Ron y Harry habían sido prácticamente obligados a unirse a la asignatura de pociones. Por suerte, quien impartía la asignatura ese año no era Snape sino hubiesen visto reducidos los puntos de forma estratosférica por llegar tarde. Este año el encargado de la asignatura era Slarghon, el profesor al que había convencido acompañando a Dumbledore. Al contrario que Snape, se mostró contento al tener dos alumnos más y probablemente tres cuartas partes de su alegría se debían al hecho de que Harry Potter fuera uno de ellos. No tener los libros tampoco fue un impedimento ni para la clase ni para el profesor, quien muy amablemente les dijo que podían coger prestados uno de los libros de la estantería.
Lo que no sabía entonces Harry es que ese libro era como una pequeña lotería en su ascenso académico en esa asignatura pero pronto pudo comprobarlo al ver como siguiendo dichas instrucciones y meticulosas anotaciones era capaz de elaborar pociones que Hermione no podía. El único aparte de Harry que podía elaborarlas era Matt, lo que hacía que ambos llevaran puntos para su casa. El profesor Slughon sin duda estaba entusiasmado con que dos estudiantes fueran tan buenos en su clase y ya estaba maquinando el nuevo Club de las Eminencias. Un club al que pertenecían los alumnos más talentosos y aquellos de familias más prestigiosas, por que como Harry había comprobado, lo que más le gustaba a ese profesor no eran las pociones sino la fama y el prestigio. Era como un Lockart pero competente al menos en su área, tampoco podían quejarse, peores cosas habían visto y sin duda era mucho más amable que el profesor Snape. Harry sabía que a Neville le hubiera gustado este profesor y probablemente las pociones le habrían salido mejor.
No obstante, el libro del príncipe mestizo le había traído algún que otro problema. Hermione claramente celosa le pedía que se deshiciera de él porque estaba haciendo trampas. Ron también estaba algo disgustado pero en seguida lo aplacó diciéndole que podía copiarse todas las anotaciones. Y aunque Ron en un principio estuvo tentado, no lo hizo. Al ver que habían tantas modificaciones le había dado pereza y prefería seguir las instrucciones al pie de la letra, aunque eso significase no hacerlas siempre bien. Por suerte, no había estado solo en esto, Matt le había animado a que se lo quedara bajo el pretexto de que lo importante es hacer las cosas bien independientemente de la forma. Por eso, cuando le había llegado el libro de pociones que había comprado había preferido quedarse con el que había cogido en el aula de pociones, dándole el trueque a Slurghon sin que se diera cuenta.
Voldemort había ojeado el libro que había cogido Harry y le pareció supe interesante. Instó a que se lo quedara Harry para ver si empleaba los hechizos que aparecían, especialmente uno. Sus ojos brillaron en anticipación.
Por la cantidad de modificaciones en las pociones, el apodo, los hechizos y el año dedujo rápidamente a quien pertenecía el libro. Era irónico que hubiese ido a parar a las manos del alumno odiado de Snape. Por un momento, pensó en la posibilidad de decírselo a su mortífago en su próxima reunión pero estaba seguro de que le quitaría el libro a Harry aunque le lanzara un cruciatus, era bastante apegado a las cosas.
Luna, Ginny, Harry, Ron, Hermione, Neville y Matt estaban pasando el tiempo juntos después de las clase, hablando animadamente de un sin fin de cosas. A Voldemort le tocaba soportarlo con su mejor cara, aunque intentaba mantenerse al margen y no participaba demasiado.
-Oye Harry, ¿vamos a seguir este año con el ejército de Dumbledore?- preguntó Neville.
Matt casi se mete en la mente del chico para extraer toda la información en relación a eso, pero se dio cuenta de que no podía, así que espero todo lo paciente que pudo a que la conversación se desarrollara, mostrándose por primera vez interesado en toda la tarde, recargándose hacia delante para escuchar mejor.
-No creo, ya cumplió su objetivo. La idea era aprender lo que Umbridge no enseñaba, este año tenemos a Snape y bueno... muy a mi pesar debo reconocer que sabe lo que se hace.
-Por eso mismo, no esperaba que Snape estuviera dando esa clase y no es nada paciente conmigo.
-Neville si necesitas ayuda en algo no hacer falta el ejército de Dumbledore, te puedo ayudar cuando lo necesites- dijo Harry.
-¿Qué es eso del ejército de Dumbledore?- preguntó Matt incapaz de contenerse.
-Ah, es verdad, tu no estabas el año pasado. En realidad el nombre como tal solo era para asustar al ministerio. Y lo creamos simplemente para poner en práctica cosas de D.C.A.O ya que Umbridge no dejaba usar la magia y todo era teórico. Usábamos la sala de los menesteres para practicar hechizos que no se nos daban bien o que no habíamos dado en clase- dijo Hermione.
-Además, fue un año bastante critico después del torneo de los tres magos y la muerte de Diggory, era un chico dos años mayor que nosotros y bueno-tragó saliva Ron- murió por culpa de Quien-Tu-Sabes.
-No era precisamente un año para no estar aprendiendo nada , era justo cuando más lo necesitábamos y el ministerio quería taparlo todo y tachaban a Harry de mentiroso. A pesar de que casi nadie en Hogwarts le creía o bueno, se atrevían a creerle en realidad, conseguimos que Harry nos enseñara y tuvo bastante éxito al final.
-¿Los enseñaste?- preguntó sorprendido.
-Bueno, no hice gran cosa, nos ayudábamos entre unos y otros. Yo solo aporté lo que sabía- dijo Harry.
-No seas tan humilde Harry. Gracias a ti mejoramos mucho en el encantamiento obstaculizador, escudo y aturdidor así como la maldición reductora y eso sin hablar del patronus.
-Luna tiene razón. Eras el único que sabía lanzar un patronus e hiciste que muchos lo consiguiéramos-dijo Ron.
-Pero es porque sois buenos, no dependía de mi- dijo Harry.
-¿Todos sabéis hacer un patronus?-preguntó Matt sorprendido.
-Si, aunque soy el único que no puede hacer uno corpóreo-dijo Neville algo cabizbajo.
Harry se dio cuenta del gesto.
-Seguro que más adelante podrás, ya es increíble que puedas hacer uno aunque no sea corpóreo. Hay un montón de magos que no pueden.
-Gracias Harry, lo seguiré intentando- dijo Neville con una sonrisa.
-¿Cómo fue ganar el Torneo de los Tres Magos?- preguntó Matt- Quise venir a animar a Krum pero no me dejaron, así que me quedé con las ganas.
Todos miraron a Harry esperando su reacción. Sabían lo que ese año había supuesto para él y también sabían que era algo que no había terminado de superar pues aún le seguían las pesadillas. Ron se seguía sintiendo culpable por haberle dado la espalda a su amigo al principio cuando lo eligieron. Después de haber visto al dragón recordó que todas las ganas de participar que había tenido se habían ido por completo y abrió finalmente los ojos que el mismo se obligaba a cerrar.
-Mira, te lo voy a explicar porque se que no lo sabes, pero no me gusta sacar ese tema. Yo no quería participar, me obligaron a hacerlo aún cuando no tenía la edad, Voldemort se encargó de que eso fuera posible. Quería retirarme pero no podía y cuando pensé que las cosas no podían empeorar llegó la tercera prueba del torneo donde todo se fue a pique. Me encontré con Voldemort, mataron a un compañero delante de mis narices sin que pudiese hacer nada, me obligaron a presenciar el maldito ritual de renacimiento de Voldemort y luego prácticamente me torturaron. Conseguí regresar a Hogwarts aún no se ni como y entonces si, me declararon vencedor, que irónico, porque no lo fui para nada, ni siquiera debería de haber entrado en ese estúpido torneo.
-Vaya, fue intenso cuanto menos. Supongo que la compensación económica mereció la pena al menos- dijo Matt con indiferencia.
-¿Crees que el dinero compensa lo que viví? Estás loco si incluso lo consideras por un momento-dijo Harry.
-Les dio el dinero a mis hermanos para su tienda, no quiso ni un Knut porque sentía que no merecía el premio y no quería saber nada de eso- repuso Ron mirando a su amigo.
Después de eso se quedaron en silencio, cada uno sumido en sus pensamientos. El ambiente repentinamente se volvió algo lúgubre. Luna miraba a Matt fijamente con una sonrisa pero éste no se la devolvió sino que la miró fijamente. A Voldemort esa chica no le daba buena espina y aunque en una ocasión había intentado meterse en su mente enseguida había salido, no siendo una experiencia que quisiera repetir. Su mente era como una nebulosa, tan dispersa que no sacaba nada en claro y era capaz de perderse por los pensamientos a priori sin sentido de la chica, un dogma muy espiritual y metafórico. En sus muchos años usando la legeremancia había sido la primera vez que se encontraba una mente así y por extraño que parezca Voldemort sentía que la chica sabía que había estado en su mente, lo cual no le gusta nada. Pero en el fondo sentía que no debía matarla, al fin y al cabo, si supiese quien es ya hubiera dado la voz de alarma y no le estaría sonriendo como ahora. Se preguntó entonces si es que le gustaba a la chica, no sería la primera vez que alguna mujer se enamorara de él, llevara o no glamour. No obstante, no era ningún secreto que el Señor Oscuro tenía las puertas del amor cerradas y no creía ni confiaba en ese sentimiento, tampoco era algo que quisiera tener y sumado a esto en su juventud se había sentido atraído por los hombres, nunca una mujer. Si bien la señorita Luna era muy bonita, no tendría ninguna oportunidad con Voldemort.
A pesar de todo, con el poco tiempo que llevaba con ellos estaba bastante seguro de que Ginny estaba interesada en Potter, quien buscaba cualquier oportunidad para quedarse a solas con él y de que a Neville le interesaba Luna, quien siempre ponía cara de bobo cuando hablaba. Aunque ahora que lo pensaba ben, eso quizá era por su forma de hablar, la chica era cuanto menos algo especial.
Finalmente después de quejarse sobre la cantidad de deberes que les ponían en 6º a pesar de tener más tiempo todos se agobiaron y se marcharon para ponerse al día con la montaña de tareas pendientes. Únicamente se quedaron Matt y Harry.
Voldemort se dio cuenta de que Harry seguía sumido en sus pensamientos desde que había sacado el tema del torneo y que apenas había participado en la conversación con sus amigos, tenía el semblante serio. La verdad, Voldemort ni siquiera pensó en lo que sería ver como alguien salía de un caldero y más con el aspecto que tuvo los primeros meses. Posteriormente adoptó esa forma como glamour pero era un aspecto que apenas conocían un par de personas. Aún así, tampoco es que le importara mucho, se suponía que el chico no iba a volver a ver la luz del sol y acabó fallando.
-Siento haber sacado el tema del torneo- rompió el silencio Matt en un intento de arreglar las cosas- de verdad que no sabía lo que había pasado. Solo pensé que sería una gran experiencia, en mi colegio era un gran honor pero supongo que no lo es para todo el mundo.
-Lo se, no pasa nada. Son simplemente cosas que me gustaría borrar, una de tantas supongo- murmuró- pero no me malentiendas, es un honor participar pero solo si quieres y eres elegido justamente, yo no cumplía ninguna de esas cosas- dijo mirando a Matt.
-Para compensarte, responderé algo que quieras saber de mí, seré sincero.
Una sonrisa apareció en el rostro de Harry.
-¿Cuándo es tu cumpleaños?- preguntó inmediatamente.
-¿Eso es lo que quieres saber?-preguntó y el aludido asintió- ¿Seguro? ¿No preferirías saber oscuros secretos de Dumstrang o algo así?
-No-dijo riendo y negando con la cabeza a la vez.
-Es el 31 de diciembre.
-Vaya, el mío es el 31 de julio. Somos polos opuestos, tu eres el puro invierno y yo el verano puro- dijo con una sonrisa.
