Un pedazo de ti – Cap11

Ese día llovía a cántaros en la capital del oeste y muchas calles se encontraban inundadas, principalmente las más viejas. Pero para Pan eso no era impedimento para llegar a su casa sin complicaciones. Tenía unos días que su novio le había regresado su querido automóvil, el cual había sido renovado por la mismísima Bulma Briefs, quien le había cambiado el motor por uno de última generación, se le había instalado una refrigeración nueva y un sistema que lo hacía elevarse y tener la función de nave a corta distancia. Inclusive se le instaló una pequeña pantalla en el asiento trasero con un enorme catálogo de películas infantiles, para que la pequeña Arya se entretuviera durante los trayectos largos. Esto último había sido idea del tío Trunks.

"Debo de ser la mujer con más suerte en el planeta. Y no lo merezco" Pensó viendo la lluvia caer desde la ventana de la oficina de Bulma, oficina que la dueña en raras ocasiones visitaba y que era ocupada por su asistente la mayoría del tiempo.

Ya tenía dos meses de mágico noviazgo con su jefe y amigo de la familia. Briefs era considerado con ella, detallista, divertido y a diferencia de sus pasados novios, él la incitaba a entrenar, le estaba despertando a la guerrera saiyajin que dormía en ella, a la que había suprimido porque le incomodaba a sus pasados novios. A ellos no les gustaba que su bella novia fuera mucho más fuerte que ellos y en especial al último. El cual la chantajeó diciéndole que se pusiera en su lugar, que era humillante que se burlaran de él porque su novia podía cargarlo como si fuera un costal de papas y un sinfín de absurdos pretextos para que ella desistiera de volverse más fuerte.

Así fue, que la muchachita que deseaba emular al súper héroe que alguna vez fue su padre; el gran saiyaman, se vio orillada a tirar su casco y dejar la justicia en manos de la policía, después de todo ya tenían a Krilin.

Pero con Trunks era diferente, a él le gustaba verla demostrando todo su poder, no se cansaba de decirle que tenía un gran potencial, que era una gran guerrera. Él parecía ser perfecto en todos los aspectos, al menos para ella.

Solo había un enigma en cuanto a su novio, las veces que ella trató de sacar a colación el tema de aquella experiencia que cambió su personalidad, él parecía darle vuelta a la conversación. Siempre había algo que interrumpía la charla, parecía que él mismo tenía controlado el tiempo y espacio para que confabulara a su favor. Eso le intrigaba, pero, ¿quién era ella para presionarlo? Era la menos indicada para juzgarlo por ocultar algo de su vida, porque estaba segura de que él escondía algo, tenía experiencia mintiendo y podía oler cuando alguien más mentía. De cualquier manera, no podría ser peor que lo que ella le ocultaba.

Se abrazó frotando sus brazos mientras observaba por la ventana la lluvia caer, causando estragos en los ciudadanos que transitaban las calles.

"Debo hacerlo pronto"

Arrugó su entrecejo decidida a romper el silencio cuanto antes. Se había enamorado del híbrido y ahora el silencio le oprimía el pecho, le dolía demasiado mentirle.

Suspiró recordando sus sentimientos hacia Trunks esos tres años en los que él estuvo ausente. Las veces que fue testigo de cuando Bulma habló con él a través de una pantalla, la vio encenderla y teclear las coordenadas hacia la nave de su hijo, sabía las coordenadas de memoria y en más de una ocasión estuvo a punto de llamarle durante el primer año, pero se acobardaba a última hora interrumpiendo la señal, buscando cualquier pretexto para no enfrentarlo en ese momento, dejándolo para después, un después que aún no llegaba.

"Él me quiere. Entenderá si muestro sinceridad y no la rechazará, le ha tomado mucho cariño"

Suspiró resignada a que continuaría lloviendo y decidió apurarse a ir por su hija. Briefs se encontraba en los nuevos laboratorios con su madre y hermana, así que no pasaría a despedirse de él con un tierno beso, como acostumbraba desde que eran novios.

El olor a nuevo reinaba en todo el edificio, los pisos pulcros resonaban ante las pisadas de los zapatos de los dueños que caminaban por las instalaciones.

-La semana que entra viene Gohan. Ya me confirmó la conferencia que impartirá para nuestros empleados- comentó Bulma a su primogénito.

-Sí. Me dijo Pan en la mañana- respondió mientras continuaban caminando hacia la salida. -Está muy emocionada porque lo tendrá de huésped, vendrá Videl con él- abrió la puerta caballerosamente a su madre y hermana.

Caminaron unos cuantos pasos hasta el automóvil de Bulma y antes de subir, la científica se giró para ver a los ojos de su hijo.

-Veo que lo de ustedes va floreciendo- se sonrió con picardía. -Hacen una linda pareja.

-Eso es muy cierto- afirmó Bra desde adentro del automóvil, mientras se acomodaba el cinturón.

-Me da mucho gusto que mi retoño haya encontrado a una mujer perfecta para él- le cerró un ojo a manera de complicidad, -espero que pronto me den un nieto- dijo antes de subir al automóvil y bajar el vidrio de la ventana para agregar. -Aunque he de suponer que se están cuidando.

-Ahh…- Trunks rascó su barbilla con algo de vergüenza. -No madre.

Bulma abrió los ojos emocionada, mientras Bra se agachaba para ver el rostro de su hermano a través de la ventana.

-¡No, no, no! No es lo que están pensando- se mordió los labios antes de continuar, -Pan y yo no… estamos haciendo…

-¿Cómo? ¿No te la has llevado a la cama?- inquirió con curiosidad. Conocía bien a su hijo y sabía que no era un santo.

-¡Mamá!- chilló Bra escandalizada, no esperaba que su madre dijera en voz alta lo mismo que ella estaba pensando.

-Ja, ja, ja. ¿Qué tiene de malo Bra? Ya son adultos.

Trunks negó con la cabeza, ya estaba acostumbrado a las impertinencias de su madre y estaba convencido de que así sería hasta el último día de su vida.

-Eso quiere decir que las cosas van en serio con ella- levantó ambas cejas. Tenía el presentimiento de que la nieta de su amigo solo fuera un pasatiempo más para su hijo, pero al parecer, había estado equivocada y se alegraba de eso.

-Mucho más de lo que crees mamá- respondió con una luz en sus ojos, una luz que hacía varios años que no veía en él.

-No sabes cuánto me alegro.

-Te estaré vigilando hermanito- agregó Bra, aun con atisbos de duda en cuanto a los sentimientos de su hermano.

Finalmente, el automóvil avanzó dejando al híbrido solo y pensativo.

"Parece que la lluvia no cesará" Pensó al ver el aguacero cayendo afuera del estacionamiento techado. "Espero no se le complique a Pan llegar a casa"

Una risa se le escapó al caer en cuenta de que desde hacía más de dos meses que ella, de alguna u otra, siempre aparecía en sus pensamientos. Todo tenía que ver con ella, hasta las cosas más mínimas de la vida, todo se resumía a ella.

No pudo evitar ir directo hacia la casa de su novia, no tenía ganas de luchar en el tráfico contra otros transeúntes estresados por culpa del clima. Así que encapsuló su auto y voló directamente hacia la casa de la hija de Gohan.

Le costaba trabajo mantener los ojos abiertos por culpa de las gruesas gotas de agua cayendo en dirección a su rostro. Cerró los ojos concentrándose en el ki de su amada, el cual percibió de inmediato y guiándose a través de ese sentido, voló con los ojos cerrados.

"Sin duda, mi padre tiene razón al decir que corro con mucha suerte al poseer mis habilidades"

En poco tiempo se encontró aterrizando frente a la casa de su novia.

-¡Pero Trunks!- chilló al verlo en cuanto abrió la puerta.

-¿Hay algún problema si paso?- inquirió advirtiendo que escurría agua.

-Claro que no. Pasa, traeré una toalla para que no te resfríes- sin darle tiempo a réplica, giró sus talones y corrió hacia el baño.

Regresó de inmediato con una gran toalla en mano, Trunks ya se había despojado de su saco y se encontraba desabotonando su camisa. Gruesas gotas de agua cayeron al suelo, dejando un charco de agua a los pies del empresario.

-Creo que fue irresponsable venir volando entre la tormenta, pero no quise hacer corajes en el tráfico.

-Al menos te divertiste como niño camino aquí- le ayudó a terminar de desabotonarse. No pudo evitar pensar en lo que se sería repetir esa acción cada noche al llegar a casa. Se le erizaron los vellos al visualizarlo en su mente.

Bajó la vista y se encontró con el enorme charco de agua. Ese hombre se encontraba completamente empapado.

-Deberías quitar también tus pantalones.

Briefs levantó una ceja coqueto. -No soy tan fácil- dijo a modo de broma.

-¿En serio?- posó la palma de su mano derecha sobre el pecho húmedo del guerrero. -No te hiciste del rogar en la habitación del tiempo- opinó lanzando lejos su timidez.

Briefs se encogió de hombros. -Podría asegurar, que en aquella ocasión le pusiste algo al jugo de naranja que me diste a beber en la mañana.

-Pobre de usted- lo rodeó con la toalla, comenzando a frotar sus lacios cabellos que lucían más oscuros al estar mojados, -debió sufrir mucho al ser abusado por una jovencita diez años menor que usted- dijo a modo de sarcasmo.

-Aún tengo secuelas- respondió dedicándole una tierna caricia sobre los labios mientras se dejaba secar por sus manos.

Pan sonrió negando con la cabeza. Le fascinaba esa interacción y coqueteo verbal con el empresario. Nunca llegó a tener esa comunicación tan divertida con sus anteriores novios o pretendientes, no recordaba ninguna plática en donde le siguieran el juego, se tomaban todo literal, siempre mostrándose más maduros de lo que eran, cuando en realidad, no pasaban de dos años mayores que ella. Tal vez lo hacían con la intención de apantallarla, por lo que solían lucir más serios y menos relajados. Eran niños jugando a ser hombres.

Muy al contrario de Trunks, él era un hombre en todo el sentido de la palabra, un hombre a pocos años de convertirse en un cuarentón, un hombre al que no le molestaba mojarse bajo la lluvia, a pesar de tener a su disposición los mejores automóviles y naves del planeta entero. Bastaba con tronar los dedos para que tuviese un séquito de personas tirándose al piso para no mojar sus finos zapatos. Pero ahí estaba, empapado de pies a cabeza, sonriendo divertido como un niño. Feliz de verla, porque podía reconocer esa mirada que solo mostraba al verla a ella.

-Anda Trunks- lo jaló del brazo. -Pasa al baño a quitarte ese pantalón mojado. Puedes taparte con la toalla en lo que seco tu ropa- le ordenó mientras lo empujaba hacia el baño más próximo. Recogió la ropa mojada y la depositó en la secadora, dejando al híbrido secando su cuerpo.

En poco tiempo, Trunks se unió a la joven en la sala. Ella lo esperaba sentada cómodamente, cambiando con desgano los canales del televisor.

-¿Y Arya?- Le pareció que había mucho silencio en la casa.

-El ruido de la lluvia la arrulló, ahorita toma su siesta- continuó cambiando de canal, mirando de soslayo a su visitante.

Sentado con la toalla tapándole de la cintura para abajo, agitaba sus cabellos para lograr secarlos mientras ponía atención a lo que la mujer hacía, hasta que por fin, Pan encontró algo de su agrado en el televisor. La joven tragó saliva animándose a voltear y ver al guerrero sentado a un lado de ella, semidesnudo.

-Me queda bien la falda- comentó sonriendo, refiriéndose a la toalla alrededor de su cintura.

-¿También te quitaste la ropa interior? No lo vi cuando puse a secar tu ropa- inquirió curiosa, recorriendo con disimulada vista el cuerpo de su novio.

-¿Quieres averiguarlo?- sonrió de lado poniéndose de pie y tomando el borde de la toalla para retirarla.

La joven no respondió, se mordió el labio inferior sin dejar de observarlo. Sus despeinados cabellos mojados se agitaban graciosamente con los movimientos de su cabeza, sus rasgos masculinos lucían más atractivos de lo usual con ese aspecto desenfadado. Tragó saliva de nuevo aguantando la respiración, el color ligeramente bronceado de la piel del híbrido, mostraba una que otra cicatriz sobre su pecho y brazos que le daba un aspecto fiero, lo que le confirmaba que él había estado en verdaderas batallas y había sobrevivido a ellas. No pudo evitar sentir un cosquilleo en su vientre al recordar lo que sintió cuando sus pieles desnudas chocaron aquella vez, en la habitación del tiempo.

Trunks estiró su sonrisa, divertido de ver que la joven se encontraba expectante a lo que pudiera develar debajo de la toalla. Su mirada la delataba, aunque no lo dijera en voz alta, deseaba verlo desnudo, aunque fuera por accidente.

"Se llevará una sorpresa" Pensó malicioso.

La toalla cayó al piso revelando lo que cubría. Los calzoncillos ajustados del híbrido, jugando con la cordura de la mujer.

Pan soltó el aire que tenía retenido y parpadeó fingiendo desinterés. -Me da gusto que no se mojaran tanto.

-En realidad si están un poco húmedos, pero no voy a dejarlos secar delante de una dama- dijo sentándose de nuevo, atrayéndola hacia él con un abrazo por encima del hombro.

-Me refería a tus calzoncillos Briefs- respondió entre risas. Ese hombre sabía cómo hacerla sonrojar, aunque fuera solo con un chiste.

-¿Decepcionada?- le susurró al oído mientras le acariciaba con ternura la barbilla.

-¿Por qué habría de estarlo?- dijo entre suspiros, sintiendo descargas eléctricas por donde el híbrido le rozaba con sus dedos.

-Tal vez esperabas ver algo más- respondió pegando sus labios a los de ella, aun sin besarla, solo acariciándose. -Cruzaría miles de tormentas con tal de estar así, probando tus labios- dijo entre suspiros, depositando un par de besos sobre los de su amada.

-Trunks…- fue todo lo que pudo decir antes de ser asaltada por los labios del híbrido.

El empresario tenía la virtud de hacerla volar con tan solo un beso. Desde la primera vez que la besó, hacía más de tres años, en dónde ella misma se desconoció al disfrutar en demasía los besos del híbrido, aun cuando tenía la certeza de amar a otro.

Le correspondió el beso con más ardor del que acostumbraba. Lo atrajo hacia ella jalándolo por el cuello, lo que ocasionó que terminara tendido sobre ella en un par de movimientos, con los húmedos cabellos lilas haciéndole cosquillas en la mejilla en el momento en que Trunks deslizó sus labios hasta el cuello de la mujer.

No pasó mucho tiempo para que sintiera el miembro de su novio erguirse dentro de sus calzoncillos. Con los ojos cerrados se dispuso a disfrutar de la presión ejercida por los fuertes brazos que la rodeaban, con las manos del guerrero creando placenteras caricias en su cuero cabelludo, con sus lenguas enredadas en una lucha por saciarse del sabor del otro. El cosquilleo entre sus piernas se intensificó hasta el punto de sentir esa incomoda sensación húmeda y pegajosa en su ropa interior. Se disponía a bajar sus manos hacia el tórax del guerrero, ansiosa por palpar cada perfecto músculo, por deleitar su sentido del tacto con el guerrero saiyajin que la besaba como si fuese la última mujer en el universo, porque así la hacía sentir él.

En el momento que comenzó a bajar sus brazos, el hijo del príncipe se irguió sentándose de nuevo donde había comenzado todo, tapando su entrepierna con la toalla para evitar incomodar a la dama con su notable erección.

"Rayos… por poco y no me detengo" Pensó molesto por su debilidad.

Volteó a verla para disculparse muy a su manera.

-Te dije que no era tan fácil- sonrió con un sentimiento agridulce, cada vez le costaba más detener sus avances. Las manos le ardían por recorrer cada centímetro de la dulce piel de la híbrida, por hundirse en su carne.

Pan parpadeó con la boca abierta. -Ahh…- no supo que decir. Se había quedado con las ganas de continuar, por primera vez maldijo al caballero que Trunks se empeñaba en sacar cuando estaba con ella.

-Demonios… casi gano. Pensaba echártelo en cara para reírme por hacerte tragar tus palabras- bromeó sentándose de nuevo, comenzando a acomodar su cabello alborotado gracias a las caricias del guerrero.

-Arya duerme a tan solo unos metros- dijo Trunks volviendo a su pose seria.

Pan se mordió los labios. ¿Cómo era posible que él pensara en ese detalle antes que ella? Su deseo por él la había cegado en ese momento, se sintió como una chiquilla adolescente que se besa con su novio en la misma casa de sus padres.

-Además…- agregó Trunks, -tengo muy presente que aún no te sientes lista para ir más lejos.

Un suspiró salió de la boca de la mujer. ¿En realidad aún no estaba lista? La duda la golpeó como una cubeta de agua fría. Ya habían pasado más de tres años desde aquel encuentro en la habitación del tiempo, años en los que había estado tan ocupada como para pensar en aliviar su tensión sexual en los brazos de algún hombre. Sin embargo, en las últimas ocasiones en que el híbrido la llegó a besar con pasión, su cuerpo quedó sediento de más, con esa punzada entre las piernas turbando sus pensamientos, a tal grado, que tuvo que recurrir a su fiel amigo eléctrico en más de una ocasión.

-¿Quieres comer algo?

-No estoy presentable- señaló su cuerpo semi desnudo.

Pan se levantó sonriéndole. -Tal vez para tus restaurantes elegantes no. Pero yo no soy tan quisquillosa, si gustas comer en mi cocina eres aceptado- le hizo señas con una mano para que la siguiera a la cocina. -Preparé un guiso que es receta de mi abuela Milk.

Briefs se levantó de un brinco, colocando de nuevo la toalla sobre su cintura para seguir a su novia.

Revisó una última vez a su hija mientras dormía. La cual había despertado de su siesta mientras le calentaba la cena al híbrido, a regañadientes la hizo comer algo saludable, pues la pequeña se empeñaba en comenzar por el postre, pero gracias a la intervención del tío Trunks, fue que lograron hacerla comer.

Para la hora en que terminaron la merienda, ya se encontraba seca la ropa del guerrero, la cual se fue a poner de inmediato, pues la niña hizo un par de preguntas al ver a su tío con una toalla enredada sobre la cintura. Convivieron un par de horas más, hasta que Briefs decidió marcharse en su automóvil a su casa, no quería ser tan imprudente y absorber cada minuto libre de la mujer, aunque deseara lo contrario.

Finalmente había llegado la hora de dormir y Arya ya reposaba en su cama, esta vez no despertaría hasta el día siguiente.

Pan bostezó ruidosamente, recordando el efímero momento de pasión que vivió con su novio sobre el sillón. Se dirigió hacia el armario y sacó el juguete con el que solía calmar su libido, el cual se había incrementado con los avances del guerrero. Se dirigió hacia su cama con su frío amigo en mano y se dejó caer de un sentón sobre la colcha.

Soltó un ruidoso bufido. -¿Qué gano con engañarme?- se quedó viendo el juguete que compró pocos años atrás, la había ayudado a relajarse y sentirse mujer en aquellas noches en donde la embargaba el sentimiento de soledad, donde añoraba ser abrazada y deseada de nuevo.

Ahora tenía a un hombre por el que miles de mujeres matarían, solo por tenerlo una noche en su cama, sin embargo ella se había dado el lujo de pedirle tiempo y él, pacientemente esperaba sin ejercer presión alguna, cuando podría estar entreteniéndose en los brazos de otra, cuyo cuerpo no hubiera sido modificado por un parto, otra que no tuviese que colocarlo en segundo plano en su vida, otra a la que pudiera visitar y quedarse con ella, enredado en su cuerpo hasta el día siguiente. Otra que no lo tuviera engañado.

Por primera vez desde que regresó Trunks del espacio, la nieta de Goku sintió el valor que necesitaba para enfrentarse a la realidad, el peso de su silencio le oprimía los pulmones a tal grado que le faltaba el aire, justo en esos momentos en los que meditaba sobre sus acciones y las consecuencias.

Sin titubear tomó su celular, lanzó su juguete como si le quemara las manos y marcó un número de teléfono que tenía más que memorizado.

-Buenas noches Bulma. ¿Se encuentra ocupada?- dijo en cuanto le respondieron la llamada.

...

El líquido oscuro del vino cayó directo al centro de la copa. Después de una deliciosa cena casera y un reparador baño en casa, lo que hacía falta era una buena copa de vino. El ruido de la lluvia había cesado, dando paso a un arrullador goteo constante.

Suspiró antes de dar un trago a su copa, esa noche se encontraba nostálgico, tal vez por el clima, tal vez porque ya no era un jovencito que al llegar el fin de semana, salía con su mejor amigo a recorrer los mejores antros de la ciudad, para conocer a bellas mujeres dispuestas a ser sus acompañantes por el resto de la noche en algún hotel de lujo, en donde a la mañana siguiente se retiraba sin recordar el nombre de la mujer, la cual dormía en la cama donde la noche anterior habían mantenido un apasionado encuentro.

Fue así por algunos años después del rompimiento con su primer amor, fueron años en donde dio rienda suelta a sus impulsos, a los deseos propios de su edad, donde probó labios de diferentes sabores y edades, ni siquiera reparaba en preguntar si tenían la edad legal, aunque pareciera que aparentaban ser mayores. Posiblemente algunas mintieron para no ser rechazadas y tal vez no llegaban a los dieciocho, pero entre el maquillaje y los vestidos atrevidos, ¿a quién le importaba? Si ellas estaban más que dispuestas, coqueteando descaradamente con él, a pesar de que algunas de esas jóvenes no habían tenido una sola experiencia real en la cama con un hombre, pero él era el heredero de la compañía más famosa del planeta, además de atractivo y joven; para ellas significaba un trofeo, al igual que para él lo fue yacer con ellas.

Lejos quedaron aquellos tiempos en los que su conducta egoísta le causó más de un conflicto con su madre y a veces con su padre, quien le aconsejaba entrenar, atribuyendo su comportamiento al hecho de que reprimía sus instintos saiyajines. En gran parte tenía razón, eso lo descubrió la primera vez que tomó una vida, el olor a sangre lo extasió, le hizo sentirse un guerrero de nuevo. Pero no cesó con ese evento, quiso saber más, saber qué era eso a lo que se refería su padre cuando le contaba lo que experimentó en la época que fue un simple soldado. Cada vida que tomaba alimentaba a la bestia que mantuvo dormida, reprimida y atada muy dentro de sí, esa misma que su padre había logrado controlar con éxito.

Le dieron ganas de escuchar música, en especial temas con letras románticas, algo inusual en él la mayoría de las ocasiones. Estaba enamorado y quería celebrarlo, no había testigos que hicieran mofa de sus sentimientos y le importaba una mierda si el universo se enteraba.

Vestido con un pantalón de pijama y una playera simple, subió el volumen a la música y se paró en la terraza de su habitación, disfrutando del olor a tierra mojada, sonriendo como un tonto soñador, mientras tarareaba una que otra estrofa cuyas letras hablaban, de un hombre que no tenía palabras para expresar el sentimiento tan profundo que le inundaba el alma, al ver a la mujer que amaba.

-Pan debe saberlo- se dijo con la vista perdida en la copa a medio consumir. -Si quiero ser merecedor de ella, es necesario que conozca la otra parte de mí. No merece ignorarlo.

Apretó los labios decidido a soltar su más íntimo secreto, a pesar de que corría el riesgo de ser rechazado.

-No soportaría que me odiara.

Giró la cabeza en dirección hacia la casa de sus padres.

"Debo estar volviéndome loco"

Pensó al sentir la presencia de la mujer acercándose hacia él a toda velocidad. Parpadeó intentando aclarar sus pensamientos, pero la energía se acrecentaba cada vez más, hasta que logró verla acercarse volando.

-Qué bueno que sigues despierto- habló justo al aterrizar a un lado de él.

-¿Pasa algo?- inquirió preocupado. Pan no era de visitarlo sin avisar, menos de llegar volando por sí sola.

-¿Arya está bien?

-Perfecta- respondió sonriéndole.

-¿No la habrás dejado sola?

-¡Oye! ¿Cómo se te ocurre?- fingió ofenderse. -Le pedí a tu madre el favor y con gusto aceptó que se quedara con ella.

Briefs ladeó la cabeza confundido, pero a la vez se alegraba de la sorpresa que su novia le estaba haciendo.

-¿Gustas?- le ofreció la copa.

Pan asintió con la cabeza y una tímida sonrisa en los labios. Bebió un gran trago, lo que le provocó hacer una mueca de repulsión ante el ácido sabor del líquido, pero al reponerse y encontrarle el gusto volvió a tomar, pero ahora un trago más pequeño. Necesitaba valor y esa copa de vino le ayudaría a sacarlo.

-Pan… hay algo que quiero decirte- se animó a decir después de carraspear con nerviosismo. -Es importante- agregó con voz ronca.

-Yo también- ella respondió con la misma seriedad.

-Ven-. La invitó a pasar a su habitación, la híbrida lo siguió en silencio, observándolo sentarse en la cama y tomar la botella que reposaba sobre el buró.

-No sabía que solías escuchar canciones románticas cuando te encontrabas solo.

-Hoy me dieron ganas- respondió encogiéndose de hombros, apenado por haber sido descubierto. -Si quieres lo apago.

-No… esa canción es linda- sonrió agachando ligeramente la mirada, también la había escuchado antes pensando en él, en ese instante deseó que él también pensara en ella al escucharla.

-Entonces lo dejamos, pero- tomó un control remoto y le bajó el volumen, dejándolo apenas como fondo para la charla. -Tenía pensado tomar solo un par de copas antes de dormir- dudó en levantarse hacia la cocina por otra copa. -¿Te molesta si la compartimos?- señaló la copa.

Su novia sonrió negando con la cabeza.

-Tienes una cama muy grande para ti solo- opinó admirando la decoración sobria del espacio personal de su novio, decoración en la que ella le había dado un par de consejos y que comprobaba que habían sido tomados en cuenta.

-Me gusta dormir a mis anchas.

Pan tomó asiento en una esquina, dándole la espalda a su novio. Si quería comenzar, tenía que ser en ese momento. Cerró los ojos y tragó saliva, sintiendo arder su garganta.

-¿Quieres otro trago?- lo escuchó decir poniéndose de pie frente a ella.

Pan se levantó aceptando, tomando más de la mitad del contenido de un solo trago.

-Me alegra que sea de tu agrado- dijo extrañado Trunks.

-Necesito valor- confesó mirándolo directamente a los ojos. Iba a abrir la boca para hablar, pero en su lugar bebió el resto del contenido y caminó hacia el buró depositando sobre el mueble la copa vacía.

Briefs la observó extrañado por su comportamiento, completamente ajeno a los pensamientos de la mujer, quien se encontraba recordando lo que estuvo a punto de hacer justo antes de tomar la decisión de visitarlo.

"Necesito tenerlo relajado y contento. Y… ¿por qué no? También yo lo necesito"

Caminó hacia Trunks, quien en silencio estudiaba sus movimientos atentamente, sin lograr descifrar las razones para el notable nerviosismo de su novia.

-Quería decirte que…- se mordió el labio inferior intentando parecer calmada, se paró de puntitas para decirle al oído. -Ya estoy lista- soltó posando con timidez su mano derecha sobre la entrepierna del guerrero.

-¿Estas segura?- Inquirió tragando saliva, haciendo un esfuerzo sobrehumano por no mostrarse ansioso, por controlar que su cuerpo no lo traicionase ante las sensaciones que le despertaba al tocarle en ese lugar tan sensible.

Pan le besó una mejilla afianzando su agarre sobre el miembro de Trunks, el cual respondió ante el tacto de la mano femenina. -Nunca había estado tan segura.

No hicieron falta las palabras, con el lenguaje que sus bocas hablaban al fundirse bastaba. El menudo cuerpo de la mujer fue rodeado por su impaciente novio, disfrutaba en demasía de sus abrazos, fuertes y posesivos, le maravillaba ser apresada como jamás lograron hacerlo sus anteriores parejas.

Entre suspiros llevó sus manos hacia el borde de la playera del híbrido, la que levantó hasta toparse con los brazos de él.

-¿Me ayudas?- pidió en un tono de voz casi audible, le carcomían los nervios pero no quería demostrarlo. Ya era una mujer de veintiséis años, con experiencia previa en el sexo, no solo con el híbrido, en sus anteriores noviazgos había mantenido una vida sexual activa, principalmente con el supuesto padre de su hija. No quería actuar como una aprendiz, pero a la vez, no podía evitar sentirse abrumada por la presencia del saiyajin. Él era un hombre, a diferencia de sus ex novios, quienes eran unos chiquillos al lado del empresario.

-¿Impaciente?- le sonrió juguetón. -Recuerda que no soy tan fácil- ronroneó acariciándola por los costados de sus brazos.

Pan torció los labios, aguantando la risa nerviosa que amenazaba por salir, quería comportarse de manera seductora, pero se sentía torpe y nerviosa. De pronto la abordó una nueva inseguridad, ya no era la misma de hace tres años, su cuerpo ya no era el mismo y en parte, por culpa de él.

Mordió de nuevo sus labios controlando su respiración, no deseaba mostrar sus inseguridades. -Ya veo- dijo dirigiendo la vista hacia el bulto erecto aprisionado en la pijama del guerrero.

-Es una reacción natural- Briefs se excusó encogiéndose de hombros.

-Ohh… es una pena.

-¿Pena?

-Sí. Tu playera, supongo que la extrañarás-. Dijo justo antes de romper la prenda de un solo jalón, dejando al descubierto los trabajados pectorales del híbrido.

"Pero qué mujer"

De todas las mujeres con las que había tenido momentos de intimidad, ninguna se atrevió a romperle algo, ni siquiera jugando, ninguna tenía la fuerza para romper la prenda de un solo jalón. Esa acción solo logró excitarlo más.

Él mismo arrancó de sus hombros los despojos de lo que fue de su playera. Tomó en brazos a la mujer y la acostó con cuidado sobre la cama, colocándose sobre ella si retirar su vista de los ojos negros que lo miraban con deseo, uno más intenso que el de tres años atrás.

Comenzó a depositarle dulces besos repartidos en todo el rostro, con sus manos le acarició las mejillas mientras su boca bajaba hacia el blanquecino cuello, dejando un camino húmedo de tiernos besos.

Qué diferente a aquella primera vez en el piso de la habitación del tiempo, ahora quería darse el tiempo de mimarla antes de tener el placer de sumergirse dentro de su cuerpo, quería transmitirle en cada acto cuanto la amaba, porque estaba más que seguro de sus sentimientos hacia Pan.

Regresó a los labios de su novia para devorarlos con boca temblorosa por la emoción. Los gemidos entrecortados rivalizaron con la romántica melodía que se escuchaba en el fondo, amenizando el momento que ambos deseaban consumar.

Entre besos y caricias se fueron despojando con prisa de sus ropas, hasta quedar completamente desnudos y sin aire en los pulmones de tanto besarse.

Las manos del híbrido vagaron libremente por la geografía del cuerpo femenino con total libertad, exploraron de nuevo cada valle, cada monte, cada recoveco del cuerpo de su amada. Deseando probar más, bajó sin dejar de pasar los labios por la blanca piel, deteniéndose el tiempo necesario en cada monte, comprobando que continuaban conservando la misma redondez de tres años atrás. No, ahora le parecían más apetecibles.

Continuó recorriéndole el cuerpo con su lengua hasta llegar al lugar que tanto ansiaba probar, ese que no tuvo el placer de degustar en aquel apasionado encuentro, pero ahora no desaprovecharía la ocasión. Se colocó entre las piernas que lo enloquecían y dio la primera probada con su lengua, de abajo hacia arriba, provocando que Pan apretara la colcha con sus manos. Era algo que ella no esperaba que hiciera su novio, y menos que lo hiciera con semejante maestría, logrando estremecerla de placer desde el primer toque.

El híbrido saboreó con paciencia cada rincón de la intimidad femenina, encontrándola deliciosa. Deslizó su lengua por el pequeño botón rosado, mientras que con la mano derecha masajeaba uno de los montes y con dos dedos de la otra mano acariciaba la tan ansiada entrada a lo que él consideraba el paraíso.

Con esas atenciones brindadas, no tardó en percibir el característico sabor de la excitación de la mujer, acompañado de los fluidos lubricantes, los cuales bebió con gusto. Ya estaba más que lista para recibirlo.

Saciado del sabor de Pan, ascendió hacia su boca dejando de nuevo un camino de húmedos besos, deteniéndose un poco más en los pechos para dejarles un par de mordiscos sobre los botones erectos. Al fin la tenía desnuda bajo él, dispuesta y ansiosa como aquella vez.

-Te confieso, que soñé con tenerte así de nuevo el primer año que dejé la tierra- confesó entre besos repartidos en su cuello y oreja derecha.

-¿Solo un año?- inquirió entre suspiros, abrazándole las caderas con sus piernas.

Trunks le tomó el rostro entre las manos para encararle la mirada. -Ese año pensé mucho en ti, te desee mucho- se relamió los labios antes de continuar, - pero como estaba muy lejos y habíamos quedado en que solo sería esa vez, tuve que enfocarme en la misión que tenía y desistir de alimentar lo que consideraba un fugaz deseo con una mujer a miles de kilómetros lejos de mí.

-Esa mujer, a miles de kilómetros lejos, también deseaba otro encuentro- le confesó en un leve susurro.

Trunks, incrédulo ante la confesión de su novia buscó respuesta en los ojos de la mujer, encontrando deseo y amor en la forma que lo observaba.

-Hazlo ya- levantó las caderas, causando el rose de sus intimidades. -Trunks…- se meneó de tal manera que el miembro le acarició el sensible botón de placer.

-Tus deseos son órdenes- se acercó de nuevo a su oído para agregar con voz ronca por la emoción, -mi amor.

Con esas últimas dos palabras dichas por su novio, ya se sentía las nubes, pero aún le faltaba por experimentar más en sus fornidos brazos. Sintió el miembro del guerrero posicionarse en su entrada y en un par de pequeños empujoncitos abrirse camino, poco a poco, como si estuviera conteniéndose. Escuchó la respiración agitada de su novio chocando contra su mejilla y un par de empujoncitos más. Estaba siendo muy cuidadoso.

-No tengas miedo Trunks, no me pasará nada- musitó con algo de timidez.

-No lo has hecho desde aquella vez- respondió con preocupación en su voz.

-Estaré bien… mi amor- le acarició la espalda presionando con sus uñas. -No sabes cuánto lo deseo.

Trunks se alejó un poco frunciendo levemente el ceño, se mordió los labios antes de hablar. -Casi lo olvido.

-¿Qué?

Lo vio levantarse sin decir más y correr hacia el mueble donde reposaba el aparato de sonido y otros dispositivos, creyó que apagaría la música que los a acompañaba en ese momento tan íntimo. Pero no, lo vio tomar su cartera y sacar algo de ahí para regresar hacia ella, abriendo el sobre de lo que claramente notó que era un preservativo.

-Perdón por la interrupción, pero… no quiero ser irresponsable- se lo colocó con rapidez ante la atónita vista de la mujer, quien no dejaba de admirar la anatomía masculina que tenía el hijo del príncipe. Se colocó de nuevo entre las piernas con las que solía fantasear, abriéndolas más para él mientras deleitaba su vista con el pequeño tesoro completamente expuesto y húmedo. Se acercó a besarla una vez más para luego agregar. -Aunque me encantaría hacerlo piel con piel.

Lo recibió rodeándole el cuello, aferrándose a él deseando que nunca se alejara de ella. Arqueó instintivamente su espalda al sentir el miembro masculino rozando su intimidad de nuevo, ofreciéndole su cuerpo y sabía que en esta ocasión, también su alma.

Lo sintió entrar si problemas de un solo empujón, firme y profundo hasta que sus caderas chocaron, fundiéndose de nuevo mientras sus bocas se buscaban para continuar degustándose, nunca se cansaban de besarse.

Con una bella melodía romántica de fondo ambos se entregaron sin reservas, con dulces movimientos suaves y pausados. Trunks se sumergió en el cuerpo de su amada, susurrando su nombre con devoción, acariciándola con manos temblorosas, brindándole placer cuidando cada movimiento, cada estocada, tan diferente a la vez pasada, en donde la pasión y el deseo lo cegaron por completo al grado de transformarse durante el coito, sin tener en cuenta que pudiera causarle algún daño con esa acción, por fortuna no la dañó y pareció que ella lo disfrutó tanto como él, después de todo ella también tenía sangre saiyajin, nadie como ella para acompañarlo el resto de su vida.

"No quiero dejarte ir nunca" Pensó mientras le hacía el amor. Un acto que tenía muchos años sin hacer, y que ahora le parecía tan escueto lo que llegó a sentir con su ex novia Mai, nada que ver con lo que Pan despertaba en él.

En poco tiempo la estaba llevando al paraíso con todas sus atenciones, entonces sintió las paredes femeninas comprimirse, aprisionando su virilidad con los espasmos que el reconocía a la perfección, no pudo evitar alcanzarla en pocos segundos, llenando de gemidos altos la habitación, rivalizado con la melodía que apenas lograban escuchar.

Después de regularizar su respiración, Briefs rompió el silencio.

-Te amo Pan- dijo visiblemente emocionado con voz entrecortada por la emoción. Aspiró profundo en la cien de la mujer y le depositó un tierno beso. Habían durado media hora disfrutándose y dándose placer en la misma posición, pero ambos sintieron que solo habían pasado un par de minutos, querían más, sus cuerpos deseaban más.

Trunks salió del cuerpo de Pan y llevó la vista hacia el preservativo lleno de su semilla. Su miembro se estaba irguiendo de nuevo, y como no, con la diosa saiyajin que lo miraba deseosa, mostrando su desnudez con el orgullo propio de su raza, dejando a la joven tímida en algún lugar remoto. Le fascinaba cuando emergía la saiyajin y en ese momento se propuso sacarla a flote, lograr que ella vuelva a entrenar con constancia, lograr que se transforme. Porque estaba seguro de que ella también podía hacerlo, podía sentir la energía fluyendo por sus venas, lo que la hacía más deseable para él, algo que nunca sintió con ninguna otra mujer en todo el universo.

-¿Lista para la segunda ronda?- preguntó con una sonrisa de medio lado. Se levantó de nuevo dirigiéndose hacia su cartera mientras lanzaba el preservativo usado al bote de basura. Regresó hacia Pan con otro sobre entre sus labios, lo abrió sin dejar de poner atención a su mirada, le gustaba sentirse observado, la veía recorrerle el cuerpo con la vista, deteniéndose en sus lugares favoritos. Él, al igual que su padre, era un hombre vanidoso y seguro de su físico, es especial, de su virilidad, la cual se encontraba de nuevo erguida con altanería.

Se colocó el segundo preservativo y al terminar escuchó un leve suspiro, retornó la vista hacia su novia y la vio incorporarse hasta estar sobre sus rodillas frente a él, con sus labios enrojecidos de tanto besarse y el cabello revuelto.

-¿Qué pretendes? Hermosa.

Sin responderle lo jaló de un brazo y en un movimiento veloz, lo acostó boca arriba para colocarse a horcajadas sobre él. Se mordió el labio inferior mientras trazaba caricias con sus dedos sobre los músculos marcados del abdomen de su novio.

-Te voy a confesar algo- se relamió los labios acercándose a los de él, le dio un mordisco en el labio inferior y le enfrentó la mirada. -Antes de venir, estuve a punto de masturbarme pensando en ti.

Trunks abrió la boca, iba a decir algo pero ella habló de nuevo. -Y lo llegué a hacer antes, me acariciaba así…- pasó sus manos por los montes, masajeándolos con suavidad, estrujándolos y apretándolos, -me imaginaba que eran tus manos-. Comenzó a menearse sobre el falo envuelto en latex, restregando su intimidad con insistencia, llenándola de sus fluidos.

Briefs se apoyó en sus codos para poder erguirse un poco y disfrutar del espectáculo que le dedicaba su bella novia. Reconoció para sí mismo que el cuerpo de la híbrida no había sufrido cambio alguno, tal vez sus montes se percibían un poco más llenos o al menos eso le pareció, pero la veía más apetecible, más femenina.

-Ahh…

Un fuerte gemido se le escapó al estimularse con el miembro de su novio.

-Es mejor así- dijo Trunks acomodando la punta de su miembro en la entrada vaginal, la tomó por las caderas y se introdujo hasta la base. -Mucho mejor- agregó meneándola por las caderas.

Pan comenzó a menearse por sí misma, retiró de sus caderas las manos masculinas y las posicionó a cada lado de la cabeza del híbrido, entrelazando sus dedos con los de él y en esa posición lo cabalgó. Briefs cerró los ojos dejándose montar, rindiéndose gustoso mientras disfrutaba del sometimiento al que estaba siendo sujeto.

La lista de reproducción de canciones románticas se terminó sin que ambos lo notaran, solo se escuchaba la sinfonía de gemidos, besos y el rechinar de la cama. El tiempo pasó sobre ellos sin ser percibido, el mundo podría estallar en guerra y aun así no lo notarían, esa noche se dedicaron a hacerse el amor en toda la expresión de la palabra.

Dos preservativos usados se sumaron al primero en el bote de basura.

Los primeros rayos del sol amenazaban por aparecer en el horizonte, sin embargo, la pareja de híbridos se negaba a rendirse al cansancio producido por las horas que dedicaron a amarse, después de la primera tierna entrega. En las dos restantes, sacaron a flote la pasión que era producto de su naturaleza saiyajin.

-Pan…

-Mhn…- enroscó su pierna izquierda sobre las caderas de su novio.

-Gracias- le besó la frente. -Fue un sueño hecho realidad. Tú eres un sueño hecho realidad- le acarició con ternura la mejilla. -¿Sabes? Una de las cosas que no tolero de las personas es la falsedad.

Pan tragó saliva, creyó que se refería a ella y sintió su estómago comprimirse.

-Aunque no te he mentido, si he ocultado una parte oscura de mi pasado y te juro que no puedo verte a los ojos sin sentirme miserable. Necesitas saberlo… a pesar de que corro el riesgo de que me rechaces.

Pan se abrazó más hacia el cuerpo caliente del guerrero, le acarició el pecho con las yemas de sus dedos sintiendo el corazón dentro dando saltos, prueba de que tenía una lucha interna, de que era algo importante.

-Soy la persona menos indicada para rechazarte mi amor- soltó en un suave susurro.

Trunks emitió un largo suspiro antes de comenzar a hablar, la entrega de su novia esa noche le había convencido de que sus sentimientos eran correspondidos y lo mínimo que merecía la mujer, era saber a quién se estaba entregando.

-Todo comenzó el día en que me dejé secuestrar. Lo hice para divertirme a costa de esos imbéciles que se creían poderosos solo por el hecho de portar armas de fuego. Me quería mofar de ellos y luego seguir con mi vida frívola, entre comodidades y bellas mujeres rodeándome.

-Sí, suena a cómo te recuerdo en mi niñez- opinó Pan dibujando círculos con sus caricias sobre el corazón de su amado.

-Lo sé. Era un altanero que creía ingenuamente que era un héroe, solo por haber peleado contra Majin bu siendo niño, por haber tenido escuetas participaciones en algunas batallas. Me sentía merecedor de todo lo que poseía y creía que el mundo estaba bien, protegido de cualquier invasión gracias a mi padre, tu abuelo y todos nosotros. Pero ignoraba que el peor enemigo del terrícola, es el mismo terrícola.

-No tienes por qué cargar con las acciones de otros.

-Lo sé, pero tampoco quise hacer como si no pasara nada. Pan, tengo las manos manchadas de sangre y esos sujetos fueron los primeros de muchos- aspiró y exhaló hondo, -y no me arrepiento, no después de lo que presencié.

El sol resplandecía sobre ciudad Satán, donde el ajetreo siempre reinaba en sus calles. Gohan y su esposa paseaban por el gran centro comercial, habían comprado regalos para su hija y nieta. Se encontraban felices de pasar unos días de visita con ellas. Recorrieron varias tiendas comprando diversos artículos, principalmente juguetes.

-Señor Gohan. ¿Cómo ha estado?

El primogénito de Goku volteó la mirada hacia la voz que lo había llamado con tanta familiaridad, voz que recordaba a la perfección. Arrugó el entrecejo mostrando molestia al enfrentar la mirada del hombre que lo saludaba con ingenuidad.

Apretó los dientes y le respondió con voz firme. -Bien gracias. ¿Y tú? Omaru.


Fin del capítulo.

La relación entre nuestros protagonistas se hace más fuerte cada día, hasta el punto en que ya es incómodo mentir. Trunks ha dado el primer paso, ¿se animará Pan a seguirlo ese mismo día?

Me costó mucho trabajo describir el lemon con amor, creo que la perversión se me da más, espero haber transmitido los sentimientos de ambos.

Hablando de las jóvenes con las que tuvo aventuras Trunks en su juventud, la idea me vino a la mente de historias que llegué a leer en los 90s, cuando uno que otro famoso de la época, confesó que jovencitas de entre 15 y 17 años los abordaron para pasar una noche con ellos, solo por el hecho de ser famosos. Lo que sigue siendo común cuando las chicas idealizan a alguien con fama y que es atractivo. Al ser un famoso heredero, me pareció lógico que Trunks pasara por ese tipo de situaciones, en las que es muy raro que un hombre diga que no ante el ofrecimiento de jóvenes bellas dispuestas a ese juego. Sé que suena machista, pero es la realidad que se vive, de hecho, para ser honesta, yo misma lo haría si Trunks existiera y yo fuese una adolescente.

¿Ustedes lo harían?

Me pueden encontrar en facebook como siddharta creed en donde suelo soltar adelantos mientras lo voy escribiendo, también pueden ver las fotografías que utilizo para cada capítulo, las que no puedo subir aquí en fanfiction net

Espero que no se me escaparan faltas de ortografía.

Un pequeño avance del próximo:

Trunks refiriéndose a su relación con Mai.

-Yo era casi un niño y ella, ya una mujer consumada. ¿Cómo crees que me sentí al saberlo? Mai me hizo creer durante años que tenía mi edad, si no hubiera escuchado esa conversación con ese ridículo enano de su cómplice, jamás lo hubiera sabido. No puedo explicar el sentimiento de rabia que me embargó al saberlo, le entregué mis primeros besos, mis primeras experiencias y no tuvo la decencia de sincerarse conmigo. Abusó de mi inocencia, nunca se lo he dicho a nadie pero… me sentí abusado, sucio. Al saber que Mai contaba con más de cincuenta años la primera vez que me dejé acariciar por ella, sentí repulsión y asco, ya que yo tenía catorce años, y aunque ella aparentaba mi edad, no deja de ser pedofilia. Abusado, así me siento cuando recuerdo lo que tuve con ella. Es una de las razones por las que no tolero las mentiras, no estoy dispuesto a volver a ser la burla de nadie.