Capitulo 2: Una humilde invitación.
Después que el sorteo finalizara, nuestro amigo de cabello blanco junto con su mejor amigo Clyde, iban de regreso a sus respectivos hogares. Ambos amigos, tenían una expresión de felicidad en sus rostros, y como no lo iban a estar; si obtuvieron los mejores premios del sorteo.
—Vaya, en verdad no puedo creer que haya ganado. —Comentaba el peliblanco muy emocionado, cuya emoción, se podía ver reflejado en sus ojos. —Nunca en mi vida, había ganado en un sorteo y mucho menos, en uno tan grande…. por favor pellízcame, para comprobar que esto no es un suee-ee! —Soltó un gran grito de dolor, tras recibir un pellizco en su brazo derecho, por parte de su amigo. —Auch… Solo era sarcasmo, Clyde. —Se quejo, mientras que sobaba su brazo.
—Ups, lo siento Lincoln. —Se disculpaba Clyde, con un poco de nervios, por el mal entendido. —Pero eso confirma dos cosas; que no estás soñando y que no eres, de mala… ya sabes.
—Cierto. Aun no puedo creer que mi familia, haya pensando en esa tontería, por toda una semana. —Decía el peliblanco, sin mucho ánimo, para luego volver a su tono normal. —Menos mal que todo eso se acabo, la casa de Charles era muy incómoda y el garaje, daba mucho miedo por las noches… aunque me sigo preguntando; ¿Qué habrá pasado con ese escalofriante traje?
—No lo sé. Posiblemente alguna de tus hermanas, lo quemo o fue a tirarlo, a la basura para detener esa locura… —De pronto sus pupilas, se ponían de corazón. —de seguro, que fue mi bella Lori.
—Ñe, no creo que haya sido ella. —Repudio Lincoln. —Pero bueno, que importa de lo que haya sido, de esa cosa fea o quien; haya sido el responsable. Ya es cosa del pasado… aun así —Se deprimió un poco. —eso no quita el hecho, que mi familia puede estar; más feliz sin… mí.
—No digas estupideces amigo. —Comento seriamente Clyde. —Solo porque los viste felices, por un momento, no significa que están mejor sin ti… si no sabes, muchas veces las apariencias engañan.
—¿A qué te refieres con eso? —Pregunto, sin entender, a lo que se refería su amigo.
—Que quizás alguien, puede demostrar felicidad y estar, gozando de la vida con una sonrisa. Pero por dentro; en el fondo de su corazón, sienten tristeza y soledad… muchas veces lo ocultamos, atreves de una sonrisa falsa.
—mmm, quizás tengas... —Se queda pensando, en las palabras de su amigo. Haciendo que recordara; una charla que tuvo su madre, con una de sus hermanas. —En realidad si tienes razón… Veraz, tú ya conoces la personalidad que tiene Luan; alegre y traviesa, pero como decías; muchas veces lo usamos para esconder nuestra tristeza. —Empezaba a sentir lástima. —Ella sufría bullying en la escuela, y se quedaba callada, sin que nadie lo notara. Hasta que un día, Luna lo descubrió y se lo conto a mamá.
—Lo vez amigo, ese es un ejemplo que muchas veces, las personas aparentan o fingen, ser felices… Además piénsalo bien, si no les importaras, no se hubiese desecho de ese escalofriante traje, o te hubiesen vendido. Son consejos muy sabios, de la doctora López.
—Tienes razón, nunca lo había visto de esa manera. Pero dejando a un lado el tema, es una lástima, que no puedas acompañarme a este viaje. —Dijo Lincoln, un poco decepcionado.
—Sí… lo siento mucho, pero mis papás han planeado este viaje, al campamento del misterio, hace tres semanas. Y espero, que sea bueno y entretenido, porque dicen; que el dueño es un estafador profesional.
—Ja, igual he escuchado sobre eso. Por al menos tienes tu nuevo nintendo, es difícil que te aburras… solo trata de no afanarte tanto con los pokemons, o sino terminaras, atrapado en las alcantarillas por horas… como yo, jajaja. —Los dos amigos, se largan a reír.
Los dos amigos acababan de llegar, a la calle de la casa; McBride. Era el momento que ambos amigos, se despidieran y pudieran, iniciar sus vacaciones de verano.
—Bien Lincoln, esta es nuestra despedida temporal. —Abraza a su amigo de cabello blanco. —Que te vaya bien en tu viaje… no olvides; que tus hermanas te quieren y te aprecian, aunque muchas veces no lo demuestran.
—Gracias Clyde. —Le devuelve el abrazo, despidiendo de su amigo.
Ya una vez que se despidieron, el peliblanco se fue rumbo a su casa. Durante la caminata, él iba pensando; quien sería la candidata ideal, para que lo acompañara en su viaje. Posiblemente iban a haber; interesadas y no interesadas en la propuesta. Así que se fue ideando, de cómo se los iba a proponer, para que al menos convenciera a una.
...
Más tarde el peliblanco, llegaría a su casa.
Al abrir y entrar por la puerta principal, se encontraría con la mayoría de sus hermanas, sentadas en el sofá del living. Ellas estaban viendo una película de ficción y acción, que se trataba de un cyborg con forma de tiranosaurio, que viajaba a la era prehistórica, para eliminar las amenazas y aberraciones del tiempo.
—Hola chicas. —Saludaba el peliblanco, a sus hermanas.
—Hola Lincoln. —Todas le devolvieron el saludo. Y luego Leni, le pregunto: —¿Qué tal tu día?
—Me fue súper bien… —Respondió, notando la ausencia de una hermana. —un momento, ¿en donde esta Lana?
—Lana le está ayudando; a papá, con la reparación de vanzilla. Que literalmente, de nuevo está teniendo fallas en sus motores.
—Okey… —El peliblanco, se gana delante de ellas.
—Sabes que no eres transparente, ¿cierto?
—Tranquila Lola, solo será un momento. —Respira profundamente, para darles su noticia. —Les tengo un aviso muy importante, que decirles.
Todas las chicas se quedan observando; atentamente y curiosamente, a su hermano. Cabe por resaltar, que algunas de ellas, pensaba que al fin consiguió una novia.
—Pues verán. Hoy en la escuela, hicieron un sorteo y yo…
—Quedaste eliminado de los primeros, por tu mala… —Intentaba de burlarse un poco, pero recibe un golpe, en el brazo por parte de Luna. —¡Auch!
—Lynn, no quede eliminado como piensas. Fue todo lo contrario; gane el premio número uno. —Comento, mientras que frotaba su mano, en su pecho.
—Felicitaciones Linky! —Las chicas felicitaban, a Lincoln por su logro. Menos una.
—Presumido… ojala que me dieras, la misma suerte en mis partidos… tonto. —La deportista un poco molesta, se retiraba de la sala, para irse a su habitación.
—Solo ignórala, tú sabes cómo es ella. —Decía Luna, a su hermano.
—Lo sé… "En todo caso no la quería invitar". Como les decía; gane el primer premio que es; nada menos que un viaje gratis, a Leche-landia. Ubicada en la ciudad de Royal East, para dos personas… y también una cámara. —Mostraba el boleto para dos personas y su video cámara.
Cada hermana, empezó a felicitarlo:
—Vaya eso es genial.
—Felicitaciones.
—Linda cámara.
—Ese es mi hermano.
—Gracias queridas hermanas… el viaje se realizara mañana temprano y quería ver, si alguna de ustedes: Quiere ir conmigo, para tener uno de los mejores días, que puede existir en estas vacaciones… de tener una increíble experiencia, en esta única vida. —Mostraba mucho entusiasmo, con un poco de exagerado. De esa forma esperaba, que alguna de su hermana se interesaba.
Pero ninguna de sus hermanas le respondió, a la propuesta de su hermano. Algunas de ellas no les interesaba, ni lo mas mínimo su invitación. Otras ya tenían planes para mañana, mostrándole a su hermano una cara de decepción. Preocupando mucho a su hermano.
—¿Chicas que pasa?, ¿acaso no quieren salir con su único hermano?
—Lincoln… si no sabes Royal East tiene un aproximado de dos horas; de viaje. Sabes perfectamente que me mareo… además que literalmente, nunca me gustaron esos juegos mortales.
—Sabes los peligros que son esos juegos… no quiero morir tan joven o perderme en ese lugar.
—Bueno bro, a mí sí me gustaría ir contigo... —El peliblanco sonríe un poco. —pero mañana, tengo una reunión sumamente importante con la banda. No puedo fallar o tendré graves problemas… lo siento Bro. —La sonrisa del peliblanco se borraba.
—A mí también me gustaría ir… —El muchacho, vuelve a sonreír. —pero mañana tengo… una cita. —Eso último, la comediante lo dijo con un poco de vergüenza. Mientras que a su hermano, se le volvía, a borrar su sonrisa.
Cada una de las hermanas, a excepción de Luna y Luan, le empezaron hacer indirectas amorosas, a su hermana bromista. Con el interés de saber; de quien se trataba su cita. Ignorando al pobre Lincoln.
—Haber, ¿Quién es ese guapetón? —Preguntaba coquetamente, la rubia mayor, que se acercaba a su hermana peli castaña, poniéndola nerviosa. —Dímelo para ayudarte, a conquistarlo.
—A ustedes que les importa eso —Interpuso la Rokcera. —estamos hablando; de quien acompañara a Lincoln, en su viaje de mañana. Así que por favor, no se desvíen del tema. —Ella sabía; que la cita de su hermana no era con chico del escuela, sin con un psicólogo. Debido por sus problemas escolares, que había tenido últimamente.
Tras ese pequeño regaño por parte de la rockera, las hermanas restantes, continúan dando sus malas y pésimas excusas, a su hermano.
—Suspiro, no me gusta.
—Ni loca, voy a ese estúpido lugar… la gente vomita mucho, puede arruinar mi belleza. —Modelaba un poco su cabello.
—Las posibilidades de que alguien, salga herido o muera, en esos juegos son de un…
—Lisa no es necesario que las menciones… Vamos chicas, solo es un simple viaje, por un solo día nomas. —El peliblanco estaba; un poco decepcionado de sus hermanas, pero noto que aun faltaba, una que diera su opinión. —Ya se… obviamente tú no me fallaras y tampoco, me puedes decir que no. —Tomaba a la pequeña Lily. —Mi hermanita Lily me acompañara.
—¡Popo, popo! —Exclamaba de alegría, al igual que su hermano. Hasta que…
—¿Acaso estás loco o qué? —Lori quitaba a Lily de los brazos; de su hermano. —Ella tan solo es una bebé, es demasiado peligroso. —La pequeña bebé, le saca la lengua, a su hermana aguafiestas.
—Vamos chicas por favor… uno solo no tiene gracia ir. —Intentaba poner, ojos de cachorro, quizás así podría convencerlas.
—Lo siento Bro, quizás para la próxima te podamos acompañar. —Decía la rockera, mientras que la comediante, le acariciaba el cabello a su hermano, para que no sintiera mal. Después de todo, si no fueran por sus actividades, lo hubieran acompañado.
Todas ellas se van, a sus respectivos cuartos.
El peliblanco se había quedado solo en el living, sentándose en el sofá muy triste. Debido que sus hermanas, rechazaron su invitación para mañana, ni siquiera sus expresiones exageradas u ojos de cachorros, funcionaron.
—Aff… quizás en verdad ellas se sienten mejor sin mí. —Comento muy triste.
Fue entonces, que llega la pequeña mecánica de la familia, un poco sucia, al comedor. Encontrando a su hermano, sentado en el sofá. Ella al notar que su hermano, estaba triste, va hacia él.
—¿Qué te pasa hermano? –Preguntaba Lana, a su hermano.
—Hola Lana, nada importante… ¿que no le estabas ayudando a papá? –Posiblemente ella tampoco podría.
—Bueno si, pero mañana seguiríamos. El problema que tiene, es mucho más grande de lo que pensábamos, pero dime; ¿qué te pasa?
—Está bien te lo diré, solo porque insistes… veras, gane un viaje a Leche-landia de Royal East, en un sorteo. Así que invite a nuestras hermanas, pero ninguna quiso ir o estaban, ocupadas para mañana… aff, así que tendré que ir… solito.
—Un viaje a Leche-landia… a otra ciudad… ¿Puedo ir contigo!? —Estaba emocionada, a Lana siempre le encantaron esos juegos.
—Eh… pero Lana el viaje es mañana y tienes, que ayudarle a papá; a reparar a vanzilla.
—Ñe… de seguro papá puede hacerlo solo. Como voy a rechazar un viaje, junto con mi único hermano. —Lo abrazaba. —Vanzilla puede esperar otro día, un viaje así, no se ve todos los días.
—Gracias Lana. —Le devolvía el abrazo, sintiéndose mucho mejor. —Entonces a preparos para mañana… También para pedirle permiso, a nuestros padres para que firmen la autorización, en caso de un accidente durante el viaje. Aunque dudo mucho, que algo malo pase.
—Está bien hermano, de seguro mañana será un gran día… ya no puedo esperar.
...
Más tarde Lincoln junto con Lana, se encontraban en la habitación de sus padres, para pedirle la autorización del viaje. Cabe por resaltar; que tanto Rita como el Señor Lynn, estaban un poco preocupados y no muy convencidos, ya que se trataba de un lugar, fuera de la ciudad.
Pero ellos conocían muy bien, a su único hijo varón; de lo responsable y maduro, que podía ser. Aparte que era lo mínimo, que podían hacer por él, después del asunto de la suerte o del protocolo.
En verdad necesitaba, un tiempo para distraerse de tanto caos.
—Bien hijo, si puedes ir mañana con Lana en tu viaje. Solo cuidase y tengan, mucho cuidado con los extraños, por favor... de seguro no sabría, que hacer si algo malo les pasara.
—Si campeones, solo traten de no meterse en problemas… mañana les pasaremos dinero, para que tengan y se compren algo.
—Gracias mamá y papá. —Los dos abrazaban, a sus padres.
—Prometo que cuidare, muy bien a Lana y no dejare, que nada malo le pase. —Su hermana le hace, una pequeña sonrisa.
Una vez acabado la conversación, aclarando bien las cosas y de que firmaran la autorización, los dos hermanos se dirigen a sus cuartos, muy contentos en especial el peliblanco. Ya que después de todo, si hubo una hermana, que no rechazo su viaje.
Ahora tenían que descansar, para esperar ansiosamente, el día de mañana.
