Hora 9: Reporte de suspensión.

—A la unión de dos neuronas se le llama…

—Sinapsis.

—Ok…, La mielina es…

—Parte de la composición de una neurona.

—Menciona los tipos de neuronas…

Desde aquel pequeño incidente… han pasado cinco días. Ninguno ha dicho algo al respecto, ninguno ha mencionado nada, ni siquiera por accidente o curiosidad de saber qué es lo que piensa el otro. La semana de exámenes ha comenzado, los sextos años están más presionados ya que son exámenes de conocimiento general, lo que hemos visto desde el primer día hasta la fecha, serán plasmados en hojas de papel, listas para quemarnos el cerebro y retar nuestros conocimientos, supuestamente, avanzados. Esta es la única semana en la que los profesores se relajan y nos permiten repasar los temas que más complicados nos parece. Debería ser fácil, ya que solo contamos con diez materias: 1.- Cálculo. 2.- Psicología. 3.- Derecho. 4.- Literatura. 5.- Higiene mental. 6.- Ingles. 7.-Sociología. 8.- Geografía. 9.- Física. 10.- Química. A comparación de los cuartos y quintos años que llevan doce.

Durante el fin de semana nos juntamos, Levi, Mikasa, Hanji y yo para estudiar, desde entonces no hemos parado. Es un poco pesado estar a punto de terminar este ciclo académico. No nos deja mucho tiempo para pensar en nuestros propios asuntos personales. Creo que no debería preocuparme por ese hecho, esta situación me está consumiendo gran parte de mi tiempo, incluso, se ha colado en mis sueños y momentos de relajamiento mental. Es realmente molesto.

De haber podido le habría dicho al amor que esperara un par de años más, solamente en lo que terminaba la preparatoria, empezara la universidad, mejorara mi conocimiento de diferentes idiomas, deportes, artes, me graduara con honores, hiciera una maestría para continuar con un doctorado, trabajar un par de años, conseguir la casa de mis sueños, un auto, conocer el mundo y entonces, si, adelante, bienvenido seas amor entrometido. Pero no, aquí esta, haciéndose un gran espacio entre mi vida estudiantil revoltosa. No está mal, pero… en estos momentos me provoca dolores severos de cabeza.

—Dame un respiro, creo que mis neuronas van a explotar mielina por todos lados— Levi se deja caer en la silla, resopla y se da masajes circulares en las sienes.

—Las neuronas no pueden hacer eso— digo arqueando una ceja.

—No te lo tomes tan literal, era un chiste.

No contesto, solo me dejo caer sobre la mesa, posando mi mejilla sobre las páginas frías del libro de psicología.

—Tengo hambre, hay que ir por algo de comer antes de que pueda desmayarme.

Estoy a punto de negarme, cuando, por supuesto, mi estómago habla por mí con un gruñido sonoro de protesta. Ni siquiera me molesto en terminar con un sí o un no, solo tomo mis cosas y acompaño a Levi a la salida del salón.

Ahora… Nos comportamos como siempre, simples conocidos, asesor y asesorado, compañeros de un mismo plantel preparatoriano, ninguno ha cambiado su actitud hacia el otro. Exactamente ¿Qué es lo que esperaba? ¿Una romántica declaración? Ni yo lo creo. Ni lo veo como una posibilidad. Por una parte me siento un poco decepcionado, pero la otra parte se alegra, si tomamos esto como un punto olvidado… entonces puedo llevar mi vida normalmente, fingiendo que nada más allá de esta relación estudiantil existe. Un lazo de materias e incomprensión matemática. Solo eso. Nada más.

Muchas veces, mentirse a un mismo, es… bueno, de cierta forma, repetirse todo el tiempo que nada es real hasta que en verdad se vuelva real. Me di una oportunidad de disfrutar solo un poco estos sentimientos desconocidos, pero ya, se acabó, fin de la historia porque es hora de volver a mi vida rutinaria y aburrida. Ya tuve mucho enamoramiento para toda una vida. Debo pensar en los estudios, en mi futuro profesional… no hay tiempo para el amor. Punto. Fin.

Al llegar a la cafetería pedimos la especialidad del día, refrescos y frituras. Ambos concordamos en que es mejor comer al aire libre, los salones ya se han vuelto algo asfixiantes, llenos de letras, murmullos de fórmulas y ese tipo de cosas que tanto nos duermen, aun así, por desgracia para ambos, aprovechamos el tiempo para continuar con los repasos, nos inventamos juegos para memorizar y para repasar cosas demasiado sencillas de aprender. Así es como perdemos una hora.

—Hay que volver, ya ha empezado a hacer demasiado aire—digo después de ver que el reloj marcara las tres de la tarde. Recogemos todo y echamos los platos y demás desperdicios a la basura, aplastamos las botellas de plástico y listo, nos encaminamos de nuevo a la zona de edificios.

—Basta… Jean, déjame.

Ambos nos detenemos, tratando de averiguar si esa voz es perteneciente a Mikasa, fue un susurro lastimero audible pero a fin de cuentas un susurro.

—He dicho que te detengas…—la chica da un leve grito pequeño, seguido de quejas—Estas lastimándome.

—Oye…— me vuelvo para ver la reacción de Levi, pero este ya ha desaparecido de mi lado, encaminándose hacia el montón de arbustos que ocultan a Mikasa y, supongo, Jean. Algo me dice que nada bueno va a pasar.

Lo confirmo al escuchar un grito de sorpresa por parte de la chica, exclamando el nombre de su hermano. Trago saliva y voy hacia los arbustos. Sé que no debería hacerlo. Sé que… es una mala idea.

— ¿Qué crees que estás haciendo? —Levi está enojado… en un nivel extremo.

El chico, Jean, sonríe tratando de ser amable. Mikasa, por otro lado, tiene el cabello revuelto, la ropa algo desordenada, tiene lágrimas en los ojos y un rasguño en la mejilla izquierda.

— ¿Quién te crees tú para tocar a MI hermana? —su tono es tranquilo, pero definitivamente no transmite tranquilidad.

—Tra…tranquilo, Levi, solo estábamos jugando—Jean también se ha dado cuenta del nivel extremo de peligro en el que está.

—A mí no me parece eso.

—Es culpa de tu hermana, ella es toda una zorra—Jean apunta con el dedo a Mikasa quien abre los ojos demasiado y está apunto de replicar. Gulp. Es como "La gota que derramo el vaso"

Pasan dos cosas al mismo tiempo. Tal vez tres si contamos la llegada de Hanji de manera curiosa, explosiva y mágica. No tengo idea de cómo fue que llego hasta aquí si estamos bastante alejados de los edificios, pero no es lo que nos preocupa demasiado a todos. La primera cosa que pasa es el puño cerrado de Levi dirigiéndose a la cara de Jean, listo para romperle todo el cráneo. Lo puedo ver en la forma de apretar la mandíbula y en el brillo asesino de sus ojos. La segunda es, la más idiota de todas, mi interferencia para evitar ese golpe.

—Levi—grito tratando de llegar a tiempo para evitar que lo golpee, no porque me preocupe la cara de Jean, tal vez el golpe se la restaure, si no, porque si Jean va llorando a Dirección el afectado va a ser Levi, Ja, las tonterías que hace el amor… si es culpa de él ¿No? —Deten…

Tarde. Es demasiado tarde. Todos lo sabemos y todos al mismo tiempo dejamos salir un sonido de sorpresa. Bueno, yo no, el sonido que dejo salir es de dolor. Porque si, mi inteligencia y mis instintos me dijeron que me interpusiera entre el puño de Levi y la cara de Jean. Así que por consiguiente el puño de Levi se estampa en mi cara, mi bella y hermosa cara. El dolor se dispara desde mi nariz hasta cada hueso de mi cuerpo, siento la hemorragia dispararse hacia todas direcciones y después el impacto de mi trasero con el suelo, cierro los ojos porque… ¿Qué otra cosa podría hacer?, mi mano sale disparada hacia mi cara, manchándose de mi sangre, espesa y caliente sangre. Suena de lo más asqueroso y créanme, no se siente mejor.

—Eren—gritan todos… bueno si no tomamos en cuenta a Jean.

Levi tiene toda la cara llena de preocupación, ¿Cuándo sustituyo todo su enojo e ira en preocupación? Intento decir que estoy bien, pero la sangre me inunda la boca y al parecer el golpe también me llego a parte de la barbilla. Realmente tiene una fuerza demencial, espero que no me haya roto nada, aun amo mi vida.

—Yo me hago cargo de él—dice Hanji, ocultando un "Tú soluciona lo de Jean"

Con mucho, muchísimo esfuerzo, dolor, energías, dolor, cansancio, dolor… mucho dolor, me incorporo de nuevo, estoy desequilibrado. Ah… por cierto. Sufro severos problemas de rinitis, por lo que tengo mareos y dolores de cabeza bastante repentinos también hay que agregarle el hecho de que pierdo el equilibrio con facilidad y me desoriento. Así que… el golpe me va a provocar muchos problemas a futuro, cercano o alejado, me ha dado en la nariz, barbilla, mandíbulas y toda esa parte craneal, justo donde se desarrolla mi rinitis.

Tanto a Hanji como a mí, nos cuesta bastante guiarme lejos de la riña que se desarrolla entre Levi y Jean… Levi suena bastante… si… encabronado y lo que le sigue.

— ¿Quieres ser un héroe o de verdad eres idiota?… Solo a ti se te ocurre interferir justo antes del golpe—dice Hanji, haciendo que me siente junto a un árbol.

—Dejémoslo con que soy un idiota… auch.

Ella tuerce los labios y revuelve su mochila en busca de algunas cosas.

—Tienes suerte, estuvimos ensayando como tomar una muestra de sangre en los laboratorios, por lo que traigo alcohol y algodón.

—El alcohol va a arderme—me quejo con voz lastimera, nada fingida porque en serio me duele toda la cara.

— ¿Qué paso? Yo venía a buscarlos y escuche los gritos de Levi.

Detrás de nosotros Mikasa intenta que su hermano no haga más destrozos de cara.

—Jean…Auch, duele… al parecer… auch…

—No te quejes…

—Duele.

—Anda dime.

—Jean estaba lastimando a Mikasa. Por lo que pude escuchar.

Ella chasquea la lengua y cambia el algodón lleno de mi sangre por otro.

—Se metió en una gran bronca, debió ser más listo, Levi es demasiado sobreprotector con sus seres queridos, si sale vivo hoy tiene suerte de contar esta experiencia. No puedo evitar sorprenderme, después de todo, Levi parece ese tipo de persona que la vida le importa muy poco… supongo que su familia debe ser lo más importante para él.

Si estaba desangrándome antes de que Hanji me curara ahora estoy convirtiéndome en una cascada de sangre, sus intentos son bastante malos para la curación ajena.

—Déjalo, vas a hacer que muera, ya he perdido mucha sangre por hoy.

—Lo siento, pero no quería llevarte a servicio médico, sería un gran problema si preguntan quién fue quien te golpeo en la cara.

—Podría decir que me estampaste la puerta por accidente, siempre funciona.

La verdad no es que tenga muchas ganas de ir a la enfermería, hay que tener en cuenta que cada vez que voy quieren vacunarme como un millar de veces en un solo día pero en serio me siento algo mal, la cabeza me duele y el mundo está girando de forma muy abrupta a mí alrededor. Ella me mira y después de pensárselo un rato me ayuda a levantarme, me limpia los restos de fluidos sángrales de la ropa para ayudarme a ir a servicio médico. Este año son dos veces que voy, demasiado seguidas para mi gusto, lo extraño de este caso es que las dos veces son por culpa de una sola persona, Levi Ackerman, quién lo diría, gracias a él y unos diminutos accidentes he ido a parar a la enfermería… ¿Qué más me espera si sigo a su lado? ¿Una fractura de brazo?… por lo que a mí respecta las heridas van en aumento y dolor.

Hanji se queda esperando en la mini sala de espera de la enfermería mientras yo soy atendido, como sigo sangrando en grandes cantidades, la doctora no me pregunta mucho simplemente para que no haga demasiados esfuerzos, me limpia con demasiado cuidado y checa que no tenga fracturas en la nariz, detiene la hemorragia y me pide que haga algunos ejercicios de coordinación motriz para ver que no tenga efectos secundarios… pero los hay, mi equilibrio es pésimo, no puedo mantenerme en una sola pierna por más de unos cuantos segundos, no puedo caminar en línea recta y mi visión es un asco en niveles extremos.

— ¿Quién te golpeo? —dice con el mismo tono que suelo escuchar hablar a mis padres en una situación difícil.

—Nadie, fue un accidente, me golpee cuando abrían la puerta del salón. —digo con tranquilidad.

No me cree. Es obvio, se necesita demasiada fuerza para que el abrir de una puerta pueda provocarte esos daños tan graves. Aun así no me cuestiona. Solo me manda con el oftalmólogo en el edificio C, último piso para que me dé una orden para mandar a hacer mis anteojos. Que ya los necesito con urgencia. Al parecer. Me pone una enorme gasa con cinta blanca en la nariz, el solo verme en el espejo me da pena salir así a estas horas, pero ni modos de que me quede aquí.

Suspiro aliviado. Supongo que mi situación actual no permite que me den tres vacunas de un solo golpe. Hanji me entrega mi mochila y me pregunta sobre lo que ha dicho la doctora, le preocupa que hable de más.

—Dije lo de la puerta… pero no me ha creído.

Salimos de Servicio médico, ella se disculpa para ir a ver qué tal lo está llevando Levi y Jean, yo apuesto a que el segundo ya está más que muerto. Aun así no se lo impido de todos modos yo tengo que subir a ver al oftalmólogo. En mi camino hacia el edificio C muchos me miran con extrañeza y algunos de los que me conocen de años anteriores me preguntan qué es lo que ha pasado, les digo la misma mentira que le dije a la doctora, porque ahora, al no pensar con demasiada claridad, no se me ocurren buenas mentiras que contar. Podría decir que un dragón me golpeo con una de sus zarpas.

El hombre me hace un examen de lo más sencillo, diciéndome que mi ojo izquierdo necesita más aumento que el derecho, por supuesto explicándome que en ocasiones las personas ocupan más un ojo que el otro. Prometo darle más trabajo al derecho a partir de ahora. Después del examen me hace elegir qué modelo quiero para mis nuevos anteojos de una maleta llena de lentes de distintas formas, ovalados, cuadrados, circulares, etc… me pregunto si no habrá triangulares.

Termino eligiendo unos de armazón delgado color negro. Es más elegante y creo que va de acuerdo a mi edad. Me da un papelito con la fecha de entrega, mi graduación y el costo. Es más barato que en un optometrista particular. Aun así creo que ya me he librado de uno de mis problemas de salud. Entonces puedo preocuparme sobre el problema que me ha causado la fractura de nariz, me dirijo al lugar donde vi por última vez a Levi pero ya no hay nadie. Primero pienso que ya todo ha terminado y todos son felices, después me imagino que lo peor ha pasado y que ahora todos están en dirección.

—Eren—escucho la voz de Mikasa y rápidamente me vuelvo.

—Mikasa… ¿Que ha pasado? ¿Dónde está Levi?

— ¿Tú como estas? El golpe fue muy fuerte, Levi está demasiado arrepentido y preocupado, por eso he venido a ver como estabas, te vi salir del edifico C

—Estoy bien, nada del otro mundo… ¿Dónde está Levi? —presiono.

Las evasivas nunca son buenas. Libros y películas lo confirman.

—En dirección. Un prefecto oyó los gritos y vino a ver qué pasaba… se ha llevado a Jean y Levi, pero…

— ¿Pero? —la sangre me palpita en la nariz.

—Levi agarro a golpes a Jean después de que la discusión subiera de tono, intente detenerlo pero… es demasiado, mucho más fuerte que yo. —ella parece demasiado ansiosa

—La dirección está dándole un nuevo reporte de suspensión.

—No pueden hacer eso…estamos en semana de exámenes.

—Pueden. Intente abogar por él pero no me dejaron.

—Eres la víctima, él salió en tu defensa.

Ahora estoy paranoico.

—Sí, pero… ya sabes, son la autoridad y salieron con la excusa de que debimos llamar a un prefecto o a un profesor. No llegar a los golpes.

—No es justo. Estábamos hasta el otro lado del plantel, ningún prefecto o profesor se pasea por aquí. Es ilógico.

Mikasa empieza a temblar y lágrimas le recorren el rostro.

—Es mi culpa. Lo siento tanto. Siempre lo meto en problemas y… si tiene un nuevo reporte de suspensión… hay una posibilidad de que lo expulsen.

Quiero consolarla. Pero ahora… el mundo se cae en sobre mi espalda igualando a un balde de agua helada. Expulsión. El más grave castigo escolar de todos.

Gracias por leer.

Parlev.