Ms. Malfoy
Capítulo 2
— ¿Lily? — Preguntó con asombro.
—Necesito ayuda
Su hermano la vio algo consternado, confundido, con el ceño fruncido y sus ojos yendo de arriba a abajo explorando su cuerpo, como si buscase algo fuera de lugar o distinto. Luego de unos largos segundos con un incómodo silencio en la sala, James hizo un movimiento de cabeza para indicarle que se pusiera en marcha.
—Ven, mamá está preparando el almuerzo. —Comentó, dándose la vuelta y desapareciendo tras el pasillo por el que había aparecido anteriormente.
Lily le siguió, viendo al frente y sin detenerse a mirar las distintas fotos colgadas a lo largo de las paredes, como siempre hacía cada que visitaba su casa de la infancia.
Si bien James Sirius se había graduado de Hogwarts hacía casi diez años, casado hace cuatro y vuelto padre hacía dos, él aún vivía en casa de sus padres. Claro, la razón sonaba menos deprimente que la idea en general, al menos. Apenas James salió de Hogwarts recibió contratos para casi diez equipos de Quidditch que lo querían para jugar en las Grandes Ligas, y él escogió un puesto como cazador suplente en los Tornados de Tutshill. Y si bien el "suplente" sonaba mal, el puesto le permitió a James crecer y entrenar con grandes jugadores, además de lograr ser ascendido un año después a cazador titular. De esta manera su carrera despegó y pronto se volvió una de las promesas más grandes en el Quidditch Británico. Por ocho años, se había mantenido como uno de los jugadores estrella del equipo e incluso había sido nombrado capitán hacía un año. Sin embargo, cuando a su esposa, Jessica Morgan, la habían ascendido a Jefa de la Planta de Enfermedades por Heridas de Criaturas Mágicas en el Hospital San Mugo, ambos tuvieron que tomar la decisión de mudarse a la casa Potter y contar con la ayuda de Ginny –quien recién se había retirado del periódico El Profeta— para cuidar a sus dos hijas de un año, las gemelas Isabelle y Sophie. Pues, al final del día, la casa tenía tantos cuartos en desuso que la pequeña familia no causaba incomodidad alguna.
Cuando James dobló en la esquina del pasillo directo a la cocina, Lily se detuvo unos segundos, pensando en qué le iba a decir a sus padres. ¿Para qué había ido hasta la casa? Bien podría haberles avisado por medio de una carta o algo. Quizás debería volver a la Mansión Malfoy, con Scorpius y….
— ¿Lily? —James había regresado sobre sus pasos y ahora la veía con una ceja alzada— ¿Qué haces? ¿Por qué te quedaste ahí?
—Yo…—Se preparó para inventar una excusa e irse al toque, pero apenas abrió la boca, la volvió a cerrar. Suspiró. Scorpius no estaría despierto hasta al menos las tres de la tarde (eran las doce), y quizás no le vendría mal estar un rato con su familia —Vamos.
En la cocina, fue recibida por la pequeña Sophie, que parecía estar jugando con unos tomates que estaban frente a ella, y quien aplaudió riendo cuando la vio aparecer; Lily sonrió. Sophie era mucho más expresiva que Isabelle, la cual, aún en los brazos de su padre, solo veía a Lily sin inmutarse. Luego de guiñarle un ojo a Sophie, Lily vio a su padre, que estaba despaldas en el fregadero, pelando unas zanahorias al estilo muggle. Esa era la tradición en la casa Potter para los fines de semana: cocina hecha a mano, sin magia. Por último, Lily hizo contacto visual con su madre, quien estaba sentada cerca de la silla de Sophie; frente a ella, una tabla de cortar llena de rebanadas de tomate y pimentones, junto a un cuchillo abandonado, revelaba lo que estaba haciendo Ginny minutos antes de que su hija llegara. Sin poder explicarlo, apenas Lily vio los ojos de su madre, se derrumbó.
Primero, de su boca salió un sollozo que sonaba más como un chillido. Luego, sus hombros comenzaron a doblarse con espasmos y las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas, que poco a poco se ponían de un vibrante color rojo junto al resto de su cara. La reacción fue inmediata: Ginny empujó su silla hacia atrás sin preocuparse en levantarla para no rallar el piso, y fue hacia su hija; James abrió mucho los ojos y fue corriendo a dejar a Isabelle en su silla infantil, y luego hacia su hermana y madre, ignorando los balbuceos de Sophie, intranquila; y cuando Harry escuchó toda la conmoción, cerró el grifo y tiró lo que estaba haciendo en el lavadero, yendo hacia los demás con su ceño fruncido.
Apenas Ginny tomó a su hija de los brazos para tratar de guiarla a una silla, ella aumentó su llanto y el volumen en el que dejaba escapar sus sentimientos. Ginny la miraba frenéticamente, frustrada al no entender qué ocurría.
— ¿Lily? ¿Cariño? ¿Qué es lo que te pasa hija? Lily… ¡Lily! ¿Qué ocurre mi pequeña?
James y Harry se veían el uno al otro, sin saber qué hacer y tratando de pensar en qué rayos podía ocurrirle a Lily.
—Lily…—Ginny seguía repitiéndole, sin rendirse— ¿Qué pasa, pequeña?... Es, ¿tiene que ver con la boda, hija? ¿Algún problema con los Malfoy? ¿Pasa algo con Scorpius? —Luego de las dos últimas preguntas, Lily ya no solo estaba llorando, sino hasta dejando salir pequeños gritos de frustración. James enrojeció.
— ¿Lily, fue Malfoy? ¿Qué hizo ese desgraciado? —Su hermano nunca se cansaba de saltar rápidamente a conclusiones. Lily se apresuró a negar frenéticamente la cabeza, antes de que James pudiera hacer algo más. Ante la creciente tensión en el ambiente de la cocina y con los gritos y sollozos de Lily, las dos gemelas pronto se unieron al llanto, intranquilas y tensas por el estado de todo el mundo.
—James, saca a las niñas de aquí —Urgió Ginny, a lo que su primogénito cumplió inmediatamente, yendo a buscar a sus hijas y, con la habilidad de un hombre que entrenaba todos los días, cargarlas a ambas fuera de la estancia—. Lily… Dime qué pasa, para tratar de solucionarlo.
Entre sollozos, su hija por fin habló: —No hay nada que solucionar mamá…—sollozó—… Mamá— Lily lloró más fuerte. Harry y Ginny compartieron una mirada de desespero—… Mamá…Astoria…Draco
— ¿Qué pasa con ellos Lily? —Ginny la sacudió ligeramente, esperando que ello ayudara a explicar la situación más rápido.
—Astoria… Draco…—Lily lloró más—…ellos….ellos murieron, mamá. — Ginny soltó a Lily, abriendo mucho los ojos y la boca, su mirada yéndose a la pared naranja de la cocina, y luego volteando de sopetón hacia Harry, quien estaba en blanco. Lily siguió llorando.
—Oh por Merlín…—Murmuró Ginny, de cuclillas en el suelo, bajando la mirada a la vez que pequeñas lágrimas comenzaban a salir.
Tuvieron que pasar al menos diez minutos más antes de que Lily se calmara lo suficiente como para explicarles a sus padres todo lo que había pasado desde que el patronus había aparecido (excluyendo claro la parte en la que ella y Scorpius se besaban en el callejón). Cuando terminó, todos lloraron una vez más. Y Harry se encargó de ir a la cocina para hacerles a todos un buen té.
—Ahora tengo que preparar el funeral pero… No tengo idea de cómo, mamá. —Murmuró Lily, aún entre los brazos de su progenitora, ambas sentadas en el sofá de la sala.
—Puedo ayudarte con eso, cariño. Y estoy segura de que Daphne quizás pueda asesorarte también. —Contestó suavemente. Lily asintió.
Daphne Greengrass, la hermana mayor de Astoria y la tía favorita de Scorpius podría ser, ciertamente, de mucha ayuda. Lily y ella nunca habían compartido más de unas palabras y bromas en las ocasiones en que habían coincidido, pero sabía con seguridad que la mujer la apreciaba y estaba muy feliz con la pareja que era para su ahijado. Además, Lily pensó, Daphne llevaba años de experiencia como señora de la casa, y precisamente en una familia sangre pura, los Nott; quizás podía darle uno que otro consejo a Lily en todo ese asunto.
—Albus y Lyra están en la mansión, por cierto… Vinieron en cuanto se enteraron. —Agregó Lily, viendo como el rostro de su madre cambiaba en un segundo a una sonrisa, pero luego devuelta a una expresión de tristeza. Suspiró.
—Ay, pequeña flor… Si tan solo pudiera hacerte sentir mejor. Cambiar las cosas —Ginny hizo una mueca—. ¿Cómo lo está tomando Scorpius?
—No lo sé aún, la verdad. Ya les comenté que tuve que darle una poción para dormir pero… Creo que aún no lo ha asimilado. Está demasiado… tranquilo —Lily se mordió el interior de la mejilla—. Siento que en los próximos días también estará calmado y triste pero luego… Tengo miedo de que se cierre —Suspiró nuevamente—, esa fue la primera razón por la que no quería llorar frente a él. Sé que ahora no va a querer sufrir ni demostrarme su dolor tan abiertamente…. Tendrá la idea de que debe mantenerse fuerte, por mí.
—No lo sé, cariño… Scorpius siempre se ha demostrado como alguien abierto y que no teme mostrarse débil. —Ginny frunció el ceño.
—Sí, pero nunca estuvo ante una situación así, mamá. Scorpius no hablaba ya con Lucius, después de todo el asunto de tratar-de-regresar-a-los-mortifagos, y por ello no le afectó tanto su muerte. Con Narcissa, fue diferente, sí; Scorpius amaba a esa mujer y no tuvo miedo de mostrar su dolor, pero en ese momento tenía a sus padres para superarlo. Ahora solo tiene a Lyra.
—Te tiene a ti, también —Harry volvió, con una bandeja con tazas. Le tendió una a Lily y compartió una mirada cómplice con Ginny, que Lily no notó—, toma ésta, Lily-flor.
Ella sonrió ante su apodo de la infancia: —Gracias pa…—Dio un sorbo—, e igual, no sé hasta qué punto yo pueda ayudarlo. Ya me vieron. Soy un desastre emocional cuando se trata de este tema. Soy incapaz de ayudarlo sin ponerme a llorar. —Suspiró y volvió a beber de su taza, esta vez con la mirada fija en la pared frente a ella, pensativa.
—Solo debes confiar en él, cariño, y apoyarlo como sea, estar ahí para él, siempre. Y si crees que solo es contigo con quien va a cerrarse, lo único que tienes que hacer es enviarlo para acá y yo me ocuparé de que se abra. —Ginny bromeó, intentando sacar una sonrisa a su hija, pero solo encontró una mueca.
Harry suspiró: —De todas maneras, ahorita lo que deberías intentar es dormir, pequeña.
—No creo que pueda, pa. Solo pienso en ellos…—Y sin esperarlo, se le salió un bostezo.
—Dulce sueños, Lily-flor. —Ginny le dio un beso en la frente antes de pararse como pudo, dejando a una confundida Lily en el sofá, que no tuvo la fuerza para preguntar a su madre qué estaba pasando, y en cambio se quedó dormida.
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Cuando abrió los ojos, lo único que notaba Lily era la oscuridad que le rodeaba. Inmediatamente frunció el ceño, confundida, sin saber qué estaba pasando, dónde estaba o cómo había llegado ahí. Luego, notó su visión sobre ella, perforadora, fija, profunda. Sentía como la vigilaba: Sus movimientos, respiraciones, expresiones. Ella suspiró, volteándose a su derecha, donde sentía su presencia.
—Supongo que no regresé antes de las tres. —Susurró, su voz sonando algo seca y pastosa a causa de haber estado dormida segundos atrás.
—Dijiste que también te tomarías una poción— La voz de Scorpius era calmada, suave, sin ningún signo de molestia o reproche. Lily suspiró, y trató de buscarlo en la oscuridad.
—Lo lamento, yo solo…
—Necesitabas algo de tiempo— Sintió unos cuantos movimientos alterando la paz del aire en la habitación, pero pronto la oscuridad fue intercambiada por la claridad de su antigua recamara siendo iluminada. Se encontró entonces con su prometido; el cabello rubio desordenado, sus ojos de expresión cansada y sus labios formando una suave sonrisa melancólica, viéndola fijamente.
—Ven aquí —Murmuró, moviéndose hacia el otro extremo de la cama para dejarle espacio suficiente. Pronto, Scorpius estaba contra su espalda, enredando sus brazos alrededor de ella y dejando pequeños besos en su coronilla. Lily cerró los ojos nuevamente—. ¿Albus y Lyra revelaron dónde estaba?
—No, ambos estaban dormidos para cuando yo me desperté. Pero fue fácil adivinar que estabas aquí; eres demasiado, predecible, Potter. —Aún en una duermevela, Lily sonrió al escuchar su apellido dejar sus labios. En un tono juguetón, no tardó en responder:
—Quizás solo me conoces demasiado, Malfoy— Sintió su risa y ella lo acompañó. Luego de unos segundos en silencio, Scorpius suspiró.
—Tu madre me comentó algo que dijiste… —Apenas codificó las palabras y unió cabos, Lily dejó escapar un gruñido. Tomó una de las almohadas y la colocó sobre su rostro.
—Oh, no. No, no, no. No pudo habértelo dicho— Scorpius rodó los ojos, entretenido— ¡Me siento devuelta en Hogwarts, con mi mamá revelando mi cita sorpresa para ti durante el verano!
—Vamos, Lils, no seas ridícula. Tarde o temprano lo iba a saber, me lo hubieras gritado en la cara junto a tus hermosos halagos la próxima vez que me hiciera un corte de cabello—Atacó con tono sarcástico, mientras intentaba apartar la almohada de su cara. Cuando lo logró, se encontró a su prometida haciendo aquel adorable puchero que tantas ganas de besarla le producían.
—Simplemente me gusta cuando está largo. No hay necesidad alguna de cortarlo constantemente. —Repuso ella, sus palabras con un tono de sabelotodo y sus brazos cruzados, mirándolo con el ceño fruncido.
—El punto es —Scorpius ahora estaba viéndola fijamente, sus ojos libres de broma y en cambio ahogados en seriedad. Distraídamente, comenzó a acariciar sus costados—, no me voy a cerrar contigo, Lily. Eres mi compañera, mi amiga, una de las personas a las que más confianza le tengo y una de las pocas a las que no tengo miedo de mostrarle mi verdadero ser—Hizo una pausa—… Además, no tengo necesidad de que veas cuán fuerte soy, eso ya lo sabes. —Una sonrisa presumida arruinó el momento, con una inevitable carcajada escapando de Lily. Él la vio por unos segundos: sus ojos fijos en él, sus mejillas algo sonrosadas y su cabello despeinado. Todas sus características llenaban al muchacho de dicha y se sentía suertudo de tenerla. Ella era como un remedio.
Junto a Lily, Scorpius se olvidaba del dolor que lo carcomía y la tristeza que le invadía— Lily… Te amo, tú lo sabes. Sé que parezco tranquilo, pero es porque en verdad lo estoy. De alguna forma… Es extraño, e incluso me siento culpable por no estar deshecho pero… Siento que estoy en paz con mis padres, y conmigo. Y si bien los extraño horrores y me lastima saber que más nunca los veré, me reconforta estar contigo y estar seguro que eres lo que siempre quisieron para mí. De alguna forma, estar a tu lado es lo que me mantiene tranquilo por sobre todo.
Lily examinó su rostro por un minuto, descubriendo que hablaba en serio. Luego de unos segundos más en silencio, sus labios se rompieron en una pequeña sonrisa— Vamos a atravesar esto juntos, Scor. Te apoyo y estaré aquí para ti siempre… —Dudó un momento—. Y si quieres llorar, tranquilo, no le diré a Albus ni arruinaré tu popularidad.
Scorpius se carcajeó y sin aviso, comenzó un ataque de cosquillas que pronto desembocó en una muy desarreglada Lily, con una pierna a cada uno de sus lados y golpeándolo con una almohada mientras él reía e intentaba detenerla con sus brazos.
— ¡Ya, ya, está bien, me rindo! —Exclamó Scorpius entre risas.
Lily, encantada con estar haciéndolo reír, sonrió y, a regañadientes, se detuvo. Lo vio por un momento, ahí, bajo ella, su cabello desordenado y la estúpida sonrisa marca Malfoy en su rostro. Sin poder evitarlo, se inclinó para besarle.
En ese preciso momento, la puerta de la habitación se abrió y Harry ingresó— ¿Ya está Lily des…? —A mitad de la oración, se detuvo, parpadeando, viendo de Lily a Scorpius y viceversa, y ellos lo veían devuelta algo conmocionados. Harry tragó en seco—. Bueno, veo que sí. La cena estará servida pronto, así que bajen… cuando puedan. —Con una última mirada incómoda, Harry se fue.
Unos segundos pasaron callados, y luego ambos estallaron en risas. Después de darle un rápido beso, Lily se bajó de encima de él.
— ¿Recuerdas lo que dijiste de sentirte en Hogwarts otra vez? No pudiste tener más razón. —Bromeó Scorpius mientras se ponía en pie, fuera de la cama. Lily le imitó.
—Síp… Por cierto, ¿me pusieron una poción de dormir en el té, verdad?
—Síp. — Imitó Scorpius, pasando un brazo por encima de sus hombros mientras salían de la habitación directo a las escaleras.
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—Al fin se dignaron a bajar. —James sonrió de lado, viéndolos de refilón mientras levitaba los platos hacia el comedor.
— ¿Por qué tantos platos? — Dijo Lily, ignorando el comentario anterior y frunciendo el ceño, aún abrazada a Scorpius.
—Bueno, hay mucha gente aquí. —Ahora era Albus quien hablaba, y Lily vio por encima de su hombro a Albus y Lyra acercándose.
—Me dijiste que estaban dormidos cuando viniste. —Lily alzó una ceja.
—Bueno, lo estaban y…
—Y luego despertamos como personas normales. Debo decir que no me sorprendió ver la casa vacía, aunque pudieron dejar una nota. Albus y yo estuvimos unos buenos minutos fuera de su puerta debatiendo si entrar o no, temerosos de encontrarnos algo que no queríamos ver en lo absoluto. —Ante las palabras de Lyra, Lily soltó una sonora carcajada mientras Scorpius reía suavemente, claramente enrojecido. Escucharon un bufido, proveniente de James.
—Por favor, Malfoy dos, no me crees imágenes mentales completamente perturbadoras. —Dijo haciendo una mueca. Aquello hizo reír aún más a los demás, aunque Albus también se notó algo incómodo.
— ¿Dónde están las niñas? Quiero jugar un poco con ellas antes de la cena. —Lily comenzó a dar la vuelta, volteándose a la sala para empezar a buscar ahí.
—No las alborotes mucho, que a quien matará Jessica será a mi— Avisó James.
Al entrar a la estancia, Lily sonrió, feliz de encontrar a sus dos sobrinas sentadas en el piso, jugando con lo que parecían ser unos bloques de plástico. Como pudo se sentó junto a ellas, sin notar que Scorpius la había seguido hasta que apareció frente a su campo de visión, sentándose frente ella.
En silencio, vieron a las dos pequeñas tomar bloque tras bloque pero no hacer mucho con ellos mas que verlos y descartarlos para ir a por el próximo. La simplicidad de su juego hacía a Lily sonreír y desear volver a los momentos en los que su vida se veía tan fácil como tomar un bloque de plástico en sus manos. Escuchó a Scorpius reír quedamente y sus ojos se fueron directamente a él, abandonando la vista de Isabelle tratando de comer un bloque rosado.
— ¿Por qué te ríes?
—Recordé… —Volvió a reír, bajando la vista unos segundos y negando con diversión. Cuando volvió a ver a Lily, su mirada denotaba nostalgia, añoranza, y amor—. ¿Sabes la razón por la que mi mamá más se emocionó cuando supo que Lyra salía con Albus y luego yo contigo? —Lily negó—, bueno, resulta que… —Scorpius volvió a reír—. Mi mamá se emocionó porque los genes Weasley son sinónimo de muchos hijos, mientras que los Malfoy siempre se apegaron más a un solo hijo. Mi mamá pensaba que entre Lyra y yo íbamos a llenarla de nietos.
Scorpius pareció darse cuenta de lo que acababa de decir porque luego de una fracción de minuto, sus ojos se alzaron en horror hacia Lily. Ella solo lo vio con tristeza y cuidado, en su mente resonando las palabras que flotaban entre ellos silenciosamente; ahora Astoria no podría ver la vieja mansión llena de niños correteando.
Como pudo, Lily gateó hasta el otro lado de la sala, esquivando bloques y bebés, y sentándose de nuevo al lado de Scorpius. Sin decir nada más, rodeó su cuerpo con uno de sus brazos y lo acercó a ella, apretándolo ligeramente en señal de consuelo. Suavemente, apoyó su cabeza en su hombro.
Ninguno se atrevió a hablar por unos minutos. Lily sentía el corazón de Scorpius latir furiosamente, pero ni una vez vio que soltara una lágrima; él solo parecía admirar el horror que se escondía tras sus palabras, en shock, sin poder reaccionar.
Lo único que pareció incentivarlos a moverse fue el sonido de la voz de Ginny a través de toda la casa, anunciando que fueran a comer. Seguido por un grito de James pidiendo que llevaran a las niñas, también. Lily intentó sonreír ligeramente y se puso en pie, luego ofreciéndole una mano a Scorpius, que la aceptó suspirando.
—Tú Sophie, yo Isabelle. —Sugirió y él hizo caso sin rechistar. Lily sonrió ampliamente para la pequeña niña pelinegra, tratando de arreglar el desastre de emociones que causó a la pequeña cuando lloró en la cocina. Isabelle, siendo Isabelle, ni se inmutó ante su tía. Lily dio un gruñido, impotente, caminando fuera de la sala. — ¡No puedo obtener ni una sonrisa de ella! Me odia, estoy segura.
—Claro que no, es solo que sabe reconocer quién es su tío favorito— A dos pasos del comedor, Albus arrebató a la niña de sus brazos y se la llevó. Lily bufó al ver a Isabelle reír.
—Tranquila, aprenderá a amarte. Te lo digo por experiencia, al principio cuesta un poco pero eventualmente estará loca por ti. —Scorpius pasó a su lado, guiñándole un ojo, y entró a la estancia antes que ella. Lily frunció el ceño al ver que hasta Sophie estaba sonriendo mientras apretaba la nariz de Scorpius.
—Bueno, no quiero escuchar quejas cuando Anabelle reciba más regalos en navidad. —Lily entró al comedor con un puchero infantil confeccionado en su rostro.
—No mientas, hermanita. Todos sabemos que a quien le darás más regalos es a Isabelle, solo para comprarla y que te quiera. — James dijo desde el otro lado de la mesa, sentándose a la derecha de la punta en la que su padre tomaba asiento.
—Quizás ese es todo el plan de Isabelle. —Sugirió un Harry entretenido con la discusión.
Albus, a la izquierda de su padre, soltó una risotada: —Pa, ¿Estás sugiriendo que nuestra Izzy será una pequeña serpiente cuando vaya a Hogwarts?
— ¡Ow, eso sería algo muy divertido que ver! —Exclamó Lyra, a su lado, riendo. No era un secreto el desagrado de James hacia la casa verde y plata.
—Pues la seguiría amando— Dijo él, y aunque tenía su tono bromista, Scorpius, que venía de dejar a Sophie en su silla de bebé y estaba a punto de sentarse a dos puestos de James, al lado de Lily, pudo apreciar la seria mirada de amor que el primogénito de los Potter le estaba dando a su pequeña hija.
— ¿A quién animarás en los partidos de quidditch, James? Porque así como Izzy parece seguir los pasos de Albus, Sophie seguramente irá a Gryffindor como tú y yo. —Lily le dio una sonrisa a Scorpius cuando se sentó a su lado, entre él y James.
—Él no tendrá que tomar lados, es fácil animar a los dos equipos— Harry aseguró.
— ¡Oh, vamos, papá, no te hagas! —Exclamó Lily.
—Sí, todos sabemos que tú siempre apoyabas a Albus. —Completó James, causando las risas de todos alrededor de la mesa e incluso de Ginny, que entraba en ese momento con una bandeja repleta de trozos de carne a la parrilla. Los estómagos de James y Harry inmediatamente rugieron.
—Bueno, que estaban hambrientos, eh. —Ginny sonrió y se sentó por fin, ya estando todos los componentes de la cena en la mesa.
—Son todo un caso perdido. Ni siquiera yo, que no he comido desde ayer, estoy así. — Se burló Lily. Pero en vez de reír, todos voltearon hacia ella.
— ¿No has comido? — El primero que habló fue Scorpius, frunciendo el ceño—
—No tenía apetito. Y luego dos personitas—Lily vio fijamente a su madre y padre— me engañaron para tomar una poción para dormir.
—Bueno, hoy Lily tiene permitido comer más que ustedes, muchachos, lo lamento. —Anunció Ginny, y le hizo señas a Scorpius para que llenara el plato de la pelirroja, que rodó los ojos.
—Bueno, ya que ese tema está resuelto— James volvió a hablar mientras tomaba algo de ensalada—, quiero sus opiniones: ¿A qué casa va Anabelle?
—Ravenclaw— Dijeron inmediatamente Ginny, Lily, Albus y Scorpius. Los demás rieron.
La pequeña hija de Victoire y Teddy, que tenía unos cinco años para entonces, había mostrado ser igual a su madre (y no solo en compartir esa 1/8 de parte veela), sino también en las características que hacían a su madre una Ravenclaw hecha y derecha.
—Es divertido —Comentó Lyra, sonriente—. Digo, esto de sortear a los niños pequeños. Me pregunto si mis padres hacían eso con nosotros— Y aunque el aire pareció tensarse unos minutos mientras Lily daba miradas furtivas a Scorpius, Ginny se encargó de distensarlo.
— ¡Oh, estoy segura que sí! Nosotros lo hacíamos.
—Bueno, con James no. Con él lo supimos desde la primera vez que quiso subir el gran árbol de la madriguera, a pesar que minutos antes se había caído de la escoba y casi había fracturado su pierna. —Harry rió, la nostalgia acentuándose en las claras arrugas que empezaban a formarse en su rostro.
—Eso es cierto, Albus y Lily fueron con los que alguna vez tuvimos dudas. —Confirmó Ginny, viendo a los dos mencionados con cariño.
— ¿En serio? — Luego de tener los asentimientos de sus padres y dar un trago a la soda en su vaso, volvió a hablar— A ver, ¿en qué casa me veían a mi? ¿Alguna vez pensaron que no iba a ir a Gryffindor?
—Tú madre sí, yo no. —Aceptó Harry, haciendo una mueca y apresurándose a cortar y engullir un trozo de carne y algo de ensalada.
—Siempre supe que en Gryffindor no estaba tu lugar, y que estarías mejor en Slytherin o Ravenclaw.
— ¿Y yo? — Cuestionó Lily, curiosa. Y aunque al principio había pensado que no le apetecía comer, ya casi terminaba su primera pieza de carne.
—Contigo sí perdí la apuesta. Tu padre siempre dijo que serías Gryffindor, pero yo tuve mis dudas y consideré que quizás podrías llegar a Slytherin, también.
— ¿Te imaginas? — Lily volteó a ver a Scorpius— Quizás no hubiéramos peleado tanto de haber sido así. —Scorpius frunció el ceño.
—Entonces doy gracias a Merlín, porque pelear fue, sin lugar a dudas, lo que nos hizo llegar a donde estamos.
A través de la mesa, Harry y Ginny compartieron una discreta sonrisa. Lyra esperó a terminar de tragar para poder hablar— Hubiésemos sido compañeras de habitación. —Sonrió.
—Eso me hubiera encantado —Lily dijo animada, aunque luego hizo una mueca—. Pero hubiera tenido que compartir un espacio cerrado con Madison Rockwood y ugh. — Todos en la sala rieron, y Scorpius vio a su prometida con una sonrisa burlona.
—Vamos, Madison no era tan mala. —Ante esto, Albus, James y Lyra rieron más aún; Scorpius había salido con Madison meses antes de estar con Lily, justo cuando ella ya había desarrollado un enamoramiento por él.
—Será mejor que te calles, Malfoy. —Advirtió ella, aunque había un brillo de diversión en sus ojos. Scorpius la vio embelesado unos segundos, antes de voltear hacia su hermana.
—Recuerdo que papá tuvo sus dudas de si irías a Gryffindor. —Una pequeña punzada apareció ante el recuerdo.
— ¿De veras? — Lyra parpadeó unas cuantas veces, confundida.
—Sí, pero yo siempre le dije que tu cuerpo tamaño pequeño estaba lleno de demasiada ambición y astucia como para ir con los leones.
Lyra rodó los ojos, divertida— Eso es porque nunca superaste la vez que te manipulé para decirle a mamá que tú rompiste el jarrón de la abuela Cissy. —Se burló ella, causando una vez más la risa de los demás.
En su mente, Lily agradecía que el ambiente de la cena no se hubiera tornado sombrío y triste, y que en cambio su familia estuviera ayudando a Scorpius y Lyra a reírse y recordar a sus padres con alegría y no con dolor. Pasaron unos momentos en silencio, cada quien sumido en recuerdos, hasta que el sonido de la chimenea alertó a todos. Lily vio a James dejar su servilleta sobre la mesa y ponerse en pie con una sonrisa.
—Debe ser Jessica. —Anunció
A los pocos minutos, un radiante James regresó al salón seguido por Jessica, aún en un traje de San Mugo, pero con evidente alivio de por fin estar en casa.
—Buenas noches a todos. — Saludó dando una vista general a la mesa, y Scorpius notó su mirada detenerse unos segundos en él; reprimió un suspiro. Para ese entonces todo el hospital debía saber la mala noticia sobre los padres del doctor Malfoy. — ¡Ow, ahí están mis pequeñas! — Su rostro se iluminó y se acercó a las dos sillas de bebés que rodeaban a Ginny.
Las dos pequeñas reaccionaron ante la llegada de su madre, queriendo cada una la atención para sí. Cuando Jessica tomó primero a Izzy, Sophie claramente se molestó y tomó con la mano un puñado del puré de papa que había estado comiendo e intentó aventarlo hacia su hermana, que estaba dándole la espalda, pero en cambio aterrizó en la pared blanca. Ginny suspiró, aunque los demás rieron.
—Mira, James, como que te salió una mini cazadora. —Dijo Lily, en tono de "Felicitaciones".
—Aún no han sido sorteadas, pero definitivamente ya empezó la rivalidad. —Bromeó Albus.
—Ya cállense— Él les mandó una mirada seria y luego volteó a su madre—. Lo lamento, ma, yo lo limpiaré cuando acabemos. —La mirada de Ginny se dulcificó y le tiró un beso, mientras que Albus y Lily intercambiaron miradas divididas entre la confusión y anticipación:
—Esperen fue eso…. Albus, ¿James acaba…?
—Creo que sí, Lily, por fin ha sucedido.
—Oh, por Merlín, no lo puedo creer.
—Yo tampoco, Lils —Pausa—, pero sí. James acaba de actuar como un hombre maduro.
Las dos parejas de Malfoys y Potters se rieron, mientras que Harry intentaba ocultar sus risas, James los veía recriminatoriamente, Jessica se ocupaba de dar atención a Sophie y Ginny bufaba.
— ¡Pues quizás es tiempo de que ustedes también actúen como tal! —Anunció—. A ver, Albus, Lyra, ¿Ustedes cuándo planean darme nietos?
Lyra dejó caer su tenedor y abrió mucho los ojos. Albus, que había estado riendo, se atragantó y terminó tosiendo. Y Scorpius casi escupe el trago de soda que acababa de tomar. Lily y James, por su lado, rieron estrepitosamente.
—Mamá… No crees que sea muy… No sé, aún es muy…
—Pronto—Terminó Lyra por él, una expresión asustada en su rostro—. Digo… queremos hijos, por supuesto que sí pero… Acabamos de mudarnos, y aún estamos acostumbrándonos a Rumania, y con lo de mis padres...
—Exacto. Quizás en un año, o dos, pero aún… Aún no.
Ginny los vio por un momento en silencio, su ceño contraído, y luego simplemente asintió, volviendo la atención a su plato. Luego de un rato, se dirigió a sus dos hijos menores y sus parejas: — ¿Por qué no se quedan a dormir hoy aquí? Digo, en ésta casa caben todos (lo probamos como, cuánto, ¿dos de sus años en Hogwarts?) y sé que Albus dejó algo de ropa en su habitación. Y no sería la primera vez que Scorpius y Albus comparten prendas.
— ¿Estás segura, mamá? — Lily alzó la ceja, aunque claramente entusiasmada con la idea. Hacía años que no dormían todos los Potter, y los Malfoy, en la casa, al mismo tiempo. Quizás no desde su quinto año en Hogwarts.
— ¡Claro! No es todos los días que tengo a todos mis niños en casa— Agregó, dando una mirada de afección a los seis jóvenes adultos en la mesa.
— ¿Y… tendremos que dormir en cuartos separados? —Preguntó Lily en tono de broma, pero con seriedad en su mirada. Ginny rodó los ojos.
—Por amor a Merlín, Lily, no es como si no supiera que tú y Scorpius duermen juntos casi todas las noches. ¡Y Albus y Lyra están casados! — Lily estalló en carcajadas.
—Era solo para estar segura— Aseguró entre risas.
Hubo otro minuto en silencio, hasta que Albus intervino: —Solo para aclarar, mamá, nada de nietos por mi parte hasta unos dos años… Y nada de intentar que eso cambie.
— ¡No estaba sugiriendo que concibieras a mis nietos bajo mi techo, Albus Severus Potter!
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Aquella noche, Scorpius dormía plácidamente abrazando a Lily, quien tenía la espalda contra su pecho. El sonido de sus respiraciones y la suave melodía de su corazón latiendo contra él lo mantuvieron en un suave arrullo que lo ayudó a dormir sin la necesidad de una poción para dormir.
Eso, hasta que uno de sus sueños logró inquietarlo.
Más que un sueño, parecía ser un recuerdo lejano de hacía muchos años. Scorpius estaba de pie en el centro de la biblioteca de la Mansión Malfoy, frente a él estaba su abuelo Lucius, con una capa negra más larga de lo usual y una máscara que tapaba mitad de su rostro. Scorpius estaba apuntándolo con su varita y escuchaba a Harry Potter tras de él, gritándole que lo dejara manejarlo.
Lucius lo veía fijamente, y por sobre la máscara se podía notar su ceño fruncido. Luego de lo que pareció una eternidad, el viejo habló:
—Eres una decepción. Tú padre nunca te lo ha dicho, porque es débil y se dejó domar desde el principio por esa niñita Greengrass. Tú abuela tiene demasiada decencia y siente amor por ti, por lo que tampoco lo dirá. Pero yo no temo hablar con honestidad, ni unas cuantas lágrimas; Yo puedo soportar verte como en verdad eres. Traicionaste el apellido Malfoy, Scorpius, no solo aliándote con Potter y su familia, pero porque no destacas tanto como deberías, no actúas correctamente y no logras concebir la idea de que en verdad somos superiores.
— ¡Porque no lo somos, Lucius, no somos superiores! ¿No lo ves? Somos un grupo de idiotas a quienes una vez los demás les tuvieron respeto, pero ya no más. ¡Tú nos quitaste eso! ¡Si hay una razón por la que en verdad no somos lo que solíamos ser, es porque tú lo arruinaste! — A Scorpius le hervía la sangre y no dejaba de apretar su varita.
— ¡Mírate ahí, todo valiente, diciendo esas cosas, apuntándome! Pero eres un cobarde, igual que tú padre. ¡Reniegas de nuestra grandeza, y sin embargo te desenvuelves como si la tuvieras! ¡Eres una vergüenza para el apellido, y no deberías tener honor de llevarlo! ¡Da gracias a Merlín que el Señor Tenebroso no sigue vivo, o hubiéramos tenido que deshacernos de ti hace mucho! ¡No eres nada, Scorpius, y nunca lo serás! ¡Solo has tenido oportunidad porque la gente conoce tu apellido y siente curiosidad, no por más nada!
— ¡Expelliarmus! — Desde atrás de Scorpius, salió un rayo rojo que tumbó la varita de Lucius. Él reaccionó rápidamente, aunque vio una última vez a su nieto:
—Tuve esperanza en ti. Pensé que serías mejor de lo que Draco fue, pero no eres más que la pequeña marioneta de Potter y su familia.
Sin decir más nada, se dio la vuelta y se lanzó contra el gran ventanal de la estancia, provocando su ruptura.
El sonido de la colisión llevó a Scorpius a otro escenario. En este, había vidrios rotos y un tremendo olor a gas. Estaba en medio de la nada y Scorpius no entendía por qué sentía que estaba de cabeza. Hasta que alzó la mirada y se encontró con lo que reconoció la estructura de un auto muggle, de cabeza. Volteó su mirada y pronto entendió. A su lado, vio un cadáver, parecía de una mujer; era delgada, con cabello castaño y tez pálida, con una gran herida abierta en su frente y polvo de vidrio roto pegado en una parte de su rostro. Perturbado, Scorpius volteó a su otro lado, donde había otro cadáver, claramente aplastado por lo que parecía ser una estructura de metal. Cuando vio el cabello rubio platinado, lo entendió. Eran sus padres. Gritó con todas sus fuerzas, y sintió que algo tomaba su mano, bajó la mirada con los ojos muy abiertos y poco a poco la subió, llegando hasta los ojos verdes de su madre, fijos en los de él.
—Scor…—Fue lo único que dijo antes de quedarse quieta.
Volviendo a la realidad, Lily se despertó cuando un grito rompió la calma del silencio. Inmediatamente se incorporó, tomó la varita —que siempre estaba en su mesa de noche— y conjuró un Lumos. Lo único que vio fue a Scorpius, sentado en la cama, bañado en sudor, sus manos halando su cabello frenéticamente y lágrimas cayendo a mares, mientras hacía sonidos de desespero y dolor.
Soltó la varita e hizo las sábanas a un lado, acercándose rápidamente a él y abrazándolo fuertemente, tratando de apretarlo a sí misma lo suficiente para intentar bloquear el dolor. Pero a medida que Scorpius más lloraba, ella también lo hacía.
Su llanto era la cosa más desgarradora que Lily había escuchado en toda su vida. Se metía entre sus venas y las hacía explotar, su corazón se aceleraba con cada "mamá" o "papá" que él soltaba y cada patada que le daba al colchón. Asimismo, no lograba calmar el desespero que Scorpius parecía sentir, lo inconsolable que se veía, y Lily lloraba de frustración porque lo único que sabía hacer era acariciar su brazo y decirle que todo estaba bien, que ahí estaba ella, y de dolor porque también quería agitar su varita y que Draco y Astoria volvieran.
Estuvieron así hasta entradas horas de la madrugada; Lily abrazando a Scorpius y atrayendo su espalda a su pecho (una posición invertida a como habían estado durmiendo), con lágrimas en su rostro mientras trataba de calmarlo con caricias y palabras.
Cuando sintió que él dejaba de estar tan agitado y sus hombros dejaban de temblar, Lily suspiró, algo aliviada. Scorpius se separó de ella, su rostro estaba rojo, y como pudo volvió a cubrirlos con la sábana e hizo señas para que ella lo dejara abrazarla. Lily cumplió al toque. Minutos después, cuando ambos se habían tranquilizado y Lily estaba a punto de dormirse, escuchó como Scorpius susurraba en su oreja, con una voz ronca, baja y llena de dolor, pero aún entendible:
—Nuestra primera hija se llamará Astoria.
Y Lily no pudo haber estado más de acuerdo.
A/N: ¡Otro capítulo más! Espero que les haya gustado y que la espera no haya sido tan larga. Quería subirlo ayer, pero no tuve internet y bueno, se complicó. Gracias por seguir la historia, me encantaría si dejasen un comentario con su opinión (acepto críticas constructivas –y también cumplidos-, eh), gracias a los que lo hicieron en el capítulo anterior. Si quieres ser notificado cuando suba un nuevo capítulo, agrega esta historia a favoritos. ¡Nos vemos la próxima semana con una actualización!
