Hora de estudio 1: Memorización del primer contacto.
Murmuro las fórmulas de las derivadas e integrales, el lapicero roza con suavidad sobre el papel ya que la punta es demasiado frágil, si aplico demasiada presión rompería una vez más la puntilla, contesto la guía conforme a lo que se supone que tengo que saber, que viene reduciéndose a una muy limitada cantidad de conocimientos bastante básicos, es decir, que el profesor debe de agradecer que se sumar, restar, multiplicar, dividir y por pura suerte también se hacer fracciones, hojeo el libro, bostezo y sigo repasando. Odio las matemáticas, y por consiguiente odio a quien tiene que ver con su creación, claro ellos ya están muertos, no necesitan estudiar para pasar el año. Que buena vida tienen ellos.
A las dos semanas siguientes del festival viene la temporada de exámenes. Claro esto es solo para los de sexto año, primero la ronda antes de salir de vacaciones y después de entrar de vacaciones. Nosotros tenemos que mantener los conocimientos frescos como si fueran vegetales de temporada. Por cierto tengo hambre. No desayune hoy.
Lanzo un suspiro y hago equilibrio con la goma del lapicero. Realmente odio estudiar, este tema es demasiado aburrido y complejo. ¿Cómo rayos se supone que utilizare las benditas integrales en la vida real? No voy a llegar a la tienda a pedir: Una integral de X-3+4-5x, suena bastante absurdo. Ni siquiera me imagino usar las derivadas, que en retrospectiva son un poco más sencillas. Solo en retrospectiva. Con trabajo usare las sumas y las restas, de milagro las divisiones y multiplicaciones. ¿Por qué quieren torturarnos de esta forma?
—Oye, ¿Quieres ir conmigo al cine?
Alzo la vista de los cuadernos y libros para ver a mi asesorado perder el tiempo con el celular.
—Se supone que estas estudiando, en esa temporada de exámenes se decide que tan bueno o mal soy para enseñarle a inútiles como tú, buenos para nada.
—No soy un bueno para nada, rata de biblioteca, estoy estudiando solo me he distraído un poco.
—Creí que ya habíamos dejado de lado los apodos—murmuro mientras me estiro provocando, de nuevo, que mis huesos rechinen cual mueble viejo.
—Ese no es el punto, responde a mi pregunta, ¿Quieres ir conmigo al cine?
Bufo de manera dramática. Durante esta semana hemos estado teniendo una relación bastante distante, ni muy alejada pero tampoco muy cercana, algo bastante neutro, lo que nos va, creo, bastante bien a ambos. Ninguno ha mencionado nada sobre lo que paso en el festival. Estamos actuando como si nada hubiera pasado. Creo que es lo mejor. Muy a pesar de que me he estado aferrando a la idea de que él diga algo, muy en el fondo de mí, muy normal, corazón quiere que él sea quien dé el primer paso, no lo sé, no creo ser capaz de mover la primer pieza, no después de ser yo quien fue noqueado de forma bastante ridícula por una de las coloridas flechas de Cupido en una fecha que ni le toca al muy desgraciado. Que ridículo. Estoy enamorado del famosísimo, popular y deseado Levi Ackerman, quien lo diría. Nunca hemos hablado en estos tres años y de repente por asares del destino, soy su asesor, él un cabeza hueca y mi asesorado patético, ¡PUM!, Como en esas películas románticas que no me llaman la atención, nació un bebé amor. Por mi parte al menos. Aun, en ciertas ocasiones trato de averiguar qué es lo que piensa de mí, digo, debe importarme ¿No? Saber si yo le gusto o qué carajo con todo esto. Mentalmente suspiro. Este no es mi campo. Definitivamente no estoy hecho para este tipo de romances raros.
— ¿Por qué iría contigo al cine?—pregunto.
—Porque tengo dos boletos que me acabo de ganar para el estreno de hoy en la noche—dice él mostrándome la pantalla de su celular de última categoría.
—Podrías llevar a otra persona.
—Pero quiero que tú vayas conmigo.
Eso. Esas pequeñas palabras son las que me exaltan de forma tan dramática y casi cursi. Me hacen pensar en demasiadas cosas y me dan un sinfín de esperanzas… vacías posiblemente.
—No lo sé…
—Tu mamá dirá que sí.
— ¿Y tú como sabes lo que dirá mi madre? —pregunto con flojera.
—Porque le caigo bien, es un buen comienzo. ¿No?
Vuelvo a suspirar con dramatismo, como si en verdad lo pensara.
—Tal vez.
— ¿Tal vez? ¿Tal vez iras conmigo? O ¿Tal vez le caigo bien a tu madre?
Sacudo la cabeza con el propósito de alejar malas ideas ahora.
—Iré, hace un buen rato que no voy al cine.
Él desprende una sonrisa radiante, de esas que suelen clasificar como "Me roba el corazón" Es gracioso todo esto, meter cosas cursis en medio de mi caótica vida amorosa. Supongo que hace que toda esta tensión dentro de mí se aligere aunque sea un poco.
Ambos regresamos a los estudios, él repasa sus materias pendientes mientras yo me quemo el cerebro con las mías, de vez en cuando compartimos conocimientos, no es demasiado idiota, me ha sacado de varias dudas con algunos temas de química, equivalencias y ese tipo de cosas raras, también me ha facilitado una forma bastante más sencilla de resolver las integrales, trato de devolverle el favor lanzándole preguntas de las materias para ver en donde tiene dudas y así ayudarle, pero no es muy necesario, sabe lo que tiene que aprenderse y ya. Es semana de estudio por lo que prácticamente las clases son mínimas, así que dentro de lo que cabe nos la pasamos estudiando la mayor parte de la tarde, Mikasa y Hanji se unen a nosotros después de las tres de la tarde, todos nos preguntamos de todo, Farlan al no estar en las mismas circunstancias, sus clases siguen su curso normal pero de hora libre en hora libre nos viene a visitar y nos ayuda con la comida y un poco de relajamiento gracias a sus bromas y anécdotas graciosas que ha hecho durante el día. Con todo y eso, terminamos demasiado tarde y todos tenemos el cerebro frito de tanto pensar, prometemos seguir así hasta la fecha de los exámenes, después de eso seremos libres.
Es jueves, tenemos este fin de semana para continuar estudiando. Cuando la semana de exámenes termine todo se aligera un poco y se empiezan los preparativos para el mes de diciembre, el coro, la estudiantina, el club de teatro, el club de danza clásica entre otros son los encargados del festival navideño, algo menos ostentoso que el de Halloween, solo un par de espectáculos bastante entretenidos durante la primer semana del mes, después de eso… Oh mis deseadas vacaciones de invierno. Ya las anhelo.
Me cuelgo la mochila al hombro y doy un gran bostezo, estudiar es muy agotador, en serio.
Camino fuera del aula, restregándome los ojos, realmente quiero dormir. Tal vez mañana no venga a la escuela, Oh cierto, tengo que estudiar. Estos son buenos momentos para mandar todo muy lejos y preferir, leer o dibujar. Incluso ver la televisión estaría bien.
—Hey, cabeza de chorlito. —me vuelvo con cara de cansancio para encontrarme a Levi corriendo detrás de mí.
—No se te ha olvidado nuestra cita, ¿verdad?
Los colores iluminan mi cara, cita, lo ha dicho demasiado normal, haciendo que me ponga nervioso, trato de ocultarlo poniendo mala cara.
—No, claro que no, pero al menos deja que vaya a mi casa a avisarle a Isabel y por algo de dinero, tal vez incluso me cambie de ropa.
—Ya le he avisado a tu hermana, gane las entradas no es necesario que lleves dinero, yo pago las golosinas y ¿Para qué quieres cambiarte?, no vas a ir a ningún lugar lujoso.
Dejo salir aire, como si me empezara a desinflar.
—Está bien y ¿tus hermanos?
—Pueden arreglárselas sin mí, anda, vámonos, que ya casi empieza la función. Hace una seña para que le siga.
El cine no está demasiado lejos del plantel, unos diez minutos a lo mucho, aun así, caminar en silencio no es la mejor forma de ir a ver una película en plan amistoso. Nuevamente siento mi corazón siendo aplastado entre mis costillas y pulmones, el revoltijo en mi estómago, ¿En serio llaman a esto "Mariposas en el estómago"? Parece más una batalla medieval entre órganos o entre la comida de en la tarde, es incómodo y no paras de preguntarte si no vas a vomitar de un momento a otro, hace que incluso mis piernas funcionen incorrectamente. En serio deberían buscarle otro mejor nombre a esta sensación. Escarabajos en el estómago no estaría mal, las mariposas son un poco más amables.
¿Está mal desear que tome mi mano? Porque en serio quiero que lo haga. Aprieto más el agarre que tengo en las correas de la mochila hasta hacer que las palmas de mis manos suden. Estoy en el cine con él. ¿Está mal si me emociono? ¿Aunque sea solo un poco? ¿Está mal que cree mis propias fantasías cursis? ¿Está mal que me sienta de esta forma? Agacho mi cabeza y estiro mis labios en una sonrisa, dejo que el rubor cubra mis mejillas, dejo que las emociones inunden mi vientre provocando huracanes y terremotos, dejo que por un momento esto que siento se adueñe de mí, ¿Por qué no? Si esta persona llegase a herirme… solo tengo que hacer lo mismo que la última vez.
¿Cierto? No puede ser difícil. Incluso si no pasa nada entre nosotros… yo simplemente puedo emocionarme solo un poco. Puedo llenarme de esperanzas y morir con ellas. Quiero por un momento sentirme bien, quiero saber que es estar enamorado de verdad. Aunque esta persona no lo sepa, no lo pueda saber más adelante ni nada por el estilo. Quizá… Solo quizá… Este será mi pequeño secreto oculto entre las sombras de mi corazón primerizo e infantil.
No dejo de sonreír hasta que la sonrisa se convierte en una mueca de dolor al estamparme contra la puerta de cristal del cine. Me tambaleo hacia atrás y parpadeo un par de veces para saber qué es lo que se ha atravesado en mi camino.
—Te estoy diciendo… ¿Qué pasa contigo? Vengo hablando y tú estás en otro planeta. Mira te has estrellado contra la puerta.
— ¿Qué? Yo… venia distraído. Lo siento.
—Ya lo note—él junta su índice y pulgar y me golpea con ellos en la frente de manera suave—Presta atención, dame tus cosas voy a dejarlas en la paquetería.
Solo obedezco, entregando mis cosas y caminando detrás de él. Compramos palomitas, refresco y dulces de colores, gomitas agridulces. Me siento en una nube, flotando a la deriva sin un rumbo fijo, podría perderme ahora y ni siquiera lo sabría, es una paz buena y mala, no sabría definir completamente como es que me siento. Bien, mal, satisfecho, feliz, triste, molesto, o como sea que me sienta.
— ¿Estas bien? —pregunta Levi mientras se forma para entregar los boletos.
—Sí—sonrió y sujeto con fuerza mi refresco.
El encargado de las entradas nos indica el lugar de nuestra sala y dice "Que disfruten la película"
Las alfombras son de color rojo al igual que las paredes, hay adornos aun de Halloween, los carteles luminiscentes son de películas de terror, perfectas para esta ocasión. Nuestra sala es la 9, los asientos son el F43 y el F44 de la sexta fila. Sorbo del refresco de manzana y dejo que enfrié mi garganta, tomo un puñado de palomitas, manchándome los dedos de salsa y sal. Los comerciales antes de la película anuncian los próximos estrenos del mes que viene y de la próxima semana. La sala termina de llenarse justo un segundo antes de que la verdadera función empiece. Es ahí cuando me cuestiono solo un poco.
—Ehhh, ¿Levi? —tiro de su manga para atraer su atención.
— ¿Qué pasa? —él me mira llevándose el popote a la boca.
— ¿Qué género es la película?
—Terror, suspenso… gore… ¿Por?
Siento como todo mi rubor, todas mis anteriores emociones cálidas son aplastadas sin piedad por el terror, el suspenso que siento en este momento. Es como si me dieran un baño de agua fría, con todo y cubitos de hielo. Tan bien que me sentía. Me hago pequeño en mi asiento y trato de no decir nada mientras pienso en una forma de salir vivo de aquí.
— ¿Es… la… película que tanto anuncian por TV y la radio? —pregunto después de tragar saliva.
—Sí, entre a un concurso de preguntas y me dieron los boletos, por eso fue que salí a mitad de la mañana, fui por ellos, ¿Por qué?
—Ahh, n… nada—susurro
¿A dónde demonios vine a caer? Punto número uno: soy un cobarde de primera, le tengo miedo a muchas cosas. Punto número dos: Hay una probabilidad de que no duerma en todo el mes. Los simples tráiler ya de por si hacen que la película sea de lo más macabra y terrorífica. Punto número tres: Quiero salir corriendo de aquí.
Trago saliva y me paso la lengua por los labios.
¿Qué hago? ¿Qué hago?
La película empieza… Como en cada película de terror, las primeras escenas son de un grupo de personillas en busca de aventuras en algún bosque de lo más tétrico, todos se la pasan súper bien, disfrutan de su estadía, se emborrachan y entonces empieza lo bueno. O lo malo para mí. Cuando sucede el primer asesinato, es de lo más asqueroso y sangriento, es sorpresivo y la víctima no deja de gritar… es ella o soy yo, no lo sé. Pero lo que dura toda la película no dejo de gritar, saltar sobre mi asiento, temblar, murmurar cosas sin sentido ni lógica y empezar a llorar.
Soy bastante patético. Lo sé. Pero en serio no aguanto las películas de este género. Prefiero mil veces un libro, allí controlo la cantidad de sangre y la cantidad de gritos.
—Ya termino. —susurra Levi en mi oído, haciendo que mis temblores aumenten. — Vamos sal de allí.
—No—me entierro más, todo lo que puedo… dentro de su chaqueta. ¿Cuándo paso? Abro los ojos con sorpresa.
—Tranquilo, ya paso—su voz… es demasiado tranquilizadora.
Trago saliva y poco a poco alzo mi cara. Estoy llorando, siento la humedad de mis ojos, tengo la garganta tan seca de tanto gritar.
—Lo siento—susurro sin soltar su chamarra.
No tengo idea de cuándo o en qué momento fue que me escondí en su pecho, pero de alguna forma ahora me ha protegido en contra de la película que me provocara graves pesadillas.
—No te preocupes… ¿Estás bien? —me toma del rostro para que lo mire.
—Sí.
Me separo por completo y bajo mi cabeza totalmente avergonzado. Está bien que este asustado pero creo que incluso eso tiene límites. Qué horror. Ya es demasiado tarde, al ver el reloj este marca las once de la noche. Quiero hacerme pequeñito, que nadie me vea… que nadie notara mi presencia. Creo que grite más que las chicas de la sala. Siento tanta vergüenza. Debí haber preguntado primero que película veríamos y así ahorrarme toda esta payasada. Me siento mal. Ahora sí.
Arrastro los pies fuera de la instalación, ha llovido. El cielo está demasiado obscuro, hay nubes moradas adornándolo, hace algo de frío y me provoca leves escalofríos.
No decimos nada, simplemente nos dirigimos a casa, él vive a diez minutos de donde yo vivo así que es demasiado normal que vaya conmigo. Creo. Mis pensamientos ahora se reducen solo a lo muy penoso que debí de haber estado durante toda la función, gritando… tal vez ni siquiera le deje disfrutar la película en su totalidad, debió estar incomodo por mi forma de actuar, está mal, ahora que pasara…
—Creo que primero debí preguntarte si querías ver esa película. Lo siento. —dice después de un rato.
—No, yo lo siento… no… no soy muy bueno con ese tipo de género, al menos debí preguntar qué película era. —Lanzo una risita nerviosa—Que ridículo ¿No? Como si fuera un niño pequeño.
— ¿Realmente estabas asustado?
— ¿No escuchaste mis gritos?, por dios, creo que parecía que era a mí a quien mataban.
—No se demasiadas cosas sobre ti… tal vez si me contaras más de ti, tus gustos y ese tipo de cosas no cometería este tipo de errores.
Mi corazón golpea mis costillas.
—Tomare eso en cuenta.
Alzo mi cara hacia el cielo y dejo que un par de gotitas de agua me mojen el rostro. Al parecer volverá a llover.
— ¿Te veo mañana? —pregunta él una vez que llegamos a la puerta de mi casa.
—Claro, tenemos que estudiar.
Saco las llaves uno de los bolsillos de mi mochila.
— ¿Eren?
Escucho mi nombre y volteo.
— ¿Qué pas…
Me toma por completo desprevenido. Su mano derecha atrapa mi rostro haciendo que me agache solo un par de centímetros, veo el brillo en sus ojos grises solo por un muy corto lapso de tiempo, su nariz roza la mía, huelo el perfume de su piel combinado con el sudor de la tarde y el frío de su ropa, siento sus mejillas y después sus labios besando los míos de forma lenta, haciendo ligeros movimientos para que yo le imite. Me toma por sorpresa y yo no sé qué hacer, entreabro mis labios en busca de un poco de aire que inhalar y el aprovecha para entrometerse, por acto de reflejo toco la mano que sostiene mis mejillas apretándola para que no me deje, siento de nuevo el calor apoderándose de mi cara y cuerpo, cierro mis ojos y dejo que las emociones e instintos actúen por su propia cuenta, titubeo un poco, siento como todo corre a gran velocidad, como si el tiempo se detuviera de forma abrupta, solo existimos nosotros. Ahora. Él es el primero en romper el contacto, juntamos nuestras frentes en busca de un poco de aliento. Las primeras gotas de la lluvia hacen su aparición. Siento su propio calor inundar nuestro pequeño espacio.
—Que tengas dulces sueños—susurra antes de salir a toda prisa en dirección a su casa.
Gracias por leer.
Parlev.
