Voldemort había descubierto que Malfoy iba solo a la sala de los menesteres a una hora determinada prácticamente todos los días.

Estuvo esperando "pacientemente" a que saliera para posteriormente noquearlo y meterlo en un aula que sabía que permanecía vacía a esas horas. Había sido tan fácil que le disgustaba, eso era todo lo que un mortifago joven era, una decepción.

-Rennervate- susurró trayendo de vuelta a Draco a la consciencia.

Draco pestañeó un par de veces antes de abrir finalmente sus ojos, cuando vio a Matt mirándole fijamente intentó coger su varita, descubriendo al instante que no podía porque tenía las manos atadas a la espalda. Matt lo miraba son una sonrisa siniestra que le hizo sobresaltarse. Su sentidos de autoconservación le decían que tenía que usar cualquier táctica para salir de allí. Con un rápido vistazo vio que seguía en el colegio, las paredes seguían siendo las mismas. Eso lo reconfortó, no era un secuestro como tal ni lo había atrapado la Orden.

-¿Quieres dinero?- preguntó Draco intentando ponerse de pie, no iba a dejar que estuvieran por encima de él.

-No, tengo todo lo que quiera y más- dijo Matt mirándolo fijamente.

-¿Qué quieres entonces?- preguntó altivo a pesar de estar en esa situación.

-A veces me extraña cómo los Malfoy intentáis agarraros a vuestro poder y digniddad inútilmente en las situaciones más inhóspitas- dijo en tono aburrido.

-Eso es más de lo que tu nunca tendrás- dijo escupiendo a Matt.

-Crucio- dijo Matt con sus ojos llameantes.

Voldemort pudo ver la sorpresa en los ojos de Draco antes de que cayese al suelo con un golpe sordo, sus gritos se alzaron inmediatamente ensordecedores en la habitación. A Voldemort le daba igual, había silenciado el aula previamente. Mantuvo la maldición exactamente 30 segundos en los que la voz de Draco había alcanzado nuevos decibelios. Al finalizarla, yacía en el suelo, en posición fetal con los ojos cerrados, tembloroso, jadeando desesperadamente por aire. Se acercó a él a paso lento.

-Mírame- ordenó Matt pero no lo hizo- Mírame- dijo elevando el tono de voz.

Los ojos de Draco se abrieron alarmados con las pupilas dilatadas y horrorizadas. Intentó retroceder pero sus músculos adoloridos y sus manos atadas no se lo permitieron.

Voldemort lo levantó fácilmente sujetándolo de la túnica y puso su cuerpo tembloroso contra la pared, mirándolo fijamente. Draco sabía que independientemente de la maldición en ese momento hubiese estado temblando igual, al menos tenía una escusa para la imagen patética que sabía que estaba dando.

Draco apreció como el aura de Matt se oscurecía y sintió cómo su magia se alzaba entre ellos, imponente y poderosa, no concebía como alguien de su edad podía poseer tanto poder. Los pelos se le erizaron en respuesta y sus ojos se agrandaron en pánico. Pudo sentir el instinto asesino que Matt emanaba.

-No me gustan los juegos cuando no los dirijo yo- dijo seriamente- Espero que no se te pase por la cabeza mirarme de menos a partir de ahora. Yo estoy por encima de ti en niveles que no podrías llegar a imaginar. Si me estorbas no dudaré en deshacerme de ti. Tu a quien llaman el príncipe de Slytherin no eres más que escoria como tu padre, que no se te suba a la cabeza-siseó.

Draco incapaz de decir nada únicamente asintió en respuesta y aun cuando desató sus manos fue incapaz de moverse. Estaba aturdido, pensando en la posibilidad de que Matt conociera a su padre o de que fuera un mortífago como él pero no se atrevió a preguntarle.

Cuando Matt se alejó de él, no perdió el tiempo y aún con sus músculos agarrotados salió corriendo del aula, no iba a quedarse y fingir que no estaba muerto de miedo, no engañaría a nadie. Al ver como salía corriendo Voldemort recordó entonces porque había decidido no marcar a nadie con menos de 17 años, seguían siendo críos, fueran sangre pura, ricos o no, pero bien, no es que considerara a Draco como un seguidor, lo había hecho para castigar a su familia porque sabía que sus padres no lo deseaban y tan malditamente cobardes que eran que tampoco se opondrían.


Harry bajo corriendo del despacho de Dumbledore, había visto en el pensadero una forma de derrotar a Voldemort, eso le había dado esperanzas. Aunque también tendría que convencer al profesor Slughorn para que le diera el verdadero recuerdo y no era algo que le satisficiera, él no disfrutaba acercarse a los demás para obtener información pero supuso que en este caso era necesario.

Encontró a sus amigos en la sala común haciendo unos trabajos, solo quedaba Matt. Necesitaba compartir con él lo que sabía, quizá podría decirle como acercarse a Slughorn sin ser demasiado evidente, se suponía que los Slytherin eran expertos en estas cosas. Encontrarlo fue más fácil de lo esperado, Hermione les comentó que solía estar a esas horas en la biblioteca porque la sala común de Slytherin era fría y no lograba concentrarse del todo. Fue el primer sitio que miraron y tenía razón. Sin embargo, no fue tan fácil que se uniera a ellos. Los obligó a esperar a que terminara sus tareas, a Hermione le complació la idea y regresó a por sus cosas. Mientras tanto Ron y Harry cogieron un libro de la biblioteca que hablaba de Quiddich. Matt los había amenazado más de una vez por no callarse y aunque ellos lo intentaban y al principio hablaban en susurros luego el volumen de voz se iba elevando. Hermione se alegraba de tener a Matt de su lado para controlarlos, antes lo tenía que hacer sola y a veces se sentía incomprendida.

Hacía tiempo que había descubierto que Matt y ella compartían el amor por la lectura pero el que fuera igual de aplicado que ella fue algo que tardó en descubrir un poco más. Además, le encantaba su escritura, era muy fina y elegante y aunque no tomaba nunca apuntes en clase, siempre hacía los trabajos bien, lo había declarado su rival en los aspectos académicos y eso había hecho que ella se esforzara más todavía si es que era posible.

Cuando finalmente Matt y Hermione terminaron, arrastraron a Matt igual de emocionados que antes a la sala de los menesteres, cuya habitación cálida se había vuelto su lugar de reunión, ya que no podían meter a Matt en la torre de Gryffindor. Las primeras veces, Harry había propuesto infiltrarlo con la capa de invisibilidad pero Hermione se había negado a romper una regla por algo tan innecesario. Afirmando que solo estaba dispuesta a transgredir las normas si era estrictamente necesario.

-Cuéntanos Harry, ¿qué es lo que hablaste con Dumbledore que es tan importante?- preguntó Ron.

-Me ha pedido que me acerque al profesor Slughorn, que me gane su confianza.

-¿Y por qué te pidió eso?- preguntó Hermione confundida.

-Porque quiere que consiga un recuerdo sobre una conversación que el profesor tuvo con Voldemort cuando iba a Hogwarts.

-¿Y es importante?- preguntó Matt.

-Según parece está relacionado con la forma de derrotarlo. Es necesario para saber cuantos horrocrux creó o al menos la cantidad aproximada, eso es lo que cree Dumbledore.

La cicatriz de Harry empezó a latir nuevamente, ardiendo debido a la ira que Voldemort había sentido al saber que habían descubierto sobre la creación de sus Horrocrux y que el niño iba contando por ahí su secreto abiertamente, lo que hizo que Harry soltara un quejido de dolor. Sus amigos le miraron preocupados pero les indicó que estaba bien.

-¿Qué es eso de Horrocrux?-preguntó Hermione confundida.

-Es una forma de dividir el alma- contestó Matt con el semblante serio.

-¿Cómo lo sabes?- preguntó Ron.

-Lo vimos una vez en Durmstrang- dijo Matt encogiéndose de hombros- ya sabes que allí profundizamos más en las artes oscuras- ante el rostro horrorizado de Ron añadió- No vimos como crearlos solo lo que son.

Ron suspiró de alivio y Voldemort sacudió su cabeza.

-¿Y por qué es tan importante eso?- preguntó Hermione confundida.

-Si destruimos esos Horrocrux podemos derrotarlo para que no regrese nunca.

Harry soltó un quejido de dolor y dejó de hablar apretándose la frente con ambas manos y cayendo desde el sofá al frío suelo de rodillas. Sentía que su cabeza iba a explotar de un momento a otro. Ron y Hermione que estaban en el sillón de enfrente se levantaron rápidamente y se arrodillaron a su lado preocupados. Voldemort simplemente permaneció mirando fijamente a la chimenea que había al lado, viendo el crepitar de las llamas. Pasaron varios minutos hasta que Voldemort consiguió volver a su máscara y tranquilizarse, fue entonces cuando escuchó los gritos de Harry. Gracias a ellos, nadie se había dado cuenta de la expresión que había tenido hacia tan solo unos instantes.

Cuando el dolor cesó, Harry permaneció tendido sudoroso en el suelo unos minutos hasta que finalmente tomó una bocanada de aire y se levantó asegurándole a sus amigos que se encontraba bien. No parecían muy seguros pero lo dejaron pasar.

-¿Quieres decir entonces que hay una esperanza de derrotarlo?

-Si, es la única buena noticia que hemos tenido en años- dijo Harry emocionado- Al principió me asusté un poco pero si es posible destruirlos y debilitar con eso a Voldemort, quizá no sea tan malo.

-¿Y que te hace pensar que va a ser tan fácil?- preguntó Matt- ¿Sabes como se destruyen o que son?

-No tengo ni idea-admitió Harry- pero quizá, en el recuerdo verdadero de Slughorn lo diga.

-Osea que apenas tienes algo, podrías tardar años en saber lo que son. Si fuera tan fácil alguien ya lo habría hecho- dijo Matt.

-Eres un aguafiestas- dijo Ron.

-A ver, Matt tiene algo de razón. Necesitamos información sobre los horrocrux, ver que formas pueden tomar, como destruirlos, donde se pueden esconder, que hacen y otras cosas. Quizá haya algo en la biblioteca o en alguna librería que podamos consultar- dijo Hermione.

-Bien, entonces hagamos eso mientras intento conseguir ese recuerdo. También es posible que Dumledore tenga esas respuestas, tenía muchos frascos con recuerdos. Me enseñó algunos pero aún habían muchos más. Quizá si le doy el recuerdo me lo diga.

-¿Y que más viste?- preguntó Matt frunciendo el ceño.

-Oh, recuerdos de la infancia de Voldemort en el orfanato, pero no voy a hablaros de eso, no hay información importante allí- dijo Harry mirando el suelo.

La cicatriz de Harry volvió a palpitar unos instantes pero por suerte para Harry la ira de Voldemort disminuyó al saber que no iba a ir divulgando su infancia ni a sus mejores amigos. Desconocía porque no iba a hacerlo pero el que no lo hiciera era suficiente para él, no sabía que recuerdos había visto y no quería meterse en la mente de Harry para averiguarlo porque eso supondría revivirlos.

Sabía que en las diversas visitas a Dumbledore habrían hablado de varias cosas que lo harían parecer débil y eso no era algo que sus enemigos debiesen conocer. Así mismo, lo odió todavía más y ansió su muerte más que nunca por haber divulgado las pocas cosas que consideraba íntimas e intocables. Su infancia no podía ser objeto de exposición, la de nadie debería serlo cuando dependes de otros.

...

AnaM1707: oo muchas gracias. Aún así se que todavía tengo camino por mejorar pero que lo valores me hizo feliz :D Tom está a punto de ponerse en marcha, no está muy contento.