Hora de estudio 2: Acordeones para el corazón.
Recomendación musical: "Funky Punky Love" de Granrodeo.
El entrenador grita y da órdenes, de repente sopla por el silbato y hace que los chicos del equipo del baloncesto corran más rápido por toda la cancha. Los observo por un rato, luego vuelvo a mis propios asuntos de estudio. Murmuro algunas de las fórmulas de química, bases y ácidos.
El silbato vuelve a sonar y el entrenador les dice que tienen un minuto para tomar agua y recuperar la respiración. Levi aprovecha ese minuto para acercarse hasta donde estoy.
—Tienes mi botella de agua. ¿No?—pregunta algo jadeante.
—Nunca había visto lo rudo que es el entrenamiento del equipo. —digo mientras le extiendo la botella plástica.
— ¿Rudo? Se está portando bastante suave, deberías verlo cuando son las eliminatorias a principios de año. —frunce el ceño y bebe con demasiada energía. Luego me encojo de hombros.
—No sabía que aún tenían partido.
—Cuartos de finales. Se supone que vamos asegurados para llegar a las semifinales.
—Suerte entonces.
—Ackerman, muévete. —grita el entrenador.
—¿A qué hora tienes las asesorías?
—En un rato, Erwin dijo que tenía cosas que hacer y llegaría tarde, creo que el entrenador te llama.
—Ackerman.
Después de gritarle un par de cosas al entrenador, Levi vuelve al entrenamiento, hacen un mini partido de seis contra seis, por primera vez en un, algo largo, tiempo me gustaría volver a tocar el balón y jugar, hace mucho que no juego de verdad. Veo la hora en la pantalla del celular. 10:04 am. Aún es muy temprano, suspiro.
Hoy en la mañana Levi me llamo para traerme a la escuela, después de llegar un compañero del equipo le dijo que el entrenamiento se cambiaría a la mañana, luego Erwin me mandó un mensaje diciendo que las asesorías tendrían que recorrerse dos horas como mínimo ya que había tenido una emergencia pero que llegaría, también como regalo me mando una serie de ejercicios a resolver antes de que él llegara para verificarlos y empezar a recolectar y modificar mis fallas, esa se podría decir que es la historia de porque me encuentro viendo al equipo de baloncesto entrenar, es divertido, en algunas ocasiones, en otras es interesante y en algunas estresante.
—Eren.
Alzo la mirada y me sorprendo al ver a Mikasa a mi lado, me sonríe de forma amable y algo tímida. No hemos hablado desde que Levi y yo empezamos a salir, desde un poco después de principios de noviembre, sabía que estaba molesta, así que ahora es un poco incómodo poder hablar con ella y más siquiera dirigirle una mirada.
—Hola. —digo con cortesía.
—¿Puedo sentarme?
Me recorro un poco, invitándola automáticamente.
—Adelante.
Ella respira profundamente y luego observa el mini partido que se está llevando a cabo en la cancha.
—Es raro que me venga a presentar ahora, ¿No?—dice sin despegar la mirada del juego.
No contesto solo la miro. Ella suspira y me dedica una mirada de cariño y luego sonríe con algo de tristeza.
—Lo siento, creo que me comporte de una forma muy inmadura, no, muy tonta, no fue lo correcto, debí aceptar la relación entre mi hermano y tú, fue infantil y me arrepiento por eso. En verdad lo siento y me gustaría que fuéramos amigos.
—No entiendo porque lo dices, no debes darme disculpas a mí, aunque… gracias, supongo.—lanzo una risita.—Supongo que tuviste tus razones y no te preocupes, todo está bien. Amigos.
—Me alegra escuchar eso. También hable con mi hermano, peleamos y al final termine llorando, hace mucho que no hacia eso, se siente tan bien que él vuelva a abrazarme igual a cuando éramos niños. También debo agradecerte porque gracias a ti, creo que nosotros estamos mejorando nuestra relación familiar, tal vez no tanto como antes pero al menos ya no estamos peleando por todo.
—Me alegra escuchar eso.
Alzo la vista y veo como el entrenador les reprende por dejar la defensa tan débil y la ofensa tan inestable.
—Él… en verdad te ama.
La miro sorprendido y poco a poco siento el calor cubrirme las mejillas. Desvió la mirada y finjo leer las incomprensibles formulas del libro.
—Y… tú a él. ¿No?—su tono es de burla inocente.
Me muerdo los labios y de repente siento que me he puesto muy nervioso como si me hubieran descubierto haciendo cosas indebidas.
—Jamás lo había visto de esa forma, siempre fue caprichudo y rudo, impaciente, latoso, cruel en algunas ocasiones, burlón, pero de alguna forma tú lo has cambiado y eso me alegra mucho, no se ha vuelto el próximo ganador del Nobel de la Paz pero está mucho mejor. También… creo que deberías decirle lo que sientes, tal vez él esperara hasta que estés listo, pero no está de más que se lo hagas saber.
—Lo sé. —susurro. —Pero… tengo severos problemas con eso, es un poco vergonzoso decirlo.
—Bueno es mejor que empieces a practicar frente al espejo.
A las doce Erwin llega, se excusa por lo tarde que es, aunque le digo que no tiene nada de qué preocuparse, ya está haciendo suficiente con enseñarme. Revisa mis ejercicios y pasamos un poco más de una hora corrigiéndolos y explicándome donde es qué tengo problema.
—El chico de ayer…
Alzo la mirada apartándola de los ejercicios, Erwin parece estar revisando otra décima parte de ejercicios sobre anhídridos.
—¿Mmm?
— ¿Es tu pareja?—pregunta sin mirarme.
—Ehh.
No puedo evitar sonrojarme y devolver mi atención a los ejercicios. De repente he estado escuchando mucho sobre Levi. ¿O es mi imaginación?
—Sí, algo así. —susurro.
—Si no me equivoco él es Levi Ackerman, ¿Cierto?
Vuelvo a alzar la mirada y esta vez está prestando atención, tambalea el bolígrafo contra mi libreta.
—Así es, ¿Por qué?
—Nada en particular.—chasquea la lengua.—Tú… si no me equivoco eres o eras el niño que se la pasaba metido en la biblioteca el año pasado.
Abro la boca un tanto sorprendido, ¿Él me conocía?
—Creo que sí.
—No me lo tomes a mal.—dice sonriendo.—Solo que bueno, yo también conozco al personal de la biblioteca y me hablaban de ti, pensé en hablarte en varias ocasiones pero siempre estabas sumergido en los libros y se me hacía algo grosero llegar a interrumpirte, siempre parecías demasiado concentrado en ellos y… bueno, él, Levi Ackerman, siempre ha tenido una determinada fama dentro de este plantel, hizo presencia desde el primer año, incluso ahora sigue en la boca de todos, es inteligente y excelente deportista, aparte del sueño dorado de las chicas. Así que… fue un poco raro que ustedes dos… es una combinación un tanto rara.
Frunzo el ceño algo confundido, luego sonrió y al final me rio.
—Sí, creo que tienes razón, es raro que nosotros dos… pues tengamos un "algo", ni siquiera yo lo creo, es casi como un chiste.—me paso la mano por la nuca y me rasco la mejilla en un gesto nervioso.
Guardamos silencio un rato, fingiendo que hemos vuelto a nuestras antiguas actividades, cuando en realidad estamos pensando sobre esta "conversación" tan rara.
—Ya… ya no es igual a otros años y tú tampoco, no es como si yo los conociera ni nada por el estilo, digo esto llevándome más por los estereotipos por los que estaban clasificados, se ven diferentes, él ya no es un matón, casanova y tú ya no eres un solitario amante de los libros. Ambos, creo, que han cambiado. —comenta.
Con esta son tres veces que escucho lo mismo. Cambios. ¿En serio? ¿Nos vemos tan diferentes a como lo éramos hace un año? ¿Hace un par de meses? ¿Tanto hemos cambiado? ¿Lo suficiente como para que un completo extraño lo note? No sé cómo tomarlo, ¿Un alivio? ¿Algo malo? ¿Algo de lo que debería preocuparme? ¿De lo que debería alegrarme? Si es visible para el mundo supongo que es verdad.
—Sí, tienes razón. Hemos cambiado. Ambos funcionamos como catalizadores, el uno para el otro.
—Buena frase romántica para mezclarla con la química.—observa con burla. Me doy cuenta de lo que he dicho y suelto una risa.
—Es una buena forma de aprender.
Un poco antes de las dos, Mikasa y Hanji nos encuentran y piden unírsenos para estudiar, por supuesto ni yo ni Erwin ponemos objeción, entre más seamos, mejor. Aunque es extraño que se nos unan a estas horas.
—Me gustaría que también nos dieras asesorías, sería divertido hacerlas en conjunto.—menciona Hanji divertida.
¿Habla en serio? ¿Asesorías? ¿Ella? Es un as para las ciencias, tanto o igual que Erwin, ¿Para qué necesita asesorías? Mikasa la apoya diciendo que tienen muchas cosas que estudiar y de repente se han saturado demasiado que no saben qué hacer. Las miro sospechando de sus palabras, ellas definitivamente no han venido por su cuenta. Aunque de ser otra cosa, Levi también estaría con ellas, ¿No?, me encojo de hombros y trato de seguir escribiendo los temas que me faltan, después de un rato Hanji me pica el brazo con su uña y me da un papelito.
"Tu novio no confía en tu nuevo asesor y nos ha mandado a vigilarlo por él. Alguien necesita una urgente cita para problemas de pareja. Esos celos no son nada buenos. Por cierto él sigue entrenando, por eso estamos nosotras aquí, de lo contrario sería él el que estuviera aquí."
Aprieto el papelito y también las mandíbulas. Si, alguien necesita empezar a controlarse y alguien tendrá un severo castigo una vez que esto termine.
Gracias por leer.
Parlev.
