Actividades extracurriculares 1ra hora
A B C del amor.
(Levi)
Jamás creí en el amor a primera vista, el simple nombre ya de por si es demasiado estúpido. Es decir, ¿Cómo te enamoras de alguien solo por un vistazo? Eso es lo más ridículo que alguien puede hacer. Nadie se enamora de esa forma, quizá solo te atraiga el físico de esa persona, por lo que sexy, lo lindo, tierno, hermoso, etc. Pero solo es eso. Atracción física. No amor. Quien diga lo contrario está mal, es erróneo, es un idiota que necesita un buen golpe en la cabeza o un psicólogo urgente. Ha como está la situación es más fácil, rápido y barato el golpe. Por otro lado... Creo firmemente en el amor por segunda vista. Es diferente, mucho, porque de alguna forma ya conoces a esa persona especial, si, por un día, pero ese maldito día hace la diferencia, una diferencia abismal. ¿Cómo lo sé? Porque estoy pasando por ello. Sí, me he enamorado por segunda vista. Es algo de lo más enfermizo que puede haber en este jodido planeta. El amor, para mí, solo te trae problemas, y de los gruesos, de esos que una vez que entras esta en hebreo salir. Incluso es imposible. Pero aquí estoy, ahogado hasta el tope.
¿Qué paso?
Para esa simple pregunta si no tengo respuesta. Simplemente paso. Entro quedito a mi vida, despacito, sin hacer mucho alboroto y de repente, cuando ya no era posible rechazarlo, exploto.
Adueñándose de mí. Esto suena de lo más ridículo, ni yo lo creo, quien iba a pensar que me enamoraría de una persona como él.
Sí, es un él.
Cualquiera pensaría que al ser uno de los alumnos más populares de este plantel, mi tipo perfecto de pareja seria, rubia, de ojos azules, busto exagerado y cintura de avispa. Para rematar con un perfecto cerebro de termita. Pero no. Mi tipo por ahora es de piel olivácea, cabello castaño, ojos de color indefinido, porque son toda una rareza ya que dependiendo de la iluminación del sol estos cambian de color, azul, verde, gris e incluso dorado, toda una belleza física que no cualquiera posee, es diez centímetros más alto que yo, plano y es un hombre. Amante de la literatura y toda una terquedad.
¿Su nombre?
Eren Jaeger. Alias: "La rata de biblioteca".
Se podría decir que descubrí que incluso yo, podría sentir algo por otra persona ajena a mí mismo, si, hace mucho que deje de lado mi personalidad amable y amorosa, simplemente solo me acarreaba muchos problemas, prefiero ahorrarme los detalles en este momento.
Aunque puede sonar un poco extraño para las personas que he conocido a lo largo de estos tres años, pero yo también tuve esa parte cariñosa y repartidora de amor, como cualquier niñato. Hay veces que es mucho mejor cambiar a la buena antes que a la mala. Yo decidí lo primero. Mi padre fue el culpable de que ahora este en este lio. Él y su maldita forma de hacer las cosas. Solo un día tomo el coche y decidió llevarnos a la escuela, hablar con la profesora titular de mi grupo, Frieda Reiss, para pedirle ayuda sobre cómo hacer que mis notas no cayeran en picada y así yo repitiera curso. Era necesario que yo entrara a la universidad por medio del pase reglamentado, si no, me vería obligado a presentar el jodido examen de admisión, solo tenía una oportunidad y por desgracia no podía negarla, era aceptarla o morir. Así de sencillo era este asunto. Lo vi venir, cuando los ojos de la profesora brillaron, supe que algo malo iba a pasar una vez que las asesorías empezaran, ese brillo de emoción y de tener una grandiosa idea. Supongo que era obvio, es una de esas profesoras que se preocupa en exceso por el bienestar de los alumnos problemas como lo era o lo sigo siendo yo... y como supongo lo era él.
—Tengo al alumno perfecto para esta tarea—dijo una vez que mi padre salió del aula, él no lo alcanzo a escuchar, pero yo sí, a la perfección.
Mi idea de "Alumno perfecto para esta tarea" era: El típico matadito, come libros, lleno de acné asqueroso, obeso y con lentes de fondo de botella, vestido con un pantalón de hace un siglo y la brillante sonrisa provocada por un molesto aparato de ortodoncia que le rodeara la cabeza.
Estaba demasiado equivocado. Ni siquiera lo creí cuando lo vi ese día. Haciendo payasadas frente al pizarrón, susurrando algún tipo de anécdota que debió haber sufrido en algún momento extraño de su vida. Allí de pie, con la mirada risueña, el cabello castaño disparado a todas direcciones, tenía el mismo problema que Farlan para peinarse por las mañanas, su semblante era amable, amistoso pero a la vez reservado y serio, ni siquiera parecía un alumno de último año de preparatoria, era más alto que yo, sí, pero su cara decía lo contrario, podría pasar fácilmente por un chico de quince años, un novato recién salido de la secundaria.
Eren Jaeger. Conocía muy bien ese nombre. No solo por ser el único chico que se la pasaba metido en la biblioteca toda la mañana y parte de la tarde, un amante de la literatura nato, no, esa no era la razón por la que sabía su nombre, la razón era otra bastante diferente. Mikasa.
Ella, mi molesta hermana. En ese tiempo aun me llegaba a contar cualquier insignificante cosa que pasaba en su muy escandalosa vida de chica popular y guapa de la escuela de educación media superior. Ese tiempo aun éramos un poco más unidos que ahora. Como cambian las cosas. ¿No? Lo repetía todo el tiempo, una obsesión que nació desde el preciso momento en el que piso el auditorio el primer día de clases, la semana siguiente después de los resultados de los exámenes, la famosa semana de bienvenida a los de nuevo ingreso. También lo recuerdo. Un chiquillo con cara malhumorada. Iba acompañado de su madre y de su hermana, él realmente parecía molesto, de vez en cuando la chica pelirroja a su lado le susurraba cosas buenas sobre la escuela pero él las ignoraba de manera olímpica, realmente parecía odiar estar pisando esta escuela. Tal vez el plantel #3 no había sido su primera opción del examen. Que mala suerte.
Gracias a Mikasa fue que estuve muy al pendiente del malhumorado chico de cabello castaño de la ceremonia de bienvenida.
— ¿No es lindo? Sus ojos, son tan extraños...
— ¿Los has visto sonreír? Tiene la sonrisa más hermosa del mundo.
—Gano el tercer lugar en el interprepas de literatura.
Ese tipo de comentarios era los que escuchaba día y noche por parte de Mikasa, realmente estaba enamorada de él, desde el primer instante en el que lo vio, no sabía muy bien el porqué, alrededor de todo el campus había chicos con mejor aspecto físico, más listos, más atléticos, mejores partidos para ella. Podría elegir a cualquiera. Sin en cambio estaba perdida por un chico sin la más mínima pizca de gracia. Aunque no siempre estuvo solo, como ahora.
Durante la mitad del primer año siempre iba acompañado de un chico rubio, Armin, era uno de los mejores promedios de nuestra generación, un puesto más abajo que Mikasa y de mí, durante el febrero de ese año algo cambio repentinamente, Mikasa fue la primera en darse cuenta. Fue allí donde empezó a formarse su propia reputación de rata de biblioteca. El siguiente año y el siguiente fueron igual, durante las mañanas y parte de las tardes, encerrado en ese lugar hasta el tope de libros. No era listo. Ni de lejos. Jamás estuvo en la tabla de primeros promedios a nivel general. Simplemente era un alumno regular bastante normal, alguien con notas de lo más normales y con los mismos problemas que el resto para las matemáticas y la química. Pero amaba la literatura más que nada en el mundo, la fantasía, la ficción, la aventura y las cosas que no puedes ver en la vida real, que solo existen en la cabeza de las personas sin nada mejor que hacer que inventarse personajes y mundos alternos a su muy aburrida vida. Quizá por eso prefería la soledad más que otra cosa.
Después de aquel febrero del primer año nunca lo vi sonreír. Ni siquiera mí obsesionada hermana. Creí que era alguien tímido, cohibido, cobarde... alguien sin demasiado que decir y con el miedo a salir al mundo exterior por sí solo. Algo que he aprendido en estos días es a no juzgar a un libro por su portada y a una persona por su cara. Ese mocoso. Descubrí que detrás de esa cara de niño bonito, amable y que puede prestarte su ayuda ante el mínimo llamado de auxilio, hay alguien cruel, despiadado y sin la más mínima importancia hacia el mundo fuera de sí mismo. Es alguien con demasiados misterios dentro, con una mente de lo más extraña. Es una persona que se ha forjado una máscara de indiferencia, quien tiene puesta una armadura contra el mundo, alguien que trata por todos los medios no ser herido, tiene miedo a lo que puede encontrar más allá de sí mismo, por fuera dice lo contrario, ser una persona totalmente autosuficiente, alguien que puede contra todo y todos. Es una persona llena de mentiras, alguien capaz de mentir con su sola presencia. En serio, trata por todos los medios alejarse del mundo.
¿Cómo puede atraerme alguien como él? No tengo ni la más remota idea. Pero lo estoy, perdida y malditamente enamorado de él. Debo admitir que agradezco infinitamente que Mikasa tuviera la brillante idea de invitarlo a nuestra fiesta de cumpleaños, incluso le agradezco a Dennis esa maravillosa idea de la fiesta familiar... aunque no fuera realmente lo mío, yo solo quería pasarme el día metido en mi habitación haciendo dibujos al óleo y ya. Quizá incluso jugando videojuegos o ver alguna película de los 80's. No sé, algo con lo que pasar el rato.
—Supongo que en verdad te atrae esa rata de biblioteca—fue a Farlan al primero que le dije, no de manera directa, si no, haciendo rodeos, algo que llegara al mismo punto sin decirlo directamente. —Es decir, no has parado de decir lo mucho que te irrita su forma tan reservada que es y que te gustaría conocer un poco más de su vida privada. ¿Cuándo fue que te volviste homo?
—No sé... eso mismo me pregunto yo.
—Bueno... tal vez seas bi... digo después de todo aun te gustan las modelos y las chicas, solo es él quien te ha robado la atención esta vez.
—Tal vez.
— ¿Y la empalagosa de Petra Ral?
— ¿Ella que? No tengo nada con ella, ya te dije que fue lo que paso.
—Bueno si, entiendo ese punto, pero... ¿No crees que si ella sigue pegada a ti como un chicle nunca vas a poder entablar una conversación amorosa con él?
— ¿Conversación amorosa?
—Bueno... que te le declares... supongo que tienes pensado hacerlo ¿No?
—Obviamente no.
— ¿Por? ¿No me digas que no deseas darle todo tu amor? Ya sabes... amarlo sobre todas las cosas.
Puse los ojos en blanco después de su comentario seguido de besos ruidosos.
—Es obvio. El idiota es hetero, ¿Te imaginas la cara que pondría si se lo digo?
—Si no arriesgas no ganas, chicle y pega.
—Si no saldría perdiendo más que mi orgullo, no pienso rebajarme de esa forma, hay veces que es mejor callarse, hablar no es siempre la solución a todo.
Farlan lanzo un pesado suspiro ante eso.
—En verdad que eres un idiota...
—Aparte...—le interrumpí—Esta Mikasa, ya sabes lo que pasaría si llega a enterarse de esto.
—Cierto, pero no puedes estarle cediendo todo el tiempo todo lo que tú quieres a ella, también deberías ser algo egoísta a veces.
— ¿Por qué hablas como si ya tuvieras experiencia en este campo?
Él se encogió de hombros mientras devolvía su atención al comic que tenía en las manos.
—Es mucho más fácil hablar que actuar, dar consejos en vez de seguirlos, aprender la teoría que hacer la práctica, ya sabes... supongo que estudiare psicología, podría poner un horario especial para los casos graves de amor, como el tuyo.
—Deja de decir tonterías, primero saca el primer año, Dennis ya te amenazo, no quieres verla enojada de verdad.
—Hablando de eso, tengo tarea de física... ¿Me ayudas?
—No.
—Anda y esta sesión será gratuita.
Hanji fue la segunda en saberlo. Obviamente no por mí. La muy desgraciada se había dado cuenta incluso antes que yo mismo. Esa cuatro ojos es más quisquillosa y lista que nadie. Me pregunto porque no es así en matemáticas.
—Así que finalmente vino... ¿No sientes emoción?
— ¿Por qué debería?
—Bueno... es la persona que te gusta... ¿No? —me lanzó una de esas miradas de "Yo lo sé absolutamente todo".
Casi escupo el refresco por la nariz y ella solo hizo una risita graciosa.
—Di en el clavo, ¿Eh?
—No entiendo de que hablas.
—Claro que lo sabes, se te nota en la cara, la pregunta real es... ¿Desde cuándo? Creí que tú estabas con Petra.
—Creí haberte dado una explicación a mi relación con Ral.
—Bueno nunca se sabe... y mira que en realidad nunca se sabe, mira que enamorarte de un primerizo.
— ¿Primerizo?
—Virgen, hasta la vista, se ve demasiado tierno e infantil, mientras que tú... no eres exactamente un santo, has estado metido en cada embrollo, si Dennis se enterara...
—Cállate... no es como si tú estuvieras muy a salvo de ese asunto.
—Pero mis padres lo saben... a comparación de ti, yo no les oculto nada.
—Dennis no es mi madre y Kenny no está en la casa más que una vez al mes.
—Pero Dennis está a cargo tuyo, deberías ser más agradecido... aun así ese no es el punto, dime... deseo saberlo todo, ¿Desde cuándo mi mejor amigo gnomo gruñón anda cacheteando las banquetas por alguien tan bello, noble y puro como Eren, una rata de biblioteca a tu percepción?
—Déjame en paz...
— ¿Por qué no te unes a la carrera? Levi—interrumpió Arthur.
Después de eso... Llego la semana de los preparativos para el festival de Halloween, de alguna forma la profesora Reiss tuvo la magnífica idea de juntar a mi grupo con el de él, una de las personas que está a favor de que yo siga teniendo mis propios momentos privados con él. No pude estar más agradecido ya que solo nosotros estábamos a cargo de la labor de los muros, la decoración mural... uno de sus talentos ocultos es el dibujo, se le da bien, no como a mí, pero no podemos comparar yo tuve tutores especiales para esa área, mientras él lo ha desarrollado poco a poco.
Aquel día, en el que tuve que buscar como un maldito maniático entre las cosas de Mikasa la dirección de Eren para ir a visitarlo con el pretexto de terminar las láminas. Descubrí no solo esa parte tan infantil de él, una parte demasiado grande, es decir, ¿quién usa pijamas de estampados de animalitos tiernos?, sus sabanas eran rosas y tenía un peluche adornando su cama, sigo sorprendido por esa parte, también descubrí una parte pequeña de su pasado, sé que hurgar en las cosas ajenas no está bien pero no pude evitarlo, ver ese álbum de fotografías. Me prometí volver a sacar esa sonrisa adorable de nuevo en su rostro. Una tarea algo difícil. Ya que no tengo la menor idea de cómo hacerlo. Es decir ¿Cómo hacerlo si no tenemos una relación fija? Ni siquiera somos amigos. Juro que me hubiera gustado besar sus labios, pero no podía cortar la poca interacción amistosa que estábamos teniendo. Sería un error muy grave de mi parte. Luego el pasar con él todo el fin de semana. Ese fue un duro golpe de suerte, no sé quién fue el culpable pero gracias. No solo eso... dormir con él. Por primera vez en toda mi vida sentí la emoción de la que tanto hablan las chicas ridículas de las películas, una emoción oculta dentro de mi cuerpo, en serio, pasar toda una noche con él, en su habitación, debo admitir que me sentí con suerte. De nuevo tuve que contenerme para no hacer tonterías. Como abrazarlo mientras compartíamos cama... jamás sentí tantos deseos de tocarlo como esa noche, el solo acariciar su rostro no me había sido suficiente, en serio deseaba más, solo un poco más.
Gracias por leer.
Parlev.
