Nightfall Escape

Respiró profundamente, relajando su cuerpo al punto en que fue perfectamente consciente de cada parte, como si pudiese controlar cada poro de su piel. Dejó que el viento soplara entre su cabello suelto y finalmente se decidió a hacer la primera posición de manos.

A medida que su flujo de chakra se concentraba, y su mente consiente se expandía a otros niveles, las presencias de los ninjas fueron definiéndose de mejor manera.

Decían que los sensores surgían de manera natural, y que, a diferencia de los clanes especializados en detección, a fuerza de entrenamiento y desarrollo de técnicas secretas o hereditarias, estos podían simplemente aparecer, aunque muchos no llegaban a desarrollar por completo su potencial.

Ino no estaba de acuerdo.

Ella siempre había creído que, de la misma manera en que en la academia se les enseñaba muy elementalmente a ubicar la posición de un enemigo por medio de su chakra, y la forma más adecuada de esconderse, se podía penetrar en los misterios de los sensores. Para probarlo, ella misma se había estado entrenando para conseguirlo.

Quizás aún no estaba al nivel de los grandes prodigios, pero con el debido cuidado, no dudaba de que podría incluso superarlos.

Contó a las personas de la periferia.

Contó a las personas del interior.

Separó y clasificó las presencias, diferenciando a los ninjas de los civiles, y cuando estuvo segura de que el medio más seguro de entrar, era por la lavandería, tal como lo había asegurado Shikamaru, entreabrió los ojos, reunió chakra en la planta de los pies y empezó la carrera.

Saltó el primer muro y sin detenerse se introdujo en la casa, consiguiendo ocultarse sin hacer un solo ruido. Escuchó a dos sirvientas charlando sobre las indiscreciones de una tercera y aprovechó para alcanzar la puerta, recorriendo el pasillo de pérgolas para llegar a una segunda habitación.

Volvió a respirar profundo, solo tenía que seguir la estrategia de Shikamaru para llegar al ala privada y podría considerar exitosa la misión, porque una vez ahí, ya no habría vuelta atrás.

La capacidad de planeación de Shikamaru nunca dejaría de asombrarla, incluso con la escueta información que le dio, había sido capaz de vislumbrar un escenario bastante acertado.

Se jugaba todo en esa incursión, incluso su propia dignidad, pero no le importaba, había tomado una determinación y nada la haría retroceder.

Sonrió al recordar a Naruto, y para darse valor ante la peor de las circunstancias, pensó en eso que el chico solía repetir muy a menudo:

"Yo no retrocedo en mi palabra"

La maniobra Akatan, una estrategia que Shikamaru había diseñado especialmente para ella, que era la más rápida de los tres. Una serie de movimientos que buscaban posicionar el punto ciego de un oponente, valiéndose de su habilidad para ocultar su chakra, actuar y reaccionar.

Combinando eso con una muy valiosa información que le había podido sacar, también a Shikamaru, tenía la oportunidad perfecta y única para lograr lo imposible.

Finalmente lo vio, su objetivo estaba a escasos cinco metros y su corazón dio un salto al percatarse de que él no fue consiente sino hasta que acortó la distancia a tres, siendo demasiado tarde para absolutamente cualquier cosa, Ino saltó como una gata sobre su presa, y quizás a él le pareció lo mismo, no importaba, lo realmente valioso fue que en lugar de esquivarla, levantó los brazos para atraparla al vuelo, aprovechando ella para balancearse levemente, de modo que el impulso lo devolvió a la habitación de la que estaba saliendo, casi derribándolo, de no ser porque él cambió de postura para detener el peso de ambos.

No lo dejó hablar, con las piernas rodeando su pecho, se curvó para sujetar su rostro con ambas manos y dándole el mejor de los besos que jamás le había dado a alguien, supo que había conseguido que bajara su guardia, lo que propició el momento ideal para una maniobra de derribe.

El golpe seco sobre el suelo de madera rompió la quietud de la casa.

—Tengo un reto para ti —susurró casi tocando con los labios su lóbulo derecho, mientras que con los pulgares sellaba sus labios —. Es muy simple —continuó, mirando con satisfacción cómo se erizaba la piel de su cuello —, no hagas un solo ruido.

—La puerta —gimió con la voz ronca, aunque Ino le hizo callar con un siseo que había ensayado muchas veces tan solo esa mañana.

—Se va a quedar así.

Neji Hyūga, genio y figura, talento y promesa del ninjutsu, el taijutsu, y si se lo propusiera, del genjutsu también, no solo en su clan, sino en la aldea y quizás el país entero, estuvo a punto de atragantarse con su propia saliva cuando las manos de Ino Yamanaka bajaron por su pecho, asiéndose con firmeza del cinto del pantalón, apartándolo en un solo movimiento.

Sintió cómo su cuerpo se estremecía, de modo que extender la mano para correr la puerta, se convirtió en la maniobra más difícil del mundo, tanto que ni siquiera lo logró.

—Ni un ruido —repitió Ino deslizándose hacia abajo, apartando la ropa que cubría su pecho, dejando un camino de besos húmedos, con tal parsimonia que el tiempo mismo pareció detenerse y el roce de la tela empezó a arder, tanto como que la piel expuesta de su torso se helaba apenas ella se separaba un poco.

Dejó de tratar de alcanzar la puerta, se incorporó levemente, sosteniendo su peso con el codo izquierdo mientras que con la otra mano apartaba el mechón de pelo rubio que ocultaba su rostro para poder mirarla. Tenía los ojos cerrados, y pese a que parecía relajada, la leve inclinación de sus cejas le dio a entender que se encontraba sumamente concentrada.

Contuvo el aliento, un escalofrío le anticipó de lo que venía, e Ino volvió a sentir su corazón saltando, porque la forma en que él había silenciado su jadeo, era la aceptación final de su reto para no hacer ruido, aunque tenía la duda sobre si podría cumplirlo, o si ella misma sería capaz de completar su misión.

Se había preparado lo mejor que pudo, entre un par de libros de anatomía y a última hora, las afamadas novelas de Jiraiya, después de todo, se trataban de las absurdas fantasías eróticas de una perspectiva masculina.

Posó los labios en la punta del glande, levemente húmedo.

Jamás lo había hecho, y hasta diez segundos antes de ese preciso instante, no había querido hacerlo, pero la forma en que su respiración se había agitado, y los músculos de su pelvis se tensaron, provocó una necesidad de seguir.

Levantó la mirada en el momento justo para que hicieran contacto visual.

Se preguntó si alguien más se lo había hecho, y si estaría a la altura de la experiencia, si podría conseguir que sintiera todo, hasta no acordarse de nada, como que estaban en un salón de la mansión Hyūga, con la puerta abierta, y no precisamente en una habitación privada.

Deslizó la lengua lentamente, trazando un par de círculos antes de animarse a subir y bajar.

La bibliografía que consultó, en ningún caso mencionó el efecto de su propia respiración que, sin darse cuenta, se había agitado tanto como la de él, o el sutil roce de su nariz, o el movimiento de las caderas que él había iniciado, aunque no estaba segura de que fuera consiente del apremio que incitaba.

No fue capaz de apartar la vista, era como si hubieran quedado enlazados, y supo que quería que mirara, que no perdiera detalle de lo que había preparado para él con tanto empeño.

Sospechó que era el momento adecuado para la técnica de apoyo y deslizó su mano más abajo, acariciando la cara interna de sus muslos para luego desviarse a la bolsa refrigerante que había asegurado en su pernera. Tomó una de las láminas de hielo que había preparado, dejando que viera lo que era antes de metérsela a la boca con la técnica que ya había dominado para resaltar sus labios.

El hielo se deshizo en segundos debido al calor, pero consiguió el efecto deseado. Rápidamente, antes de que su boca recuperara su temperatura normal, hizo un anillo con el dedo pulgar e índice para asegurar la posición antes de sellar con la boca, tensó la lengua y bajó por el frenillo hasta donde pudo, conteniendo la respiración, concentrándose para controlar las arcadas.

Entonces, Neji tuvo algo muy parecido a una convulsión, ni un solo ruido escapó de su boca, había apretado los labios, pero no solo eso, lo que en un inicio había sido un suave movimiento para detenerle el pelo, se volvió una sujeción firme que la mantuvo en esa posición.

Necesitaba respirar, y la táctica para romper el agarre no era otra sino una succión, obligándolo a romper la posición, flexionando las rodillas, casi levantando la cadera, pero quedándose quieto a último momento…

Alguien venía por el pasillo.

Ino consiguió una brecha para tomar cierta distancia y halar aire. Necesitaba seguir. Volvió a acercarse, poniéndose a horcajadas, extendió la mano hasta su mentón para hacer que la mirara, en lugar de prestar atención al pasillo, relamiéndose los labios como solo ella sabía hacerlo.

Neji apenas respiraba, una fina capa de sudor perlaba su rostro, y solo fue capaz de mover la cabeza de un lado a otro, suplicando, cuando menos por cerrar la puerta, pero ella sonrió, negándole cualquier privilegio.

Aprovechando que estaba sentado terminó de descubrir su torso, inclinándose para besar sus hombros, acariciando sus brazos y moviendo la cadera cuidadosamente. Neji la rodeó, dispuesto a apartarse.

Casi se rio, ¿qué tenía en mente? ¿Meterse en el armario? No había en dónde esconderse, ni tenía intenciones de hacerlo, así que aseguró su posición, podía faltarle altura, peso y fuerza en general para dominar a un varón como él, pero desde la academia les enseñaban a las kunoichi a lidiar con las diferencias fisiológicas.

Se interrumpió un momento al darse cuenta de que había funcionado, que volvía a tenerlo quieto contra el entarimado del suelo, mirándola solo a ella, con el pelo revuelto disperso en el suelo, olvidándose de que había alguien a solo unos pasos. Recargó las manos en su abdomen, sujetando con firmeza su cadera, sintiendo en su entrepierna que estaba perfectamente listo para seguir.

Se inclinó para besarlo, dudando un instante, no estaba segura de cómo lo tomaría, considerando lo que había estado haciendo con la boca hasta hacía un momento, pero cuando él se incorporó para acortar la distancia, a ella misma dejó de importarle esa persona en el pasillo.


Comentarios y aclaraciones:

¡Ino finalmente anota un punto!

¿Los descubrirán? ¿Quién tendrá una eterna imagen del genio Hyūga con una rubia ardiente?

¡Gracias por leer!