Hora 10: Asesorías para el buen comportamiento. (Carta de conducta)

Lo único que se después de hablar con Mikasa es que mis piernas se han movido solas hasta la dirección. Si me preguntan cómo es que llegue… por mi podría haber venido en un unicornio y no lo habría notado, estoy demasiado preocupado por él. Me pone ansioso saber que corre el infinito riesgo de ser expulsado.

Al llegar veo a Hanji sentada en uno de los sillones de cuero negro de la entrada de Dirección, sus pies se balancean de arriba hacia abajo de manera nerviosa, sus muslos aprietan las palmas de sus manos mientras se muerde el labio inferior con demasiada fuerza que ya le está sangrando.

— Hanji, ¿Dónde está? ¿Qué ha pasado? — trato de no sonar muy paranoico o urgido por saber las respuestas pero estoy demasiado nervioso como para controlar el tono y el modo de mi voz.

—Aún sigue allá adentro, la directora está reprendiendo a Jean y está viendo qué hacer con Levi. Este sería su quinto reporte de suspensión, según las normas, el quinto reporte significa expulsión.

—Tiene que haber otra forma, él lo hizo en defensa de su hermana.

—Ya intente hablar de eso, pero no me lo permiten, en un rato van a hablar con Mikasa y después… tal vez contigo que también estas involucrado de todos modos. Yo solo… llegue un poco tarde. Aunque también me cuestionaran.

No puedo permanecer mucho tiempo quieto, estoy demasiado ansioso, nervioso y no paro de tronarme los dedos y de tirarme del cabello de vez en cuando, camino de un lado a otro, arranco las hojas de las plantas que hay como adorno y en algún momento dado empiezo a metérmelas a la boca para luego escupirlas en el pequeño bote de basura que hay en una de las esquinas, después de eso empiezo a morderme las uñas, ya había dejado el hábito y ahora ha vuelto, si, muy conveniente, enredo mis dedos y balanceo mis pies como si fuera una bailarina de ballet. Soy, en cantidades exageradas, muy nervioso. Las situaciones de este tipo me alteran demasiado. Hacen que mis instintos primitivos de nerviosismo me asalten y no pueda controlarlos. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Qué hacen allá adentro? No llamaran al abogado ¿Cierto? Él no es el culpable en todo este asunto. Él solo estaba defendiendo a su hermana.

Después de un rato, cuando mis uñas empiezan a arderme de lo cortas que las he dejado, llega Mikasa. Sigue demacrada, tiene la cara mojada, supongo se ha ido a lavar los restos de las lágrimas, pero los ojos rojos la delatan demasiado y el moqueo que emite.

— ¿Nada aun? —Mikasa le pregunta a Hanji.

Supongo que yo tengo aspecto de no poder contestar nada con coherencia.

—No. —Hanji está igual en condiciones a las mías, así que su respuesta parece más un murmullo del aire.

Mikasa toma asiento en el sofá junto a Hanji, quien reacciona y le presta atención, le susurra algunas cosas y la chica niega o asiente con la cabeza dependiendo de lo que le esté diciendo Hanji, luego ambas se toman de las manos y entrelazan sus dedos, como para darse fuerza una a la otra. Se conocen de años, por lo que se. Supongo que Hanji es como otra hermana para ella. Sin contenerse otro segundo más, Mikasa vuelve a romper en llanto, culpándose a ella misma de que su hermano este en esas condiciones tan extremas, mientras se está cruzando la línea entre la expulsión o permanecer en el plantel bajo algún tipo de acuerdo. Más que un problema escolar parece un juicio. Sonrió ante el pensamiento. Nuevamente voy al ataque con mis uñas. Supongo que no tardando empezare a sangrar de forma demencial por eso. Nuevamente empiezo a jalar de mi cabello. Supongo que me quedare calvo si sigo así. Nuevamente me comienzo a tronar los dedos o a jalarlos de forma maniaca. Supongo que tendré severos problemas en los huesos dentro de unos años.

Preocupación. Él me está haciendo caer en un pozo llamado preocupación y malestar. Solo soy su asesor, no debería sentirme de este modo por un accidente que haya tenido él. ¿Tan hondo ha clavado en mi corazón, para que yo me encuentre en esta forma? Me está consumiendo de forma demasiado rápida. No puedo creer que solo con conocer a esa persona, para nada agradable, he estado experimentando todo tipo de sentimientos y emociones. Quizá las he exprimido de una forma que en toda mi vida lo había hecho. En tan poco tiempo he sentido demasiado. Esa persona, allá adentro, sigue creando nuevas forma de sentir dentro de mí que jamás había conocido. Le quiero demasiado al parecer. No solo es atracción física. Definitivamente no lo es. Es algo un poco más allá. Aún estoy un poco cuerdo como para saber que no le amo, para amarlo necesito, mejor dicho, necesitamos más tiempo. Porque no tengo idea de que es lo que piensa de mí, si es que ha llegado a sentirse de la misma forma que yo, o solo soy yo quien se siente así. Si fuera una chica todo sería más sencillo. Tanto para él como para mí. Habría más posibilidades de que compartamos un sentimiento mutuo. Así, en estas condiciones. Es un poco más complejo. Podría tener mil escenarios posibles, todos con respuestas negativas que van desde lo amable hasta lo grosero y heridor de sentimientos, y entre esos mil escenarios solo podría salir uno, solo uno que pueda ser positivo. Uno entre mil. ¿En serio valdría la pena arriesgarlo todo por ese uno? Para ser sinceros no soy de ese tipo de personas que le meten todo a ese escaso y nulo 1%, solo para llevarse la decepción de que en realidad no valía la pena.

*Te beso, ¿Lo olvidaste?*

Eso no me dice nada, podrían significar mil cosas. Y nuevamente volvemos al uno entre mil. ¿Por qué esto es tan difícil? ¿Por qué esto me pasa a mí? ¿Por qué…?

La puerta de la oficina del director se abre y nuevamente, guiado por mis instintos, corro hasta donde ellos, exigiendo una respuesta con la mirada feroz que supongo tengo ahora.

— ¿Qué ha pasado? —de alguna forma milagrosa las palabras vuelven a mí. Bastante justo a tiempo diría yo.

—Joven Jaeger ¿Cierto? —dice el abogado. O cuervo. Nadie en el plantel lo quiere. Todos lo aborrecen por mil cosas. Una de ellas es lo injusta que suele ser su forma de actuar ante un caso grave. Si, justo como el de ahora. O aunque no sea demasiado grave.

—Si. —contesto de forma precavida.

La directora me ve con una sonrisa. Es nueva, este año se ha postulado como la nueva directora del plantel por los siguientes cuatro años. Antes era la profesora del área de cómputo.

—Eres su asesor ¿Cierto? La profesora Reiss te ha pedido ese favor.

—Así es. —esto no lleva a ningún lado.

—Mikasa Ackerman. —Llama el cuer… digo abogado.

La chica se mueve ansiosa pero el hombre le pone una mano en la espalda a modo de tranquilizarla, lo que obviamente, no hace más que asustarla más.

—Clare, por favor llama a la señora Ackerman. — la directora se dirige a su secretaria quien rápidamente busca el numero en su, muy grande, agenda escolar, luego se gira hacia nosotros.

— Jean, Mikasa, pasen con el abogado a su despacho, Hanji, puede retirarse. —Jean y Mikasa son guiados hasta el lugar seguidos del abogado, Hanji duda un momento pero al final asiente, nos dirige una mirada de preocupación y después desaparece hacia el pasillo.

—Eren, Levi, vengan, necesito hablar con ustedes.

Nuevamente regresamos hasta donde está su despacho, un lugar bastante amplio, con paredes color durazno, una lámpara bastante coqueta, un escritorio de madera pintada de negro, un computador de pantalla plana, "Apple" y cosas demasiado bonitas, aparte de la bandera escolar perfectamente guardada en un apartado de cristal en el fondo del lugar.

La directora nos indica que tomemos asiento frente a su escritorio, en esas sillas negras que giran con acolchonables bastante cómodos. Por primera vez veo a Levi, desde que todo este embrollo comenzó, no se ve preocupado, ansioso ni molesto, de hecho se ve un poco relajado, aunque he pasado el tiempo necesario con él como para saber que es una de esas personas que no suele dejar ver sus emociones tan fácilmente, las oculta detrás de una máscara impenetrable hecha de hierro, llamada indiferencia. Pero al menos él, debería verse nervioso ante la mención de una expulsión en estas fechas. Pero no.

— Bien, Eren, voy a tener que aprovechar tu puesto como asesor del joven Ackerman, para pedirte un favor demasiado grande.

Dirijo mi mirada a la directora, quien teclea algo en el computador, se ha colocado unas gafas sin armazón y ovaladas con tiras perladas unidas a su cuello.

—Por supuesto, si puedo ayudar, no hay problema.

—Voy a preguntarlo… ¿Usted se podría considerar amigo del joven Ackerman?

Separo los labios para contestar pero las palabras no salen. Levi se gira esperando mi respuesta… para ser sinceros no sé qué decir. ¿Amigos? No lo creo. Ni quiero creerlo. Por lo que suelto.

—Supongo. Solo nos conocemos desde que las asesorías iniciaron pero creo que… nos llevamos bastante bien.

—Entonces… ¿Podría ponerle la tarea de ser su cuidador personal? Es algo bastante infantil, pero para que Levi no sea expulsado, están en su último año lo menos que necesita es una expulsión, necesito a alguien que esté dispuesto a cuidarle. En parte para que Levi conozca por primera vez lo que es la vergüenza. — el mencionado bufa, casi burlándose. —Bueno… — ¿Cree que podría con esa pequeña tarea? Por supuesto, la señora Ackerman también tendrá la obligación de mantenerlo vigilado, ella estará sobre avisada de esta situación, necesita enterarse por mucho que sea un mayor de edad, solo de nombre ya que sigue comportándose como un niño que busca pelea ante cada momento.

— Yo… si, podría. Pero… ¿Cuál sería mi función?

—Estarlo manteniendo bajo vigilancia durante su estancia en el plantel, desde que entra hasta la hora de salida.

—Vamos en diferentes clases… ¿Cómo…?

—Si acepta se hará la transferencia a su grupo. Por supuesto después de que presente evaluaciones.

Sonrió. No debería pero la situación me divierte. Volteo a ver a Levi, quien ya luce algo molesto, me devuelve la mirada y sonrió con superioridad, arqueando las cejas.

—Está bien, si así evita que sea expulsado.

*O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O*

— ¿Quieres dejar de sonreír como idiota?

—Lo siento, no puedo evitarlo.

—Puedes evitarlo, solo que no quieres, te fascina burlarte de mí.

— Literalmente soy tu niñera, ¿Sabes cuánto bullying podría hacerte por esto?

—Cierra el pico.

—Oye agradéceme, esto evita que te expulsen, lo que es bueno.

—Solo cállate.

—Oblígame… ahhh que no puedes.

—Podría.

— No, no puedes, cualquier cosa contra mí y tengo todo el derecho a castigarte.

—Uhhh, ¿En serio? Me pregunto qué tipo de castigos serian.

—No lo sé. Tal vez hacer tu nombre mil veces.

—Sí, claro.

—Por cierto… ¿Qué va a pasar con Jean?

—Estará suspendido las próximas tres semanas.

—Vaya… ¿Y tu hermana?

— ¿Ella que? Ha sido la víctima en todo esto. Aunque no la exenta de un castigo, deberá hacer ayuda comunitaria, ya sabes, limpiar salones, recoger basura… ese tipo de cosas. Tal vez limpie los baños.

—Lo dices con demasiado gusto, ¿No crees?

—Por ella acabe en esto. Contigo de niñera.

—Oye, ese tono me ofende.

Caminamos por el césped hasta llegar a la salida, el ambiente se ha relajado, me siento mucho mejor, más feliz se podría decir. Al menos todo salió bien. La tía Dennis sigue arriba hablando con la directora, en cuanto llego le dirigió a Levi una mirada de "¿Qué has hecho ahora?" Lo que me recordó que Levi tiene otros cuatro reportes en su historial académico. No le he preguntado, tal vez sea demasiado entrometido de mi parte.

Como ya es un poco tarde y el estudio y esta situación molesta ha consumido nuestras energías y ánimos, decidimos ir a casa. Posiblemente Levi será reprendido por la tía Dennis una vez que llegue a su casa, pagaría por ver eso.

— Te notas demasiado feliz. — dice él una vez que ya estamos fuera de las instalaciones escolares.

— Lo estoy. — admito.

— ¿Tan preocupado estabas por mí que te has arrancado las uñas? —agrega mientras toma mi mano derecha. Jalo mi mano por acto de reflejo.

—Sí, un poco. Ibas a ser expulsado como piensas que pueda mantenerme en calma sabiendo que…

—No podías volver a verme. — me interrumpe.

—No te creas demasiado, además… vivimos demasiado cerca como para que no vuelva a verte.

—Entonces… ¿Irías a visitarme de haber sido expulsado?

—No.

— ¿Por qué?

—Porque no estas expulsado, deja eso de lado.

—Entonces estas feliz de que me quede a tu lado.

—Eres demasiado narcista. ¿Sabes?

—Eso no es ser narcista.

—Anda, guarda silencio, que molestas. Niño pequeño que necesita niñera para no meterse en problemas.

Vuelvo a sonreír ante mi pequeño chiste.

—Te he dicho que cierres el pico, no hace gracia. O lo que quieres es que te obligue.

— Si, tu como no.

Suelto una risita y giro los ojos.

— Conste que tú lo pediste.

Se pone delante de mí interrumpiéndome el paso. Toma mi cara entre sus manos y, nuevamente, me atrapa con sus labios. Mi corazón salta y no sé, de nuevo, como reaccionar. Esta vez no es como el de aquella noche, es un poco más profundo, sin ser demasiado agresivo. Me obliga a contestarle, enreda sus brazos en mi cuello atrayéndome más a él, entierra sus dedos en la espesura de mi cabello, siento su calor en mis mejillas, siento su respiración en mi piel. Como si nos mezcláramos un poco.

—Te dije que podría callarte. —susurra en mis labios.

Después sonríe como si lo que hubiera hecho fuera digno de un premio Nobel.

Y lo ha hecho. Porque no sé qué decir. Solo sé que mi cara estalla en mil colores.

Nota: Iba a juntar este con el capítulo siguiente pero… me gusta como termino este x'DDD

Gracias por leer.

Parlev.