Dumbledore había permitido ante la insistencia de los chicos que se quedaran en San Mungo hasta que les dieran los resultados e informaran sobre el estado de Harry. Snape se había ido para informar a McGonagall y seguir con su guardia para mantener el orden por si sucedía algún que otro incidente al no estar la enfermera en la escuela y ser el único con un amplio conocimiento en pociones.

-Hace ya dos horas que están dentro- dijo Hermione paseándose por la sala de espera.

-¿Qué crees que haya pasado?- preguntó Ron.

-Solo se me ocurre que haya sido algún mortífago o...

-No lo digas- le interrumpió Ron- ¿y si ha sido Malfoy? Harry dijo que tramaba algo.

-Si ese fuera el caso, Malfoy estaría igual o peor.

Ron suspiró, tenía que reconocer que Hermione tenía razón.

-¿Crees que esté bien?- dijo Ron en un murmullo, temiendo la respuesta.

-No lo se, Pomfrey dijo que estaba grave y al final se desmayó antes de llegar. Espero que llegáramos a tiempo- dijo en medio de un sollozo.

Ron se acercó a donde estaba y la abrazó hasta que Hermione se tranquilizó y lo apartó de ella.

-¿Por qué habría ido al bosque sin decirnos nada por la noche?- preguntó Ron.

-¿De verdad no lo sabes? Harry sabía a lo que iba, estuvo todo el día preocupado tu también lo viste pero no nos dijo nada, intentó convencernos con lo de Sirius y no lo vimos venir. No quería ponernos en peligro y nos lo ocultó.

-¡Pero siempre le hemos ayudado!- gritó Ron.

-Bajar la voz o nos echaran- dijo Matt quien hasta ahora había permanecido sentado en silencio con los ojos cerrados, fingiendo dormir.

-Lo se, es solo que estamos...

-Preocupados- interrumpió Matt- lo se, pero alzar la voz y pasearse de aquí para allá no va a hacer la diferencia.

-¿Cómo puedes decir eso?- protestó Hermione.

-Creo que tiene razón. Deberíamos descansar para cuando despierte- dijo Ron sentándose y arrastrando a Hermione.

Poco tiempo después las puertas se abrieron entrando Dumbledore y Pomfrey. Los ojos del director recuperaron su brillo habitual al observar como los tres jóvenes se levantaron como resortes al verlos, sonriendo ante el gesto. Aún así, los dos estaban claramente cansados y la túnica de Pomfrey seguía manchada de sangre.

-¿Co-como está?-consiguió preguntar Hermione.

Los dos profesores soltaron de forma sincronizada un largo suspiro.

-Está fuera de peligro, llegamos a tiempo- dijo Dumbledore.

Ron y Hermione soltaron un grito de alivio y se abrazaron con lágrimas de felicidad cayendo por sus ojos.

-¿Pero?-preguntó Matt frunciendo el ceño sabiendo por sus caras que había algo más.

Los dos chicos que habían estado tan aliviados anteriormente se habían girado nuevamente mirando a Pomfrey quien seguía con aspecto preocupado. Hermione se sentía incapaz de hablar y el ambiente se llenó por unos segundos de un silencio incómodo, aumentando la tensión que había en el ambiente.

-El señor Potter está fuera de peligro-empezó a decir para tranquilizarlos- Sin embargo, tenía un corte en su brazo izquierdo que ocasionó una gran pérdida de sangre. Sumado a esto su tobillo izquierdo presentaba una pequeña rotura, pero gracias a la poción que pude administrarle antes de venir, eso no fue lo que hizo peligrar su vida.

-Entonces está bien, ¿verdad?- preguntó Ron que parecía haberse tragado una babosa.

-El diagnóstico confirmó que tenía una costilla rota que estaba perforando el pulmón, lo que ocasionó un derrame interno-continuó.

-Pero la magia del chico debería de haber contenido la hemorragia interna- afirmó Matt de brazos cruzados con el ceño fruncido.

Voldemort esperaba que nadie se hubiese dado cuenta de cómo se había referido a Harry y le lanzó una mirada disimulada a Dumbledore. Por un momento se había salido de su papel.

-Si, así es Matt- dijo Pomfrey sorprendida- pero la magia de Potter estaba al limite, estuvo muy cerca de llegar a agotarse mágicamente. No solo lanzó un patronus y un vermillion también aturdió a tres lobos en el bosque. Su magia restante se centró en preservar el pulmón, permitiendo que pudiese respirar. No sabemos que fue lo que pasó antes de que llegáramos, pero supuso un gran estrés para su cuerpo- hizo una pausa y miró a los chicos- se controlaron a tiempo todos los daños, se pondrá bien pero necesitará reposo absoluto.

Voldemort tuvo que admitir esa posibilidad. Sabía que el chico estaba en las últimas y había dado por terminado el juego. Claro que, cuando Potter estaba involucrado nada terminaba según lo planeaba, obviamente no había querido que se agotara y el curso de los acontecimientos había dado un giro inesperado que no supo predecir.

Voldemort supuso que no podrían ir a Hogsmade, tendría que dejar la visita para otro día, le tocaría interpretar el papel del amigo preocupado, maldita sea su suerte, maldecía Voldemort. Pero lo cierto es que ahora que sabía que iba a sobrevivir se sintió mejor. La piedra alojada en su estómago parecía que empezaba a disolverse. Ni siquiera entendía porque había aparecido en primer lugar.

-¿Y los temblores? ¿Tuvo hipotermia?- preguntó Hermione preocupada.

-Los temblores me temo que fueron debidos a un estado febril junto con los efectos del cruciatus- dijo Dumbledore con el gesto apesadumbrado.

-¿Podemos entrar a verle?- preguntó Ron.

-Ahora no. Estará durmiendo hasta la noche. Pero si os vais a Hogwarts ya, podría dejaros mi chimenea para llegar aquí por la noche- repuso Dumbledore pensativo.

-Y chicos, cuento con que convenceréis al señor Potter de que se quede en cama. Aunque se hayan controlado los daños, necesitará reposo para reponerse del drenaje y de que el pulmón sane por completo- los chicos la miraron confundidos- A mi nunca me hace caso- dijo Pomfrey disgustada.

-Con esas heridas tampoco podría hacer mucho-dijo Matt poniendo los ojos en blanco.

-Oh, señor Dirled, se sorprendería de lo que ese mocoso revolucionario es capaz de hacer en esas condiciones- dijo Pomfrey haciendo reír a Ron y Hermione.

Voldemort aún no comprendía como es que casi había logrado matar al chico sin pretenderlo. Las veces que lo había intentado había fallado delante de su círculo interno y ahora casi lo mata sin pena ni gloria. Pero él estaba seguro de que se había contenido, no había lanzado hechizos oscuros y se había asegurado de que las heridas no fueran letales, aunque claramente no tan bien como supuso.

Recordando su encuentro le fue fácil averiguar en que momento se había roto la costilla, debía de haber sido provocado por el impacto con el árbol, justo el último hechizo y con el que casi acaba con la vida de Potter. Eso significaba que lo había sometido al cruciatus con la costilla rota, y si no se había perforado el pulmón inmediatamente con el golpe los temblores de la imperdonable lo habrían hecho. Pero por mucho que repasaba su duelo internamente no fue capaz de averiguar en que momento había cortado su brazo de esa forma ni cuando se había fracturado el tobillo.

Harry no se había movido del árbol en el que lo había dejado, sabía que con esas heridas habría estado en una agonía pura pero ese no había sido su objetivo. Sabía que debería de haberse alegrado por casi conseguir matarlo pero no estaba contento, todo lo contrario, estaba frustrado consigo mismo por no haber sabido valorar los daños provocados, por no haberse controlado tanto como en un principio esperaba. La falta de control no suponía nunca nada bueno.

Ninguno habían prestado atención en clase, ni siquiera Hermione había sido capaz de concentrarse en las lecciones. El Gran Comedor estaba sumido en el silencio, nadie decía nada, todos estaban preocupados por la aparente gravedad del asunto aunque solamente las personas más cercanas a Harry conocían el verdadero estado en el que lo habían encontrado y cual era su estado actual. Todo el colegio se había enterado del traslado de Harry a San Mungo, parecía que todos se habían olvidado de lo que decían a sus espaldas hacía tan solo unas horas. El artículo del profeta sobre Sirius y Harry había sido olvidado, siendo remplazado por la preocupación de cada casa, exceptuando la de Slytherin, quien parecía jactarse de todo lo que le pasaba.

Ginny, Neville y Luna habían pasado todo el día con ellos y si bien en un principio quisieron saber todo lo que sabían y cómo se encontraba Harry, poco después Ginny empezó a acusarlos por haberlos dejado al margen. Fue Matt el que intercedió exponiendo la falta de tiempo. A Hermione y ni siquiera Ron que compartía cuarto con Neville se les había ocurrido avisarle, habían estado tan asustados y preocupados por el patronus que habían salido por patas en pijama y con la capa sin nada más en mente que ayudar a su amigo.

La noche tardó más en llegar de que lo que quisieron. Y aunque Luna, Neville y Ginny entre otros alumnos quisieron ir a San Mnugo, Dumbledore no les dejó. Solamente fueron los tres que esa misma madrugada habían encontrado a Harry. Solo se les iba a permitir una visita corta y nada que pudiese alterarle. Aún así, llevaban un montón de regalos y dulces que les habían dado para Harry, siempre que acababa en la enfermería le llovían los obsequios.

Pomfrey se había quedado todo el día en San Mungo y había dejado a cargo del ala médica a su asistente y al profesor Snape. Cualquier incidente ella acudiría inmediatamente pero por suerte todos habían estado tan abatidos con la noticia que nadie se había metido en ningún problema, todo había estado tranquilo.

Conforme Dumbledore y el trío de amigos se acercaba a la habitación de Harry empezaron a escuchar murmullos, recociendo la voz de Harry casi cuando llegaron a la puerta.

-Deje que vaya a Hogwarts.

-Señor Potter, usted no puede levantarse de la cama.

-Tengo que hablar con Dumbledore.

-Sea lo que sea tendrá que esperar. Por favor, necesita reposo.

La puerta de la habitación se abrió y todos pudieron ver como Pomfrey intentaba empujar a Harry en la cama para que permaneciera tumbado.

-¡Refuerzos! Gracias a Merlín.

Los chicos corrieron inmediatamente a Harry quien se acababa de levantar de la cama aprovechando que Pomfrey lo había soltado, tambaleándose un poco.

-¡A la cama! Si no se tumba ahora mismo, le prohibiré las visitas.

Harry refunfuñó un poco pero finalmente le hizo caso.

-Nos tenías tan preocupados- dijo Hermione abrazando a Harry.

-He escuchado que querías hablar conmigo muchacho. Supongo que es sobre lo sucedido- dijo Dumbledore.

-Si, la otra noche...

-Primero las pociones- interrumpió Pomfrey- ten.

-¿Tres? Oh, vamos, la de nutrientes seguro que no hace falta- dijo mirándola con cara de pena- Está bien, pero solo si autoriza el traslado a Hogwarts- dijo sonriendo.

-Yo autorizaré el traslado en este mismo momento con una condición- dijo Dumbledore lentamente- y es que hará caso a Madam Promfrey en todo momento.

-Pero... necesito una ducha, ¿me ha visto?- dijo Harry haciendo reír a todos.

-Nada diferente a lo usual me temo- refutó Dumbledore- ¿tengo tu palabra, Harry?- el aludido asintió en respuesta- Ahora cuéntenos lo sucedido.

-La serpiente de Voldemort vino una noche a darme un mensaje. Voldemort quería que lo encontrase solo en el bosque.

-Y fuiste por lo que veo.

-Amenazó con matar a mis amigos y si la serpiente entró entonces Voldemort no podía estar lejos, se que cumple sus amenazas-dijo elevando la voz lo que desencadenó en un ataque de tos, expulsando un poco de sangre.

-Dumbledore, el señor Potter no puede alterarse de esta forma, si así van a ser las cosas le voy a pedir que se marche.

-Lo siento, Poppy. Hablaremos tranquilamente.

-Estoy bien- dijo limpiándose con una servilleta- Se que fue una estupidez pero fui al bosque. Al principio no lo vi y me dio una maldición que ni escuché pero creo que fue la maldición cruciatus. Mi parte del trato era únicamente acudir así que intenté ganar tiempo y distraerlo para irme porque estaba él solo y sabía que no iba a poder ganar pero no pude hacerlo.

-Así que hicisteis un duelo- dijo Dumbledore mirándolo fijamente con sus ojos brillando.

-No. Eso no fue duelo. Fue una humillación-dijo agarrando las sábanas con fuerza- estaba jugando conmigo. Pudo haberme matado.

-Pero no lo hizo, ¿por qué?

-No lo se, no uso la maldición asesina en ningún momento. Solo lanzó varios hechizos, la mayoría los conocía pero estuvo jugando conmigo. Lo supe en cuanto empezó a usar magia no verbal. Luego se fue sin más y no podía moverme ni hacer nada, lo único en lo que pensé fue en el patronus.

-¿Para que te pidió que fueras?

-¡No lo se, todo fue muy confuso!- dijo luchando contra un nuevo ataque de tos.

-Es suficiente Albus-recriminó Pomfrey.

-Está bien. Cuando Poppy te de el alta ven a mi despacho y seguiremos con esto, también quiero enseñarte algo. Voy a cumplimentar el alta y procederemos al traslado.

Harry se quedó a solas con sus amigos a quienes apenas se atrevía a mirar ahora.

-Chicos, yo...lo siento.

-Sabemos porque lo hiciste- dijo Hermione con voz baja- y lo entendemos, aún así, preferimos que nos digas las cosas, es nuestra decisión si decidimos seguirte o no. Sabemos a lo que nos enfrentamos y lo que no queremos es verte como te encontramos en el bosque, como estás ahora, no queremos que te enfrentes a eso solo, nos tienes a nosotros. Y no solo nosotros, Ginny, Neville y Luna están muertos de la preocupación. Que no confíes en nosotros es lo que más nos duele Harry.

-No es que no confíe, es que no quiero...-los ojos de Harry se llenaron de lágrimas y no pudo acabar.

-No quieres que pase lo mismo que con Sirius, lo sabemos. Pero Harry siempre hemos hecho las cosas juntos y aunque mi madre me manda mil vociferadores por meterme en líos, se que me mandaría el doble si no te ayudase cuando lo necesitas- dijo Ron- además, ahora tenemos a un Slytherin, deben pensar parecido, no te ofendas Matt, lo cual podemos aprovechar- dijo mirando a Matt.

Los ojos de Harry se encontraron por primera vez desde que habían entrado con los de Matt y en ese momento fue como si todo lo demás desapareciera. Se vio así mismo en el bosque mirando esos mismos ojos que ahora contemplaba, esos ojos que antes eran rojos y ahora eran azules pero la misma fuerza y la misma mirada. Harry empezó a temblar y a toser descontroladamente, salpicando el papel de sangre nuevamente, sus amigos le pedían que respirara tranquilamente pero el no podía, estaba entrando en pánico. No podía ser él, no se veía como él pero aún así sus ojos, esos ojos, eran diferentes y malditamente iguales a la vez, le congelaban los huesos. Siempre le había inquietado su mirada y nunca supo a que le recordaba pero ahora lo sabía, le recordaba a la mirada penetrante de Voldemort.

Vodemort había visto el reconocimiento en los ojos de Harry, pero él no estaba preparado para dejar caer su máscara, tendría que ganarse su confianza y sabía como iba a hacerlo, Harry solo tenía un palpito no tenía ni una sola prueba. Por lo que se acercó a él tranquilo mostrando una ligera preocupación.

-Respira Harry- susurró Matt palmeándole la espalda. A Harry se le pusieron los pelos de punta pero consiguió retomar el control de su respiración.


AnaM1707: Sí, has dado bastante en el punto. Por una parte, intenta debilitarlo, la escena del bosque sin duda es como un juego del gato y el ratón, simplemente por el hecho de que Harry pensara que podía de alguna forma derrotarlo y por otra parte... el roce hace el cariño (?), está conociendo a regañadientes otro lado de Harry, viendo las cosas desde la otra perspectiva... aunque sin duda no es arrepentimiento,puede que algo de culpa (y sin ser consciente) pero no más allá, al menos aún no.