Un pedazo de ti – Cap10
El pasto húmedo en los pies descalzos, era una sensación nueva para la pequeña Arya. Correr a campo abierto disfrutando de la destreza del amigo de su madre para volar cometas, se había convertido en su nuevo juego favorito.
Las risas de la pequeña reinaban en el prado. Siempre era día de fiesta cuando salían con el tío Trunks.
La cometa con forma de ave prehistórica flotaba más alto que las copas de los enormes árboles de los alrededores. La noche anterior había llovido, alegrando a la flora silvestre que se mostraba en sus colores más vívidos esa tarde.
Una corriente de aire desestabilizó la cometa, haciéndola dar volteretas para terminar precipitándose contra un gran árbol. Arya de inmediato se elevó para recuperarlo, pero su madre la detuvo atrapándola de un tobillo.
-Ya te he dicho que no debes volar. Este es un sitio público y podrían verte.
-No pasa nada Pan, no hay nadie alrededor- se acercó Briefs tomando de la mano a la pequeña. –Ven, sígueme…
-Pero Trunks- la joven trató de protestar, pero el empresario fue más rápido y se elevó junto con su hija hasta la copa del enorme árbol, en menos tiempo del que se imaginó ya estaban de regreso con la cometa en las manos de la menor.
-No importa que me llames entrometido- revolvió la negra cabellera de la niña con su mano derecha -pero no creo correcto que le reprimas su naturaleza saiyajin. Debes darle la libertad para que desarrolle ese enorme potencial que tiene.
-No eres un entrometido Trunks- sonrió levemente al ver a su hija correr tratando de elevar la cometa de nuevo, -no sé cómo lidiar con eso, inclusive yo misma suelo ocultar mis habilidades del resto del mundo.
-¿Y crees que suprimiéndolos es la solución?
Pan se encogió de hombros. -Tengo la mala costumbre de huir o hacer como que no pasa nada- se alejó unos cuantos pasos hacia la dirección en donde corría su hija. -Ya no me veas con esa cara dura, vinimos a divertirnos Trunks- dijo antes de correr a auxiliar a la pequeña que estaba a punto de patear la cometa por no elevarse.
-Pero Pan…- la mujer se había alejado ya, dejándolo con la palabra en la boca.
"No es sano para Arya suprimir su naturaleza. Pan me va a escuchar en otro momento" Siguió a la híbrida decidido a continuar con su agradable convivio, pero no olvidaría hablar con ella en cuanto la oportunidad se presentase.
Se tiraron sobre un gran tapete después de devorar algunas cajas de pizzas.
-¿Te gustó la pizza amor?- Pan limpió los restos de la salsa de tomate en la mejilla de su hija.
-Mucho, mucho… taba dica- palmeó su barriguita llena.
Briefs las observó en silencio. La mujer le parecía la criatura más hermosa cuando desempeñaba su rol maternal, la imagen era digna de una postal familiar, en la que sin duda faltaba él. Sin darse cuenta, de pronto estaba deseando formar una familia, lo que tenía visualizado como "algo" que tenía que hacer en algún futuro, pero en realidad nunca había tenido el genuino deseo. Para él, la paternidad se vislumbraba tan lejana, oculta detrás de alguna puerta cuya llave no poseía. Pero ahora se encontraba contagiado de ese familiar sentimiento que ambas transmitían. Se imaginó saliendo del trabajo, recoger a la pequeña en la guardería y regresar a casa los tres juntos, tirarse al sillón a ver películas infantiles, soportar las sesiones de peinados con moños incluidos por parte de Arya, ayudarle a lavarse los dientes y contarle un cuento antes de dormir.
Y cuando al fin descanse en su cama, rendida al más fantasioso sueño que su fecunda imaginación le brinde, será en ese momento que los adultos aprovecharán para arrojarse a los brazos del otro, ansiosos por demostrarse en la cama o donde fuese, todo el deseo que sienten por el otro. Casi podía palparlo, le pareció que había sido un estúpido por negarse a formar una familia por años. Pero no era tan sencillo, no cualquier mujer podía ocupar ese lugar en su vida; lidiar con su demandarte profesión y con su compromiso con la patrulla galáctica, que aunque se le había exentado de cumplir tiempo completo de servicio como lo hacían la mayoría de sus miembros, debido a que él no estaba dispuesto a abandonar sus responsabilidades en la tierra y a que había sido de gran ayuda en la reciente misión, eso no significaba que ya no lo llamarían más. En cualquier momento podría surgir una emergencia, pues él era de los pocos a los que se le llamaría solo en caso de emergencia, al igual que su padre y el señor Goku, de lo contrario, les quitaría el trabajo a los demás miembros que socorrían en casos donde no era necesario un inmenso poder.
-¡NO CORRAS ARYA!- gritó Pan cuando su hija se soltó de su abrazo, comenzando a correr detrás de una ardilla que iba pasando cerca.
Intentó ponerse de pie, pero el híbrido se levantó utilizando su velocidad sobrehumana para jalarla hacia él, pegándola de espaldas a su trabajada anatomía.
-Déjala jugar- le dijo al oído para depositarle un beso en la mejilla.
-Pero se va a tropezar y…
La niña cayó de bruces sobre el pasto húmedo, se levantó y continuó correteando al asustado animal silvestre.
-Vez… no le pasa nada. Es parte de crecer.
Pan exhaló ruidosamente y se giró para estar de frente al guerrero. -Supongo que tienes razón.
-Siempre la tengo, mujer- ahora le dio un casto beso en los labios.-Eres muy aprensiva, deberías darle independencia- agregó casi en un susurro, muy cerca de los labios rosáceos que lo tentaban diario.
Pan posó sus manos sobre los hombros del híbrido. -Es mi pequeña, quiero evitarle malas experiencias.
-No puedes crear una burbuja a su alrededor, tarde o temprano descubrirá el dolor… te lo digo por experiencia.
-¿Te refieres a la historia que no me terminaste de contar?
Trunks asintió con la cabeza sonriendo levemente.
-¿Me vas a contar el resto?- inquirió curiosa.
-Otro día con gusto- suspiró. -¿Puedo hacerte una pregunta personal?
-¿Qué tan personal?- sonrió con atisbos de timidez.
-¿Sabes algo del padre de Arya?
El corazón se le detuvo a Pan, tragó saliva pesadamente. -E… ¿el padre?
-Sí. El imbécil de tu ex novio.
La joven suspiró de alivio. -Ahh… Omaru.
-¿Cuál otro?- respondió frunciendo el entrecejo, divertido por la extraña confusión de la mujer.
Pan aspiró y exhaló largamente antes de hablar. -Hace mucho que no le pregunto a Evelyn por él, pero ella hizo un comentario hace pocas semanas, dijo que él y Mirely continúan con su eterno noviazgo, que al parecer no se vislumbra boda por el momento.
-¿Mirely? Recuerdo que ese era el nombre de la mujer con la que te engañó… la que era amiga tuya.
-Sí… mejor amiga, no lo olvides- agregó a modo de sarcasmo.
-Entonces, ¿siguen juntos?- levantó la ceja impresionado.
La híbrida asintió con la cabeza.
-¿De verdad nunca te buscó para saber de su hija?
-No quiero hablar de eso Trunks- evitó mirar al par de océanos que la observaban con insistencia.
-Pero es su padre, va a llegar el momento en que Arya…
Una menuda mano se posó sobre los labios del guerrero. -Por favor- arrugó el ceño, -no tiene caso hablar de él.
Briefs retiró la mano sobre su boca en un movimiento parecido a una caricia. La joven delante de él desvió la mirada hacia el lado derecho. -No puedes huir todo el tiempo… menos de mí- ronroneo la última frase mientras le giraba el rostro tomándola por la barbilla. Pan cerró los ojos para no enfrentar los del padre de su hija, el verdadero padre de su hija.
Sus rosáceos labios fueron invadidos por la boca masculina de la cual ya reconocía el sabor y forma de besar. Se dejó llevar por las sensaciones que el guerrero le provocaba, olvidando todo lo demás en el momento. Solo eran ella y él.
Menos de un minuto les duró el placentero trance hipnótico que los invadía al besarse. Un ki familiar los alertó que estaban siendo observados.
La pequeña Arya los observaba intrigada a unos cuantos pasos de distancia. ¿En qué momento se acercó sin hacer ruido? Se preguntaron ambos adultos.
La joven rompió el abrazó, incómoda por la situación. Era la primera vez que su hija la veía besándose con alguien, los mimos y abrazos siempre estuvieron reservados para su hija.
Carraspeó tímidamente, provocando una sonora risotada al empresario y en consecuencia, Arya lo imitó contagiada del buen humor de su "tío".
-No tiene nada de malo Pan. Los novios se besan.
-Nosotros no somos novios- respondió agachándose hacia la niña.
Arya se acercó a su madre con la boquita preparada para plantarle un beso que fue recibido en la mejilla con enorme gozo.
-Besho a tío Tuns- pidió estirando las manitas hacia Trunks.
Al igual que Pan, él se agachó para recibir un beso en la mejilla. Su corazón se llenó de dicha ante la genuina demostración de afecto.
-Parece que lloverá de nuevo- apuntó hacia las negras nubes que se acercaban peligrosamente.
-¿Quieres tomar un café en la casa? hice galletas y te guardé algunas.
-¡Yo quero mami!- agitó sus manitas pidiendo el postre que esperaba en casa.
-Me encantaría- aceptó la invitación de la joven. Estaba decidido, quería dejar de salir con ella, ya estaba listo para el siguiente paso, le comía la ansiedad por hacerla su novia.
…
El fin de semana había pasado en total calma y el lunes comenzaba con mucho ajetreo en las oficinas principales de la corporación cápsula.
-¿Listo?- preguntó Pan asomando la cara, con la puerta de la oficina a medio abrir.
-Sí. Pasa por favor- se levantó caminando hacia ella acomodando su corbata. No pudo evitar devorarla con la vista en cuanto entró cerrando la puerta detrás de sí.
"Esa mujer sí que sabe vestir el color negro" Pensó maliciosamente.
-No te apures, aun no llega uno de los ejecutivos. Lo están esperando- se acercó ignorando los pensamientos lujuriosos del hombre frente a ella. Estiró sus brazos hacia el cuello de Trunks para ayudarle con la corbata, disfrutando del masculino y sutil perfume que usaba. -Usted… jefe. Puede darse el lujo de llegar hasta que se encuentre todo listo- sugirió coquetamente.
-¿Qué se te ocurre que hagamos mientras?- preguntó sugestivamente, tomándola por las caderas, atrayéndola con firmeza. -Ese vestido luce exquisito en ti. Me van a querer robar a mi secretaria- opinó emitiendo un ronco gruñido.
Pan se abrazó del cuello de Trunks. -No soy tu secretaria, soy la asistente de tu madre.
-Entonces, me van a querer robar a mi novia.
-Tampoco lo soy- respondió levantando su rostro, acercando sus rojos labios a los sedientos del híbrido. Trunks intentó asaltarla con un beso, pero la joven lo alejó con sutileza.
-No quiero entrar a la junta con el labial corrido.
-Puedes retocarlo- la jaló de improviso sin darle tiempo de protestar.
Rendida ante la insistencia de su amigo, se dejó seducir por esa manera de besar, tan irresistiblemente embriagante de él.
Trunks había pensado en lo dicho por su padre unos días atrás. Aunque no quisiera aceptarlo, el saiyajin de sangre pura tenía razón. De alguna manera, la híbrida se había colado no solo en sus pensamientos, también en su corazón. Ahora sabía que no se conformaría solo con algunos besos a escondidas y coqueteos, él deseaba más, deseaba tomarle la mano delante de las demás personas, poder darse el lujo de saberla prohibida para el resto de hombres en el universo entero, robarle el aliento al besarla en público.
Poco a poco la fue guiando sutilmente hacia un sillón que reposaba solitario contra una blanca pared. Intentó recostarla con intenciones de posarse sobre ella, importándole nada que su corbata se desacomodara de nuevo.
-T… Trunks… no…- lo empujó con suavidad.
-Pan- susurró acercándose al oído, insistiendo en pegar su necesitado cuerpo al de ella. -También lo deseas tanto como yo. Lo supe desde la vez que casi lo hacemos en tu cocina- lamió el lóbulo de la oreja y continuó probando su tersa piel, en una larga caricia con su lengua, bajando hasta donde comenzaba el escote, a la altura de la clavícula.
De nuevo trató de empujarlo sin éxito, Briefs la tenía atrapada entre sus trabajados brazos.
-Tenemos que hablar- dijo entre suspiros, intentando sonar seria.
-Soy el jefe, puedo llegar un poco tarde- sonrió de lado, -tu misma lo dijiste.
-Trunks… no debemos.
El heredero la olfateó con descaro cerrando los ojos concentrado.
-Te excita la idea. Lo sé.
Pan exhaló tomando valor. -Sí Trunks. Lo deseo…- sus labios fueron atacados de nuevo, evitando que continuara hablando.
Las manos de híbrido no perdieron tiempo y comenzaron a estrujar el menudo cuerpo femenino con vehemencia, apretando con vigor los redondeados glúteos, sintiendo a través de la fina tela de la falda, el elástico de la diminuta ropa interior que ella llevaba puesta.
En contra de los deseos de su cuerpo, la joven rompió el delicioso beso para hablar. -No estoy lista Trunks.
-Puedo oler tu excitación mujer, estas tan excitada como yo- con atrevimiento restregó su pelvis contra el abdomen de ella, haciendo que pudiera sentir la erección que le provocaba al empresario.
Gimió débilmente, avivando la llama del deseo que dominaba al hombre.
-Me… ahh- los labios masculinos sobre su barbilla depositando pequeños mordiscos y delicados besos la distraían. -Escúchame. ¡Por favor Trunks!- habló con decisión.
El híbrido captó que ella tenía la urgente necesidad de hablar. La miró fijamente a los ojos sin soltar su abrazo, dándole el espacio para que pudiese articular palabras.
Pan agradeció el gesto con una sutil sonrisa. -Lo que quiero decir, es que no me siento preparada mentalmente…- bajó la vista hacia la corbata, observándola como si fuera lo único por ver. -La última vez que… que lo hice- tragó saliva, -fue en la habitación del tiempo- confesó con vergüenza, mordiendo involuntariamente su labio inferior.
No había razonado sobre eso antes. Pero era de esperarse, sabía por su madre y hermana que ella se dedicó a su hija y trabajo en esos años, sabía que se negó a salir a socializar, que no volvió a tener nada que ver con el imbécil de su ex novio, ni con ningún otro, debido a que ahora era madre y se había tomado su rol maternal muy en serio.
"Probablemente fue su mala experiencia con el idiota de su ex, lo que influyó en su desconfianza para darse una nueva oportunidad. Le ha de haber pasado lo mismo que a mí, después de la decepción, pasé por aquella etapa de soledad y abstinencia para curar mis heridas" Recapacitó.
Trunks esbozó una sonrisa. -Mujer… te entiendo más de lo que crees- le depositó un casto beso en la frente. -Pero eso no te salva de lo otro- levantó una ceja, estaba decidido a tener un "sí" por respuesta.
-¿Lo otro?
-No saldremos de mi oficina hasta que aceptes dejar de salir conmigo, y ser oficialmente "mí" novia- le acomodó un lacio y rebelde mechón de cabello a la joven detrás de su oreja, con la sutil caricia que los dedos de Trunks le brindaron, provocó que se le escapase un hondo suspiro a la muchacha.
-Pero Trunks… te acabo de decir que no estoy lista…
-Entiendo que no estés lista para tener sexo. Yo puedo esperar el tiempo que necesites-. Relamió sus labios antes de continuar. -Pero al menos date la oportunidad… dame la oportunidad- hizo una pausa dudando en continuar con lo que estaba pensando. Tomó aire y lo soltó. -Yo no soy él. Yo te quiero Pan.
"Creo que te amo" No se atrevió a confesarlo en voz alta.
Las negras cejas de la joven se fruncieron en una mueca de confusión. El hombre le gustaba mucho más de lo que podía admitir, no solo físicamente. Le gustaba su personalidad, su entereza, su fuerza. Nunca había salido o tenido un novio con fuerza significativa, los anteriores fueron unos debiluchos que por mucho que se ejercitarán, jamás lograrían tener ni una décima parte de la fuerza que ella poseía, lo que la hizo sentir incómoda en más de una ocasión.
También le gustaba su carácter, su manía se coquetear con ella, lo mucho que congeniaba con Arya, y… ¿cómo no?, si llevaba su sangre.
"¿Qué hago?" Se preguntó sintiendo la respiración del heredero chocando contra su sien. La fragancia del perfume masculino mezclada con la esencia natural de él, la turbaba. A eso le sumaba su calor corporal rodeándola en un cálido abrazo, el tono de voz del hombre, masculino y aterciopelado.
Un par de leves toques en la puerta los regresaron a la realidad. Pan empujó con éxito a su amigo, alejándose unos cuantos pasos de él, en dirección al escritorio.
-Adelante Mati- dijo Trunks en voz alta, también volteándose hacia el escritorio, para limpiar de sus labios cualquier rastro de labial rojo que usaba la mujer que besó.
Pan hizo lo mismo fingiendo poner atención a su celular, el cual sacó de una bolsa de su corto vestido.
-Ya se encuentran todos los ejecutivos en la sala señor- avisó la secretaria al abrir la puerta.
Trunks se volteó hacia ella sonriendo. -Gracias Mati… en un momento voy. La señorita Son estaba por darme su opinión sobre lo que diré, pero tuvo que contestar un mensaje- hizo una pausa para observar a la mujer enfundada en el ceñido vestido negro, luego retornó su vista hacia su secretaria. -De su respuesta depende si cambio o no algunos detalles de mi discurso.
-Todo saldrá excelente señor. Voy a ofrecerles algo de beber para darle tiempo a terminar de preparar su discurso. No se apure- le cerró un ojo de manera cómplice y cerró la puerta, dejado de nuevo solos a los híbridos.
-Supongo que mi labial se arruinó- opinó Pan haciendo un puchero. -¿Al menos me veo presentable? ¿No se corrió mucho?- continuó limpiando con sus dedos alrededor de sus labios.
-Ya no está tu labial, pero no lo tienes corrido- levantó la mano para acariciarle los labios, pero ella se alejó con intenciones de salir de la oficina.
-Ya lo están esperando jefe- tomó la perilla para girarla, pero una mano más grande que la de ella se posó en la puerta, deteniéndola.
-Tranquila mujer, tenemos unos cinco minutos más. Mati les ofrecerá algo de beber y los conozco, sé lo que pedirán y no es lo mismo, lo que hará que Mati tarde más.
-Pero Trunks…
-Ven…- la atrajo por la cintura, aspirando de nuevo ese olor que lo enloquecía. -No me presentaré en la junta hasta escuchar un sí de tus dulces labios.
-No es el momento Trunks.
-Lo sé, pero no quiero esperar a que sea el momento- acercó su rostro hacia una mejilla sonrosada de la joven, -no puedo esperar Pan… te quiero… te necesito- dijo en un débil susurro, avergonzado por mostrar su debilidad.
Las palabras del híbrido conmovieron a la joven, ablandaron más su confundido corazón, brindándole el pretexto necesario para arrojarse por la borda hacia un precipicio desconocido, en los brazos del padre de su hija. Ella no sabía que esperar al aceptar la propuesta del hijo del príncipe de su raza, no tenía idea de todo lo que implicaría. Temía salir del estado de comodidad en el que se encontraba, donde solo ellos dos sabían de ese juego, donde los demás eran ajenos. ¿Qué diría Bulma? ¿Qué dirían sus padres? Ella ahora era madre, posiblemente recibiría críticas por tener una relación en vez de estar dedicándose de lleno a ser madre, como hasta ahora lo había hecho. Posiblemente perdería credibilidad y la confianza ganada entre sus compañeros de trabajo.
Pero por otro lado estaba Arya. Si comenzaba una relación con Trunks, eso le ayudaría a conocerlo más, mucho más, ganarse su confianza, afianzar su cariño y así, en el momento oportuno poder soltarle la verdad. Con la certeza de no salir dañada en el proceso, principalmente la niña. En caso de que Trunks llegara a rechazar a su propia hija, sería devastador para ella, pues comenzaba a enamorarse de él.
Observó fijamente el par de ojos azules que escudriñaban curiosos los de ella. Su respuesta, la que le salía del corazón, la tenía atorada en la garganta, presa de sus miedos, de sus inseguridades
"¿Qué siento por ti Trunks?"
Decidió utilizar el humor para bajar la tensión que comenzaba a reinar su cuerpo.
-¿Sabías que lo que estás haciendo es acoso?- levantó una ceja juguetona. -Y secuestro- agregó fingiendo indignación.
-Vale la pena correr el riesgo- quiso apegarla más hacia él por las caderas, pero declinó continuar seduciéndola. No deseaba ser rechazado, ella había dejado muy claro que mentalmente no se encontraba lista para un encuentro más íntimo y el tiempo lo tenía limitado, prácticamente le pisaba los talones. Suspiró decidido, al menos le quedaba claro que ella disfrutaba de su compañía, que le atraía físicamente, de lo contrario no estaría saliendo con él. Faltaba algo, lo más importante, ¿qué sentía Pan por él?
Temeroso, tomó aire antes de hablar. -Pan… ¿sientes algo por mí?- se relamió los labios para agregar antes de que ella abriera la boca. -En caso de que tu respuesta sea que, nada. Juro que no volveré a insistir- la soltó con reticencia, dándole espacio, preparándose para una respuesta negativa.
-Lo que siento por ti es fuerte…- tragó saliva dispuesta a lanzarse al precipicio, era mejor que continuar con dudas y miedos. Ya era hora de ser valiente. -Es tan fuerte que me desconcierta.
Briefs ladeo la cabeza tratando de interpretar lo dicho por la joven, sin dejar de hurgar en el par de orbes que consideraba los más bellos de la galaxia.
-Yo te quiero Trunks- agachó la mirada como buscando algo interesante en el piso. -Te quiero mucho- dijo en un hilo de voz, casi en un susurró tímido. Tenía mucho tiempo sin confesar sus sentimientos a un hombre y debido a su mala experiencia pasada, ahora actuaba con miedo, con desconfianza.
Trunks percibió el ki de su hermana moverse mientras se elevaba con lentitud. El tiempo se le había esfumado.
"Maldición" Pensó desviando su mirada hacia su reloj de pulsera, ya no tardaban en tocar a su puerta de nuevo, y ahora sería su hermana con justificada molestia, por arruinarle la presentación de su nuevo proyecto.
Pan advirtió que Briefs cambió su semblante a uno que conocía muy bien cuando lo veía presionado. Entonces, también percibió el ki de la heredera yendo hacia ellos, probablemente para sacar a su hermano a jalones de una oreja, la energía subía como cuando se molestaba por algo.
-Bra viene. No quiero entrar a la junta con esa duda revoloteando en mi cabeza- tomó una mano de Pan y la posó sobre su pecho. -¿Acaso no sientes mi corazón desbocarse? Habla de una vez mujer.
Pan cerró los ojos y tomó aire. No deseaba pensarlo más, pues lo único que lograría sería buscar más pretextos para negarse, no le convenía si deseaba confesarle su secreto más adelante.
-Sí Trunks- dijo débilmente justo antes de que la científica más joven de los Briefs abriera la puerta.
-¡¿Qué demonios esperas Trunks Briefs?!- entró dando un portazo.
Los híbridos de cabello negro y lila se encontraban a un paso de distancia uno del otro, con semblante serio, como si estuviesen en medio de algo importante.
Trunks pestañeó un par de veces, turbado por la positiva respuesta de la mujer que le quitaba el sueño y la inoportuna intromisión de su hermana menor.
-Ehh… ya estábamos por salir- fingió una sonrisa forzada que la joven científica supo reconocer.
Bra entrecerró los ojos mientras observaba con detenimiento a su hermano, luego desvió la vista hacia la hija de Gohan.
-Me adelanto…- giró sus talones dirigiéndose hacia la salida. Se dio la vuelta de nuevo para hablarle a su hermano con voz autoritaria. -Te quiero allá en menos de un minuto… y limpia bien tus labios. A menos que tu intensión fuera presentarte con labial…- finalizó con una sonrisa burlona, muy al estilo de su padre.
Sin darle tiempo a réplica, la asistente corrió al baño por papel para borrar los rastros de sus besos en los labios de su jefe. Igualmente ella dejó los suyos en su color natural, sin ninguna señal de haber estado coloreados antes.
En un rápido movimiento, se acercó para besarlo una vez más, recargando su cuerpo contra el hombre, quien la recibió atrayéndola hasta quedar sentado sobre el escritorio, posando instintivamente las manos sobre sus glúteos, con el estómago hecho mil nudos ante la agradable revelación.
-Quiero oírlo de nuevo- ordenó entre besos.
-Sí quiero- repitió tomando valor.
-En este momento me gustaría tener algún poder para detener el tiempo, para abrazarte toda la eternidad- soltó sin pensarlo antes, exponiendo de más sus sentimientos.
Pan rompió el beso intentando ocultar que experimentaba la misma emoción. -Adelántate tú- lo jaló del brazo hacia la puerta. -Yo te alcanzo en seguida- prácticamente lo empujó hacia el lobby de las oficinas principales.
Briefs se dejó llevar divertido por el sonrojo natural de la mujer, sabía que por dentro le comían los nervios al haber sido descubierta su aventura en la oficina, aunque por fuera fingiera seriedad y aplomo.
Decidió no importunarla ni enfurecer más a la joven científica, por lo que se dirigió a toda prisa hacia la sala de juntas, entrando con una amplia sonrisa que no pudo borrar durante la junta. Ni siquiera cuando su joven asistente hizo acto de presencia, con esos tentadores labios envueltos de nuevo en color carmín, logrando que más de un ejecutivo la mirara como si fuese un jugoso filete de carne listo para ser devorado. Una sucia manía que poseía la mayoría de los altos ejecutivos que conocía, al menos con las empleadas, porque con su hermana Bra, nunca le tocó observar nada impropio en la manera que la observaban o se referían a ella, a pesar de su destacada belleza.
…
Con una toalla blanca secaba su lacio cabello, tan absorto estaba en sus propios pensamientos, que no advirtió el ki familiar en su propia habitación.
-Dime que estas vestido- habló Bra en cuando escuchó los pasos de su hermano salir del baño.
Trunks se regresó de golpe, permaneciendo detrás del muro. -Mínimo avisa que vendrías- arrugó su ceño dirigiéndose al armario para vestirse. -Esa mala costumbre nunca se le quitará- masculló sacando una pijama en color verde olivo.
-Ya puedes voltear- le dijo al verla frente al ventanal abierto de la pequeña terraza que poseía en su gran habitación.
-¡Cuéntamelo todo!- exclamo corriendo a sentarse sobre la cama. Arrastró un cojín y se apoyó en él, mientras miraba expectante a su hermano mayor.
Trunks la imitó sentándose al lado de ella y tomando otro cojín. -¿Qué es lo que quieres saber?- sonrió emocionado. Hacía mucho tiempo que no sentía esa mezcla de emociones propias de un jovencito.
Si había alguna palabra para definir lo que sentía, definitivamente era; ilusión.
El primogénito tomó una gran bocanada de aire, sonrió como muchachito ilusionado y lo soltó con orgullo. -Pan es mí novia- dio énfasis en la palabra mí.
Bra quedó en silencio con la boca medio abierta.
-¿Te quedaste muda, hermanita?- inquirió burlón.
La joven científica se levantó y lo señaló con el dedo índice. -¡No te atrevas a jugar con ella! Te lo advierto Trunks.
-¿A qué te refieres?
-Como si no supiera que pasas de una mujer a otra. ¿Acaso crees que soy tan ingenua como para creer que te cambiaste de casa solo para ser independiente? De seguro lo hiciste para poder traer aquí a tus aventuras y hacer tus fiestas.
-Eso sí que fue una revelación- levantó sus cejas color lavanda, -ignoraba que me tuvieras en el concepto de mujeriego.
-Todo el mundo lo sabe. Todas esas fotografías que han salido en las revistas de chismes…
-Me parece curioso que una mujer con tu inteligencia lea esa basura- la interrumpió ofendido.
-¿Y cómo no? Si es mi único hermano el involucrado en esos chismes de faldas.
-Tú lo has dicho hermanita. Chismes- respondió tranquilamente desde donde se encontraba sentado. Nada arruinaría su excelente estado de humor, nada ensombrecería la felicidad que inundaba todo su ser.
-No niegues que con esas mujeres…
-Lo que yo haya hecho…- la interrumpió elevando su voz, pero manteniendo la tranquilidad, -pertenece al pasado. No pretendo navegar con bandera de santo, porque no lo soy. Pero a pesar de la inestabilidad de mi conducta en el ámbito sentimental, Pan confía en mí y yo no quiero fallarle. Bra…- mordió su labio inferior deseando tragarse lo que estaba por decir, le costaba admitirlo, pero cada vez se convencía más de que su padre tenía razón.
-Creo que me enamoré de ella.
…
La noche estrellada comenzó a caer sobre la montaña Paoz. Un par de naves último modelo de la corporación cápsula se encontraba en las afueras de la casa con domo redondeado de los Son.
-¿Gustas más pay?- Milk le ofreció al heredero de los Briefs.
-No, gracias. Ya me llené.
-Si mi padre estuviera aquí, no le hubiera importado estar lleno- comentó Goten a un lado de su amigo.
-Mi Goku siempre tiene espacio para más comida- agregó Milk. La mujer madura se encontraba feliz con la nueva noticia que recién había recibido. Su querida nieta, novia del empresario con más poder adquisitivo en la tierra, sin olvidar que también era poseedor de un enorme poder, pero a diferencia de los saiyajines de raza pura, Trunks tenía una vida profesional, no solo vivía para entrenar, él era muy dedicado en todo lo que le apasionaba, y dirigir su empresa le apasionaba.
"De seguro será un buen marido" Pensó retirándose hacia la cocina para comenzar a lavar los platos sucios del convivio.
-No te molestes abuelita- se apresuró Pan tomando la esponja para tallar.
Milk le arrebató la esponja a su nieta. -Ve con los demás, yo me encargo de esto-. Le dio unos leves golpecitos con el codo mientras levantaba las cejas divertida. -Se nota que Arya le tiene cariño.
Pan se limitó a sonreír con timidez. Sabía que daría de qué hablar al hacerlo oficial, pero no se imaginaba que la relación con el heredero sería tan bien recibida por las familias de ambos. Tanto, que su abuela se tomó la molestia de preparar sus más deliciosos platillos con el fin de festejar.
Una de las razones por las cuales se encontraba tan entusiasmada la esposa de Goku, era porque había visto ese brillo único en los ojos azules del híbrido, ese brillo que se posee cuando se está enamorado. Si todo marchaba bien entre ellos, su nieta dejaría de ser madre soltera muy pronto, y Arya tendría una figura paterna a la cual llamar papá.
Por su parte, Bulma también compartía la misma emoción que su amiga Milk, su retoño al fin se decidía a tener una relación estable y dejaba de andar de flor en flor, como ya era costumbre desde hacía más de una década. Si todo iba bien, posiblemente pronto sentaría cabeza y le daría el nieto que tanto ansiaba.
-Ya es hora de retirarnos- dijo la científica estirando sus brazos. -Mañana tenemos mucho trabajo en el nuevo laboratorio biológico.
-En cuanto pueda me doy una vuelta- habló Gohan, entusiasmado con todo lo referente a la ciencia. Ahora que la corporación cápsula comenzaba a incursionar en la biología, tendría más motivos para viajar a la capital del oeste y ver a su hija y nieta, pues él mismo ayudaría con algunas investigaciones para encontrar la cura de algunas enfermedades.
-Cuando quieras Gohan, el padre de mi nuera siempre será bienvenido.
El hijo mayor de Goku se encogió de hombros abochornado. A pesar de tener un profundo respeto y cariño hacia el híbrido de cabellos lilas, aun no se acostumbraba a la relación que sostenía con su única hija, pero le bastaba con ver la gran sonrisa en su angelical rostro, al que él insistía en encontrarle rasgos infantiles. Para él siempre seria su niña.
…
Pasó un mes de tranquilo noviazgo. Entre semana se vieron esporádicamente en las oficinas, coqueteaban y se robaban besos. En las tardes de al menos cuatro días a la semana, Trunks ayudó a Pan con el entrenamiento de Arya, los días que no entrenaban, la dejaba descansar de su presencia, no deseaba empalagarla, también él necesitaba esas horas a solas en su casa, meditando sobre sus sentimientos y el giro que estaba dando su vida. Los fines de semana, al menos un día, salían a comer solos. A pesar de continuar deseándola con intensidad, ya no había vuelto a intentar seducirla, quería ganarse su confianza y que el próximo encuentro fuera tan sublime como el primero, pero ahora ella se entregaría por gusto, no por despecho. Tal vez por amor.
-Al fin se durmió- Pan se acomodó al lado de su novio sobando sus brazos debido a que comenzaba a refrescar.
El híbrido la rodeó con un brazo brindándole calor. -No me vayas a reprochar mi brillante idea de acampar- dijo a modo de puchero. -¿No crees que valió la pena? Estaba feliz.
El corazón de Pan dio un brinco, ese incómodo nudo en el estómago cada vez se volvía más frecuente.
Trunks tenía razón, cada gramo de cansancio en su cuerpo valía la pena, su hija estuvo feliz con toda la experiencia de acampar, jugó y conoció animales nuevos de la mano de su padre, al que llamaba tío.
Ese día cumplían un mes de noviazgo, y en vez de estar cenando ellos dos solos, en algún restaurante exclusivo, con copas de vino y plática seductora, se encontraban llenos de tierra y hojas secas, sentados frente a una fogata improvisada, cansados y con ropa casual, pero felices de haber convivido juntos con su hija. Era frecuente que Trunks incluyera a Arya en sus planes de pareja, siempre pensaba en ella, siempre la mimaba, la quería, realmente le había tomado mucho cariño, eso era algo de lo que Pan ya estaba convencida.
"Ya casi está listo" Pensó esperanzada. Quería afianzar el lazo entre su novio y su hija antes de soltarle la verdad, quería asegurar que no surgiera rechazo o rencor, para eso necesitaba más tiempo, en lo que ella misma comprobaba que él se encontraba listo para desempeñar su rol paternal.
En silencio observaron las estrellas disfrutando de la compañía del otro. Ya para este punto no eran necesarias las palabras para tener un buen momento, en el que el sexo también estaba ausente. Solo eran ellos dos luchando por mantener a raya sus desbocados corazones. Aunque no lo admitían por completo para ellos mismos, ambos se encontraban enredados hasta el cuello por ese intruso sentimiento llamado amor.
-Vamos a dormir- Briefs rompió el silencio al ver que la llama en la fogata comenzaba a extinguirse.
Para la ocasión, el híbrido levantó una casa de campaña con sus propias manos, no con una cápsula hoipoi, sino una a la antigua, para darles una experiencia más genuina de acampar a sus acompañantes. Después de batallar con el orden de las estacas y maldecir por no llevar las instrucciones de instalación, logró levantarla triunfalmente. La casa tenía el tamaño exacto para los tres y contaba con dos grandes bolsas de dormir.
Al entrar se encontraron a Arya acostada a todo lo ancho de la bolsa de dormir que se supone compartiría con su madre.
-Espero que no se despierte al moverla- susurró para no perturbar el sueño de la pequeña.
-Déjala- la detuvo con una mano rodeando su pequeña cintura. -Duerme conmigo.
-¿No pretenderás que…?- casi se le sale en voz alta.
-¿Cómo crees Pan? No te lo propondría con la niña durmiendo a un lado- reprochó ofendido.
-No quiero quitarte espacio- declinó la invitación quitándose el calzado. -No tengo donde vestirme para dormir- mordió sus labios apenada. No le gustaba dormir con sostén y pantalón, no había pensado en que se tendría que desvestir frente a él.
Por su parte, Trunks ya se había despojado de sus botas y bajaba su pantalón con naturalidad. La joven se volteó para no ser sorprendida deleitándose con la curva de los trabajados músculos de las piernas masculinas. Se relamió los labios resignada a imitarlo, desabotonó sus sostén y lo deslizó fuera de su playera con maestría, con rapidez se bajó el pantalón, no sin antes asegurarse de que su novio se encontraba de espaldas a ella, entretenido mientras desabotonaba su camisa de hombre de montaña, como él llamó a su atuendo de ese día.
Sigilosamente se disponía a mover a su hija, pero las manos audaces del híbrido la jalaron hacia él.
-No me temas- susurró para no hacer ruido. -Hoy cumplimos un mes de novios y lo único que quiero es sentir tu calor a mi lado, nada más… y respirar tu aroma, si no es mucho pedir.
Las palabras del híbrido le dieron el pretexto perfecto para experimentar de nuevo dormir a su lado, pero ahora en un contexto muy diferente.
Trunks la acunó entre sus brazos y ella se dejó llevar, entrelazando sus piernas desnudas con las de él, poco o nada le importó vestir solo su ropa interior y una playera, él se encontraba en las mismas condiciones que ella.
-Buenas noches hermosa- le depositó un dulce beso en los labios, beso que fue recibido con gran entusiasmo, haciendo que se volviera mucho más extenso de lo planeado, algunos pequeños gemidos escaparon de la boca de Pan mientras sus cuerpos cobraban vida propia y se comenzaban a frotar, elevándolos al cielo con la grata sensación del reconocimiento de sus pieles.
-Te quiero Trunks… te quiero mucho- musitó entre besos, tragándose un te amo que no estaba preparada para aceptar, mucho menos para soltar.
-Y yo a ti… mi princesa- la llamó como solía referirse en la adolescencia a la mujer que aún no tenía nombre, pero que sería su compañera en un futuro. Título que lo llegó a utilizar a modo de broma, debido a que él era el hijo de un príncipe, por lo tanto, la mujer con la que contrajera matrimonio sería una princesa.
-Te quiero…
-Te quiero…
Se escuchó con insistencia entre besos, mientras él contenía sus ganas de explorar el cuerpo de la mujer, limitándose en apretar el abrazo, pegándola hacia él como si quisiese escapar.
-Te quiero…
-Yo tamien te quello…
La vocecita infantil los hizo voltear asustados.
Arya se encontraba sentada, disfrutando de las demostraciones de cariño que los adultos se daban.
-Arya…- musitó apenada.
La pequeña se lanzó hacia sus padres abrazándolos con sus pequeños brazos.
-Te queyo tío Tuns.
-Y yo a ti mi niña.
La respuesta de Trunks le sacó un par de lágrimas a la joven, que disimuladamente secó con una mano.
-Ven, vamos a dormir que ya es muy tarde- Pan le señaló la otra bolsa de dormir.
-NO- hizo un mohin, -quello mimir con tío Tuns.
-Arya, ven con mami- intentó persuadirla, pero la niña ya se estaba acomodando, acurrucándose en el brazo donde su madre se había estado recargando antes.
-Ven Pan… durmamos juntos. Después de todo esta actividad la hicimos para los tres. Descansemos que mañana vamos de pesca muy temprano.
Un enorme bostezo le ganó a la híbrida, dándole la razón a su novio. Se dejó sucumbir ante la seducción de un merecido descanso, dejando su cuerpo relajarse junto a su hija, atrayéndola en un cálido abrazo, hasta que el fresco de la noche le arrancó un par de escalofríos. Atento a las necesidades de sus invitadas, Trunks las cubrió con una de las cobijas que inteligentemente decidió llevar, antes de dormir se topó con un par de ojos azabaches que lo observaban en silencio.
-Gracias Trunks- susurró para no despertar a su hija, que comenzaba a quedarse dormida de nuevo.
-Gracias a ti, por esta oportunidad que me diste hace un mes- le dedicó una tierna sonrisa. Moría por besarla de nuevo, pero no quería perturbar el sueño de la pequeña que se encontraba entre ellos.
Los tres se quedaron dormidos entre el ruido de los grillos y el suave viento de las montañas arrullándolos. Trunks se sentía dichoso, ¿cuándo hubiera imaginado que disfrutaría tanto de dormir con una bella mujer sin haber sexo de por medio?, era algo nuevo para él y le inundaba el pecho de felicidad. Con ese agradable descubrimiento cayó en lo más profundo de sus sueños, con el calor de familia que la mujer y ese pequeño pedazo de ella le brindaban.
Los primeros rayos del sol se colaron dentro de la casa de campaña.
Pan fue la primera en abrir los ojos, nada la había preparado para lo que vio. Padre e hija durmiendo del mismo lado, tan parecidos inclusive al dormir, ¿cómo era que nadie se daba cuenta?
El mismo tono de azul en los ojos, mismo color de piel, misma curvatura de los labios. Inclusive al enojarse, Arya mostraba el mismo ceño fruncido, herencia de su abuelo paterno.
Sonrió para sus adentros.
"Solo dame un poco más de tiempo, ya pronto te lo confesaré… y espero que Kamisama me ayude, porque me aterra perderte. Creo que me enamoré"
Fin del capítulo. Últimamente se me dificulta subir capítulos tan seguido, no desesperen si me tardo un par de semanas, por lo menos procuro que no llegue a más de tres. En caso de suceder, será por causas de fuerza mayor.
Hubo mucha miel y ternura en este capítulo, pero no se confíen, una tormenta se avecina.
Muchas gracias por los mensajes que me dejan, así me doy cuenta si les gusta o no la historia, y me motiva para apurarme a escribir, aunque no se compara con el fanfic de Vegebul, esa pareja tiene tantos seguidores como estrellas en el universo.
Aunque es más pequeña la comunidad del Trupan, tal vez por no ser canon, yo le he tomado cariño a esta pareja, y es algo que ya traigo desde los 90s, cuando estaba GT, a pesar que la Pan de GT es desagradable a mi gusto. Pero yo siempre la visualicé diferente, con más edad y una personalidad más madura.
Nos leemos en el próximo capítulo. No desanimen, viene un lemon pronto, pero a diferencia del primero, habrá amor de por medio, mucho amor.
