Un pedazo de ti – Cap03
Al fin había llegado el fin de semana, después de esa primera semana de trabajo desde que regresó el heredero de la corporación cápsula. El híbrido tenía planes para ese día y esperaba que su acompañante aceptara la invitación.
-¿Y esa sonrisa?- le preguntó su madre entre intrigada y divertida mientras tomaban su desayuno. Antes de que su retoño le diera una respuesta, ella misma dedujo la causa de la cara sonriente del medio saiyajin.
-¡YA SÉ! ¡Saldrás con una mujer!- exclamó con ambas manos en sus mejillas. -Eres tremendo Tunks… tienes muy poco de haber regresado- bromeó cerrándole un ojo de manera cómplice.
Vegeta dejó de masticar su pedazo de chuleta ahumada y dirigió la vista hacia su hijo, extrañado por lo que dijo su mujer.
Trunks amplió su sonrisa sin decir nada. ¿En verdad sus padres creían que tendría una cita? Si a duras penas había tenido tiempo de respirar esa caótica semana y a su madre le constaba, no tuvo ni un momento libre para salir y conocer a ninguna mujer.
Bebió de su jugo de naranja lentamente, disfrutando de la intriga que despertaba en sus impacientes padres. Tomó otro bocado sin decir ni una sola palabra, subió y bajó sus cejas a su madre, dándole a entender que había acertado en su suposición.
El príncipe retomó la atención a su comida sin dejar de observar a su primogénito, no quería demostrar mucho interés, pero como todo padre efectivamente le interesaba la situación sentimental de sus hijos.
-Dime algo Trunks… ¿es atractiva?
El híbrido terminó de masticar y beber otro trago de su jugo. Decidió divertirse un rato siguiéndole el juego a su madre, pero sin mentirle.
-Si madre, es atractiva. Bastante podría decir- dijo con ese tono que utilizaba cuando solía fanfarronear.
-¿Dónde la conociste?- comenzó con su típico interrogatorio que hacía cada vez que sus hijos salían con alguien.
-Aquí- respondió con la boca llena.
-No seas vulgar Trunks, termina de masticar antes de abrir la boca- lo regañó el príncipe.
La intriga en la científica hizo que olvidara su platillo a medio terminar. -¿Aquí? ¿Qué quieres decir cuando dices aquí? ¿Te refieres a la corporación? ¿Es una empleada acaso?
-Sí y déjame decirte que muy competente- señaló en cuanto tragó su bocado, obedeciendo a su padre, quien lo observaba con la mirada entrecerrada.
-Dime quien es, ¿la conozco?
-Creo que te equivocaste de profesión madre, debiste ser reportera- respondió divertido.
Vegeta no pudo evitar emitir una sonora risa ante la respuesta de su hijo, él mismo estaba pensando en decirle exactamente lo mismo a su mujer.
Bulma frunció el ceño molesta. -Ustedes dos son iguales, par de principitos cretinos- les sacó la lengua en una mueca infantil.
Trunks terminó su último bocado y se levantó estirándose tanto como su altura se lo permitía, luego observó a su madre quien seguía con una mueca de intriga, la conocía y podía imaginar la docena de preguntas que se fabricaban en su prodigiosa mente. Así que decidió ponerle fin a su suplicio.
-Si la conoces madre, es Pan. Pero aun no le aviso que voy por ella- soltó sin más.
-¿La nieta de Kakaroto?- en esta ocasión fue Vegeta quien preguntó sorprendido.
-Así es padre.
Vegeta y Bulma intercambiaron miradas dudando de lo que habían escuchado, fue entonces que su hijo pensó que ya era hora de cortar con ese juego.
-Bra me dijo que Pan no tiene más vida que el trabajo y su hija… entonces se me ocurrió algo para sacar de su cueva a mi amiga- se encogió de hombros.
La científica abrió la boca ante lo dicho por el híbrido. Hasta donde sabía, su hijo y la joven solo eran conocidos, no habían convivido mucho debido a la diferencia de edad.
"Tal vez hicieron amistad en la oficina" Pensó lo más lógico para ella.
-¡Buena suerte Trunks! Espero y tú puedas lograr ese milagro- expresó animadamente apoyándolo en su plan.
…
Pan colocó el último plato lavado en el escurridor, miró el resto de la cocina esbozando una gran sonrisa de satisfacción, esa que da al terminar la limpieza de la casa, cuando al fin se es libre de las tareas del hogar.
-Al fin podré descansar un poco- suspiró con las manos en la cintura, justo en eso tocaron a la puerta.
-Qué extraño, no espero a nadie- musitó para sí misma caminando hacia la puerta. Al abrirla se llevó una gran sorpresa, frente a ella se encontraba Trunks, vestido de forma casual, con un pantalón de mezclilla y una playera color negra.
-¡Hola Pan!- saludó animadamente.
-Ahh… Hola Trunks- respondió el saludo extrañada.
El empresario dio un paso dentro de la casa con la misma confianza que lo hace un familiar. Miró alrededor fijándose de inmediato en la decoración de la sala, adornada por uno que otro juguete en el suelo y en los sillones.
-Disculpa el desastre Trunks- habló apenada al verlo sonreír mirando los intrusos objetos adueñarse de su hogar. -Esa niña no quiere aprender a recoger sus juguetes.
-Eso lo heredó de ti.
-Eso no es verdad, yo siempre he sido muy organizada- alegó con las manos en la cintura. -No me levantes falsos.
-No son falsos- puso el dedo índice en su barbilla. -Recuerdo perfectamente que en una ocasión fui a casa de tus padres, y Videl se quejaba de que nunca recogías tus juguetes. Si no me crees pregúntale-. Respondió mientras continuaba descaradamente con su escaneo en la casa de su amiga. -Tienes buen gusto para la decoración- opinó honestamente, -estoy pensando en comprar una pequeña casa- volteó la vista hacia esos ojos negros que lo miraban extrañados con el ceño fruncido. -Serías de gran ayuda aconsejándome para la decoración.
Pan relajó su expresión ante la respuesta de su nuevo amigo.
-Ohh… gracias. Mi madre también dice que tengo talento para eso, yo solo tomo lo que me parece bonito y ya- se encogió de hombros modestamente.
-Es porque tienes talento para eso… y para otras cosas también- agregó con una sonrisa de lado, provocando un sonrojo en la joven mujer que no pasó desapercibido por él. -No terminaste tu carrera y sin embargo has sido de gran ayuda en la empresa. Ese es otro talento que posees- agregó disfrutando de la confusión que había creado en la cabeza de la joven.
-Soy feliz en la oficina, adoro mi trabajo- pestañeó al recordar los protocolos básicos de la educación, -disculpa mi descortesía, toma asiento- le ofreció un lugar en el sillón mientras hacía a un lado una muñeca bebé tapada con una pequeña cobija con estampado de flores.
Trunks se acomodó en el sillón y tomó en sus manos la muñeca regordeta. -Espero que no se moleste la dueña de la bebé- dijo acunando en sus brazos la muñeca como si fuera un bebé de verdad.
-Ahorita está entretenida con su plastilina- rodó los ojos haciendo una mueca de resignación. -No se cansará hasta dejar el tapete lleno de residuos secos- suspiró cansada sentándose en el sillón frente al empresario.
La duda en el rostro de la mujer era visible, inclusive Briefs podría jurar que había cierto nerviosismo en las muecas de la joven, y los movimientos involuntarios de sus manos al retorcer un pobre brazo del peluche que sostenía, suerte que era un objeto sin vida.
Le llegó a la mente aquella ocasión en que entrenaron por segunda vez, la mirada cargada de seguridad cuando lo golpeaba tratando de derrotar a sus dolorosos sentimientos. El contraste con el momento de la despedida, donde demostró temple al sostenerle la mirada pero él podía ver más allá de esos ojos, podía ver el deseo en ella de huir de esa situación, entendía el por qué y lo justificaba.
Estaba esa otra mirada cuando lloró por aquel imbécil, ese dolor que le transmitió y que él pudo experimentar a través de sus lágrimas. Y esa otra mirada cuando decidió seguir adelante, cuando se propuso olvidar y perdonar, cuando decidió sacudirse todo rastro de eso que le dañaba, esa mirada furiosa y ardiente, la dicha en sus orbes cuando liberó sus prejuicios y se lanzó a un precipicio de nuevas sensaciones. Esa mirada jamás la olvidaría, pero también estaba consciente que jamás volvería a presenciarla.
-Te has de preguntar el porqué de mi sorpresiva visita- rompió el incómodo silencio que duró unos eternos segundos.
Pan soltó el peluche hacia un lado y puso ambas manos sobre sus rodillas. -De todas las personas en el mundo, eres la que menos esperaba que viniera a mi casa. ¿Pasa algo en la empresa?- Preguntó con la esperanza de que su presencia ahí no fuera para reclamarle por algo.
-No- negó con la cabeza, -todo está perfecto, mi visita aquí no tiene nada que ver con la empresa.
-¿Ahh no?- ladeó la cabeza ocultando su ansiedad. -¿Por qué más jefe?- mordió sus mejillas internas creando unos pequeños hoyuelos que a la vista de Trunks le parecieron adorables.
El heredero se levantó lanzando el bebé de plástico al lado, introdujo la mano derecha al bolsillo trasero de su pantalón y sacó unos boletos que le mostró orgulloso a su amiga.
-Vengo por ustedes, conseguí boletos para la inauguración de un nuevo parque de atracciones en las afueras de la ciudad.
Pan imitó a Trunks levantándose de golpe. -Estoy enterada de la inauguración, pero hasta donde sé, el evento está limitado a cierto número de personas y ya se habían agotado las entradas- se acercó para ver los boletos con cierto escepticismo, Briefs se los entregó levantando una ceja presumiendo su hazaña, con ese típico porte altivo heredado por su padre.
La joven analizó los pequeños rectángulos de papel brilloso, pasó sus dedos por las letras doradas en un elegante relieve que sobresalía, las tocaba curiosa como si fuesen lo más fantástico que sus dedos sentían.
Trunks la observó divertido. -No son falsos- rompió el silencio avergonzando a la joven por su infantil emoción.
-¿Utilizaste tus influencias para conseguirlos? Se anunció hace tres semanas en los periódicos que ya no había manera de conseguir uno solo- dijo con un tono de voz que le recordó a su madre cuando lo reprendía por algo.
-De algo tienen que servir mis contactos- se encogió de hombros fingiendo modestia.
-Gracias Trunks- extendió la mano con toda la intención de regresarlos, -no puedo aceptarlos, te lo agradezco mucho pero debo cuidar a mi pequeña revoltosa.
Briefs levantó las manos rechazando los boletos de regreso. -Por eso son tres, no pienso dejar a tu pequeña revoltosa aquí. Además hay una divertida área para niños de su edad.
Pan bajó los brazos con mil preguntas en su mente, a pesar de no haber convivido mucho con él, sabía por su tío Goten que a su amigo no le agradaban del todo los niños, que nunca había salido con una mujer que fuese madre, e inclusive no se imaginaba siendo padre. ¿Por qué llega de la nada queriendo perder su tiempo con ellas? ¿Habrá otra razón? Su corazón palpitó con fuerza, podía incluso escucharlo saltar dentro de su pecho, ¿lo escuchará él también?
Tomó aire para enfriar sus pensamientos. Tal vez estaba tomando erróneas conclusiones, tal vez era su conciencia la que le susurraba burlesca.
Sacudió sus pensamientos y apretó los labios dudando sobre sus posibilidades. -Dime una cosa Trunks- se animó a hablar, -¿Por qué me invitas con mi hija? Podrías ir con Goten o… alguna amiga.
-Tú eres mi amiga.
Pan parpadeo incrédula.
-¿Acaso ya olvidaste eso?- inquirió divertido.
"Quiero ser tu amigo de ahora en adelante. Puedes contar conmigo para lo que sea"
-No entiendo, digo… eres un hombre maduro, no creo que te agrade salir a un parque de diversiones a pasear a una niña que apenas conoces.
-¿Me estás diciendo viejo?- preguntó arrugando el ceño y cruzando los brazos, acción que le robó una pequeña sonrisa a la joven madre.
-Por supuesto que no, pero no quiero que pierdas tu valioso tiempo con nosotras- respondió manteniendo la sonrisa pero con un toque de timidez.
"Es más bella de lo que recordaba" El inconsciente de Trunks le susurró.
-Déjame escoger a mí, en qué pierdo mi "valioso" tiempo.
Pan suspiró resignada, al parecer el híbrido había heredado la misma terquedad que la científica.
-Está bien jefe, pero antes...- un sonoro chillido la interrumpió. De inmediato corrió hacia la habitación de dónde provenía el molesto sonido, dejando solo al primogénito del príncipe. En un par de minutos estaba de regreso con su pequeña en brazos.
-¿Se cansó de la plastilina?- preguntó Trunks de lo más casual.
Pan afirmó con un movimiento de cabeza. Se encontraba más relajada que cuando lo recibió en la puerta, Trunks pensó que tal vez la falta de camarería todos esos años los había vuelto casi desconocidos, a pesar de conocerse. Tal vez por eso ella tenía ese comportamiento introvertido con él, pero eso se arreglaría con el trato diario en la empresa y, ¿por qué no? Fuera de la corporación también. A menos que su timidez tuviera otro origen, pero eso se podía arreglar más en confianza, no estaba dispuesto a tocar ciertos temas con ella tan evasiva.
-¡Hola Arya! ¿Te acuerdas de mí?- saludó a la pequeña alegremente.
La niña lo vio con curiosidad, ladeando la cabeza como a veces solía hacerlo Pan, esa acción le pareció enternecedora al híbrido quien reaccionó estirando los brazos hacia la hija de su amiga. Arya correspondió de buena gana el abrazo del extraño y le estiró los bracitos ante la sorpresa de su madre.
Trunks la cargó con la misma ternura que solía cargar a su hermana cuando era una niña pequeña, de pronto ese sentimiento protector paternal que había desaparecido en parte cuando creció Bra se hizo presente de nuevo.
-Hace años que no cargo una bebé- comentó disfrutando de la calidez y olor a chocolate.
Pan apretó los labios mordiendo sus mejillas internas, luego sonrió emocionada. -Parece que le agradas- mencionó señalando a su hija mientras ella recargaba su cabecita sobre el hombro del híbrido.
-Mi madre dice que es una niña adorable. La quiere mucho.
-Nosotras también queremos mucho a la señora Bulma- tragó saliva y aspiró hondo llevándose una mano al corazón, -no sabes lo que significa para mí que quieran a mi pequeña- dijo sin poder contener un par de lágrimas que resbalaron por sus ligeramente sonrosadas mejillas.
El híbrido la abrazó conmovido por las palabras de su amiga, había ido a su casa para animarla y estaba haciendo todo lo contrario. Cerró los ojos dejándose llevar por la extraña y agradable sensación que le producía estar así, abrazando protectoramente a su amiga y la pequeña. Una calidez le recorrió la espalda creando una marejada de sensaciones que le trajeron a la mente su niñez, cuando su madre lo abrazaba y le contaba cuentos, cuando su padre le revolvía su lila cabellera después de una demostración de poder, en esas escasas ocasiones en que le demostraba afecto a través de una aparentemente fría mirada cargada de orgullo, pero que él sabía interpretarla sin necesidad de palabras.
Se sonrió mentalmente recordando aquella primera vez que su padre lo abrazó poco antes de dar su vida por ellos. ¿Por qué éste abrazo le trajo todos esos recuerdos? ¿Por qué esa sensación tan familiar y a la vez desconocida? Parpadeó regresando a la realidad y sacudió ligeramente a Pan.
-Es hora de irnos- rompió el silencio utilizando su voz seria, ocultando esa sorpresiva emoción que revoloteaba en su pecho.
Pan se alejó unos cuantos pasos ya totalmente calmada. -Espera un minuto, me voy a cambiar de ropa- señaló su atuendo deportivo y sus pantuflas de conejos afelpados, -no pienso ir así, también cambiaré a mi pequeña revoltosa- estiró las manos hacia su hija para cargarla pero Arya se aferró de la playera del híbrido.
-NO- gritó con insolencia.
-Hija, no lo atosigues- la intentó jalar hacia ella pero la niña se aferró del cuello de Trunks causándole una ligera asfixia.
-¡ARYA!- la reprimió avergonzada al ver la cara del híbrido ponerse roja debido al ahorcamiento por parte de la niña.
Trunks le dio un par de palmaditas en la espalda y le susurró con voz dulce. -Está bien, hazle casó a tu mamá.
Para su sorpresa lo liberó de inmediato. Pan frunció sus cejas apenada por la reacción agresiva de su hija.
-Lo siento Trunks. ¡Vez por qué me negaba a ir contigo! No quiero arruinar tu día libre. Tú no… no tienes ninguna obligación- sus cejas se juntaron aún más evidenciando su incomodidad.
Arya giró su carita hacia su madre y le estiró los brazos, Pan la recibió dedicándole una mirada recriminatoria.
-No la regañes Pan- se cruzó de brazos al sentirlos incómodamente vacíos. -Anda, ve a cambiarla que se hará tarde- agregó con un semblante alegre.
La joven madre asintió sonriendo y corrió hacia la habitación de la pequeña pensando en ese nuevo comportamiento del híbrido. No lo recordaba tan amable y cálido, siempre había sido cordial y educado, pero aun así dejaba ver su arrogante personalidad, ¿desde cuándo dejó de ser un cretino? Tal vez siempre había sido amable en confianza, o tal vez tendría problemas de personalidad, ¿quién sabe?
Lo único que podía asegurar, era que no lo conocía tanto como creía. Con ese descubrimiento en su cabeza se vistió y vistió a su hija, en pocos minutos ambas se encontraban listas. Se dirigieron al parque en el auto de la joven, debido a que ya tenía instalada la silla para bebé y era un fastidio desmontarla, aun así Trunks insistió en conducir y de nuevo se salió con la suya.
Al llegar al lugar se encontraron con personal de la prensa justo en la entrada, de inmediato reconocieron al escurridizo magnate y no perdieron la oportunidad de fotografiarlo junto con sus acompañantes, no alcanzaron a acercarse más a la pareja gracias a los guardias del parque.
-Eres famosa- le susurró a Pan.
-El famoso es otro… señor Briefs- sonrió de lado soltando la cabeza de su hija, la cual había pegado a la curvatura de su cuello para no exponerla a fotografías de esos molestos reporteros.
Una vez dentro del parque, Trunks tomó la mano de Pan tomándola por sorpresa.
-¡Vamos! Yo te guío- comenzó a caminar sin soltarla.
El lugar era enorme, variedad de juegos por todos lados, luces, golosinas y todo aquello que les agrada a los niños. La pequeña Arya se encontraba embobada con esa combinación de elementos rodeándola, con la boca abierta observaba en silencio en brazos de su madre. A Pan se le encogió el corazón al ver el brillo en los grandes ojos azules de su pequeña, nunca antes la había llevado a lugares infantiles tan grandes, era un paraíso para cualquier niño y su ahora amigo Trunks era el causante de esa alegría en su hija.
En poco tiempo llegaron a un área de juegos que tenía el título de "Junior", el híbrido soltó la mano de Pan y le señaló el lugar.
-Llegamos… Es tal y como lo imaginé cuando vi el mapa que venía con los boletos.
-Nunca le puse mucha atención a la publicidad, solo me enteré que los boletos de la inauguración se habían agotado porque lo anunciaron en todos lados- para este punto se encontraba tan maravillada como su hija.
La niña no tardó en querer bajar de los brazos moviéndose con impaciencia, en cuanto la soltó salió corriendo hacia una zona con carritos en forma de dinosaurios, ambos adultos la siguieron alegremente. Arya disfrutó de un paseo en triceraptor color rosa pastel, después subió junto con su madre al trenecito del país de los dulces, jugó en las cabañas del jardín, se columpió y deslizó feliz por las resbaladillas. Con Trunks y Pan construyó un castillo de grandes bloques de lego y al final disfrutó de algodón de azúcar y un pequeño pastelito con chispas de colores. A pesar de la cantidad de azúcar que había ingerido, cayó dormida en los brazos de su madre.
Pan acarició la negra cabellera y una redondeada mejilla con amor, ajena a la imnotizante imagen que generaba inconscientemente al híbrido, quien sonriendo la observaba mimar a su hija.
-Eres una excelente madre, tienes más cojones que el imbécil que te embarazó- soltó con honestidad.
Pan agachó la cabeza tensando los labios, lo que hizo que los hoyuelos en sus mejillas resaltaran aún más.
-Perdón por traerlo a colación, sé que es un tema sensible… tal vez no debí- se recriminó internamente, lo más probable era que siguiera amando a su ex novio, ¿cómo iba a dejar de amarlo? Con semejante recuerdo de él en sus brazos.
Pan aspiró hondo, exhaló y agregó con la vista perdida en el suelo. -No es que sea un tema sensible, yo lo definiría como incómodo- se encogió de hombros.
-Aun así no retiro mi palabra- agregó imitando la acción de su amiga, buscando en el suelo eso que ella veía con tanta insistencia.
Pan sintió que comenzaba a gestarse cierta incomodidad en el ambiente, era de carácter urgente cambiar el tema de conversación.
-Oye Trunks- habló con un tono más animado, ganándose la atención del híbrido. -No te recordaba así- se animó a decir.
-¿Cómo?
La nieta de Goku torció los labios pensando en qué decir, temía ofender a su "nuevo" amigo, porque eso era ahora, un amigo y no solo el amigo de su tío, el hijo de su jefa y tía por derecho.
-Bueno… no lo tomes a mal pero te recuerdo más… arrogante- pronunció la última palabra casi en un susurro, con miedo de mirar esos amables ojos azules y encontrarse con un ceño profundamente fruncido. Él la había invitado junto con su hija, había hecho feliz a su pequeña esa tarde y en ningún momento se quejó de tener que jugar o soportar uno que otro berrinche, y ahora ella se atrevía a decirle arrogante, conociendo que él era de naturaleza orgullosa al igual que el príncipe. De pronto se sintió estúpida por semejante declaración, apenas la estaba considerando una amiga y ella cuestionaba algo tan superficial, que por cierto nunca le afectó en el pasado, pues el híbrido nunca fue arrogante con ella o cualquier miembro de su familia, ese comportamiento petulante siempre fue para otros.
Para su sorpresa, en vez de encontrarse con un ceño fruncido se escuchó una gran carcajada.
-¡¿Arrogante?!- levantó una ceja haciendo según él, una mueca petulante.
Pan dudo al principio pero no tardó en saber que Trunks bromeaba de buena gana.
-¿No te ofendes?- inquirió sorprendida.
-Si esa era tu intención fallaste- sabía a la perfección que esa no había sido la intención de su amiga, pero su sentido del humor le gritó que bromeara un poco con eso.
La joven madre suspiró aliviada y se animó a mostrar una pequeña sonrisa confiada.
-Estoy más consciente de lo que crees al respecto. Sí, hubo un tiempo en que fui un imbécil snob, pero por fortuna maduré- confesó con orgullo. -Y no tengo por qué ofenderme, al contrario, yo mismo soy mi principal crítico.
-Imagino que tu cambio se debe a algo más que la madurez- lo miró con cierto aire de curiosidad.
-Imaginas bien- se levantó y le estiró una mano caballerosamente para ayudarla a levantarse. -Ya es tarde y me imagino que tu brazo se va a entumir- apuntó a la niña durmiendo en su regazo.
-Imaginas bien- respondió con las mismas palabras que él, lo que causó que ambos rieran divertidos.
En poco tiempo se encontraban de regreso en la casa de Pan, Trunks le ayudó con la niña, ofreciéndose a cargarla hasta su habitación. La depositó con cuidado en su pequeña cama con elementos de castillo de princesa, él mismo le retiró los zapatos y la tapó con una manta color rosa que su abuela Milk le había tejido en su último cumpleaños.
La joven se acercó frotando sus manos, acarició los cabellos de su hija y le depositó el beso de las buenas noches.
-Ya no despertará hasta mañana- susurró para no importunar el sueño de su hija. -Ven- lo jaló del brazo hacia la sala, Trunks se dejó guiar sin dejar de ver al pequeño bulto bajo la cobija, hipnotizado por el subir y bajar de la respiración tranquila que producía la hija de su amiga. Sin proponérselo sonrió tontamente, de pronto le pareció que el ser padre no era tan horrible como él lo creía.
La joven carraspeó, había llegado la hora de despedirse, se encontraba agotada pero al mismo tiempo estaba disfrutando de su reciente amistad con el heredero.
-Gracias Trunks, de verdad muchas gracias- sin previo aviso lo abrazó por los costados un par de segundos. -Hiciste feliz a mi niña y eso no tiene precio.
-De nada Pan, fue un placer. Y no lo digo como formalismo- la tomó por los hombros.
Pan sonrió pestañeando.
-De verdad has cambiado Trunks. ¿Me vas a decir qué otro elemento además de la edad contribuyó a tu cambio?
-Me estás diciendo viejo de nuevo- protestó con un tono de puchero.
-Un viejo muy atractivo si te hace sentir mejor- respondió sin pensarlo.
Briefs levantó las cejas burlón. -¿Te parezco atractivo?
Pan desvió la mirada con las mejillas teñidas de rojo.
"Soy una idiota"
"El mismo sonrojo, creí que no volvería a verlo" Se mordió el labio inferior conteniendo la risa.
-Vanidoso- sacó la lengua de manera infantil para evitar cualquier suposición errónea del híbrido. -Al parecer tu arrogancia insiste en permanecer tatuada en lo más recóndito de tu ser.
-Te debo una respuesta- habló Trunks con seriedad. -Sí hubo otro motivo por el cual me sacudí del ridículo snob que llevaba a cuestas.
La respuesta del híbrido despertó la curiosidad de la joven.
-¿Ahh sí? Una mujer- dedujo.
Briefs negó con la cabeza.
-Te lo diré la próxima cita.
-¿Cita?- ladeó la cabeza sin entender.
-Cita. Quiero invitarte a salir de nuevo, entonces te platicaré lo que quieres saber- levantó una ceja.
-No creo que Arya nos deje platicar- negó moviendo su cabeza.
Trunks la observó divertido mientras su mente planeaba una estrategia con anticipación. -Ya verás que te equivocas mujer- ahora él la abrazó con cierta fuerza, sabía que no se quebraría, después de todo tenía sangre saiyajin y había comprobado antes su fuerza, a pesar de no llevar un entrenamiento correcto mantenía una fuerza muy superior a la de un terrícola común y corriente.
-Te veo en la corporación Trunks. De nuevo gracias- le dio un par de palmaditas en la espalda para luego romper el abrazo. -¿Sabes? Te queda mejor esta personalidad que aquella que recuerdo.
-Entonces ya está decidido, en la próxima cita platicaremos al respecto- le cerró un ojo al despedirse.
Ya en casa, el híbrido se recargó sentado en el balcón, otro hábito heredado por el príncipe, dirigió la vista hacia el horizonte perdido en sus pensamientos. Estaba seguro que hacía lo correcto y además se había divertido mucho más de lo que imaginó.
Una pequeña nave aterrizó enfrente e inmediatamente salió su hermana del vehículo, levantó la vista y lo vio descansando, sonriendo agitó una mano saludándolo y él respondió el saludo de igual manera pero con menor ímpetu.
-Mhn… Supongo que Bra me asaltará con mil preguntas.
**FLASHBACK**
-¿Puedo pasar?
-Adelante Bra, ¿ya te vas a casa?- preguntó desde su escritorio, detrás de la montaña de folders. Su hermana se acercó y tomó asiento frente a él.
-Quiero habar de Pan.
Trunks paró en seco el movimiento de mano haciendo que su firma sobre el papel quedase imperfecta, cosa que odiaba cuando llegaba a pasar, pero en ese momento poco o nada le importó la perfección de su caligrafía.
-¿Pasa algo con ella?- soltó el bolígrafo, acomodó los documentos recién firmados en un folder y se levantó de su lugar para darle a entender a su hermana que tenía toda su atención.
-¿Sabes Trunks? Desde que Pan entró a trabajar con nosotros la he invitado a salir pero se ha negado a ir conmigo, dice que su prioridad es ser madre.
-Es lógico- respondió encogiéndose de hombros.
-Lo sé, pero también debería pensar en ella. Mi madre también ha tratado de persuadirla. Pan dice tener una vida aparte de su maternidad, alega que visita a sus padres y abuelos una vez a la semana. Pero ella necesita volver a tener vida social- se levantó y caminó hacia el ventanal observando el bullicio en las calles, -mi madre y yo creemos que necesita volver a salir con amigas, inclusive tener citas-. Se giró hacia su hermano, se veía que analizaba la situación en su mente.
-Tú nunca fuiste muy apegada a ella. Me sorprende tu preocupación- respondió Trunks intrigado.
-Es verdad, pero el tratarla seguido estos dos años me ha hecho tomarle cariño. Me cae bien y me gustaría que me considerara su amiga pero…
Trunks entrecerró la mirada esperando la continuación del relato.
-Es una testaruda- agregó resignada.
-¿Hay alguna posibilidad de que tenga depresión?- inquirió el híbrido, -ya sabes, amaba a su ex novio.
-Mi madre y yo también lo hemos pensado, pero ese tema es imposible de abordar sin que lo evite.
Trunks se levantó de un salto. -¡Eso ha de ser! Posiblemente le cueste trabajo salir y continuar con su vida, al menos en el terreno social. Posiblemente siente desconfianza.
Bra se acercó de nuevo al escritorio, pasó las manos por las montaña de papeles, viendo con asombro que la del lado izquierdo, las que sabía ya estaban revisados y firmados era la más alta. Se estaba esforzando por ponerse al corriente.
-Comprendo que se te ha juntado mucho trabajo ahora que regresaste, pero…- miró directamente a esa versión masculina de sus propios ojos, -¿podrías ayudarnos? Tú tienes un poder de persuasión mayor que el mío. Aunque sea intentarlo- notó que su hermano frunció el ceño, parecía molesto, -ella es agradable, te aseguro que te caerá bien- agregó rogando a Kamisama que el testarudo de su hermano acepte y ayude.
"Considérame un amigo" Los recuerdos de aquella conversación le golpearon tanto como como si fueran un ataque de energía enviado por su padre directo a su cara.
Cerró los ojos meditando por alrededor de un minuto. Era verdad que tenía mucho trabajo pendiente, pero también era verdad que juró ayudar y apoyar a su amiga desde antes de salir de viaje y en lugar de eso ni una sola llamada le hizo, sabiendo que la había dejado pasando por un trago amargo. Por lo poco que tenía de conocerla se había dado cuenta que era tan orgullosa como él, por lo que no le sorprendía que no acudiera a nadie para pedir ayuda.
Su consciencia lo recriminó por la nula ayuda que le brindó un vez que dejó la tierra, a pesar de que pensó en ella en infinidad de ocasiones, se preguntaba constantemente si ya había superado su ruptura o si había vuelto con él, inclusive llegó a pensar que ella ya salía con alguien menos imbécil que el anterior novio y que de ese dolor que dijo tener ya no quedaban ni cenizas. Tal vez eso hubiera sido posible si ella no hubiese quedado embarazada, tal vez por eso se encuentra sin los ánimos para salir con otros jóvenes que se aburrirían con la plática de una madre.
Una cosa era cierta, su amiga lo necesitaba y mucho. Y en ésta ocasión no tomaría una posición egoísta y cómoda con el pretexto de que ella es mayor y sabe lo que hace. En ésta ocasión haría lo que hace un amigo, y no lo haría por obligación, lo haría por ganas.
Él creía conocerla, al menos más que su madre y hermana, se basaba en un par de días de arduo entrenamiento juntos para esas conjeturas. La sacaría de su ensimismamiento y la haría despertar de su letargo, el hecho de ser madre no era motivo para desconectarse del mundo, al contrario, merecía tiempo para ella, para recordar que aparte de ser madre también era mujer.
Levantó la vista hacia su hermana que en silencio lo dejó meditar.
-Estoy de acuerdo Bra. Déjamelo a mí- sonrió confiado en su poder de convencimiento, después de todo, diario aplicaba la retórica con éxito dentro de su empresa, se le daba bien la labia y no estaba dispuesto a darse por vencido.
**FIN DEL FLASHBACK**
Esperó un par de minutos recargado en la pared, siendo testigo de ver morir otro día frente a él, se mordió el labio inferior mientras los últimos rayos solares desaparecían dando paso a la penumbra. Cómo extrañaba eso, los colores del cielo de su planeta, a pesar de haber tenido el privilegio de presenciar atardeceres en otros planetas, siempre atesoró en su memoria los de su querida tierra.
Suspiró sin quitar la vista del horizonte.
"Sin duda fue un gran día"
Una tonta sonrisa se dibujó en su rostro, la que duró un par de segundos, pues un sonido en su habitación rompió con sus pensamientos. De inmediato hizo acto de presencia su hermana.
-¿Te gustaría que entre a tu habitación sin tocar la puerta?- preguntó secamente si voltear a verla.
-Sabía que estabas aquí. Te ahorré ir y abrir la puerta- respondió cruzando los brazos.
-Tsk… aun así- fingió molestia, muy al estilo de su padre.
-¿Me vas a decir sí o no?- con impaciencia caminó hacia el barandal apoyando sus brazos recargándose con la vista perdida, en la misma dirección que miraba su hermano.
El empresario negó con la cabeza dedicándole una gran sonrisa.
-Cretino...- sonrió satisfecha. -Esa sonrisa me dice que lograste sacarla de su cueva. Te felicito- curveó los labios, -espero que al menos lo repitas una vez más, a ver si abre los ojos y deja esa actitud de ermitaña.
-Soy el gran Trunks Briefs, no fallo nunca- respondió petulante.
Fin del capítulo.
Gracias a todos quienes se toman un poquito de su tiempo para leer mi historia.
