Hora 17: Asesorías para un asesor.
Recomendación musical: "Chasing cars" de Snow Patrol.
«¿Te acostarías conmigo y olvidarías el mundo?»
La mañana es como cualquier otra, claro, con un frio excesivo y una flojera insoportable. Igual a cualquier día después de vacaciones.
—Eren, levántate. — grita mamá.
—Mis clases comienzan hasta las dos y media. —refunfuño.
—Pero no vas a quedarte todo el día en la cama. Anda, muévete de allí.
Suspiro con pesadumbre, ¿Qué más da?
Tiemblo en cuanto salgo debajo de las cobijas, no quiero bañarme, la idea hace que me dé más flojera y frío. Pero al final termino haciéndolo, entre quejas, gruñidos y bostezos.
—Hoy entraré en el turno de la noche. —comenta mamá mientras me sirve el desayuno.—Aunque papá estará aquí en la tarde, no quiero que estés solo, Isabel regresa hasta febrero.
—Lo sé, lo bueno del sistema semestral, no tienes que preocuparte por mí, estaré bien.
Ella me mira con ternura triste.
—Sé que mi bebé ya está creciendo, eso es lo que más me duele, ya no pasamos tanto tiempo juntos como antes.
— Extraño esos días. —confieso.
—Pediré vacaciones para abril y… ¿Qué te parece ir a la playa o a montar caballo?
—Suena estupendo.
—Bien, está decidido ¿Seguro que no tienes que ir a la escuela temprano?
—No, ya no.
—¿Seguro?
—Levi es más listo que yo, no necesita las asesorías, solo eran un pretexto, la profesora Reiss quería que se volviera un niño bueno.
—¿Lo logro?
Me encojo de hombros.
—No lo sé, es exactamente igual a la primera vez que lo vi.
Ella sonríe.
—El que ha cambiado tal vez seas tú. Te notas más feliz que antes, sonríes más.
Tuerzo los labios y con cuidado bebo del chocolate que hay en la taza.
—Tal vez… me siento diferente. —susurro pero por su mirada sé que me ha escuchado.
Ayudo a mamá con algunos quehaceres, limpiar los muebles, lavar ropa, sacudir, acomodar y ese tipo de cosas, de alguna extraña forma hacen que me despeje y que olvide todo lo que últimamente me atormenta.
Una hora antes de que mis clases comiencen Levi llama para avisar que pasara por mí para ir a la escuela, pasamos, aproximadamente, cinco minutos discutiendo sobre el hecho de que me es más cómodo ir a pie que en coche, no estoy tan retirado y no hay necesidad de hacer presencia el primer día después de vacaciones, me amenaza y por primera vez soy capaz de ganarle un debate, hace que me sienta, ligeramente, superior.
La primer clase solo trata sobre las vacaciones, los regalos y relatos chuscos sobre patoaventuras personales. Al parecer los profesores parecen igual de emocionados que los alumnos para comenzar las clases. Aunque, la profesora de química sí parece demasiado emocionada por este nuevo comienzo, claro, anuncia que tenemos exámenes la semana que viene y todos repelamos, el segundo periodo concluye a mitad de Enero y tenemos el tiempo encima, literalmente. A mitad de la clase un tipo alto irrumpe en la clase, la profesora la pide que revise un par de carpetas y continua con el tema.
—Eren, tienes hora libre, ¿No?—pregunta.
—Sí, claro, ¿Pasa algo?
Levi titubea entre esperarme o salir, al final dice que me vera afuera.
—Quiero presentarte a un exalumno. —dice dirigiéndose al tipo que entro a mitad de la clase.—Su nombre es Erwin, es el chico que hará el favor de ayudarnos a enseñarte química durante este lapso de tiempo, para que puedas exentar la materia sin necesidad de pasar por los exámenes finales.
—Ohh.—digo recordando aquella lejana platica con la profesora sobre mis penosas habilidades para la materia.—Mucho gusto, soy Eren.
Le extiendo la mano de forma cortes y el me responde de la misma manera. Es alto, fornido, de cabello rubio, ojos azules y un semblante amable. Me agrada.
—El gusto es mío, Erwin Smith, tu nuevo asesor. —me sonríe.
—Erwin es un alumno excelencia, salió con el mejor promedio el año pasado, estudia petroquímica y es un as para todas las ciencias.—dice la profesora.
—Vaya. —murmuro sorprendido.
—Por otro lado, Eren es un buen alumno pero tiene un ligero choque con las ciencias, lo suyo es más las letras y artes hablantes.—esa presentación hace que me sienta algo mediocre.
—Bueno, puedo ayudar en eso, no hay problema.—agrega Erwin de forma comprensiva.
Siento que ya empieza a tenerme lastima.
—Como tienes hora libre, Eren, ¿Qué les parece si comienzan a ordenar sus horarios? Necesito que aprendas lo más posible para librar el examen de la siguiente semana.
—Claro, gracias profesora y gracias Erwin por ayudarme.
El chico vuelve a sonreírme, no parece una mala persona. Supongo que a comparación de Levi cualquiera puede parecer buena persona.
—Bueno, ¿Te parece si vamos a los LACE? Será más cómodo trabajar allí.
—Perfecto.
Salimos del aula y bajamos hasta la segunda planta donde hay un atajo para los LACE, todos los conocen como "Media Luna", después están los laboratorios y después las salas de cómputo y proyección. Conocidos como LACE. Nadie viene mucho por aquí si no se ocupan las salas, de vez en cuando puedes encontrar un par de parejas en pleno romance o profesores tomando un café mientras checan Facebook, pero es un lugar en donde nadie va a molestarte o a pedir que te calles, por lo que creo que es buen lugar para estudiar.
—¿Tienes tu horario a la mano?—pregunta Erwin tomando asiento a mi lado.
Rebusco en mi mochila hasta sacer lo que alguna vez fue un horario presentable de clases, ahora es… bueno, si se le puede llamar papel con letras impresas es como un milagro.
—Al principio era algo… normal.—comento mientras estiro la hoja para hacer que se vea un poco presentable.
—Al menos aun lo conservas, el mío murió valerosamente mientras hacia un experimento.
Lanzo una risita.
—Bueno, ¿Te parece vernos en las mañanas? Adelantaríamos bastante.
—Por mí no hay problema.
—Como la semana que viene tienes exámenes, me parece una buena idea vernos todas las mañanas y tus horas libres para adelantar todo lo posible, hacer una saturación de datos hasta que estemos seguros de que aprobaras este periodo, después podremos aligerarnos un poco.
Suspiro.
—No importa, no mientras pueda aprender algo.
—Te prometo que sacaras una nota alta, no es por presumir pero soy bueno enseñando.
—Confiare en ti.
Como aún falta algo de tiempo para que empiece mi siguiente clase le pido que empecemos de una vez con las asesorías, checamos el temario y después me pide que resuelva un par de ejercicios para ver en donde es que tengo más problema, vemos desde cosas como equivalencias, sales, ácidos, bases, anhídridos, etc… hay cosas que creo aprender a la primera pero hay otras con las que preferiría darme un tiro antes de volver a verlas a la cara, Erwin parece tenerme mucha paciencia cuando me atoro en algún ejercicio, trata por todos los medios explicarme de la manera más sencilla. Solo espero no exasperarlo y que termine por abandonar estas asesorías porque en verdad las necesito.
— Vaya, sí que tienes severos problemas con la química.—murmura después del último ejercicio.
—Somos enemigos naturales.
Él suspira.
—Espero ser capaz de corregir eso.
Tal vez ahora piense que soy algún tipo de misión imposible.
—Entonces… ¿Te veo mañana a las nueve?
—Claro.
—Con que aquí estabas.
—¿Ehh?
Alzo la vista y Levi esta recargado en la entrada del pasillo de los LACE. Creo que me olvide del pequeño detalle de avisarle que tenía un asunto pendiente que atender.
—Eh, lo siento, tenía que arreglar esto.—me excuso alzando los libros para darle a entender que era de vida o muerte que yo tuviera un asesor.
—Mueve tu trasero, Jaeger, tenemos clases.—d
ice de modo autoritario. Ruedo los ojos y me apresuro a guardar mis pertenencias.
—Entonces nos vemos mañana, Erwin, muchas gracias de nuevo.—le dedico una sonrisa para darle a entender lo infinitamente agradecido que estoy de que me esté dando clases extras.
—Hasta mañana, y no te preocupes, lo hago con toda la intensión del mundo.
Me cuelgo la mochila al hombro y antes de poder dar vuelta Levi enreda sus dedos con los míos, apretándolos un poco, agacho la mirada, después lo miro a él y en respuesta me toma de la nuca y me besa. Eso es un poco dominante. Cuando me separo estoy totalmente ruborizado por la vergüenza.
—¿Qué demonios crees que haces?—digo molesto.
—Tenemos clase y tú pareces estar en otro mundo.
Genial. Todo lo que he aprendido ahora se ha esfumado.
—¿Quién es el rubio oxigenado?—pregunta después de tomar asiento.
—Erwin Smith, un estudiante de petroquímica, excelente alumno y mi nuevo asesor.
—¿Asesor? ¿Qué no tú eres el de las asesorías?
—Solo le doy asesorías a idiotas como tú, personas que no saben comportarse y que planean echar todo un año a la basura por puro capricho.
—Si necesitabas un asesor, podrías pedírmelo a mí.
—No, serias la última persona a la cual le pediría ayuda para estudiar, eres una completa distracción.
—¿Ha? ¿Admites que soy jodidamente sexy que te distraigo?
—No, digo que eres escandaloso, distraído y que en una hora solo hablarías de tonterías en vez de enseñarme.
Él muestra una de esas picaras sonrisas que hacen que el estómago se me revuelva, como si tuviera escarabajos picando las paredes de mi vientre.
—Es decir que en vez de estar estudiando nosotros estaríamos…
—Bien chicos, por favor tomen asiento, Levi por favor cámbiese de lugar.
A buena hora la profesora Reiss me salva, es casi como un milagro.
Gracias por leer.
Parlev.
