Cuando sonó el despertador, Harry se levantó como un resorte de la cama, había dormido mejor de lo que alguna vez lo había hecho, estaba en una nube. Despertó a Ron y le metió prisa mientras se vestía a toda velocidad, lo que hizo que saliese del dormitorio tambaleándose mientras se ponía el último zapato. Ron lo miraba aturdido sin levantarse todavía, únicamente se había incorporado en la cama, todavía medio dormido. No entendía que bicho le había picado a Harry, pero claro, lo que Ron no sabía es que Harry necesitaba ver a Matt cuanto antes porque no sabía si lo del otro día había sido un sueño o fruto de su imaginación.
Salió a paso apresurado de la sala común en dirección al gran comedor, poco le faltaba por echar a correr. Las puertas estaban abiertas pero no había nadie así que salió y se apoyó en la pared esperando a que llegara Matt, nervioso. La gente empezó a llegar incluidos Ron y Hermione quienes le preguntaron que le ocurría pero Harry no soltó prenda, solo que estaba esperando a Matt.
Poco después puntual como nadie, se acercaba a ellos Matt con una sonrisa maliciosa, mirándolos. Pasó a Hermione y Ron y se puso delante de Harry quien al mirar sus ojos se lanzó a darle un pico.
-Buenos días- dijo Harry mirando su reacción.
-Buenos días- respondió Matt.
Se escucharon gritos de sorpresa. Hermione y Ron los miraron sorprendidos.
-¿Desde cuando?- preguntó Hermione.
-Ayer- dijo Harry ruborizado.
-Ay Harry, me alegro tanto por los dos- dijo abrazándolos.
Pero Harry solo podía ver la expresión de Ron de incredulidad y no sabía como interpretarlo.
-Ron...- dijo Harry.
-¿Que no te gustaba Ginny?- preguntó Ron.
Harry negó con la cabeza.
-Es solo como una hermana pequeña para mi.
-Pero a Ginny le gustas- replicó Ron.
-Lo se, pero nunca podré verla como ella quiere.
-Alguna vez yo te he...ya sabes- dijo Ron incómodo.
-No, claro que no. Eres como mi hermano.
-Bien, me habías asustado por un momento- dijo Ron poniéndose la mano en el pecho.
-Que tonto eres- dijo Hermione.
Hermione ya se había temido lo peor igual que Harry pero lo había aceptado con mucha rapidez. Se alegraban de que algo así no los fuera a separar. Pero el buen humor lo interrumpió la voz burlona de Malfoy.
-Vaya, no sabía que fueras marica Potter.
Lo siguiente que se escuchó fue el golpe sordo de Malfoy en el suelo. Harry le había pegado un puñetazo que lo había tumbado. Aunque la caída fue más por la sorpresa de la acción que del golpe en sí.
-No te voy a pasar ninguna más, Malfoy.
Draco se levantó dispuesto a devolverle el golpe pero se detuvo al ver la figura imponente de Matt justo detrás de Potter.
-¿Tienes algo en contra de los maricas, Draco? - dijo Matt con tono juguetón mientras sonreía.
-Dirled, no sabía que Potter y tu...- dijo tragando saliva.
-Largo- dijo mirándole fríamente.
Y Draco entró al comedor sin pensárselo dos veces.
-Algún día tienes que decirnos que le hiciste a Malfoy- dijo Ron palmeándole la espalda- eres increíble.
En clases todo volvió a la normalidad, Harry volvió a sentarse con Matt y Hermione con Ron. Pero Harry era incapaz de mantener el culo en el asiento, igual estaba Ron. No paraban de mirarse el uno al otro, contando los minutos que quedaban para que finalizara la última hora. El primer partido de quidditch de Gryffindor estaba cerca y habían conseguido reservar el campo toda la tarde para hacer los entrenamientos.
En cuanto McGonagall dio la clase por terminada Harry salió corriendo del aula junto con Ron para cambiarse y recoger su escoba. Era el primer año de Harry como capitán, hacía tiempo que habían hecho las pruebas y aunque habían sido caóticas estaba contento con el equipo. No obstante, no había podido entrenar con ellos desde hacía casi dos semanas por culpa del encuentro con Voldemort y aunque había dado las directrices le daba miedo ver como se habían desarrollado las cosas.
De camino al campo Harry se quedó mirando un punto a lo lejos con la saeta de fuego en la mano y le pidió a Ron que se adelantara con el baúl que contenía las pelotas.
-¿No vas a entrenar?- preguntó Matt a su espalda.
Hermione estaba a su lado, habían ido a ver el entrenamiento. Voldemort sabía por lo que Snape le había contado que Harry era bueno en quidditch, de hecho en sus propias palabras fue: "El mocoso arrogante solo es bueno para el quidditch, igual que su patético padre", pero nunca le había visto jugar. En sus años como estudiante no había prestado atención al deporte, conocía las reglas pero nunca había intentado jugar ni le había llamado la atención como para seguirlo.
-Si, ahora voy- contestó, mirando todavía el mismo punto.
-¿Estás bien Harry?- preguntó Hermione poniéndole la mano en el hombro.
-Si, es solo que me acabo de acordar de Sirius. Ya sabes que siempre venía a verme jugar en su forma de animago y se quedaba por allí- dijo señalándole la zona- En ese entonces pensaba que era el Grim-dijo riéndose- y me dio esta escoba cuando la mía se rompió, aunque gracias a Hermione casi me quedo sin ella- dijo guiñándole un ojo.
-Me equivoqué solo a medias y lo sabes. Nunca dejarás de restregármelo.
-No te equivocas a menudo, tengo que aprovechar. Bueno, me tengo que ir, me estarán esperando.
Voldemort se sentó en las gradas al lado de Hermione. Observó la expresión determinada de Harry desde que pisó el campo, se notaba que el equipo entero le guardaba respeto y todos permanecían en silencio cuando hablaba. Se organizaron en seguida y practicaron un par de jugadas de forma individual y grupal. Posteriormente, se dividieron en dos grupos e intentaron obstaculizar a Harry para que no cogiese la Snitch, pero él se deslizaba por el aire con gracia esquivando a todos a gran velocidad independientemente de las bludgers.
Harry fue el último en abandonar el campo, sentía que tenía que recuperar el tiempo perdido así que estuvo atrapando la Snitch varias veces y Ron se quedó cronometrando el tiempo que tardaba en verla y luego cuanto tardaba en atraparla. Cuando estuvo satisfecho, bajó en picado hasta estar próximo del suelo y detener la escoba al pie del campo, bajando de un salto.
-Eso se ha sentido bien- dijo Harry al llegar a Ron- ¿cómo ha estado?
-Mejor incluso que la vez pasada, yo creo que este año nos llevaremos la copa-dijo Ron emocionado.
Voldemort estaba sorprendido de la habilidad que tenía Harry, claramente podría dedicarse en un futuro a jugar profesionalmente. Estaba seguro de ello aún cuando no sabía mucho sobre el deporte. Le había preguntado a Hermione si Harry quería dedicarse a eso en el futuro pero ella le había dicho que era complicado, que le correspondía a Harry decírselo. La respuesta no fue de su agrado, le dejó con curiosidad lo que hizo que intentara tras meditarlo muy brevemente meterse por primera vez en la cabeza de Hermione.
-¿Estás usando legeremancia?- preguntó Hermione enfadada.
Voldemort se sobresaltó interiormente y salió de su cabeza. No había hecho nada más que estar como observador pero lo había descubierto, no muchos podían hacer eso.
-¿Cómo lo has sabido?- preguntó Matt sin intentar ocultar su sopresa.
-Lo he sentido. No tengo buenos escudos mentales pero noto la presencia de alguien fácilmente. He leído mucho sobre el tema, se como se siente. ¿Por qué lo has hecho?
-Quería saber la respuesta a la pregunta.
-Ya te dije que se lo preguntaras a él- dijo levantándose y dejándolo atrás.
-Vamos a dejarlo para otro día, tengo sueño-protestó Harry.
-Dijimos de hacerlo hoy- repuso Hermione-he sacado los libros para eso de la sección prohibida, tengo que devolverlos pasado mañana. Snape no me dará el permiso otra vez.
-Claro, como tu no has estado entrenando hasta las tantas- se quejó Ron.
Tanto Ron como Harry estaban tirados en un sofá de la sala de menesteres con los ojos cerrados, soñolientos. Una vez habían dejado el campo y se habían dado una ducha habían perdido toda la energía y tenían que hacer fuerza para mantener los ojos abiertos.
-Nadie os dijo que estuvierais tanto tiempo- protestó Hermione.
-Sinceramente estoy cansado, no me apetece hacer una tarea de Snape y menos aún hablar de la maldición imperius-dijo Harry enumerando con los dedos de la mano, Ron asintió con la cabeza enérgicamente en cada punto.
-Pero hay que hacerlo, vamos-sentenció Matt sin dar opción a réplicas.
Ron se levantó del sofá y fue a sentarse con Harry, dejando el otro libre para que se sentaran Hermione y Matt, ya que eran las parejas que se habían formado para hacer el trabajo.
En la media hora que el dúo sabelotodo había aprovechado para empezar a hacer la tarea, leyendo libros y haciendo anotaciones, Ron y Harry no habían empezado, habían cogido un libro pero todo lo que salían de sus bocas eran suspiros y bostezos. Hermione los fulminaba con la mirada y apunto estuvo de llamarles la atención o de echarlos.
-A ver Harry, en realidad, da igual lo que pongamos, Snape nos va a poner mala nota porque estás tu-dijo Ron con franqueza.
-Vaya gracias, creo recordar que me pediste hacer equipo por mis amplias experiencias que lo iban a facilitar- dijo Harry poniendo mala cara.
-Si, es cierto pero aún no has dicho nada. A ver, ¿tu que dirías que la maldición imperius es igual independientemente del lanzador o no?-preguntó Ron.
Matt y Hermione levantaron la vista de los libros mirando a Harry, quien estaba pensativo.
-Umm... no creo que dependa del lanzador-dijo Harry mientras Ron apuntaba.
-¿No? ¿Y cómo se siente?- preguntó confuso Ron.
-A ver, es que esto es difícil de explicar, es muy abstracto, la maldición cruciatus es más fácil de definir.
-Sensaciones o pensamientos o no se, energías espirituales, lo que recuerdes-propuso Ron.
-Con el falso Moody simplemente pensé: "¿Por qué tengo que hacer esto?", vi que era una estupidez subirme a una mesa y no sentí la necesidad de hacerlo así que me negué. Todas las veces sentí lo mismo y con Voldemort desde el primer momento pensé: "No quiero hacerlo". Pero en los dos casos se siente mucha paz, se estaba muy a gusto en realidad, es como cuando te vas a la cama después de un duro partido de quidditch y te durmieses satisfecho. En realidad, sería fácil dejarse llevar, es todo tan tranquilo que la voz debe ser como el canto de una sirena que arrastra a los marineros.
-¿Entonces como te resistes? Dime los pasos.
-¿Los pasos?-preguntó con una ceja enarcada- solo pienso que no quiero hacerlo y ya está.
Ron lo miraba con una mueca.
-No creo que podamos usar eso Harry, Snape nos hará comernos los papeles- dijo con disgusto.
-O también puedes decir que hace falta ser un cabezota indomable para resistirse- intervino Matt.
-Supongo que podemos usar eso, gracias Matt- dijo Ron apuntando pese a las protestas de Harry.
-¿Y tu que sentiste con la de Moody?
-¿Yo? Era como estar drogado, me parecía bien todo lo que decía así que lo hice-dijo encogiéndose de hombros- parecía una buena idea en ese momento.
Todos se echaron a reír ante su afirmación.
-Deberías quitar lo de las vivencias en primera persona de Harry. Cuando Snape lo lea, ya lo veo diciendo algo como: "Oh, harry tiene deseos de fardar por haber tenido la suerte de resistirse al imperius, ven aquí y veamos"- dijo rodando los ojos Harry
-Si, buena idea, pongamos que es de alguien anónimo-repuso Ron.
Finalmente todos consiguieron ponerse en modo trabajo aunque unos más que otros. Harry y Ron a pesar de ser los últimos en empezar fueron los primeros en terminar y su trabajo era mucho más breve que en comparación con el del dúo que tenían delante, quienes seguían enfrascados en la lectura de los libros.
