Un pedazo de ti – Cap02
Hace muchos años, en un hermoso planeta muy lejano, vivió una poderosa reina, su nombre era Arya. Su esposo, el rey Vegeta primero en su nombre, era un monarca frío y despiadado que había invadido ese bello planeta y lo llamó Vejita en su honor. El orgulloso monarca y el resto de su raza exterminaron a los habitantes oriundos del planeta conquistado, después ordenó construir para él y su reina un imponente palacio en las alturas de una montaña.
La reina Arya poseía un carácter fuerte y temido, poseía gran fuerza física y una belleza a la que consideraban exótica, debido a sus rasgos finos a pesar de su alto nivel de poder. Fue la primera mujer en utilizar su influencia a favor de su pueblo, principalmente por las mujeres, quienes vivían bajo un gobierno patriarcal. La reina utilizó a su favor, el orgullo y respeto que despertaba en el rey, logró que las mujeres también fueran consideradas guerreras, pues se les permitía participar en batallas pero no se les consideraba propiamente guerreras, logró que inclusive comandaran escuadrones, aquellas que se lo ganaran con su esfuerzo, y que ellas decidieran si querían o no, unirse a un macho sea cual fuera su nivel de poder.
Pasó el tiempo, los reyes murieron y sus hijos y los hijos de ellos reinaron. Hubo otras reinas después, pero ninguna como la reina Arya. Su nombre se pronunciaba con respeto entre su pueblo, incluso ninguna hembra nacida después fue nombrada como Arya, pues creían que la indicada para portar ese nombre aun no nacía.
Pan acarició la negra cabellera de la niña acurrucada entre sus brazos.
-Hasta que el último príncipe, bisnieto de esa gran mujer, percibió algo en tu energía y dijo que por fin nacería una niña digna de portar ese nombre.
La pequeña Arya se encontraba más entretenida con los masajes de su madre en su cuero cabelludo que en el relato mismo que en algunas ocasiones le contaba. Finalmente rindió fruto el masajeo de Pan, su pequeña hija pestañeó dando un gran bostezo, primer indicio de que pronto caería dormida.
La única hija de Gohan imitó la acción de su pequeña hija, bostezó con pereza para luego apagar la lámpara que tenía al lado de su cama.
-Ya era hora mi niña- susurró acomodándola para dormir a su lado, como algunas noches acostumbraba. -Mami muere de cansancio- dijo entre suspiros acomodándose bajo las cobijas.
Dio un último vistazo a la niña durmiendo plácidamente a su lado y se acercó para depositarle con ternura en la frente, el beso de las buenas noches.
Pan tenía la clara intención de enseñarle a su hija todo lo que ella sabía sobre los saiyajines, era por eso que solía contarle relatos, aun a pesar de que la niña no entendiera la mayoría de ellos. Acunó una manita entre las de ella y cerró los ojos arrullándose con el sonido de la respiración proveniente de su pequeño pedazo de ella.
**FLASHBACK**
La pequeña aeronave aterrizó frente a la corporación más famosa del planeta, se abrió la puerta del piloto dando paso a una joven Pan con un embarazo notable de cinco meses. Cerró la puertecilla y se adentró a la gran cúpula color amarillo.
Al llegar frente a la puerta de la cámara de gravedad se detuvo, restregó sus manos contra su ropa por los costados para limpiar el sudor en sus palmas y tragó saliva para aliviar su nerviosismo. Tomó una gran bocana de aire y llamó a la puerta, sabía que la persona que buscaba se encontraba ahí, podía sentirlo entrenando dentro, solo esperaba que estuviera de buen humor.
Pasaron unos cuantos segundos, los que le parecieron una eternidad para que se abriera la resistente puerta de metal reforzado, que ni el mejor banco del planeta entero poseía.
Con cara de pocos amigos, el príncipe de los saiyajines salió dispuesto a regañar a la persona se había atrevido a importunarlo, en el preciso momento que esquivaba un rayo de ki que él mismo se había enviado.
-Bu… buenas tardes señor Vegeta- lo saludó comenzando a sentir arrepentimiento por haber decidido ir con él.
-Bulma no está- le dijo secamente entrando de nuevo a su querida cámara con intención de cerrar la puerta.
-No vengo a verla a ella… Estoy aquí para verlo a usted.
El príncipe detuvo sus movimientos y se le quedó viendo, el bulto en su vientre era más que notorio, para esas alturas ya todos estaban enterados del embarazo de la nieta de Goku, pero Vegeta no la había visto en persona desde hacía meses atrás.
Alzó una ceja y le dedicó una mirada divertida. -Si vienes a entrenar, espera a que nazca tu cría.
-No vengo a entrenar- respondió causándole gracia la suposición del príncipe. -No arriesgaría a mi niña- dijo levantando el pecho con orgullo.
-¿Entonces? ¿Algo referente a Kakaroto?- Preguntó intrigado. En el pasado, en ningún momento Pan lo había buscado, tampoco hablado mucho con ella, a lo mucho algunas cuantas palabras de cortesía, y de pronto se aparecía ahí, buscándolo para ¿qué?
La joven interpretó correctamente la expresión en el rostro del príncipe, se podía percibir su confusión ante la inesperada visita.
-Acabo de salir de mi última consulta- aspiró con profundidad, -me acaban de confirmar que será niña. Usted es la primera persona en saberlo y espero guarde el secreto- sonrió nerviosamente comenzando a jugar con sus dedos entrelazados involuntariamente.
Vegeta ladeo la cabeza aun sin entender nada.
-Verá… quiero sorprenderlos a todos el día que nazca la bebé y… que ahí sepan que es una niña.
-¿Y yo qué tengo que ver con eso?- frunció su ceño expectante, esperando la respuesta de la joven.
Pan rascó su cabeza y arrugó su nariz, se encontraba apenada por su intromisión en el sagrado entrenamiento del guerrero.
-¡Quiero honrar a mi legado saiyajin!- Esa frase fue suficiente para tener la completa atención del príncipe, -quiero que mi hija tenga un nombre saiyajin, y usted es la única persona que puede ayudarme- dijo con un brillo tan propio de su raza en sus grandes ojos negros.
Vegeta se acercó a la muchacha, estiró su brazo derecho y posó su mano abierta sobre el vientre redondeado. Cerró los ojos ante la sorprendida Pan y se concentró en la energía que provenía del feto, respiró pausadamente sin decir nada por un lapso de diez segundos. Relajó su ceño por completo y abrió los ojos, clavando su mirada en los de la joven que incómodamente la sostuvo altiva. Retiró su mano y movió los ojos hacia los lados pensando, recordando en los nombres femeninos de su raza que llegó a escuchar en el pasado.
-Ven mañana, pensaré en uno adecuado para tu cría- respondió con seriedad, guardando para sí mismo el gusto que le daba tener esa extraña misión.
-Sí, gracias señor Vegeta- giró sobre sus talones para dirigirse hacia la salida, avanzó un par de metros y recordó algo de suma importancia, por lo que se regresó hasta estar frente al saiyajin de sangre pura de nuevo.
-No olvide guardar el secreto- advirtió meneando el dedo índice de su mano derecha frente a ella.
-No lo olvidaré- contestó adentrándose a la cámara de gravedad, uno de sus lugares favoritos en todo el universo. Cerró la puerta y se quedó ahí, de pie pensando, algo había en ese pequeño ki, algo que no supo interpretar.
Al día siguiente, a la misma hora llegó Pan, en esta ocasión se encontró con la puerta de la cámara de gravedad abierta y el príncipe en medio, con su traje azul impecablemente limpio, señal de que aún no comenzaba con su entrenamiento.
-Pasa Pan, te esperaba- su inconfundible voz hizo eco en el espacio vacío.
La nieta de Goku se adentró impresionada por el amplio espacio y el reluciente recubrimiento en color blanco del domo que se alzaba alto. Era la primera vez que entraba y estaba sorprendida.
-¿Así que aquí es donde puede entrenar con la gravedad aumentada?- paseó la vista por todo el domo con curiosidad.
-Entrenar con la gravedad aumentada es una experiencia…
-Única, y esa sensación de sentirse tan ligero después del entrenamiento es…- Agregó Pan.
-¿Cómo lo sabes si nunca la has usado?- inquirió levantando una ceja.
Pan mordió sus mejillas internas y desvió la mirada evitando los negros orbes que la observaban expectantes.
-En una ocasión entré a la habitación del tiempo por dos días.
-Querrás decir por dos años.
-No… dos días en el tiempo de la habitación, unos minutos de aquí- aclaró deseando cambiar el tema de conversación, no deseaba abordar ese tema.
-Creí que no solías entrenar como cuando eras una cría- respondió mostrando sorpresa.
-Sé que he dedicado mi tiempo a otras actividades- se encogió de hombros, -pero tengo planeado volver a entrenar después.
-No desperdicies tu don, porque la sangre de guerrera que corre por tus venas es un don- dijo buscando la esquiva mirada de la joven. -Supongo que vienes por un nombre para tu cría- le dio la espalda cruzando los brazos. Le extrañaba la actitud de la joven, siempre habían tenido un trato cordial en donde no cruzaban más de tres palabras, pero ella siempre mostró una actitud extrovertida y vivaz, sin embargo, la mujer que tenía detrás de él le sostenía por poco tiempo la mirada y apretaba sus manos en la correa a su bolso que colgaba del hombro izquierdo, la notaba ansiosa, posiblemente por su estado, tal vez las hormonas afectaban su carácter.
-Supone bien- respondió con voz aterciopelada.
Vegeta se giró y comenzó a hablar. Con notable emoción en su voz le contó la historia de su bisabuela y la importancia de su nombre para su raza, Pan pudo sentir todas esas sensaciones que fluían en el cuerpo del príncipe al relatarle algo tan personal, una lágrima corrió por una de las mejillas de la joven al sentirse indigna de semejante experiencia, el orgulloso e inexpresivo príncipe le estaba mostrando una parte de su alma al abrirse en un relato sobre su familia, a ella, cuando todos sabían que era poco comunicativo con quienes eran ajenos a él. Pan se sintió indigna porque sabía que no estaba siendo del todo sincera, pero era joven y se encontraba asustada.
-¿Por qué me cuenta todo esto?- se limpió la mejilla, ya con ambos ojos humedecidos.
-Ayer descubrí, que la saiyajin digna para portar ese nombre está en tu vientre- respondió mostrando una ligera sonrisa de orgullo, casi imperceptible.
Pan abrió la boca procesando lo recién dicho por el guerrero de raza pura. -¡No señor, no! Ese nombre lo debe llevar… alguna nieta suya, es muy especial, yo no pretendo…
-Bulma jamás pidió mi opinión para nombrar a nuestros hijos, aun así, eso ya no importa- volvió a posar su mano sobre el vientre, un movimiento proveniente del interior le provocó emoción, esa misma emoción que sintió al sentir moverse a Bra dentro de Bulma, lo recordaba a la perfección, con Trunks no tenía recuerdos, pues durante esa faceta del embarazo, él se mantuvo alejado, pero desde lejos solía concentrarse y sentirlo, y muy a su pesar sentía emoción por su primogénito, pero renegaba de ese sentimiento.
"¿Por qué me afecta una cría que no es nada mío?"
Retiró la mano encontrándose con los ojos llorosos de la joven.
-Estoy seguro que no me equivoco- se alejó unos pasos de la joven frunciendo su ceño. -Si no lo quieres entonces no importa- finalizó cortante, con voz severa.
-Al contrario, es… es perfecto, es solo que no quiero tomar algo tan importante para usted… no lo merezco- dijo lo último en un hilo de voz.
-No es para ti, es para ella- apuntó con el dedo índice al vientre. -Es mi regalo para la guerrera. Solo una condición.
Pan afirmó con la cabeza escuchando atenta.
-Quiero que le hables de su legado saiyajin, que la entrenes, que despiertes en ella el interés por nuestra raza, que… no muera el legado.
La joven emocionada saltó hacia el guerrero sorprendiéndolo con un abrazo fugaz, al separarse le sonrió enfrentando su mirada, los negros orbes de aquella niña ruidosa del pasado ahora brillaban con otra luz, la de una mujer con una maraña de emociones en lucha constante dentro de ella.
-Muchas gracias, príncipe- agradeció nombrándolo por su título por primera vez, hacía muchos años que nadie lo llamaba así, a excepción de su esposa en la intimidad.
-Ya está decidido entonces, tu cría se llamará Arya.
**FIN DEL FLASHBACK**
El cansancio hizo que sus párpados pesaran, se estiró dentro de las cobijas y giró la cabeza en dirección al sonido de la respiración al lado de ella.
"Como envidio la manera en que cae dormida"
Ya tenía más de media hora dando vueltas en su cama, las sorpresas y emociones recibidas ese día la mantenían inquieta.
"¿Habré hecho lo correcto?" El movimiento de una manita sobre su hombro la sacó de sus cuestionamientos internos. Besó los deditos encerrados en un puño y despejó la frente de su acompañante, retirando un mechón azabache de cabello.
"De cualquier forma es demasiado tarde para retractarme" Suspiró resignada, comenzando a quedarse dormida.
…
-Amaneciste muy alegre- comentó Pan mientras terminaba de redactar el contrato que esa misma tarde firmarían con una empresa de robótica.
-Y lo estoy, al fin podré dedicarme por completo a lo que me apasiona- respondió desde su silla, disfrutando de su capuchino moka que le preparaban en la cafetería de la empresa.
-Pues para estar más interesada en la ciencia, déjame decirte que hiciste un excelente trabajo en la parte administrativa- terminó de teclear la última palabra, tronó sus dedos y se levantó por unas hojas para la impresora.
-Mi hermano regresó con muchas energías, yo creí que estaría cansado por el viaje.
La plática de las mujeres fue interrumpida por el sonido abrupto de la puerta al abrirse.
-Buenos días- Trunks saludó con una enorme sonrisa en su impecablemente afeitado rostro. -Vengo por ustedes dos.
-¿Pasa algo?- Bra se levantó extrañada.
Su hermano mayor negó con la cabeza sin dejar de sonreír. -Las invito a desayunar- respondió encogiéndose de hombros.
-Hoy tenemos que finiquitar esto- la hija de Gohan le entregó las hojas recién impresas a su jefe. -Y perdón por la descortesía licenciado Briefs… buenos días- agregó con un leve rubor en sus mejillas.
El híbrido tomó las hojas y caminó hacia el ventanal leyéndolas con atención. -Bien Pan, ya solo le hacen falta las firmas- se giró dirigiendo la vista hacia las dos mujeres presentes en la oficina. -Eso se hará dentro de dos horas-. Dejó los papeles sobre el escritorio y se dirigió hasta estar frente a Pan. -No te estreses tanto, tenemos tiempo para desayunar y platicarles lo que tengo planeado decir en la junta- cambió su vista hacia su hermana, -¿Qué dices Bra?
La joven de cabellos azules se levantó alegremente. -Por mí está bien- corrió a tomar su bolsa que reposaba sobre el escritorio.
-¿Vas a dejarlo así?- Trunks señaló con el dedo la taza del capuchino medio vacía.
-Sí- contestó despreocupadamente avanzando hacia la puerta.
Trunks caminó con calma hacia el escritorio y levantó la taza para beber el resto del contenido de un solo trago. Al terminar con el capuchino tomó la bolsa solitaria que se encontraba colgando del perchero. -Supongo que le pertenece señorita Son- dijo de manera cortés, más como un juego que como una formalidad, logrando arrancar una gran sonrisa a la joven que lo observaba sin dar crédito a la soltura con la que el ejecutivo se desempeñaba en su hora de trabajo.
-Gracias jefe- tomó la bolsa siguiéndole el juego.
Trunks le dio el pase caballerosamente, su hermana los esperaba justo en el ascensor. A la joven heredera le parecía extraño pero agradable, de todos los años que tenían de conocerse, nunca antes habían compartido un momento los tres solos, al menos que no fuese en alguna convivencia organizada por su madre, en donde Pan siempre se encontraba con los Son.
De hecho, ellas mismas no habían convivido más allá de lo que exigía su trabajo. Bra, en un principio llegó a invitar a la joven Son para que la acompañara con amigos en algunos fines de semana, en los primeros meses que Pan entró a formar parte de la corporación, pero la hija de Gohan siempre declinaba las invitaciones debido a su reciente rol de madre, aun a pesar de que Bulma se había ofrecido a cuidar de la pequeña Aria, para que su madre se divirtiera un poco.
-¿A dónde vamos?
-A un lugar donde me encantan los desayunos- le cerró un ojo, -siempre está lleno, pero ya reserve para nosotros tres desde antes de venir.
-Tenemos muchos pendientes que…
Repentinamente Trunks posó sus manos sobre los hombros de su amiga masajeándolos. -Relájate Pan, lo sé. Me pondré al corriente el resto del día… Tenemos el permiso de la señora Briefs- replicó de manera jovial. Bra reía entre dientes, al parecer la presencia de su hermano en la empresa sería de gran ayuda para que la hija de Gohan se anime a tener vida social de nuevo.
Con el director general de la corporación cápsula, llegaron al popular restaurante en menos de quince minutos. De inmediato los instalaron en una mesa que ya se encontraba lista para el arribo del distinguido cliente.
Ordenaron sus platillos y les sirvieron sus bebidas con diligencia.
-Bien señoritas- sorbió de su pequeña taza humeante de expreso. -Supongo que me extrañaban- sonrió de medio lado.
-Arrogante- respondió Bra fingiendo una mueca de indignación.
Pan solo observó la escena sin nada que decir, como hija única nunca tuvo ese tipo de bromas y complicidad con alguien más, a veces con su tío Goten, pero desde que ella comenzó a vivir en la capital del oeste, cada vez lo fue viendo menos, ahora solo cuando coincidían.
Entre risas cómplices con su hermana, volteó la mirada hacia la joven que los acompañaba, con una tímida sonrisa los miraba sin animarse a integrarse en la plática.
-Dime Pan, ¿dónde dejas a tu hija cuando trabajas?- inquirió curioso, sorprendiendo a la mujer con su pregunta.
-Yo… ehh- se aclaró la garganta enfadada consigo misma por su torpeza. -En la guardería de la empresa, déjame felicitarte por el servicio.
-Esa fue idea de mi madre hace como veinte años.
-Pero ahora tú eres el director general y has mantenido en pie ese servicio para los empleados- desvió los ojos hacia su jugo de naranja, -te lo agradezco mucho.
-No… es nada Pan- respondió extrañado por esa nueva manía de la joven.
"No sabía que fuera tan tímida"
En poco tiempo regresó el mesero con los alimentos que ordenaron, comieron en calma mientras las dos mujeres acribillaban al híbrido con preguntas sobre su viaje, después de terminar sus alimentos, abordaron el tema del próximo contrato que estaban a punto de finiquitar, al quedar conformes con los puntos a debatir partieron rumbo a las oficinas de la corporación.
La junta salió tal y como lo habían planeado, con la siempre convincente retórica del presidente de la corporación, lograron llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes. Había sido un día de mucho provecho y quedaba poco por hacer el resto del día, por lo que el presidente Briefs decidió que su hermana y la asistente de su madre merecían tomarse el resto del día libre.
Antes de irse, la hija menor de los Briefs decidió visitar la oficina de su hermano mayor.
-¿No te irás?- preguntó desde la puerta.
-En un rato más, debo revisar éstos balances- respondió rascando su cabeza mientras tecleaba en su computadora.
-Trunks, debo decirte algo- dijo entrando en la oficina y cerrando la puerta tras de sí.
…
-Malditos zapatos de tacón- Pan gruñía caminando con prisa hacia su automóvil, al llegar frente a la puertecilla se le resbalaron las llaves, cayendo de lleno al piso.
-No, no, no… estúpidas llaves- maldijo enfadada por su mala suerte. En un brazo cargaba su bolsa y a su somnolienta hija, en la otra cargaba la mochila llena de artículos infantiles, su bolsa con la laptop y su lonchera. No sabía qué hacer para tomar las llaves, tenía que soltar algo para poder agacharse, estaba por soltar algo cuando escuchó una voz detrás de ella.
-No se mueva… damisela en apuros.
Briefs levantó las llaves, abrió la puerta y ayudó a la acongojada mujer a depositar dentro sus pertenencias.
-Me has salvado, estaba a punto de lanzar todo al demonio.
-Veo que te hacen falta más brazos- dijo señalando con la vista a la pequeña que babeaba dormida en el hombro de su madre.
-No me caerían mal. Se los pediré a Shen Long- sonrió levemente.
-¿Es tu hija?
Pan asintió con timidez. -Mi pequeña revoltosa. Estaba en la hora de su siesta cuando la recogí- la niña se movió para acomodarse mejor en los brazos de su madre. Pan lanzó la bolsa dentro del automóvil y abrió la puerta trasera para colocar a la niña en su asiento de seguridad. Trunks se limitó a observar sintiéndose estúpido al no saber en qué más auxiliar a su amiga. No tenía experiencia en mujeres con niños, de hecho no le agradaban del todo, con sus gritoneos y manitas pegajosas, corriendo sin control, los prefería lejos de él. Era una de las razones por las que nunca se había involucrado con una mujer con hijos. Pero Pan no era una aventura, ella era su amiga, una sobrina para su madre, parte de la familia y en ese momento, las palabras que su hermana Bra le había dicho minutos antes, resonaron con fuerza en su cabeza.
"Pan no tiene más vida que el trabajo y su rol de madre, inclusive sus entrenamientos los ha dejado de lado"
El repentino llanto de la niña sacó a Trunks de sus cavilaciones.
-Sé buena niña- Pan intentaba poner el arnés de seguridad a su hija, pero las pataletas de la pequeña híbrida le dificultaban la tarea.
Al ver tal escena, Briefs decidió actuar. -Déjame ayudarte- abrió la puerta del copiloto y se encontró con otro par de ojos claros frunciendo profundamente en ceño.
"¿Y ahora qué hago?"
Recordó las veces en las que le arrancó sonrisas a su hermana cuando era niña, aun en los momentos en que la corporación completa templaba con sus berrinches, propios de esa edad.
De inmediato recordó los gestos que calmaban a Bra en el pasado y los puso a prueba con la hija de su amiga. A pesar de lo ridículo que podía verse el director de la corporación cápsula torciendo su cara, su esfuerzo rindió frutos de inmediato, la pequeña dirigió su vista hacia el extraño y comenzó a reír de inmediato, cooperando al fin con su madre quien suspiró después de lograr cerrar el arnés.
Giró la cara hacia Briefs y lo vio muy divertido, entreteniendo a la pequeña revoltosa, como a veces le decía.
-Gracias- musitó con voz suave.
-Se parece mucho a ti… por fortuna- dejó de hacer las muecas y la miró con otro semblante del que se encontraba tan solo segundos atrás. -Goten me contó que el cobarde no quiso saber nada de ustedes- frunció levemente su ceño, -aún recuerdo tus lágrimas, no valía la pena.
A Pan le incomodó el rumbo que estaba tomando la charla, desvió la mirada hacia su hija y le acomodó un mechón rebelde que caía por su frente. -Eso ya no importa Trunks, hace tiempo que lo superé.
El híbrido percibió incomodidad en la mujer, por lo que decidió cambiar de tema, estiró su mano y revolvió el cabello lacio de la niña, quien comenzó a pedir jugo a su madre.
-¿Cómo se llama?- preguntó sorprendido por la claridad del habla que mostró la pequeña.
-¡Quiero jugo mami!- lo interrumpió volviendo a exigir con el ceño fruncido.
Pan sacó un pequeño termo en color morado con flores y abejitas dibujadas, lo abrió y le ofreció a la niña, quien prácticamente se lo arrebató a su madre, Pan se limitó a recargarse en su sillón soltando un resoplido de resignación.
-Se llama Arya- sus labios se curvaron levemente. -Perdona que te interrumpiera, es solo que no sé de dónde saca tanta energía- se disculpó tumbándose en su asiento y emitiendo un gran suspiro.
-Arya…- recordó haber escuchado ese nombre de boca de su padre años atrás, en una de esas ocasiones en que el príncipe le contaba historias de su planeta.
-Mucho gusto Arya- estiró su mano hacia la pequeña que no tardó en apretar dos dedos de la gran mano masculina. -Mi nombre es Trunks, soy amigo de tu mamá.
-Mami- dijo la niña dirigiendo la vista hacia el asiento donde reposaba Pan, mirándolos de reojo.
-Tiene gran potencial Pan, su ki es… no sé cómo explicarlo- comentó intentando zafarse sutilmente del agarre de la fuerte manita. La sonrisa traviesa no se hizo esperar, le divertía ese jaloneo con el extraño de las muecas graciosas, Briefs le siguió el juego por un breve momento disfrutando de los gritos y jaloneos infantiles, que le sacaron una enorme sonrisa de oreja a oreja al ejecutivo.
-Es encantadora- pensó en voz alta, sorprendiéndose por su comentario.
Pan pestañeó sonriendo de manera sutil, se encogió de hombros y asintió con la cabeza.
-Has cambiado desde la última vez que te vi- dijo librándose del agarre en sus dedos.
La pálida piel de la mujer se tiñó ligeramente de rojo, que no pasó desapercibido por el híbrido.
"Justo lo que pensé"
Para suerte de ambos, la pequeña Arya había regresado toda su atención a su termo.
Pan carraspeo y se dispuso a poner las llaves en el interruptor.
-Discúlpame Trunks, debo irme a casa.
-No te preocupes, entiendo- salió del auto en cierta parte extrañado por ese cambio en su amiga, la notó cansada y evasiva. Era muy joven como para tener una actitud tan apagada, ahora que estaba de regreso en la tierra haría lo que le dijo aquella vez, la primera vez que le llamó amiga.
El motor del auto se encendió y la ventana de lado del copiloto se bajó para que Trunks escuchara a la mujer despedirse, seguido por el sonido de la niña imitándola.
-¡Hasta mañana Trunks!
-¡Hata nana Tuns!
Briefs sonrió al escuchar a la pequeña llamándolo por su nombre.
-Quiero que vuelvas a mirarme como aquella vez que me confesaste tu dolor- musitó con una leve sonrisa de lado, cargada de nostalgia.
**FLASHBACK**
Briefs limpió las lágrimas de la muchacha con sus pulgares, acunando el rostro femenino entre sus manos.
-Ya pasará Pan, eres muy joven, te aseguró que dentro de poco ya no pensarás más en él, será una sombra difusa que poco a poco se irá empequeñeciendo.
Pan sorbió su nariz, tomó una gran bocanada de aire para calmarse y se limpió el resto de humedad en su cara con el dorso de su mano derecha.
-Es solo que… me parece tan lejano que eso suceda- agitó las manos frente a ella abanicándose la cara, logrando evitar que brotaran más lágrimas que deseaban salir. -Siento que al respirar puedo sentir su olor en mi piel, puedo sentir su sabor, puedo sentir el calor de su cuerpo- agachó la cabeza avergonzada, abrazándose a sí misma.
Trunks se conmovió con las palabras de la hija de Gohan, la abrazó fuertemente, como si quisiera escapar y él no la dejaría huir.
-Llora Pan, llora todo lo que necesites ahora, pero sé fuerte mañana.
Después de sollozar unos pocos minutos sintió menos pesadez en su alma. Limpió sus lágrimas con determinación, sus ojos hinchados transmitían la furia que le consumía por dentro, necesitaba sacarla, necesitaba vaciar todos esos sentimientos que le carcomían las entrañas y llenarse de nuevas sensaciones, renovarse.
-Voy a borrar su estúpido olor de mi cuerpo- dijo con determinación.
Trunks esbozó una sonrisa de satisfacción, ahí estaba esa Pan que de niña solía darle la vuelta al mundo en pocas horas, la que decía que sería más fuerte de su abuelito Goku, de la que se alejó por considerarla demasiado ruidosa, pero ya no era una niña ruidosa, era una mujer joven que se había enamorado de la persona equivocada, estaba aprendiendo lo que era el desamor, estaba terminando esa etapa romántica por la que se pasa cuando se es joven y estaba entrando a la realidad de la vida.
-Sin duda lo harás- pegó su frente a la de ella, aspirando el aroma de sus lágrimas, como deseando aspirar esos dolorosos recuerdos que le quemaban a su amiga.
**FIN DEL FLASHBACK**
Se dirigió pensativo hacia su automóvil, había sido un día muy productivo y en verdad deseaba llegar a casa y dormir una siesta. De camino a su casa, la imagen de su amiga se le vino a la mente.
"Pobre Pan, de seguro al llegar a casa no puede darse el lujo de tener un jodido descanso" La luz verde del semáforo lo sacó de sus cavilaciones.
"Y lo mucho que lloró por ese bastardo… no merecía sus lágrimas" Un sentimiento de coraje e impotencia comenzaba a nacer en su pecho, era de esperarse, a la muchacha la conocía desde siempre y a pesar de no haber tenido mucha interacción con ella, le tenía aprecio, como a todos los Son.
"Quiero arrancarme su esencia"
Al llegar a la corporación, su madre le gritó desde la terraza, y sin inmutarse por si lo viera alguien simplemente levitó hasta allá.
-¿Trabajaste mucho hoy?- preguntó una sonriente Bulma sirviendo un pedazo de carne recién salido de la parrilla.
El olor de la carne a las brasas le despertó el apetito, por lo que decidió postergar su tan ansiada siesta.
-Sí, primero la firma con la compañía de robótica, y después hubo una confusión con un balance que me retrasó- tomó asiento como si fuera un niño al que le servirían el postre.
-¿Y mi padre?- Preguntó justo antes de llevarse el primer bocado a la boca.
-Llegará tarde, fue con Goku a las montañas del norte, dijo algo así como… Kakaroto tiembla como chiquillo cuando entrenamos en alguna zona fría- imitó la voz de Vegeta.
Ambos rieron a todo pulmón, aprovechando que no estaban presentes los guerreros de raza pura. Comieron con calma mientras comentaban los pendientes que se habían finiquitado con la llegada del híbrido.
Satisfecho su apetito, Trunks suspiró mirando su plato vacío, la mano pequeña de su madre se posó sobre una de sus manos que reposaba descuidadamente sobre la mesa.
-Es un gusto volver a tenerte de nuevo aquí- apretó lo más que pudo la mano masculina. -Te extrañamos mucho.
El híbrido comenzó a sentirse incómodo, no le resultaba natural ser cariñoso con su familia, le abrumaban los arrumacos que solía darle su madre, y más en público, aun se sonrojaba como si fuera un adolescente.
-Gracias madre, ehh…
Bulma captó la actitud de su hijo, tan parecido a su esposo en muchos aspectos. -Anda, ve a descansar.
Trunks corrió hacia su habitación, en cuanto entró, se sacó los zapatos e inmediatamente después la camiseta y el pantalón también terminaron botados en el piso. Se dejó caer boca arriba en su cama con los brazos abiertos.
Aspiró llenando de aire sus pulmones, disfrutando de la suavidad de su cama y la sensación de su casi desnudez, con las yemas de sus dedos acarició la suave tela de su sobrecama. Como extrañó su cama, su trabajo, su ciudad, su planeta.
Percibió el ki de su ahora amiga y el de la pequeña, posiblemente estaría haciendo un berrinche por la intensidad de la energía captada, al igual que lo llegó a hacer su hermana a esa edad.
-Arya. ¿Sabrá Pan de aquella saiyajin?- Musitó con la vista perdida en el abanico del techo.
"Te deseo un buen viaje Trunks… y gracias"
... …. …. …. …. …. ….
Hemos terminado el capítulo 2 de ésta nueva historia. Es una locura escribir dos historias al mismo tiempo, es algo que no volveré a hacer. Pero ya estoy en éste barco y no me bajaré hasta terminar.
No olviden comentar.
