Un pedazo de ti – Cap08

El sonido de los zapatos de tacón retumbó en los pasillos de las oficinas principales de la corporación cápsula.

-Buenos días Mati- saludó Pan agitada por el correteo y apenada por la tardanza.

-Buenos días señorita Pan.

-Anoche me quedé dormida viendo una película, olvidé poner el despertador- dijo a modo de disculpa.

La secretaria le sonrió con calidez. -No se preocupe señorita, no creo que tenga problemas ya que es la primera vez que sucede.

-Pero es vergonzoso- respondió encogiendo los hombros. -Y además, Arya no me dejaba vestirla ni peinarla, quería seguir durmiendo…

-Igual de perezosa que su madre- se escuchó la masculina voz de Trunks Briefs, causándole un sobresalto a la joven.

-¡Trunks!- exclamó apenada.

Briefs levantó la mano izquierda y revisó su reloj de pulsera. -¿Qué horas son estas de llegar?- inquirió juguetón torciendo los labios como si estuviera molesto.

Ambas mujeres reconocieron en su tono de voz y mirada que no se encontraba reprochando nada, solo se divertía con la reacción que provocaba en ella, en Pan. La muchacha se abochornó al tenerlo de frente, así tan casual y juguetón después de haberle confesado que la quería como mujer hace dos días atrás.

El día anterior no lo había visto, él cumplió con su palabra de darle tiempo para que lo pensara, por lo que ni siquiera la llamó en todo el día. Pero ahora era diferente, forzosamente lo tenía que ver en la oficina. Y a pesar de conocerlo de toda la vida y de tratarlo después de aquella fugaz aventura, ahora era diferente, ahora habían sentimientos involucrados, ella tenía conocimiento de los de él, y estaba segura que comenzaba a sentir lo mismo, aunque aún no sabía hacia donde iban encaminados.

-Buenos días jefe- no supo qué más decir, ese hombre tenía la virtud de ponerla nerviosa con solo verla. "La culpa" le susurró su conciencia.

-El café está preparado señorita- Mati habló aligerando la tensión sexual que ignoraba entre la joven y su jefe.

-Sí, gracias Mati. No sé si deba perder tiempo preparándome uno, llegué casi una hora tarde- avanzó hacia la puerta de la oficina de Bulma, oficina a la que la dueña casi nunca visitaba, ya que ella estaba la mayoría del tiempo en los laboratorios. -Disculpen, tengo muchos pendientes por hacer- se excusó desapareciendo detrás la puerta de madera.

Inhaló y exhaló hondo en cuanto estuvo sola.

"Un momento. ¿Me dijo perezosa?"

Sacudió sus pensamientos, en su momento no se defendió debido al nerviosismo y la vergüenza por llegar tarde, después de todo él tenía razón. Se despertó tarde por perezosa, pero él tenía la culpa de su falta de sueño, por supuesto que no se lo iba decir enfrente de la secretaria, no le diría que las dos noches anteriores tuvo insomnio. Que pensó mucho en lo que le dijo en esa gruta, en lo que vivieron tres años atrás, en lo que ella tenía que confesar, en lo que ella comenzaba a sentir por él.

Tal vez fue su conciencia la que no la dejó dormir esas dos noches, recreando en su mente diversas maneras en que le confesaba su secreto al padre de su hija.

Se apresuró a dejar su bolsa donde acostumbraba y procedió a encender la computadora. Cómo le hacía falta una taza de café, pero le pareció una imprudencia pasar directo a prepararse una habiendo llegado tan tarde.

Bostezó esperando a que el disco duro terminara de encenderse y en ese momento la puerta se abrió.

-Supongo que te hace falta esto para comenzar tu día- dijo Trunks entrando con una humeante taza en sus manos. -Mati me dijo cómo te gusta. Espero haberlo preparado bien.

Pan abrió los ojos sorprendida, había llegado tarde y así era recibida, con sonrisas y mimos. Por otro lado le intrigaba su jefe y amigo, lo recordaba en sus memorias de la pubertad como un hombre arrogante y petulante, pero de pronto se había convertido en otro, un hombre amable y sencillo. Definitivamente no terminaba de conocerlo, era una caja de sorpresas y quería indagar más en él, pues entre más lo trataba más sorpresas positivas se llevaba, además era el padre de su hija y aunque intentara ignorarlo, las similitudes entre ambos eran demasiado tangibles como para que hasta ahora nadie lo hubiera notado, al menos eso creía ella.

"Tiene tanto de él"

-No te hubieras molestado, además… no merezco ese detalle Trunks- dijo encogiéndose de hombros.

El guerrero colocó la taza sobre el escritorio y se sentó frente a ella negando con la cabeza.

-¿Lo dices por llegar tarde?

Pan asintió con la cabeza, pero por dentro pensó que eso era lo de menos. Ella no se sentía merecedora de dichas atenciones por el hecho de mentirle en algo de suma importancia, por negarle a disfrutar de su paternidad, aunque ella no estaba muy segura de que él lo festejaría al saberlo.

-Bueno…- Briefs se recargó cómodamente en el asiento, mostrando su lado arrogante con una mueca desfachatada. -Supongo que pensaste en mí estas noches, así que es normal que debido a que soy el causante de tu…

Una carpeta se estrelló contra la cara del híbrido, causando que salieran volando a su alrededor las hojas que contenía.

-Pretensioso- masculló la mujer conteniendo la risa.

-Acabas de golpear a tu querido jefe- le reprochó frunciendo el ceño profundamente pretendiendo parecer molesto, pero Pan ya sabía identificar cuando el híbrido fingía molestia, por lo que no creyó en su enojo

Por un momento se sintió expuesta y fue por eso que tuvo esa reacción tan infantil, él había dado en el clavo sin querer.

-Disculpa Trunks- dijo una vez que ya se había repuesto de la sorpresa inicial. Se apresuró a levantar las hojas pero las manos del empresario la detuvieron al momento que se agachó a tomar las hojas.

-Se va a enfriar- le señaló la taza sonriendo. La sonrisa que le dedicó a Pan la desconcertó, era una sonrisa cargada de ¿cariño?, no pudo evitar que le temblaran las piernas cuando le tomó una mano para ayudarle a erguirse de nuevo. -Además, quiero saber si lo preparé bien- agregó Briefs tomando asiento de nuevo.

Pan le regresó la sonrisa y tomó la taza, dio un sorbo mientras sentía la penetrante mirada del híbrido en cada uno de sus movimientos.

Se relamió los labios después del primer sorbo. -Te quedó perfecto.

Briefs resopló ruidosamente. -¡Que alivio! De lo contrario ya estaría el contenido quemándome el rostro- dijo mirándola hacia arriba cerrando un ojo coquetamente.

Pan negó con la cabeza mientras reía ante las ocurrencias del padre de su hija.

"Definitivamente jamás me podría aburrir con este hombre"

Dio otro gran sorbo degustándolo más animada. -Me hacía tanta falta- se acercó hacia él agachándose para depositarle un fugaz beso en la comisura de los labios.

-Gracias- dijo una vez que se irguió de nuevo.

Trunks se levantó del asiento y la tomó del mentón para regresarle el fugaz beso, pero directamente sobre los labios de la joven.

-Un beso cerca de los labios indica que te faltó el valor para besarlos- dijo frente a ella, muy cerca de su rostro.

-No quiero que me acuses de acoso- bromeó.

-¿Qué te parece si inclinamos la balanza a tu favor?- dijo con voz ronca, utilizando ese tono de voz que sabía inquietaba a las féminas.

Pan ladeó la cabeza confundida. Trunks le arrebató la taza con sumo cuidado para no derramar ni una gota de café y la depositó en una esquina del escritorio. Inmediatamente después acorraló a Pan con ambas manos a los lados de ella, recargándose en el sobrio escritorio de madera barnizada en un tono oscuro. Se inclinó hacia el cuello de ella, aspiró su dulce olor y comenzó a depositar pequeños besos desde la base hasta el lóbulo de la oreja, creándole un agradable cosquilleó a la muchacha, ella arqueó el cuello facilitándole el avance.

-Tú podrías demandarme por acoso- musitó tragando saliva, cada vez le gustaba más esa mujer. La levantó por la cintura sentándola sobre el escritorio y se acomodó entre sus piernas, gracias a Kamisama que ella vestía una falda suelta, lo que facilitó la acción. Pan jadeo cuando sintió las manos masculinas sobre sus rodillas para luego subir hasta casi llegar a sus muslos, tocando descaradamente su piel bajo la falda.

-Con esto que estoy haciendo, bien podrías acusarme de acoso- acercó sus ansiosos labios a la boca de ella.

Pan se acercó más a él, encontrando apoyo al rodear el cuello del guerrero con sus brazos.

La joven acercó el rostro a pocos centímetros de la boca entreabierta del híbrido, luego se desvió hacia el oído izquierdo. -Ya tengo una respuesta Trunks- dijo causándole un leve cosquilleo con su cálido aliento.

Lo dicho por la joven lo dejó sin aliento, tragó saliva y se alejó un poco para observar detenidamente las facciones de la mujer. Al parecer, por su respuesta positiva a sus insinuaciones, lo más probable sería que ella aceptaría salir con él. Pero podría ser al contrario y que solo esté jugando.

-¿Cuál es?- carraspeo con nerviosismo, temía que la respuesta fuera negativa. -¿Cuál es tu respuesta?- maldijo a su impertinente corazón por comenzar a latir con más fuerza. Se sintió un novato inseguro frente a esa joven menor que él, esa sensación era algo que detestaba de su atracción hacia Pan, era precisamente esa sensación la que lo había tenido de mal humor las semanas pasadas. No podía huir de ella y no deseaba hacerlo. Fue por eso que decidió tomar el toro por los cuernos y probar suerte con su amiga.

La joven lo empujó con suavidad hacia enfrente logrando liberarse de la prisión en que la tenía, acción que desconcertó al híbrido.

-Ahorita estoy en mis horas de trabajo y no quiero que mi jefe me despida- procedió a recoger las hojas que se encontraban regadas en el piso.

Trunks se agachó para ayudarle en silencio. ¿Qué diablos había sido eso? Hacía unos instantes que la tenía en sus brazos, ella parecía seguirle el juego y de pronto lo alejó usando el estúpido pretexto de que su jefe la despediría. Él era su maldito jefe, ¿a qué vino eso? De nuevo de apoderó de él aquel sentimiento de inseguridad que detestaba.

-Gracias- agradeció a Trunks una vez que el total de las hojas se encontraban de nuevo en la carpeta. -Y perdón por el atrevimiento.

-Pan...- le arrebato la dichosa carpeta para depositarla descuidadamente sobre el escritorio. -¿Cuál es tu respuesta?- insistió mostrando impaciencia en el tonó casi autoritario que utilizó al hablarle.

La hija de Gohan parpadeó ante la forma un tanto brusca en que le habló su amigo, más parecida a una orden que a una petición. Briefs pudo notar el error recién ocurrido, tomó aire y relajó sus facciones.

-Pan... muero por saberlo- habló ahora sí escuchándose como un ruego, inclusive arrugó el ceño en una mueca que parecía más a un puchero.

-No seas impaciente Briefs- le dio una pequeña palmadita en el pecho. -Ahorita no es el momento- alcanzó a decir justo antes de que la secretaria tocara a la puerta de la oficina.

Se alejó del empresario con rapidez, hasta quedar detrás del escritorio.

-¡Pasa Mati!

Entró la mujer llevando consigo un par de folders.

-Ya tengo listo el papeleo para las patentes del motor que ha creado la señorita Briefs. Listo para su revisión final- se acercó para entregárselo a Pan, pero Trunks se adelantó y los tomó en sus manos.

-Muchas gracias Mati- sonrió ocultando la molestia que sentía por la interrupción, pero sabía que no era culpa de la secretaria, Pan tenía razón, no era el lugar para abordar un tema tan importante, al menos para él lo era.

Esperó en silencio a que saliera la secretaria.

-Más tarde hablamos- se acercó a ella rodeando el escritorio. Pan creyó que intentaría retomar su jugueteo de seducción y ante el miedo de ser sorprendida por alguien retrocedió un par de pasos, pero el guerrero fue más hábil y le tomo una mano con firmeza. -¿Puedo invitarlas a cenar? A ti, y a tu hija por supuesto- besó el dorso de la mano y la liberó alejándose unos pasos, el ki de la secretaria y la señora de la limpieza se percibían peligrosamente cerca.

-Sí Trunks. Te daré mi respuesta en la noche- le sonrió agradeciendo que él comprendiera que no era el lugar. -No quiero que los demás empleados piensen que yo…- desvió su mirada hacia la puerta.

-No te preocupes. Entiendo- caminó hacia la puerta. -Disfruta de tu café- le cerró un ojo coquetamente, muy al estilo de su madre.

Una vez que el empresario salió dejándola sola, se dejó caer pesadamente en el sillón del escritorio, vio la taza frente a ella y esbozó una tonta sonrisa esperanzadora.

El día se le había hecho eterno, a pesar de haberse mantenido ocupado hasta el último minuto de sus horas laborales.

A la mujer que ocupaba sus pensamientos la vio en un par de ocasiones el resto de la tarde, y ambas ocasiones fueron esporádicas, con ejecutivos entre ellos o personal de la empresa, por lo que se limitaron a tratarse exclusivamente con cortesía casual.

Trunks ardió de indignación cuando uno de los altos ejecutivos de la empresa le comentó a otro discretamente, que la asistente de la señora Bulma tenía piernas dignas de ser admiradas, el otro ejecutivo le respondió entre dientes que le gustaba más cuando vestía faldas más entalladas para apreciar mejor sus curvas, que sería un gran trofeo de caza. Trunks carraspeó ruidosamente logrando que ambos hombres lo miraran, haciendo notar que se encontraba molesto por la forma en que se expresaban de la joven.

"Es solo una asistente" Dijo uno de esos hombres a Trunks mientras se encogía de hombros.

Esa frase lo molestó realmente, estuvo a punto de gritarle que se largara, que no le importaba si era demandado por ello, pero la presencia de su madre llegando a la sala de juntas lo hizo replantearlo, ya que eran hombres cuyas firmas se encontraban involucradas en proyectos en los que ella había trabajado mucho.

-Son unos insectos- Masculló acelerando más rápido hacia la casa de la mujer.

"¿Cómo se atreven a verla como si fuese un pedazo de carne?" Se preguntó indignado, cada vez más sorprendido de su propio comportamiento. En el pasado, él mismo no tuvo reparo en hacer lo mismo junto con Goten, observar las curvas de alguna mujer y fanfarronear que la tendría con una pierna a cada lado de él esa misma noche. Pero esos tiempos habían quedado muy atrás, antes de aquel evento que cambió su perspectiva del mundo, aquel evento que sacó lo mejor de él, pero también despertó a la bestia interna que ignoraba que poseía.

Contradictoriamente, su comportamiento inmaduro y egoísta disminuyó a pesar de haber liberado su lado oscuro.

Algunos años atrás, le hubiera dado igual la conversación entre esos sujetos, pero ahora le irritaba que Pan tuviera menos valor para esos gusanos, solo por el hecho de ser una simple asistente. Él sabía que ella era mucho más, inclusive mucho más que ellos.

Su bestia le susurró. "Mátalos. Son capases de hacer uso de sus influencias para lograr satisfacer sus bajos deseos con cualquier otra mujer, son despreciables"

-¡No!- Calmó su respiración y estacionó el auto frente a la casa de la hija de Gohan.

"Debo estar volviéndome loco como para siquiera considerarlo" Pensó más relajado.

Bajó del auto, sacudió su saco y acomodó su corbata. Todo debía lucir perfecto.

"Hubiera comprado flores"

Apenas iba a tocar el timbre cuando la puerta se abrió de pronto. Ella vestía diferente a como en la mañana, estaba usando un entallado vestido en color azul oscuro que contrastaba con su pálida piel, más corto que el que usó en la mañana. Su diminuto chongo lo había soltado y su cabello ahora caía en una cascada levemente ondulada de sedosas hebras azabaches que terminaban en los hombros.

Trunks se sintió dichoso de ser él a quien le regalaba semejante vista, porque ella nunca se arreglaba así para ir a la oficina, sus faldas siempre llegaban hasta la rodilla o un poco más abajo, no regalaba no una pizca de escote a nadie, lo escondía celosamente debajo de discretas blusas femeninas. Ella mantenía el profesionalismo ante todo en la oficina, su trato cordial con hombres y mujeres era igualitario, nunca aceptó una salida a comer o a beber, ni siquiera de su hermana Bra. Siempre se distinguió por la seriedad con la que se tomaba su trabajo.

Él conocía aquella otra sonrisa aparte de la cálida que solía mostrar a los demás, él sabía lo que escondían esas faldas y esas egoístas blusas. Él lo había visto todo en una ocasión y se moría de ganas por volverlo a ver, le quitaba el sueño el anhelo por ser visto de esa otra manera, que le dedicara a él esa única sonrisa, como aquella que observó el único día que compartieron una cama, cuando ella se estiró en el calor de sus brazos para luego sentarse tapándose con la sábana, como si no la hubiera visto completamente desnuda horas atrás, luego giró su rostro y le sonrió, "buenos días" lo saludó, con su cabello revuelto y una mejilla enrojecida por haber dormido justo de ese lado, utilizando su afortunado brazo masculino de almohada.

"Pan, me robas el aliento"

-¿Listas?- Preguntó forzando sus ojos a mirarla directo al rostro, ocultando su nerviosismo.

La señora Briefs meneaba las caderas a lo que le permitía su avanzada edad. La presencia de la pequeña Arya en casa la rejuvenecía, le recordaba cuando sus nietos corrían por los pasillos de la gran corporación, ya habían pasado años desde entonces y su nieto mayor no tenía para cuando darle la dicha de llevarle un nieto para consentir. Así que se encontraba preparando deliciosos pastelillos para la bisnieta de Goku.

-No te hubieras molestado mamá- dijo la científica al entrar a la cocina y distinguir el característico olor del pan recién horneado.

-Para mí es un gusto Bulma- canturreó la abuela. -Debería prestárnosla más seguido… me recuerda mucho a mi niño bonito- dijo refiriéndose al primogénito de la científica.

-A decir verdad, me sorprendió que me pidiera cuidarla esta noche… y más para ir a cenar con Trunks- opinó Bulma picando el betún recién terminado de preparar. -¡Ohh! ¡Te quedó delicioso mamá!

-Así que fue a cenar con mi niño…- puso ambas manos en las mejillas diciendo con ilusión. -¡¿Tienen una cita?! ¡Qué emoción! No sabía que a Trunks le interesaba Pan.

-Solo la está ayudando a recobrar su vida social. Bra le pidió a Trunks que nos ayude con ella. No hay más- dijo mientras se servía jugo de naranja en un vaso.

-Estoy enterada de que él ha estado ayudándole con su entrenamiento y que la ha invitado antes- sacó los moldes con pastelitos del horno, los olfateó y colocó sobre la mesa. -Conozco a mi nieto. Y si continúa invitándola, es por algo más- canturreó la última frase.

-Lo que pasa es que ya quieres verlo casado y con hijos- bebió de su jugo.

-¿Acaso tú no?

Bulma suspiró haciendo una mueca de resignación. -Por supuesto que sí- recargó su mejilla sobre la palma de su mano. -Es solo que, no me lo imagino sentando cabeza con una mujer que ya es madre…

-¿Qué tiene eso de malo?- apagó el horno y se sentó frente a su hija comenzando a sacar los pastelitos de los moldes de aluminio.

-Nada mamá. Pero ya sabes cómo es Trunks, desde que terminó con Mai no ha vuelto a tener una novia formal, se ha negado a renunciar a su libertad. Sabemos de sobra que huye de los compromisos y una mujer con una hija, aunque no sea de él, quieras o no, es un compromiso.

-Es justo lo que le hace falta- agitó un paño para ventilar sus esponjosas creaciones. -Y eso de que él no es el padre- le cerró un ojo a su hija. -Imaginemos que lo es, después de todo tiene sus ojos.

Bulma tomó otro paño y comenzó a agitarlo para ayudarle a su madre. -Qué cosas dices, tiene los ojos de Videl, ella los tiene azules.

-Pero el tono de azul de los ojos de mi niña bonita es más intenso.

-¿Mi niña bonita?- inquirió ladeando la cabeza. -Así es como te referías a Trunks de niño.

Panchy negó con la cabeza. -No Bulma… Trunks es mi niño bonito- sonrió levantando el dedo indice, -Arya es mi niña bonita-. Suspiró con ojos de ensoñación. -Se vería tan linda levantando la cola del vestido de novia.

-¿De qué hablas mamá?

-Cuando Trunks y Pan se casen. Harán una linda familia.

-Nadie se va a casar…- carraspeó, -por lo menos no Trunks y Pan. Ella es solo una amiga a la que está ayudando porque Bra le pidió el favor- se encogió de hombros.

-Bulma…- Panchy tomó un pastelito y lo revisó para ver si ya tenía la temperatura adecuada para comenzar a embetunarlo, sonrió conforme con la temperatura y procedió a preparar la duya. -¿Sabes si ellos salieron antes? Me refiero antes de que Trunks se fuera por tres años.

-No, ellos ni siquiera coincidían en lugares públicos, además ella era muy joven y vivía en ciudad Satán, al menos en la época de la universidad- respondió mientras observaba embodada la maestría con la que su madre comenzaba a embetunar los pastelitos a pesar de la edad- parpadeó un par de veces. -¿Por qué lo dices?

-Por nada- sonrió entrecerrando los ojos. -Tal vez no le dijeron a nadie- dejó el recién terminado sobre un pequeño plato, - éste es para mi niña- se apuró a decir antes de que la científica le diera caza al suculento postre.

-¿Ya no soy tu niña?- preguntó con cara de puchero.

-No- respondió sonriendo, -cuando nació Bra ella ocupó el lugar de mi niña y ahora ella es adulta.

-Arya no es tu nieta mamá, no te hagas ilusiones-. Suspiró rodando los ojos. -Es posible que en cuanto Trunks comience a salir con alguna mujer, deje de visitar a Pan. No creo que él quiera cargar con una responsabilidad de ese tamaño.

-Es el director de la corporación cápsula, él puede con cualquier responsabilidad- insistió con su típica forma de hablar, alegre y decidida.

-Conozco a mi hijo, él es un espíritu libre, créeme, no va a renunciar a su libertad por Pan.

-¿Y por qué no? Son el uno para el otro. Ambos son saiyajines… sería poético- le ofreció el segundo pastelito terminado a su hija.

Bulma lo tomó gustosa, hacía tiempo que la anciana no se encontraba tan entusiasmada en la cocina, desde que sus rodillas comenzaron a fallarle fue que dejó de cocinar a diario, pero la presencia de la pequeña Arya siempre le renovaba los ánimos, le recordaba el por qué seguía con vida. Era una pena que fueran tan escasos los días que Pan visitaba la corporación con su hija, casi siempre iba sola porque la niña se encontraba en la guardería, la joven visitaba a la científica solo para asuntos del trabajo en la mayoría del tiempo.

La señora Briefs seguía manteniendo su espíritu romántico, a su vez, la capacidad de ver más allá de lo visible se había agudizado con el tiempo. Ella intuía cosas, pero con los años se había vuelto más prudente y esperaba pacientemente alguna señal que le diera la razón, y solía suceder.

-Lo que digas mamá, sé que no podré ganarte en esa discusión- respondió entre risas ante la ocurrencia de la anciana. Definitivamente le urgía un bisnieto.

Briefs revisó su corbata por tercera vez, el nerviosismo lo hacía actuar de manera extraña ante los ojos de su acompañante, aunque ella intuía la razón detrás de esa manía en el empresario por corroborar la perfección en su atuendo.

-Está bien Trunks- le sonrió señalando su corbata, -narcisista- masculló sonriendo de lado mientras veía indecisa el menú. También ella se encontraba al borde de un colapso nervioso, pero lo disimulaba mucho mejor que el varón sentado frente a ella.

-¿Ya decidiste qué quieres cenar?- inquirió poniendo su atención en el menú, luego levantó su vista y descubrió que un par de bellos ojos negros lo observaban. -Y no soy narcisista- agregó entre dientes, causando que la joven no pudiera contener la risa mientras negaba con la cabeza sin dejar de observarlo.

-Eso ni tú te lo creíste.

-Tienes un concepto erróneo de mí- dijo sin poder evitar soltar una sonrisa socarrona.

-Nunca antes había venido aquí, es muy elegante para traer a Arya y… ya sabes cómo es de ruidosa e inquieta- comentó escaneando con la vista el decorado.

Trunks dejó el menú sobre la mesa. -De hecho, las iba a llevar a otro lugar donde hay juegos infantiles, pero cambié de opinión al enterarme que ella no vendría. Definitivamente tenía que agasajarte- le cerró un ojo, recordando la vez que el mentado chef mencionó que la agasajaría.

-No sé qué pedir- dio vuelta a la página buscando algo que llamase su atención. -Aquí hay platillos cuyos nombres no creo poder pronunciar- dejó el menú sobre la mesa. -Me pongo en tus manos. Pide algo por mí.

Trunks la miró dudando. -¿Y si no te gusta?

-Confío en ti- mordió levemente su labio inferior, -estoy segura que me gustará- bajó la vista hacia la servilleta elegantemente doblada frente a ella, no pudo evitar sentir un calor inundando sus mejillas.

Briefs no podía con la duda y ansiedad que inundaba su interior, si por él fuera la hubiera llevado directo a su casa para poder hablar sin terceros escuchando. No podía definir lo que la joven comunicaba con su actitud amigable y hasta coqueta.

El hecho de que había pedido que le cuidasen a la niña, que se vistiera de esa manera tan provocativa, que le dijera que confiaba en él. Al parecer ya le estaba enviando un mensaje, le estaba diciendo desde ya que sí, que aceptaba, inclusive en la mañana le siguió el juego por un momento.

Pero, también estaba la posibilidad de que no aceptara, que todo fuera un mero formalismo para decirle educadamente que no, que solo quería conservar su amistad y toda esa sarta de estupideces que se dicen cuando se quiere mandar a alguien al demonio de manera sutil. Tal vez utilizó ese vestido porque estaba en el armario, ignorando lo que provocaba al portarlo, tal vez en la mañana solo la tomó desprevenida y apenada por su tardanza, no supo cómo reaccionar hasta que la secretaria la salvó de su insistente acoso, porque sí, de pronto se sintió como un acosador.

"¿Por qué me hace sentir tan inseguro? Yo no soy así"

Cenaron en total calma, con dudas de por medio por parte de ambos.

Él, debatiéndose entre sus nuevas inseguridades. Ella, nerviosa y ansiosa como si fuese una jovencita que aceptaba por primera vez el cortejo de un hombre. No quería aceptarlo para sí misma, pero le ilusionaba salir con él, con ese hombre que en el pasado le llegó a parecer un tipo egocéntrico y mujeriego, con el que se enredó en una ocasión y que ella misma se puso la etiqueta de una más en la larga lista de acostones que él posiblemente tendría.

Pero ahora que lo conocía mejor había cambiado su perspectiva del guerrero, estaba segura de que algo pasó en la vida de su amigo, o simplemente había madurado. Lo que si podía asegurar era que él había dejado de ser ese mujeriego y presumido snob, para convertirse en un hombre más responsable y tranquilo, lo sabía porque desde que él regresó de su viaje se dedicaba a su trabajo y en la mayoría de las tardes entrenaba con ella y su hija, tenía la certeza de que no veía a otras mujeres. Ahora se mostraba atento e inclusive servicial, además estaba otro importante detalle, era cariñoso con su hija sin saber que llevaba su sangre, eso la derretía.

La joven madre tenía decidido sincerarse con él, pero primero debía estar segura de ser comprendida, debía tomar valor y ganarse la confianza de él para que cuando llegara el momento, él pudiese entender y perdonarla.

Había pensado tanto en lo que Trunks le preguntó aquella vez en la gruta, sobre si acaso no tenía ganas de sentirse amada.

Antes de ese día no se lo había cuestionado, pero ahora, después de recibir sus besos y caricias algo se había despertado en ella, desde la primera vez que la besó después de su regreso. Cuando le hablaba con esa voz ronca mientras la penetraba con la mirada, provocándole mariposeos en su estómago. Cuando jugaba al seductor como en esa mañana sobre el escritorio, de no haber sido interrumpidos por la secretaria, ella no habría tenido el valor de detenerlo.

Pero no solo era atracción física, era más que eso, algo que le asustaba pero a la vez deseaba experimentar.

"No tuviste suficiente con Omaru"

Se regañó varias veces en esos dos días, tenía miedo de involucrar el corazón, pero en realidad deseaba darse otra oportunidad, sentía que valía la pena y de paso aprovecharía para abrirse en el momento oportuno. Al fin le confesaría que era el padre de su hija. Y él, solo le gritaría un par de ofensas para luego abrazarla y decirle que todo estaba bien, que le alegraba la noticia, que era la mejor que había recibido en su vida, la besaría y las abrazaría a ambas. Se ilusionó esas dos noches recreando esa feliz escena en su mente, sentía que si actuaba con prudencia todo saldría como en su sueño. Le aterraba siquiera pensar en su rechazo, porque aunque no quisiera admitirlo, él le importaba más de lo que creía.

El híbrido apenas y pudo pasar los alimentos, sentía su estómago comprimido por culpa de la ansiedad. Pan pasó por lo mismo, ya tenía su respuesta bien planteada, pero de pronto surgían dudas y su determinación flaqueaba, ya no se trataba solo de ella, ahora era diferente, cada decisión que tomará repercutiría en su hija. Pero Trunks era su padre, y Arya merecía saber la verdad, ¿qué pasaría cuando en el futuro ella quiera conocer a su padre? ¿Y si quiere buscar al erróneo, al que supuestamente lo es?

Tenía que comenzar a tomar valor, pero antes quería tantear el comportamiento de Briefs con Arya. Al permitirle cortejarla él tendrá que convivir con la niña a un nivel más paternal, eso era lo que Pan quería ver, cerciorarse si estaba listo para semejante confesión o si lo dejaba como estaba y continuaba con su mentira. En cuanto a ella, no estaba muy segura de qué esperar, le gustaba el híbrido, disfrutaba de su plática y de sus juegos de seducción, le tenía cariño, pero no se sentía lista para volver a enamorarse. De cualquier forma él había pedido su permiso para cortejarla y salir, eso no significaba enamorarse precisamente.

Briefs limpió las comisuras de sus labios con la servilleta. -¿Te gustó la cena?

Pan tragó su último bocado, tomó un poco de vino y le miró directamente a los ojos. -Sí, gracias por tu recomendación. Jamás hubiera pedido algo cuyo nombre no puedo pronunciar- dijo entre risas bajas, coronando sus mejillas con un sutil rubor natural.

-Qué alivio. Temí que no fuera de tu agradado- dijo tomando también su copa.

-¿Por qué?

-Comiste en silencio y yo…

"Yo soy un imbécil que de un tiempo acá comienzo a sentir inseguridad cuando se trata de ti"

La joven emitió un pequeño suspiro, se inclinó hacia adelante y puso su pequeña mano derecha sobre la izquierda del él que reposaba sobre la mesa.

-Estaba tan delicioso que simplemente me perdí en mi cena- mintió con éxito. La razón de su silencio fue debido al tumulto de emociones que se arremolinaban en su interior, en el debate interno que continuaba perturbándola.

Briefs le sonrió satisfecho, sintiendo un calor recorrerle el cuerpo ante el contacto de la mano femenina sobre la suya.

-¿Hay algo que me quieras decir?- se animó a hablar, preguntándose a sí mismo si ese era el momento correcto.

Pan se aclaró la garganta, acarició con el pulgar el dorso de la mano bronceada que doblaba en tamaño a la suya. Se mordió involuntariamente un labio, parecía pensar con su vista perdida en la unión de manos.

"Esta mujer juega con mi cordura" Pensó Trunks percibiendo esos segundos como si fuesen horas.

-Acepto Trunks- finalmente habló, enfrentándole la mirada.

El híbrido no respondió, parpadeo un par de veces.

"Acepto Trunks"

De todas las veces en las que había cortejado a una mujer en su vida, nunca se sintió nervioso o inseguro, nunca. Sabía que era atractivo, lo sabía desde niño, la vanidad era un sentimiento natural en él, heredado por su padre y madre. Por lo que siempre tuvo la certeza de que sería aceptado por la dama en cuestión. Pero con la hija de Gohan no sabía qué demonios pasaba, cuando se trataba de la joven no podía asegurar que su físico fuera suficiente para apantallarla, el dinero menos y su posición tampoco.

La joven soltó la mano del híbrido y esa acción lo regresó a la realidad, comenzó a extrañar su calor.

Trunks tomó aire. -¿Quieres salir a dar un paseo?- Preguntó con los ánimos renovados.

-Me encantaría- sonrió sin dejar de mirarlo a los ojos.

Briefs levantó la mano llamando al mesero para pagar la cuenta.

"Definitivamente era timidez" Pensó el guerrero al notar que ese día ella le había sostenido la mirada en más una ocasión. Lo atribuyó a que la muchacha se había sentido abochornada por su pasado y único encuentro, pero ahora que ya se tenían más confianza podía volver a mirarlo sin desviar la vista.

Después de pagar la cuenta subieron al auto bromeando sobre el nombre de los platillos y la manera torpe en que Pan los intentaba pronunciar.

Briefs se dirigió hacia las afueras de la ciudad, teniendo como destino un alejado mirador donde años atrás había llevado alguna que otra conquista. A pesar de que consideraba a Pan algo más que una simple conquista del momento, le pareció que el lugar era perfecto para platicar a solas. Platicar, algo a lo que no solía llevar a sus conquistas allá, platicar era lo que menos tenía en mente en aquellas ocasiones, pero con Pan, extrañamente solo tenía deseos de disfrutar de su compañía y uno que otro beso, nada más.

La miró de reojo mientras conducía, se veía tan bella discutiendo con el radio del automóvil por no encontrar alguna melodía de su agrado, le importaba poco si arruinaba el aparato de tanto moverle, verla gruñir por que los locutores no paraban de hablar, o porque encontraba solo comerciales o noticieros, era algo tan inocentemente cautivador.

-Ya dime. ¿A dónde me llevas?- inquirió dándose por vencida con el radio.

Trunks se encogió de hombros. -No lo sé. El auto ha cobrado vida propia- la miró de soslayo. Pan se encontraba haciendo una mueca que parecía un puchero, en ese momento le recordó a la pequeña Arya y sonrió levemente al traer a su mente la hija de la mujer que cortejaba.

Después de unos cinco minutos más conduciendo, llegó al estacionamiento del antiguo mirador. Una de las lámparas que lo iluminaban ya no encendía, apenas estaba débilmente iluminado por la tenue luz de una lámpara que se negaba a morir, a pesar de los años que tenía instalada en ese alejado lugar.

-¿Llegamos?- preguntó Pan observando lo solitario del lugar, -Aquí no hay nada.

Briefs se bajó del auto seguido por la joven, quien no le dio tiempo para abrirle la puerta.

-¿Por qué me traes aquí Trunks? Sabes que si intentas algo, puedo lanzarte un kame hame…

Trunks rio de buena gana interrumpiendo a Pan. -Me encantaría secuestrarte Pan, pero quiero vivir para contarlo- aspiró hondo y le ofreció la mano a la joven que lo veía divertida.

-Fue broma Trunks- se dejó guiar tomada de su mano, experimentando una cálida sensación en su pecho ante el ligero apretón que el empresario dio con su agarre.

Subieron unos escalones tomados de la mano y se detuvieron hasta llegar a la parte más alta.

-¿Habías venido antes?- le preguntó.

Ella negó con la cabeza. -Ni siquiera sabía que existía este mirador.

-Hace décadas que lo construyeron. Pero las personas ya no suelen venir desde que mejoraron el parque central. En la época que tuvo más afluencia, los delincuentes aprovechaban lo alejado que se encontraba para asaltar a los visitantes, así que tomó mala fama y terminó siendo abandonado con el tiempo… Mira- apuntó hacia el cielo. -Aquí es perfecto para poder ver las estrellas y… al que intente asaltarnos se llevará una gran sorpresa.

Pan abrió la boca sorprendida por la bella vista del cielo nocturno. -Es hermoso- entrecerró los ojos, -y no me refiero a ti- agregó recordando el vanidoso comentario del saiyajin en la gruta.

-Eres hermosa- musitó con la vista clavada en la mujer frente a él. Verla maravillada por algo que él le mostraba lo llenaba de una grata sensación en su pecho. Superaba por mucho lo que llegó a sentir antes con alguna mujer que llevó para impresionarla, y después terminar tomando su premio en la cajuela del auto, con las estrellas como único testigo.

La sonrisa de la joven iluminaba las penumbras del lugar para él. Se encontraba impresionado del tipo de atracción que ella le provocaba, la deseaba como mujer, pero eso no era lo único, deseaba más de ella, deseaba conectar a otro nivel que no se limitara solo a lo sexual. ¿Pero qué? No podía interpretarlo, por eso le había propuesto salir, para descubrir eso que lo desconcertaba. Él ignoraba que se estaba enamorando.

Pan suspiró llevando una mano al corazón, de nuevo ese revoloteo en su estómago. Ese hombre tenía la virtud de elevarla a las nubes con acciones tan simples como esa y… como aquella vez en la habitación del tiempo. Sus mejillas se encendieron al cuestionarse si habría la posibilidad de repetirlo ahora que salían.

-¿Qué piensas?- habló Trunks deseando tener el poder de leer mentes.

-En… en…

"¡Rayos! No puedo decirle que pensaba en que me gustaría volver a acostarme con él"

Al prescindir de una excusa coherente que contestar, optó por arrojarse a sus brazos fundiendo sus labios con los del guerrero. Él la recibió con los ojos abiertos sorprendido por la agradable respuesta de la joven, no tardó en rodear su menuda cintura con los brazos y corresponder de buena gana.

Era la primera vez que ella tomaba la iniciativa y que le sostenía la mirada por tanto tiempo después de su regreso. Por primera vez en años se sintió dichoso.

Se negaron a separarse por largo rato hipnotizados por la delicia de los labios del otro. Pan acarició la nuca del híbrido con sus dedos, pegando sus suaves pechos al duro torax del hombre. Entrelazaron sus lenguas en una danza que ya dominaban con maestría, la forma de besar de Pan, calmada y con leves mordiscos y la forma de besar de Trunks, demandante y con una manía por lamer. Ambas formas de besar encontraron un punto medio, uno en donde se sincronizaban a la perfección.

Los minutos pasaron y pareja se negaba a separarse de esa placentera forma de fusión. Las manos del híbrido recorrían la menuda espalda de la mujer, reprimiendo sus ansias de bajar hasta sus glúteos, encontraba alivio a sus deseos apretando con los dedos, como si desea rasgar ese bendito vestido.

Esa manera tan urgente al acariciarla logró sacarle un jadeó a Pan, que sobre los labios de Trunks lo elevaron más alto de lo que ya se encontraba. Una parte del cuerpo del híbrido reaccionó ante el sugestivo sonido, debía parar ahora, no era el momento para eso. La situación podría salirse de control en cualquier momento y no ayudó en nada el que la joven levantara una pierna para enredarla con la del híbrido. Trunks la sostuvo levantándola por el muslo, le costó trabajo renunciar a sus ganas de tomar la otra y posicionarlas a los lados de él, pero se contuvo.

"¿Lo llegaremos a repetir?" Se preguntó internamente. Desde que emprendió aquel largo viaje, él ya tenía por dado que aquella experiencia solo se había dado por las circunstancias, que eso quedaría como un recuerdo y nada más. Inclusive, al regresar y darse cuenta que le atraía, aun así no se llegó a preguntar si volvería a pasar, ni siquiera cuando la beso de nuevo después de tres años. Pero ahora era diferente, ahora tenían un acuerdo, eran casi novios, a partir de ahora saldrían, se besarían y descubrirían que tanta química existía entre ambos, así podría saber si pasaban al siguiente nivel o lo dejarían como una linda experiencia más y continuarían con su vida como amigos.

No, él ya no podría verla solo como amigo. Ella se estaba volviendo una adicción y él se estaba condenando sin siquiera notarlo.

Pero el salir con ella, ¿qué implicaba?

Para él no había límites, pero ¿para ella?

"Debo actuar con la cabeza fría" Se sonrió sobre los labios de Pan, ¿desde cuándo frenaba sus impulsos? Si la mujer estaba dispuesta no perdía el tiempo, la tomaba y ya. Pero a pesar de haberla tenido en una ocasión, sentía que debía ir de a poco. Ella no era la misma de aquella vez y ahora él buscaba algo más que un revolcón.

Dio una última lamida al carnoso labio inferior con reticencia a separase de ella y soltó la extremidad con suavidad, dejando un rastro de caricia por la piel que rozaba.

-Quiero mostrarte algo- levantó la vista hacia el cielo, por unos segundos buscó un punto específico, en cuanto lo encontró apuntó con su dedo índice de la mano derecha. -¿Ves ese conjunto de estrellas que conforman una S?

-Sí.

-Fíjate bien Pan. En el centro, hacia la derecha podrás ver una más débil. ¿La vez?

-Una pequeñita, ya la ubiqué.

-Hace años fue un gran planeta, ahora es un enorme cuerpo de escombros y polvo espacial que orbita alrededor de su estrella, mucho de ese material terminó impactando la luna que poseía dicho planeta, partiéndola en tres pedazos. Gracias a que es una gran masa de escombros, es que podemos verlo desde aquí, pues reflejan la luz de su sol.

-¿Lo conociste en tu viaje con la patrulla galáctica?

-No. Jamás he estado en ese lado de la galaxia, pero mi padre y tu abuelo Goku sí.

Pan abrió la boca ante dicha revelación. -¿Es lo que creo que es?

Trunks sonrió afirmando, como si pudiera leer lo que ella deducía con solo mirarla.

-¿Era el planeta Vejita?- apuntó hacia el cielo también.

-Lo que queda- respondió con un toque de melancolía. -Aunque de seguir existiendo, tú y yo no estaríamos aquí… ni Arya.

Pan tragó saliva. -¿Arya?- musitó con nerviosismo.

"Cálmate Pan. El que haya dicho tú y yo y Arya, no significa que sepa nada"

-Sí… de no existir tú, no existiría tu hija.

Pan suspiro de alivio, eso no impidió que una sensación agria la invadiera por dentro. Él tenía que saberlo, pero no era el momento, tenía que observar detalladamente si él estaba listo para recibir semejante información.

-¿Por qué dices que no existiríamos?

-Porque posiblemente nuestro planeta tierra hubiera sido purgado y vendido hace mucho. El señor Goku jamás se hubiera casado con tu abuela y mi padre posiblemente no hubiera conocido a mi madre.

Pan suspiró abrazándose a sí misma pero Trunks la acunó en sus brazos por detrás, colocando su barbilla en la cabeza de la joven y entrelazando sus manos en la pequeña cintura de ella. -Es triste que para que existamos tuvieran que morir todos ellos- musitó.

-Tienes razón. Pero aunque suene mal, tenían que morir para que muchos más tuvieran que mantenerse con vida, pues su modo de vivir aniquilaba a muchos, a millones.

-Me platicó mi papá hace años. Cuando me contó la historia de cómo supo del origen de mi abuelo y el día que conoció al señor Vegeta- acarició las manos del guerrero.

-Pero ahora que pertenecemos a la patrulla galáctica podemos resarcir el daño que ocasionó nuestra raza en el pasado. Protegiendo la paz y dando la oportunidad a que otras especies continúen evolucionando.

Se quedaron en esa posición por unos minutos más en silencio, disfrutando de la compañía del otro, del olor del otro, con el corazón desbordado de dicha.

Briefs apretó su agarre, en ese momento deseó que el tiempo se detuviera y corriera lento. Sonrió al pensar en la habitación del tiempo, qué ganas de secuestrarla y llevarla hacia allá, al lugar en donde todo comenzó, porque estaba seguro de que en ese lugar, ella había dejado algo dentro de él, la semilla de esa dolorosa atracción hacia la mujer se había sembrado en esos días entrenando, en esa cama que ambos compartieron. Era el mejor sexo que había tenido en toda su vida, aun no entendía por qué se convirtió en súper saiyajin durante el coito, nunca antes se atrevió a hacerlo, ni siquiera lo había considerado ni le apeteció transformarse con ninguna otra mujer.

Pero con Pan lo hizo y fue un impulso casi automático, no lo pensó mucho, solo se le antojó de pronto y liberó su transformación. Por fortuna para él, la joven no mostró señas de dolor o incomodidad, lo que dio pie a soltarse por completo apretando el movimiento de sus caderas, dejándose llevar por la deliciosa sensación que abrazaba con más fuerza su afortunado miembro.

"¿Qué me hiciste aquella vez… mujer?"

-Me debes algo- la joven rompió el silencio.

-Odio tener deudas- dijo a modo de broma, encorvándose para pegar una de sus mejillas contra una de Pan. -Dime…

-Hace tiempo me dijiste, que en una cita me contarías lo que te hizo dejar de ser un pedante presumido snob y pasar a ser el hombre que eres ahora.

El híbrido se acurrucó más a la mujer, como si necesitase de su calor para vivir.

Dio un hondo suspiro antes de hablar. No deseaba abordar ese tema porque al abrir esa puerta, era posible que se abriera otra que mantenía bajo llave, la que resguardaba la parte oscura de su historia, esa que no estaba listo para confesarle, tal vez después, cuando la conociera más y ella a él, cuando tenga la certeza de que no correrá lejos de él, de que no lo despreciará ni señalará.

-¿Trunks?

Tragó saliva preparándose para hablar, soltaría solo lo esencial y rogaba a Kamisama que ella no preguntase más. Apenas comenzaba a salir con ella, no deseaba arruinarlo mostrándole su peor lado, ese que permanecía dormido como un volcán, al que es mejor no acercarse.

-Ehh… no sé por dónde comenzar.

-¿Maduraste con la edad?- susurró pegando más su mejilla a la de él. -O… ¿hay algo más?

No podía engañarla, ella intuía algo más.

-Efectivamente hay algo más… Hace algunos años, cuando tenía veinticinco, caminaba por la calle, me dirigía al automóvil en el estacionamiento de una exclusiva tienda donde confeccionan trajes…

-Niño rico- bromeó entre risas bajas.

Trunks sonrió relajando sus hombros, se irguió, ya le comenzaba a doler la espalda por permanecer tanto tiempo encorvado. -Ven- la invitó a tomar asiento en la barda baja que impedía caer por la pendiente inclinada de la montaña.

Pan lo siguió y se sentó obedeciendo en silencio, quería continuar escuchando el relato, le intrigaba. Él se acomodó a horcajadas en la barda, atrayendo a la joven hacia él, casi de manera posesiva.

-Al llegar a mi automóvil me abordaron dos sujetos corpulentos, ambos se encontraban armados. Pensé que sería muy sencillo noquearlos y destruir las armas pero… en ese momento no sé por qué decidí seguirles el juego, solo para divertirme después a costa de ellos. Así que me dejé secuestrar.

-Pobres ilusos- opinó la joven con una mueca socarrona.

-El iluso era yo- dijo serio.

Pan giró el rostro hacia él.

-En esa casa donde me llevaron descubrí que no era el único, habían tres víctimas más. Estaban esperando a que sus familiares terminaran de juntar dinero para liberarlos. Yo…- se mordió los labios y frunció a profundidad su ceño. -Yo vivía en una burbuja de oro… sabía obviamente de las bajezas que son capaces de hacer otras personas, pero era algo tan ajeno a mí y presenciarlo, vivirlo, oler el miedo de esas personas, ver lo que les habían hecho me abrió los ojos- tragó saliva visiblemente afectado.

-¿Qué viste Trunks?

El híbrido negó con la cabeza. -¿Lo podemos dejar para otra cita?- respondió casi como un ruego.

La joven le besó con ternura una mejilla y dibujó una sutil caricia sobre esos labios que había besado minutos antes. -Por supuesto Trunks, entiendo- le sonrió maravillada por conocer una parte más de su vida, una que al parecer no le gustaba contar, pero ahí estaba confiando en ella, abriendo su alma. Y ella, se sintió miserable por ocultarle algo de lo que él tenía derecho de saber. Quiso soltarlo pero las palabras se le atoraron en la garganta y solo atinó a musitar. -Gracias Trunks.


Gracias por llegar hasta aquí. Hemos pasado a la fase del enamoramiento, hay tanto por decir entre ellos y tanto miedo de la reacción del otro

Agradezco los comentarios que me dejan, me alientan a apurarme en continuar a pesar de los mil asuntos que tengo que hacer. Nos leemos en aproximadamente dos semanitas.