Un pedazo de ti – Cap12

A tropezones caminé por un piso que, por el constante rechinar parecía de madera. Hasta que llegué a unas escaleras que descendían, las cuales bajé a ciegas, estando a punto de caer en un par de ocasiones, pero unas manos me sujetaron por los hombros impidiendo que cayera de bruces, luego escuché burlas por mi torpeza.

"No se nos vaya a lastimar el niño bonito de mamá"

"No queremos que arruine su cara de princesa"

Finalmente me sentaron, no logré acomodarme ni quitarme la venda de los ojos, pues mis manos estaban siendo atadas hacia los barrotes del respaldo de la silla, dejándome vulnerable y controlado. Al menos eso creyeron al dejarme en esas condiciones, marchandose con la seguridad de que no iría a ningún lado. Ingenuos.

A pesar de no poder ver, supe que no me encontraba solo. Lo primero que mis oídos percibieron fue un quejido masculino, luego fue mi olfato el que me dio más información del lugar en donde me encontraba. Apestaba, olía a que no habían limpiado el lugar en mucho tiempo, había una mezcla de olor a heces, sudor y sangre que opacaba el de la suciedad de otra índole.

Entonces, un hombre me llamó.

**FLASHBACK**

-Oye… tú… el que acaban de traer- susurró para no ser escuchado por alguien más.

No obtuvo respuesta.

-Tsss… oye amigo- titubeó un poco, -¿viste algo que nos pudiera ayudar a salir?- se animó a preguntar con miedo.

-¿A salir?

-Sí. Cualquier cosa, alguna ventana, alguna puerta, lo que sea- dijo con nerviosismo.

-Lo siento. Tuve los ojos vendados todo el tiempo.

El hombre desconocido gimió bajo, conteniendo el llanto. -Piden mucho por mí. Temo que mi familia no pueda juntarlo- afirmó con la voz comenzando a quebrarse.

-¿Y la policía?- Preguntó con ingenuidad, recibiendo como respuesta una risa baja, seguida por quejidos de dolor.

-Ahh…- se quejó nuevamente, -esos infelices me quebraron más de una costilla- respiró con dificultad. -Creo que… que uno de ellos es policía.

-¡Imposible! Son ellos quienes los arrestan.

-No me hagas reír de nuevo… el dolor me mata- tosió quejándose de nuevo. -Tal vez eres muy joven… o muy inocente- respiró pesadamente antes de continuar. -Muchos agentes de la policía se escudan en su cargo, para cometer todo tipo de delitos.

-Pero, se supone que ellos están para cuidar de los civiles, están para hacer que se cumplan las leyes- aseguró con firmeza, pero por dentro, comenzaba a dudar de sus palabras.

-Me parece que has vivido en una burbuja. No conoces el mundo, es una pena que lo conozcas en estas circunstancias.

Un silencio se instaló en medio de los dos hombres, pero la paz no duró mucho, al poco rato, los pasos de sus captores hicieron eco en las escaleras, seguidos de risas, olor a alcohol, tabaco y otras sustancias.

-¡Ha llegado la hora de divertirnos un poco!- habló un hombre con voz hosca y rasposa, con un tono cargado de burla.

-¡No… no… por favor!- se escuchó una voz femenina, rogando con desesperación.

**FIN DEL FLASHBACK**

-Se la llevaron a jalones ignorando sus quejas. No pude ver nada por culpa de la venda, pero no hizo falta ver para darme cuenta que la tenían cautiva, al igual que yo y el sujeto con el que había tenido la breve conversación-. Tomó aire para continuar con su relato, ya para éste punto había desaparecido su nerviosismo, era catártico compartir sus demonios con ella. -Al escucharla rogar, sentí empatía. Pude percibir su miedo a través de la manera en que se desgarraba la garganta suplicando en vano.

**FLASHBACK**

-¿Qué está pasando?- Se preguntó en voz alta, comenzando a alterarle el forcejeo que escuchaba.

Un puñetazo en la mejilla fue su respuesta, el cual sintió debido a que no se lo esperaba. Aunque dolió muy poco, si le molestó la cobarde acción, ya que ellos creían que él era un terrícola normal, el cual se encontraba atado y vendado de los ojos, vulnerable.

-¡Calla la boca niño de mami!

-No lo maltrates mucho… recuerda que él nos hará millonarios- habló otro captor.

-Después de que festejemos como es debido, le daremos el primer susto a tus queridos padres-. Le habló cerca del rostro el sujeto que le había propinado el puñetazo.

Ya no dijeron más. Salieron riendo y burlándose de la mujer que llevaban a rastras consigo.

-¿Ya se fueron?- Preguntó Briefs, solo por preguntar, ya que podía percibir sus insignificantes energías en otra habitación, escaleras arriba.

-Sí. No regresarán en unas horas… pobre muchacha- masculló entre dientes. -Yo tengo una hija casi de su edad- agregó con voz entrecortada.

**FIN DEL FLASHBACK**

Fue entonces que entendí, que ya no era gracioso. Escuché lo que sucedía escaleras arriba y decidí que era hora de abandonar el juego, ya no tenía caso hacerme el débil.

En mi inocencia creía que los secuestros eran menos traumáticos, que solo pedían dinero y ya, no tenía idea de cómo era el mundo. Y ese día conocí la realidad de las personas que no poseen el don de nuestra fuerza, de la vulnerabilidad de las personas comunes.

-¿Eras muy joven?

-No tanto, ya no era un adolescente, pero no un adulto en su totalidad, a pesar de pasar de los veinte. Me faltaba por madurar.

Una suave caricia en sus músculos pectorales lo distrajo de su relato. Giró la cabeza y la observó, iluminada por los primeros destellos del amanecer, atesorando en su memoria la imagen.

-Pensarás que fui un estúpido por creer que la vida era color de rosa.

-No, pero recuerdo que no eras un santo. No te imaginaba con esa ingenuidad ya estando crecido- continuó trazando caricias. Estaba descubriendo lo mucho que le gustaba pasar sus dedos por los surcos que creaban los músculos del híbrido.

-Crecí con privilegios que la mayoría carecen, acostumbrado a que siempre había personas dispuestas a satisfacer mis caprichos. Para mí, las personas normales no significaban ningún problema, ellos no ponen en peligro el planeta, sus acciones malévolas me parecías menores comparadas con los villanos que hemos enfrentado. No quería ver más allá de la comodidad de mi posición.

Pan suspiró antes de responder. -Yo creía que los malos eran los que asaltaban bancos, solo eso. Pero eso fue cuando era pequeña y mi padre me platicaba de sus aventuras como el gran saiyaman.

-Sí, recuerdo su disfraz. Era horrendo- opinó entre risas bajas.

-¡Oye! Es mi padre de quien te burlas- le reprochó levantando el puño para amenazarlo entre risas, pero el puño fue interceptado y en menos de un segundo, tenía al hombre sobre ella, acariciándole el cabello con ternura. -¿Y qué pasó después?- Le preguntó a su novio entre besos.

-Después de desatarme y desatar al pobre hombre, el cual se encontraba severamente golpeado, me dirigí hacia donde estaban esas sabandijas y…- tragó saliva. -No quiero describir lo que vi.

Pan le acarició la espalda, brindándole el confort que necesitaba para continuar.

-Los maté Pan, a los cuatro… y lo disfruté, lo disfruté mucho- aceptó con temor de asustarla, pero debía continuar y sincerarse. -No podía dejarlos vivos.

-No debes sentirte culpable Trunks. No te juzgo- le depositó un fugaz beso en la nariz.

-Es solo que… Pan…- se acercó a su cuello para aspirar el dulce aroma de la mujer que amaba. -Esos fueron los primeros- se levantó sentándose al lado de ella. -Yo… a partir de entonces, me dediqué a hacer justicia por mi propia mano- tragó saliva avergonzado de sus acciones pasadas. -Por un par de años me dediqué a salir en algunas noches. Utilizaba ropa negra, un bonete negro para cubrir mi color de cabello tan poco común y mi rostro lo escondía detrás de una pañoleta. Aunque a mis víctimas si les mostraba mi identidad, al cerciorarme de que eran los únicos espectadores.

-¿Fueron muchos?- Se sentó al lado de su novio, intrigada por su confesión. Podía palpar el nerviosismo y miedo en sus palabras, miedo a ser rechazado, el mismo miedo que la dominaba a ella.

Briefs afirmó en silencio, con un sonido grave de su garganta.

Una menuda mano femenina se posó sobre una de las varoniles que reposaba sobre la rodilla izquierda del híbrido.

-Cuando era una joven de diecisiete años- acomodó un negro mechón detrás de su oreja, -yo solía utilizar el casco que mi madre usaba cuando era el gran saiyaman 2- una pequeña risa melancólica se le escapó, -fue muy corto ese periodo, pero ayudé un poco a la policía en asaltos y delitos menores. Me gustaba aportar mi granito de arena- agregó con voz suave, casi como un susurro.

-Pero puedo asegurar que no matase a nadie.

-Tienes razón, pero no negaré que algunos delincuentes lo merecían-. Se acurrucó a su novio. Lo sentía tenso, incómodo de tener que hablar sobre esa parte de su pasado. Sintió que debía transmitirle su afecto y comprensión, pero no encontró la manera de hacerlo. Definitivamente, contar un secreto costaba mucho trabajo, se le heló la sangre al imaginarse así de vulnerable al confesar y ser rechazada.

-Lo disfrutaba Pan, me sentía superior, invencible. Me causaba placer abrir sus entrañas y oler su miedo- tragó saliva pesadamente, -mi padre me decía que era mi instinto primitivo saiyajin.

Pan se acomodó frente al híbrido, olvidando su desnudez en ese momento. -¿El señor Vegeta lo sabe?

-Y mi madre también, solo ellos- levantó la cabeza para encontrarse con la joven frente a él, observándolo como como si fuese la criatura más pura del planeta, cuando en realidad era todo lo contrario. -Si te causo temor lo entenderé- escupió deseando no haberlo hecho.

-No tengo nada que temer de ti… excepto que me dejes de querer- se dejó caer sobre su pecho, aferrándose con sus blancas manos al cuerpo del guerrero.

-Pan. Cometí errores- titubeó, le hubiera gustado dejarlo así, pero su conciencia no lo dejaría tranquilo. -En un par de ocasiones, o… tal vez más- agregó bajando la voz, esperando que ese dato pasara desapercibido por su novia, -los delincuentes que eliminé no portaban armas de verdad, eran de juguete, aun así los eliminé- agregó en un hilo de voz.

-Dijiste que solo fue por un par de años. ¿Qué sucedió para que lo dejaras de hacer?- aspiró el aroma masculino mezclado con el suyo. Estar así con él, era como estar entre las nubes.

-Mi madre, eventualmente se enteró y… tuvimos una charla- se mordió los labios y antes de continuar esbozó una ligera sonrisa. -Me hizo darle mi palabra. Y mi padre se comprometió a encaminar mis instintos saiyajines hacia el entrenamiento. Por eso entrené una temporada con el señor Wiss y después me uní a la patrulla galáctica, para pelear contra guerreros que sean un reto, eliminar a aquellos que la ley intergaláctica lo permita y dejar que aquí en la tierra, la justicia de los terrícolas haga su trabajo correspondiente.

En silencio, Pan meditó sobre todo lo que su novio le había confesado. Supo entonces que para él era difícil revelarle esa parte de su vida, le sorprendía lo poco que lo conocía, era algo que no había visto venir ni en sueños. Era evidente la lucha interna en la cabeza del híbrido, podía sentir su vergüenza, culpa y al mismo tiempo el miedo por el rechazo.

Ese mismo sentimiento que la embargaba a ella, pero no creyó prudente desnudar su alma en ese momento. Ese momento le pertenecía a él, era él quien debería sacar todo lo que le hiciera sentir pesado hasta quedar en paz.

Deslizó sus dedos por los lacios cabellos lilas del hombre, fascinada por cada varonil detalle en su rostro. Pero lo que más le fascinaba era su interior, los diversos matices que formaban su carácter, ni malo del todo, ni bueno del todo. Perfecto dentro su imperfección.

-Comprendo el por qué te cuesta contármelo- musitó sobre sus labios, acomodándose a horcajas sobre él.

-Si tú decides…

Una mano sobre sus labios lo hizo callar.

-Shhh… ni siquiera lo pienses Trunks.

Briefs retiró la mano de sus labios para agregar. -¿No te aterra?

Pan negó con la cabeza.

-Creí que te causaría repulsión, que me querrías lejos de ti y de Arya- confesó acariciándole con delicadeza los hombros, con sus dedos pulgares.

-Todos guardamos secretos- se mordió el labio inferior y de manera involuntaria arrugó su ceño. Debía hablar, se suponía que esa era la principal razón de su visita y aun no era hora en que abría la boca. -Yo también tengo secretos- lo escupió en un débil susurro.

Briefs sonrió levemente, le pareció enternecedor que su novia buscara la manera de reconfortarlo, aun a pesar de saber sobre la existencia de su lado oscuro. Después de todo era Pan, así eran todos los Son, generosos y empáticos, siempre dispuestos a estrechar la mano de los demás, sin juzgar, sin reprochar.

Trunks se sintió el hombre más afortunado del mundo.

"Mujer… ¿qué tipo de secretos podría guardar una criatura tan generosa como tú?"

De nuevo aspiró el aroma del cabello de Pan. Cómo le gustaba su lacio cabello, así como lo llevaba, corto, apenas rozando sus hombros y con el largo flequillo que solía retirar constantemente de sus ojos, siempre acomodándolo detrás de su oreja derecha, pero el rebelde mechón negro insistía en colarse a su frente de nuevo. Era una guerra sin final que a él le divertía observar.

Ya con el alma desnuda y su conciencia tranquila, quiso abordar otro tema que tenía rondándole la cabeza desde hacía unas cuantas semanas.

-Pan…- aspiró de nuevo y aprovechó la cercanía para besarla con sutileza, como si se fuese a quebrar al contacto.

¿Cuánto tiempo tenía ya sin besar de esa forma tan dulce? Antes de Pan no lo recordaba, tal vez en los inicios de su relación con Mai, cuando estuvo o creyó estar enamorado.

-A pesar de que solo somos novios.

"Por el momento"

-Quiero que sepas que para mí sería un honor que Arya llevara mi apellido. Quiero ser la figura paterna que ella necesita.

Un silencio se instaló entre los híbridos, el cual pareció eterno para el hombre, pero demasiado corto para la mujer.

-Ella es pedazo de ti. Y juro que haré todo lo posible para protegerla, déjame ser un padre para ella-. Le besó la frente, -para protegerlas.

-Trunks- le acarició el mentón, el cual siempre tenía curiosamente rasurado a la perfección.

"Es ahora o nunca"

-Trunks. Nada me haría más feliz y eso porque en realidad ella…

-Es adorable- la interrumpió hablando sobre esos labios que adoraba besar, esos que cada día encontraba más tentadores. -Pan, hace tiempo que no me sentía así- se relamió los labios dudando en tomarla de nuevo o hablar. Tenerla sobre él, sin ninguna tela entre sus pieles, era casi imposible no desear repetir el encuentro que habían tenido minutos antes. Pero debía continuar, si iba a soltar lo que le causaba tanto peso sobre su alma, lo soltaría todo de una vez. Quería estar limpio de trabas mentales antes de entregarse de nuevo, porque él también se había entregado, no solo había tenido sexo como aquella vez, poco más de tres años atrás.

-Trunks, es preciso que me escuches…- insistió haciéndose escuchar por el hombre que comenzaba a trazar líneas con caricias en su espalda.

-Sí. Pero antes quiero que sepas que me has devuelto la confianza que perdí hace años. Admito que salí y me acosté con varias mujeres, que nunca tuve problemas para que me siguiera la que se me antojara, pero a pesar de eso yo siempre me sentí inseguro- hizo una pausa y detuvo sus caricias en la espalda baja de su novia, -no tenía la certeza de que estuvieran conmigo por mí, por mi dinero o por mi posición social. Es por eso que me negaba a tomarlas en serio, tenía miedo de enamorarme de la incorrecta, como sucedió con Mai-. Suspiró hondo, inundando sus fosas nasales con el dulce aroma de la mujer que amaba. Había un sentimiento que nunca había compartido con nadie, ni con sus padres, quienes tenían pleno conocimiento de su bestia interna, como él llamaba a su primitivo instinto violento, heredado por su sangre saiyajin. Pero ignoraban otro detalle de su hijo, la verdadera razón por la que había terminado su relación con Mai.

-Yo era casi un niño y ella, ya una mujer consumada. ¿Cómo crees que me sentí al saberlo? Mai me hizo creer durante años que tenía la misma edad que yo, si no hubiera escuchado la conversación con ese ridículo enano de su cómplice, jamás lo hubiera sabido. No puedo explicar el sentimiento de rabia que me embargó al saberlo. Le entregué mis primeros besos, mis primeras experiencias y no tuvo la decencia de sincerarse conmigo. Abusó de mi inocencia, nunca se lo he dicho a nadie pero… me sentí abusado, sucio. Al saber que Mai contaba con más de cincuenta años la primera vez que nos tocamos... sentí repulsión y asco, ya que yo tenía catorce años, y a pesar de que ella aparentaba mi edad, no deja de ser pedofilia, pues mentalmente ella era una adulta, con malicia y la experiencia que yo carecía- tragó saliva pesadamente, la voz comenzaba a temblarle, le costaba admitirlo en voz alta, inclusive le parecía que podía prestarse para burlas. -Tal vez suene hipócrita, pues no negaré que lo disfruté en el momento, y mucho. Pero en ese entonces yo ignoraba la verdad y es por eso que me siento... abusado, exactamente así me siento y… me da mucha vergüenza admitirlo- tomó aire antes de continuar, se estaba despojando de sus secretos y le hacía sentirse bien. -Esa es la principal razón por la que no tolero las mentiras, no estoy dispuesto a volver a ser la burla de nadie- finalizó visiblemente afectado.

Pan se limitó a acariciarle el rostro, su semblante duro le encendió una alarma en su cabeza. Nunca imaginó que estaba tan lejos de conocerlo, a pesar de jactarse de tratarlo desde niña.

-¿Ibas a decirme algo?- Habló Trunks, sacando a Pan de sus reflexiones.

-Ehh…

"¿Qué hago? No creo que sea el momento apropiado para soltarlo… no quiero que me odie"

-Te quería decir que…- se mordió las mejillas, -serás un gran padre.

"Cobarde" Se recriminó.

-Eso espero- le tomó las manos y las colocó sobre su pecho, -ella merece un buen padre. Tal vez nunca ocupe el lugar que el imbécil de su padre biológico dejó, pero podrá contar conmigo para lo que necesite… siempre.

-¿Imbécil?

-Sí, es un imbécil. No sabe de lo que se está perdiendo.

Pan negó con la cabeza y le abrazó, rodeándolo con sus brazos, acurrucándose sobre un hombro de su novio, aferrándose a su calidez.

-No digas esas cosas.

"Tú no eres un imbécil mi amor"

Trunks la sujetó con más fuerza, envidiaba a ese sujeto, lo envidiaba desde el momento en que descubrió sus sentimientos hacia la joven. Recordaba a la perfección la manera en que lloró por él, el dolor en sus ojos, la decepción. Tal vez por eso se identificó con ella, debido a que él mismo sabia de primera mano lo que era ser engañado, no de la misma manera, pero al fin de cuentas fue engaño. Tenían eso en común, lo que le brindaba la certeza de que ella era sincera y siempre lo sería.

-Pan. Eres la luz que me hacía falta- le acarició el cabello, -me has devuelto la confianza, a tu lado puedo confiar que es verdadero lo que tenemos y no una farsa.

La culpa y el miedo invadieron las entrañas de Pan. Nunca antes estuvo tan arrepentida por haber mentido y nunca tuvo tanto miedo de hablar. Estaba entre la espada y la pared, temía que si abría la boca sería rechazada en ese preciso instante, arrancada de los brazos del hombre que amaba, el cual actuaría como un león herido.

Sorbió su nariz sin poder detener las lágrimas.

-Nunca dejes de quererme Trunks- dijo entre sollozos, resignándose a que una vez más, tendría que guardar silencio. -Pase lo que pase, no dejes de quererme.

-No tengo razones Pan.

Lejos de sentir alivio, su miedo incrementó, aún más.

"¿De tener razones Trunks? Seguro que me aborrecerías"

Se limpió las lágrimas con la firme decisión de írselo soltando poco a poco, esperando que de esa manera él pudiera entenderla y creer en su arrepentimiento. Lo besó como si fuera la última vez, el miedo a perderlo era tan real y tangible que deseaba llenarse de él, beber hasta la última gota de todo lo que le ofrecía.

-Tómame de nuevo Trunks- se meció tímidamente, frotando su intimidad con el miembro a medio despertar del saiyajin.

-No te voy a tomar.

Lo escuchó responder con voz ronca, debido a todas las emociones juntas que se arremolinaban en su corazón.

-Te voy a hacer el amor- agregó fusionando sus labios con los de ella, aspirando su aliento, arrancándole suspiros con cada caricia. Deseaba transmitirle sus sentimientos a través del acto carnal, sentía la urgente necesidad de hacerlo y por primera vez en más de diez años, se entregó por completo a una mujer. De esa manera, ambos tocaron el cielo de nuevo.

-¡No corras Arya!- Intentó en vano tomar la mano de su hija.

-Como si te fuera a hacer caso.

Pan resopló ruidosamente. -Es un caso perdido- agachó la cabeza con resignación mientras observaba a su hija llegar a la puerta con impaciencia.

-Tú tienes la culpa por ser tan permisiva.

Subieron un par de escalones y llegaron a la puerta, donde Arya ya intentaba alcanzar la manija.-Ya lo sé- abrió la puerta de su casa y de inmediato, la pequeña saiyajin entró dando saltos directo a su habitación, hacia el castillo de sus muñecas, su juguete favorito en las últimas dos semanas, desde que su tío Trunks se lo obsequió.

Evelyn se sentó en el sillón individual, observando con picardía a su amiga. -¿No me vas a contar?

-¿Qué?- Fingió demencia, sentándose frente a ella después de despojarse de sus zapatos y dejarlos al lado del largo sillón, el mismo en donde dos días atrás se había besado con su novio aquel día lluvioso que recordaría el resto de su vida.

-No te hagas Pan- entrecerró los ojos sonriendo con picardía. -…Tiene muy buen cuerpo-. Al ver que su amiga levantó las cejas, negó haciendo exagerados movimientos con las manos. -No lo mal interpretes Pan, pero siempre es bueno recrearse la vista con... cosas bonitas, ¿no crees?

La hija de Gohan escondió la cara detrás de un cojín, ruborizándose al recordar la manera en que su amiga la había sorprendido con su novio en calzoncillos.

-No puedo negarlo- aceptó entre pequeñas risas tímidas.

-Honestamente, está buenísimo… ¿y qué tal? Si más no recuerdo, hace tres años solo me contaste que te dejó sin aliento- levantó las cejas insistiendo, -eres cruel al no dar más información- agregó con un puchero juguetón.

Pan tomó aire negando con la cabeza. -No te voy a dar más detalles, no seas curiosa- aseveró aguantando la risa que le provocaba los gestos de su mejor amiga.

-¡Eres una mala amiga!- chilló lanzándole un cojín.

-¡Oye! ¿No tuviste suficiente con ver a Trunks casi desnudo?- el color en sus mejillas subió a un tono más rojo.

-Por supuesto que no. Es una celebridad muy hermética, es muy tentador tener jugosa información que nadie más posee. ¡Eres injusta!

-No puedo soltarle nada a la prensa- giró su cabeza siguiéndole el juego, pero su amiga lo tomó como atisbos de desconfianza.

Evelyn se levantó para sentarse al lado de Pan, mirándola fijamente a los ojos. -Si te fuera a traicionar, ya hubiera publicado sobre el verdadero padre de tu hija.

Pan retornó la vista hacia ella y no pudo evitar sentir una opresión en el pecho.

-Créeme que me hubieran pagado mucho, inclusive me hubieran ascendido por un chisme de ese calibre-. Le tomó una mano, apretándola fuertemente antes de continuar. -Pero tu amistad es primero.

Los ojos se le humedecieron a la híbrida. Era verdad que su amiga y confidente guardaba todos sus secretos, a pesar de trabajar para una de las revistas de noticias de la farándula más famosas de la ciudad. Y en ninguna ocasión abrió la boca, ni para revelar el más mínimo detalle de la vida de la nieta de Satán.

-Perdona si te ofendí… soy una idiota- musitó lanzándose hacia su amiga para abrazarla.

La castaña le correspondió el abrazo dándole unas palmaditas en la espalda. -Disculpa aceptada. Debí haber grabado la llamada… la revista se vendería como pan caliente con la fotografía de Trunks Briefs en ropa interior- alejó a su amiga para abanicarse con las manos. -Ese hombre está que arde. Si me consigues una foto, te ganarías una buena comisión… piénsalo- le cerró un ojo, divirtiéndose a costa de su amiga.

-¡Evelyn!- Chilló entre risas tomando el cojín más próximo para lanzarlo con suavidad sobre el rostro de su amiga.

-Sería tu obra caritativa. Harías felices a muchas, muchas mujeres- sonrió mostrando sus dientes con mirada traviesa.

A lo que su amiga respondió rodando los ojos, comenzando a arrepentirse por haberle contestado la llamada, aquella mañana en casa de su novio.

**FLASHBACK**

La luz del sol brillaba en todo su apogeo a diferencia del día anterior. Los híbridos habían pasado la mañana jugueteando y bromeando mientras preparaban el desayuno, el cual les vino de perlas después de toda la energía gastada durante la noche.

Pan se levantó estirándose con pereza y avanzó hacia la ventana, mientras el híbrido la observaba embobado desde la desordenada cama.

-Eres poesía para mis ojos, con verte vistiendo solo mi camisa, tengo para morir en paz.

La hija de Gohan retornó su vista hacia el guerrero saiyajin semidesnudo.

-Poesía es verte en ropa interior- le respondió antes de continuar caminando hacia la ventana, iba a correr las persianas, pero un par de brazos masculinos le rodearon la cintura, deteniendo su paso.

-Báñate conmigo- le susurró al oído, a modo de súplica.

Pan se mordió el labio inferior, la idea le pareció deliciosa, era la manera perfecta de terminar la velada al lado de su novio. Justo en el momento que le iba a responder, sonó su celular.

Aunque dudó por unos segundos, atendió la llamada por costumbre.

-Hola Pan- la saludó a través de la pantalla.

-Hola- regresó el saludo, acomodando el celular de tal forma que solo se viera su rostro en la pantalla, mientras tanto, con la mano libre se abotonaba la camisa. Su amiga tenía la costumbre de hacerle video llamadas, ya estaba acostumbrada a eso.

-¿No estás en tu casa?- Inquirió al ver una ventana desconocida. Luego, le llamó la atención que su amiga lucía encantadoramente despeinada, con un ligero rubor en las mejillas y una actitud que descifró como nerviosismo. -¡Ahh ya veo!- entrecerró la mirada, -¿interrumpo algo?

La hija de Gohan abrió la boca pensando en hablar, pero no salió palabra alguna de su boca. De pronto se sintió como cuando de niña, sus padres la descubrían haciendo alguna travesura.

-Muy buen día Evelyn.

Saludó un sonriente Trunks detrás de Pan, sin ocultar que no llevaba puesta ninguna camisa, al contrario, se colocaba justo en la mira de la cámara con el fin de abochornar a su encantadora novia.

-Buenos días señor Briefs- le respondió sin poder evitar levantar las cejas al verle los hombros desnudos y su cabellera despeinada, al igual que su amiga. -Una disculpa… creo que sí interrumpo algo.

-¡No! No, nosotros no hacíamos…- Pan se apresuró a decir avergonzada por la situación.

-Acabamos de tomar el desayuno. Y no, no nos encontrábamos haciendo algo más… pero no sería mala idea- agregó Briefs, sonriendo de lado con descaro.

-¡Trunks!- Chilló su novia regañándolo y en una fracción de segundo, le fue arrebatado su dispositivo mientras escuchaba las carcajadas provenientes de la castaña.

-No seas descortés con tu amiga- Trunks levantó el celular para evitar que le fuese arrebatado, revelando en la imagen su abdomen desnudo.

-Cuidado con la manera en que mueve el celular señor Briefs, no querrá mostrar más de su desnudez- le advirtió la amiga de su novia.

-No me encuentro desnudo, señorita- respondió apuntando el resto de su anatomía con la cámara, mostrando sin descaro y orgulloso de su cuerpo, que solo vestía sus ajustados calzoncillos en color azul marino, mientras se escuchaban los gritos en el fondo de la joven híbrida, quien escandalizada y apenada, le rogaba a su novio que le regresara el dispositivo.

Para la mala suerte de la castaña, el empresario obedeció la petición de su novia, dando fin a la charla, que terminó con un luego te llamo por parte de la joven madre.

**FIN DEL FLASHBACK**

-Olvida esa llamada.

-Pan…- bromear con la híbrida siempre era divertido, pero había otro asunto más importante que la vida íntima de su amiga, uno que involucraba a su hija. No quería presionarla, pues sabía que Pan no reaccionaba positivamente a la presión, pero le preocupaba la manera tan irresponsable en que estaba llevando su gran secreto y temía que en cualquier momento, esa irresponsabilidad, terminaría por estallar, dejándola herida. -¿Por qué no se lo has dicho? ¿Crees que la va a rechazar? No encuentro otra razón para continuar mintiendo.

La híbrida cerró los ojos suspirando. Ahora más que nunca, tenía la certeza de que no rechazaría a Arya, al contrario, pero… ¿y a ella? Tragó saliva con dificultad, el solo pensarlo le helaba la sangre.

-No Evelyn, no la rechazaría- sorbió su nariz ruidosamente y se mordió los labios. Tenía que confesarlo, necesitaba más que un consejo, necesitaba sentirse comprendida. -¿Qué crees que me pidió?- dijo con voz comenzando a quebrarse.

-¿Matrimonio?- Respondió dudando en acertar.

-No- sorbió su nariz. -Quiere que Arya lleve su apellido, quiere ser la figura paterna que a ella le falta.

Antes de que la castaña pudiera articular palabra alguna, se escuchó el timbre de la puerta principal.

-¿Esperas a Briefs?

-No. No espero a nadie- se levantó extrañada hacia la puerta y al abrir, el corazón se le fue a la garganta.

-Hola Pan, esperamos no ser inoportunos- la mujer saludó a la híbrida, examinándola con suma curiosidad, habían pasado un poco más de tres años de la última vez que la vio y parecía que el tiempo no pasaba por la nieta de Satán.

Pan no supo cómo reaccionar, se quedó estática en su lugar, limitándose a observar a la pareja recién llegada.

-¿Podemos pasar?- Habló el hombre, comprendiendo que su ex novia se encontraba en una especie de traba mental, debido a su inesperada visita.

La hija de Gohan meneó la cabeza, regresando a la realidad. -¿Qué los trae por aquí?- Cuestionó con hostilidad. Era evidente que no los quería en su casa.

-Vimos a Gohan en ciudad Satán- endureció su grisácea mirada, esa que tiempo atrás le movía el piso. -Quiero conocerla… quiero conocer a mi hija.

La garganta se le secó a Pan, se relamió los labios intentando humedecerlos antes de hablar.

-No sé de qué hablas-. Quiso cortar la plática de una vez, de lo contrario, continuaría mintiendo y no encontraba la forma de enfrentarse con las consecuencias de sus erróneas decisiones pasadas. -Buenas tardes- intentó cerrarles la puerta, pero el joven detuvo la puerta.

-¿Quieres que tu padre esté presente? Estoy enterado de que viene en unos días. Me pregunto si con él como testigo, serías capaz de negarte a hablar conmigo.

-Omaru. Quedamos en que no volveríamos a buscarnos- insistió esperando despertar, porque eso debía ser una pesadilla.

-Entiendo que no quisieras vernos, inclusive llevando un hijo mío en el vientre.

-¡No es tuya!- Exclamó demostrando desesperación, lo que alertó a su amiga y en segundos estuvo a un lado de ella, presenciando la razón por la que la amable joven estaba perdiendo los estribos.

-¡Hagan el favor de largarse de aquí! No son bienvenidos.

-¿Acaso continuas ardida sin poder superarlo?- escupió Mirely con sorna.

Pan tomó aire buscando tranquilizarse, si quería salir de ese embrollo, debía estar tranquila.

-Bien… hablemos- resignada suspiró, intercambiando cómplices miradas con Evelyn, quien le recriminó en silencio.

-¿Quieres que yo hable?- Sugirió la castaña, intuyendo que su amiga no encontraba por dónde comenzar y tenía razón, por lo que una ayuda no estaría de más.

-No. Es mi responsabilidad- dijo justo antes de invitar a pasar a los recién llegados. Por suerte que la pequeña se encontraba muy entretenida con su juguete, el que su verdadero padre le había regalado con mucho cariño.

Los cuatro se sentaron en los sillones de la sala. Omaru no pudo evitar escanear con su vista el lugar y no pasaron desapercibidos unos peluches y juguetes de niña decorando graciosamente algunos muebles. Por primera vez desde su charla con el híbrido docente, experimentó un sentimiento reconfortarle en el pecho.

El hombre se aclaró la garganta. -Comencemos por el principio…- habló con voz firme, haciéndose escuchar por las féminas, en especial por su ex novia. Se encontraba molesto y extrañado, pero como era costumbre en él, se mostraría apacible y sereno. -¿Por qué no me buscaste?

Revisó el documento una vez más, cerciorándose de que todo se encontrara en orden. Cerró el folder y lo apretó contra su pecho.

"Nunca me había emocionado tanto al firmar un documento"

Sonrió tontamente, orgulloso de su decisión, la cual apoyaba toda su familia.

"De ahora en adelante tendrás una responsabilidad enorme. Y será para toda la vida, aunque tú y Pan llegaran a terminar su relación, Arya continuará llevando nuestro apellido"

Recordó las palabras dichas por su madre, en la ocasión que le informó sobre su decisión de reconocer legalmente a la hija de su novia como propia.

Su corazón desbocado latía con emoción, haciéndolo transpirar incómodamente, deseaba desabrocharse la corbata para estar más cómodo, pero debía estar impecable al llevar los papeles a su amada.

El camino le pareció eterno, cosa rara, pues siempre disfrutaba del trayecto hacia el lado contrario de donde se encontraba su propia casa.

-Al fin llegué- suspiró feliz de ver la propiedad de la asistente de su madre. Ya quería ver la cara de sorpresa que de seguro podría Pan, al momento de ver con sus propios ojos los papeles firmados por el híbrido. Ya solo faltaba la de ella.

Suspiró antes de avanzar hacia a puerta de esa casa que él consideraba como su nuevo hogar. Se ajustó la corbata y pasó sus dedos por los eternos mechones rebeldes de sus lacios cabellos, luego presionó el timbre.

La sonrisa de oreja a oreja que llevó todo el camino se le borró al abrirse la puerta y ver a Pan con los ojos rojos, parecía haber llorado por largo rato. Y sin palabras de por medio, intuyó las razones del llanto en esos orbes negros que adoraba con devoción.

-¡Trunks!- Se arrojó a los brazos del híbrido, hundiendo su nariz en la fina tela de la corbata recién ajustada, dejando en ella un rastro de dolorosas lágrimas.

Briefs la acunó en sus brazos, como si con ese acto la protegiera de cualquier daño que la amenazara.

-Aquí estoy mi amor. No llores más- quiso consolarla, sintiéndose inútil y confundido. Solo una razón podía existir para que ella estuviera así de afectada.

-¿Está bien mi niña?- Preguntó automáticamente, ya la consideraba su hija. Solo por el hecho de ser, un pedacito de la mujer que amaba.

. …. …. …. …. …. ….

Fin del capítulo.

Espero sea de su agrado el giro que va tomando la trama. Solo puedo decir que se acerca el momento en que Trunks descubra la verdad, posiblemente d capítulos.

¿Tienen alguna teoría de cómo será?

Muchas gracias por su espera y comentarios, lo agradezco muchísimo.

. …. …. …. ….

Hace unas semanas puse en mi facebook un avance de una nueva historia que tengo en la cabeza, la cual aún no publicaré, pero mientras tanto iré construyendo.

Es muy diferente a lo que he escrito, es un Trupan que se lleva a cabo en un universo en donde sigue existiendo el planeta Vejita, y Trunks es el príncipe de los saiyajines. Un príncipe egocéntrico y orgulloso que no será tan amable como el Trunks terrícola. Espero les guste el intro.

Y si gustan seguirme en facebook. Allí subo adelantos e ilustraciones referentes a los fanfics, que en fanfiction net no puedo publicar debido al formato del archivo.

Sin más por el momento, les dejo un fragmento de:

Obligaciones de princesa

El aire le faltaba, las piernas le temblaban y las lágrimas comenzaron a nublarle la vista. Corrió lo más veloz que pudo, sus pies se tornaron torpes por el miedo, tanto que se torció un tobillo al errar en uno de sus pasos, pero no podía darse el lujo de pararse a revisar su tobillo.

Con dolor en cada pisada avanzó, perdiéndose entre la multitud que abarrotaba el mercado a esas horas, se agachó y tapó su rostro con la tela parda que usaba para cubrir su negro cabello, distintivo que la diferenciaba del resto de habitantes en ese pequeño planeta. Quería ser invisible, debía serlo para no ser descubierta y obligada a regresar al planeta Vejita, en donde comenzó su desgracia a la edad de quince años. Ahora, dos años después de su huida, volvía a sentir miedo, terror.

"Espero que no me haya visto"

Se repitió constantemente, engañándose. Él la seguía, la buscaba con insistencia entre la multitud, por fortuna para ella, su padre le había enseñado a esconder su ki, hacerlo imperceptible, pero para eso debía permanecer tranquila. Tragó saliva pesadamente, caminó a paso lento, cojeando por el dolor que le atormentaba su tobillo. Escondida entre el mar de personas suspiró con dificultad, tratando de controlar el llanto que insistía en estallar. Debía ser fuerte, debía escapar.

No solo por ella, también por sus padres. El reino del planeta Vejita había puesto una amplia recompensa a quien diera detalles sobre la ubicación del híbrido saiyajin llamado Gohan, su mujer terrícola Videl, y la única hija que habían concebido. Si eran encontrados por el rey Vegeta y su primogénito y heredero al trono, serían ejecutados en público, al menos su padre Gohan tenía sentencia de muerte por traición hacia el príncipe Trunks. Eso decían los comunicados que llegaron a sus manos dos años atrás, cuando recién escaparon del planeta de los saiyajines.

Logró escabullirse con éxito entre las viejas carpas del mercado, hasta llegar al barrio antiguo en donde habían estado viviendo, refugiados por habitantes del insignificante planeta, tan insignificante que no figuraba entre los que tenían cualquier tipo de transacción comercial con el gran imperio saiyajin. Solo servía para hacer paradas forzosas en caso de que alguna nave lo necesitara, pero al ser un planeta pobre, con limitaciones en su tecnología, generalmente era ignorado y despreciado.

"¿Qué hace él aquí?"

Se preguntó la adolescente mientras caminaba disimuladamente entre los angostos callejones fangosos de las afueras de la poblada ciudad.

"¿Le habrán avisado que vivimos aquí? Es imposible"

Asomó sus negros ojos entre la tela que la cubría como al resto de habitantes de dicho planeta, vestimenta que le beneficiaba para pasar desapercibida, ser una Raeliana más.

La pequeña cabaña que había sido su hogar en los últimos dos años se encontraba a unos cuantos pasos más. Podía escuchar su corazón, lo sentía saltar desbocadamente, inclusive creyó que se le saldría por el pecho y quiso vomitar. Se llevó las manos a la boca mientras controlaba su respiración, si vomitaba llamaría la atención y era lo que menos deseaba. Al menos las lágrimas habían dejado de brotar. Respiró hondo y continuo su andar con calma, soportando el punzante dolor a cada agonizante paso que daba. Ella ignoraba que a lo lejos, sobre el techo de una de las humildes construcciones, un par de ojos azules la tenían ubicada.

No tenía escapatoria.

Finalmente entró al humilde espacio que llamaba hogar. Al entrar se despojó de la manta que estuvo cubriendo su cabello todo el tiempo, se apoyó con ambas manos sobre la mesa y soltó un quejido de dolor mientras levantaba levemente el pie lastimado.

No tuvo tiempo para acomodarse a revisar su tobillo, cuando escuchó la puerta a sus espaldas abrirse de golpe.

Con prisa tomó de nuevo la manta, con intención de cubrirse de nuevo, pero le fue arrebatada con violencia.

-Me alivia saber que mí mujer se encuentra con salud.

Pan no volteó a ver el dueño de la voz. Cerró los ojos aguantando la respiración, deseando despertar, deseando que fuera una de tantas pesadillas que tuvo desde su huida.

-¿Dónde está el traidor de tu padre?- gruñó con voz amarga y firme.

Pan tragó saliva permaneciendo inmóvil, solo se escucharon las dos gruesas gotas de lágrimas caer sobre la mesa y probablemente su corazón saltando desbocado.

-Sé que el cobarde puede ocultar su insignificante ki- dijo escaneando el lugar con la vista.

De nuevo, Pan no contestó.

-Si no me lo dices, soy capaz de matar uno por uno a los gusanos que habitan este inmundo planeta hasta dar con él- le advirtió acercándose hasta quedar a un par de pasos de la adolescente.

-Él… él no está aquí- tomó aire para continuar, ya no había escapatoria y tenía que ser inteligente, no podía permitir que su padre terminara en manos del príncipe. -Me refiero al planeta, él y mi madre tuvieron que salir a recolectar un material a otro planeta- respondió con voz baja, casi con pena de hablar.

El príncipe la giró por los hombros para verla a la cara, ella desvió la mirada hacia el suelo, le costaba verlo directamente, principalmente después de lo sucedido dos años atrás.

Una mano en la barbilla le levantó el rostro y ella cerró los ojos, como si así pudiera escudarse de él.

-Has crecido.

Lo escuchó hablar.

-Tu rostro luce más adulto. Supongo que tu cuerpo también ha madurado- agregó acercándose a su cuello, gruñendo molesto.

Pan apretó los ojos tragando saliva, esperando que en cualquier instante acabara con su vida, pero en lugar de eso lo escuchó olfatearla.

-¿Alguien te ha tocado en estos años?

El aire comenzó a faltarle a la joven, las piernas le temblaron y tuvo que sujetarse de la mesa.

-¡Contesta!- Ladró alejándose un paso, comenzando a recorrer con la vista el humilde lugar.

-No sé de qué habla- respondió en un hilo de voz. El hombre le aterraba, eso en gran parte por historias que su padre le había relatado.

El príncipe la sujetó por la cintura para olfatearla con descaro, su cuello, sus hombros, su pecho. Restregó su nariz en el cuerpo de la joven buscando cualquier rastro que no fuese de ella, una vez convencido de que no había nada extraño, la soltó.

-Te has portado bien. Al parecer ningún otro macho te ha puesto las manos encima- dijo con soberbia. La muchacha logró entender a lo que había estado refiriéndose el príncipe y un sentimiento de indignación se apoderó de ella, brindándole el valor que le estaba haciendo falta.

-¿Cómo se le ocurre semejante cosa? Después de…- giró la cabeza con vergüenza, -…aquello, lo que menos quería era tener nada que ver con ningún otro macho- finalizó volteando a mirarle fijamente por primera vez desde su rencuentro.

El príncipe sonrió burlesco. -Me agrada ver de regreso a la joven con carácter que conocí, uno de los motivos por los que te hice mi princesa.

-¡Yo no princesa de nada! Usted tiene un compromiso con su prima desde que eran niños- le escupió caminando hacia el otro lado de la mesa, poniéndola en medio de los dos, como si eso le fuera a servir de escudo.

…. …. …. …. …. ….

Hasta aquí parte del primer capítulo, espero les agrade éste Trunks mucho más saiyajin. Conforme avance la trama, se irá revelando cómo es que Bulma y Vegeta se unieron y terminaron siendo los reyes del planeta Vejita. Lo tengo todo en mi cabeza, espero no se me olvide.

Una cosa más… ésta historia la publicaré a la par de Esperanza, una vez que termine los que estoy escribiendo. Pero no podía esperar más para soltarles un poco que lo que se me ocurrió.

Buen día a todos.