Desde aquella tarde Harry no volvió a tener ese tipo de pesadillas. Tenía algunas ocasionales que si bien no eran agradables eran preferibles a las otras y eran completamente suyas. Voldemort no volvió a lanzar el hechizo sobre él y poco a poco Harry volvió a recuperar su estado de ánimo habitual así como el color de su piel, estando menos pálido y con un menor número de ojeras, aunque éstas parecía que no iban a desaparecer del todo en un tiempo.

Voldemort la anterior noche había tenido su primera reunión con los mortífagos a través de la pantalla que había conjurado. Hacía las transmisiones desde el bosque prohibido para recuperar su forma original sin el glamour que usaba en Hogwarts. Reunía a todos los mortífagos en la casa de los Malfoy y si bien Draco no podía asistir por las clases, se había encargado a base de Crucios de poner orden en sus filas, así como de hacerle ver a Bellatrix lo descontento que estaba con el comportamiento de Draco. Lo bueno de esa pantalla, es que además de poder ver y oír, permitía que los hechizos viajaran de un lado al otro sin perder ni un ápice de eficacia.

Últimamente había estado teniendo demasiados encontronazos con Draco y su paciencia se estaba agotando, una más y lo pondría en su sitio, y por suerte o desgracia, ese momento llegó antes de lo pensado.

-Que diría Salazar al ver que uno de los suyos se junta con sangres sucias y traidores de la sangre- dijo Malfoy con una mueca de asco.

-¿Y que dice tu padre de Azkaban?- repuso Ron.

Malfoy apretó los labios en una fina línea.

-Mi padre saldrá cuando se den cuenta del error pero que hay de ti Potter ¿todavía de luto?- dijo con una sonrisa ladina.

Harry se lanzó hacia delante para darle un puñetazo a Malfoy pero fue detenido en ese mismo instante que tomó el impulso por Hermione y Ron, sujetándolo y obligándolo a retroceder.

-Soltarme-forcejeó.

-No merece la pena Harry- dijo Hermione.

-¿Qué no has oído lo que ha dicho?- dijo hecho una furia.

-Vaya, supongo que ahora que la deshonra de tu padrino convicto ha muerto necesitas que te protejan- dijo riéndose junto con Zabini.

-¡No insultes su nombre con tu sucia boca, Malfoy!- gritó Harry.

-Que miedo, tiemblo.

-Vete a la mierda Malfoy, no puedes caer más bajo- dijo Ron.

-Harry, déjale, es lo que quiere- dijo Hermione mientras alejaban a Harry.

-Harry...- empezó a decir Matt.

-Ahora no- sentenció.

Después de eso nadie dijo nada hasta llegar a los baños de chicas del segundo piso donde habitualmente solía estar Myrtle. Y una vez dentro observaron como Harry iba a la pila de los baños y abría el agua del grifo, mojándose las manos y pasando sus manos húmedas por detrás del cuello lentamente, humedeciéndolas de nuevo para refrescarse posteriormente la cara. Pudieron ver a través del reflejo del espejo de los baños como sus ojos estaban nublados por las lágrimas pero sin derramar ninguna y cómo Harry tomaba varias bocadas de aire, intentando calmarse pero sin poder decir nada.

-Hola Harry, me preguntaba quien sería pero eres otra vez tu- dijo Myrtle con voz suave- veo que has traído otra vez a tus amigos, me gusta más cuando vienes solo, ¿sabes?- dijo coqueteando.

-Hola Myrtle- dijo girándose- no queríamos molestarte.

-Oh, no molestas, casi nadie se porta tan bien conmigo como tu. ¿Qué querías?

-N-nada, yo- nosotros solo queríamos un sitio tranquilo para hablar solos.

-Ah, es por eso, ¿no? Nadie viene aquí por mí. Por Myrtle la llorona, quien iba a querer estar en el mismo sitio que yo- empezó a gimotear- quien iba a querer hablar conmigo, pensé que eras diferente- dijo de forma histérica.

-No me refería a eso, emm yo, estaba preocupado por algo por eso necesitaba un sitio tranquilo, pero puedes quedarte.

Sus amigos lo miraban incrédulos y la cara de Ron era de puro asco.

-Oh, Harry, que bueno eres. Os dejaré solos pero dime, ¿piensas morir pronto?

-Amm prefería que no- dijo algo nervioso.

-Bueno, siempre tendrás un sitio conmigo aquí- dijo coqueta antes de desaparecer en uno de los retretes.

-¿Hacía falta eso?- preguntó Matt incrédulo.

Voldemort no había olvidado a esa chica y la aguantaba lo mismo que antes de ser un fantasma, lo que venía siendo nada.

-Tienen una relación un tanto especial- dijo Ron aún con una mueca.

-No es nada raro- se apresuró a decir Harry- pero una vez la conoces tampoco es tan mala, es bastante amable- se rascó la cabeza de forma pensativa.

-Eso es porque eres tu Harry, de mí se burló cuando me convertí en gato- dijo Hermione provocando la risa de sus amigos al recordarlo.

-No hace gracia. Pensé que me quedaría así.

-¿Cómo acabaste siendo un gato?- preguntó con la ceja enarcada.

-En realidad, tenía el aspecto de uno, no llegué a convertirme en uno como tal-explicó- fue debido a un pelo equivocado que añadí a la poción multijugos.

-Pero esa poción la damos este año- interrumpió Matt- ¿Cuándo la hicisteis?

-En nuestro segundo año, cuando intentamos averiguar quien era el heredero de Slytherin- repuso Hermione.

-En realidad, la hizo Hermione. Harry y yo solo cogimos los pelos de Crabbe y Goyle. Son unos estúpidos, aún no puedo creer que funcionaran los pasteles- se rió y al poco Harry se le sumó.

-¿Quién pensabais que era el heredero de Slytherin?- preguntó molesto Matt aunque la pregunta salió con un tono neutro.

La cicatriz de Harry palpitó unos instantes y rápidamente el dolor desapareció igual que había venido.

-Malfoy- escupió Harry recordando el incidente de hacía unos minutos- Siempre ha sido un estúpido tal y como has visto antes, siempre se burlaba de los mensajes que aparecían y de las personas petrificadas, metiéndose con los nacidos de muggles como Hermione, proclamando a los cuatro vientos su orgullo sangre pura. Así que, todo apuntaba a él pero nos equivocamos. Fue Voldemort. Siempre es él en realidad- dijo negando con la cabeza.

-Harry, ¿quieres hablar de lo de antes?

-No, teníais razón, lo mejor es ignorarle.

Pasaron un buen rato en el baño charlando sobre su segundo año y todo lo relacionado con ese baño en el que se encontraban, saciando la curiosidad de Matt, quien no paraba de hacer preguntas.

Voldemort había estado preguntando por verdadera curiosidad, si bien sabía que su Horrocrux había sido destruido porque lo había sentido desconocía como había pasado. No le extrañó en absoluto que Harry hubiese sido culpable de la desaparición de una parte de su alma.

Exteriormente puso buena cara pero interiormente bullía en la rabia lo que le ocasionó a Potter más que un simple dolor de cabeza, llegando a los gritos. Eso fue simple y llanamente placer para sus oídos. Se lo merecía por haber matado al basilisco y por haber destruido su diario.

Tenía que fingir preocuparse por él tal y como hacían sus amigos si quería permanecer cerca de él, aunque más que decir algo acompañaba a los chicos de forma silenciosa con buena cara. Voldemort se replanteó entonces en volver a privar del sueño a Potter con las pesadillas pero recordando la tarde que pasaron al lado del lago desechó la idea, no terminaba de satisfacerle la idea de verle así, le gustaba irónicamente verlo más vivo. Voldemort creía que era porque un Potter Zombie no le servía para nada, no podía sacarle información.

Por desgracia, el nombre del padrino de Harry se vio manchado otra vez poco después, concretamente el día que llegó El Profeta. Hermione que había recogido el periódico y lo estaba ojeando mientras desayunaba no sabía cómo decirle a Harry que Rita Skeeter lo estaba acusando nuevamente. Esta vez de haber librado a la comunidad mágica de su propio padrino, alabándole por haber aprovechado un despiste y haberlo matado empujándolo a través del velo de la muerte, vengando así a sus padres. El comedor empezó a llenarse de murmullos cada vez más conforme las personas de las otras casas iban leyendo la noticia e iban pasando el chisme de unos a otros. Hermione sabía que debía darse prisa pero no sabía como decírselo. Finalmente le tendió El Profeta.

-Lee esto rápidamente- susurró.

Harry preocupado desdobló el periódico y empezó a mover sus ojos a lo largo de las líneas, leyendo lo que contenían. Hacía tiempo que no le prestaba atención al Profeta porque siempre lo difamaban o lo endiosaban, ahora no sabía muy bien cual era de las dos. Cualquier opción le daban ganas de vomitar. No podía creer lo que leía, lo estaban tachando de asesino con tintes heroicos por supuestamente haber matado a su propio padrino. ¿De donde habría sacado Rita parte de esa información? Solo la sabían los que estaban allí en el ministerio, pero sabía que no había sido ninguno de sus amigos, confiaba en ellos.

Al principio pensó que nadie creería lo del periódico pero los murmullos empezaron a alzarse, los dedos comenzaron a señalarle y se vio sumergido de nuevo en su segundo y cuarto año, nunca le creían, siempre tenía que ir a contracorriente, nunca nada fue fácil para él al contrario de lo que pudiesen pensar.

-¡No fue así!- gritó levantándose de la mesa.

Si bien tras su declaración el Gran Comedor quedó en silencio, rápidamente se reanuadaron las conversaciones llegando a sus oídos nuevas difamaciones que le helaban las sangre "¿Fue capaz de matar a alguien?", "Que miedo", "Es igual a Quien-Tu-Sabes", "Al final era su padrino", "Es un asesino". Harry quería gritar pero fue Luna quien se acercó a él y lo sacó suavemente de sus pensamientos, llevándolo fuera de las puertas del Gran Comedor, siguiéndolos de cerca Ron, Neville, Hermione y más tarde se sumó Matt.

-Sabemos que no fuiste tu- dijo Luna acariciando su espalda una vez se sentaron en uno de los bancos exteriores.

-Pero los demás piensan que si- murmuró Harry todavía sin mirar a nadie.

-Los que importamos lo sabemos Harry, a Sirius no le gustaría que estuvieras así por él- repuso Hermione.

-¿Estás segura?- preguntó Harry mirándola- Probablemente me culpe, ya que fue por mi culpa que murió.

-Sirius nunca haría eso, era bueno y amable. No fue culpa tuya- dijo Luna.

-Pero es la verdad. Si yo hubiese practicado oclumancia como me dijeron, si no hubiese sido tan estúpido y hubiese pensado las cosas, si no hubiese ido, si no...-pero se vio interrumpido por una bofetada que le dio Hermione.

-Escúchame bien, nada de aquello fue tu culpa. NADA. Todos los que fuimos lo hicimos porque quisimos, esto no tiene solo que ver contigo, la orden no está hecha solo por ti- dijo Hermione viendo la expresión mortificada de su amigo- No reduzcas la muerte de Sirius en otro sacrificio más, fue mucho más que eso.

-Pero si-

-Pero nada Harry. Todos aquí lo vemos- lo demás asintieron, menos Matt quien estaba algo apartado escuchando únicamente- ¿Cuántos si, sino has usado en menos de 1 minuto? No puedes saber lo que hubiera pasado, nadie lo sabe, no puedes culparte por eso.

-Hermione tiene razón, solo tienes 16 años, llevas demasiadas cosas encima- añadió Neville.

-No te debería importar lo que piensen los demás, nosotros somos tus amigos y te conocemos- dijo Luna.

Las lágrimas de Harry comenzaron a caer silenciosas y todos menos Voldemort le abrazaron quien contemplaba la escena desde atrás.

-Mira que eres tonto- dijo Hermione- siento haberte pegado- dijo llorando.

-Supongo que debo estar agradecido de que no me rompieras la nariz como a Malfoy- dijo haciéndolos reír.

Voldemort no pudo evitar sorprenderse cómo todos quitando a los pocos que tenía delante eran capaces de cambiar rápidamente su opinión sobre el Niño-Que-Vivió, de alguien a quien todos querían cerca a alguien al que ultrajaban y repudiaban. También le sorprendió lo rápido que Potter caía en esos juegos, no hacía falta prácticamente nada, cualquier mención a un ser querido y acababa perdiendo los estribos y toda racionalidad, pero eso él lo sabía bien, había jugado a ese juego con Potter infinidad de veces.

No se sentía responsable de la muerte de su padrino pero hasta él veía que el chico no había tenido la culpa. Sabía que había sido Bellatrix quien había actuado por su cuenta incluso sin recibir una orden. Pero el chico se culpaba, cada fibra de su ser se culpaba así mismo. Y en parte entendía su forma de pensar pero aún así fue Voldemort en sí mismo el que había metido esas ideas en él, por lo tanto el chico lo más sensato que podía hacer era culparlo a él y aún así, no había salido su nombre a relucir en ningún momento. Todo era extraño en sí mismo.

Había descubierto que la fuerza del chico eran sus amigos, sin ellos probablemente Potter no sería nadie y se habría roto, enfrascado en una de las múltiples auto-culpas que se imponía. Entonces, Voldemort dedujo que para romperlo, primero tendría que acabar con ellos, uno por uno para que no le quedase nada que lo sostuviera y tener su rendición absoluta, lo que le haría perder toda racionalidad y dejando simplemente a un adolescente impulsivo y predecible que incluso le rogara que lo matara.


AnaM1707: Que bueno verte en esta historia también, gracias por seguirla ^_^