Hora libre 7: Conociéndonos mejor.
Rio pero sin gracia, nervioso por esas palabras.
— ¿Qué tonterías dices? — agacho mi mirada, observando con atención las baldosas color durazno del pasillo del segundo piso del edificio D.
Mi corazón está más alterado que antes, siento el cuerpo abochornado como si estuviera en una cápsula de calor, no enfoco un punto específico en el piso, mi respiración esta agitada. Siento como si algo dentro de mí se ha desconectado pero al mismo tiempo una pequeña gran alegría se explaya por todo mí ser, algo floreciendo, creciendo y haciéndose con mis sentidos.
— ¿Por qué piensas eso? — dice un poco dolido.
— Porque... no está bien, porque... —me cuesta hablar, me agito demasiado. — Porque... eso solo pasa en los libros, porque... el amor mutuo jamás es bien correspondido, eso solo pasa en... — mi respiración se corta. — en el cine, los libros, los cómics y... solo puede ser verdad en la ficción. El amor no existe.
— ¿Por qué dices eso? — esta vez el dolor también se refleja en su rostro. Me hace sentir culpable.
— Porque... — me obligo a absorber más aire para abastecer mis pulmones. — No puede ser verdad, es demasiado... Incluso para ser un sueño. — mi voz se ha convertido en un susurro.
Toma mi rostro entre sus manos y posa sus labios sobre los míos, igual a aquella lejana primera vez que pude sentir esa calidez tan reconfortante, aunque en esta ocasión es solo un poco más duradero.
— ¿Esto es un sueño?
La alarma del celular lo confirma cuando rebota en las paredes hasta llegar a mi cráneo y despierta cada uno de mis nervios.
Me levanto algo alterado, como si hubiera sufrido una pesadilla nivel extremo tipo zombie, jadeo hasta enfocar el lugar en el que me encuentro, reconozco las paredes blancas, la lámpara, el espejo, mi escritorio y logro calmarme, respiro varias veces hasta que estoy completamente despierto y fuera del mundo alucinógeno de los sueños… aunque en esta ocasión, más que un sueño, fue un recuerdo, el hecho reciente de mi vida, el día de ayer. Aún tengo el recuerdo táctil de sus dedos sobre la superficie de mi piel, el cosquilleo sigue presente, el calor de sus labios se ha quedado impregnado en los míos, mis sentidos aún siguen alterados. Me siento tan débil, como si posiblemente fuera a morir ahora, mi cuerpo está en una especie de trance pacifico, como si estuviera recostado sobre una nube, tan liviano, tan suave, cuando simplemente es la misma cama donde suelo dormir cada noche, mi cuerpo no se siente igual, parece que en lugar de sangre, por mis venas corre, una sustancia mucho menos densa, me siento… extraño, aunque dentro de mi cabeza haya todo un revoltijo de ideas y sentimientos. ¿Por qué? Quiero llorar, quiero descargar lo que siento con cualquier cosa que se cruce en mi camino, con lo que sea que esté a mi alcance, pero mi cuerpo no me responde de la misma manera, cubro mis ojos con mi antebrazo, lanzo un suspiro y el hilo de lágrimas se abre camino sobre mi rostro, se desvían sobre mis mejillas y otras se detienen sobre mis labios dándome a probar su salado sabor.
¿Por qué me siento así?
No es felicidad, tampoco es tristeza, enojo, molestia… no es nada que yo conozca. Me hace sentir frustrado y mucho más confundido que antes. Mucho peor que siempre. Me sigo cuestionado el argumento universal de que el amor es lo más lindo del mundo, sigo preguntándome a quien se le ocurrió esa brillante descripción para tal sentimiento. Definitivamente esa persona jamás se enamoró, definitivamente jamás paso por todo lo que yo estoy pasando. Es muy complicado, es tan problemático y tan molesto. Quiero tomar mi línea del tiempo retrocederla hasta ese día en el que acepte darle asesorías a Ackerman, decir que no y ahorrarme todo este tipo de problemas tan enredados. Quiero solo ser un chico promedio, con notas normales que ama la literatura y no sale de la biblioteca en las horas libres. Simplemente quiero ser el mismo que empezó el sexto año de preparatoria. Quiero mi vida sencilla que solo se basaba en preocupaciones sobre mis notas, en presiones que solo se basan en los exámenes y el estudio, en las felicidades vagas que solo me dan los videojuegos, los libros y el placer de comer un helado a mitad de la tarde. Quiero solo sentir como mi corazón se altera cuando veo las mil llamadas perdidas de mi madre. Extraño eso… ya ni siquiera recuerdo que era todo eso.
Pero al mismo tiempo… es la sensación problemática que me recuerda que sigo siendo humano, que continuo siendo real, tangible, que mi mundo es el que se encuentra aquí, en esta dimensión y no en la fantástica.
El respirar agitado, mis ojos llorosos, mi corazón titubeando en latir y no latir, el sudor de mis manos, el temblor de todo mi cuerpo, son sensaciones que, por muy nuevas, son un tanto adictivas, querer sentir lo mismo una y otra y otra vez, sentir esa extraña sensación de la emoción recorrer tu piel, los escalofríos, el nerviosismo acumulándose en tu vientre como pequeños animalejos picando cada rincón que encuentran. Por muy ridículo y cursi que todo esto pueda sonar, porque así suena. Debo admitir que de alguna forma yo ya sabía cómo era sentir todo esto de un solo golpe, leer y leer te hacen un experto en ese tema, conocer al personaje y leer esos sentidos, te hacen creer que lo comprendes pero hay un abismo enorme a lo que en realidad es todo esto. Todo lo que una persona te puede hacer sentir. Con solo mirarle. Con solo compartir un par de palabras. Con solo verle hacer algo. Sonreír. Hablar. Reír. Besarte. Tocarte. Mil cosas que hacen una coalición dentro de ti y no lo puedes controlar. Corre por su cuenta sin pedirte perdón ni permiso. Si el amor se siente mil veces mejor/peor que leerlo, que conocerlo mediante los textos y los personajes descriptivos… ¿Cómo se siente entonces el desamor? El que te rompa el corazón. ¿Mil veces peor? ¿Te desangras mil veces más? ¿Odias mil veces el doble? ¿Te mueres viviendo mil veces? No puedo evitar pensarlo. Si existe el mal, también existe el bien. Si existe el amor… también existe el desamor. En un mundo balanceado así es, así debe ser, porque así se construyó, porque no hay otro camino, los tonos grises de este mundo en blanco y negro son simples teorías, acercamientos a un pensamiento vago. Hay un balance que debemos seguir hasta el fin de los tiempos, es algo que no puedes romper, pero si puedes evitar o al menos retrasar lo suficiente hasta que te sientas preparado para ello. Y yo no sé qué tan preparado estoy para recibir un descrebrajamiento de mi perfecto mundo romántico.
Soy una persona débil emocionalmente. Lloro con facilidad ante la simple palabra que pueda herirme, por mucho que intente ser fuerte, el llanto me gana y me arranca el momento de valor que me ha costado reunir durante los últimos años. Sé, por experiencia, que costara recuperarme.
Nunca me he enamorado pero hubo un momento parecido donde viví la mayor traición de mi vida, ¿exagerado?, así suena, no lo niego, ¿absurdo?, si, también, ¿Infantil?, demasiado, después de tres años sigo pensando en que así es.
Es un pequeño rasguño que seguirá allí, plasmado, sangrante y palpitante, por mucho que lo logre tapar con una radiante sonrisa, sé que nunca se ira. Será un recuerdo tatuado por la eternidad. No sé si yo fui el culpable. Mi base emocional estuvo a punto de romperse en aquella ocasión, pero tuve quien me apoyara, mi sentido común no estuvo cegado del todo, fue un total alivio. Ahora, si eso llegara a pasar… no sé qué tan fuerte puedo ser. Levantarme por las mañanas y poner la frente en alto, gritándole al día "Ven golpéame una vez más que yo no soy débil" cuando por dentro el simple soplido del viento podría romperme.
Usar máscaras está muy de moda, fingir ser alguien más, jugar a un papel que no nos corresponde, pero soy una persona que no va de acuerdo a la sociedad, leo por gusto no por moda, visto lo que me gusta, no lo que marcan las personas, como lo que me agrada, no lo que me dicen que me matara más lento, porque al final todo terminara matándonos, soy quien soy porque así me educaron, porque así lo he decidido. No me agrada el contacto social, soy pésimo para mantener el hilo de una conversación, no tengo amigos, soy alguien pequeño y débil, odio las matemáticas porque no logro comprender ni el más sencillo concepto, para mí es mucho más fácil comunícame mediante el hermoso trazo de las letras.
Cierro los ojos y me enredo en las cobijas. Es mitad de noviembre, la temperatura ira bajado conforme nos acerquemos a diciembre, empezara a nevar y las cobijas saldrán de su escondite, mamá hará chocolate caliente y galletas en formas diferentes con cubiertas de glass.
Mi corazón late a su ritmo normal pero no me siento de la misma manera, me siento agitado, culpable, desorientado, mal, quiero gritar, desaparecer para siempre y al mismo tiempo me siento feliz, en goce, alegre y vivo.
Mi instinto primero me dijo que me dejara caer en sus brazos, que gritara, "Si", que le besara, tomara su rostro entre mis manos y le transmitiera mis sentimientos. Mi temor, mi miedo y los sentimientos de inferioridad me hicieron decir, "No lo sé".
Me dijo que no me presionaría y que dejaría que lo pensara, que tomara mi tiempo. Pero nadie es tan paciente para esperar toda una vida, menos alguien como él. Mis pensamientos se vuelven turbios, hay debates de por qué decir que si y por qué decir que no.
Tomar una flor y desojarla cantando, Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere…, ya no es suficiente. Soy una persona compleja. Eso parece.
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El aire fresco que entra por la ventana es lo que termina despertándome por segunda vez, de seguro mamá la ha venido a abrir, es tarde, el cielo está demasiado iluminado, pero no me preocupa, tampoco tengo demasiada prisa por comenzar mi día. Mi cuerpo se siente como un globo desinflado. Las emociones matan de una forma bastante literal, cansan incluso más que la actividad física, al menos con el ejercicio llegas a tener ciertos tipos de propósitos.
Me levanto, paseo mi mirada por toda mi habitación hasta detenerme en el espejo, mirando fijamente mi reflejo.
Mi cabello esta hecho un desastre, pero no luzco mal, desordenado, como esos chicos de las películas, tengo las mejillas rosas por el sofocante de las cobijas sobre mi cara, mis ojos están brillantes. Trato de sonreír, extender mis labios en una línea no tan recta. Solo logro algo distorsionado. Suspiro y entro al baño, antes choco contra la puerta cuando esta se traba negándose a abrir. Tomo una ducha de agua templada, murmuro diálogos que se desarrollan dentro de mi mente, imagino diferentes escenarios dentro de esta vida caótica. Cuando salgo el celular suena. Lo miro por un instante, pensando en tomarlo o no tomarlo, soy un adicto a él, un problema muy grande por lo que se, debería usar más a menudo los lentes. Al final opto por el camino de ignorarlo mientras elijo que pijama ponerme para pasar el resto del día encerrado en mi casa. Mi madre no está y papá tampoco, Isabel regreso a su propio hogar ayer por la noche.
Saco una camiseta color naranja, esta arrugada y es holgada, pero como no pienso salir a la calle, qué más da, también unos pants color gris y mis pantuflas. Bajo a la cocina por mi desayuno y prendo la televisión. El celular vuelve a sonar. Esta vez decido ver qué sucede, no soy alguien muy solicitado. Veo que no solo son dos mensajes son cuatro, todos de whatsapp.
«Ackerman»
-Buenos días. 8:01am
-Hola. ¿Qué tal has amanecido? 9:53 am
-No me digas que sigues dormido, ¿Has visto que hora es? 10:46am
-Dime que no estás molesto conmigo. 11:30am
Suspiro y tecleo sobre la pantalla del celular.
«Eren»
-¿Qué necesitas? Es fin de semana puedo levantarme a la hora que me dé la gana.
«Ackerman»
-Uy, alguien se levantó de malas.
Que rápido se le da escribir. Vuelvo a la sala a continuar mi desayuno.
«Eren»
-No estoy de malas, pero ¿Qué quieres?
«Ackerman»
-Eso significa que estas de malas.
Pongo los ojos en blanco, en serio es desesperante.
«Ackerman»
-Bueno… solo pasaba a saludar. ¿Qué haces?
«Eren»
-Desayuno, acabo de salir de bañarme.
«Ackerman»
-¿En serio? En serio que eres un holgazán.
«Eren»
-No soy holgazán, desperté como a las cinco de la mañana pero volví a quedarme dormido.
«Ackerman»
-¿Por qué no hiciste nada productivo a esas horas?
«Eren»
-No me voy a levantar a las cinco de la mañana, solo porque sí.
«Ackerman»
- Bueno, bueno… ¿Puedo hacerte una pregunta?
Muerdo la galleta que tengo en las manos y miro el celular por un instante.
«Eren»
-Por supuesto. ¿Qué sucede?
«Ackerman»
-¿Ya has pensado en eso?
A pesar de no tenerlo en frente siento como mi cara empieza a arder por el rubor, miro el teléfono durante un rato, suspiro y termino por dejar caer la cabeza en el regazo del sillón, me llevo otra galleta a la boca y me doy el tiempo necesario para masticar.
«Ackerman»
-¿Eren?
«Eren»
-Sigo aquí…
Miro la ventana que da al patio delantero, la iluminación del sol es naranja, suspiro y me dejo caer en el sillón.
«Eren»
- No lo sé. Creo que es algo apresurado, ¿No te parece? Apenas y nos conocemos.
«Ackerman»
-¿Quieres que nos conozcamos? Toda mi familia sabe tu nombre.
«Eren»
-Te sonara ridículo pero… solo llevamos un mes de convivir.
«Ackerman»
-Para mí es suficiente, pero… no voy a presionarte, ya te lo había dicho.
«Eren»
Gracias. Y lo siento. Soy demasiado torpe.
Miro el celular para ver su respuesta, pero nada. Esas malditas insignias azules en verdad son una tortura, saber que lo ha visto y que no diga nada… aunque que podría decir. Giro y me hago un ovillo en el sillón, observando la televisión de forma mecánica. Así… solo alejare más a la gente de mí.
Abrazo el cojín y trato de que absorba mi sentir, porque creo que va a volverme loco en cualquier momento. Tiemblo y deseo ser más valiente. El celular vibra y como látigo desbloqueo la pantalla.
«Ackerman»
-¿Cuál es tu color favorito?
Frunzo el ceño al ver el mensaje, ¿Para qué lo quiere?
«Eren»
-¿Azul?
«Ackerman»
-¿Lo estas dudando?
«Eren»
-Es que… es una pregunta extraña.
«Ackerman»
-No es extraña, dijiste que no nos conocemos lo suficiente, está bien, entonces tenemos que comenzar por ese tipo de preguntas. ¿No crees?
No puedo evitar sonreír.
«Eren»
-Tal vez.
«Ackerman»
- Estas son las reglas. 1.- No se permiten, tal vez o no lo sé. 2.- Responder con sinceridad. Porque que chiste tendría. 3.- No importa cuál sea la respuesta tienes que decirla. 4.- Yo hare las preguntas y ambos las contestaremos.
«Eren»
-¿Por qué tú?
«Ackerman»
-Porque a mí se me ocurrió, punto.
«Eren»
-Que chistoso.
«Ackerman»
-Responde la primera pregunta.
«Eren»
-Ya dije, azul, tal vez también el dorado.
«Ackerman»
-Ok, el mío es el rojo carmín.
«Eren»
-No sé porque no me extraña.
«Ackerman»
-¿Te gustan las flores? Eren:-Por supuesto, si algún día llegase a regalar flores primero tendría que conocer de ellas y tener una favorita.
«Ackerman»
-No, soy alérgico a ellas.
«Eren»
-O.O ¿En serio?
«Ackerman»
-Yo soy el de las preguntas. Y si es enserio.
«Eren»
-Eres extraño.
«Ackerman»
- ¬¬ Miren quien habla. Siguiente. ¿Cuál es tu flor favorita? Y ¿Por qué?
«Eren»
-La orquídea, ¿Por qué? Soy exigente en cuanto a gustos. La orquídea no se encuentra en cualquier esquina, es costosa y requiere de muchos cuidados.
«Ackerman»
-Olvídate de que te regale flores alguna vez.
Sonrió y me incorporo.
«Eren»
- No es como si las necesitara.
«Ackerman»
- Siguiente ¿Dulce favorito?
«Eren»
-Sin duda los chocolates, aunque puedan ser la causa de mi muerte. Hehe.
«Ackerman»
-¬¬…*Sin comentarios* No soy muy grato de los dulces pero diría que los bombones. Y no me refiero a ti.
Pongo los ojos en blanco.
«Eren»
-Ajá. Deja tus comentarios graciositos de lado. ¿Quieres?
«Ackerman»
-Deja de ser un malagradecido, estoy alagándote.
«Eren»
-No lo necesito. Siguiente.
«Ackerman»
-Ya, ok, ¿Fruta favorita?
«Eren»
-Las uvas.
«Ackerman»
-Las fresas. ¿Cantante favorito?
«Eren»
-Mmmm no sé…
«Ackerman»
- Respuesta no valida, dijimos que eso no se valía.
«Eren»
-Pero…no tengo un favorito, escucho música de todo tipo.
«Ackerman»
-Algún favorito debes tener.
«Eren»
-Estoy pensando….
«Eren»
-One republic. ¿Eso basta?
«Ackerman»
-Espera me quede sin batería. Y sí, creo que basta. Skillet.
Apago la televisión y subo a mi recamara.
«Ackerman»
-He vuelto.
Busco la caja de los anteojos, pero cuando doy con ella, esta vacía.
—Mierda. —me agacho debajo de la cama para ver donde los he dejado esta vez.
«Ackerman»
-¿Te has ido? ¿Hoooola?
«Eren»
-Espera, he perdido mis anteojos. Será un momento.
«Ackerman»
-¿Aún los usas? Me sorprendes.
Podría seguir mensajeando así, pero sé que la vista se me cansara, los ojos me lloraran y la cabeza me empezara a doler. Es lo más molesto que puede pasarme. Al final encuentro los lentes debajo de una caja llena de cartas. ¿Qué hacían allí? No tengo ni la más mínima idea. Hay veces en las que me cuestiono la existencia de los duendes que raptan tus cosas para perderlas.
«Eren»
-Listo, lo siento, son un problema.
«Ackerman»
-¿Pierdes las cosas con facilidad?
«Eren»
-Bueno… soy muy distraído así que dejo mis pertenencias en muchos lugares y luego no logro recordar en dónde.
«Ackerman»
-Ya veo.
«Ackerman»
-Mis cosas siempre están en su lugar. Soy alguien ordenado, tengo todo etiquetado por lo que nada puede faltarme.
«Eren»
-¿Obsesivo compulsivo?
«Ackerman»
-Alguien que tiene orden en sus pertenencias.
«Eren»
-¬¬…*Sin comentarios*
«Ackerman»
-¿En dónde nos quedamos?
«Eren»
- Grupos musicales.
«Ackerman»
-Ok… Canción favorita.
Tuerzo los labios y busco en el reproductor de música la canción que más he escuchado estos días. Son muchas al parecer.
«Eren»
-Something I need… o… Forbidden colors.
«Ackerman»
-Hero y Rebirthing.
«Eren»
-Las conozco, las escuche durante la navidad pasada.
«Ackerman»
-¿En serio?
«Eren»
-Sip.
«Ackerman»
-Ya tenemos algo en común.
Pongo los ojos en blanco pero sonrió.
«Ackerman»
-Siguiente. ¿Deporte favorito?
«Eren»
-Mmmm. Gimnasia y basquetbol.
«Ackerman»
-Basquetbol y Esgrima.
«Ackerman»
-Ves, tenemos mucho en común.
«Eren»
-Uy, si, cuantas cosas. Estoy impactado.
«Ackerman»
-Ok, ya entendí.
«Ackerman»
-Siguiente.
«Ackerman»
-¿Serie favorita?
«Eren»
-Casi no veo televisión.
«Ackerman»
-¿En serio? ¿Qué haces en tu tiempo libre entonces?
«Eren»
-Leer…
«Eren»
-¿Las tuyas?
«Ackerman»
-The Walking Dead.
«Eren»
-OmO. Odio los zombies.
«Ackerman»
-Son geniales. Absorben tus sesos y te despedazan, hacen que todos tus órganos salgan volando, te arrancan los nervios, te arrancan las extremidades y hay sangre por doquier. No te matan al instante. Te comen mientras sigues vivo. ¿Te imaginas siendo devorado por diez zombies mientras tu corazón siga latiendo, gritas pero nadie puede salvarte? Ver tu propia muerte y saber que no tienes ninguna esperanza de salvarte y que si la hay, solo será por un segundo porque tus compañeros te dispararan en la cabeza para que no te transformes en uno de ellos o terminaras transformándote y sin ser consiente te comerás a tu propia familia, vecinos y amigos.
«Eren»
- ¬¬ Eres demasiado sádico.
«Ackerman»
- …
«Ackerman»
- No me simpatizas.
«Ackerman»
-¿Qué harías en un apocalipsis zombie?
«Eren»
- Prefiero no pensar en ello. Mis peores pesadillas terminan conmigo siendo perseguido por zombies o tiranosaurios rex.
«Ackerman»
-¿Dinosaurios? ¿Sueñas con ellos?
«Eren»
-Si, a veces.
«Ackerman»
-Eres raro.
«Eren»
- Lo dice la persona que imagina ser devorado por zombies y además piensa que es genial.
«Ackerman»
-Corrección, no describí mi muerte, es obvio que yo sería uno de los sobrevivientes. Me estoy empezando a preparar para cuando suceda. (o.o)9
«Eren»
-Claro. Y el infantil soy yo.
Suspiro. Bajo a la cocina a calentar palomitas, no sé, tengo ansias y hablar de zombies me pone nervioso, mucho más de lo que ya estaba. Escucho el pop, pop, de las palomitas cuando el siguiente mensaje llega.
«Ackerman»
-¿Película favorita?
«Eren»
-Supongo que Orgullo y Prejuicio o la primera de Iron Man.
«Ackerman»
-Esa es la mejor de las tres. Resident evil.
«Eren»
-Amas los zombies ¿Cierto?
«Ackerman»
-Por supuesto.
Yo los odio con toda el alma. Estoy seguro que de existir yo ya estaría dentro del estómago de uno, o a donde vaya cualquier cuerpo devorado por una persona putrefacta.
«Ackerman»
-¿Libro favorito?
«Eren»
-Es una pregunta difícil teniendo en cuanta que he leído más de mil en toda mi vida.
«Ackerman»
-¿Más de mil? Debes estar bromeando
«Eren»
-Sí. No debería sorprenderte.
«Ackerman»
-Tienes razón. Mmmm. Dame una lista de los que me recomendarías.
«Eren»
-Y que no leerías, por cierto.
«Ackerman»
-Si la leería. Lento pero lo haría.
«Eren»
-Como digas.
Saco la bolsa de palomitas del horno, sirvo un vaso de agua y vuelvo a mi habitación, pienso en los libros que pondría.
«Eren»
-Battle royal.
«Eren»
-Penny caída del cielo. Es uno de los libros más bonitos que he leído.
«Eren»
-El sueño del Taj Mahal.
«Eren»
-Colmillo blanco, el llamado de lo salvaje. Ambos de Jack London. Mi escritor favorito.
«Eren»
-Los cuentos de Robert Bloch, "El que abre el camino". Otro de mis escritores favoritos.
«Eren»
-Cualquier cuento de Allan Poe. En especial "El gato negro" o "Corazón delator"
«Eren»
-Si quieres algo de zombies. Apocalipsis Z.
«Ackerman»
-Lees de zombies… ahora si estoy sorprendido.
«Eren»
-Una cosa es que no me gusten las series y películas y otra que lea libros con esa temática. Son interesantes. También leí, "Guerra Mundial Z"
«Ackerman»
-¿Y qué tal? Vi la película pero no me convenció.
«Eren»
-Mmmm No está mal, pero prefiero Apocalipsis Z. También Orgullo, Prejuicio y Zombies. Una adaptación del libro real.
«Ackerman»
-Lo tomare en cuenta. ¿Lees comics?
«Eren»
-Sí. Algunos.
«Ackerman»
- ¿Cuáles? Yo tengo todos los de The Walking Dead
«Eren»
- Supongo que no me sorprende. Mmmm, me he leí "Avengers vs X-Men" y sus secuelas y unos cuantos de Iron Man, supongo que es mi héroe favorito. KickAss, Grimm Tales, es un cómic dígital, bastante bueno, su autor es Bleedman, tiene otros cómics, entre ellos una adaptación Zombie de Scooby-doo, por si te interesa, después de ver a Scooby siendo devorado lo abandone.
«Ackerman»
-Definitivamente tengo que leerlo.
«Eren»
-Si, como digas. Tiene más originales de zombies, pero es un mundo que prefiero evitar. Hablando de zombies y cómics, también está el universo Marvel de zombies. ¿Lo has leído?
«Ackerman»
-Oh, cierto, mmm, no me gusto. Mucho drama.
«Eren»
-Lo odie.
«Ackerman»
-Para ser alguien que odia los zombies conoces mucho material de ellos.
«Eren»
-Es una larga historia retorcida.
«Ackerman»
-Tengo tiempo.
«Eren»
-Era una indirecta. No pienso contarte sobre eso.
«Ackerman»
-¿Por qué?
«Eren»
-No tiene chiste. Mejor sigue con las preguntas.
«Ackerman»
-Está bien. ¿Qué carrera vas a aplicar?
«Eren»
-Ciencias forenses, Literatura, Medicina, Cinematografía.
«Ackerman»
-Demasiadas carreras. ¿Por qué tantas?
«Eren»
-Amo las películas y los libros, me gusta la medicina y… no tanto los muertos pero me gustan los crímenes.
«Ackerman»
-Eres raro.
«Eren»
-Solo contesta y ya. Ahórrate tus comentarios.
«Ackerman»
-Ciencias Políticas o Derecho.
«Eren»
-Puajjj Política.
«Ackerman»
-Ahórrate tus cometarios.
«Eren»
- …
«Ackerman»
-Siguiente.
«Ackerman»
-Lugar perfecto para ir de vacaciones.
«Eren»
- Prefiero quedarme en casa.
«Ackerman»
-¿Por qué?
«Eren»
-Odio salir. Me da flojera.
«Ackerman»
-Ok. Prefiero el campo. Amo el aire libre.
«Eren»
-Bien por ti.
«Ackerman»
-Frío o calor.
«Eren»
-Frío.
«Ackerman»
-Calor.
«Ackerman»
-Estación favorita.
«Eren»
-Otoño-Invierno.
«Ackerman»
-Primavera-Verano.
«Ackerman»
-No me gusta cómo está girando todo esto.
«Eren»
-Tú eres el de las preguntas.
«Ackerman»
-Prospecto perfecto.
«Eren»
-Definitivamente no tú.
«Ackerman»
-Eso hirió mis sentimientos.
«Eren»
- ¬¬. No tengo uno. Alguien que tenga bonitos ojos y…
El calor golpea mi cara y me cubro la cara con las almohadas. Si escribo lo que pienso en estos instantes posiblemente no pueda volver a verle la cara por mil años. Otra cosa que me gusta mucho de la gente, es su voz, una voz que te dé escalofríos de solo susurrarte al oído. Y esa es su voz. Una voz perfecta en lo que a mí respecta. Arrogante en algunas ocasiones pero que al hablar puede conseguir lo que quiere.
«Ackerman»
-¿Y?
«Ackerman»
-Ibas a decir algo sobre mí. ¿Cierto?
«Ackerman»
-Una vez susurraste que mis ojos son bonitos. Eso me dice que yo soy la respuesta a esa pregunta.
«Eren»
-Deja de fastidiar, iba a decir más alto que yo.
Aprieto los dientes y espero su respuesta. Y espero. Y espero. Las palomitas llegan a su fin pero él no responde. Sabía que su altura le molesta pero no sabía que el mencionarla le haría molestar. Y menos en este tipo de situación en la que nos encontramos. Mierda. Mierda. Mil veces.
«Ackerman»
-No me simpatizas.
«Ackerman»
-Sabes… Entre más alta es una persona, más estúpida es. Por eso tienes 1.70 de estupidez amplificada.
Separo los labios de manera ofendida, así que con esas tenemos…
«Eren»
-¿Así? Entre más enanos más neuróticos son 1.60 de neurosis acumulada.
«Ackerman»
-Supongo que desde esa altura puedes saber el clima. Anda, maldito edificio de Arabia, dime como estará el día de mañana.
«Eren»
-Mejor cuéntame cómo es la vida de las hormigas ordinarias. Tapón de alberca.
«Ackerman»
-Dime, ¿No te duele la cabezota de chorlito cuando te golpean los aviones?
Respiro repetidas veces antes de mandar su persona muy lejos. Cierro los ojos y trato de no reírme de lo infantil que todo esto es.
«Eren»
-¿Sabes que esto no tiene sentido, verdad?
«Ackerman»
-Admítelo, no encontraste mejores argumentos para debatirme.
«Eren»
-Lo que tú digas.
«Ackerman»
-Está bien. ¿Comida favorita?
«Eren»
-No hay un favorito, me gusta todo lo comestible. Chuletas con champiñones en salsa si tuviera que elegir.
«Ackerman»
-Macarrones con queso.
«Eren»
-Creí que dirías algo más elegante.
«Ackerman»
-Macarrones con queso. Dije.
«Eren»
-Está bien. Comprendo.
«Ackerman»
Se me acabaron las preguntas.
«Eren»
-Que buen entrevistador eres.
«Ackerman»
-Ya sé…
«Ackerman»
- ¿Te gustaría salir conmigo?
«Ackerman»
-O… suena mejor ¿Te gustaría ser mi novio?
«Ackerman»
-Tal vez… ¿Te gustaría ser mi pareja?
«Ackerman»
-Mmmm…. Supongo que también queda…. ¿Te gustaría tener un romance conmigo?
«Ackerman»
-Ok, esa fue la peor de todas.
Juro que estoy apretando mis labios para no sonreír como idiota enamorado.
«Ackerman»
-¿Te gustaría tener una aventura conmigo?
«Ackerman»
-Olvida esa. Sonó demasiado vulgar.
Siento como todo mi cuerpo ardiendo por la sangre acumulada. Estoy abochornado. Siento que podría asarme en mi propio calor corporal.
«Eren»
-Eres molesto.
«Ackerman»
-Solo responde. Ahórrate tus comentarios.
Trago saliva y me acurruco con mi almohada, observando su nombre como un poseso. Posiblemente esta sea la peor y mejor elección de mi vida, dicen que no se llama vida si no se toman riesgos, que todas las heridas se sanan con el tiempo, que no sirve vivir si no hay disfrute, no sé qué pensar al respecto. Quiero tener mi propia oportunidad para enamorarme de verdad, para sentir un amor diferente de verdad, aunque esto solo pueda ser una ilusión, aunque pueda llegar a arrepentirme, aunque todo salga mal… solo espero ser fuerte para cuando todo se rompa. El celular tiembla entre mis dedos, creo que incluso estoy sudando en frío.
«Eren»
-Podríamos intentarlo.
«Ackerman»
-¿Eso fue un, sí?
«Eren»
-Tómalo como se te antoje.
«Ackerman»
-Lo tomare como un "Te amare por la eternidad"
«Eren»
-Es demasiado pronto para decir eso.
«Ackerman»
-Entiendo. Qué tal si, para celebrar te invito una asombrosa salida a comer.
«Eren»
-Otro día. Mamá llega hoy en la noche y prefiero pasarla con ella. No te ofendas, pero no paso mucho tiempo con mis padres.
«Ackerman»
-Ninguna ofensa, lo entiendo. Pero tenemos que ir a algún lugar, no como compañeros de clase. Sino como pareja. ¿Ok?
«Eren»
-Ok.
Gracias por leer.
Parlev.
