Después de cenar Harry le pidió a Ron y Hermione que se adelantaran porque tenía que darle una cosa a Matt que se le había olvidado. Los chicos quisieron esperarle pero los convenció de que tardaría poco y que era mejor si lo esperaban en la sala común. Finalmente, estando recelosos se quedaron con él hasta que Matt salió, ya que tenían miedo de que se fuera solo a hacer alguna de las suyas. Cuando llegó Matt a pesar de las protestas de Harry, Ron y Hermione le pidieron que si veía algo sospechoso de su parte se asegurara de acompañarlo a la torre de Gryffindor y que ellos estarían esperándole en la sala común.
Harry se encaminó con Matt a la torre de astronomía. Durante todo el camino no hizo más que quejarse de lo sobreprotectores que se habían vuelto sus amigos y para desgracia de Harry, Matt pensaba que se lo había ganado a pulso.
-Ten- dijo tendiéndole a Matt un paquete nada más llegar.
-¿Qué es esto?- inquirió.
-Un regalo. Ya no puedes devolverlo, así que espero que te guste.
-¿Cuando?
-Hoy, en la tienda de antigüedades- dijo con una sonrisa- ábrelo.
Voldemort miró el paquete como si fuera algo raro. Era la primera vez que supiera que le regalaban algo y no sabía muy bien como debía sentirse respecto a eso. Si hubiera estado en su cuarto le hubiera lanzado al menos media docena de hechizos para comprobar si estaba maldito pero por desgracia no podía hacer eso en ese momento.
Lentamente desenvolvió el envoltorio y al ver que no pasaba nada sacó el contenido, dándole el papel a Harry y quedándose en las manos una pequeña caja que giró entre sus dedos, observándola con curiosidad. Era bastante refinada, no podía decir que no le gustara. Pasó los dedos por la imagen de la serpiente y el león.
-¿Qué es?- preguntó todavía mirándola.
-Es una caja de música- dijo Harry abriendo la tapa- tienes que poner aquí un pelo y proyectar tu magia tocándola, debería funcionar como una especie de huella digital.
-¿Quieres que meta un pelo aquí?-preguntó mirándole a los ojos.
Harry asintió, poniéndose nervioso. Pero Matt no lo hizo, siguió mirándole con una expresión extraña y algo cautelosa.
-Si no te gusta puedes decírmelo, me la quedaré- dijo pero Matt negó con la cabeza- ¡Oh!-dijo pareciendo comprender, siempre se olvidaba que en el mundo mágico cosas como los pelos, las uñas o la sangre de uno se podían usar para muchas cosas- Si es porque no te fías puedo hacerlo yo, luego cambias el pelo y ya está.
Voldemot lo siguió mirando con la misma expresión sopesando las posibilidades de que fuera una trampa e incapaz de sacar una conclusión se metió en su mente. No profundizó, simplemente se quedó como un observador más como la otra vez que lo hizo. Estuvo tan solo unos segundos y comprobó que el chico únicamente estaba preocupado por si le gustaba o había hecho algo mal. Recordó entonces que Harry era tan solo un adolescente.
Sin decir nada, se arrancó un pelo de la cabeza de raíz y antes de colocarlo miró a Harry cuyos ojos brillaban como pequeñas estrellas. Colocó el pelo en la ranura y tocó la serpiente de la tapa. Inmediatamente la caja empezó a brillar con una luz morada tenue y una melodía suave y desconocida los envolvió.
Harry parpadeo confuso.
-¿Qué estás sintiendo?- preguntó.
-¿Qué?- lo miró sin comprender.
-La caja emite una melodía y color según tus emociones en el momento.
Voldemort cerró la caja de música inmediatamente al escuchar eso, no se podía creer lo que había pretendido hacer el mocoso, sus emociones que siempre ocultaba tan bien pretendía desvelarlas así como así pero Harry había tenido tiempo suficiente para apreciar como la melodía cambiaba y un tono rojizo iluminaba las paredes antes de desaparecer todo en una fracción de segundo.
Estaba enfadado. Sin duda, se había molestado. No le gustaba el regalo, Harry temía que la destrozase.
-Lo siento, no te ha gustado- dijo tragando saliva- yo.. no quería molestarte.
Los ojos de Matt lo miraban enfurecidos y Harry no pudo evitar dar un paso atrás. Tenía incluso la tentación de sacar su varita pero no debía, Matt nunca le había hecho nada, pero transmitía un aspecto sombrío que le erizaba el vello de la piel.
Voldemort dio un paso hacía él y Harry únicamente pudo retroceder otro.
-Matt, de verdad que no pretendía ofenderte. Dámela si no te gusta- dijo tendiendo la mano negándose a retroceder más.
-¿Por qué querrías darme eso?- inquirió enfurecido.
-Me pareció un obsequio bonito y original, la idea también es buena-dijo tragando saliva.
-¿Que te hace pensar que quiero escuchar mis emociones?
-No lo se. Simplemente me gustó. También pensé que podría servir como guía, a veces sentimos cosas que no sabemos interpretar o de las que no somos conscientes, pensé que podría ayudar con eso. Igual ni puede dársele ese enfoque pero fue lo que pensé. Pero de verdad, si no te gusta dámelo.
Voldemort se dio cuenta de que lo había asustado, había dejado caer su fachada y casi lo ataca igual que hizo con Malfoy, había estado muy cerca de perder el control.
-Me gusta- dijo Matt en un intento de arreglarlo pero puedo ver que no le creía- Es la primera vez que me regalan algo- dijo intentando convencerle- que no sean mis padres claro.
-¿Tus amigos de Durmstrang no te dieron nada?
-No, no era muy popular allí, por eso me siento incómodo con los regalos.
-Ah, entiendo ese sentimiento. El primer regalo que puedo recordar que me hicieran fue a los 11 años al llegar a Hogwarts, hasta entonces nadie me había dado nada- dijo algo nostálgico.
-¿Tus parientes no te regalaban nada?
-No, vivo con mis tíos y no tengo lo que se dice una buena relación. Bueno, Supongo que mis padres lo hicieron pero no puedo recordarlo- dijo con una triste sonrisa - Entonces, ¿estamos bien? ¿no te molestó el regalo?
-No, fue solo la incomodidad del momento, todo está bien, gracias- dijo sonriéndole.
Voldemort se quedó mirando la expresión de Harry, daba igual que fuera en su papel de Matt o no siempre sacaba a relucir cosas que molestaban a Harry.
Hasta entonces Harry no se había dado cuenta de lo cerca que estaban y de que estaba apoyado en la pared, únicamente los separaba la caja de música que Matt tenía en sus manos. Y sin saber muy bien que hacía Harry se puso de puntillas y se inclinó hacia Matt, dándole un tierno beso en los labios que apenas duró unos segundos. Cuando abrió los ojos vio a Matt mirándolo con los ojos abiertos como platos, claramente sorprendido y Harry entró en pánico, su cara se puso roja como un tomate y le gustaría que la tierra se lo tragase. Ni siquiera sabía porque lo había hecho, había sido un impulso que su cuerpo había decidido seguir y ahora no sabía como lidiar con eso. Pero Matt no decía nada, solo lo miraba y eso lo ponía más nervioso. Sentía que su cerebro iba a mil por hora y que habían pasado minutos desde su impudencia cuando en realidad solo habían pasado unos pocos segundos.
-Lo siento- dijo Harry antes de salir de la torre de astronomía corriendo a toda velocidad.
Voldemort se quedó solo en la misma posición, mirando donde antes había estado el chico. Puso unos dedos en sus labios donde había sentido ese suave toque, rememorando lo que había pasado. ¿Cómo se ha atrevido a besarme? eso es lo que se preguntaba una y otra vez. ¿Y por qué? ¿Acaso le gustaba al mocoso? Le dieron ganas de desvelarle quien era para ver su reacción. Pero había sentido algo en su pecho que no había sentido nunca, no sabía lo que era. Estuvo tentado a abrir la caja de música para ver de que color se iluminaba y que tipo de melodía sonaba pero se negó. Si lo hiciera no podría reconocerse así mismo.
Harry llegó jadeando a la sala común como si hubiese corrido una maratón. Se alegró de que sus amigos no estuvieran esperándole como habían dicho porque no quería mentirles ni contar lo que había hecho. Harry no sabía como iba a mirar a la cara a Matt mañana.
Hermione sabía que algo pasaba, incluso Ron que no era muy perceptivo se había dado cuenta. Ayer aprovechando que era domingo Harry tuvo la escusa perfecta y no salió de la sala común. Se puso a hacer toda la montaña de trabajos que tenían, incluso aunque no fueran ni para esa semana, le escribió una carta a Remus, sacó el equipo de mantenimiento de escobas y empezó a pulir su saeta de fuego, ordenó su baúl, visitó a Dobby en las cocinas y se subió con la capa de invisibilidad la comida a su torre e intentó investigar sobre los Horrocruxes en uno de los libros que había cogido Hermione.
Al llegar el lunes, bajó a desayunar resignado y terminó de comer tan rápido que llegó el primero a clase. Y en clase, fue la gota que colmó el vaso, Harry quien en todo el curso había estado sentándose con Matt, acabó sentándose con Ron y Hermione con Matt. Matt estaba completamente serio mirando a Harry, hecho una furia y Hermione vio como Harry ni se molestaba en mirarle, de hecho sabía que lo estaba evitando. Estaba claro que el comportamiento de Harry tenía que ver con Matt y estaba segura que se debía al encuentro que habían tenido después de Hogsmeade, aunque desconocía que era lo que había pasado pero el comportamiento raro de su amigo vino justo al día siguiente.
Cuando una clase terminaba, Harry guardaba todo rápidamente y llevaba a rastras a Ron a la siguiente. Hermione no sabía si meterse o no, ya había estado en medio de las peleas infantiles de Ron y Harry y no quería volver a pasar por eso. Pero independientemente Hermione supo que nunca quería ser el foco del enfado de Matt, imponía mucho.
-Parece que los sabelotodos han decidido juntarse, estupendo- dijo Snape mirando hacia Hermione y Matt.
-Quiero que escribáis un ensayo exhaustivo sobre como resistirse a la maldición imperius por parejas, quizá así entreguéis algo de calidad y no la bazofia que me entregasteis sobre usos antiguos de la maldición cruciatus- espetó Snape.
-¿Lo hacemos juntos Harry?-dijo Ron y Harry asintió- Eres un experto en resistirse a esa maldición, acabaremos pronto el ensayo-dijo alegre.
-No creo que Snape se conforme con mis impresiones-murmuró Harry.
-Potter, no sabe cuanto he echado de menos decir esto, 10 puntos menos para Gryffindor-dijo Snape, quien llevaba un tiempo viendo como no dejaban de murmurar.
-Pero profesor ya había terminado la clase, no puede hacer eso-replicó Harry.
-Oh, si que puedo si. Y la clase termina cuando yo lo digo, ahora salgan, desaparezcan de mi vista.
Ron simplemente sacó a arrastras a Harry de la clase quien estuvo a punto de lanzarse contra el ahora profesor de D.C.A.O. Harry estaba indignado, no había hecho nada para que le quitaran puntos, era la primera clase que tenía con él en una semana. Estaba tan enfrascado en eso que no se dio cuenta de dos cosas: la primera que la cicatriz había empezado a palpitar y la segunda que por primera vez en todo el día no había salido huyendo. Se dio cuenta tarde, cuando Matt le cogió del brazo y sin decir nada se lo llevó a estirones separándolo de Ron quien estaba perplejo con la boca abierta y aunque Harry quiso soltarse no lo consiguió, Matt apretó más fuerte su agarre y Harry tuvo que usar la otra mano para tocarse la cabeza, ahora empezaba a notar el dolor palpitante de la cicatriz.
-Suéltame- dijo Harry.
-Cuando hablemos-contestó Matt fríamente.
-Ahora no, siento que me va a explotar la cabeza- dijo con la cara contorsionándose de dolor.
Voldemort lo miró pero no lo soltó, sabía que lo estaba ocasionando él e intentó tranquilizarse pero no era algo que pudiese hacer, así que simplemente lo ignoró y lo lanzó al primer aula que sabía que estaría vacía, cerró la puerta con un hechizo no verbal y se cruzó de brazos delante de la puerta.
Harry estaba apoyado en una mesa con una mano mientras que con la otra agarraba su cabeza, apretando los dientes, intentando no gritar, aunque se podía escuchar claramente gemidos de dolor.
-¿Por qué me has estado ignorando?-preguntó Matt.
-No te he estado evi-¡Joder!-exclamó cuando el dolor se hizo más fuerte-hablemos en otro momento-pidió nuevamente Harry quien se había sentado en una silla y tenía la cabeza entre sus brazos apoyados en sus rodillas.
-No. Dime, ¿por qué me has evitado?-dijo acercándose a él.
Harry era incapaz de contestarle, si lo hacía lo primero que iba a salir era un grito que ya notaba como se formaba en su garganta.
Voldemort lo obligó a levantarse y lo zarandeo fácilmente hasta llegar a la pared que Harry tenía justo detrás.
-¡Mírame!-ordenó Matt.
Pero Harry no podía, sentía arder su cabeza, sus ojos, era como si todo estuviese en llamas y aunque intentó abrir los ojos, la luz le molestaba tanto que apenas pudo hacerlo.
Matt le quitó las manos de la cabeza y el grito de Harry no tardó en oírse, abriendo los ojos finalmente, como si las manos estuviesen bloqueando parte del dolor que sentía. Y entonces ocurrió algo que lo hizo callarse de golpe, Matt atrapó su boca y empezó a besarle salvajemente, el dolor que sentía desapareció por completo y una vez superado el shock le correspondió el beso, poniendo sus manos alrededor de su pelo mientras Matt lo agarraba de la cintura y lo arrastraba más hacia él, saboreando sus labios. Harry gimió al sentir como Matt mordía su labio inferior. Ambos se separaron jadeando por la falta de aire y Harry lo miraba confundido, deseando juntar sus labios nuevamente.
-No vuelvas a evitarme por algo como esto, no vuelvas a disculparte por algo que no quiero- dijo Matt con expresión seria.
-Tenía miedo de haber traspasado una línea-murmuró Harry.
-Y lo hiciste, pero no me disgustó- dijo Matt mirando a Harry, suavizando su expresión.
Los ojos de Harry brillaban como pequeños luceros en una noche oscura, su pelo estaba revuelto de las sacudidas que Harry le había dado antes y sus mejillas estaban sonrosadas, mordiéndose el labio.
Voldemort ni siquiera sabía porque lo había hecho pero en ese día y medio que Harry había estando evitándole no pudo parar de pensar en el regalo, en el beso, en ese momento de la torre de astronomía y aunque al principio pensó que era mejor así, se encontró a sí mismo cada vez más enfadado por la indiferencia de Harry así como intentando encontrarse con él para hablar y tenerlo cerca. Su pecho seguía haciendo cosas extrañas cuando le ignoraba y no sabía lo que significaba. Al final, todo había hecho que acabara besándolo sin planearlo. Sin embargo, no podía decir que no le había gustado la primera vez y sin duda no podía decir que hubiese odiado el que él había iniciado.
-No volveré a huir de ti-dijo Harry antes de lanzarse nuevamente a besar esos labios.
Este último beso fue sosegado, juguetón, donde cada uno atrapaba el labio del otro haciéndolos desear más. Finalmente se separaron y Harry se apoyó en el pecho de Matt con la respiración agitada, pero más feliz de lo que nunca se había sentido. Nunca seguir un impulso había sido tan placentero.
LindenCorina15: Me alegra leerlo, ¡gracias! Espero que la reacción de Voldemort al regalo de Harry cumpliese tus expectativas ;)
