Había caído la noche, Harry se había acostado con la capa de invisibilidad y había esperado a que todos estuvieran dormidos para ponérsela e irse sigilosamente. Guardó el mapa y la capa de invisibilidad en unos de los pasajes secretos de Hogwarts, temiendo perderlos si los llevaba consigo.

Conforme se acercaba al bosque prohibido su corazón latía más rápidamente, la incertidumbre siempre era lo peor. Los pelos los tenía como escarpias, haciéndole ver que lo estaba haciendo era una locura. El lo sabía, no había planeado nada. Solo iban a ser él y su varita contra Voldemort y probablemente sus mortífagos. Ver a Bellatrix no era algo para lo que estuviese preparado. No iba a tener oportunidad, lo sabía bien pero aún así se había adentrado en el bosque, atento a cualquier sonido. Se sobresaltaba con cada crujir de ramas y aunque sabía que no debía llamar la atención no pudo evitar iluminar su camino con la varita porque no ver nada era peor que llamar la atención en ese momento.

Le habían citado en el bosque pero no en que parte, no sabía a donde tenía que ir, no sabía cuanto tenía que adentrarse. Supuso que no sería el límite del bosque, Voldemort no era tan estúpido. También había evitado convenientemente el camino que daba a Aragog, enfrentarse a las arañas y Voldemort a la vez no era algo que quisiera. De hecho, no quería volver a ver a esas arañas en su vida si era posible.

Lo primero que Harry escuchó fue un grito, no supo de quien era hasta que se vio así mismo caer al suelo y el dolor empezó a consumirlo. Había gritado él, intento contener otro que amenazaba por salir de sus labios cuando al dolor de por sí intenso se le sumó el de la cicatriz. Vodemort estaba cerca, no había escuchado la maldición pero sabía que era el cruciatus, tampoco la había visto venir, tenía que haberle dado por la espalda. Como pudo con sus músculos agarrotados y temblando aún bajo la maldición se dio la vuelta y lo vio acercarse a paso lento con una sonrisa tan siniestra que le heló sangre. Cuando estuvo a menos de 10 pasos de él la detuvo y Harry como pudo se levantó con la varita en alto, viendo fijamente a Voldemort con su aspecto serpentino enfrente suya.

-¿Dónde está tu público?- dijo Harry mirado fijamente sus ojos rojos.

-Esta vez estamos solos, tu y yo Potter.

-Mientes, eres un cobarde.

Así que el chico que conocía no había desaparecido pensó Voldemort. Su ímpetu solo se mostraba delante suya y aunque aún percibía el miedo en sus ojos, su mirada era firme y desafiante, podía ver la resolución en sus ojos, justo lo que le gustaba de él. Supuso entonces que podía recompensarlo.

-Crucio

Aunque Harry intento esquivarlo, no le dio tiempo y el hechizo lo alcanzó nuevamente. Sintiendo como su cuerpo ardía interiormente bajo las llamas, era como si la sangre comenzara a bullir bajo su piel e intentara salir de su cuerpo como si de magma se tratara. La potencia del mismo parecía haberse multiplicado aún no habiéndose recuperado del anterior. El aire se le escapaba de los pulmones y en un intento involuntario para llenarlos de aire, un grito incontrolable salió de su boca, desgarrando su garganta que ya estaba en llamas mientras su cuerpo temblaba aún habiéndose reducido a una simple bola. Esta vez el dolor permaneció unos instantes aún cuando la maldición fue levantada. A su espalda seguía escuchando la risa burlona de Voldemort y sin querer darle más el gusto, se levantó nuevamente para enfrentarlo con sus ojos mirándole fijamente.

-No deberías provocarme- dijo jugando con su varita en los dedos- yo nunca miento.

-¿Qué quieres de mí?- dijo con voz firme a pesar del dolor y miedo que lo consumía.

-Lo mismo de siempre, tengamos un duelo y esta vez sin interrupciones- dijo mientras volvía a apuntar a Harry con su varita.

Ante esto lo único que hizo Harry fue esconderse detrás de un árbol que tenía a su espalda. Iba a aprovechar el terreno cuanto pudiese. Miró a su alrededor pero solo habían árboles.

-Veo que sigues sin seguir las formalidades ancestrales-siseó con molestia.

Harry corrió por el bosque ocultándose detrás de los árboles mientras escuchaba como varios hechizos impactaban detrás de los troncos que iba dejando a sus espaldas, así como la risa desquiciada de Voldemort. Al menos parecía que verdaderamente no había traído consigo a sus mortífagos.

-Incarcerous- dijo Harry rápidamente saliendo de detrás de un tronco.

-Diffindo.

Pero ese último hechizo no cortó solo las cuerdas, su potencia era tanta que impacto un poco más arriba del codo izquierdo de Harry, desgarrando la carne a su paso. Harry miró la herida y se horrorizó, el corte era profundo y solo le había dado de refilón, si le hubiese dado de lleno, probablemente habría perdido el brazo. Rápidamente retrocedió ocultándose detrás de un nuevo árbol. Estaba perdiendo bastante sangre, no conocía ningún hechizo sanador para esa herida y no había traído nada consigo. Tenía que terminar esto ya o escapar como pudiese.

-Expelliarmus- dijo Harry saliendo del árbol pero no funcionó, fue repelido.

A esto le siguió una cadena de hechizos por ambas partes, iluminando el oscuro bosque de todo tipo de colores proyectados por los hechizos que se lanzaban. En un primer momento, a pesar de que Voldemort estaba repeliendo todos sus hechizos pensó que tenía una oportunidad porque él estaba haciendo lo mismo pero conforme la velocidad de los lanzamientos aumentaba se dio cuenta de que no. Voldemort empezó a combinar el uso de la magia no verbal con la verbal, llegando a impactarle más de un hechizo del que no tuvo tiempo de protegerse.

A pesar de sus entrenamientos de Quiddich sabía que estaba llegando a su limite, tampoco ayudaba el hecho de que otro hechizo hubiese rasguñado su gemelo y costado derecho. No eran heridas profundas como la de su brazo pero aún así dolían. Al contrario que Harry, Vodemort no parecía cansado, parecía que conforme más duraba más veloz se volvía y Harry siendo cada vez más lento se había convertido en un blanco fácil, siendo catapultado hacía atrás y chocando su espalda contra un enorme tronco. El impacto le quitó a Harry el aire que tenía, sus ojos empezaron a llorar sin ni siquiera ser consciente, la visión se le volvió negra unos instantes, no pudo hacer nada más que permanecer sentado, viendo como Voldemort se acercaba lentamente a él. Harry cerró los ojos esperando a que le llegase la maldición asesina, no podía hacer nada para evitarlo, no podía moverse, iba a morir.

Voldemort vio al chico inmóvil con la respiración agitada y con los ojos cerrados. Supo lo que esperaba de él pero no se lo iba a conceder. También sabía desde hacía un tiempo que Potter no podía seguirle el ritmo y había querido terminarlo con ese último hechizo, demostrando la diferencia de poder y poner al chico en su lugar, un digno escarmiento por pensar que podía matarlo. Había jugado con él para que pensara que podía ganarle, para así acabar con su temple, dejándolo sumido en la desesperación. Un recuerdo más que esperaba que alimentase sus pesadillas. Con todo eso hecho solo le quedaba una cosa por hacer.

-Crucio- dijo Voldemort manteniendo la maldición unos instantes que a Harry le parecieron minutos- Recuerda esto cuando se te pase por la cabeza la mínima idea de que puedes matarme- dijo apretando la barbilla de Harry fuertemente para posteriormente esfumarse entre los árboles.

Harry había querido gritar en ese momento, la fuerza de la maldición sumado a sus heridas y su palpitante cicatriz lo habían metido en un estado de dolor que había hecho que se agarrase con uñas y dientes a las consciencia que luchaba por dejarle en el olvido. No había nada más que quisiera que dejarse arrastrar para dejar de experimentar el dolor que sentía pero sabía que era un lujo que no se podía permitir, estar sangrando en medio del bosque por la noche podía atraer a todo tipo de animales. Voldemort no lo había matado, lo había dejado allí desangrándose, humillándolo una vez más.

No sabía como pero había sido capaz de mantener su varita firmemente agarrada así como sus gafas a pesar del impacto. No lo había matado, no sabía porque pero seguía vivo. Supuso que debería estar agradecido pero no se sentía así, era incapaz de moverse y tenía que salir del bosque, la sangre pronto empezaría a llamar a las bestias que se escondían y no quería morir devorado.

Con Voldemort desaparecido, hizo lo único que se le ocurrió mandar un Patronus a Hermione, pidiéndole que llevaran a Madam Pomfrey al bosque.

Hermione se despertó sobresaltada al escuchar el mensaje de Harry. Por un momento pensó que era un sueño pero rápidamente desechó la idea. Le mandó un patronus a Ron y Matt pasándole el mensaje y se fue corriendo en pijama a avisar a Pomfrey.

-Hermione, ¿Qué ha pasado?- gritó Ron desde el otro lado de la escalera todavía en pijama.

-No lo se. Voy a la enfermería, ves con Hagrid, es el que mejor conoce el bosque.

-De acuerdo.

Hermione terminó de bajar las escaleras corriendo y se encontró con Peeves alertando de su presencia y llamando la atención. Intentó acelerar el paso sabiendo que el maldito poltergeist habría provocado que los profesores que estaba de guardia vinieran hacia ella. Hermione había procurado deslizarse por los atajos que conocía, hubiese sido más fácil con el mapa del merodeador pero no tenía tiempo de ponerse a buscarlo en el cuarto de Harry. Pero lo peor se confirmo al doblar la última esquina y encontrarse de cara con Snape. Hermione ahogó un grito, viendo como la enfermería estaba tan solo a unos a metros, solo un pasillo, había estado tan cerca.

-Profesor Snape-dijo sin aliento-necesito ir a la enfermería.

-Granger, ¿que hace montando un escándalo a estas horas? 20 puntos menos para Gryffindor.

-Profesor, necesito ir a la enfermería.

-No le van a dar nada para dormir a estas horas, vuelva a la cama.

-Es Harry, profesor, creo...creo que está herido, deje que vaya a la enfermería.

-Dirled, ¿usted también? Juntarse con Potter claramente es una mala influencia- dijo dedicándole una mirada de desdén.

-Matt-dijo aliviada- avisa a Pomfrey, corre.

Pero Matt no lo hizo, se acercó más a Snape.

Voldemort se había sorprendido al haber visto como una nutria se acercaba a él. Estaba yendo a las mazmorras cuando se le había aparecido. Hacía como 20 minutos que había dejado al chico en el bosque, se sorprendía que hubiese avisado a Hermione después de haber ido solo al bosque. Si bien le había hecho varios cortes sabía que nada por si solo era letal. Y si bien le había lanzado la maldición cruciatus, perfectamente podía haberse arrastrado hacia la puertas al cabo de un tiempo. Pero dado que le habían avisado y que tenía un papel que cumplir había renunciado a dormir esa noche y se resignó en buscar a Hermione.

-Profesor Snape, deje que vayamos a la enfermería, si ha sido solo una pesadilla de Hermione puede castigarnos.

Snape los agarró de la parte de atrás de la capa y se los llevo prácticamente arrastras hasta la enfermería donde Hermione apresuradamente explicó lo poco que sabía. Madam Pomfrey sacudió la cabeza y desapareció nuevamente a su despacho para comunicarse con Dumbledore por la chimenea y ponerlo sobre aviso. A continuación, se oyeron varios frascos golpeando entre sí y la enfermera salió con una pequeña bolsa que contenía probablemente una variedad de pociones.

Era increíble la actitud que su círculo interno tenía con él. Obviamente no sabían que era Voldemort pero eso no era escusa. Iba a maldecir a Snape hasta el cansancio en la próxima reunión.

Al llegar al límite del bosque, se encontraron a Ron y a Hagrid. Ron miró asustado al profesor Snape y el susodicho lo fulminó con la mirada.

-Siempre son los mismos causando problemas- dijo Snape.

-No tenemos tiempo para esto- dijo Pomfrey.

Comenzaron a adentrarse en el bosque con la varitas en alto, llamando a Harry pero sin obtener respuesta. Snape no hacía más que quejarse haciendo ver que Potter no estaba en el bosque y que esto no era nada más que una tomadura de pelo por parte de los Gryffindor y desgraciadamente uno de su casa, al que dijo fehacientemente que había que ponerle el sombrero de nuevo.

Voldemort quería torturarlo en ese mismo instante, la furia llameaba en su interior contenida. Su auto-control estaba mejorando desde su incursión en Hogwarts.

Los chicos ignoraron sus quejas y elevaron más el tono de voz. A los 10 minutos de búsqueda vieron como se alzaban en el cielo chispas rojas. Ron y Hermione salieron a la carrera, adelantando a sus profesores, con ellos a sus espaldas.

La vista que se encontraron los paralizó en el sitio. Harry estaba sentado en el suelo apoyado en un árbol con la varita levantada, apuntando en su dirección. Además, habían tres lobos enormes derribados cerca de donde se encontraba. Harry estaba muy pálido y unos temblores recorrían cada centímetro de su cuerpo.

-Harry- dijo Hermione después de ahogar un grito.

-Hermione- dijo apenas audible con voz ronca- sabía que vendrías.

Una tos ronca sacudió su cuerpo mientras bajaba la varita.

Madam pomfrey iluminó el terreno con su varita, brillado a máxima potencia junto con la luz de las varitas de los demás. Los ojos de Voldemort se abrieron con sorpresa al ver el estado del chico. Él no lo había dejado así, este no era el aspecto que tenía cuando se había ido ni el que supuestamente debía tener, debería haber sido capaz de regresar por su propio pie. Comprobó cada centímetro de su piel con sus ojos y vio que tenía varias manchas de sangre, de hecho, la sangre había teñido algunas de las hojas que habían a su alrededor pero parecía que los lobos no habían llegado a atacarle. Entonces, ¿eso lo había provocado él? se preguntaba Voldemort. Potter estaba moribundo, no le hacía falta realizar ningún diagnóstico para saberlo.

Voldemort empezó a sentir una especie de peso en su interior, como si una piedra se hubiese alojado directamente en su estómago. Harry no podía morir se dijo así mismo, nunca moría así que ahora no podía hacerlo, no cuando él no había querido matarlo. Los recuerdos de esa misma tarde relajados enfrente del lago asaltaron su mente. No se suponía que esto sucediese pensó mirándolo de arriba a abajo de nuevo.

-Estás sangrando- dijo Ron viendo a su amigo completamente demacrado.

-Cariño, que te ha pasado- dijo Madam Pomfrey mientras revisaba sus heridas.

-Tengo frío- murmuró Harry.

Inmediatamente Ron y Hermione se quitaron sus capas y se las tendieron encima cuando Pomfrey dejó de revisarlo. La enfermera empezó a revisar su bolsa y le tendió un frasco. Harry lo bebió sin resistirse e hizo una mueca de asco.

-¿Reposición de sangre?- preguntó Snape.

-Ha perdido bastante sangre, tiene una herida bastante profunda en el brazo- dijo y conjuró una camilla- también me preocupan esos temblores y creo que podría tener daño interno.

-¿Nivel de gravedad?- preguntó con voz firme Snape.

-Probablemente alta- Ron y Hermione soltaron un grito ahogado y Pomfrey levitó a Harry poniéndolo en la camilla- Necesito hacer un diagnóstico pero llevará tiempo y la herida del brazo necesita atención inmediata. Creo que lo mejor es que lo traslademos a San Mungo, me harán falta manos para darle la atención que necesita. La reposición de sangre nos va a dar tiempo pero tenemos que darnos prisa- dijo mientras salían del bosque prohibido.

La visión borrosa de Harry había vuelto así como su tos, manchando la camilla de sangre, ya que era incapaz de levantar la mano para taparse la boca.

-Harry, no te duermas- escuchó la voz desesperada de Hermione.

También le pareció escuchar la voz de Dumbledore pero no estaba seguro, la inconsciencia lo llamaba cada vez más fuerte y solo era capaz de escuchar a lo lejos diferentes voces que lo llamaban hasta que al final no podía ni reconocer los dueños de las mismas que paulatinamente se fueron apagando.