Un pedazo de ti – Cap13

Leyó por última vez el documento sobre su escritorio, dudando en imprimir su firma. No deseaba hacerlo, necesitaba más tiempo para arreglar el enredo en el que se encontraba metida hasta el cuello, cerró el folder con prisa y lo guardó en un cajón. Jamás firmaría semejante disparate.

-Soy una grandísima imbécil- masculló odiando su cobardía.

No tuvo más tiempo para continuar profiriendo ofensas en su contra, el sonido de su teléfono móvil la sacó de sus cavilaciones. Hizo una mueca de fastidio al ver quien era la persona que llamaba, lo que menos necesitaba en esos momentos, eran los regaños de su amiga, que aunque fuesen bien intencionados, la abrumaban.

-Hola- contestó con desgano.

-¿Estas ocupada?- inquirió al extrañar la jovialidad con la que solía contestar la híbrida.

-Algo- respondió comenzando a sentir remordimiento por la manera tan cortante, en que le contestó la llamada, por lo que decidió arreglarlo siendo más cortés. -Pero puedo darme unos minutos para escucharte.

-Bien… ehh…- no encontraba cómo abordar el tema, sabía de primera mano que a su amiga le irritaba hablar de cierto asunto en particular, no quería parecer entrometida, pero en realidad le preocupaba, especialmente la pequeña Arya. Y aunque su amiga no estuviese de acuerdo, intentaría sacarla del lodazal, antes de terminar ahogándose y ahogando a la niña inocente.

-¿Quieres saber qué hablé con Trunks?- intuyó.

-Solo quiero saber si ya le dijiste la verdad, a él y a Omaru.

Pan comenzó a sobar el puente de su nariz, soltó aire con fastidio, no podía huir del sermón que le esperaba. -No Evelyn, no pude decírselo- confesó a sabiendas de la reprimenda que le esperaba por parte de su confesora.

Un silencio de algunos segundos se instaló en medio de la comunicación, hasta que la mayor decidió romperlo.

-¿Piensas continuar con la farsa? ¿Cuánto tiempo crees poder hacerlo? Porque yo creo que no será por mucho tiempo.

-No se ha dado el momento- fue su escueta respuesta.

-Por lo que veo nunca se dará.

-No empieces Evelyn- rodó los ojos como si la tuviese en frente.

-Pan… sabes que mi intención no es fastidiarte.

La nieta de Goku suspiró. A pesar de que le molestaba la insistencia de Evelyn, le era de gran ayuda hablar con ella, exponer aquello que le causaba pesar en su interior. Era terapéutico sacarlo, aunque luego recibiera crudos regaños.

-Le dije a Trunks lo que sucedió cuando fue Omaru a la casa, lo que me dijo y su intención de ejercer su papel de padre… obviamente omití el hecho de que Omaru no sabía que estuve embarazada… ya vez que se supone que él no quiso saber nada del bebé al, supuestamente enterarse.

-Ya me sé esa mentira de pies a cabeza, no hace falta que me lo recuerdes- espetó como cuando una madre reprende a una hija, -Entonces, ¿harás lo que le dijiste a Omaru?

-Obvio que no- resopló ruidosamente, -ya comencé a preparar a Trunks para soltarle la verdad… pronto- se levantó de su escritorio, caminó hacia la puerta y cerró el seguro. No le convenía que alguien entrara y escuchara parte de la conversación.

-Entonces, ¿ya sabe que Omaru quiere reconocer a su hija, digo… a tu hija?

-Sí. Te lo contaré- tomó asiento de nuevo y recargó su peso en el respaldo. -Por favor, no me regañes, tal vez te suene infantil pero… necesito ser escuchada y comprendida. Créeme que me siento fatal- dijo con voz afligida.

**FLASHBACK**

Se abrazó al híbrido de cabellos lilas por unos cuantos minutos, lloró todo ese tiempo de manera desconsolada, aferrándose a su novio, con miedo de que se esfumase si lo soltaba, así permaneció hasta que por fin cesaron las lágrimas.

Sorbió su nariz antes de hablar. -Omaru estuvo aquí- musitó con temor.

Briefs abrió la boca desconcertado, en eso, una idea le cruzó por la cabeza, una idea que le indignó.

-¿No me digas que el bastardo pretende quitártela?- la alejó por los hombros, solo lo suficiente como para analizar su reacción. -Porque de ser así, juro que lo mato y créeme que no me temblará la mano hacerlo- habló con los ojos inyectados de ira, inclusive su ki ascendió en un segundo.

La joven se mordió los labios negando con la cabeza, lo que menos necesitaba era causar la muerte de un inocente debido a una mentira, ya tenía suficiente con el remordimiento por haber mentido. Estaba cansada de inventar una nueva historia para tapar sus embustes pasados, no podía continuar postergando lo inevitable, pero presentía que su novio no se encontraba listo para saberlo, no después de haberse enterado del daño que le causó conocer el secreto de su anterior pareja Mai. Por eso tenía pensado prepararlo, para que la noticia no le cayera como un balde de agua fría, pero la aparición del supuesto padre de Arya le arruinaba los planes.

-Ven- extendió la mano.

Trunks se dejó guiar hasta la sala de estar. Pan le indicó que tomara asiento, pero él lanzó al sillón el folder que llevaba en la mano izquierda, para acunar el rostro de la mujer entre sus manos.

-¿Por qué razones te buscó ese hijo de puta?- inquirió con las venas de las sienes saltadas. Le dolía verla con los ojos hinchados, prueba inequívoca de que estuvo llorando por largo rato.

Pan tomó una gran bocanada de aire para calmar sus nervios. Tuvo la intención de hablar con la verdad, pero reparó en el semblante del guerrero, le observó una fiereza en la mirada que le heló la sangre. Tragó saliva antes de abrir la boca. -¿Enojado?- inquirió en voz apenas audible, temerosa al sentir fluctuaciones en el ki del guerrero.

-Furioso…- respondió entre dientes, con voz severa.

La escuchó dar un leve suspiro, como si estuviera haciendo esfuerzo para no derramar lágrimas de nuevo, lo que le provocó culpa, por darle un motivo más para afligirse. -Mi amor- le tomó las manos, -odio verte llorar, y las referencias que tengo de ese cabrón no son precisamente las mejores… es la segunda vez que te veo llorar por su culpa, Pan, ¿cómo crees que no voy a enojarme?- le besó las manos con ciega devoción.

La mujer respiró de alivio, no era contra ella la furia, pero eso no quitaba el hecho de que él se encontraba en un estado de vulnerabilidad. Era mejor no tentar al demonio que radicaba dentro del guerrero, así que para variar, no creyó prudente hablar con la verdad.

Aspiró tomando valor, para continuar con la farsa que cada vez le costaba más sostener. -Me visitó porque quería conocer a Arya… y reconocerla- agachó la cabeza al igual que lo hace un niño regañado.

-¿Solo eso?- un peso se esfumó sobre sus hombros, por la manera en que había sido recibido, llegó a creer que se trataba de algo grave. -Pero eso es lo que le corresponde, de hecho se tardó el muy imbécil- entrecerró la mirada frunciendo el ceño que recién se relajaba. -A menos que tenga pensado quitártela. De ser así, no te aflijas, pongo a tu disposición los abogados de la empresa, que son los mejores de todo el maldito planeta- levantó una ceja con presunción.

Una espontánea sonrisa se asomó en los labios de la joven, le causaba gracia como hasta en las circunstancias más serias, afloraba la personalidad fanfarrona del heredero.

-Si quieres lo mato. Te repito que no me costará trabajo, sirve que así te libras de una vez por todas de ese molesto insecto- se encogió de hombros minimizando el significado de lo dicho.

Pan se estremeció al escuchar la frialdad con la que se refería al hecho de arrebatar una vida ajena, una vida inocente. Porque Omaru podría ser un imbécil que le puso el cuerno, pero en todo lo demás era completamente inocente, ella sabía que no merecía ni siquiera una paliza, mucho menos la muerte.

"No lo quiero imaginar realmente enojado" Pensó al verlo con el semblante relajado, molesto, enojado, pero no furioso, al menos no con ella.

"¿Le molestará saber la verdad? ¿Me odiará?"

Cerró los ojos apretando los parpados. El miedo la dominaba en esos momentos, en los que se le atoraban en la garganta las palabras que deseaba sacar, tragándolas de nuevo, dejándole un sabor amargo que tardaba en desaparecer.

Lo alejó con un ligero empujón en el pecho. -Toma asiento- le ordenó calmada, decidida a continuar con su farsa, al menos hasta calmar las aguas, para no desatar una tormenta que termine arrollando a todos a su paso. En realidad era cobardía, la mirada lúgubre de Briefs le aterró, ni loca le confesaría nada después de escucharlo manifestar con total descaro, su disposición de querer asesinar a alguien que no ponía en peligro a la tierra, sabía que no lo decía de broma, ¿cómo no creer que hablaba en serio? Después de que él mismo confesó haberle arrebatado la vida a decenas de hombres, en la tierra y en misiones con la patrulla galáctica. -Nadie va a matar a nadie… no deseo la muerte de Omaru.

Trunks le obedeció sentándose en el sillón, apretando los dientes al momento de escucharla expresar, que deseaba conservar la patética vida del desagradable sujeto. No lo demostró, pero los celos aparecieron golpeando a su inmaculado ego.

-Dime una cosa Pan. ¿Aun sientes algo por él?- preguntó atropellando las palabras, temeroso de escucharla decir que no había dejado de amarlo a pesar de los años y de su abandono.

Pan se arrodilló colocando sus manos en las rodillas del hombre de cabellos lilas. Se le encogió el corazón al reconocer el sentimiento de inseguridad en el rostro del hombre que había aprendido a amar. Pudo visualizar en sus ojos, las dudas sobre sus sentimientos, los celos que aunque infundados, los comprendía a la perfección.

-Quiero que te quede muy claro, solo a ti te amo, tú eres… el amor de mi vida, de eso estoy segura- confesó con voz entrecortada, acompañada de un par de lágrimas. -De eso jamás dudes Trunks- agregó mirándolo fijamente a los ojos, esperando transmitirle todo su sentir a través del espejo de su alma. Respiró hondo antes de continuar. -En cuanto a la visita de Omaru, él solo quiere tener la oportunidad para ver a mi hija.

Briefs levantó a Pan y la sentó a su lado, no le agradaba verla de rodillas. -Si es solo eso, no entiendo el porque te afecta tanto.

-Es que no quiero que lleve su apellido. ¡No quiero! Él no- sorbió su nariz, -ya me había hecho a la idea de que llevaría el tuyo, si es que tu ofrecimiento sigue en pie…- agrego en un leve susurro, -ella merece el tuyo, el tuyo, no el de Omaru. Tú has sido… tú eres su padre, no él- confesó titubeando, antes de abrazarlo aferrándose a su cuello con fuerza, sintiendo alivio por haberlo dicho, aunque sabía que él lo interpretaría como una mera metáfora, lo cual sucedió exactamente de esa manera.

Briefs rompió el abrazo para retirar los negros cabellos que se habían pegado en las mejillas de la joven, gracias a la gran cantidad de lágrimas que recién derramó.

Esbozó una escueta sonrisa con resignación, no lo deseaba, pero así eran las cosas. La niña llevaba la sangre de otro, era algo que él no podía modificar. -Pan, desafortunadamente él es su padre biológico, aunque yo sea lo más cercano a un padre para Arya, no podemos evadir la realidad- le acarició las mejillas, limpiando la humedad que acariciaba su blanca piel.

Ahora que había escuchado de la boca de Pan que lo amaba, podía darle paso a su razonamiento lógico y dejar de lado su parte visceral, dar paso al hombre, dejar de lado por el momento, al sanguinario saiyajin. -No debe afligirte que la vea, inclusive que lleve su insignificante apellido- buscó con la mirada el sobre que había lanzado momentos antes de sentarse, no tardó en localizarlo a su derecha, estiró la mano para tomarlo y se lo ofreció a la nieta de Satán. -Es el documento con el que Arya tendría oficialmente mi ilustre apellido- sonrió con orgullo, buscando con ello levantar el ánimo de su amada. -Solo falta tu firma- apretó los labios, mordiendo sus mejillas internas, -pero supongo que eso ya no importa… lo puedes romper si gustas.

Pan leyó atenta cada palabra impresa en la impecablemente blanca hoja de papel. En otras circunstancias le hubiese dado una enorme dicha tener ese documento en sus manos, sin embargo, muy al contrario, se sentía miserable, pequeña y estúpida.

-Voy por un bolígrafo para firmarlo- se incorporó inmediatamente con intenciones de ir a su habitación, pero la mano masculina del híbrido la jaló con suavidad de regreso al sillón.

Trunks negó con la cabeza. - Aunque me encantaría tener ese honor, temo que no me corresponde.

-Pero Trunks, tú tienes el derecho, haz estado con ella desde que la conociste… te adora- cerró los ojos para tomar valor y lanzarle una pista, una breve información con el fin de prepararlo. -Si te fijas en las fechas, ella bien podría ser tu hija.

-No digas eso ni de broma- la miró a los ojos fijamente, con el ceño arrugándose en automático, -eso significaría que mentiste al asegurar la paternidad del insecto. Pan, tú no eres tan mezquina, tú no serías capaz. Te conozco desde que naciste como para atreverme a asegurarlo.

Los labios de la joven se movieron con intención de comunicar algo, pero se autocensuraron sellándose de nuevo. Trago amarga saliva espesa y repitió en un hilo de voz, casi audible. -¿Mezquina?

-SÍ. Cosa que tú no eres- le apretó ligeramente las mejillas, haciéndole una mueca parecida a un puchero, esperando sacarle una sonrisa. -Tú eres transparente, honesta. No cabe duda que soy un sujeto con mucha suerte- levantó una ceja sonriendo, -aunque tú eres más afortunada por tenerme-. Agregó cerrándole un ojo. Pero lejos de animarla y sacarle una sonrisa con sus ocurrencias narcisistas, la vio agachar la cabeza, inclusive la sintió estremecerse.

-Discúlpame Pan, solo bromeaba…-

"Mezquina, soy mezquina"

-No te merezco Trunks. Perdóname, pero no quiero perderte- se lanzó de nuevo a rodearlo con sus brazos, apretándolo con fuerza, tanto, que inclusive le sacó el aire al hijo del príncipe. Al dejar de presionarlo se alejó solo hasta quedar a unos cuantos centímetros de su rostro.

-Soy una maldita egoísta…

Dos dedos se posaron en sus labios, silenciándola. -Shhh… el que Arya lleve el apellido del insecto no cambia nada. Ella sigue siendo tu hija. Más tuya que de nadie más.

**FIN DEL FLASHBACK**

-¿Te das cuenta Evelyn? Si le decía la verdad me tacharía de mezquina, me odiaría… ¡No! No está listo para recibir la verdad- golpeó con la palma abierta el escritorio de madera, el cual se resquebrajó, a pesar de que la híbrida había contenido su fuerza.

-¿Y Omaru?

-Hoy mismo envió el documento en donde la reconoce. Hace rato lo tenía en mis manos, no voy a firmarlo.

-Me impresiona lo rápido que está actuando. Pan, debes evitar que se encariñe con Arya, tampoco es justo para él. En cuanto a la niña…

Se escuchó un largo suspiro a través de la bocina.

-La puedes confundir.

-Estoy muy consciente de eso- pasó los dedos por la línea que se marcó al crearse la fisura en la base de madera de su escritorio, el escritorio de Bulma, se maldijo internamente por dejar a su enojo dominarla. -Juro que lo haré pronto. Solo espero que me entienda, que no me odie.

-¡PAQUE!- Gritó entusiasmada al ver que el tío Trunks estacionaba su automóvil frente a su parque favorito de la capital de oeste.

Pan y Trunks sonrieron contagiados de la alegría de la pequeña.

La hija de Gohan soltó el aire en un resoplido de resignación. -Vamos pues- dijo con desgano.

Una mano de Briefs se posó sobre su rodilla izquierda. -Yo estaré a tu lado, no te aflijas mi amor.

Compartieron un par de miradas cómplices antes de bajar del automóvil. En una banca, a treinta metros de distancia, los esperaban Omaru y Mirely, el primero con entusiasmo, la segunda, con fingida alegría.

El terrícola de sangre pura se encontraba acomodando con insistencia un moño en el cuello de un oso de peluche. Era la primera vez que conviviría con su recién descubierta hija, la cual lo había ignorado la vez que se presentó en casa de su ex novia. Él se percibía como un hombre recto y responsable, eran pocas las ocasiones en las que consideraba haber obrado de manera poco ética, una de ellas, cuando engañó a su ex novia con su mejor amiga. Aunque al principio se resistió, al final no pudo negarse en la ocasión que la mujer le apretó con suavidad entre las piernas, y menos al verla bajar su boca hacia aquella zona, sin importarle que era propiedad de su amiga, de hecho, el que fuera algo prohibido le excitó más. Fue como una bocanada de aire fresco, ya que su relación con la nieta de Satán se había vuelto insípida. Fue en ese momento que descubrió que sus sentimientos hacia su novia ya no eran los mismos, la quería, sí, pero ya no la amaba. Intentó en vano revivir la llama, pero fue más intensa la que encendió su nueva aventura. Aun así, siempre le guardó cariño al recuerdo de aquel amor juvenil que sostuvo con la híbrida saiyajin. Razón por la que le dio genuino gusto de toparse con Gohan en el centro comercial, no lo pensó dos veces y se lanzó a saludarlo, sin imaginar que ese simple acto cambiaría su rutina diaria.

**FLASHBACK**

-¡Que gusto verlo! No sabía que disfrutaba de venir a estas tiendas.

Gohan parpadeó extrañado, lo que menos esperaba en su paseo, era encontrarse con el sujeto culpable de que su hija sufriera años atrás. Su ki comenzó a elevarse automáticamente, lo que Videl captó gracias a su corto entrenamiento cuando aprendió a volar. Apretó la mano de Gohan, anticipándose a cualquier movimiento del medio saiyajin, gracias a ese acto, el hijo de Goku reaccionó y recuperó la compostura. Es no significaba que se quedaría con las ganas de reprocharle su comportamiento para con su hija y nieta.

-Para una persona que huye de las responsabilidades es muy fácil pasear por los lugares de moda- respondió con los músculos de la mandíbula tensos.

El más joven percibió hostilidad en las palabras de su ex suegro, posiblemente debido a su pasada infidelidad, acción por la que nunca se disculpó con el académico, quien siempre se mostró respetuoso y amable durante la relación que sostuvo con su única hija.

-Señor Gohan, ya terminé la carrera, ahora tengo un trabajo de tiempo completo que absorbe mi vida- dijo respondiendo al comentario mordaz del mayor.

Gohan fingió una sonrisa, la cual se le vio claramente falsa. -Ya veo. No te da tiempo para frecuentar a tu hija, pero sí para tus…- miró despectivamente a Mirely, la cual conocía desde niña y estaba al tanto de su aventura con el joven, -amiguitas- finalizó entre dientes.

-Ya vámonos Gohan- su mujer lo jaloneó por el brazo, intentando cortar con la conversación. -Que tengan bonito día- se despidió con prisa logrando obtener la atención de su esposo, estaban por retirarse cuando fueron interrumpidos.

-Yo no tengo hijos…

No alcanzó a terminar su frase, debido a que el saiyajin lo sujetó por el cuello, midiendo cuidadosamente su fuerza. Lo que estaba costándole trabajo, pues el hecho de que el terrícola negara a su hija, le indignó a tal grado, que deseó darle una paliza hasta mandarlo al hospital.

-¡GOHAN!- La hija de Satán temió por la vida del más débil. Podría ser un sin vergüenza, pero no valía la pena como para mancillar la noble conciencia del guerrero.

-En su momento Pan me impidió que te reclamase al respecto, pero no puedo quedarme de brazos cruzados mientras tienes la osadía de burlarte de ella y mi nieta, en mí propia cara- escupió con la cara roja de coraje, ante la mirada incrédula de las dos mujeres, que no sabían qué hacer.

La presión sobre su cuello le recordó el inmenso poder de los saiyajines, estaba perdido frente a Gohan, ni todos los guardias del lugar podrían hacer nada por él.

-Arya es la niña más maravillosa del mundo, tal vez tú la rechaces, pero déjame decirte que no le has hecho falta…- se dio cuenta que estaba siendo observado por varias personas que detuvieron su andar para poner atención al conflicto que recién comenzaba. Observo a su esposa asustada y recapacitó en sus actos. Soltó al joven.

Omaru sobó su cuello aliviado, la sangre se le había ido del rostro con el susto, incluso creyó que moriría a pesar de no haber sido asfixiado, y la manera en la que le escupió las palabras… ¿qué era eso de que Pan tenía una hija? ¿Por qué le reclamaba a él?

"¿Acaso?"

-Señor Gohan- balbuceó. -No entiendo- tragó saliva, -¿de qué hija habla?

-Atrévete a negarla de nuevo y esta vez te juro que no me contengo- ladro cerrando el puño frente al asustado joven.

A pesar de que lo había soltado, continuaban personas a prudente distancia cuchicheando, esperando que los hombres se agarrasen a golpes, pero eso no impidió que continuara la tensión entre las parejas.

-Lo juro por mi madre, no entiendo de qué habla.

-¡Omaru no tiene hijos!- exclamo Mirely defendiendo a su novio, al cual veía genuinamente asustado y confundido. Luego, reparo en el semblante del padre de su antigua amiga, y le observó igualmente seguro de lo que hablaba. Debía haber alguna confusión, entonces recordó una nota amarillista de algunos meses atrás, en donde se le había visto a Pan con el heredero mayor de la corporación cápsula, en aquella nota aseguraban que ella tenía una hija del empresario, cosa que le pareció un chisme sin sentido, pues Pan nunca demostró interés en Briefs, inclusive estaba dispuesta a presentárselo para que ella pudiese seducirlo, lo cual no sucedió jamás y con el pasar del tiempo comenzó a sentir atracción hacia Omaru, al que sí logró seducir y tenerlo, a costa de perder la linda amistad que compartía con la nieta de Satán.

"¿Será verdad que Pan tiene una hija? Pero, ¿de quién?" Se preguntó por primera vez.

Videl también se dio cuenta de que el muchacho se encontraba confundido, no parecía mentir o era muy bueno en ese arte. De cualquier manera, debía detener a su esposo o terminarían protagonizando una tragedia.

-¡Gohan!- le habló con seriedad, al intuir que estaba a punto de volver a irse en contra del muchacho. Se posicionó en medio de los dos con los brazos abiertos y habló claro para hacerse escuchar. -Omaru, entiende que para nosotros es indignante que te refieras de esa manera tan despectiva, al hablar de nuestra nieta. Ignoro hasta qué punto te encuentras enterado de la vida de Pan y Arya, después de que la rechazaste, pero mi…

-¡Rechazar! Fue Pan la que terminó nuestro noviazgo, luego de descubrir que la engañaba…- avergonzado agachó la cabeza. -Ya no la volví a verla porque me pareció innecesario, ya que mi relación con Mirely comenzaba a fortalecerse y… decidí no buscarla para aclararle mis motivos, porque ella tenía la razón… nunca tuve el valor para disculparme.

-No me hagas perder los estribos- escupió Gohan comenzando a levantar la voz de nuevo.

El joven estaba por comenzar a hablar a su favor, cuando un par de guardias del centro comercial se acercaron hacia ellos.

La mujer mayor intervino excusándose con los empleados del lugar, alegando un mal entendido que aseguró, ya estaba resuelto. En cuanto se retiraron los guardias y las personas de alrededor continuaron con sus asuntos, invitó a la pareja más joven a continuar con su charla en las afueras del centro comercial. Le intrigaba la reacción del muchacho y podría dejarlo ahí, pero su instinto materno le decía que debía indagar.

Los cuatro salieron en silencio hasta detenerse en el estacionamiento, una vez que estuvieron lejos de ojos curiosos, reanudaron su plática.

-Bien- comenzó la hija de Satán. -Omaru, ¿en verdad nuca te dio curiosidad por conocer o saber algo de tu hija?

El joven parpadeó confundido, iba a reafirmar que no tenía hijos, pero el semblante de pocos amigos del saiyajin le recordó que esa no era la respuesta correcta, debía escoger bien sus palabras si quería conservar la vida, o los dientes en el mejor de los casos. También estaba el asunto de que Pan tenía una hija, si era de él, ¿por qué no lo buscó?... Orgullo, fue su respuesta. Ella siempre fue terca y orgullosa, no le sorprendería que debido a ese sentimiento se rehusase a comunicarle que sería padre, lo que pudo ser posible, pues ella tomaba la píldora y en algunas pocas ocasiones, él se llegó a confiar, a pesar de saber que había un margen de error.

-Con todo respeto para ustedes y para Pan- se relamió los labios con nerviosismo, observó de reojo a su pareja actual y retornó la vista hacia la mujer mayor, que era la que le infundía mayor confianza. -Mi intención no es ofenderlos, pero si es que Pan tiene una hija- llenó los pulmones de aire, para soltarlo con miedo a la reacción de Gohan, - apenas ahora mismo me voy enterando. Ella jamás me lo informó- tragó saliva esperando un golpe en el rostro, el cual posiblemente hubiera llegado de no ser por la intervención de la madre de su ex novia.

-Me lo juras- dijo Videl, conservando la serenidad. El muchacho parecía decir la verdad y recordaba a la perfección el momento en que su hija le notificó que sería madre, siempre tuvo la sensación de que Pan mentía en algo, pero nunca tuvo pruebas y tampoco quiso desconfiar de la joven.

"Tal vez sea esto, Pan nunca se lo hizo saber. Mi orgullosa hija sería capaz de algo así"

El joven se mordió los labios, dubitativo, pero la indignación pudo más que su miedo. No permitiría que pensaran que era un bastardo que huye de las obligaciones.

-Podré haber sido infiel, pero negar a un hijo… esas ya son palabras mayores. Mi nivel de cinismo no llega tan alto- dijo con firmeza.

-Te creo- contestó Videl.

Gohan abrió los ojos con incredulidad, dedicándole a su mujer una mirada de recriminación.

-Tiene sentido- le habló a su esposo, -piensa. Recuerda cómo reaccionaba nuestra hija cuando le mencionamos que hablaríamos con Omaru, toda la historia que nos contó para evitar que lo buscáramos. Ahora comprendo que no deseaba que él se enterara.

El medio saiyajin relajó su postura, todo a apuntaba a que el muchacho decía la verdad.

-Entonces, ¿tengo una hija?

**FIN DEL FLASHBACK**

Vio acercarse a Pan, acompañada del empresario mundialmente conocido. Pero lo que llamó su atención, fue la alegría con la que su hija corría hacia la cabaña de juegos que estaban justo en frente de él. Una sonrisa espontanea coronó su rostro cuando la pequeña se detuvo unos cuantos segundos para observarlo, pero en vez de correr hacia él, continuó su caminar hacia los juegos, ignorándolo por completo.

-Solo te ha visto una vez, es normal que no te reconozca- le dijo Pan con una sensación de culpabilidad, pues fue testigo de cómo pasó de alegría, a desilusión su semblante.

-Si no me conoce, es por tu culpa- le recriminó con justa razón.

-Ella no tiene la culpa de que no quisieras saber nada de tu hija- Briefs ladró con el ceño fruncido, haciéndose escuchar.

-Ella nunca me dijo que estaba embarazada. Apenas me voy enterando que soy padre- le respondió cansado de dar la misma explicación. Lo que menos le faltaba, eran los reproches de personas ajenas a su vida.

-Pan no podría…

La híbrida interrumpió de prisa al empresario, levantando las manos a la altura de sus hombros tratando de cambiar la atención hacia otro rumbo. -Trunks. Ehh… por favor, no olvidemos que estamos aquí por el bien de Arya.

El híbrido recapacitó y decidió llevar la fiesta en paz. Por lo que se dirigió hacia el joven de cabellos castaños. -Cuanto tiempo sin verte, supongo que sigues viviendo en ciudad Satán- habló casual, forzando una sonrisa amable y estirándole la mano.

Omaru correspondió el saludo, pero por dentro se encontraba molesto, debido a que su ex novia se había encargado de hacerlo pasar por alguien que no era. La desconocía, no sabía que fuera tan rencorosa.

-Sí, en otra casa, pero continúo en ciudad Satán- apretó la mano del empresario en un cortés saludo. Se encontraba desconcertado por la presencia del hombre de cabellos color lila, sabía que la familia Briefs era íntima de los Son, pero en las escasas ocasiones que compartió con ellos en alguna fiesta con su ex novia, el heredero siempre se mantuvo distante de ellos, solo había cruzado con él unas cuantas palabras y luego se alejaba con el tío de la muchacha, con quien sí llevaba una cercana amistad. Por lo que siempre consideró al heredero como alguien alejado de Pan, ya que ni siquiera llegó a compartir con ellos alguna charla que fuera más de un simple saludo cordial.

Un apretón en su brazo lo sacó de sus cavilaciones. Su pareja le decía con ese acto, que no se olvidara de su presencia. Carraspeó antes de continuar. -Mi novia…- le señaló a la mujer a su lado, presentándola al acompañante de la madre de su hija.

El híbrido estiró la mano educadamente, la cual fue estrechada de inmediato por la mujer, quien emocionada por conocerlo se presentó atropellando las palabras. -Es un gusto, mi nombre es Mirely- apretó con notable entusiasmo la mano masculina, la cual le pareció cálida, pero ruda, no tan delicada como la de un hombre millonario que no realiza trabajo rudo. Entonces recordó que él practicaba artes marciales, y que supuestamente era bastante bueno en esa disciplina, según le había informado la que fue su amiga, varios años atrás.

-Mucho gusto, mi nombre es Trunks Briefs- le sonrió cortésmente, mostrando su impecable dentadura blanca.

Con reticencia le soltó la mano. –Todo el mundo sabe quién es usted- sonrió con nerviosismo. Ya tenía tiempo que había perdido las esperanzas de conocerlo, no iba preparada para semejante sorpresa, lo que le causó inseguridad sobre su persona, sintió que no iba lo suficientemente arreglada para impresionarlo, después de todo; se suponía que solo iba al parque para que su novio conviviera con su recién descubierta hija, y para asegurar que no le coqueteara Pan, porque cabía la posibilidad de que aún lo amara. Nada más alejado de la realidad.

"De haber sabido, al menos me hubiera puesto la falda que le corta la respiración a Omaru"

-El clima es favorecedor- dijo Trunks para romper el hielo, ya que se percibía tensión en el ambiente. Él se encontraba acompañando a su novia con el fin de brindarle soporte moral, ser el intermediario en caso de que fuera necesario y también le causaba intriga el porqué, de la noche a la mañana, le había nacido el amor paternal al que consideraba un vil insecto.

El amor que le profesaba la niña lo tenía a la defensiva, quería ver por sus propios ojos si el sujeto la trataría como ella merecía, si era digno de confianza y si sus sentimientos paternales eran sinceros. Buscaría cualquier indicio para que Pan conserve legalmente la custodia completa de la pequeña. Eso no significaba que le negaran el desecho de ver a la niña, después de todo, Omaru era su padre biológico y el ser un imbécil no lo excluía de hacer valer sus derechos.

-Perfecto para jugar en el parque- opinó el más joven, con un aire de esperanza en sus ojos, lo que no le agradó a Briefs, pues significaba que le gustaba la idea de ser padre.

Celos lo invadieron, pero no aquellos que se sienten hacia una pareja, era otro tipo de celos que experimentaba el híbrido. Morían las esperanzas de que la hija de la mujer que amaba, lo llegara a llamar padre, siempre sería el tío Trunks, y eso le dolió hasta el tuétano.

El padre novato corrió hacia los juegos con el peluche en mano. Se encontraba realmente entusiasmado por conocer a la niña que llevaba su sangre, aunque físicamente no heredaba nada de él. En un principio pensó en hacerse la prueba de paternidad, pero recapacitó al sentir culpabilidad por sus actos pasados, después de todo era él quien le fue infiel a Pan. Poner en duda la palabra de la nieta de Satán, lo haría quedar como un cobarde que busca pretextos para huir de sus responsabilidades, y ya tenía suficiente con las ofensas hacia su persona, proferidas por el padre de ella.

Al acercarse hacia Arya, la saludó agachándose a su altura, pidiéndole un abrazo, pero la niña se limitó a poner su atención en el juguete afelpado que cargaba el extraño al que había visto en una ocasión, simplemente no le dieron ganas de abrazarlo, a pesar de que el extraño se lo pedía con los brazos abiertos.

Briefs se acercó imitando al joven de cabellos castaños, e inmediatamente Arya corrió a corresponderle el abrazo. Aunque por dentro, Trunks reía a carcajadas, logró disimularlo a la perfección.

-Aun no toma confianza- le dijo al joven que veía la escena con decepción. Luego se dirigió a la pequeña. -Amorcito… él es tu papá- señaló a Omaru, -dale un gran abrazo, hazlo por mí.

Arya arrugó el entrecejo, no entendiendo la parte de que ese hombre era su papá, pero obedeció a la parte del abrazo, mientras tanto, Pan observaba la escena con un nudo en el pecho. Eso no debería estar sucediendo, si en vez de dejarse llevar por el qué dirán, hubiese hecho lo correcto.

-Hola Arya- le saludó Omaru con emoción en su voz, casi quebrándose. -No sabes cuánto me hubiera gustado saber de ti y cargarte cuando naciste- le ofreció el peluche que la niña no tardó en estrujar contra ella.

Briefs parpadeó confundido. "¿Por qué dice que le hubiera gustado conocerla? Pan dijo que se negó a ser parte de su vida… es un cínico desgraciado. No la merece"

-¿Te gusta el oso?- preguntó a la que se suponía era su hija.

Arya asintió con la cabeza, apretando más el inanimado animal en color rosa brillante.

-Te voy a regalar todos los juguetes que no te compré en todo este tiempo- agregó importándole un demonio que era observado mientras sus ojos se enrojecían. Tenía un año pidiéndole a su novia que tuvieran un hijo, pero ella se negaba, inclusive ya vivían juntos, pero no se animaban a concretar su relación con papeles de por medio, en gran medida, porque no querían sentirse tan atados el uno al otro. Pero un hijo era otra cosa, era algo que Omaru deseaba, algo que creyó tardaría años, pues Mirely no daba luces para cuando querer ser madre.

Se había resignado a que así sería, pues no estaba dispuesto a dejar su relación, se encontraba enamorado o al menos eso creía. El haber descubierto que era padre le causó una gran alegría, llamó a sus padres y hermanos, prometió llevar a la niña pronto para hacer una gran fiesta y presentarla al resto de la familia, planes que ignoraba la madre de la pequeña.

Le besó la frente con cariño. -Vamos a jugar- la cargó en los brazos caminando con ella hacia los juegos, ignorando a los adultos, incluyendo a su pareja.

Pan quiso ir tras ella, pero Trunks la detuvo.

-Déjalo, necesitan este momento a solas.

-Pero Trunks… es mi niña.

-Y también de él- escupió la otra mujer. -No entiendo cómo pudiste ocultarle que era padre. ¿Sabes cuánto tiempo tiene pidiéndome que me embarace?

-No Mirely, no sé ni me interesa- contestó Pan, secamente.

-Tal vez por eso le surgió el repentino amor por su hija- murmuró Trunks, sin quitar la vista del hombre y la niña a unos metros de distancia.

-No sé qué versión tiene usted. Pero puedo asegurarle que no sabíamos de la existencia de la niña.

El híbrido negó con la cabeza. -¿Eso fue lo que él le dijo?- sonrió de lado levantando las cejas.

-¡Ya basta, por favor!- Pan se relamió los labios buscando en su mente, algún pretexto para acabar con ese ridículo circo. Al no ocurrírsele nada, optó por unirse al juego con su hija, su ex novio comenzaba a encariñarse con la hija de otro, era algo que nunca se imaginó que podría suceder.

-¿Así que les dijo a todos que Omaru rechazó a su hija?

-Es la verdad- Trunks respondió secamente, dedicándole una fría mirada a la recién conocida, la cual lo observaba con molestia por dudar de su versión. Entonces, el empresario encontró sincera la mirada de la mujer, podría haberse involucrado con el otro sujeto, traicionado a su amiga, pero en esta ocasión, le pareció que ella no mentía, por lo que llegó a la conclusión de que había sido manipulada por su pareja.

-Me disculpo señorita, no era mi intención ser grosero. Es solo que…- giró la cabeza hacia la cabaña, en donde Arya se deslizaba feliz en una resbaladilla, mientras su recién conocido padre la esperaba para estrecharla en sus brazos, con Pan a un lado estirándole los brazos para cargarla. -Las quiero demasiado, quiero lo mejor para ambas.

-No recuerdo que fuera tan amigo de ella. Siempre me dijo que era más amigo de su tío- comentó con un pensamiento negativo en su mente.

"Probablemente mintió, al igual que mintió al decir que Omaru rechazó a su hija. Ahora creo que nunca quiso presentármelo por envidia, por miedo a que se fijara en mí. Tal vez le gustaba desde entonces, pero él la veía como una niña por la diferencia de edad. Es una manipuladora"

Mirely sonrió acercándose al heredero. -Podemos sentarnos en la banca. ¿Te parece? ¿Puedo hablarte de tú?- procuró no verse demasiado coqueta, no pretendía ser muy obvia, el empresario tenía cara de no ser tan ingenuo y podría alejarse.

-Sí, no hay problema- Avanzaron en silencio hacia la banca, al sentarse cerca uno del otro, Mirely tuvo la oportunidad de poder observarlo más a fondo. Le pareció más atractivo de como salía en las revistas, y algunas pocas fotografías que llegó a ver en casa de la que fue su mejor amiga. Dio una rápida escaneada al resto del heredero y no pasó desapercibido el ancho de sus brazos debajo de la camisa de vestir en color azul pálido, el ancho de su espalda y los trabajados músculos de las piernas, los cuales se hacían notar a través de la tela del pantalón de vestir. Recordó que algunos años atrás, un fotógrafo de celebridades había tenido la proeza de fotografiar a los Briefs en unas vacaciones en una isla privada que pertenecía a la madre del heredero. Aquella revista vendió cada copia de su ejemplar, gracias a las fotografías en las que se mostraba al heredero en un traje de baño en color verde, caminando por la playa con el cabello mojado y arena acariciando su bronceada piel, fotografías que él ignoraba que le estaban tomando, por lo que mostraba un comportamiento relajado y casual. Después de ese incidente, diversas marcas de ropa exclusiva y perfumería lo buscaron para ofrecerle millonarios contratos con tal de que fuera la imagen de sus artículos, pero él rechazó cada uno de ellos, con una educada sonrisa.

Mirely aun poseía ese número de la revista. Cuando era más joven y aún conservaba la amistad de la nieta de Satán, solía fantasear con las imágenes del joven ejecutivo, planeaba las palabras que escogería el día que pudiera conocerlo e inclusive las cosas que le haría una vez que lograra seducirlo, porque ese era su plan. Hacerlo un trofeo, el más codiciado que había tenido hasta entonces.

Y ahora que lo tenía a un lado de ella, la presencia del hombre se imponía a tal grado, que no tenía palabras adecuadas para iniciar una conversación. Eso no impidió que deleitara su pupila mirando cada varonil detalle de su rostro.

Briefs se sintió observado, giró el rostro hacia ella y en ese momento sintió pena por la mujer. La cual, al parecer, llevaba una relación estable y ahora era relegada a un segundo término, ya que el hombre de cabellos castaños, al parecer se había olvidado de su compañera.

-Hay que darles espacio- dijo la joven fingiendo empatía. En realidad, la idea de que su novio tuviese una hija, no le agradaba en lo absoluto. Ahora tendrían que incluir a la mocosa en algunos paseos, y ella no era muy asidua a los niños, principal razón por la que se negaba a ser madre por el momento, no deseaba desperdiciar su preciada juventud con semejante compromiso.

-Concuerdo contigo- afirmó Trunks con cierto aire de melancolía en la mirada.

-Me sorprende que siendo un millonario importante, decidas perder tu valioso tiempo con una amiga de tu familia- se acomodó un largó mechón de cabello detrás de la oreja, -podrías estar en alguna cita con una bella mujer- ladeo la cabeza mostrándole su más encantadora sonrisa. No llevaba la ropa que hubiera gustado vestir, al menos se consideraba bella, y a pesar ir con poco maquillaje, confiaba en su belleza natural, al menos desde que se operó la nariz en la adolescencia, y los senos unos pocos años después, arma que utilizó para llamar la atención de Omaru, a pesar de que los de Pan eran naturales, los de la castaña eran en cierta medida prohibidos y un poco más grandes, por lo que le parecieron peligrosamente tentadores al terrícola.

Trunks le regresó la sonrisa, pero con una mirada de ensoñación.

"Parece una deidad, debe de ser toda una proeza lograr una noche con él. Me imagino que desnudo se verá mucho mejor"

Un leve rubor le coronó las mejillas. Tenía mucho tiempo que no experimentaba tal intensidad de calor, ¿y cómo no? Si estaba frente al amor platónico de su juventud.

-En estos momentos estoy en una cita con una bella mujer- contestó con un vivaz brillo en el par de cielos que poseía por ojos.

Mirely se quedó helada, ¿acaso estaba coqueteando con ella?

-Ehh… ¿me consideras bella?- se mordió la mejilla interna, mientras intentaba no flaquear y decir alguna tontería que la hiciera quedar mal. En ese momento no recordó que tenía novio, si Briefs la hubiese invitado a un hotel, sin pensarlo dos veces se iba con él.

Una risa estruendosa se escuchó por parte del heredero. -Me mal interpretas… la cita la tengo con mi bella, digo, mi hermosa novia, Pan- al recomponerse de la risa, notó que la joven a su lado mostraba un semblante apagado, inclusive había desaparecido el encantador rubor que tenía.

-Discúlpame si no lo dije correctamente. Aunque al estar aquí solos, sí parece que tenemos una cita- intentó arreglarlo por caballerosidad, para que la mujer no se sintiera abochornada por su mala interpretación.

-Ahh… solo bromeaba- fingió seguirle el juego. Menuda metida de pata, se expuso por un mal entendido y quedó como una tonta frente al hombre que siempre fue su fantasía.

"Un momento… dijo que Pan es su ¿qué?"

-Me pareció escuchar que Pan es tu novia. Debo estar volviéndome loca, ella es madre y un hombre como tú, no tiene la pinta de cargar con responsabilidades ajenas.

-¿Acaso tengo cara de irresponsable?- arrugo el ceño juguetón.

La castaña no sabía cómo interpretar la reacción del empresario. ¿Acaso si había dicho que era novio de Pan?

-Admito que tuve una lucha interna en un principio- aceptó Trunks. -pero mi atracción y amor hacia Pan es más grande que cualquier estúpido prejuicio. Además amo a Arya como si fuese mi propia hija- hizo una pausa con un largo suspiro, -me encantaría que lo fuera.

Mirely no daba crédito a la información recién recibida. Con la boca abierta por la impresión, le buscó algún atisbo de burla en sus facciones, propia de alguien que juega una broma, pero no. Él hablaba con total franqueza.

-¿Cómo es eso posible?- musitó aun sin salir de su asombro.

-Tal vez te parezca extraño, debido a que soy poco más de una década mayor que Pan. Pero ella ya no es una niña, ya tiene casi veintisiete años de edad- suspiró dirigiendo la vista hacia su novia, -además es realmente hermosa.

La joven castaña no respondió, levantó las cejas con incredulidad. Su ex amiga era más que linda, con buen cuerpo, pero eso no era suficiente como para cautivar a un hombre como Trunks Briefs. Le faltaba algo, la consideraba de carácter insípido, demasiado fuerte para el gusto de los hombres, hasta masculina cuando demostraba su excesiva fuerza, algo que sus pasados novios detestaban. Sin duda, su antigua confidente había encontrado las armas para dar caza a un pez mucho más gordo del que tenía ella.

"Esa carita de niña inocente es una fachada. A mí no me engaña"

-¿Ya tienen mucho de noviazgo? No lo han hecho público- entrecerró la mirada, -¿será porque no desea dejar su libertad?

El hombre de cabellos lilas negó con la cabeza. -Es para que podamos tener mayor privacidad. Nunca suelo hacer público absolutamente nada de mi vida personal. Mi vida no le pertenece a los demás. No soy una celebridad que se debe a su público, soy un empresario que por azares del destino he sido acosado por la prensa- se encogió de hombros. -Además, tenemos unos pocos meses de noviazgo, los cuales hemos disfrutado al máximo- levantó una ceja con un toque de picardía en su gesto.

-Ohh…- Captó el mensaje en doble sentido y prefirió guardar silencio. Experimentando un sentimiento de envidia hacia la mujer que a lo lejos, ignoraba la plática que se llevaba a cabo en una de las bancas del parque.

Pasaron alrededor de cuarenta minutos, en los que Arya jugó con su madre y el supuesto padre que comenzaba a conocer, hasta que decidieron acercarse a la pareja que los esperaba sentados.

-Lo siento Trunks- se disculpó con los labios apretados y las cejas caídas.

-No te preocupes amor, la señorita estuvo platicándome de cuando iban juntas a la preparatoria- rio jocoso, -ya tengo material para molestarte un poco.

Pan se encogió de hombros apenada, eran muchas las situaciones embarazosas en las que se metió cuando era una adolescente caprichosa. Fue entonces que recordó que a la castaña siempre le gustó el heredero, desde que vio una fotografía de él, junto con el tío Goten y su abuelo, en una visita a su casa. Desde entonces la asaltaba con insistentes preguntas, sobre todo lo que supiera del apuesto hijo de Bulma.

La hija de Gohan le contó solo algunos detalles, omitiendo el origen de su padre, ya que esa información no le correspondía difundir a ella. Aunque si le había contado sobre el origen de su propio abuelo y las razones por las que tenía una fuerza superior a las demás muchachas de su edad.

Se limitó a dedicarle una escueta sonrisa a la castaña, ni siquiera le pasó por la cabeza la idea de que la joven le coqueteara al híbrido, sus preocupaciones en ese momento eran de otra índole.

-¿Firmaste los documentos que te envié?- inquirió Omaru, con voz que denotaba seriedad.

-Aun no. He tenido mucho trabajo- respondió cortante mientras levantaba a su hija para cargarla posesivamente.

-Solo debes firmar. Mi abogado espera los papeles, para tramitar de inmediato los cambios en el resto de documentos oficiales de Arya. Ayer mismo llegó a la ciudad para agilizar el proceso desde aquí.

Pan arrugó el ceño afligida, no deseaba firmar los papeles. Necesitaba más tiempo, un poco más para solucionarlo todo.

-Entiéndeme, es difícil para mí. Espera un poco, por favor- respondió casi rogando. -Mañana llegan mis padres, los tendré de visita por unos pocos días.

-No puedo tener al abogado aquí sin nada que hacer, ¿sabes lo que cobró por venir?

-Me ofrezco a pagar los honorarios del abogado- interrumpió Briefs.

-Me niego. Además, usted no tiene por qué tomarse ninguna molestia- respondió dedicándole una dura mirada a su ex pareja.

-Tal vez no lo sepas, Omaru, pero Pan es mi novia, por lo que para mí no es ninguna molestia apoyarla, y más, en algo de suma importancia para ella.

El hombre más joven abrió la boca para replicar, nunca se lo hubiera imaginado, pero el recuerdo de la confianza que su hija le tenía al hombre mayor, al abrazarlo y obedecerlo sin titubear, era la prueba de que lo veía como figura paterna. Lo que incrementó su rabia contra la mujer que fue su novia, no solo le había negado la dicha de verla nacer y dar sus primeros pasos, esos bellos recuerdos los tenía otro que no era su padre.

-Si no firmas para mañana, juro que te demando- le amenazó entre dientes, manteniendo la cordura para no asustar a la pequeña. -Y no me importa que te escudes detrás de los Briefs, yo tengo la razón de mi lado, y estoy dispuesto a someterme a una prueba de ADN con tal de obtener los derechos que me corresponden- escupió visiblemente molesto.

Trunks observó la escena con desagrado, no le gustaba nada que ese desagradable hombre osase amenazar a su inocente novia, pero las palabras dichas anteriormente por él y la mujer que acababa de conocer, lo hicieron dudar. Era probable que Pan no le hubiese informado que sería padre, después de todo, le constaba lo herida que estaba cuando recién terminaron su relación, pudo haber sido la venganza de Pan, o podría estar equivocado. Al no tener certeza real de lo sucedido, opto por mantener la calma e imponer la paz en un terreno donde se encontraba la niña presente.

-No hará falta. Mañana mismo los invito, a ti y a tu abogado a mi oficina, allí charlaremos sobre cualquier trámite legal, sin la niña presente para no perturbarla con discusiones absurdas. ¿Le parece bien?- le ofreció la mano con la amabilidad que solía cerrar tratos en el ámbito profesional, algo en lo que se destacaba con éxito.

Omaru dudó por unos segundos, pero decidió aceptar por el bien de su hija.

-Tú decides la hora, doy mi palabra de estar disponible para recibirlos- agregó el guerrero.

Después de concretar la posterior cita, dio un último abrazo a su hija, a la cual le depositó un tierno beso en la frente, prometiéndole llevarla a ciudad Satán, para que conociera a sus otros abuelos, lo cuales la esperaban con ansias.

Pan se limitó a observar con una expresión de angustia en su rostro.

Un modesto restaurante de comida tradicional fue el punto de encuentro de los viejos amigos. Tenían sin verse desde aquel día en que el híbrido miembro de la patrulla galáctica, regresó de su largo viaje.

-¡Hermano!- Goten exclamó animadamente, al ver a su amigo de la infancia entrar por la puerta.

-Disculpa la tardanza- tomó asiento con premura, no había tomado el desayuno y moría de hambre. -Tuve una breve junta con los doctores que recibirán a Gohan en los laboratorios.

-Pero eso será en la tarde- dijo Goten haciendo señas al mesero.

-Sí, pero a medio día tengo otra junta con el mentado Omaru y su abogado- respondió haciendo una mueca de desagrado.

-Ja, ja, ja… por lo que veo, no lo toleras.

-No sé qué opinar respecto a él…- tuvo que interrumpir su queja debido a que el mesero se acercó. Ambos ordenaron los platillos que solían pedir en la época que se juntaban a desayunar con más frecuencia.

Una vez que se fue el mesero, Briefs continuó hablando. -¿En qué me quedé?

-En que no sabías que opinar respecto a él- Goten le recordó jugando con el popote de su jugo de naranja.

-Sí- bufó ruidosamente. -Por un lado es sumamente cariñoso con Arya, dice estar muy molesto con Pan por haberle ocultado su existencia, y por otro lado, está lo que me dijo ella, que él se negó a ser padre, que odiaba la idea de serlo y que prácticamente la despreció groseramente.

-Algo así me dijo Gohan. Me cuesta dudar de mi sobrina, pero conociendo lo orgullosa que es, no me sorprendería que hubiese guardado silencio como venganza… o que su embarazo no fuese un accidente- se mordió los labios dudando en continuar hablando, -de hecho, durante un tiempo así lo creí.

-No tiene sentido. ¿Con qué fin?- agradeció con un asentimiento de cabeza, al mesero que se acercó a dejarle su tan esperada taza de café.

-Tal vez para tener algo de él. Recuerda que lo amaba.

-Pan no haría semejante estupidez- opinó antes de beber de líquido humeante en su taza.

-Me gustaría compartir tu opinión, pero, en ese entonces ella era una jovencita de veintitrés años. Tú y yo sabemos que a esa edad se comenten muchas estupideces.

El híbrido mayor negó con la cabeza. -Esa no es razón suficiente como para que bases tu suposición.

El hijo menor de Goku apoyó ambos codos sobre la mesa, acercándose a su amigo para hablar en voz baja. -Al poco tiempo de enterarnos que estaba embarazada, tuve una plática con ella, para reiterarle mi incondicional apoyo y escucharla en caso de necesitar ser escuchada- carraspeó para continuar, -ella me confesó que el embarazo surgió porque olvidó tomar la píldora del día siguiente, eso debido a que había pasado unos cuantos minutos de nuestro tiempo de la tierra, en la habitación del tiempo, y al final, terminó con el reloj biológico alterado y a eso se le sumó la presión por haber descuidado algunas materias de la universidad. Al final, cuando recordó tomarla, ya era demasiado tarde- trago saliva para continuar, sin tomar en cuenta que su amigo lo miraba con la boca entreabierta y desconcertado. -Pero Omaru, le aseguró a Gohan que jamás le pasó por la cabeza que ella estuviera embarazada, ya que le constaba que tomaba anticonceptivos y él usaba preservativos, los que confesó haber olvidado en un par de ocasiones, asegurándole a mi hermano, que en una de esas ocasiones, ella pudo haber resultado embarazada… pero, amigo mío, ahí es donde entra en acción mi imaginación.

Trunks asintió con la cabeza, poniendo toda su atención en el relato de su compañero de parrandas y aventuras pasadas.

-Si ella tomaba anticonceptivos, no tenía razón para preocuparse por la otra píldora… a menos que, no estuviera llevando ningún cuidado. Tal vez para embarazarse a propósito o esperando algún accidente- levantó las cejas al observar al mesero acercarse con dos bandejas repletas de alimentos.

En cuestión de segundos, ambos híbridos tenían la mesa llena de sus platillos favoritos del modesto restaurante, cuyos platillos eran famosos por ser deliciosos.

-Buen provecho- dijo Goten poniendo toda su atención a la comida frente a él.

Muy al contrario, el hambre parecía haberse esfumado del otro híbrido, quien confundido, se limitaba a observar los alimentos enfriarse frente a él.

"Goten debe haberse confundido en algo, o Pan al contarle la historia. Pues recuerdo a la perfección, que ella nunca antes había entrado en la habitación del tiempo. Debe de haber alguna explicación para eso"


Fin del capítulo.

Al fin he terminado de escribir, fueron más de 9,000 palabras y estoy exhausta.

Como ven, ya comenzaron las alertas en la mente de Trunks, conocer la verdad está muy cerca, siento lástima por Omaru, pues realmente desea ser padre y será una decepción descubrir que tendrá que esperar más tiempo, ya que su novia no lo desea.

Y hablando de deseos, espero que tengan una feliz navidad. Mis deseos por adelantado, ya que no habrá capítulo hasta después de navidad.

Espero no tardar demasiado entre capítulo y capítulo, no olviden que escribo en simultáneo otra historia y tengo una agitada vida de profesionista, esposa y madre.

En fin, me despido que ya van muchas páginas.

Sorpresas para el próximo capítulo y que viva el Trupan.

Por cierto, no me olvido de lo que vio Bra en la habitación de sus padres. Muy pronto lo sabrán, a ver si adivinan.