Hora libre 2: Cooperativa de golosinas.
Los tres caminamos de regreso al patio, no sé porque pero de un momento a otro el ambiente se volvió algo tenso, me siento demasiado incómodo y a eso hay que agregarle que estoy en traje de baño... creo que hubiera sido buena idea traer mi camiseta para cubrirme el torso.
Al llegar los silbidos de adulación y los comentarios sobre mi aspecto en traje de baño no se hacen esperar, eso aumenta de manera gradual el rubor en mis mejillas y tengo que tener la mirada desviada todo el tiempo para evitar chocar con sus miradas examinadoras. Me avergüenza tanto. Quiero salir corriendo de aquí. Ahora sé que tal vez debí hacerle caso a la voz que me dio la oportunidad de salir corriendo antes de entrar en esta casa. Me arrepiento tanto.
Mikasa me devuelve mi helado flotante y me pide que la acompañe a la piscina aunque solo sea para mojarnos los pies. Levi ha vuelto a su conversación con Hanji y ambos ya están sentados en esas sillas especiales para tomar el sol, ambos portan lentes de sol bastante elegantes, algo así como los lentes que solían, o suelen, usar los policías. Me gustan, tal vez me compre unos con la beca del mes que entra. Tal vez no porque suelo gastarla toda en libros.
Me dedico a patalear en el agua, tanto Mikasa como yo nos hemos sentado en los bordes, esa sonrisa forzada de antes ha desaparecido y en su lugar hay una sonrisa de lo más amable, me hace platica, me pregunta si se tocar algún instrumento y le cuento que durante la secundaria se supone que tenía que aprender a tocar la guitarra pero si tuve diez clases a lo largo de los tres años es demasiado, pero que se tocar la flauta, de hecho no, hace mucho que no toco una que no recuerdo más que un par de notas. Ella, por supuesto, sabe tocar desde el clarinete y el flautín hasta el piano, el violín, la viola y el violonchelo, eso hace que mi increíble habilidad de tocar dos notas en la flauta parezca inútil, de hecho es inútil.
Durante esa pequeña plática descubro demasiadas cosas, de las cuales no estoy seguro de que querer saber por completo.
Mikasa es agradable no lo niego pero las palabras inocentes que salen de su boca me dan a entender que esta celosa de su hermano mayor por unos segundos. Por ejemplo, al hablar de los instrumentos de música que tocan, sé que ambos han recibido la misma educación musical, pero ella no puede evitar agregar un "Pero Levi es pésimo para el piano, prefiere el violín porque es más fácil, yo por supuesto se dominar ambos instrumentos" en lo que a mí respecta, el violín es más difícil que el piano, no sé porque, siempre he tenido esa idea, también cuando hablamos de cuantos idiomas dominamos, allí puedo ser adulador de lo fácil que se me da aprender diferentes idiomas, como el inglés, el francés, alemán, italiano y japonés, ella me felicita y dice cosas agradables, cuando es su turno de presumir mi cantidad de idiomas aprendidos se convierte en algo nulo ya que tanto ella como Levi conocen más de quince idiomas diferentes, eso incluye el ruso, griego, árabe y otros tantos con gramáticas imposibles, al menos para mí, en esta ocasión agrega "Pero Levi no puede con el árabe, no lo entiende en lo absoluto" y así ese tipo de comentarios se meten dentro de nuestra conversación académica y de conocimientos.
Por mi parte solo puedo pensar que al ser gemelos, nacer el mismo día y compartir todo durante toda su vida debe ser algo difícil, no la compadezco, pero creo que puedo comprender el hecho de que ella este molesta con su hermano y puedo comprender otro par de cosas, entre ellas los comentarios de la profesora Reiss con respecto al rebelde alumno popular Ackerman.
Supongo que Levi ha destacado demasiado durante su vida, posiblemente debió ser el primero en caminar y recibió todos los aplausos, aprendió a hablar primero y todos lo llenaron de felicitaciones, mientras que Mikasa tenía que conformarse con ser siempre la segunda, debió ser duro para ella tener que soportar las frases de "¿Por qué no eres igual a tu hermano?" No lo sé son solo suposiciones mías pero eso es lo que logro entender entre líneas de esta conversación. Algunas veces yo recibo ese tipo de comentarios cuando mis padres me comparan con algunos de sus pacientes o con mis mismos parientes, te baja la autoestima en picada. También haciendo conjeturas creo comprender el porqué de la repentina rebeldía del chico, al ser siempre el centro de atención, destacar por ser el mejor en todo y ver el odio que su hermana desprendía hacia él... prefirió darle vía libre a ella, supuso que era el momento para que su hermana menor también brillara y que su brillo propio se opacara, tal vez no era consciente del desprecio de su hermana hasta mucho después, cuando pudo captarlo prefirió ser menospreciado por todos y no por su propia hermana. Debe ser algo duro.
Por el rabillo del ojo visualizo al chico en cuestión, está bebiendo un refresco de naranja mientras conversa con Hanji, ambos parecen entenderse bien. Me pregunto qué tipo de relación tendrán.
Cuando mi vaso está vacío me incorporo para dejarlo en la mesa con las frituras y las golosinas y vuelvo a sentarme, solo puedo poner mi trasero unos segundos cuando alguien me rodea el tobillo y me jala al interior de la alberca, siento el impacto del agua sobre mi cuerpo y mi primer instinto es aguantar la respiración y apretar los ojos. Pataleo y braceo hasta que me siento libre del agarre después saco la cabeza al aire para poder ser capaz de respirar, la sorpresa y el impacto me han robado el aliento.
—¿Te asustaste? —pregunta el menor de los Ackerman.
Aun jadeo, como si me hubiese ahogado.
—Demasiado, no vuelvas a hacerlo, por favor. —digo suplicante.
— ¿Estás bien? —preguntan al mismo tiempo los festejados de esta fiesta. Mikasa con preocupación al aire libre y Levi con un interés oculto.
— Si, solo me espante un poco. —contesto con una risita nerviosa.
Me doy cuenta que en verdad la alberca no es demasiado honda, me llega a la barbilla si me paro de puntillas... de hecho si es honda pero me agrada la sensación de las suaves olas golpeando mi cuerpo así que decido intentar que tanto he olvidado de mis clases fallidas de natación aquella vez que fuimos a la hacienda por parte de la escuela. Me sorprende saber que no, en realidad no soy tan cabeza de teflón y que aún recuerdo como patalear y bracear debo parecer un perro nadando pero me estoy divirtiendo bastante.
—Entonces si sabes nadar. —dice Farlan una vez que me da alcance.
— Un poco, solo se flotar y bracear bajo el agua, aunque no aguanto mucho tiempo la respiración.
—Te reto a llegar a la otra esquina. —dice pasando por alto mis palabras.
— No, la verdad no creo que sea muy…
Ni siquiera me deja terminar cuando me jala a uno de los extremos de la piscina y se prepara para nadar en carrera.
— Listos... fuera.
Sale disparado y yo apenas puedo ser capaz de reaccionar, así que me hundo y empiezo a hacer lo único que se de natación, nadar bajo el agua, no soy consciente de cuánto tiempo aguantare sin aire pero braceo y pataleo rápidamente para alcanzarlo. Es demasiado infantil lo que hago pero de verme como un aburrido más de lo que soy pues qué más da sin hago un poco el ridículo, nado con todas mis fuerzas hasta que siento las baldosas resbaladizas del final del otro lado de la piscina.
—No lo haces mal. —me adula el chico y otros más miembros de la familia se le unen.
— ¿Por qué no te unes a la carrera, Levi?—dice el hombre del cabello rubio.
Ambos vemos al chico que se baja los lentes sobre la nariz y niega con la cabeza.
—No tengo ganas, que lo haga Mikasa. —allí esta. Pasándole un momento de debut a su hermana.
—No sería muy justo. —dice una de sus primas que se parece demasiado a Mikasa. —Ella es mujer, sería divertido ver a tres hombres compitiendo. —luego todos los demás se le unen.
—Anda. ¿Por qué no vienes? ¿Tienes miedo de que la rata de biblioteca te gane? —digo yo en tono burlón, cosa que por cierto es demasiado riesgosa, pero parece ejercer un tipo de efecto en él.
Por su puesto toda la familia se me une con sonidos de "Uhhhhhh" como si lo que yo acabo de hacer fuera plantearle un reto. Que bien puede ser verdad.
—Anda, ve... no has tocado el agua en toda la tarde. —agrega su tía Dennis.
Él suspira como si estuviera exasperado. Le da sus lentes y refresco a Hanji y se acerca a nosotros, se deshace de sus sandalias y de una camiseta que le protege del sol, dejando a la vista lo que es un cuerpo de atleta, después de todo se nota a simple vista que es el capitán del equipo de baloncesto de nuestro plantel, después amenazadoramente se acerca hasta la orilla donde estoy y se pone a cuclillas, nuestras narices casi chocan.
— Ninguna rata de biblioteca me puede vencer en algo tan básico como la natación. —es una locura porque ya todos han empezado a hacer apuestas.
Nos ponemos en marcas y casi al instante me arrepiento de haberle hecho ese reto tan infantil, debo admitir que estoy temblando. Trato de mentalizarme de que esto es solo un juego, que mi orgullo no se ira por el drenaje y que no seré objeto de burlas, pero la inseguridad que siento es mucho más grande en este momento.
— Bien, cuando suelte el silbato saltaran. —dice el tío Ackerman.
Los tres nos ponemos en el borde de la piscina y nos preparamos para recibir el silbatazo.
¡ZAZ! Allí esta y yo he reaccionado un segundo más tarde gracias a los nervios.
Titubeo y después de decidirme salto al agua.
Pataleo y braceo pero mis compañeros me llevan una ventaja enorme, en poco tiempo me he quedado sin aire y tengo que detenerme a la mitad de mi carrera porque puedo jurar que podría desmayarme. Una vez que saco la cabeza al final de la marca veo que tanto Farlan como Levi están esperando mi llegada. Qué vergüenza. Lentamente me hundo en el agua mientras todos empiezan a pedir las ganancias de sus pequeñas apuestas sobre este reto diminuto.
Salgo de la piscina y me sacudo el agua salpicando las baldosas azules de los bordes, siento como tiemblo, hace mucho que no hacia ejercicio y esto supone un desgaste muy grande aunque no deja de ser rehabilitante, veo a Mikasa acercarse con un vaso de helado flotante y una toalla, pero alguien le gana y me deja caer una toalla en la cabeza. Al alzar la vista me encuentro con Levi caminando delante de mí.
—Vas a resfriarte. —dice antes de ir hacia la carpa.
Veo como Mikasa se molesta pero aun así se acerca a darme la bebida.
— ¿Estás bien? —pregunta ayudándome a secarme la cabeza.
—Sí, gracias. —le sonrió y le permito ayudarme.
Me siento en la mesa junto a todos pero de un momento a otro estoy moqueando y estornudando sin control, parece que nadar no ha sido mi idea más brillante, ahora hay una probabilidad de que me resfrié. Genial.
— Eren... sube por tu ropa, no vaya a ser que te enfermes. —dice la tía Dennis.
Yo asiento y enredado en la toalla me encamino hacia el interior de la mansión, estoy temblando, solo ruego que no empiece a darme temperatura en ese instante porque sería la gota que derrame el vaso.
Dudo un poco en entrar o no entrar a la habitación de Levi, he venido sin avisarle y sería muy maleducado de mi parte entrar sin su consentimiento, sería como invadir su privacidad y no soy ese tipo de persona. Al final cuando no dejo de estornudar pido perdón mentalmente y abro la puerta, rápidamente tomo mi ropa y entro en el baño a cambiarme, el traje de baño está chorreando y empiezo a ponerme demasiado nervioso que salpico todo a mi paso, entre tratar de secarme rápidamente y no mojar más cosas.
Alguien toca la puerta y mis nervios se disparan.
—Ya voy, un momento. —digo y trato de apresurarme pero la puerta se abre antes de que pueda vestirme correctamente y Farlan entra por ella.
—Dice la tía Dennis que tomes un baño.
—Ahhh, no, así estoy bien, pero gracias, ¿Podrías salir? Estoy terminando de cambiarme.
Pero el niño no tiene esas intenciones.
Me mira de arriba abajo y me cohíbe demasiado que no logro mover un solo musculo, vaya ni siquiera parpadeo.
—Tu cuerpo me recuerda al de una chica, tienes la cintura demasiado delgada. —dice después de un rato.
— ¿Disculpa? Eso no es demasiado educado.
—Aun así no entiendo cómo es que le gustas a mi hermana, entiendo el porqué de mi hermano pero...
—¿Qué? —interrumpo.
Él me sonríe de manera burlona y divertida, los nervios aparecen de nuevo llevándose los estornudos, prefiero seguir estornudando, esta situación me incomoda demasiado.
— Por favor, necesito cambiarme. —sueno más a que estoy suplicando a que estoy dando una orden.
Este niño dos años menor no va a intimidarme. Aunque ya lo esté haciendo.
— ¿Por qué? No es como si fueras una chica, tienes exactamente lo mismo que yo. —camina acercándose más a mí y yo me quedo sin espacio para huir.
—Sí, pero es demasiado incómodo.
—¿Porque? —casi susurra.
—Pues... porque sí.
Otro toquido interrumpe. Lo que necesito. Más multitud.
—Apresúrense... ¿Qué están haciendo? — Levi observa la escena.
Es tan vergonzoso que no se si voy a ser capaz de recuperarme.
Estoy en bóxer, con la camiseta a punto de ponérmela, con la cara roja por la vergüenza y su hermano menor esta en traje de baño casi encima de mí. No es una escena de lo más cómoda ni digna de ver.
—Farlan, Dennis quiere que le ayudes con el pastel. —el tono de Levi ha cambiado.
El chico sonríe, me guiña un ojo, me lanza un beso en el aire y con pasos altaneros sale del baño no sin antes despedirse con un:
—Nos vemos después.
Creo que estoy a punto de llorar.
Sin decir nada Levi cierra la puerta y me deja terminar de vestirme.
Nuevamente trato de darme el tiempo necesario para recuperarme de este pequeño trauma que no desaparecerá en un buen tiempo. Un niño de quince años acosando a un adulto de casi dieciocho. Que lamentable soy.
Con la cara ardiendo y la mirada en el suelo salgo del baño y me topo con un Levi a punto de cambiarse.
—Lo siento. —digo desviando la mirada
Creo que la temperatura está haciendo su aparición.
— ¿Te hizo algo? —pregunta abrochándose unas sandalias de cuero café.
— ¿Tu hermano? No, solo vino a avisarme que podía tomar un baño. —digo aunque en mi mente respondo con un "Me ha acosado y hay una posibilidad de que mi autoestima no vuelva hasta dentro de una semana"
—Bien, hay que bajar, van a partir el pastel.
Yo asiento y lo sigo escaleras abajo.
Me siento algo mareado y con mucho sueño, parezco un bebé después de darse un baño, solo pensando en dormir.
Mientras bajamos las escaleras patino y caigo mal durante el último escalón, así que recibo un buen golpe en el trasero, fijo que no es nada y continuamos caminando, pero me duele, tengo el cuerpo demasiado maltratado a estas fechas.
El año pasado estuve en el equipo de lucha olímpica pero me salí casi a inicios de diciembre porque más que practicar y hacer músculos me convertí en el muñeco de prácticas de todo el equipo, no había día en que no volviera a casa con las rodillas moradas gracias a mis malas caídas y a las agresivas tacleadas que me daban, siempre volvía todo morado, mis rodillas sufrieron demasiado, las colchonetas no hacían al completo su trabajo y en más de una ocasión me sangraron. Una vez perdí el conocimiento después de semejante golpe que recibí. Mi papá decía que era demasiado débil y que era necesario que siguiera entrenando para agarrar masa muscular pero no sabía cuánto tiempo iba a soportar todo ese maltrato, que si bien solo era entrenamiento, a mí siempre me tocaba la peor parte de los golpes. Mi rodilla derecha aún tiene un bonito recuerdo de esas experiencias.
Una vez que terminamos de cantar las mañanitas reparten el pastel, algo demasiado delicioso, aunque en realidad yo no lo llamaría pastel porque tiene flan y helado, es una combinación un tanto extraña pero sabe bien. Isabel llega a la casa casi a las seis de la tarde, todos la reciben con el mismo brío que cuando me recibieron a mí, le hacen preguntas y le cuentan todo mi show con el agua. Ella, a pesar de que llega un poco cohibida, rápidamente se adapta a la situación y empieza a relatar la vez que casi me ahogo en aquel paseo escolar y la vez que fui arrastrado por las olas cuando fuimos a la playa, es muy graciosa la historia pero no deja de ser vergonzosa.
Poco a poco llega a caer la noche, hacen una especie de espectáculo nocturno con unas luciérnagas que llegan de repente durante esta época de octubre, apagan todas las luces de la casa y nos quedamos embobados admirando la belleza de esas criaturas luminiscentes. He visto un montón en toda mi vida pero debo admitir que aquí, en la ciudad, es un espectáculo digno de ver, alumbran la noche con sus débiles luces, una solo se vería como un punto de luz pero todas en conjunto hace una maravilla, ya que su luz es casi imitante de la luz que irradia una vela, suave y pacífica. Me gusta.
—¿Por qué no se quedan a dormir? —pregunta la tía Dennis cuando Isabel anuncia que es hora de regresar a casa.
—No creo...
—Está bien, tenemos habitaciones extras, no hay problema por eso.
Algo me dice de que les emociona que tanto mi prima como yo hayamos asistido hoy, durante todo el día no deje de preguntarme en que momento llegarían esas personas que siempre rodean al famoso dúo Ackerman, nadie a excepción de Hanji apareció, se por boca de la abuela Doris que Hanji es prácticamente de la familia, sus padres son amigos de ellos y se conocen de hace años, décadas tal vez. Me pregunto... que tanto saben de la vida escolar de estos dos.
Después de que Isabel se excuse un millar de veces, nos dejan ir bajo la excusa de que mi madre llega hoy del hospital y al no pasar mucho tiempo en casa trata de disfrutar cada segundo que está con nosotros.
— ¿Te has divertido? —pregunta Isabel después de que llegamos a la casa.
— Algo, es una familia bastante divertida. Casi como la nuestra.
—¿En serio? Y yo que pensaba que nuestra familia ya es de por si un raro espécimen en este mundo.
Al día siguiente amanezco con el cuerpo gritándome de dolor y con una terrible temperatura y gripa. Mis padres no llegan hasta la tarde, mi mamá marco en la mañana para verificar que aún seguimos vivos y han dicho que después de una junta regresaran a la casa. Espero seguir vivo para ese entonces.
Gracias por leer.
Parlev.
