Un pedazo de ti – Cap14

Los minutos en el reloj pasaban lentos para la nieta del saiyajin de corazón puro, con notable fastidio observó a los hombres a su izquierda, el mayor de ellos se notaba nervioso y emocionado al mismo tiempo, mezcla de sensaciones que experimentaban el resto de terrícolas al conocer al director general de la empresa más famosa del planeta.

Rodó los ojos al escuchar a su ex novio llamarle, odiaba tener que lidiar con él, cuando pensaba que no volvería a verlo en su vida y de la nada aparece de nuevo.

-¿Algo más?- Omaru inquirió dirigiéndose hacia la hija de Gohan.

Pan negó con la cabeza, se sentía dentro de algún sueño bizarro del que no hallaba cómo despertar.

-Bien caballeros- habló Trunks, -es todo por el momento.

-Me gustaría antes, establecer la fecha definitiva para la firma.

Briefs cerró los ojos unos segundos. "¿Acaso no entendió nada de lo que expliqué?" Mordió su mejilla interna derecha. Comprendía al muchacho, se imaginaba que de estar en su situación no tendría la misma paciencia, pero no podía dejar de apoyar a su novia, la notaba afectada por la situación, podía jurar que ella se encontraba arrepentida de haberse dejado llevar por el rencor. Merecía todo su apoyo, después de todo ese hombre la hizo sufrir en el pasado.

-Eso no lo sabemos por el momento, por eso te suplico por un poco de paciencia- contestó manteniendo la serenidad.

Omaru torció los labios en señal de desaprobación. -Ya tuvo más de tres años para pensar, ¿no crees? Quiero tener el derecho de poder llevar a mí hija a ciudad Satán. Sus abuelos quieren conocerla.

Pan se levantó de golpe. -No tengo por qué seguir soportando esto- escupió antes de salir con prisa de la oficina, importándole nada la opinión que pudieran tener de ella al tomar una decisión tan abrupta. Si continuaba discutiendo lo de la maldita firma, terminaría por vomitar sobre la mesa de juntas.

Su ex pareja intentó detenerla, pero el empresario alcanzó a tomarlo de un brazo, forzándolo a sentarse de nuevo.

-Yo hablaré con ella.

-Es una desconsiderada egoísta- ladró Mirely, quien había guardado silencio durante la negociación. -Todo este circo que ha montado para pedir más tiempo, ¿para qué?- cruzó los brazos antes de murmurar, -como ella no es la que está pagando abogado.

Omaru se giró hacia el empresario. -Señor Briefs, ¿podemos hablar en privado?

Trunks asintió con la cabeza en silencio, se levantó y le señaló con la mano que lo siguiera. -Regresamos en unos cuantos minutos, están en la libertad de pedir lo que gusten a mi secretaria. Tenemos un bar y barra de bocadillos para las reuniones.

El abogado del más joven se puso de pie para agradecer con exagerada educación. -No se preocupe. Esperaremos en lo se ponen de acuerdo- para el profesionista era todo un acontecimiento estar frente al mismísimo hombre que lideraba la empresa con mayor influencia en el planeta entero, y aunque intentaba parecer tranquilo, era innegable su emoción al estar tratando con él y sus afamados abogados, los dos mejores, puestos a la disposición de su querida novia.

Los dos hombres pasaron por un pequeño pasillo que conectaba la sala de juntas con la oficina principal, Omaru pretendió no encontrarse impresionado por la sobria elegancia de la oficina, cada uno de los detalles que adornaban el lugar, le gritaban que se encontraba frente al hombre más poderoso de la tierra, aunado al hecho de que él sabía los orígenes y poderes del hijo del príncipe. Pero no demostraría sumisión, él tenía todo el derecho de reclamar y al parecer, el híbrido daba la impresión de ser una persona sensata.

-Aquí podemos hablar con tranquilidad- dijo Trunks sentándose en una esquina de su escritorio. -En la sala de juntas solías ver de reojo a tu novia cada que dabas alguna indicación. Como si esperaras su autorización.

-No necesito la autorización de nadie- espetó indignado.

-Toma asiento y no te enojes- sonrió negando con la cabeza, -confieso que yo también espero la autorización de Pan para tomar ciertas decisiones. Después de todo, ambos amamos a nuestras respectivas parejas y deseamos congraciarnos con ellas, es natural, ¿qué le vamos a hacer?- se encogió de hombros con gracia.

El más joven se identificó con las palabras del mayor, inclusive relajó su humor y decidió tomar asiento en uno de los sillones frente al escritorio.

-¿La ama?- inquirió interesado, más que nada, le movía la curiosidad, conocer más al enigmático personaje, el que siempre le pareció tan irreal, al igual que el resto de guerreros con los que su ex se encontraba tan familiarizada.

-No tienes idea cuanto- respondió con mirada soñadora.

A kilómetros de distancia se podía percibir el brillo especial, que adornaba la azulada mirada del híbrido, cada vez que Pan salía a colación. Con ver eso y la tonta sonrisa que mostró, tuvo para comprender que el empresario estaba loco por la que alguna vez fue su amada novia.

El más joven relajó los músculos, su vida había cambiado en la última semana, a veces le parecía estar soñando, no terminaba de adaptarse a la idea de ser padre. A pesar de la manera tan repentina en que se enteró de la existencia de una hija, y del extraño comportamiento de Pan, no dudaba de su paternidad. Lo que le irritaba, era la actitud caprichosa e infantil de la mujer que alguna vez llegó a considerar madura e inteligente, inclusive más que él mismo.

-Me da gusto que se entiendan. Pero…- titubeó antes de continuar, -me parece injusto que la solape a sabiendas que actuó mal. Porque abogo por su inteligencia y usted mismo debe saber que ella obró de manera incorrecta. De hecho la desconozco- lo miró fijamente, decidido a no bajar la vista, no se dejaría intimidar por la figura que representaba el empresario y guerrero. -No sabía que podía llegar a ser tan rencorosa, ni vengativa, a tal grado de utilizar a su propia hija como instrumento de venganza- apretó las manos sobre sus rodillas, -no me considero un santo… sí, me acosté con su mejor amiga, ¿y qué? No soy el primero en hacer algo así…- relajó su postura mostrándose más en confianza.

-Exacto, no eres el primero. Tampoco en aceptarlo con cinismo- arrugó el entrecejo demostrando molestia. Él tampoco se consideraba un santo, pero al menos nunca jugó con los sentimientos ajenos, al menos no engañó. En caso de que alguna de sus aventuras se hubiese ilusionado, esa nunca fue su intención.

-No me mal interprete, ¿hay algún problema con tutearte?

Trunks negó con la cabeza.

Omaru resopló. -No es que me sienta orgulloso de mis actos, para serte sincero, en estos años siempre sentí culpabilidad por haber herido a Pan, yo la quise mucho, creí amarla un tiempo, con ella viví momentos inolvidables, siempre la consideré una mujer casi perfecta.

-En eso coincido contigo- recargó ambas manos sobre el borde del escritorio. -Por eso me cuesta entender las razones que tuviste para revolcarte con otra, y no creas que te juzgo, ya que me he beneficiado por tus acciones pasadas- levantó una ceja. -Pero no estamos aquí para hablar de eso.

Omaru asintió con la cabeza. -Acepto que me interesa demasiado la opinión de mi novia. Ella ha respetado mi postura, pero me da la impresión de que no está de acuerdo con todas mis decisiones.

-Tu hija debe ser tu prioridad de ahora en adelante, tu novia lo sabe y supongo que no debe agradarle. Espero que no la interpongas antes que a tu propia hija- aseveró Briefs, en un consejo con tintes de regaño.

-Créeme que lo tengo presente desde que descubrí su existencia- contestó demostrando indignación en su tono de voz. -De lo contrario no insistiría y me importaría una mierda si lleva o no mi apellido- levanto ligeramente la voz, le irritaba que personas que no lo conocían, pusieran en duda su palabra.

El heredero se puso de pie y caminó hacia la enorme ventana, recapacitando en las palabras del muchacho.

-Tiene lógica lo que dices- colocó las manos en los bolsillos de su pantalón de vestir.

-Entiende que no puedo esperar mucho tiempo. Regresar a la capital del oeste en unas semanas más, implica ausentarme de mi trabajo de nuevo y solventar los gastos de mi abogado, aparte de sus honorarios.

Trunks rascó su mejilla derecha, entendía la postura del joven y le daba la razón en cierta parte, pero no podía beneficiarlo a costa de lastimar a Pan, la que no se encontraba con humor de negociar, inclusive se atrevió a retirarse del lugar negándose a firmar nada, prácticamente dejándolo a él a cargo. Conducta que muy a su pesar, le pareció por demás infantil en un asunto de suma importancia, ya se encargaría de hablar con ella después, primero debía ser la voz de la razón que a la híbrida le faltaba en ese momento. Después de todo, se consideraba el amo de las negociaciones.

-Te entiendo, no creas que no- se acercó hacia el ex de su novia y tomó asiento a un lado del nuevo padre. -Debido a que el proceso se retrasa, es justo que nosotros solventemos los gastos que no tenías previstos…- el joven iba a replicar ofendido, pero el empresario no lo dejó, haciéndole un ademán con su mano derecha, indicándole que le permitiera continuar hablando. -Es lo justo- insistió con voz firme y decidida. -En cuanto a la niña, no te preocupes. Te doy mi palabra de que podrá viajar, pero una vez que terminen las conferencias que Gohan dará aquí, las cuales durarán una semana.

-¿Y qué tiene que ver Gohan? Ustedes pueden quedarse tranquilos, mi hija estará segura- levantó la cabeza con altivez, endureciendo la mirada. ¿Acaso desconfiaban de él?

-No esperarás que Arya se vaya tranquila con un desconocido, también Pan no se desprenderá así de fácil de su hija. Quieras o no, ella y yo iremos- sentenció comenzando a mover ligeramente un pie sin darse cuenta. -Comprenderás que no podemos abandonar la ciudad por el momento, te suplico que esperes una semana.

Omaru gruñó bajo. Le irritaba estar sujeto a los caprichos de la híbrida y más, admitir que el empresario tenía razón. Arya no querría viajar con desconocidos, sería incómodo para ella, probablemente lloraría y no disfrutaría del viaje. Se le encogió el corazón de solo pensar que él mismo sería el causante de crearle angustia a la pequeña, que aunque aún no entablaba lazos afectivos con su hija, su instinto paternal estaba latente.

Apretó los labios antes de pronunciar su respuesta. -Está bien- bufó sin temor a expresar su molestia, -acepto esperar una semana, pero en cuanto al pago de mi abogado. Me niego rotundamente a mendigar sus honorarios.

-Es justo que nosotros paguemos por…

-¡Es justo que ella pague! No su noviecito millonario- levantó la voz interrumpiendo al hombre mayor. -Aun así, no estoy dispuesto a pedir un solo centavo, no le permitiré a Pan someterme a semejante humillación. Suficiente tengo con que me consideren un mal padre por culpa de sus mentiras- agregó con un dejo de amargura en sus palabras, lo que no le agradó a Briefs, pero decidió guardar silencio, no tenía un solo argumento válido a favor de su caprichosa novia.

-Te lo agradezco infinitamente y… te pido disculpas por las inconveniencias que has tenido que pasar.

-No es tu culpa- ladeó la cabeza con mortificación, sobando el puente de su nariz. -Yo no soy así, es solo que toda esta situación me vuelve loco, y para ser honesto, me ha causado algunos roces con Mirely que no ayudan en nada- desahogó su sentir con el que consideraba un extraño, necesitaba hacerlo o le estallaría la cabeza, lo que no pasó desapercibido por el empresario, el cual ya había detectado que el joven pasaba por un mal momento, inclusive intuía que no estaba durmiendo bien, pues en la junta que se llevó a cabo minutos atrás, lo vio apretar los ojos un par de veces y luego sacudir su cabeza para despabilarse.

-En vista de que hemos llegado a un acuerdo- Trunks se levantó dirigiéndose hacia la puerta de algo que parecía una repisa, al abrirla mostró una pequeña cava con una docena de botellas en su interior. El hijo del príncipe tomó una y dos copas, sirvió en ambas con la elegancia propia de alguien de la realeza. -Propongo un brindis para cerrar nuestro acuerdo- le ofreció una copa, -mi intuición me dice que serás el padre que Arya merece, y raras veces falla mi intuición- sonrió tratando de no sonar pretencioso. -De verdad lamento mucho la conducta de Pan, a mí también me tomó por sorpresa y créeme que ayudaré en lo que pueda… primero por el bien de mi pequeña revoltosa y segundo, por el amor de mi vida. No la justifico, ya no puedo hacer nada para remediar el pasado y…- mordió sus labios, -yo tampoco tenía idea de que podía ser tan rencorosa. Te agradezco infinitamente tu paciencia- levantó la copa haciendo un ademán de brindis.

Ambos bebieron un trago con el ambiente más relajado. En ese momento, Omaru sintió que el saiyajin podía comprenderlo, detrás de la fachada de frívolo millonario, se encontraba un hombre sensato y enamorado.

-Dime una cosa- dijo el joven. -¿Qué harías en mi lugar?

Briefs levantó las cejas sorprendido por la pregunta, ni siquiera le pasaba por la cabeza que hubiera algún hijo suyo regado por ahí. Meditó en su respuesta por algunos segundos antes de responder. -No lo sé. Pero te confieso que me encantaría que fuera mi hija, de hecho, justo antes de que aparecieras, ya tenía los papeles listos para darle mi apellido.

-A menos que Pan me hubiese engañado contigo- dijo Omaru a modo de broma, -pero tengo muy presente que en eso, su conducta fue impecable.

De la nada, la última conversación con Goten se revivió en la mente del empresario, surgiéndole por primera vez, una pizca de duda en la versión de su novia y ganas de obtener respuestas a los cuestionamientos que le surgieron, no se quedaría con la duda.

-Omaru… Tal vez te parezca entrometido de mi parte- mordió sus mejillas internas, no le gustaba parecer celoso, y no lo estaba, pero su curiosidad era más grande que sus prejuicios, así que lo soltó. -¿Cómo fue que Pan quedó embarazada? Digo, ¿acaso no se cuidaban?

-Sí, ambos- meneó la copa entrecerrando los ojos, perdiéndose en el elegante movimiento ondulante del líquido, remontando su memoria a las últimas semanas de su noviazgo con la saiyajin. -Aunque, en algunas ocasiones yo olvidé los preservativos, pero a pesar de que ella tomaba píldoras yo no me confiaba- observó con timidez al hombre delante de él, -ya sabes… disparaba fuera del campo de batalla- dijo sin poder evitar soltar una pequeña risa nerviosa, le resultaba algo incómodo revelar detalles íntimos a la actual pareja de su pasado amor.

"Menuda suerte. Las probabilidades en esas circunstancias, eran realmente bajas" Pensó Trunks.

-Entiendo…

-En algunas ocasiones, Pan olvidó tomar sus píldoras, fueron realmente pocas y nos tocó ser ese bajo porcentaje que le pega al blanco- se encogió de hombros con resignación. -Si no fuera porque me consta que ella me amaba, dudaría que Arya fuera mi hija. Pan podrá ser rencorosa y orgullosa… pero es leal.

-¿Así que ella tomaba píldoras anticonceptivas?- Musitó Briefs, más como un pensamiento, que como una interrogante.

-Sí, ¿acaso ya no las toma?- inquirió con plena confianza. -A menos que ustedes estén planeando tener un hijo…

-Ahh… no, no hemos hablado al respecto. Tenemos pocos meses juntos- salió de su transe meditativo.

Una vez que los hombres terminaron de beber el contenido en sus copas, se despidieron con gentileza, teniendo una impresión más agradable, el uno del otro.

El hijo mayor de Goku finalizó la conferencia de ese día con la elocuencia que lo caracterizaba. Todos los presentes aplaudieron al catedrático después de pronunciar las palabras de despedida, mientras su hija lo observaba en la primera fila, aparentemente escuchando con atención, pero en realidad, su mente se encontraba sumida en una tormenta de emociones y cuestionamientos personales. Se odiaba, realmente se odiaba, no dejaba de pensar que su actitud unas horas antes, inclusive obtuvo una dura mirada de desaprobación por parte de su novio cuando se volvieron a encontrar. Por fortuna, no le reclamó nada, pero con su mirada tuvo para saber que no estaba de acuerdo con su actuar.

Sintió su mano izquierda ser abarcada por una mano más grande que las suyas.

-¿Iras conmigo al banquete?- le preguntó Trunks, bajando la voz.

-Quedé con mis padres en acompañarlos- le respondió con el mismo tono de voz, para no importunar a los presentes que se encontraban sentados a los lados.

El híbrido se inclinó hacia ella para susurrarle con discreción. -Exigiré una recompensa por tu atrevimiento- soltó su mano y tocó la rodilla cruzada de Pan, dándole un sugestivo y fugaz apretoncito. Era obvio que el mensaje del guerrero tenía una gran carga sexual, lo que le provocó un cosquilleo en el vientre a la mujer.

Antes de salir del centro de convenciones, ambos tuvieron que pasar por el mar de personas que debían saludar antes de salir por la parte trasera del lugar, en donde los esperaban un par de automóviles que los dirigirían a sus destinos. Pan con sus padres a la casa de la híbrida, y los Briefs hacia la corporación, en dónde Arya se encontraba siendo cuidada por la anciana abuela del empresario.

Como ya era costumbre, el jardín de la familia Briefs servía de comedor para la ocasión, con mesas llenas de viandas que se encontraban dispuestas para los invitados, que además de ser Gohan y familia, en esta ocasión contaban con algunos científicos y uno que otro empleado del nuevo laboratorio.

El director general de la empresa sonreía y saludaba a los presentes con ansiedad, los invitados principales tardaban en llegar, pero en cuanto los sintió acercarse, caminó con premura hacia la entrada para recibirlos.

-¿No me digas que nos esperaste aquí todo el tiempo?- preguntó Gohan al salir del auto.

-Sentí tu ki y el de Pan acercarse- le estiró la mano dándole a bienvenida al hogar de sus padres, después de estrechar la mano del primer híbrido mezcla terrícola con saiyajin, se dirigió hacia el auto para recibir a las damas, que no tardaron en salir.

Los ojos del hijo del príncipe se abrieron levantando las pobladas cejas lavanda. Tragó saliva con las palabras atoradas en su boca, embelesado por el par de piernas que sobresalían del corto vestido estilo coctel, en color beige con toques de encaje en bronce.

-Le dije que debía lucir esas piernas tan bonitas que tiene- comentó Videl al ver la reacción de Briefs. -Yo elegí el vestido justo antes de venir a la ciudad, ¿acaso no parece hecho para ella?- levantó una ceja divertida con el ligero rubor en las mejillas del hombre con cabello lavanda. Le pareció gracioso que un hombre con su experiencia y malicia, se sonrojara al verse descubierto devorando con la vista la silueta de su novia, tal como si fuera un adolescente.

"No cabe duda que parece hecho para ella" No se atrevió a opinar por respeto a Gohan, al cual sentía detrás de él. Pero podía asegurar que sobraban las palabras, ya estaba más que claro para sus suegros, que Pan lo tenía completamente engatusado. Le ofreció el brazo caballerosamente a su novia antes de dirigirse hacia el interior del convivio.

Bulma se encontraba más que inquieta por esa nueva aventura, la biología no era lo suyo, pero cuando su padre le habló de los beneficios que obtendrían con la nanotecnología en la células humanas, le pareció que ya era hora de evolucionar e incursionar en otros ámbitos, siempre y cuando se utilicen para el bien, no olvidaba lo que causó Maki Gero con sus investigaciones. Pero ella y su familia tenían otras motivaciones muy diferentes, también estaba su orgullo propio al saber que otras razas en el espacio tenían mejor tecnología para curar enfermedades y heridas. Con sus hijos involucrados de lleno en la empresa, no podía ser más feliz, ahora solo le hacían falta nietos para continuar con el legado de su familia.

Después de un elocuente discurso por parte del director general, se dio la invitación a los presentes de pasar a sus mesas, ya que no tardaban en servir el gran banquete, del que los saiyajines comieron con moderación, ya que el lugar se encontraba lleno de civiles que podrían poner en tela de juicio, los modales de ambos hombres, quienes eran en figuras públicas, en especial el de cabellos lilas.

-Iré a ver a Arya- dijo Pan al terminar su platillo, levantándose de la mesa si dar derecho a réplica. Briefs casi se atraganta al apurarse a terminar de pronto su bocado, tomó su vaso con ponche y la siguió bebiendo en el camino para pasar la comida por su garganta.

-¡Espera Pan!- la detuvo tomándola por un brazo. -¿Podemos hablar antes?

-No he visto a mi niña durante toda la tarde- intentó evitar lo inevitable, hablar sobre la junta del mediodía.

-Solo serán unos minutos, además, mi abuela la adora y es feliz cuidándola- apretó su agarre, -por favor- agregó en lo que parecía un ruego.

Pan dudó por unos segundos, pero terminó aceptando. No podía continuar huyendo por mucho tiempo. Se dejó guiar aun tomada por la muñeca, hasta llegar a una habitación solitaria dentro de la enorme casa, era un cuarto que servía como almacén de robots descompuestos y maquinaria que pronto sería reparada.

-Disculpa que te traiga aquí, encendió uno de los interruptores de luces para no estar completamente a oscuras. -La casa está llena y no quiero entrometidos escuchando- cerró la puerta con seguro y se abalanzó sobre la mujer, fundiéndose con ella en un apasionado beso que tomó por sorpresa a Pan.

Se besaron como si hubiesen pasado una eternidad separados, Trunks la atrajo más a su cuerpo sujetándola por la espalda, ansioso por sentir su piel caliente entre sus músculos.

-Tengo sed de ti- musitó entre besos, olvidando los reproches que le daría por su infantil actitud unas horas atrás, eso sería después, la necesitaba entre sus brazos.

-Y yo de ti- respondió entre jadeos, recuperando el aliento que el híbrido le había robado.

Las manos masculinas vagaron por la silueta enfundada en el corto vestido. -Quiero mi recompensa por tu osadía. Y la exijo ya mismo- le apretó con posesividad los glúteos, a lo que Pan respondió con un sobresalto.

-¡Oye! Estamos en la casa de tus padres- protestó con un respingo infantil.

-Mmm… eso lo hace más emocionante- comenzó a dirigir sus besos hacia el tentador cuello, provocando que por inercia, ella levantara la cabeza para darle total acceso.

Lo intentó alejar son sutileza, estaba cayendo en las redes del guerrero. -Mis padres están a unos cuantos metros, esperan que les lleve a su nieta- protestó sin poder evitar, emitir un gemido que le envió el mensaje contrario al inquieto miembro de Briefs.

-Seré breve- saboreó la tersa piel con un par de ligeros mordiscos en el hombro y cerca de la clavícula, -aunque prefiero disfrutarte lentamente. Tú no eres un bocadillo, eres el platillo principal.

Pan emitió una risita baja en respuesta a la ocurrente comparación del acto sexual con comer.

-Creo que sigues con hambre, deberías regresar al…- no pudo continuar hablando, la sorprendió una tercera mordida más abajo, en el nacimiento de su escote.

-Deliciosa… simplemente deliciosa- susurró pasando su lengua por debajo de la tela, la cual comenzaba a ceder gracias a que un travieso dedo del guerrero, deslizaba discretamente el tirante hacia el brazo izquierdo de la joven.

No podía negar que lo estaba disfrutando, ansiaba tanto como él otro encuentro, con los recientes eventos, no se habían dado el tiempo de pasar un rato apasionado, pero no podía darse el lujo de saciar su deseo por el saiyajin en ese instante, sus padres esperaban y el tiempo corría con prisa, Gohan podía buscarla por medio de su ki, y sería muy embarazoso encontrarla con su novio en una situación tan íntima. Así que comenzó a intentar zafarse de los poderosos brazos que la tenían dominada.

-Trunks… mis padres…

-No seas esquiva, me lo debes- protestó juguetón, regresando a sus labios que tanto le gustaban.

Lo deseaba, lo necesitaba ahora más que nunca. Olvidar todos sus embrollos mentales por un egoísta momento, dejar que el placer le sacuda los pensamientos hasta dejarla invadida de felicidad.

"Solo una probadita" Le dijo su subconsciente.

Con su menuda mano lo acarició bajando por el antebrazo, continuó a paso lento, palpando cada músculo en el camino, al llegar al codo continuó su descenso hasta detenerse en borde del pantalón, colándose debajo del saco para acariciarle el abdomen. Le fascinaba tocarlo, le fascinaba su cuerpo.

Dudó por unos fugaces segundos, y se sonrió decidida cuando Trunks abandonó sus labios para llenar de besos su fina barbilla. Sin duda lo sorprendería.

Bajó aún más su mano, hasta detenerse en el rincón más íntimo del híbrido, y como lo esperaba, se encontraba listo para su travieso propósito. Un par de caricias lascivas sobre su miembro lo tomaron completamente por sorpresa, eso significaba solo una cosa; ella estaba dispuesta a seguirle el juego.

-¿Te gusta?- Inquirió con vanidad.

Pan respondió con un asentimiento de cabeza, acompañado de una mirada traviesa.

-Me encanta- le susurró comenzando a desabotonarle el pantalón, se mordió el labio inferior y agregó coqueta, -y quiero mimarlo… probarlo-. No dijo más, ahora fue ella quien mordisqueó el labio inferior del híbrido y sin darle tiempo a réplica, se agachó en cuclillas para bajarle el pantalón, solo lo suficiente como para liberar su deseado miembro. Al verlo frente a ella se relamió lo labios, lo acarició en toda su longitud unas cuantas veces, apretando con su mano, disfrutando de la cercanía, nunca antes lo había tenido tan cerca de su cara. Con miedo de hacer el ridículo le dio un sutil beso en uno de los lados, la inseguridad comenzaba a apoderarse de ella, tenía más de tres años sin hacerlo, específicamente, alrededor de dos meses antes de terminar con el supuesto padre de su hija. Temía parecer una principiante, su falta de práctica le trajo inseguridades sobre su desempeño, lo que menos quería, era arruinarlo con su torpeza.

Afirmó su agarre desde la base y con la otra mano se apoyó de la pierna del guerrero, se sintió pequeña entre el par de muslos trabajados desde la infancia, pero debía enfocarse. Continuó con un par de besos tímidos antes de probar con su lengua la cabeza del falo frente a ella, el líquido pre seminal que comenzaba a brotar, fue limpiado por la sedienta lengua de la joven, con lamidas lentas y torpes, saboreándolo y encontrándolo sorprendentemente agradable a su gusto. Finalmente decidió olvidarse de sus complejos por su escasa experiencia en ese acto en particular y se lanzó a disfrutarlo sin reparos, completamente ajena a la turbulencia de emociones que provocaba en el híbrido de cabellos lilas.

Con ternura, Trunks le acarició los negros cabellos sedosos mientras ella ponía toda su atención a su miembro viril. La vio dar torpes besos en un principio, lo que le causó ternura, y en vez de guiarla, la dejó actuar por sí sola, poniendo atención a sus movimientos. Se sonrió internamente cuando la vio soltarse, abriendo más su boca, prácticamente engullendo todo lo que su cavidad bucal le permitía, era notorio que ella lo estaba disfrutando tanto como él.

Pan no recordaba una sola ocasión en que fuera tan satisfactorio realizar una felación, de hecho siempre tuvo cierta aversión a dicha práctica, en gran parte porque la primera vez que lo hizo, su poco experimentado novio, terminó antes de lo esperado sobre su cara y boca, lo que fue desagradable para la joven que comenzaba con sus primeras experiencias sexuales, eso le trajo asco por largo tiempo cuando lo realizaba, por lo que evitaba hacerlo ella. Pero ahora se encontraba haciéndolo de nuevo por su propia voluntad y disfrutándolo como nunca.

Como todo en la vida, ese instante llegó a su fin, con un par de ligeras succiones en el afortunado miembro masculino del guerrero saiyajin, enviándole descargas eléctricas a todo su cuerpo, deseando más, mucho más. Pero Pan se puso de pie, enfundando el pene de su novio dentro de sus calzoncillos de nuevo.

-Ahora me gusta más- dijo relamiéndose los labios. -Pero por hoy es suficiente- le subió la cremallera mientras le sonreía burlonamente.

-¡¿Qué?!- Confundido pensó que la joven bromeaba, que continuaría. Pero solo recibió un insípido beso en la comisura de los labios, antes de que Pan se encaminara hacia la puerta.

-¡Oye mujer!- la sujetó por la cintura. -No puedes dejarme así- la pegó a su cuerpo para que sintiera el bulto endurecido que restregó contra su espalda baja.

-Mi padre viene, ¿no lo sientes?- se giró para depositarle otro casto beso en la barbilla. -Tómalo como un adelanto- otro beso en la mejilla, tuvo que estirarse y jalarlo hacia ella por el cuello para poder alcanzarle. -Te dejare desquitarte después.

El ki de Gohan se acercaba peligrosamente, ya estaba dentro de la propiedad, Trunks no pudo evitar darle la razón a su novia. No era el momento.

Bajó sus manos y dio un fugaz apretón a los glúteos de la joven antes de susurrarle sugestivamente.

-Eso dalo por hecho, me desquitaré.

Con sus padres en casa, el tiempo se le fue como agua en las manos, gracias a sus ocupaciones laborales y el tiempo dedicado a su familia, Pan logró despejar su mente, a pesar de haber recibido un regaño por parte de sus progenitores, por mantener Omaru ignorando que tenía una hija. Un trago amargo, en el que sus gestos duros le hicieron saber a sus padres que no tenía ni un ápice de arrepentimiento por sus acciones, al contrario, la encontraron molesta por el interés que mostraba el muchacho en ejercer su papel de padre.

El plazo se estaba acabando para la joven madre, en dos días se marcharía su visita y ella debía hablar con Omaru, parar esa locura. Solo esperaba que no hiciera un escándalo, darle el tiempo suficiente para sincerarse con Trunks, confiaba en el amor que el híbrido le profesaba, sabía que pasaría de nuevo por reclamos y momentos amargos, pero al final, sería comprendida. Ya lo tenía decidido.

Los rechinidos de la silla de escritorio se intensificaron, haciendo eco dentro de la oficina de Bulma. No pasó mucho tiempo para que los jadeos y gemidos de la pareja acompañaran a los sonidos del inmobiliario de oficina.

Trunks se aferró a las piernas de Pan mientras ella lo cabalgaba concentrada en su propio placer, aferrada a su cuello con ambos brazos, prácticamente restregándole sus redondos pechos en la cara, invitándolo a devorarlos si así le apetecía, oportunidad que el híbrido aprovechó gustoso, estaba fascinado con los montes maduros de la joven, ninguno de los que llegó a tocar en el pasado, habían pasado por los cambios que trae consigo la maternidad, era una lástima que él no tuviera nada que ver con esos cambios en el cuerpo de su amada.

-No te lo había dicho…- se acercó para decirle al oído, -mi madre tiene cámaras en su oficina.

La híbrida levanto las cejas de manera retadora, se alejó un poco, apoyando sus manos en los hombros del empresario. -Y audio… ella sabrá que te estas cobrando el que yo te dejara con ganas en su casa- dijo entre gemidos, meneándose lentamente.

-¿Ahh sí…?- levantó su pelvis al momento que dirigió sus manos hacia las caderas femeninas para atraerla hacia abajo, enfundándose hasta el fondo en un par de estocadas. -Tú eres la que me tiene sometido- agregó arrugando los labios en un gracioso puchero, -estas masacrando a mi pobre e inocente miembro- agregó con un par de profundas estocadas más.

Pan gimió al sentir su interior invadido por completo. -Tú me chantajeaste- susurró entre gemidos, sin dejar de menearse.

-Tú me lo debías- le mordió el labio inferior, deteniéndose hasta que la escuchó quejarse. -Lo de las cámaras es verdad- trató de parecer serio, pero la danza de la mujer sobre él no ayudaba.

-Ajá- detuvo su cabalgata para susurrarle. -No caeré en tu broma infantil, señor Briefs. -Tu señora madre me indicó en dónde se encontraban las cámaras, para que yo misma las retirara, pues conmigo aquí, ya no necesitaba vigilancia en caso de que entrara algún desconocido.

-¿Broma infantil? No lo sabía- fingió demencia, ya que su intención fue ver la reacción en la cara de la mujer al creer que su suegra la observaba montándolo. Él tenía conocimiento de que el sistema de vigilancia había sido retirado, lo que tenía sentido, Bulma no espiaría a la joven, era como de la familia, confiaba en ella tanto como en sus propios hijos. -Solo quería ver tu reacción… y divertirme- confesó acercando sus labios a los enrojecidos de la joven. -¿Ya te cansaste?- preguntó al ver que Pan había detenido sus movimientos. Estaba acostumbrado a que las mujeres solían cansarse después de montarlo por cierto lapso de tiempo, pero Pan no era como esas mujeres, en sus venas corría sangre saiyajin, lo que le dotaba de energía y resistencia superior a cualquier otra mujer terrícola. -Si quieres te ayudo- dijo levantando una ceja con presunción e intentó tomarla por la cintura para ayudarla, pero ella le sujetó las manos y las colocó sobre sus senos.

-Aun no acabo contigo.

Continuó cabalgando sobre el empresario sin reservas, después de todo, las oficinas principales se encontraban solas, Trunks había aprovechado que su secretaría tenía un leve dolor de cabeza, nada de cuidado, pero lo utilizó de pretexto para darle el día libre y así aprovechar que Pan se encontraba sola. Sin meditarlo mucho se apresuró a entrar en la oficina de la científica, cerró con seguro la puerta, una precaución extra.

Su plan rindió frutos, al poco tiempo la tenía semidesnuda sobre él, las bragas de encaje rosa reposaba sobre el monitor de la computadora, ese había sido su destino después de ser arrojadas por la joven, una vez que las deslizó con coquetería por el largo de sus blancas piernas, mostrándose más audaz que las veces anteriores.

Tan pronto como lo sentó sobre la costosa silla de escritorio, se acomodó a horcajadas sobre él, haciendo que su falda tubular terminara enrollada sobre su cintura, escuchó un crujido cuando Trunks levantó la tela para para que pudiera abrir más sus piernas y encajar a la perfección el cuerpo del uno con el otro. Pan se encargó de liderar el acto mientras lo tuvo debajo, él la dejó hacer a pesar de morirse de ganas por participar, pero el disfrute en los gestos de su amada le indicaban que estaba muy cerca de su liberación, y ese instante era sagrado para él, así que se dejó utilizar para el deleite de su novia.

Los movimientos se intensificaron junto con el rechinido, poco les importó la silla, si se rompía, había valido la pena, por suerte resistió. Pan llegó al tan ansiado orgasmo llena de él, estrujando el endurecido miembro con los espasmos de su cavidad vaginal.

La imagen de la joven satisfecha se quedaría en la memoria del saiyajin por el resto de su vida. Viéndola con los ojos cerrados, los labios enrojecidos por los apasionados besos, las mejillas del mismo color intenso, sus cabellos negros revueltos y su respiración agitada. Para los ojos de Trunks, Pan era la criatura más hermosa del universo entero… y era suya por completo.

"Creo que me quiero casar" El pensamiento le golpeó con intensidad como nunca antes, la deseaba a su lado por el resto de su vida.

-Aun no obtengo mi desquite y lo quiero ahora- dijo Briefs. La levantó por la cintura para salir de su cálido y húmedo interior, la colocó sobre el escritorio y procedió a penetrarla sin más preámbulos, tomando ahora el completo control del acto sexual, en un vaivén de profundas estocadas que subieron de intensidad, cuando el híbrido terminó de desabotonar la blanca camisa de Pan, para darse un festín con los redondos pechos de la mujer. Luego de minutos que le parecieron segundos, logró obtener su premio, derramándose en el interior de su felizmente agotada novia.

-Te amo Pan- susurró cerca de los labios entreabiertos de la joven, -te amo demasiado.

-Y yo a ti- respondió depositándole un dulce beso en la punta de la nariz.

Al salir de la joven, recordó que se había dejado llevar por la pasión, importándole una mierda el hecho de no llevar consigo un preservativo, no se acostaría con cualquiera, sino con su novia, la mujer que amaba, disfrutarla piel con piel era algo que no podía dejar pasar, después de todo, no le molestaría que hubieran consecuencias, en el fondo lo deseaba.

Parte de los fluidos masculinos resbalaron por la intimidad femenina, dejando una mancha en la siempre impecable alfombra de la oficina. La joven se puso de pie bajando de inmediato su falda que llegaba hasta un par de dedos sobre sus rodillas, comprobando que efectivamente se había rasgado en el ardor del momento.

-¿Se nota mucho?- preguntó apuntando el agujero de más de veinte centímetros al lado de la costura derecha.

Trunks observó estudioso mientras abotonaba su pantalón de vestir. -No te preocupes, podemos salir por el elevador personal de mi madre, nadie te verá, y yo puedo recoger a Arya para que no camines así por los pasillos del primer piso.

La híbrida asintió mordiendo sus labios antes de correr hacia el baño, para limpiar el resto de fluidos de su novio que comenzaban a salir. Al poco tiempo estaba de regreso, Trunks la esperaba con el traje perfectamente colocado, ni una mancha, ni una fisura, como si no hubiera tenido sexo minutos antes.

-Te debo una disculpa- habló al verla de regreso, conservando el rojo en sus labios y mejillas. No pudo evitar acercarse de nuevo y estrecharla sin presionar demasiado su cuerpo. -No usé preservativo y honestamente, no tenía ganas de usarlo.

-Igual yo- lo jaló levemente de la corbata. -Despiertas mi espíritu aventurero, nunca me arrepentiré de lo que he vivido contigo, y quiero más…

No pudo continuar hablando porque fue interrumpida por el sonido de su teléfono móvil, sus padres la esperarían en la corporación, tenía el tiempo medido para volar hacia su casa por otro atuendo.

La luz del día agonizaba lanzando sus últimos débiles destellos sobre el cielo de la capital del oeste, el hijo mayor de Goku y su esposa descansaban de un ajetreado día, en la gran terraza de la corporación. Bulma había dispuesto de grandes cantidades de comida, como ya era costumbre, para agradecer su ayuda en la capacitación del personal del nuevo laboratorio, ya que el académico se negó a recibir una remuneración económica, al tratarse de la mejor amiga de su familia, de la que han recibido ayuda sin pedir nada a cambio en infinidad de ocasiones, inclusive contrató a Pan recién parida y sin haber terminado su carrera universitaria, posicionándola en uno de los puestos más codiciados de la empresa.

La cena se llevó a cabo sin ningún inconveniente, Gohan y Bulma intercambiaron ideas sobre los futuros planes de la empresa, Bra los escuchaba atenta, aunque ella estaba más involucrada en lo mecánico, como científica también sentía fascinación por la biología. Pan y Trunks se involucraron en la charla con menor participación, aunque ponían atención a lo que se hablaba, no dejaban de mirarse a hurtadillas y sonreírse con complicidad.

Videl le relataba a Bulma lo maravillada que estaba con la tecnología de los nuevos laboratorios, teniendo la atención de los comensales, aparentemente, pues Trunks y Pan llevaban una plática interna con sus miradas, lo que no pasó desapercibido por el príncipe, le fue muy evidente que su hijo y la muchacha llevaban un noviazgo que distaba mucho de ser casto. Se sonrió internamente, la nieta de su pasado rival le agradaba para su vástago, además, estaba comprobado que podía dar descendencia fuerte. Se sorprendió al caer en la cuenta de que nunca se le hubiera ocurrido que se diera algo entre ese par de híbridos y ahora le parecían perfectos el uno para el otro.

Briefs se ofreció a llevar a Pan y Arya en su auto, Gohan no protestó al respecto, desde su llegada había absorbido el tiempo libre de su hija, por lo que le pareció justo que tuvieran unos minutos a solas, inclusive les recomendó llevar él a su nieta para poder dar una vuelta a solas si así lo deseaban.

-Espero no abusar de la amabilidad de Gohan- habló Trunks al estacionarse en el estacionamiento del viejo mirador.

-Mis padres morían por cuidar de Arya, créeme que ahorita son felices con ella.

Ambos salieron del auto para pararse donde tuvieron una charla meses antes, las estrellas en el firmamento cobijaban a la pareja de enamorados, que abrazados veían a lo lejos las luces de la gran ciudad.

-Espero que estos días hayan enfriado tu mente- se animó a decir Trunks.

-Sí, mucho.

-Ya no eres una muchachita, ahora eres madre y debes enfrentar las consecuencias de tus actos- dijo refiriéndose a la vez que Pan abandonó la sala de juntas.

-No tienes idea cuanto lo tengo presente- respondió con un toque de amargura en su voz. Estaba consciente de que esos podrían ser sus últimos momentos de felicidad al lado de su amado, no había marcha atrás, por eso mismo se dispuso a no estresarse los días posteriores a la partida de Omaru, a disfrutar de su vida, de él, aunque no como hubiese deseado, gracias a que sus padres estaban de visita. Recargó su cabeza en el amplio tórax del guerrero.

-Lo arreglare todo Trunks, lo prometo.

-Me alegro- la estrechó con fuerza, -hiciste mal. No había querido regañarte pero, fue muy egoísta de tu parte.

-Lo sé, fui y sigo siendo una estúpida- levantó la cabeza, encontrándose con el par de ojos azules que le causaban fascinación. -Gracias Trunks, te agradezco que hablaras con él y lo convencieras de que me dejara en paz unos días.

-No seas dura con él- dijo en un tono parecido a regaño, -a decir verdad, se ha comportado a la altura… tienes suerte de que sea un hombre sensato, pudo ser peor.

Pan tomó aire, reteniéndolo unos segundos, conteniendo todo lo que deseaba soltar ahí mismo, lo sentía en la garganta, como una especie de vómito que amenazaba con salir y embarrarlo todo. Así no debía ser, lo correcto era que poco a poco le fuera contando lo que pasaba por su cabeza en aquel entonces, para ponerlo desde su perspectiva, llevarlo de la mano por los caminos retorcidos de sus acciones pasadas, mostrarle de a poco las razones de cada decisión que tomó, hacer que la caída al final no sea de golpe.

-Omaru es un buen tipo, será un buen padre- opinó Trunks con honestidad. El admitirlo no eliminaba los celos que sentía, celos y envidia. Si tan solo hubiera llegado antes a la vida de Pan, pero no logró verla como mujer hasta que combatió con ella cuerpo a cuerpo en la habitación del tiempo. Con la sangre ardiendo de emoción por la batalla, rasgo distintivo de su herencia saiyajin, el sudor, la energía disparada, los gritos desgarradores y la mirada furiosa… en ese momento se dio cuenta que ya no era la chiquilla altanera que alguna vez conoció.

"Me hubiera gustado darme cuenta antes"

-Tal vez- Pan respondió a secas, cerró los ojos negando con la cabeza. "Pero no de mi hija, de nuestra hija"

-Ya está acondicionando la casa de sus padres para la llegada de Arya, inclusive preparan una habitación para cuando los visite en el futuro y pase algunas temporadas con sus abuelos, la espe…

-Por favor Trunks, no quiero hablar de él- lo interrumpió.

-De alguna manera te tienes que enterar, ya que pones mil pretextos para no contestarle las llamadas.

-Omaru… es un fastidio ese idiota- masculló, -no entiendo cómo es que te has vuelto su amigo.

-Debes estar bromeando Pan- dijo con el entrecejo arrugado, -y no soy su amigo, es el padre de Arya y es obvio que quiera conocerlo. No entiendo tu absurda negación mi amor- la separó lo suficiente para verla a los ojos, -¿tanto te afecta que haya regresado a tu vida?

-Él me importa una mierda, no quiero que sea el padre de mi hija, no lo es- respondió con la mandíbula tensa.

Trunks suspiró con frustración.

-Desde que se enteró de la existencia de mi hija no ha dejado de joderme la vida, de arruinar todo, de complicarlo todo- continuó despotricando contra su ex pareja.

-No entiendo Pan, sinceramente no te entiendo. No sabes la suerte con la que corres, otro en lugar de Omaru ya te hubiera demandado.

-Tú… ¿Qué harías en lugar de Omaru?- tragó saliva antes de continuar formulando su pregunta, -me refiero a que si alguna de las mujeres con las que en el pasado tú… ya sabes- apretó instintivamente la tela del saco del empresario, como si así pudiera retenerlo por toda la eternidad a su lado.

Una profunda exhalación se escuchó por parte de Briefs, por un instante le pareció que meditaba su respuesta.

-Omaru me preguntó lo mismo el día que hablamos a solas. En ese momento le dije que no sabía, porque no quería darle ideas. Pero yo… si alguna de la mujeres con las que me he acostado en el pasado, me ocultara un hijo- endureció su mirada, señal de mal augurio para la híbrida, -utilizaría todas mis influencias para obtener la custodia completa- retornó su mirada a los ojos azabaches que lo miraban, no pudo interpretar lo que vio en las facciones de la mujer, le pareció que el color carmín que acompañaba a sus bellos labios se había esfumado, en general, había empalidecido.

-Pe… pero, ¿y si ella necesitara a su bebé?- habló haciendo un esfuerzo por mantener la compostura. -Un niño necesita a su madre al lado.

-Su acto egoísta sería razón suficiente como para no confiar en su buen juicio, no estoy diciendo que le prohibiría verlo, pero sería bajo mis términos…- la notó tragar saliva con dificultad, era un hecho que le aterraba separarse de su hija. -Por eso te digo que corres con suerte de que Omaru sea un hombre sensato, otro más visceral lo tomaría muy mal, o siempre está la tercera opción, que no le importe su hijo en absoluto- se encogió de hombros, ajeno a la seguridad de la mujer desmoronándose en fragmentos diminutos.

Pan enmudeció, esa revelación cambiaba por completo sus planes, no podía, no debía decir la verdad, al menos no hasta estar segura que él no tomará medidas tan drásticas. Podría soportar que la rechazara, que la echara de su vida, podría vivir con ese dolor, pero nunca con el dolor de ver a su hija crecer de lejos, sin ella para apoyarla en todo momento, sin su sonrisa a diario retumbando en las paredes de su casa. Definitivamente no.

-No te aflijas mi amor- le acarició las sedosas hebras negras que caían a los lados de su rostro, -tú y Arya estarán bien.

Pan se abrazó con fuerza de Trunks, las piernas le temblaban, tenía miedo de caer, por fortuna el híbrido la estrechó pegándola más a él, inclusive podía escuchar su cálido corazón latir. La mezcla de su olor y su calor la rodeaban, la amaba, lo podía sentir, pero entonces recordó los relatos que días atrás le confesó, sobre su lado más oscuro, el saiyajin asesino y vengativo que supuestamente tenía controlado. Ella lo sabía, Trunks podía ser cruel si se lo propusiera y lo disfrutaba, también sabía que no toleraba las traiciones, las mentiras, ya fue lastimado en el pasado y al parecer eso dejó una huella profunda en su orgullo de hombre, él mismo se lo dijo; ¿cómo confiar en quien ha mentido?

Maldijo a la mujer que lo dañó en el pasado, como una manera de negar sus propios errores, estaba tan cansada de cargar con ellos, había estado feliz los días anteriores, tenía todo planeado para mandar al demonio a Omaru y confesarle la verdad a Trunks, pero ahora sus esperanzas se reducían a nada, no podía arriesgarse, no le quedaba otra opción por el momento. Seguiría con su absurda comedia.

-¿Cambiarías de opinión?

Briefs ladeó la cabeza sin entender a qué se refería su novia.

-A tu decisión, lo que me dijiste hace rato cuando mencionaste que pedirías la custodia.

-No se la pediría, la exigiría- le besó la frente, -pero eso no debe preocuparte, Omaru no es como yo- le sonrió con calidez, -por suerte para ti, estoy de tu lado y las protegeré. Además, vinimos aquí para tener una cita romántica- dijo encorvándose para acercar su rostro al de ella, -¿alguna vez has hecho el amor bajo las estrellas?

Los pasillos de las oficinas centrales de la corporación le parecieron más largas de lo habitual, apuró sus pasos sujetando con la mano izquierda la bolsa con su última compra, y con la derecha palpó la bolsa de su saco, asegurándose de que no había olvidado en el auto la pequeña cajita que le facilitó el doctor Gulley. De nuevo la culpa se apoderó de él, no podía evitar sentirse un traidor, pero las notables ojeras bajo sus ojos eran la muestra de la falta de sueño en las últimas dos noches, comenzando desde la vez que magistralmente le hizo el amor a Pan bajo el cielo estrellado del viejo mirador. Al llegar a casa esa noche no pudo dormir, gracias a la charla post sexo con su novia, charla que comparó con la información obtenida de Omaru y Goten. Al llegar a su casa ya no pudo conciliar el sueño, le surgieron descabelladas teorías, y en cada una buscaba una justificación, estaba seguro de que su lado oscuro le mal aconsejaba, maldita malicia obtenida a lo largo de los años.

Al llegar a su destino se detuvo frente a la puerta, lo que estaba a punto de hacer representaba una traición para él, pero no podía continuar torturándose, debía callar esa voz maliciosa en su mente, reprimirla con pruebas contundentes.

-Buenas tardes señor Briefs- escuchó en cuanto entró a la guardería de la empresa que lideraba.

-Buenas tardes- apretó la bolsa de plástico, sentía que le sudaba la mano, -le… le compré un juguete a la niña de la señorita Son, y… me gustaría ver si puedo…- habló con cierta torpeza, lo que no era común en él.

-La niña se encuentra tomando una siesta, pero si gusta puede dejar el juguete- contestó amablemente la enfermera.

Trunks tomó coraje, no se iría sin lograr su cometido. -Si no es molestia, quiero armarlo yo mismo para cuando despierte, se llevará una gran sorpresa- dijo con la autoridad que lo caracterizaba.

¿Quién podría decirle que no al jefe de la empresa entera? Y menos si todos en el edificio tenían conocimiento de la relación que llevaba con la asistente de la científica.

Con ayuda de la enfermera armó la casita de muñecas mientras Arya dormía tranquilamente en una cuna al lado de ellos.

-Casi lo olvido- rascó su cabeza fingiendo e improvisando, -voy a necesitar una hoja con el listado de las madres que utilizan el servicio de guardería y el puesto que desempeñan. Es para un regalo que la empresa les hará por su labor y premiarlas por el gran esfuerzo que realizan cada día- sonrió impresionado de lo impecable que había salido su mentira.

"Ahora tendré que comprar los dichosos regalos"

-¡Qué lindo detalle! Les encantará.

-¿Podría ser tan amable de elaborar la lista en lo que termino con las últimas piezas?- preguntó haciendo uso de su irresistible sonrisa, arma mortal cuando la utilizaba en las mujeres.

-Por supuesto, no tardo- la enfermera se levantó inmediatamente, embobada por la cordialidad del apuesto empresario, al que trataba en muy escasas ocasiones.

-Se lo agradezco de antemano, es usted muy amable- agregó Trunks haciendo gala de su engatusadora labia.

Una vez que se encontró solo, sacó la cajita en color plateado y la abrió, tomó con manos temblorosas los pequeños tubos de ensayo. Al fin silenciaría para siempre a la maliciosa voz que no lo dejaba dormir, lo hacía por ella, estaba seguro de que ella no le mentiría, era su lado oscuro el que insistía en sembrarle dudas. Ella era honesta, era pura, era el amor de su vida y estaba por traicionar su confianza, pero era para demostrarse a sí mismo que hacía mal en dudar de ella.

Se acercó a la pequeña Arya y le pareció que dormía muy parecido a él, desparramada en el colchón, acaparando todo el espacio. Sacudió su cabeza para sacar esa absurda idea, era hija de otro y estaba por confirmarlo, todas las similitudes que encontraba, eran producto de su imaginación.

"Bien… a lo que vengo entonces"

Revolvió la negra cabellera de la pequeña con cariño, sintiendo sus negras hebras pasar por sus dedos como hilos de seda de los cuales, un par se quedaron en su mano.


Fin del capítulo.

Desde el año pasado que no subía capítulo, en realidad desde hace un mes. Espero que hayan tenido muy felices fiestas.

Me tardé en subir el capítulo y me hubiera tardado más si agregó la charla post sexo entre Pan y Trunks. Así que decidí agregarla en el capítulo siguiente a modo de flashback, de lo contrario, tardaría una semana o dos más en poder subir el ya de por sí largo capítulo.

Espero les guste y prepárense, que nos acercamos a los capítulos finales.

No olviden que en facebook pueden ver avances y fotografías referentes a los capítulos.