Un pedazo de ti – Cap05

El relajante sonido del agua reinaba en el baño del presidente de la corporación cápsula. El empresario terminó de enjuagar su lacio cabello y se recargó en su tina, tenía mucho tiempo que no tomaba un relajante baño de burbujas, tenía la costumbre de tomar rápidas duchas, pero esa noche le apeteció reposar entre sales aromáticas y la espuma.

Se encontraba complacido por los resultados de ese primer entrenamiento con Pan y su hija, para su sorpresa, se había divertido en el proceso, realmente disfrutaba de la compañía de ambas.

Aspiró profundo y exhaló cerrando los ojos, levantó su mano derecha y acarició sus labios. -Mhn… había olvidado lo bien que se siente besarla- sonrió tontamente.

-No por nada la recordé tanto en estos tres años- suspiró rememorando los días que estuvo fuera. -Si no me hubiera ido, definitivamente le hubiera pedido una cita- masculló para sí mismo.

Tocó de nuevo sus labios poniendo una cara de travesura.

"Después de todo, mis suposiciones estaban erradas" Fijó la vista en el blanco impecable del techo. "Que alivio. De lo contrario podría afectar nuestra naciente amistad"

Sus dedos comenzaron a arrugarse, señal de que ya tenía mucho en el agua. Retiró el tapón y permaneció sentado viendo el vórtice que se formó por donde desaparecía el agua, lo que le recordó aquel ataque con el que la sacudió y lazó al suelo de arena blanquecina que coronaba la habitación del tiempo.

"Y pensar que tenía al menos unas pocas semanas de embarazo" Una sensación de remordimiento lo embargó al recordar los golpes que le propinó a la joven en ese estado, y no le reconfortaba el hecho de que él lo ignoraba en ese entonces.

Seguía recostado mientras el agua desaparecía por el drenaje, le inquietaba esa atracción que sentía por la mujer. Durante su viaje pensó en ella más de lo que pensó en alguna otra amiga, tal vez por la empatía que sintió hacia ella la última vez que la vio, o tal vez por que aceptaba para sí mismo que había sido el mejor revolcón de su vida.

-Fue glorioso- enunció con cierto aire de nostalgia. -De no haberme ido, definitivamente la hubiera invitado a salir- bufó resignado, para luego cambiar a una mueca divertida. -Estoy seguro que también para ella lo fue- se levantó y tomó una toalla para proceder a secarse. -Es una lástima que solo con ella pueda hacerlo de esa manera.

"¿Para qué me engaño? Me hubiera gustado repetirlo aunque sea una sola vez" Restregó su desnudez con la toalla, cuando terminó de secarse notó que una parte de su cuerpo había despertado al recordar los dulces labios rosáceos de su amiga moviéndose en sincronía con los de él, esas manos inquietas jalando de su traje, el sabor a sal y cereza.

**FLASHBACK**

-¡SÉ QUE PUEDES DAR MÁS QUE ESO PAN!- Exclamó a su agitada amiga mientras ésta jadeaba a gatas, intentando llenar de aire sus pulmones en ese ambiente que nada cooperaba para reincorporarse.

Logró ponerse de pie y regularizar su respiración, se limpió el sudor en su frente con el brazo para regresar a su pose de batalla. Tenía mucho tiempo sin entrenar, de hecho no recordaba su última batalla amistosa y eso le estaba cobrando factura. Tragó saliva dolorosamente, su garganta se sentía seca, pero no era momento para quejarse por eso, su maltrecho orgullo saiyajin estaba siendo pisoteado por culpa de ella misma, pues era ella quien decidió dejar las artes marciales como algo secundario, fue ella quien olvidó su origen para ser completamente terrícola, quien escondió sus habilidades y guardó bajo llave sus instintos agresivos.

Cerró los puños elevando su ki y de inmediato un aura blanca la rodeó, despertando a la guerrera saiyajin que aún vivía en su interior. Juntó energía en sus manos, la suficiente para lanzar un kame hame ha al híbrido de cabello lila quien lo repelió no sin antes batallar en el proceso.

-¡WOW PAN! Eso fue sorprendente, si entrenaras más serías muy poderosa- la alagó sobando sus manos acalambradas.

La joven continuaba de pie donde mismo, temblando con la boca abierta, incrédula por el enorme poder que emergió de ella misma. Observaba sus manos sin dar crédito a esa sensación de euforia que la invadió mientras realizaba el ataque, tenía desde la adolescencia sin lanzar la famosa técnica del maestro Roshi que ahora era característica de su abuelo paterno.

-¿Estás bien Pan?

Levantó la vista y se encontró con el híbrido frente a ella tomándola por los hombros, su expresión denotaba una mezcla de orgullo y preocupación, no se había dado cuenta en el momento que el guerrero se acercó hasta quedar justo de frente, por estar pérdida en esas sensaciones que creyó muertas, de las que no recordaba que se sentía tan bien.

-¡¿Viste eso Trunks?!- Observando las palmas de sus manos con curiosidad se cuestionaba si había sido realidad o producto de su alocada imaginación.

-Te lo dije Pan- levantó una ceja petulante. -No me querías creer pero yo siempre tengo razón… Sabía que podías dar más.

El híbrido se ganó un ligero puñetazo en el estómago, que a pesar de haber sido a modo de broma si logró sacarle el aire.

Repuesta de la impresión se sintió mucho más confiada, la sangre de guerrera le susurraba que no se rindiera, que partiera la cara de ese guerrero engreído y orgulloso, que sacara la casta.

Se encontraba furiosa consigo misma por haberse enamorado, por permitir que su nombre fuera pisoteado por un hombre al que ella tenía en un altar y por una amiga a la que siempre consideró una hermana.

Eso significaba que no había aprendido de aquella agria experiencia que tuvo al salir de la adolescencia, cuando el que consideraba su primer amor se alejó de ella abrumado por la manera tan formal en que se comenzaba a tornar ese noviazgo adolescente. Pocos años después llegó él, Omaru, su caballerosidad, sonrisa deslumbrante, sentido de responsabilidad hacia sus estudios, lo comprometido con su relación y excelente relación con sus padres. Le fue imposible no enamorarse de él. Al principio fue escéptica, no deseaba volver a caer y sufrir de nuevo, pero Omaru se ganó su confianza a los pocos meses, se entregó a él después de casi medio año de noviazgo, a diferencia de su primer amor, que fue a las tres semanas, cuando ambos adolescentes mandaron a la mierda los prejuicios y se dejaron dominar por sus hormonas. Pero el trago amargo que le dejó su primer novio la volvió desconfiada, por eso tardó más tiempo en aceptar los avances de su segundo novio. Fue feliz los tres años que duró su noviazgo, inclusive soñaba con casarse con él, tener hijos con él. Hasta el día en que sus sueños se fragmentaron en afiladas piezas de cristal que terminaron hiriéndola, quebrándola hasta el punto de desear estar muerta.

Pero estaba viva, más viva que nunca y su nuevo amigo Trunks le había hecho sentir la enorme energía que despendía su interior, la furia de su herencia saiyajin, el orgullo que era el emblema de esa casi extinta raza y el coraje para levantarse y aprender de su terrible caída, ponerse de pie con dignidad amando su vida de nuevo.

Tenía mucho que agradecer a su suerte por haber puesto a Trunks en ese preciso momento en su camino, gracias a sus consejos y al entrenamiento era que podía ver más claro, vislumbrar la luz al final del túnel.

Continuaron repartiéndose patadas y puñetazos por más rato, el sudor les resbalaba por la cien y ya comenzaban a mostrar cansancio, pero debido a su sangre guerrera era que deseaban más, continuar hasta desfallecer.

Pan fue lanzada hacia el piso y antes de que lograra levantarse quedó atrapada entre los brazos del guerrero, la acorraló con su cuerpo muy pegado al de ella mientras jadeaba por la falta de aire. Sus cabellos mojados de sudor y la furia en su mirada debido al éxtasis de la batalla le pareció una imagen sumamente sensual. No tuvo tiempo para reflexionar sobre eso, antes de siquiera parpadear estaba siendo arrojada hacia el cielo, apenas alcanzó a esquivar el ataque de ki que el guerrero le envió desde abajo.

Con furia se lanzó contra él, logró asestarle un par de golpes justo antes de ser rodeada de nuevo por los fuertes brazos del hombre, pero en esta ocasión la pegó por completo a él en un posesivo abrazo, volvió a ser testigo de esa misteriosa furia en sus ojos de cielo justo antes de ser besada con urgencia. Ella se encontraba bajo el mismo hechizo que el guerrero, atracción producida por la emoción del momento y la urgencia de algo que ambos no supieron interpretar. Por el lado de Pan producido por la necesidad de afecto, por el lado de Trunks, la necesidad de llevarse un grato recuerdo a su viaje. Por ambos lados deseo, simple y llanamente ganas de efímero placer.

La joven correspondió el beso con el mismo ardor, al principio se limitó a parpadear mientras el híbrido la estrechaba con una vehemencia que desconocía de él, ante el agradable contacto con los seductores labios del guerrero bailando sobre su boca, fue que decidió no pensar y respondió abrazándolo, atrayéndolo hacia ella, abrazándolo por la espalda.

La exploración de sus bocas continuó por un par de minutos más. Después de unos cuantos movimientos torpes, Pan logró adaptarse a la manera tan abrumadora en la que su nuevo amigo la devoraba, con maestría dominada la exploró con su boca y mordió los carnosos labios rosáceos que no había notado antes, tal vez porque apenas y había notado la existencia de la joven. Ambos deseaban postergar la inminente separación de sus bocas, pero el ambiente sofocado de la habitación del tiempo no cooperaba con sus deseos. Tomaron todo lo que sus pulmones les permitieron antes de quedarse sin oxígeno.

Trunks recuperó el aliento sin dejar de estudiar la reacción de la joven, le pareció encantadora con ese color rojo en los labios, producido por él mismo al poseerlos. Tragó saliva y aclaró su garganta. -No sé qué me pasó- dijo a modo de una burda disculpa por su atrevimiento, más por cortesía que por sentirlo de verdad.

Pan también se aclaró la garganta antes de hablar, comenzaba a sentir bochorno. Trunks era de esas personas con natural personalidad abrumadora, siempre imponía aún sin proponérselo. La joven no pudo evitar sentirse como una adolescente a la que le robaban un beso, cosa ridícula, ella ya no era una niña, ese beso recién recibido estaba muy lejos de ser algo nuevo. ¿Cómo era posible que el sentimiento de vergüenza la embargara? Lo conocía de toda la vida, tal vez por eso le apenaba. -Yo tampoco entiendo qué me sucedió- sonrió levemente tratando de aligerar el ambiente que comenzaba a tornarse, incómodo.

Briefs continuaba con sus brazos aferrados a la espalda de la joven. Ese beso había sido realmente delicioso, en dos días partiría al espacio, lejos de cualquier mujer terrícola por tres años, ¿cómo no pensó en ese detalle antes? Así que unos cuantos besos robados más, le parecieron una buena elección.

-Bien… me alegra que no te enfadaras- dijo acercándose para besarla de nuevo, Pan intentó reclinarse en un impulso de esquivarlo pero el híbrido la sujetó por detrás de la nuca, impidiéndole huir. Vencida por la sorpresa y lo placentero de la experiencia fue que se quedó congelada unos segundos, hasta que decidió que ya era mucho atrevimiento y le asestó un rodillazo justo en las partes más amadas del empresario.

-Eso te pasa por atrevido- siseó fingiendo molestia. Conocía de primera mano la manera cínica en que el heredero presumía una que otra conquista a sus amigos, lo había presenciado en un par de ocasiones en donde llegó a la casa de su abuela a buscando a Goten, en compañía de una bella mujer a la que tomaba de la mano y con la que compartía miradas cómplices, eso cuando el híbrido era más joven, en los comienzos de sus veintes, cuando Pan era solo una niña, pero lo recordaba con claridad.

Un sorpresivo beso accidental había estado bien, uno más sin permiso ameritaba una reprimenda. Trunks se retorció de dolor de rodillas frente a la joven mujer por alrededor de un minuto.

-No tenías por qué hacerlo mujer, con negarte hubiera bastado- opinó poniéndose se pie con dificultad. -Desconocía que fueras tan agresiva- agregó sonriendo de lado.

"Al menos valió la pena"

-Intenté hacerme hacia un lado pero tus manos me lo impidieron- cerró un puño frente a él, -si lo intentas de nuevo te quedas sin bolas- sentenció mostrando los caninos, lo que le pareció al híbrido una acción por demás atractiva.

-Me disculpo señorita- dijo con la mano derecha en el corazón inclinándose un poco, solo lo suficiente para que ella no viera la leve sonrisa ladina que adornó sus masculinas facciones.

-Disculpa aceptada- en eso el estómago de la joven gruñó estruendosamente, avergonzándola encantadoramente.

-Comamos algo, ya hace falta- sugirió el híbrido comenzando a sentir hambre y dirigiéndose hacia la cocina.

-¿Dende tiene comida aquí?- lo siguió olvidando el incidente del beso.

-Sí. Pero no es muy buena- levantó el dedo índice para agregar con tono de presunción. -Como yo venía para quedarme dos días vine preparado. Tengo un par de cápsulas con comida deliciosa- se giró caminando para verla a la cara. -¿Te quedarías a entrenar conmigo? Entrenar entre dos siempre es mejor, y te ayudará a distraer tu mente- agregó la frase final consciente de lo afectada que se encontraba su amiga al haber sido testigo del engaño del que fue objeto, canalizar su rabia en certeros golpes contra alguien le ayudaría a aliviar su tensión y Trunks se encontraba dispuesto a ser ese alguien. Además no es que fuera una gran paliza la que recibiría, la joven tenía mucho sin entrenar y su nivel de poder se encontraba muy por debajo del que poseía el híbrido. Pero la joven tenía a su favor técnicas diferentes a las que estaba acostumbrado Trunks con su padre, aunque había entrenado en algunas ocasiones con Goku, razón por la cual conocía las técnicas que dominaban los Son, pero a diferencia de Goku, su nieta también dominaba algunas técnicas de Picoro. Lo que convertía a la joven en un adversario interesante por enfrentar, uno que en cada combate reavivaba la pasión por la lucha y uno muy agradable de ver moverse con furia hacia él. Sacudió su cabeza alejando los últimos pensamientos que le habían surgido. -¿Qué dices?- mostró su reluciente sonrisa.

Pan lo pensó por unos segundos torciendo los labios en una mueca de indecisión. -No traigo ropa extra- respondió deseando haber ido preparada, su plan inicial era entrenar por unas horas, pero la idea de olvidarse del mundo por un par de días no le desagradaba del todo.

-Yo traigo, te quedarán flojas mis playeras, pero te pueden servir. Además solo son un par de días.

-¿Y los pantalones? Se me caerán- negó con la cabeza y una sonrisa divertida en su rostro.

-Puedes lavar tu ropa aquí y utilizar algo mío para dormir.

-No es mala idea.

Llegaron a la pequeña y sencilla cocina de la habitación, Trunks sacó un estuche de capsulas de su chamarra deportiva y activo una de ellas, apareciendo frente a ellos una mesa con alimentos preparados. El olor de la carne a la parrilla se coló en el sensible olfato de la joven, convenciéndola por completo.

-Me quedaré, no deseo enfrentarme a la realidad por el momento y aquí puedo sacar todo eso que me consume por dentro sin el temor de que mi padre o mi abuelo sienta mi ki… Sería incómodo explicarles el porqué de mi enojo. Además lo que trajiste huele delicioso- dijo olfateando en el aire el olor que despedían los diversos platillos.

Trunks sonrió complacido, no estaría solo y la compañía de la mujer le comenzaba a gustar.

**FIN DEL FLASHBACK**

"Hoy me salvé de recibir otro rodillazo, olvidé por completo que podría reaccionar así… cuando se lo propone puede llegar a ser muy agresiva" Suspiró de cansancio, el entrenamiento con Pan y la pequeña Arya había gastado gran parte de sus energías. La misma fatiga logró que la parte que recién despertaba de su cuerpo volviera a su estado de reposo, era momento para dormir y despejar su mente.

Se vistió con prisa con su pantalón de pijama con estampado del logotipo de su empresa en blanco y negro y se acostó en su gran cama, pensando en aquel lejano beso.

"No puedo seguir engañándome… realmente me gusta Pan" Sonrió de lado. "Aún continúa utilizando labial sabor cereza"

Con ese pensamiento pronto se quedó profundamente dormido. Aceptando lo que tenía tres años negando, lo que creyó durante su viaje que era producto de una deliciosa experiencia, un capricho pasajero como otros, en los que después de saciar su curiosidad pasaban al olvido. Pero lo extraño era que él ya había saciado su curiosidad y sin embargo el recuerdo continuaba ahí, a pesar de las nuevas y exóticas experiencias con esas dos bellas alienígenas, el sabor de esos rosáceos besos continuaron tentándolo por el lapso de un año y medio después de dejar la tierra. Pero el volver a tratarla después de su regreso solo sirvió para avivar la llama que creyó extinguida.

Un par de meses pasaron, en los que Trunks se dedicó a ponerse al corriente con su empresa y ayudar a su amiga con el entrenamiento en algunas tardes a la semana. En los últimos días su temperamento se encontraba voluble, se irritaba con facilidad e inclusive se había mostrado distraído e indiferente en la última junta con los accionistas más importantes, lo que no pasó desapercibido por los presentes, pues al contrario, el empresario siempre mostraba total interés en el tema a analizar y era el primero en dar opiniones y tomar decisiones.

Llegó a casa al atardecer, prácticamente arrastrando su saco, se encontró con su madre en el pasillo que daba hacia su habitación y la saludó con desgano excusándose bajo el gastado argumento de que se encontraba demasiado agotado.

En su habitación se despojó de su traje quedando únicamente en ropa interior.

-¿Puedo pasar?

El híbrido se dejó caer boca abajo en su cama después de escuchar a su hermana. -Ya estas adentro- respondió con pereza, apenas audible.

Bra se acomodó sentada a un lado de su hermano, suspiró con enfado antes de hablar. -¿No piensas vestirte?

-Sabes de sobra que no debes entrar en otras habitaciones sin tocar, tienes la misma costumbre desde niña… en una ocasión dijo mi padre que por tu culpa tenía que poner seguro a la puerta- se levantó un poco y volteó a verla entrecerrando los ojos. -¿Los sorprendiste cogie…- un almohadazo silenció al híbrido abruptamente.

-¡Cállate Trunks!- exclamó con su blanca tez teñida de color escarlata.

Una carcajada masculina retumbó en la habitación. -¡Mis suposiciones son ciertas!- se sentó animado a su lado, -¿qué viste? Cuéntame.

-Nada que te importe- se mordió los labios. -Vengo a hablar de otro asunto- lo miró de reojo con incomodidad, -pero antes ponte un maldito pantalón.

-Estoy vestido- se defendió señalando sus boxers.

-Esa es ropa interior y- giró la cabeza en sentido contrario a su hermano, -son muy… entallados.

Trunks bufó molesto, no le veía nada de malo a su ropa interior, estaba igual de entallada que su traje de combate o sus shorts con los que entrenaba en las tardes de calurosas. Debido a que se encontraba en su territorio y no tenía ganas de vestirse de nuevo, decidió taparse con la cobija.

-Escucho- habló desde la cabecera de su cama.

Bra se giró hacia su hermano y resopló resignada al ver que no se vestiría. -Quiero que me digas con sinceridad si algo te molesta en la empresa- soltó controlando sus impulsos por querer lanzarse y molerlo a golpes.

-¿A qué viene eso?- preguntó genuinamente ignorando la razón del comentario de la joven.

-¡No seas cínico Trunks!- se levantó con el ceño fruncido y las manos en las caderas. -Me sentí humillada por mi propio hermano el día de hoy en la junta. Sabes lo importante que es para mí ese proyecto… ¿sabes lo que es vivir a la sombra de nuestra madre? El que otros duden de mis habilidades en el campo científico lo puedo entender. Pero el que mi propio hermano encuentre más interesante la textura de la mesa que mi proyecto es… es humillante.

Un silencio absoluto se instaló en la habitación del híbrido. Trunks abrió la boca para formular alguna oración que lo disculpase por su comportamiento tan infantil esa misma tarde.

-Si quieres largarte de nuevo al espacio solo dilo. Pero en esta ocasión no volveré a ocuparme de la administración- le apuntó con el dedo índice, -ya tuve con tres años de eso, lo mío es la ciencia y no pienso renunciar por…

-¡Bra!- la interrumpió. -Siento lo de hoy, te juro que en ningún momento tuve la intención de ofenderte- jugó con sus manos como un niño regañado, -tampoco quiero irme de nuevo tan lejos y por tanto tiempo, es solo que…

La joven lo miró con el ceño relajado, esperando la continuación de su disculpa.

"No puedo decirle la verdadera razón de mi comportamiento tan estúpido, tendré que mentir"

-Tuve un mal día Bra, te pido una disculpa, yo… he tenido mucha presión por culpa de…

"Piensa Trunks, no es tonta, tiene que ser convincente"

-En estos años que estuve fuera me enfrié. Me fue complicado tomar el ritmo al que estaba acostumbrado- bajó la cabeza rogando a Kamisama por haber sonado convincente.

-¿Es por eso que has estado tan irritable últimamente?- preguntó comenzando a sentir remordimiento por la manera tan ruda en que le había reprochado.

Trunks frotó su cabellera asintiendo con la cabeza.

-Lo siento Bra. Sé lo importante que es para ti ese proyecto y puedo asegurar que les taparás la boca a quienes piensan que solo eres una cara bonita- finalizó esbozando una leve sonrisa.

Bra suspiró ya más relajada. Por un momento temió que de nuevo pasara a sus manos la parte administrativa de la empresa, aunque sobrevivió esos tres años, no era lo que le apasionaba.

-Acepto tus disculpas- su intuición femenina le gritaba que había algo más que le pasaba a su hermano, pero sabía que no iba a encontrar respuestas y decidió respetar su silencio, después de todo estaba convencida de que no era nada en contra de su desempeño en el área científica. -Te dejo que te vez fatal- se encaminó hacia la puerta, -descansa-. Agitó su mano animadamente mientras cerraba la puerta tras ella.

Un hondo suspiro salió de los labios del empresario, cerró los ojos meditando en su comportamiento reciente.

Desde que aceptó para sí mismo que le gustaba Pan, había intentado convencerse de que era algo pasajero, provocado por placenteros recuerdos. Él era un hombre soltero y sin la responsabilidad de un hijo, en caso de que se involucrara con la hija de Gohan, implicaba tomar el paquete completo y a pesar de que le había tomado afecto a la niña. No estaba en sus planes tomar responsabilidades que no le correspondían, eso lo tenía muy claro, ¿o no?

Desde aquella vez en que la besó, después de entrenar con Arya ya no lo había vuelto a intentarlo y no por falta de ganas. Le quedaba muy claro que Pan ya no era la misma, no aceptaría una aventura, no siendo madre, lo podía leer en su mirada. Así que desechó sus ganas de citarla de nuevo, era demasiado tentador.

Sonrió al recordar el rodillazo.

La atracción hacia la joven se volvió más fuerte en vez de desaparecer, razón por la que comenzó a sentir frustración que se reflejaba en su estado de ánimo, había disminuido los días de entrenamiento para no verla, pero se sorprendía extrañando su plática y su sonrisa. Deseaba verla como una amiga, pero el recuerdo de su sabor y olor lo atacaban de manera desprevenida, joder, inclusive en la maldita junta, el lugar que le correspondía como asistente personal de su madre estaba asignado justo a un lado de él, bastó agacharse para tomar su maletín y perderse en sus piernas, la joven se encontraba tan concentrada tomando apuntes en su tablet que ignoró la sugerente vista que le regaló al empresario mientras ella se encontraba sentada inocentemente con las piernas cruzadas, en ese momento Briefs bendijo al creador de dicha prenda dotada de una larga abertura al lado, diseñada para facilitar el caminar al tratarse de una falda lisa, pero perfecta para mostrar más de su blanca y tersa piel.

Se le enchinaron los bellos de la nuca al recordarlo, no supo cuánto tiempo permaneció congelado tentado en acariciarlas sutilmente, pero conociendo a la mujer no sabía con qué encontrarse, una sugerente sonrisa o un golpe en su nariz, así que decidió no tentar a su suerte y volver a la realidad.

Su hermana hablaba con elocuencia sobre el prototipo del motor que trabajaría con energía limpia de larga duración, proyecto cien por ciento de la joven heredera, pero Trunks se perdió de la mitad del discurso por ese par de piernas a su lado, tentándolo, burlándose de él. Las imaginó una a cada lado de él, dejándose acariciar, apretándose contra su cadera, enredándose detrás de él.

Tuvo que buscar una distracción para dejar de lado sus ridículas fantasías y la textura de la mesa le pareció algo en lo que podía fijar la vista, en lo que meditaba sobre las cosas negativas que podrían suceder si la seducía de nuevo.

"Papá…" Se imaginó ser nombrado así, por una cría engendrada por otro hombre y aunque no quería aceptarlo, la idea no le pareció una aberración.

A él le importaba una mierda la diferencia de edades, el que fuera hija de Gohan le importaba menos, el que fuera empleada de su compañía y una sobrina para su madre le era irrelevante, el problema radicaba en el hecho de que la mujer era madre.

-¿Qué hago?- se cuestionó saliendo de las cobijas para darse una rápida ducha antes de dormir. Por primera vez se planteaba la posibilidad. Estaba seguro que él también le atraía a ella, en estas últimas semanas la sorprendió en más de una ocasión mirándolo de reojo, no era ajeno a los sonrojos en ciertas situaciones y en su sincera sonrisa cuando lo saludaba en la oficina.

-No le veo el caso en pensarlo tanto. No tengo la completa certeza de que quiera-. Abrió el grifo esperando a que saliera el agua caliente, mientras tanto deslizó sus calzoncillos por sus piernas hasta quedar completamente desnudo, listo para una reparadora ducha.

"Es posible que no quiera jugar mi juego, ha de ser más cautelosa y posiblemente me mande a la mierda si le propongo solo salir sin compromiso"

La hora de dormir había llegado. Pan estiró sus brazos al tiempo que bostezaba completamente agotada.

-Al fin mi cita con mi adorada almohada- se dejó caer disfrutando de la suavidad y frescura de sus sábanas. -Trunks se comportó de una manera algo… distante el día de hoy, podría decir que apático.

Se acomodó de lado y suspiró.

"¿Habrá sido mi imaginación?" Pestañeo dudando de sus suposiciones.

Cuando Briefs se agachó para tomar su maletín permaneció unos segundos con su mano izquierda sobre el objeto de cuero en color café, sin morse ni un milímetro, como si estuviera divagando entre levantar o no el maletín. En ese momento la joven lo miró de soslayo y le pareció que el híbrido tenía la vista perdida en sus piernas, luego levantó la vista hacia Bra, quien inyectaba elocuencia y pasión a sus palabras, entonces le pareció una falta de respeto volver su atención a Trunks, pues ella misma había ayudado a Bra a preparar el discurso y tenía que apoyarla en ese momento. Eso no significaba que no prestara atención al hombre sentado a su derecha de vez en cuando. Ese maldito hombre al que aun con el traje de ejecutivo no dejaba de intimidar con su porte de guerrero.

Ya no había vuelto a besarla, ni siquiera a intentarlo de nuevo.

"Mejor así. Podría ser muy peligroso" Trató se engañarse en vano. "Se suponía que no era trascendental, se suponía que solo fue un juego, un peón que utilicé para sacar de mi piel el sabor del estúpido de mi ex"

Se incorporó sintiéndose acalorada, caminó haca la ventana para abrirla y el viento se coló dentro de la habitación refrescándola.

-Mucho mejor- sonrió regresando a la cama.

"Ese maldito Trunks. No sé qué demonios me hizo aquella vez, pero gracias a él logré superar en poco tiempo mi rompimiento con Omaru. Y ahora que lo he tratado más, que comienzo a conocerlo ya no puedo seguir negándome la verdad, él me gusta, cada vez me gusta más"

Se acomodó de nuevo en su almohada cerrando los ojos.

"De nada sirve aceptar que me gusta y ya no puedo darme el lujo de volver a tener una aventura, ahora está Arya, debo pensar en ella primero… Arya. Ahora me arrepiento de haberme comportado tan inmaduramente, es demasiado tarde para retractarme. Todos me odiarían, él me odiaría, Bulma me odiaría y eso no lo podría soportar"

Se quedó dormida con una pesadez en su pecho, cada día que pasaba se convencía más en que se había metido en un pozo sin salida, donde se iba hundiendo cada vez más, sin esperanza de encontrarle una salida. Se llegó a formular la opción de ser franca, pero luego se acobardaba y agachaba la cabeza maldiciendo su falta de valentía.

"Debo hacer lo correcto" Se llegó a decir, pero siempre buscaba un pretexto para aplazarlo, esa situación se estaba volviendo asfixiante desde hacía un mes, cada vez que veía la mirada profunda de Trunks intentando descifrar sus pensamientos, porque ella sabía que eso hacía el híbrido al escudriñar su mirada, cuando le hacía comentarios sobre el potencial de su hija, cuando la ayudaba a cargarla y depositarla con cariño en su cama, cuando le decía que era una excelente madre.

No, no se consideraba una excelente madre, estaba muy lejos de serlo y le dolía en el alma, pero su parte cobarde la dominaba y cerraba la boca tragándose las palabras que deseaba pronunciar. Se había resignado a vivir con esa mentira, a hacerla parte de su vida y buscarle el lado positivo. Pero eso no significaba que no sintiera culpabilidad.

"Me pregunto si su comportamiento con ella cambiaría de saber la verdad, ¿la rechazaría o me la quitaría?"

-No… de cualquier manera no me conviene. Tal vez soy egoísta, pero al menos la tengo a mi lado.


Hola a todos, me he tardado un poquitín en subir el capítulo pero ya está.

Como ven, ya se comienzan a disipar un poco algunas dudas sobre la historia. Habrá más flashbacks sobre el pasado para poder tener una visión amplia de los acontecimientos.