan, acérquense- solicito el Uchiha y ante lo que el grupo de sirvientes no dudo en obedecerlo, instancia que aprovecho para lanzarles de inmediato el agua del recipiente y que ellos intentaron limpiar laboriosamente de sus pieles. -¿Por qué le temen tanto si es agua de ilirio?- cuestiono despreocupadamente.

Temiendo una represalia y quedar en evidencia, el pequeño grupo de sirvientes permaneció completamente quieto y en su lugar mientras Jugo le dirigía una vaga sonrisa de la distancia, si, puede que fuera más fácil dar con los traidores entre ellos.


Vivir en el palacio Imperial siempre representaba un gran riesgo porque siempre había alguien esperando una muerte, un último aliento para emitir una carcajada de triunfo por envidia, odio o por mera satisfacción, por lo que no se podía bajar la guardia; se caía cuando no se pensaba que se caería y se moría cuando no se pensaba que se moriría, eso era algo que Sasuke había aprendido muy bien al haber llegado por primera vez al palacio en calidad de esclavo, por lo que sabía que debía mantenerse muy atento en todo momento para no ser víctima de nadie, y lo hizo mientras terminaban de servir su desayuno con Jugo vigilante desde las puertas como un halcón, tan cauto como él que recorrió con la mirada al pequeño grupo de sirvientes presentes en la habitación en caso de que él necesitase algo. Apartando la mirada del grupo de sirvientes a quienes desde el primer día veía con desconfianza, el Uchiha removió ligeramente la porción de arroz antes de llevarse un poco a la boca, deteniéndose en el camino al percibir un curioso aroma...¿soja verde? Sí, no podía equivocarse, ¿Querían volverlo estéril? Por lo visto el Emperador continuaba recurriendo a viejos trucos creyendo que así evitaría su inevitable caída, pues no, esto solo le daba mayores motivos para querer hacerlo desaparecer de la faz de la tierra y cuanto antes por traicionar a Sakura. Regreso el bocado al plato sin siquiera probarlo, intercambiando una sutil mirada con Jugo que frunció ligeramente el ceño, no entiendo que había descubierto pero si confiando en que él sabía lo que hacía.

-¿Ustedes ya comieron?- pregunto Sasuke con un aparente afán desinteresado por ellos.

-Aun no, alteza- contesto uno de los sirvientes de forma.

-Me apena oírlo, tengan- el Uchiha ofreció su plato como gesto de buena voluntad hacia ellos.

-Estamos bien, alteza- declino otro de los sirvientes con educación.

-Se lo duro que es servir en este palacio, tengan- insistió el pelinegro para despejar toda duda.

-Pero, no tenemos hambre... murmuro uno de los sirvientes ya que sus compañeros no sabían que decir.

-¿Acaso es un insulto?- cuestiono él, ya que por lo visto no aceptaban caridad de su parte.

-Alteza...- intentaron explicarse torpemente, intuyendo que es lo que él estaba pensando.

-Si se comportan así, solo puedo suponer que han puesto algo en todos mis alimentos- concluyo Sasuke en voz alta, intercambiando una mirada con Jugo que sonrió sutilmente. -Coman esto o de lo contrario serán castigados- ordeno, no esperando otra respuesta salvo obediencia si querían que confiara en ellos.

Por supuesto que para no desafiar el Uchiha, los sirvientes no dudaron en cumplir su orden pese a saber lo que estaba ingiriendo y ante lo que el Uchiha sonrió ladinamente; podían engañar a los otros Consortes con tretas simples, pero no a él.


-La Emperatriz me envió por ustedes, síganme- ordeno Ino con sumo estoicismo.

Siguiendo lo ordenado por la Emperatriz, la Yamanaka no tolero protesta alguna luego de encontrar a los sirvientes que integraban parte de los respectivos séquitos de cada uno de los Consortes Imperiales cotilleando y bromeando por los pasillos, haciendo que no tuvieran otra opción más que seguirla aunque aquella fuera su única instancia libre dentro de su jornada de trabajo, por lo que todos la siguieron con renuencia y confusión hasta llegar a la biblioteca, no entendiendo porque razón estaban ahí sino hasta reparar en la presencia de la Emperatriz. Incomparable como la diosa que era, la hermosa pelirosa resplandecía en un kimono de seda rubí de escote cuadrado con mangas acampanadas, por sobre este una capa superior hecha finamente de seda granate bordada en oro para replicar flores de cerezo y hojas, de cuello en V que se erraba a la mitad del busto, marcadas hombreras, mangas acampanadas con un margen borgoña en los extremos y en dobladillo, haciendo juego con el fajín que cerraba la prenda a su figura, con su largo cabello rosado elegantemente peinado en un moño alto y adornado por un tocado de oro que exponía su largo cuello y un par de largos pendientes de oro en forma de flor de cerezo con lágrimas de oro pendiendo del dije. Tal y como decían todos, era la representación misma de la belleza y a quien tenían el enorme placer de ver en persona como pocos podían hacer, y no era de extrañar que todo el Imperio la amara, ¿Cómo no amar o desear a una mujer así? No dejándose obnubilar, todos reverenciaron a la hermosa Emperatriz nada más entrar.

-Llego a mis oídos que no han cumplido con su trabajo, que han conspirado contra mis Consortes- comento Sakura observándolos con gran dignidad, manteniéndose serena. -¿Quién planeo u ordeno esto?- cuestiono esperando una respuesta aceptable.

-No estamos seguros de lo que quiere decir, Majestad- contesto torpemente uno de los sirvientes en nombre de todos.

-¿En serio?- pregunto la pelirosa al aire, cruzando las manos por sobre su vientre. -Ustedes no son culpables, estoy segura de que solo seguían ordenes- ellos buscaban obtener una vida mejor por su lealtad y eso no era ningún crimen, -a menos que no sepan de que hablo, son unos sirvientes mentirosos y traicioneros- no eran inocentes, y de ocultar la verdad eran cómplices de los opresores y no merecían vivir.

Existía un dicho entre los occidentales; preguntando se llega a Roma, por lo que solo había sido cuestión de tiempo antes de que llegara a oídos de la Emperatriz que sus Consortes se veían indispuestos a presentarles sus respetos al Emperador por las mañanas, encerrándose en sus propios aposentos, y Sasuke no había tardado en ser quien le abriera los ojos al revelar que quien estaba detrás de todo no era sino el propio Emperador quien ordenaba que determinadas hierbas fueran mezcladas entre sus implementos de aseo diario e incluso entre su comida, y esto era evidentemente algo que Sakura no podía tolerar. Puede que Sakura no disfrutara de impartir la violencia o crueldad, porque no quería ser como Danzo, pero si la única solución para evitar que los inocentes sufrieran era tomar las vidas de quienes solo seguían órdenes para sobrevivir; sea, porque no iba a tolerar que se le ninguneara, ella era la Emperatriz y atentar contra quienes tenían su favor era condenarse a muerte. Nada más oír a la Emperatriz pronunciar aquellas palabras, Ino abrió las puertas de la biblioteca de par en par permitiendo el ingreso de Shikamaru y Choji quienes nada más entrar desenfundaron sus espadas en una amenaza tan directa que de inmediato el grupo de sirvientes no dudo en desplomarse a los pies de la Emperatriz y rogando por sus vidas, justo la reacción que Sakura quería lograr y por lo que les dirigió una sutil sonrisa de agradecimiento a Ino, Shikamaru y Choji que asintieron, satisfechos por poder serle de ayuda.

-Suplicamos su piedad...- rogaron todos sin atreverse a alzar la mirada.

-Es demasiado tarde para pedir eso- contrario ella con frialdad, exigiendo una respuesta.

-¡Fue idea de lord Yahiko!- soltó de golpe uno de ellos, aterrorizado co la idea de morir.

-¿El sirviente del Emperador?- más bien afirmo la pelirosa, esbozando una sonrisa al tener la respuesta que quería.

-Él nos dijo que lo hiciéramos, perdón- rogó uno de ellos, alzando la mirada para encontrar su mirada con la de la Emperatriz.

-No caigan en estos juegos de nuevo si no quieren morir, ¿entendido?- plasmo ella con magnanimidad, dándoles la oportunidad de resarcir su comportamiento.

-Si, Majestad- contestaron todos, infinitamente agradecidos con su benevolencia.

En esa corte, en ese Imperio, solo había una ama, solo había una Emperatriz, nadie estaba ni estaría jamás por encima de ella, y ya era tiempo de que todos lo supieran.


Rindiendo sus respetos al Emperador como hacían cada mañana en el salón de audiencias, resulto sorpresivo y satisfactorio para todos que la Emperatriz hubiera aparecido y que eligiera pasar un tiempo junto a todos ellos, honrándolos con su sublime presencia, incluso para Neji era sorpresivo contar con la presencia de Sakura en ese momento porque ella no tenía por qué involucrarse directamente en asuntos de la corte y porque formalidades de ese tipo, pero mentiría si dijera que no estaba feliz de verla. La hermosa Emperatriz portaba un elegante kimono amarillo de escote cuadrado con bordados dorados en forma de flor de cerezo, por sobre este una chaqueta superior de color aguamarina estampada por flores de cerezo y de escote en V cerrado por un broche de oro de igual forma con pequeños diamantes incrustados, con obi azul claro cerrando la prenda a su cuerpo y dejando libre un lienzo que caía a la altura de sus rodillas recreando mariposas y flores de cerezo a imagen de las pronunciadas hombreras de igual color que emergían de los laterales del escote haciendo destacar todavía más las mangas acampanadas de color borgoña recubiertas con encaje dorado y en cuyos bordes color jade se encontraba un estampado de flores de cerezo, con su largo cabello rosado se encontraba pulcramente recogido tras su nuca por horquillas de oro, haciendo destacar la corona de oro sobre su cabeza y los largos pendientes a juego cuales sarcillos. Sentado a su lado sobre el imponente trono y desde donde contemplaban a los consortes, Neji se encontró imposibilitado de quitarle los ojos de encima ni por un segundo, disfrutando de su compañía

-¿A qué debemos el honor de su visita?- pregunto Neji, rompiendo el silencio

-Quería venir a desear buenos días a todos, y asegurarme de que se lleven bien- contesto Sakura con una amable sonrisa.

-¿Por qué no lo haríamos?- cuestiono él encogiéndose de hombros despreocupadamente.

El primer impulso de Neji fue analizar la actitud de su esposa y Emperatriz en busca de algún signo de desconfianza, temiendo que ella hubiera descubierto algo de lo que había hecho, pero para su sorpresa y en un acto de intimidad que lo dejo atónito, Sakura le dirigió una luminosa sonrisa, entrelazando una de sus manos con la suya, eligiendo no continuar hablando del asunto, ¿existía la posibilidad de que aun por la presencia de los Consortes, Sakura y él pudieran tener un matrimonio duradero y estable?, ¿Era eso lo que ella quería expresar con ese gesto? La Emperatriz se mordió sutilmente el labio inferior para no reír ante la expresión en el rostro de Neji al darle esta falsa esperanza; mantén cerca a tus amigos y aún más cerca a tus enemigos, cito Sakura en su mente, volviendo el rostro hacia los Consortes presentes y que la observaban desde sus lugares, percatándose de la ausencia de Sasuke quien ingreso en ese preciso momento, dándole una verdadera razón para sonreír. Retrasado por un muy buen motivo, Sasuke ingreso al salón de audiencias en compañía de Jugo y su séquito, sintiendo un escalofrió recorrerle la espalda al contemplar el cuadro que formaban Sakura y Neji con una de sus manos entrelazadas entre sí como si fueran una pareja que vivía en total armonía...desde luego que Sasuke sabía que Sakura estaba haciendo tamaño sacrificio solo por las apariencias, era una farsa, pero él no quería que ese hombre estuviera cerca de ella, más no pudiendo hacer nada, el Uchiha se reservó a guardar silencio y ocupar su lugar entre los Consortes, reverenciando a la pareja Imperial.

-Llegas tarde, haz favor de explicarte- recrimino el Emperador, molesto por la llegada del Uchiha que perturbaba su paz como siempre.

-Se ha cometido un grave perjuicio contra los Consortes; el agua y los alimentos que nos son servidos han sido alterados con el propósito de quitarnos el favor de la Emperatriz- revelo Sasuke, controlando lo mejor posible sus emociones y centrándose en lo importante.

-¿Es eso cierto?- cuestiono Sakura a todos los sirvientes presentes, fingiéndose sorprendida e indignada. -Contesten, ¿quién ordeno tal cosa?- insistió levantándose del trono, observándolos muy seriamente.

-Lord Yahiko- contesto uno de los sirvientes en representación de todos los demás que bajaron sus miradas al unísono.

La expresión de temor e incredulidad en el rostro de Neji por saberse descubierto fue simplemente impagable para Sasuke quien sonrió ladinamente para sí; Sakura y él habían discutido la noche anterior sobre como plantear la situación de forma espontánea, sin dejar en evidencia que ella sabía todo de antemano...Neji era un traidor, un hombre que no merecía tener por esposa a una mujer tan maravillosa como Sakura y que no merecía tener el título de Emperador. Las intrigas y el orgullo eran algo muy peligroso si no se establecían límites y eso era justamente lo que Neji no había hecho, no sabía ni entendía que no lograría nada eliminando a sus competidores por el corazón de la Emperatriz sino que todo lo contrario, sus artimañas o conspiraciones no hacían más que alejarla porque Sakura no quería nada más que lealtad y compañía, algo que Neji no le podía dar. Siendo honesta, Sakura debía reconocer que si en su momento Neji tan solo se hubiera dedicado a enamorarla, si al igual que Sasuke le hubiera dirigido toda su lealtad a ella y no a Danzo, tal vez en su matrimonio podría haber existido cariño y comprensión como mínimo pero ya que Neji compartía las ambiciones que su padre y sus hermanos mayores, ella y él n podían tener nada en común y nunca podría haber amor entre ellos, por lo que esta estrategia de fingir que no lo culpaba de nada y que todo estaba bien era solo para darle una falsa sensación de confianza y evitar tener que soportar sus arranques de celos, así como para hacer que su caída fuera aún más dolorosa.

-Esto no puede tolerarse, causa una mala imagen a la figura del Emperador- declaro la pelirosa, liberando de culpa a Neji...por ahora. -Veinte azotes serán suficientes para demostrar que nadie aquí está por encima de la ley- decreto como castigo, considerándolo apropiado.

Estremeciéndose de solo pensar en el castigo, Yahiko bajo la mirada a la par que el Emperador bufaba por lo bajo, no pudiendo hacer nada para ayudarlo de algo que él mismo había causado, ¿Cómo es que todo había terminado así? Satisfecha, Sakura le sonrió sutilmente a Sasuke que asintió en respuesta a su mirada. Todo estaba saliendo mejor de lo previsto hasta ahora.


Luego de varios días, en cuanto Yahiko recibió su castigo y la treta del Emperador quedo en evidencia, las hiervas mezcladas en sus elementos de aseo y en sus alimentos desaparecieron permitiéndoles a todos sentir algo de paz y poder respirar con calma puesto que ahora que Neji tenía la esperanza de que Sakura y él pudieran entenderse como marido y mujer, por lo que no quería estropearlo todo por cometer un error que lo condenaría y eliminaría toda posibilidad de obtener armonía, pero tampoco es como si el hijo menor del Regente fuera a quedarse de brazos cruzados y permitir que los tontos provincianos y el esclavo de Konoha intentaran obtener el favor de la Emperatriz, no, ni soñarlo, tal vez no pudiera atacarlos o dañarlos físicamente pero si había otra forma. Con anterioridad, el primer día que los Consortes habían pisado el Palacio Imperial, les había ofrecido un tónico para los nervios como acto de buena voluntad, y esta vez Neji eligió recurrir a la misma estrategia, encontrándose todos los Consortes reunidos en el salón de audiencias para rendirle sus respeto como siempre al momento en que los sirvientes bajo su orden ingresaron trayendo cuencos con tónico, solo que no para los nervios sino que una mezcla diferente para causar esterilidad...esos tontos eran tan crédulos que no dudarían en obedecerlo y por lo que Neji decidió explicar el porqué de este ofrecimiento para hacerles creer que era honesto en cuanto cada uno de los presentes tuvo delante un cuenco, pero aunque no lo fuera, todos estaban obligados a obedecerlo bajo pena de muerte.

-Es el tónico para los nervios que les ofrecí anteriormente- revelo Neji ante las confusas miradas de todos, -he decidido que a la luz de lo que ha pasado, podrían necesitarlo- añadió fingiendo una caridad y preocupación que desde luego no sentía por ellos.

-¡Se lo agradecemos, Majestad!- agradecieron todos procediendo a beber de inmediato, todos menos Sasuke.

-¿Estás sordo?, ¿Por qué no bebes?- cuestiono el Emperador, dándose cuenta de su desacato al desobedecerlo.

-Porque no lo necesito, Majestad, estoy bien- contesto Sasuke con absoluta calma.

-No te pedí tu opinión, bebe- ordeno él, sosteniéndole la mirada.

De poder hacerlo y no temiendo represalias, Neji disfrutaría como nada más en el mundo ver muerto a ese impertinente y arrogante sirviente que se había convertido en una espina en su costado desde el primer día en que lo había conocido, ¿Por qué ese tonto necesitaba de explicaciones? Era una orden suya, no debería de cuestionarle nada, solo obedecer si no quería ser castigado. Imperturbable como un tempano de hielo, Sasuke le sostuvo la mirada a Neji sin pensar en obedecerlo y no temiendo nada de lo que él pudiera hacerle, conociendo lo suficiente sus intenciones como para no temerle, porque él tenía el favor de la Emperatriz y su amor mientras que Neji era solo un lastre y traidor que no engañaba a nadie y que comenzaría a caer muy pronto. En ese preciso momento y no requiriendo de anuncio alguno, las puertas se abrieron de par en par para permitir el ingreso de la Emperatriz Viuda Tsunade que resplandecía en un elaborado kimono de seda marrón bordado en oro en el centro del pecho bajo una capa superior completamente lisa salvo por los bordes de las mangas acampanadas bordadas en hilo de oro, con un par de hombreras que se desplegaban del interior y bordadas al igual que el fajín que cerraba la prenda a su cuerpo y su largo cabello rubio recogido en un moño alto por un par de horquillas para hacer destacar la corona de oro, los largos pendientes y la guirnalda en forma de sarcillos. Siendo reverenciada por todos los presentes en cuanto ingreso, la Emperatriz Viuda contemplo confundida los cuencos que se encontraban en las bandejas antes de observar muy seriamente a su yerno el Emperador.

-¿Qué es esto?- cuestiono Tsunade, esperando equivocarse en lo que estaba pensando.

-¿Ha oído hablar de los tónicos para los nervios?- obvio Neji sin inmutarse por su presencia.

-No de uno con arnevio o soja verde, que causa esterilidad- obvio ella con evidente sarcasmo para incredulidad de los Consortes que de inmediato se cubrieron la boca, no deseando haber bebido aquello. -¿Por qué hace esto?, ¿con qué derecho?- cuestiono indignada a más no poder.

-Lo importante en esta corte es la disciplina, es mi deber proteger a la casa Imperial- justifico el Emperador sin arrepentirse de lo que había hecho. -Sigo esperando, ¡Te dije que bebas eso!- reitero furioso, sosteniéndole la mirada al Uchiha.

-No lo hagas- contrario la Emperatriz Viuda sin reparo alguno.

Ni aun cuando Neji lo decretara como Emperador, Tsunade bien sabía que el Uchiha no tenía por qué beber ese tónico que por sí mismo representaba una abierta traición a la Emperatriz, es más, de serle posible ella investiría al Uchiha con su influencia con tal de protegerlo pero para su incredulidad y sin objetar por más tiempo, Sasuke se volvió hacia la bandeja que sostenía el sirviente de pie a su lado, sosteniendo con una mano el pequeño cuenco, aproximándolo a sus labios lo suficiente para percibir el aroma a soja verde, lo que lo hizo sonreír ladinamente al Emperador que imito el gesto, creyendo que esta vez Sasuke no desobedecería sus órdenes y que bebería el tónico, pero lejos de hacer eso y en absoluta calma, lo que el Uchiha hizo fue alzar el cuenco al aire entre Neji y él, volteándolo y dejando caer el contenido sobre la alfombra ante la atónita mirada del Emperador y la Emperatriz Viuda, regresando el cuenco a la bandeja sin inmutarse. Contrario a Neji que se excusaba en su autoridad para hacer lo que le daba la gana, Sasuke nunca podría traicionar a Sakura bebiendo algo que lo haría estéril, porque él era un súbdito del Imperio y vasallo de la Emperatriz, si Sakura quería que tuvieran un hijo en el futuro, lo tendrían, y si no era así él acataría su voluntad fuera cual fuera, él no haría nada sin su consentimiento. Contemplando al Uchiha con furia, Neji deseo golpearlo de inmediato, pero se contuvo porque tal comportamiento no sería digno de él como Emperador y esposo de la Emperatriz, y porque no quería acarrear más problemas sobre sí mismo.

-¿Cómo osas cometer tal desacato?- cuestiono Neji, incapaz de tolerar tanta arrogancia.

-Yo no puedo beber esto, no puedo incumplir mi deber con la Emperatriz- contesto el Uchiha, sosteniéndole la mirada, -aunque usted lo ordene- añadió con toda intención de ningunearlo.

-Hace lo correcto- felicito Tsunade, maravillada para indignación del Emperador, -a pesar del Emperador, ustedes no deben incumplir su deber- recordó observando a todos los Consortes al decir esto.

Frustrado por esta humillación, al igual que los Consortes, Neji apretó fuertemente los dientes, dirigiéndole una mirada de odio puro al Uchiha que se mantuvo completamente imperturbable, recibiendo una amable sonrisa de la Emperatriz Viuda que se encontraba conmovida con su lealtad. Esto no estaba haciendo más que pensar, era solo la primera batalla.


La corte era un lugar cruel, no sobrevivía aquel que tuviera las mejores intenciones sino aquel que tuviera el coraje y sentido de la supervivencia suficiente para fingirse tonto, ciego y sordo, soportándolo todo, eso es lo que Sakura y Sasuke estaban haciendo para sobrevivir, porque no podían exteriorizar lo que realmente querían o tenían pensado hacer porque de hacerlo perderían sus vidas y todos quienes los rodeaban y eran importantes para ellos también perecerían, y eso no podían permitirlo. En compañía de sus respectivos séquitos, la Haruno y el Uchiha pasearon tranquilamente por el jardín comentando los últimos acontecimientos que habían tenido lugar con motivo del Emperador Neji; los ataques en la corte eran parte de la vida cotidiana, una mujer debía estar preparada para ello, incluso Sakura entendía eso pese a ser la Emperatriz y pese a ser casi invulnerable como la elegida de Kami para gobernar aquel Imperio, ella en lo personal nunca había tenido ni tendría que recurrir a atacar a otros por mero capricho, esa no era su naturaleza, también y afortunadamente ella no tenía por qué beber algo que le impidiera o dificultara concebir, es más, todo el Imperio dependía de su capacidad para concebir y alumbrar a hijos sanos, todas las mujeres de la casa real eran famosas por ello y hasta ahora Sakura había demostrado sobradamente que podía cumplir con su deber como esposa, pero como Emperatriz...eso era otra historia, recuperar la autoridad que le había sido vedada desde su ascenso al trono no sería fácil, pero si no lo hacia su hija pagaría el precio, eso era motivo suficiente para cualquier riesgo.

-Es un truco antiguo- comento Sakura ya que según tenía entendido tal medida se había empleado mucho en el pasado, -afortunadamente yo no tengo que beberlo- sonrió para sí, ligeramente aliviada.

-Es inofensivo, relativamente- tranquilizo Sasuke, encogiéndose de hombros distraídamente.

-¿Lo bebiste?- pregunto ella por curiosidad.

-No, porque tengo un deber que cumplir- respondió él, sin siquiera dudarlo.

Por ahora ambos solo estaban enfocados en derrocar a Danzo y su familia, cuando lo lograran podrían respirar tranquilos, porque Sasuke en verdad estaba determinado a cumplir con su deber y esperar el tiempo que hiciera falta para que Sakura y él realmente pudieran compartir la cama...íntimamente, porque habían acordado no intentarlo ya que no se sentían preparados para llegar a eso aun y no era conveniente concebir, no con Danzo y su familia teniendo todo la autoridad para hacer algo en su contra, ya lo habían hecho en su momento cuando Sakura se había embarazado de Itachi, y lo habían matado a él y al bebé. Deteniéndose inevitablemente ante aquella respuesta, Sakura volvió el rostro hacia Sasuke que la observaba intensamente en todo momento, haciéndola bajar la mirada ligeramente sonrosada y con una sonrisa, ¿Qué era el Imperio? Sasuke no lo sabía ni le importaba, su lealtad estaba con Sakura porque la amaba, por ella estaba dispuesto a hacer cuanto fuera necesario e incluso más, quería tener una vida con ella sin importar el costo y la protegería sin importar que la vida de la princesa Naori no fuera importante para él como hija del Emperador, pero si esa pequeña era valiosa para ella también lo era para él. Tomándose un momento para reflexionar, Sakura inevitable recordó la conversación que Sasuke y ella habían sostenido noches atrás; si quería evitar la abdicación y proteger a su hija, debía poder mostrarse como una gobernante capaz y en perfecto control de la situación, y para hacerlo solo existía un modo, uno que Sasuke conocía y que necesitaba que le enseñara.

-¿Crees poder acudir a mi presencia, todas las noches a partir de hoy?- solicito Sakura, sorprendiendo a ambos séquitos por tan íntima pregunta.

-Por supuesto- contesto Sasuke, comprendiendo sus razones para pedirle aquello.

Sosteniéndole la mirada y teniendo una sonrisa confiada en su rostro, Sakura siguió en solitario el resto del camino hacia sus aposentos en compañía de su séquito, siendo seguida por la intensa mirada del Uchiha en todo momento, y eso la hizo sonreír aún más. Enamorarse era peligroso en ese palacio, cobraba vidas, pero a ellos los haría sobrevivir.


Cuando estaba de mal humor, todo lo que Neji podía pedir era estar solo para calmarse, especialmente cuando sufría de jaqueca como consecuencia de su ira por lo que ya había dado un paseo por el jardín para despejarse, pero lejos de lograr aplacarlo, el paseo por el jardín no había hecho sino enfurecerlo todavía más ya que había visto a Sakura y al maldito esclavo de Konoha paseando juntos...Neji simplemente no podía entenderlo, ¿Qué tenía el Uchiha que no tuviera él?, ¿Por qué Sakura no podía amarlo como a él? Todo lo que necesitaban era tener sentimientos el uno por el otro, pero no importaba que tan agradable intentara ser, Sakura solo expresaba cordialidad hacia él, no amor y sinceramente Neji comenzaba a cansarse de ser el único que daba todo de si por mantener un matrimonio donde no había amor y en el que ambos estaban atrapados. Yahiko aún se encontraba recuperándose del castigo recibido por servirle, el maldito Uchiha lo había dejado en ridículo por ignorar su autoridad al no beber aquel tónico y ahora todos pensaban mal de él, ¿su vida podría ser peor? Puede que sí, más no dejándose abatir es que Neji regreso a sus apartamentos con el propósito de tomar una pequeña siesta junto a su hija para olvidar todo lo ocurrido, pero para su sorpresa y en cuanto retorno a sus apartamentos se encontró con su suegra la Emperatriz Viuda Tsunade quien se encontraba sentada ante la mesa cargando a Naori que sonreía en sus brazos, pero Neji no sabía cómo interpretar la presencia de su suegra ya que ella nunca le hacía una visita solo por cordialidad, menos luego de los últimos acontecimientos.

-Al fin llega- sonrió Tsunade en cuanto lo vio entrar, fingiendo cordialidad.

-¿Qué la trajo hasta aquí, majestad?- cuestiono Neji, dejándose caer sobre la silla delante de ella.

-Ya extrañaba a la pequeña, así que vine a verla, espero que no le moleste- contesto la Emperatriz Viuda, recibiendo una falsa sonrisa en respuesta. -Que niña más bella, tiene el mismo rostro que mi hija y sus ojos me recuerdan a la Emperatriz Mebuki- declaro observando amorosamente a la pequeña en sus brazos. -Una heredera es una bendición para la casa Imperial, nadie podría quitarle a Naori el lugar que le corresponde- garantizo alzando su mirada y encontrándola con la del joven Emperador.

Por supuesto que lo que Tsunade estaba haciendo era mentir para darle una falsa sensación de seguridad a Neji, amaba a ese pequeña niña porque su hija también lo hacía pero en el fondo sabía que esa adorable pequeña no era su nieta y nunca seria Emperatriz, ya la había cargado en sus brazos en múltiples ocasiones hasta hoy y la verdad Tsunade sería una completa tonta si no se hubiera dado cuenta de que la niña no tenía rasgos de su hija ni del hijo menor del Regente y eso se haría aún más evidente a medida que creciera, por lo mismo era imperativo que la Emperatriz se embarazara cuanto antes de alguno de los Consortes porque era evidente que el del problema para procrear era el Emperador y no su hija que luego de dos años de haber perdido la virginidad había concebido sin contratiempos por lo que la fertilidad no era un problema, pero por ahora era necesario hacerle creer al joven hijo del Regente que todo estaba bien, así su caída sería aún más satisfactoria de observar. Usualmente Neji podría pecar de ingenuo y creer en lo que le dijeran, pero esta vez no y su padre tenía razón en tener pensado derrocar a Sakura, porque soportar la presencia de otros hombres en su vida era algo que él no iba a aceptar, su hija era y sería la única princesa, Neji no iba a permitir que su hija se viera desplazada como él, y sacrificar a su esposa y Emperatriz por el futuro de su hija era algo insignificante, porque él había aprendido que el amor no era nada sin poder ni posición, no importaba los sentimientos solo el poder y los beneficios que pudiera obtener, y ya no estaba recibiendo nada de Sakura salvo desprecio.

-¿Cuántas veces un heredero ha sido desplazado?- contrario Neji, teniendo una opinión muy diferente de la realidad. -Son las facciones poderosas las que mandan las que coronan y destronan Emperadores o Emperatrices, y yo no permitiré que eso le pase a mi hija- Sakura estaba en el trono por beneplácito de su padre, no por otra razón y fácilmente podía ser remplazada. -No cederé esta vez, este es un tema no tiene sentido discutir, ¿se le ofrece algo más?- de aquella forma sutil le hizo saber que quería que se fuera porque no estaba de humor para lidiar con ella.

Eligiendo guardar silencio y ser quien riera al final, Tsunade se levantó y abandono los aposentos del arrogante joven, sosteniéndole la mirada mientras que Neji bufo por lo bajo en cuanto se encontró a solas, centrando toda su atención en su pequeña hija en su cunita...no, él no permitiría que nadie le quitara su lugar y derecho a su hija, pasara lo que pasara Naori seria Emperatriz.


Según lo acordado esa tarde durante su paseo en el jardín, Sakura contemplo con satisfacción la mesa que acaba de ser servida y que contenía algunos de los platillos más exquisitos que pudieran existir en todo el Imperio, y ella ciertamente se veía muy hermosa enfundada en un sencillo camisón blanco de escote cuadrado bajo una bata rosa pálido, con su largo cabello rosado completamente suelto y cayendo libremente tras su espalda, todo estaba listo para esta primera noche, ¿cierto? La emperatriz pudo respirar más tranquila en cuanto las sirvientas se retiraron, agitando la canilla de oro junto a su cama en una señal ante la que Choji y Shikamaru ingresaron por una puerta secreta de sus dependencias y que cerraron tras de sí, trayendo consigo papel, tinta y pinceles que dejaron sobre el escritorio, recibiendo a cambio una sonrisa de parte de la Emperatriz que estaba inmensamente agradecida por su ayuda. No, esta primera noche no tenía el fin de que el Uchiha y ella conocieran mutuamente los placeres de la carne sino que él pudiera ayudarla a aprender lo más pronto posible a aprender a leer y escribir, de ello dependía su trono y la vida de su pequeña hija, que ella demostrara ser una gobernante capaz para que Danzo no la forzara a abdicar, y de Sasuke dependía que ella pudiera aprender cuanto antes, pero necesitaban pretender que esta era una noche de placer cualquiera porque nadie, menos aún Danzo o Neji por obra de sus espías, podían saber lo que ella pretendía, ni aun su madre la Emperatriz Viuda, esto era algo que Sakura necesitaba hacer por sí sola, solo Sasuke podía ayudarla.

-¡Majestad!, ¡Su Alteza lord Sasuke!- anuncio Ino desde el exterior.

Sin dilación alguna tras el anuncio de Ino, Sakura volvió a agitar brevemente la campanilla antes de dejarla sobre el escritorio, cruzando ansiosamente las manos por sobre su vientre mientras se abrían las puertas de par, dando al Uchiha que se encontraba ataviado en un elegante traje de seda negra con el emblema de los Uchiha estampado en distintos puntos de la tela, no teniendo necesidad alguna de reverenciarla ya que en privado no necesitaban de tales formalismos. Tras el ingreso del Uchiha las puertas se mantuvieron abiertas el tiempo suficiente como para que los jóvenes sirvientes que lo asistían y que eran espías del Emperador se marcharan, y ante lo que Ino y Temari ingresaron en los aposentos de la Emperatriz tal y como ellas les había pedido hacer con anterioridad, delegando en el servicial Jugo la importante labor de custodiar las puertas e impedir que alguien se acercara sin permiso para espiar indebidamente. En cuanto las puertas se cerraron, Sasuke alzo la bolsa de tela que traía consigo, aproximándose al escritorio donde la abrió para revelar su contenido; el clásico de mil caracteres, poesía clásica y los anales de primavera y otoño, todos textos que le habían sido entregados por el sobrino del Baghatur que se mostraba increíblemente solicito si de ayudar a la Emperatriz a recobrar su autoridad se trataba, sin importar de que Sai no hubiera confiado en él lo absoluto en sus inicios, pero era lo mejor para todos que Sakura fuera quien gobernara el Imperio y tuviera el control, era su sagrado deber. Revelando los textos sobre el escritorio, Sasuke alzo la mirada hacia Sakura quien los observo con gran curiosidad.

-¿Comenzamos?- consulto el Uchiha en caso de que ella no se sintiera preparada.

Sakura asintió de inmediato; agradecía su tacto y que le tuviera consideración como para pedir su opinión, pero esto era una obligación para ella ya que como ocurría con muchas casas reales del mundo los gobernantes no recibían una esmerada educación porque se esperaba que como elegidos de Kami que eran, Kami los iluminara con su sabiduría, así la instrucción y educación más excelsa se delegaban a los altos funcionarios del estado que debían servir al gobernante y representar al pueblo, no se trataba de que Sakura no quisiera aprender a leer o escribir, simplemente no se le había permitido tal cosa, ni tampoco a su padre ni sus predecesores, pero ella quería ser diferente, ella quería gobernar por sí misma y para hacerlo necesitaba saber en qué estampaba el sello Imperial, era una mujer y necesitaba poder actuar con un ápice de libertad en medio de la jaula de oro que era el trono. Sasuke no necesito oír más antes de comenzar a explicar los contenidos básicos, porque la mujer ante él y que era la única y verdadera gobernante de aquel Imperio no era en lo absoluto una mujer tonta, mientras Itachi había vivido ambos había discutido la importancia de que la Emperatriz aprendiera a leer y escribir, tristemente Itachi no estaba vivo para ver nada de eso, pero lograrían detener a Danzo, sus vidas y el futuro dependían de ello. A medida que la noche transcurría, Sasuke fue aumentando el grado de dificultad de los contenidos más con gran esmero y voluntad Sakura grababa a fuego en su memoria todo lo que el Uchiha le enseñaba y que luego le hacía escribir, sin levantar la vista del papel en ningún momento.

-El cielo negro, tiempo infinito- dicto Sasuke esta vez, rodeando la mesa y contemplando su caligrafía.

Prestando total atención, Ino, Temari, Choji y Shikamaru comenzaron a comer todo lo que se encontraba servido sobre la mesa mientras la Emperatriz escribía lo dictado en el papel, con el Uchiha a su lado asintiendo al ver sus evidentes progresos, aprendía muy rápido...


Los próximos días fueron cruciales para convencer a todo el palacio de su mentira; si preguntaban a alguien ya fuera noble o sirviente, todos dirían más allá de toda duda que el Uchiha y la Emperatriz se habían vuelto inseparables a tal punto que pasaban todas las noches juntos, sin falta, lo que desde luego era la comidilla de la corte y despertaba la envidia de gran parte de los consortes que sentían estar pendiendo su autoridad y oportunidad de lograr cercanía con la Emperatriz con motivo del enviado del Baghatur, o el sirviente de Konoha como lo llamaban ellos, incluso la Emperatriz Viuda y toda la estirpe del Shimura estaban sin habla ante semejante conducta que superaba todo lo que se hubiera podido esperar. Pero por supuesto que todo lo que la corte creía era algo erróneo a lo que ocurría en verdad ya que lo que el Uchiha y la Emperatriz estaban haciendo era despistar a todos con su estrategia, incluso a los sirvientes o espías del Emperador que de vez en vez intentaban saber que ocurría realmente en la habitación, más solo logrando escuchar risas y música. Dentro de la habitación los causantes de tan idílica farsa eran las doncellas y guardias de la Emperatriz, quienes charlaban animadamente entre si mientras consumían la comida solicitada para aumentar la farsa que todos creían, y la causante de la música no era otra que la joven Emperatriz quien interpretaba melódicamente una canción en un laúd mientras el Uchiha preparaba todos los contenidos que ella debía continuar estudiando, quedándose inevitablemente absorto en el proceso, tanto por su belleza como por la música que ella interpretaba.

Tanto por su diligencia como por su inteligencia y su sentido de protección por su pequeña hija, la Emperatriz se había mostrado como una solicita estudiante bajo las enseñanzas del Uchiha, aprendiendo en menos de dos semanas casi todos los contenidos estudiados, incluyendo los textos más avanzados, escribiendo en el papel con una caligrafía perfecta y leyendo de forma perfectamente fluida. El hecho de que la Emperatriz estaba aprendiendo a leer y escribir era un secreto a ojos de todos salvo el mínimo y confiable personal que atendía a la Emperatriz y al Uchiha, por lo que los integrantes del sequito de la Emperatriz debían quemar y deshacerse en secreto de cada borrador para no levantar ningún tipo de sospecha, ni si quiera la Emperatriz Viuda podía saber lo que realmente pasaba y por lo que Sasuke y Sakura mantenían las apariencias en todo momento en consonancia con sus infaltables reuniones nocturnas. Pero el único propósito de esta estratagema no era solo que la Emperatriz se mostrase como la gobernante capaz que era y a quien Danzo quería eclipsar, quitándole credibilidad a él en el proceso, por su parte también era la oportunidad perfecta para Sasuke de avergonzar al Emperador al dar entender que Neji era impotente como hombre y esposo mientras que él quien gozaba de la confianza y el favor de la Emperatriz, compartía mesa y cama con ella, por supuesto que por ahora todo era una estrategia pero llegado el momento Sasuke sabía que todo esto dejaría de ser una farsa, Neji ya no existiría y él sería el esposo de la Emperatriz, él sería el Emperador.

Pronto ya nada sería una mentira, pronto sería una realidad.


-¡Majestad!- reprendió Yahiko, intentando hacerlo entrar en razón.

Si ya era pan de cada día emitir alguna opinión o cotilleo en torno a la vida de la Emperatriz y su cercanía con el Uchiha, todos también se preguntaban qué opinión tendría el Emperador de todo ya que se había mantenido inusualmente tranquilo hasta ahora, pero si bien de día el joven Emperador se mantenía tranquilo, sus frustraciones personales eran tan grandes que por las noches recurría al alcohola como salida para sus problemas, como ahora en que estaba arrojando al suelo todo lo que encontraba a su paso en sus apartamentos, ebrio a más no poder pero increíblemente lucido a pesar de todo. Estaba más furioso de lo que nunca se hubiera sentido en su vida hasta ahora, su matrimonio por fin había comenzado a volverse ameno durante el último tiempo, ¿y ahora? por culpa de ese maldito sirviente había vuelto al punto de partida, y peor aún tenía que soportar saber que su esposa pasaba todas las noches en la cama con hombre, y día con día que pasaba tiempo con Sakura no era en privado y era para pasar tiempo junto a Naori, estaba perdiendo a su esposa por culpa de alguien inferior a él, por culpa de un maldito esclavo de Konoha, eso sí que era humillante para su dignidad. No solo como amigo sino también como sirviente, Yahiko estaba preocupado por su señor a quien llevaba asistiendo casi desde que había ascendido al poder como esposo de la Emperatriz, por lo que lo conocía bien y había contemplado su cólera en innumerables ocasiones, pero jamás lo había visto así y por mucho que fuera su amigo también era su sirviente, por lo que no podía imponerse y decirle que hacer, no tenía ese poder.

-¡¿Esta con ese sirviente otra vez?!- repitió Neji, casi chillando de furia en el proceso.

-Majestad, cálmese, por favor- rogó Yahiko, intentando quitarle la botella de sake de la cual estaba bebiendo.

-Pero ¿qué estarán haciendo ahí?- se preguntó el pelicastaño entre lucido y ebrio producto del alcohol ingerido.

-Había música...- menciono el pelinaranja, lamentando haber abierto la boca.

-¿Música?, ¿No es adorable?- sonrió Neji, camuflando lo profundamente herido que se sentía por estar perdiendo a su esposa. -Vamos a ver cuánto tiempo duran, solo por curiosidad; ya son quince noches- llevaba la cuenta de cada noche, porque no conseguía dormir por lo mismo. -Soy el hombre más importante de este mundo, y aun así todos me tienen lastima- ¿Qué tenía ese esclavo de Konoha que no tuviera él? No podía entenderlo. -Yo soy un alma realmente paciente, pero si pierdo la paciencia...ni siquiera yo sé de lo que soy capaz- reflexiono para sí, no queriendo perder los estribos.

Queriendo ignorar al mundo que lo rodeaba al igual que a todos sus enemigos, e ignorando a Yahiko, en medio de continuos forcejeos Neji consiguió beber lo que quedaba de sake en la botella que sostenía. En verdad que no quería perder la paciencia, porque de ser así ni siquiera él sabía de qué era capaz, y en ocasiones era mejor no tentar a la suerte, ¿cierto?


Tener a los hijos y sobrinos de los gobernadores principales representaba una gran oportunidad política de mantener el control del Imperio pues quien tuviera en su poder a las provincias principales gobernaba a todo el Imperio ya que con seguridad ningún gobernador arriesgaría la vida de un integrante de su familia que fuera Consorte de la Emperatriz, pero como medida preventiva Danzo y sus hijos no tenían escrúpulos de ninguna clase a la hora de tomar las vidas que fueran necesarias para proteger a los suyos, especialmente a su hijo menor quien era el centro de las miradas de toda la corte no solo como Emperador sino también por la presencia de los Consortes de la Emperatriz y que intentaban obtener su favor. Neji se había comportado con discreción hasta ahora, reservándose a integrar a sus espías y colaboradores en los séquitos de cada uno de los Consortes, mezclando ciertas hiervas o esencias en sus implementos de uso diario o en su comida con tal de ocasionarles alergia o urticaria, una táctica que muchos empleaban en la corte, no era ningún pecado, pero todas las alarmas se habían disparado en cuanto Neji había recurrido al uso de tónicos para causar esterilidad en los Consortes, una medida que Danzo celebraba porque teniendo a Naori no necesitaban de más princesas, pero por supuesto que los gobernadores no pensaban igual, de hecho todos estaban profundamente ofendidos por el comportamiento del Emperador; si la Emperatriz daba su favor y privilegios a alguien, ¿Quién era el Emperador para agredir o atacar a esa persona?

-¿Sabía que el Emperador obligaba a los Consortes a beber esos tónicos?- cuestiono Hanzō, alzando su voz por encima de las demás.

-Es una gran afrenta para la casa real y para nosotros- se quejó Ōnoki, cuyo sobrino era Consorte de la Emperatriz.

-Ese es modo de verlo- comento el Shimura, completamente despreocupado.

-Regente, no puede tomar esto a la ligera- regaño Darui, no pudiendo creer que diera tan poca importancia a aquel asunto.

-No lo hago- aseguro él, porque si prestaba atención pero a su manera.

-Entonces debería hacer algo, es necesario- insistió Chōjūrō, priorizando el orden y dignidad de la casa real.

-Deben estar seguros de que lo haré- sosegó Danzo, completamente de acuerdo en ese punto, -o se van los Consortes, o se van ustedes- determino inamovible.

-¡Regente!- jadeo el peliazul, casi sin habla.

En su despacho, el Regente Imperial se encontraba reunido junto a los gobernadores de las provincias principales; el Baghatur Yamato de Sunagakure, Chōjūrō de Kirigakure, Hanzō de Amegakure, Darui de Kumogakure y Ōnoki de Iwagakure, hombres a quienes ya se había cansado de escuchar discutir e imponer su opinión, diciéndole lo que debería hacer, recordándole su deber, ¿acaso intentaban hacerlo pasar por tonto? Todos prendían ser honestos y tener buenas intenciones, pero si todos habían propuesto a sus hijos y sobrinos como Consortes para la Emperatriz era porque todos querían obtener algo a cambio, ¿no era lo que querían todos en la política? Él nunca había mentido en sus intenciones, siempre había exteriorizado sus ambiciones porque esa era su naturaleza, el poder envenenaba a los necios, muchos se perdían en él o se volvían ciegos, no podían ver más allá de su ambición y es por esto que Danzo se consideraba diferente, porque él ambicionaba el poder como una recompensa por todos sus largos años de servicio al Imperio, logrando un futuro seguro para sus hijos y sus descendientes, por eso quería el poder absoluto, porque él sabía muy bien qué hacer con ello. El único de los presentes que se mantenía en silencio y que no se dejaba afectar por las palabras del Regente Imperial era Yamato, él no tenía por qué preocuparse por Sasuke porque ese muchacho que era autosuficiente, y porque él en particular no tenía ambiciones como las de ellos, él solo quería lo mejor para su nación y su Emperatriz, cuando lograse eso sería egoísta, antes no.

-Díganme, ¿Por qué trajeron a sus hijos?, ¿No fue para obtener poder a través de la casa Imperial?- cuestiono el Shimura, levantándose de su asiento y observándolos como un puma a sus presas. -Para los incompetentes, no hay una mejor razón- menciono al verlos a todos temerosos e incapaces de contestar nada. -¿Quién creen que son?, ¿Creen que pueden tener el poder absoluto?- volvió a escuchar silencio, porque nadie era lo bastante valiente para pelear con él. -El poder los aplastaría y traería consigo el final de esta nación, y antes muerto que permitirlo- solo él podía tener el poder absoluto, nadie más, -deben recordar que no están a mi servicio, sino que al servicio de Edo, ¿Les quedo claro?- él era el padre del Emperador, y su voluntad era ley, él era el único gobernante del Imperio. -Ahora vuelvan a sus provincias, nosotros nos haremos cargo de los asuntos del palacio, no intenten interferir- ordeno de forma despectiva, señalándoles las puertas.

Sin otra opción e intercambiando miradas entre sí, todos los gobernadores se levantaron y abandonaron el despacho, siendo observados por Danzo...


Ella era la Emperatriz de todo aquel vasto Imperio legado por su padre, el mundo entero debería arrodillarse ante ella, más en ese momento era Sakura quien debía cumplir las órdenes de otro, recorriendo los pasillos rumbo al salón, acompañada por Ino quien en ningún momento la dejaba sola, ¿Por qué el Regente exigía verla? No tenía la más remota idea, pero Sakura ya intuía que tenía algo que ver con los Consortes o con su maldita autoridad que siempre imponía por sobre todo y todos, ella ya estaba cansada de todo aquello, pero aun no era el momento de librar la gran batalla, ya habría tiempo para ello pero ese día no era hoy. Bufando por lo bajo, Sakura se detuvo ante las enormes puertas que eran custodiadas por dos portentosos guardias que la reverenciaron nada más verla, volviendo brevemente el rostro hacia Ino y ordenándole que no entrara con ella pese a las inmediatas protestas que la rubia quiso presentar y ante lo que ella hizo oídos sordos, indicándoles a los guardias que abrieran las puertas y sujetando la falda de su kimono al momento de ingresar. En oportunidades anteriores Sakura ya había encontrado a Danzo sentado en el trono que le pertenecía a ella, por lo que en nada la sorprendió encontrar al Regente de pie ante el trono, con una de sus manos apoyadas sobre la superficie y la otra tras su espalda, no tuvo necesidad de anunciarse puesto que el eco de las puertas habría de ser suficiente, avanzando apenas un par de pasos hacia el trono, no teniendo muy claro porque el Shimura requería verla, por lo que eligió mantenerse en silencio con el fin de parecer ingenua y tonta como él quería que fuera.

-Hasta hoy he servido a nueve Emperadores, y algunos de ellos murieron misteriosamente, otros por alguna enfermedad...treinta años de servicio a esta nación- reflexiono Danzo en voz alta, contemplando con ambición tan solemne trono. -El poder es una vida solitaria, y su soledad debe ser terrible, majestad, no me extraña que busque compañía y entretenimiento- volvió el rostro hacía la Emperatriz que le sostuvo la mirada. -Permita que sea yo quien lleve su carga, yo puedo hacerlo por usted- ofreció con aparente empatía, observando arduamente a la joven Emperatriz de arriba abajo. -Será mejor que abdique, usted tiene una hija, entonces; nómbrela su heredera y el Emperador será el Regente- sugirió dando a conocer sus intenciones en el proceso. -Aligere su carga- ordeno disfrazando su exigencia con falsa empatía.

En silencio en todo momento, con las manos cruzadas sobre su vientre y sin inmutarse, Sakura guardo su impresión para sí misma mientras el Regente se separaba del trono avanzaba lentamente hasta detenerse delante de ella, ¿estaba sorprendida? Sí, pero no por la decisión del Shimura puesto que ya la conocía de antemano, estaba sorprendida porque había esperado que Danzo se tomara más tiempo en tramar y conspirar a sus espaldas antes de pretender darle a saber que pretendía forzarla a abdicar al trono en favor de su pequeña hija, cosa que ella desde luego no haría, lucharía hasta las últimas consecuencias de ser necesario pero para hacerlo necesitaba de tiempo y la mejor forma de obtenerlo era mostrándose callada y sumisa, eso lo había aprendido muy bien en los dos años que llevaba siendo víctima del Shimura y su familia. Ya fuera su intención lucir tan madura como lo era mentalmente, la joven Emperatriz portaba un elaborado kimono violeta claro bordado en hilo de plata para recrear el emblema del Imperio; la flor de cerezo, con una capa superior que era lo opuesto, hecha de seda gris perla y estampada en flores de cerezo violeta claro idénticas al margen de la tela y al cinturón obi que ceñía la tela a su figura, con su largo cabello recogido en un tocado por medio de un peine de plata con gemas incrustadas, verdaderamente aquella joven era la imagen de la dignidad, podrían lograr mucho si ella no tuviera un espíritu tan combativo, eso era todo lo que estorbaba en los planes de Danzo y a su entender era motivo suficiente para hacerla a un lado y reemplazarla por la pequeña Naori.

-Si vuelve a comportarse indebidamente, será su sangre la que correrá- advirtió Danzo sin ningún titubeo, sosteniéndole la mirada a la joven Emperatriz. -¿Ha entendido- Sakura contesto de inmediato con un mecánico asentimiento.

Su respuesta pareció ser la apropiada puesto que el Shimura le dirigió una de sus características miradas cargadas de arrogancia para proceder a abandonar el salón del trono, cerrando sonoramente las puertas tras de sí, permitiéndole a Sakura recuperar el aliento que ni siquiera se había dado cuenta que había estado conteniendo. Aquello no era ninguna broma, tenía que darse prisa en terminar de aprender a leer y escribir, porque ella podía llevar en sus hombros todo el peso del Imperio, pero su hija no tenía por qué hacerlo, y no lo haría.


PD: ¡Perdón! Se los ruego, perdónenme, en verdad quería actualizar este fic porque ya tenía listo el guion pero no encontraba ni el tiempo suficiente ni la inspiración como para hacerlo porque cuando escribo me sumerjo por completo en una historia y esta vez me costo hacerlo debidamente por lo que me dedique toda la semana a escribir este capitulo por y para ustedes :3 como siempre la actualización está dedicada a DULCECITO311(a quien dedico y dedicare todas y cada una de mis historias, enviándole todo mi afecto desde la distancia :3) a Adrit126(esperando que esta nueva actualización sea de su agrado, disculpándome por tardar en actualizar) y a todos aquellos que sigan cualquier otro de mis fics :3

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3