Un pedazo de ti – Cap06

La capital del oeste rebozaba de vida esa tarde soleada, el festival anual que se celebraba cada año por motivo de un año más de la fundación de la ciudad se llevaba a cabo ese día. Como en todo día festivo importante, la mayoría de los negocios cerraban temprano o no abrían en todo el día.

En la corporación cápsula solo habían ido a trabajar unos cuantos empleados, a la mayoría se les dio el día libre para que pudieran disfrutar del colorido desfile que se planeaba con meses de anticipación, para después disfrutar de una tarde familiar en el gran parque principal, en donde se realizaban conciertos y se podían encontrar puestos de comida y artículos diversos. En el cierre del festival, las personas disfrutaban de un magnífico espectáculo de fuegos artificiales, la atracción principal de los niños. Ese año como en los pasados cinco, la corporación cápsula era la que llevaría a cabo la organización de dicho evento, ya que gracias a su tecnología podía ofrecer un espectáculo de primer nivel con un riesgo prácticamente nulo.

Trunks aflojó su corbata y miró su reloj de pulsera, se había quedado un par de horas más de lo que acostumbraba en la oficina. Se talló los ojos retirando sus lentes y lanzándolos con cuidado sobre el escritorio.

-¿Cansado?- Preguntó Bra desde la puerta.

El hermano mayor afirmó con un movimiento de cabeza. -¿Ya te vas?- le preguntó a su hermana mientras masajeaba sus cansados párpados.

La joven se acercó hasta estar detrás del empresario y comenzó a masajear los tensos hombros masculinos. Trunks cerró los ojos soltando una exhalación de alivio. -Ya nos vamos. Vengo por ti para que nos acompañes, te hace falta algo de distracción.

Los músculos de su hermano comenzaron a relajarse gracias a ese don que la joven tenía con sus manos.

-Hace mucho que no me dabas un masaje. Ya los había olvidado.

Bra presionó en movimientos circulares sobre las vértebras del híbrido, sonrió satisfecha de la manera en que rendido se inclinaba hacia adelante permitiéndole trabajar sobre el resto de su entumecida espalda. Ella seguía teniendo el toque. Cuando era más joven solía aplicar masajes en la espalda de su padre y hermano después de los entrenamientos, y siempre le causó gracia la manera en que ese par de varones poderosos se derretían ante los hábiles movimientos de sus manos, hasta quedar en una especie de transe aun después de haber terminado con su trabajo. Era su manera de consentirlos, ya que al ser hija de Vegeta no solía mostrar mucho afecto, era un idioma mudo que ambos híbridos y su padre dominaban, era eso que los conectaba a pesar de nunca haberse dicho en voz alta el cariño, respeto y orgullo que sentían por el otro.

-Una semana más y ya no tendré a quién molestar en casa- se quejó con un tono de tristeza.

-Ya soy un adulto Bra. Algún día tenía que emigrar del nido- respondió disfrutando del masaje. -Además, puedes visitarme siempre que quieras.

-No es lo mismo- hizo una pausa, -me gusta irrumpir en tu habitación para fastidiarte. Deberías poner el seguro- aconsejó entre risas.

-No soy como nuestros padres, si quisiera hacer algo privado me aseguraría antes de tener cerrado bajo mil llaves.

Bufó dando una palmada a su hermano. -Sigues con eso.

Trunks se irguió para encararla de muy buen humor. -Ya dime Bra. ¿Qué viste?- entrecerró los ojos, -juro que no les diré- levantó la mano derecha.

Como respuesta recibió un pequeño golpe con el puño cerrado en el pecho.

-Son imaginaciones tuyas- se alejó para tomar su bolsa, la cual había dejado sobre el escritorio. -Toma tu saco y sígueme, mamá y Pan ya deben estar esperándonos.

-¿Pan?

-Sí, nos acompañará. Ya verás que nos divertiremos- caminó hacia la puerta con prisa, tomó la perilla y se giró para supervisar que el empresario la seguía, pero él continuaba donde mismo, con duda dibujada en sus facciones.

-No te atrevas a rechazar mi invitación. Inclusive nos alcanzará papá en una hora- amenazó utilizando su tono autoritario, que sonaba tan amenazador como el de su madre.

Trunks sacudió su cabeza y de inmediato obedeció a la joven. -A mí no me engañas hermanita, estoy seguro que se encontraban cogiendo cuando entraste a su habitación. No le encuentro otra explicación, recuerdo mucho la cara de papá cuando le pregunte el porqué de su comentario sobre el seguro de la puerta, inclusive me cambió de tema cuando…

-¡YA CÁLLATE TRUNKS! Limítate a seguirme- espetó con la cara roja y los puños cerrados. A veces su hermano mayor se comportaba como un chiquillo.

Dentro del elevador, mientras bajaban piso por piso, el guerrero miraba con actitud burlesca a su pequeña hermana. -¿En qué posición estaban?- tenía mucho sin fastidiarla y hacerlo de nuevo le revivió aquellos tiempos cuando ella era una adolescente con la que peleaba diario debido a lo voluble del temperamento saiyajin de ambos, inclusive llegaron a darse de golpes tal y como resolvían los problemas sus ancestros por parte de su padre. Pero siempre quedaban en paz, siempre resolvían sus conflictos y luego eran castigados con un duro entrenamiento, que lejos de separarlos, unía más sus lazos familiares. -¡Vamos Bra!- hizo cara de ruego, -Estaba él encima o detrás.

-Ese tipo de conversaciones son impropias con una dama- cruzó los brazos sonrojada.

-Ya eres bastante mayorcita. No estoy diciendo nada del otro mundo- se defendió. -Es solo que tengo curiosidad- agregó con las manos en los bolsillos de su saco y la vista perdida en la ventana.

Bra sonrió con los labios apretados. -Tal vez algún día te lo diga. Pero puede que te lleves una decepción- dijo justo antes de que abriera la puerta.

Tiras de papel de colores adornaba el parque donde se llevaba a cabo el cierre del festival. Una multitud había acudido al evento, principalmente por el grandioso espectáculo de fuegos artificiales que la compañía liderada por el empresario de cabellos lilas había donado al evento.

Bulma encabezaba el grupo caminando enfrente, seguida de Bra. Pan las seguía con Arya en brazos manteniendo un poco de distancia debido a lo entretenida que iba la híbrida observando la gran cantidad de puestos en el camino, mientras que Trunks caminaba tranquilamente detrás de ellas.

-¡Mami! ¡Mami yo quiero!- exclamó Arya apuntando hacia donde vendían algodones de azúcar.

-No. Ya te compré el chocolate- respondió autoritariamente.

La niña iba a pedirlo de nuevo, pero a pesar de su corta edad conocía el tono utilizado por su madre cuando no estaba dispuesta a sucumbir ante cualquier indicio de berrinche.

Volteó su carita hacia Trunks y apretó los labios haciendo una mueca de puchero.

-Tío Tuns- le apuntó con el dedito índice hacia el puesto de algodones de azúcar.

Por inercia Briefs de inmediato se llevó la mano derecha hacia la cartera, con la intención de cumplir el capricho de la niña.

-¡Ni siquiera lo pienses Trunks!

El empresario dirigió la vista hacia la persona que exclamó con tono autoritario, y se encontró con los ojos negros de la híbrida mirándolo con severidad.

-El solo algodón- opinó a favor de Arya.

-Ya comió azúcar, es malo para ella y además no podré dormirla temprano.

Dejó de mirar a la mujer y dirigió su atención a la pequeña en sus brazos. Los grandes ojos azules humedecidos por lágrimas que comenzaban a asomarse lo miraban con insistencia, sus pequeños labios temblaban a punto de estallar en un grito, pero el berrinche nunca llegó. Se limitó a mirarlo directamente esperando que a él fuera su salvador.

Algo dentro del guerrero se ablandó.

-Solo un algodón y ya no comerá más dulces- abogó por la pequeña de nuevo, luego le sonrió cálidamente a la niña mientras afirmaba con la cabeza, -¿verdad que sí Arya? Ya no habrá más.

-Te está chantajeando Trunks. Conozco a mi hija- se giró para encararlo. -Yo soy su madre y te voy a pedir que no me contradigas frente a ella.

Briefs asintió frunciendo ligeramente el ceño. ¿Quién era él para contradecirla? No tenía ninguna autoridad y eso le encogió el corazón, no por querer tener el control en todo, inclusive en lo que no le correspondía, sino porque eso le recordaba que él no era nadie en la vida de esa mujer que poco a poco se había colado en sus pensamientos y muy a su pesar, también en su corazón.

-Ni hablar Arya… tienes que obedecer a tu madre- le dijo con la esperanza de que la niña entendiera, pero a sus escasos dos años no tenía el razonamiento suficiente como para comprenderlo. Sus ojos se humedecieron de nuevo y sus pequeños labios se apretaron, su mirada fija en el empresario denotaban ruego, el típico chantaje infantil utilizado como último recurso para lograr cumplir sus caprichos.

-Yo no soy nadie para contradecir a tu madre- le dijo encogiendo los hombros y torciendo los labios en una mueca de frustración.

El pecho se le oprimió a Pan pero mantuvo su postura, en silencio le agradeció a Trunks su apoyo con una sutil sonrisa.

Sin más contratiempos llegaron a una colina en donde se habían reunido gran parte de los espectadores, se tendieron en el pasto disfrutando del atardecer mientras esperaban a que se oscureciera. En ese momento hizo su aparición el príncipe de los saiyajines. Debido al espectáculo teatral que se estaba llevando a cabo en una tarima para entretener a las personas, nadie notó que el sujeto del extraño peinado había aterrizado justo en medio de la muchedumbre.

-Llegaste justo a tiempo Vegeta, empieza en menos de una hora- le dijo Bulma deseando abrazarlo y ver el espectáculo colgada de su cuello, pero sabía que eso lo incomodaría, por lo que se limitó a sonreírle ignorando que Bra los observaba en silencio, ella más que nadie sabía de primera mano que cuando sus padres se encontraban a solas la situación era muy diferente. Esbozó una sonrisa desviando la mirada de sus padres. Aquella imagen de ellos se había quedado grabada en su mente y pensar que era tan diferente a lo que su hermano pensaba.

En ese lapso de tiempo Arya corrió de un lado a otro detrás de una pelota que el empresario le había comprado en uno de los diversos puestos que se encontraban en el evento. Después de todo no era de azúcar, eso le dijo a Pan cuando la compró sin avisarle antes. La mujer de cabello negro estuvo a punto se reclamarle por consentir a la malcriada niña, pero al verla feliz con su nuevo juguete decidió guardarse sus reclamos, además que le fue de mucha utilidad, ya que ayudó a distraerla durante ese rato.

-Si no lo vería con mis propios ojos no lo creería- comentó Bra a su madre refiriéndose a su hermano jugando desenfadadamente con la pequeña saiyajin.

Bulma seguía con ojos soñadores a su primogénito mientras él atrapaba la pelota y sonreía mostrando esa dentadura perfecta que coronaba su sonrisa.

-Tal vez se anime pronto a darme un nieto- dijo sin perder ningún detalle del juego. -¿Tú que crees Vegeta?

-Primero tendría que mostrar interés por alguna mujer en particular… supongo- respondió secamente observando a su vástago lanzarle la pelota la Pan, integrándola al juego. Luego, por una fracción de segundos pudo observar esa sonrisa tonta que su hijo solía dedicarle a su novia de la adolescencia. Curiosamente la joven le sonrió de igual manera, aunque siendo descendiente de Kakaroto era normal que heredara su sonrisa idiota.

"Debe ser mi imaginación" Se engañó creyendo que la insistencia de su mujer por ver a su hijo mayor formando su propia familia lo había contagiado.

De pronto las luces que iluminaban el parque se apagaron, y las personas gritaron aplaudiendo expectantes y ansiosas por presenciar el espectáculo que cerraba el festival.

Bulma le hizo señales a la pequeña para cargarla e inmediatamente Arya saltó hacia los brazos de la científica.

-Vas a ver lo que es capaz de hacer tu brillante tía con ayuda de tu mami- le presumió señalando hacia el cielo mientras le depositaba un tierno beso en la frente.

Pan suspiró abrazándose a sí misma, estuvo a punto de cargar a su hija pero la científica se la había ganado, así que se alejó del grupo unos cuantos metros contagiada por el entusiasmo de las personas a pesar de la oscuridad, se podía apreciar que había mucha gente en el evento. Se enorgulleció de que un evento en el que ella había colaborado aportando ideas creativas y planeando la logística del evento, generara tal nivel de emoción, ya quería ver los ojos de su hija al presenciarlo.

Un hombre de aproximadamente treinta años se acercó para tener una buena vista desde esa altura de la colina, vio a Pan de pie y le pareció que iluminaba la oscuridad con su belleza.

-Es una noche perfecta para ver los fuegos artificiales.

La híbrida asintió con una amable sonrisa.

-¿Qué hace una mujer tan hermosa sola? Me sorprende que no venga acompañada- dijo coquetamente.

-Vengo con amigos y mi hija. Están justo ahí- señaló hacia su derecha, hacia los Briefs a trece metros de ella.

-Disculpe, ignoraba que fuera casada- dijo dando por hecho que lo fuera por haber dicho que tenía una hija.

Pan se rio divertida negando con la cabeza. -No lo estoy, solo tengo una adorable hija.

El hombre soltó un ruidoso resoplido de alivio. -Igual que yo- dijo.

-¿También tiene una hija?- preguntó comenzando a interesarse en la plática.

-Sí. De cuatro años- respondió visiblemente orgulloso.

-¿No la trajo con usted?- buscó con la vista a los lados y detrás del hombre.

-No- encogió los hombros, -se encuentra con mi ex mujer en la capital del sur.

-¿Pero supongo que usted la visita?- Preguntó sintiendo pena por el hombre y por primera vez su corazón se encogió ante la idea de estar en la misma situación.

La mirada del hombre se ensombreció de repente. -Solo un par veces al año. Por cuestiones del trabajo y trabas por parte de su madre. Pero ya casi junto la cantidad de dinero que ella pide para que pueda verla las veces que quiera- sonrió esperanzado.

-¿Por qué dinero? Usted es su padre, a menos que hubiera…

-No- la interrumpió, -jamás les levanté la mano si es lo que usted piensa- agachó la cabeza apenado, -cometí el grave error de tener una aventura con una compañera del trabajo, con las pruebas de un par de fotografías bastó para que el juez le creyera unas mentiras que agregó a su demanda.

-Pero usted es su padre- le dijo.

-Eso no es suficiente para ella. Quiere vengarse y separándome de ella lo está haciendo. Afortunadamente llegamos a un acuerdo y debo darle una pensión por demás ridícula, gracias a sus familiares que poseen un despacho de abogados han logrado chantajearme con una enorme cantidad de dinero, la cual estoy a pocos meses de poder juntar.

La voz del anfitrión del evento se escuchó sobre la tarima avisando a los presentes que no perdieran de vista el cielo, ya faltaba poco para que comenzara el espectáculo. Los gritos de los espectadores inundaron el parque.

Pan se acercó para decirle cerca del oído. -Espero se resuelva pronto para que el año que entra pueda traerla- le dedicó su más cálida sonrisa sin saber que un par de ojos azules no dejaban de observarla con insistencia.

-¿A dónde vas Trunks?- Preguntó Vegeta al ver a su hijo caminar hacia donde se encontraba la híbrida de cabello negro.

-Voy a ver qué quiere ese tipo- respondió mirando con desprecio hacia el desconocido. -Es posible que le esté faltando el respeto a Pan.

-Si ese fuera el caso, él ya estaría volando lejos de aquí.

Se volteó hacia su padre para decirle. -Tal vez no lo manda volar por ser un debilucho, ya sabes cómo es ella, muy noble.

El príncipe levantó una ceja. -Si le está faltando al respeto, entonces, ¿por qué está riendo con él?- Los señaló con la mirada, la híbrida y el extraño reían ruidosamente mientras dirigían su vista hacia el escenario que paulatinamente apagaba sus luces.

El primer cohete fue lanzado al cielo, estallando en una cascada de diversos colores incendiados cayendo mientras se apagaban.

Pan sintió una mano tomando su brazo derecho.

-Ha comenzado. ¿No querrás perderte las reacciones en la cara de tu hija?- Le dijo al oído una voz masculina que ella conocía a la perfección mientras tiraba con suavidad de su brazo.

-Sí. Ya estaba por ir con ustedes- le respondió sin darse cuenta del ceño más fruncido que nunca en las facciones del empresario y la mirada cargada de desconfianza hacia el hombre con el que conversaba.

-Fue un gusto- le ofreció la mano al hombre, -voy a ver los fuegos artificiales con mi hija.

-Espero el año que entra poder verlos con la mía- le devolvió el saludo. -Por cierto, mi nombre es Elder- le besó la mano galantemente.

-El mío Pan.

Elder observó al hombre que prácticamente lo asesinaba con la mirada, le pareció haberlo visto antes pero no recordó dónde, entre la oscuridad y el ruido causado por la cascada de fuegos artificiales que comenzaron a iluminar el cielo decidió no darle importancia.

Apenas dijo su nombre, Pan fue literalmente jalada hacia donde se encontraba su hija, durante el trayecto Briefs le pasó el brazo por el hombro posesivamente para los ojos de Vegeta.

El cielo llamó la atención de todos los presentes, quienes impresionados se deleitaron con las figuras fantásticas de las historias que se contaban en tiempos remotos y que las actuales generaciones comenzaban a olvidar.

Los ojos de Pan se desviaban del cielo para disfrutar de la alegre carita de su hija, quien observó el espectáculo con la boca abierta, viendo como cobraban vida aquellos seres de los cuentos que su madre y abuelo Gohan solían contarle.

-Todo el crédito es tuyo- le dijo Trunks tomándole una mano y dándole un apretón. -Tu creatividad es impresionante.

Pan negó con la cabeza. -Tu madre fue quien lo hizo gracias a su habilidad para crear cosas.

-Pero lo de las criaturas fue toda tu idea. Y no acepto que me contradigas.

-Tsk… como si necesitara de tu permiso- dijo siguiéndole el juego, pero al empresario no le gustó la idea, pues en realidad él no era nadie para afectar en las decisiones de su vida.

-Te despido si no me obedeces- insistió utilizando un recurso que solía funcionarle con las demás personas. A pesar que lo decía jugando se le encogió el pecho ante la sola idea de no verla rondando por las oficinas, ya se había acostumbrado a su presencia hasta el punto de haber obtenido la costumbre de olfatear la oficina de su madre buscando la esencia de la joven. Intentó evitar ese malsano hábito las últimas tres semanas pero era inevitable, siempre recaía y terminaba sintiéndose patético.

Pan soltó su mano del agarre de su jefe y le dio una ligera palmada en el hombro parándose de puntitas para acercarse a su oído. -Hazlo- lo retó. A pesar de ser un juego le comenzaba a parecer divertido darle la contraria.

-No me provoques mujer- levantó una ceja con su típica pose de altanería. -Debes pensar en tu hija.

La joven rio burlescamente. -Trabajo en la corporación por gusto, no por necesidad. Mi abuelo Satán me ha heredado en vida- se alejó levantando la ceja altaneramente al igual que él.

Entonces se dio cuenta que ella podría irse en el momento que lo deseara, inclusive salir con quien quisiera. Apretó los puños con impotencia. Era la primera vez que en realidad sentía impotencia, ni siquiera en el pasado, cuando tuvo su única decepción amorosa sintió impotencia.

Dirigió la vista hacia ella y la observó feliz, sonriendo mientras su hija le estiraba los brazos para que la cargara, ante la reticencia de la tía Bulma que no podía negarse a entregarle a su pequeña princesa.

Un silencio total reinó después del desfile de criaturas mitológicas, cuando las personas creyeron que el espectáculo había terminado, apareció en el cielo un último cohete que al explotar salió de él un enorme dragón verde con siete destellos de luces en color naranja. La representación de Shenlong realizó un par de espirales y luego se precipitó hacia el cielo, no sin antes pasar por encima de las cabezas de los espectadores.

Arya aplaudió maravillada con el dragón. -¡OTO, OTO!- Gritó deseando ver más.

Trunks se limitó a sonreír con los labios apretados, cruzó los brazos en un intento por apaciguar el deseo por abrazarlas. A ambas, si quería tener una relación con Pan implicaba cubrir ese espacio vacío que había dejado el padre de la pequeña y no se sentía listo ni preparado para una misión tan importante, pero en realidad lo deseaba, aunque su testaruda mente lo negara. No es que deseara suplir el puesto de padre, pero estaba seguro de que valía la pena, Pan lo valía.

Las luces se encendieron de nuevo trayendo a los presentes a la realidad.

-Quedó mejor que el del año pasado- opinó Bulma.

-Estoy de acuerdo mamá. Va a ser muy difícil superar éste- agregó Bra. -¿Qué opinas Trunks?

-Opino que nuestra madre tiene un reto enorme para el siguiente año.

-¿None ta e dagon?- Arya buscaba en el cielo, esperando a que regresara de nuevo y así poder tocarlo.

-Ya se fue mi amor- le dijo Pan sobándole la espalda con cariño.

-¿Con su mami?

-Si Arya con su mami.

La niña dio por terminado el asunto con el dragón, volteó a ver hacia Trunks y le estiró los bracitos.

-¡Paseo, paseo tío Tuns!

-No lo molestes Arya. Ya te compró una pelota.

Briefs estiró los brazos de inmediato. -No es ninguna molestia- cargó a la niña y la sentó sobre sus hombros.

-¿Acaso se piensan quedar aquí toda la noche?- Preguntó Vegeta al ver que los espectadores comenzaban a retirarse de la colina.

En poco tiempo se encontraban avanzando hacia el automóvil, el príncipe estaba por emprender el vuelo para regresar a casa por sus propios medios y en ese momento se escuchó que llamaban a Pan.

-¡SEÑORITA PAN!- Gritó Elder llamando la atención de la joven y sus acompañantes, especialmente el guerrero de cabellos lilas.

-Le entrego mi tarjeta- le acercó una tarjeta de presentación que la joven tomó por cortesía.

-¡Vaya! ¿Chef?- ladeo la cabeza.

-Sí. Si algún día gusta pasar por mi humilde restaurante hágamelo saber- le cerró un ojo, -me encantaría agasajarla.

Inmediatamente Trunks levantó ambas cejas, iba a intervenir pero una mano en su espalda lo detuvo, giró la cabeza y se encontró con la mirada fría de su padre diciéndole sin palabras que no interviniera.

-Con mucho gusto iré- respondió regalándole una sonrisa que hizo estremecer al empresario.

Elder levantó la mirada y vio a la pequeña sobre los brazos del hombre que había interrumpido su plática antes del espectáculo.

-¿Es tu hija?

-Sí, la princesa de la familia.

-Tío Tuns, vamos con el dagon- dijo Arya tirando de los cabellos de Trunks, él se limitó a quejarse levemente.

-¡Eso no se hace Arya!- retornó su atención hacia el recién conocido. -Disculpe, ya me tengo que ir pero descuide. En cuanto tenga oportunidad iré.

-Lleve por favor a su hija. Tengo un postre que es una delicia- se despidió agitando la mano a los demás, quienes comenzaron a caminar. Sin embargo el empresario se quedó de pie por unos segundos sin quitarle la mirada de encima al chef, hasta que se volteó siguiendo a los demás.

-Lo llamó tío, claramente le dijo tío- se dijo esperanzado con la idea de que el hombre malacariento de cabello lila solo era el típico hermano sobre protector.

Las mujeres subieron al automóvil conducido por la científica mayor. El híbrido se disponía a subir en el asiento trasero con Pan y Arya pero su padre le habló.

-Acompáñame Trunks-. Dos palabras claramente pronunciadas como una orden, de esas que no le convenía contradecir.

-Iré con papá- les dijo, se acercó a revolver la negra cabellera negra de la pequeña y le nació depositarle un beso en la frente, así que lo hizo.

-Pórtate bien.

Arya le lanzó un beso con su manita. -Te quello tío- se despidió de Trunks.

-Y yo a ti- le respondió sonriendo justo antes de cerrar la portezuela. Y era verdad, en realidad le había tomado cariño a la hija de otro hombre, ya no lo podía negar.

El automóvil encendió y el príncipe de los saiyajines se elevó siendo seguido por su primogénito, sin importarles que aún se encontraban decenas de personas abandonando el parque. Volaron hasta llegar al techo del edificio más alto de la ciudad, las oficinas administrativas de la corporación cápsula, imponiéndose inclusive en eso.

-De regreso al trabajo- suspiró Briefs.

-Necesito hablar contigo, y no pensaba hacerlo con las escandalosas de tu madre y hermana al lado y mucho menos con Pan, no te avergonzaría frente a la mujer en la que has puesto los ojos.

Briefs tragó saliva y rascó su nuca, desviando la mirada hacia las luces de un avión que despegaba del aeropuerto de la ciudad.

-¿No sé de dónde sacas eso?

Vegeta sonrió de lado. -Te conozco lo suficiente Trunks. Así que no intentes negarlo.

Briefs caminó hacia la orilla del edificio con las manos en las bolsas de su saco color azul grisáceo y se detuvo en el borde, con las puntas de sus impecablemente lustrados zapatos sobresaliendo en el aire. Suspiró mirando hacia las calles de la ciudad.

-Hay miles de mujeres solteras en el mundo, y sin planearlo he puesto los ojos en Pan- dijo observando el movimiento de las personas en las bulliciosas calles.

-Pan es soltera. ¿Acaso lo ignorabas?- Indicó Vegeta con su clásico toque sarcástico.

-Pero es madre- retornó la vista hacia su progenitor. -No es algo con lo que quiero cargar. Al menos no ahora.

-Lo mismo pensé cuando tu madre me presentó un bulto llorón en sus brazos. Hace más de tres décadas.

-No es lo mismo papá. Yo soy tu hijo.

-Pero la responsabilidad es la misma- respondió secamente. -Hace unos minutos te escuché decirle a Arya que la querías. Y sé que no mentías- se acercó colocándose a un lado de él.

-Estoy muy confundido padre… y eso me tiene de mal humor- confesó avergonzado de sí mismo.

-Ya entiendo el porqué de tu actitud estas últimas semanas. Yo creí que era por cuestiones de la empresa- emitió una risa socarrona. -Inclusive llegué a pensar que te hacía falta otra misión de la patrulla galáctica o una mujer en tu cama… en eso último no me equivoqué, solo que la mujer tiene nombre y ese es Pan.

-Creí que se me pasaría pronto el capricho, pero el verla diario no ayuda en nada- torció los labios haciendo una mueca de resignación.

-Y eso que no te la has llevado a la cama.

Briefs contuvo la sonrisa melancólica que estuvo a punto de aparecer en su rostro, manteniendo una postura estoica, neutral, que afortunadamente funcionó ya que Vegeta no vio ningún atisbo que diera paso a la sospecha.

-Tal vez necesito distraerme con otra- opinó desganado. No le molestaba la idea de tener una aventura, le molestaba la idea de tener que renunciar sin haberlo intentado.

-Hazlo entonces- se tronó el cuello. -En el mundo hay miles de hombres dispuestos a intentarlo con Pan. Deja de obstaculizar y búscate a otra.

-No obstaculizo nada- negó en vano.

Vegeta respondió con una sonora carcajada. -Lo que tú digas Trunks- palmeó la espalda de su hijo. -Me voy que tengo hambre.

Se elevó un par de metros. -Al chef no parece importarle que tenga una hija. Aun así pretende… agasajarla como él mismo dijo- en cuanto terminó de hablar emprendió el vuelo sin esperar réplica.

-Mi padre siempre tan directo- musitó viéndolo alejarse.

Los días de la siguiente semana transcurrieron sin ninguna novedad. Trunks había apaciguado su mal carácter para el alivio de quienes le rodeaban.

Se encontraba preparando las maletas para su mudanza, cuando se encontró con un pañuelo de color negro que tenía dibujado un patrón de cráneos blancos. Lo apretó en su mano sin decidirse por tirarlo o llevarlo con él.

-Lo prometí- se dijo titubeando. -Prometí apaciguar al monstruo. Al menos aquí en la tierra- guardó el pañuelo hasta el fondo de la maleta. Aún no deseaba enterrar ese episodio de su pasado. Nunca se sintió arrepentido y por primera vez en años, le nacía la necesidad de salir a saciar sus instintos saiyajines, sus sombríos instintos que solo se calmaban con sangre en sus manos.

"No quiero fallarle a mi madre" Suspiró. "Por más que le expliqué nunca pudo entenderme, a pesar de tratarse de sujetos que merecían morir y por Kamisama nunca me arrepentiré"

Los pequeños golpes en su puerta lo sacaron de sus pensamientos.

-¡Adelante!

Bra entró cerrando la puerta detrás de sí. Trunks ladeo la cabeza levantando una ceja. -Tocas la puerta de mi habitación justo la última noche que pasaré aquí.

-Para que al menos lo recuerdes como un último día memorable.

-¿Ya van a cenar?- inquirió acomodando ropa deportiva en la maleta.

-Sí, pero no aquí, vamos a ir con Pan al restaurante de su amigo el chef. Vengo a invitarte ya que a partir de mañana dormirás en tu propia casa de hombre soltero.

-¡¿Con el chef?!

-Sí. Con el que conoció la noche del festival- respondió divertida al ver que su hermano comenzaba a saturar la maleta, al parecer sin darse cuenta.

Cerró la maleta batallando para cerrarla, la lanzó hacia abajo sin delicadeza y regresó su atención hacia su hermana.

-Tengo una mejor idea...- levantó el dedo índice, -Las invito a todas al mejor restaurante del planeta.

-Tendrá que ser otro día. Pan ya hizo la reservación, además se ve muy entusiasmada.

Trunks iba a replicar pero Bra habló primero mientras se conducía hacia la puerta.

-No acepto un no por respuesta. Mi papá también nos acompañará- Agitó su mano animadamente. -Te esperamos afuera. ¡No tardes!

El movimiento del agua siempre lo había tranquilizado, le ayudaba a despejar su mente y disfrutar de las cosas más sencillas de la vida.

No podía negarlo, a cena había sido deliciosa, ese malnacido sí que sabía cocinar. Al final, él había pagado la cuenta a pesar de la negación de Elder. Trunks Briefs no era un mendigo y lo demostraría, después de todo consumieron lo equivalente a un ejército como saiyajines que eran, en especial su padre.

Se sacó la ropa y se zambutió en la alberca de su nueva casa, nadó por debajo del agua hasta llegar a la gruta que Pan le había ayudado a diseñar. Con luces tenues que la hacían parecer una cueva natural, dentro poseía un mini bar y un jacuzzi. El lugar perfecto para llevar a una mujer, pero él solo quería a una en especial para disfrutar de ese agradable y estimulante lugar.

-No- dio leves palmadas en su frente. -Al menos voy a intentarlo o ese estúpido chef con sonrisa falsa me la arrebatará.

Salió de agua y tomó con nerviosismo su celular, sin tomar en cuenta que escurría agua. Llamó a la joven y esperó impaciente, con el estómago tenso como si se tratara de un adolescente animándose por primera vez en llamarle a la muchacha que le gustaba.

Unos segundos pasaron para que contestara la híbrida.

-Hola Trunks- saludó al contestar.

Briefs tragó saliva. -Hola Pan… ¿sabes? Vine a mi casa a nadar un poco, ya que aún no tengo sueño… ¿Quieres venir?

-Ya estoy durmiendo a Arya. Es muy tarde para ella.

"Que imbécil soy, no pensé en eso" Recordó que Pan comentó durante la cena que iría a pasar el fin de semana a casa de sus padres y que desde esa misma noche iría a la montaña Paoz.

-Déjala con tus padres por un par de horas. Tendrás el privilegio de estrenar lo que tú misma diseñaste, te lo mereces después de tu grandioso trabajo- insistió.

-No lo sé Trunks. Ya me puse la pijama. ¿Qué te parece si lo dejamos para otro día?- bostezó ruidosamente.

-Entiendo, siento haberte importunado.

-No hay problema Trunks y gracias por el ofrecimiento, apuesto a que el agua ha de estar deliciosa.

-Sí- respondió en automático, sin mostrar en la voz su decepción

"No tanto como tus labios" Pensó nostálgico.

-Disfruta de la noche en soledad. Buenas noches.

-Buenas noches Pan.

Al colgar se volvió a meter al agua, se acostó boca arriba flotando mientras perdía la vista en las estrellas.

Así duró por aproximadamente veinte minutos, con sus sentidos perdidos en el movimiento del agua, con la mente vagando en aquellos recuerdos que ahora le parecían tan lejanos. El sabor salado de su piel y el brillo de su desnudez, la actitud felina cuando gateó hacia él antes devorar su boca, la luz dorada de su ki reflejada en esa blanca piel mientras la poseía con desesperación.

Suspiró sintiéndose pequeño. Al parecer esos recuerdos en eso se quedarían, solo en recuerdos.

Un ensordecedor sonido lo regresó al presente, de inmediato puso sus pies en el piso de la alberca y fijó la vista hacia donde se escuchó el golpe.

-¿Interrumpo algo?- preguntó Pan divertida, vestida con un traje de baño en color negro que hacía un perfecto contaste con su nívea piel, sus caderas y parte de sus piernas eran cubiertas por un short de mezclilla descolorido.

-¿Pan?- Se preguntó creyendo que su mente comenzaba a enloquecer.

La joven se despojó del short y se sentó en el borde de la alberca, introduciendo sus piernas en el agua.

-¡RAYOS TRUNKS!- Gritó escandalizada tapándose los ojos con ambas manos. -¡ESTAS DESNUDO!

Ese grito fue demasiado real como para ser producto de su imaginación.

-No sé por qué tanto escándalo. Ya me habías visto así- se acercó sonriéndole.

-¿Acaso pensabas invitarme a un nado nudista?- Se levantó desviando la mirada para no verlo en esas condiciones.

Escuchó el agua agitarse y luego de un breve momento, una mano masculina posándose en su hombro derecho, de espaldas a ella.

-Creí que no vendrías por eso me lo quité todo. Pero ya puedes voltear- se acercó a su oído, -ya me vestí.

Pan giró y en efecto, el híbrido vestía algo, pero seguía siendo muy revelador.

-¡Tus calzoncillos no es ropa o mínimo traje de baño!- Lo regañó y se volteó dándole la espalda de nuevo.

-Lo siento pero no traigo traje de baño- la giró por lo hombros para verla a los ojos. -Al llegar a casa de mis padres después de comer me sentía con ganas de volar sin rumbo fijo antes de dormir. Pero luego volé por encima de aquí y visualicé las luces de la alberca. Simplemente me cautivó el agua con los colores de la iluminación que tú diseñaste y… bajé para nadar un poco- se encogió de hombros. -Luego te llamé para que lo vieras de noche y dijiste que no vendrías. Así que me desnudé ya que nadie vendría.

-Debí llamar para avisar que había cambiado de opinión- dijo tímidamente.

-¿Y Arya? ¿Se durmió?

-Sí, mis padres la cuidarán. Les dije que regresaría en un par de horas.

-¿No se molestaron por mi imprudencia?

-No. Dijeron que he trabajado mucho y que merezco relajarme disfrutando de una noche muy linda para nadar.

-Si te incomoda me pongo el pantalón- dijo esperando que lo dejara estar así.

-No te preocupes. Así está bien.

-Además no hay nada que no hayas visto antes- la tomó de la mano para conducirla hacia la escalera que bajaba hacia el interior de la alberca. La joven sonrojada lo siguió sin replicar.

Nadaron por debajo del agua, guiados por el camino aluzado hacia la gruta. Trunks salió del agua y se dirigió hacia la barra que se encontraba instalada a un par de metros del borde de la parte baja de la alberca. Sirvió un par de copas de vino espumoso y la invitó al jacuzzi.

Durante media hora platicaron de los futuros proyectos para la empresa y otras trivialidades. Ya iban por la segunda copa, la cual bebían lentamente disfrutando del momento.

-Es hermoso Trunks- opinó viendo el techo que simulaba una cueva.

-Sé que soy hermoso- se acercó a la joven bebiendo lo que le quedaba en su copa.

-Engreído- le sacó la lengua en una mueca infantil.

Briefs sacó la cereza que reposaba en el fondo de su copa y la acercó hacia los labios de la joven. -¿Qué puede ser más hermoso que yo?- Acarició los labios rosáceos de la joven con la cereza y luego se la llevó a la boca, ante la mirada extrañada de Pan, ya que la mujer creyó por un momento que le ofrecía la fruta a ella.

-Esa cascada- la señaló con el dedo índice, -es más hermosa que tú, señor narcisista.

Trunks negó con la cabeza tragando la cereza, tomó la copa de Pan y le dio un trago. -No Pan. Tú eres más hermosa que esa cascada, eres más hermosa que las estrellas- tomó una mano de la joven y le depositó un beso en el dorso, -eres más hermosa que los atardeceres y… por supuesto más hermosa que yo.

Los negros ojos de la joven se estrecharon buscando algún indicio de broma en las palabras de su jefe.

-Debiste traer a otra mujer aquí. Ya no soy la de hace tres años- frunció sus delgadas cejas comenzando a incomodarse.

Briefs aclaró su garganta. Ya estaba comenzado y no había marcha atrás, lo intentaría esa misma noche.

-Estoy muy consciente de eso. Eres mucho mejor- tragó saliva.

"¿Por qué demonios estoy tan nervioso?"

-Trunks… yo- titubeo. No tenía claro qué era lo que quería Briefs, ¿otro revolcón? ¿Solo un beso? ¿Bromear?

El haberlo tratado seguido estos pocos meses le hizo conocerlo más a profundidad, darse cuenta que no era el mismo niño mimado del pasado, que también tenía nobleza en su corazón, que a pesar de la fachada de arrogancia que a veces destilaba, también había humildad en él. Ya tenía semanas que estaba muy consciente que el hombre le atraía, le atraía demasiado. Inclusive le había tomado mucho cariño, y más, después de las muestras de afecto hacia su hija, su apoyo en los entrenamientos que habían sido de gran ayuda para apaciguar el carácter de la niña, su hija, a la que sin saber que llevaba su sangre cargaba con cariño y le dedicaba valiosas horas de su tiempo libre.

Lo observó recelosa, la mirada del híbrido era diferente a la de aquel día, esa mirada cargada de lujuria, de pasión. En cambio ahora, sus ojos no cargaban lujuria, pasión sí, pero era diferente, difícil de interpretar.

Calidez, esa era la palabra más cercana a lo que observó en esos orbes color cielo. Sin proponérselo se dejó llevar permitiendo que el híbrido la envolviera en sus fornidos brazos y se acercara peligrosamente a sus labios.

-El sabor de las cerezas se está convirtiendo en mi favorito. A eso sabías en la habitación del tiempo.

Pan levantó la cabeza rozando sus labios con los de él. -Uso labial sabor cereza- dijo apenas en un susurro.

-Mmm… quiero probarlo- musitó aprisionándola más hacia él, dejándose llevar por de esa boca que solía tentarlo a diario, pegó sus labios a los de ella con ansiedad y para su dicha ella respondió positivamente.

Saborearon de los labios del otro con calma, sin prisa ni preocupación, solo eran ellos y el hambre que sentían por el otro.

Briefs tenía que aclarar de una vez su posición, no deseaba malos entendidos y muy a su pesar debía cortar el beso.

-Pan- habló pegando su frente a la de ella. -Yo… te quiero.


Hemos llegado al final del capítulo 06. Gracias por leer hasta aquí.

Trunks ha decidido correr el riesgo, solo falta ver si Pan lo acepta o lo manda a la friendzone.

El amor llegará en cualquier momento, ¿será lo suficientemente fuerte? Ya que ella guarda un gran secreto y él arrastra una parte oscura de su pasado.

Por cierto. En la escena de los fuegos artificiales me inspiré en los que crea Gandalf en el Señor de los anillos, la comunidad del anillo. Uno de mis libros favoritos.

Que tengan un bonito día. Nos vemos en 2 semanas aproximadamente con otro capítulo.

Gracias por sus comentarios.