Un pedazo de ti – Cap16
El silencio después de entrar a la oficina, no era una buena señal. Y menos, cuando el híbrido acostumbraba saludar efusivamente, al menos a ella.
No supo cómo interpretar su mirada, a excepción de que nunca antes la había visto. Le pareció molesto, tal vez enojado, pero no lo podía asegurar, no tenía la experiencia de haberlo visto en ese estado.
Tal vez sí, era probable que hubiera surgido algún problema, por eso la presencia de sus abogados a primera hora. Entonces, observó que sujetaba un folder color manila, el cual pegaba a su pecho como si fuese de gran importancia.
-¿Pasó algo?- Preguntó poniéndose de pie, para saludarlo de beso. Cómo extrañaba sus labios. Pero en vez de ser recibida con los brazos abiertos, lo vio retirarse un paso, haciendo una señal con sus manos, para que no se acerque.
Definitivamente, sí pasaba algo.
Antes de hablar, Trunks enfocó la mirada en el escritorio frente a él, de inmediato reconoció los papeles recién firmados. Se acercó y los levantó, luego de leer la firma de la joven, los arrugó con su mano derecha, meciendo la cabeza en señal de negación.
Esas acciones fueron suficientes, como para que Pan advirtiera que se avecinaba una tormenta. Automáticamente se llevó la mano al pecho, solo esperaba que no fuera lo que temía.
"Solo Evelyn y yo lo sabemos" Se dijo. Posiblemente su paranoia la hacía creer que podría haber otra manera de que él se enterase, ¿o acaso la había?
-Esto ya no tiene validez- dijo Trunks, sin emoción alguna, rompiendo el papel con la firma impresa y lanzándolo al suelo. -Éste- señaló el folder que cargaba, -es el válido.
-No entiendo- respondió Pan, comenzando a preocuparse. -Trunks, dime qué sucede y, ¿por qué rompiste la hoja?- arrugó su delgado ceño, -¿Acaso Omaru pidió algún cambio? Porque si se atrevió a molestarte, juro que le pondré un alto.
Briefs caminó hacia la silla detrás del escritorio, tomó asiento y abrió el folder con tranquilidad, pero por dentro era un manojo de nervios. Quería escucharla, entender sus motivos y perdonarla, pero a la vez, el orgullo heredado por su padre, le susurraba que debía despreciarla después de saber su versión.
-Omaru no me ha buscado- levantó la vista hacia ella y la vio sonreírle con nerviosismo. -Dime una cosa Pan, y quiero la verdad- se recargó en el respaldo, poniendo toda su atención a la mujer, la cual continuaba de pie frente al escritorio.
"¿Por qué demonios tiene que usar esa falda?" Se preguntó disimulando su mirada, sintiéndose estúpido por encontrarla demasiado sensual para la ocasión.
-¿Estabas enterada de que Omaru no es el padre de Arya?- lo escupió sin pausas, sin separar sus ojos azules, de los negros que lo habían enamorado.
-¡¿Qué?!- su corazón latió desbocado, sitió que lo vomitaría. Solo había una explicación. -¡No me digas que ese bastardo, se atrevió a realizarse una prueba de paternidad a mis espaldas!- Exclamó indignada, apoyando ambas manos sobre el escritorio.
-No- negó con la cabeza. -¿Lo sabias, verdad?- Inquirió fijando su atención en cada uno de los gestos de la joven. La vio relamerse los labios y tragar saliva, parecía asustada.
-Ehh…- titubeó. No entendía a dónde quería llegar Trunks, sentía que, lo que dijera jugaría en su contra, por lo que decidió no hablar.
-Lo sabías… por eso insistías en que él no era el padre, ¿o me equivoco?
Pan se mordió las mejillas internas, no tenía caso mentir sobre eso, al menos sobre la paternidad de Omaru. Pero la incertidumbre sobre las hojas que su novio sostenía y el tipo de información que poseía, le hizo temer. Algo escondía Trunks y no saberlo, le pareció una agonía, pero al mismo tiempo, le aterraba preguntar.
"Por una vez en tu vida. Deja de ser una cobarde"
Tomó una bocanada de aire, comenzaron a temblarle las piernas, por fortuna, el escritorio le sirvió de apoyo. -Trunks… ¿cómo lo…- detuvo su pregunta, considerando que estaba mal planteada, debía cuidar sus palabras. -Dime por favor, ¿qué pasó? No entiendo nada.
-¿Aun lo amas?
-¿Qué?... ¿cómo se te ocurre? Hace tiempo que ni siquiera pienso en él- respondió modulando el tono de su voz, no quería escucharse acorralada y desesperada.
-Es que no entiendo Pan. Dame una razón válida para entender, el por qué le adjudicaste una paternidad que no le correspondía- se puso de pie, dejando en el escritorio el folder, luego avanzó hacia la ventana más alejada, no quería tenerla cerca, temía sucumbir ante sus pies, o hacerle daño; y lo segundo era lo que más temía.
Un suspiro proveniente de la mujer, rompió el tenso silencio que duró unos pocos minutos.
-¿Qué quieres que diga?- preguntó con la cabeza agachada, observando el folder. -Nunca creí que…- las palabras se le atoraron en la garganta. Se sentía frustrada por no poder hablar y menos, cuando no tenía certeza de lo que había en la mente del híbrido. -Antes que nada, ¿cómo lo supo él?
"Esto no me lleva a ningún lado. No quiere hablar, no tiene una razón válida… por eso tanto rodeo"
-Hace rato dijiste que; el bastardo se había hecho una prueba de paternidad a tus espaldas- giró su rostro para apuntarle con la mirada hacia el folder, dándole la señal para que lo tome.
-Es un idiota desconsiderado- bufó molesta, -eso fue muy bajo- agregó sin notar la agria sonrisa en los labios del guerrero.
En silencio sacó los papeles, llamándole la atención, el logotipo del laboratorio de la empresa, posiblemente le había pedido ayuda a Trunks para realizarse las pruebas. Se le encogió el corazón al creer que el hombre que amaba se hubiera prestado para algo tan ruin. Pero Trunks no era así, algo no cuadraba.
Siguió leyendo hasta terminar con el resultado, el cual confirmaba el parentesco entre dos personas, las cuales no se mencionaron en ninguna página. Las pruebas no negaban ningún parentesco, al contrario, lo confirmaban.
-¿Entonces tú?- musitó sin dar crédito, volteando a verlo mientras caminaba hacia ella, con los rasgos endurecidos, con la mirada penetrante.
-Sí. Yo soy el bastado que se hizo la prueba a tus espaldas- dijo con palabras cargadas de reproche.
Las piernas le fallaron esta vez, de todas las maneras en las que se imaginó que él se enteraría, esa nunca estuvo en sus planes. Por fortuna, una silla estaba detrás, se dejó caer en ella sin perder de vista los movimientos del guerrero.
Verlo de pie, a unos pocos pasos de ella, le pareció más alto, más intimidante, pero a la vez, más vulnerable. Ahora le encontraba un significado a la mirada que la desconcertó, cuando entró a la oficina; estaba dolido, posiblemente decepcionado.
-Trunks… yo…- tragó saliva con dificultad. -No entiendo- musitó.
Con la misma cara inexpresiva, Briefs se acercó, agachándose hasta quedar a la altura de la joven, necesitaba escucharla. Podía sentir su ki fluctuar, podía escuchar su corazón latir, podía oler su inseguridad. -Dime Pan. ¿Por qué creaste todo ese circo?
El aire comenzó a faltarle a Pan, su peor pesadilla era una realidad. Solo quedaba una cosa por hacer.
"Ya basta de mentiras"
Respiró con lentitud, si iba a hablar, al menos intentaría ser clara.
-Mi intención jamás fue crear un circo- respondió, al principio con voz alta, al final, bajando el tono. No estaba para hacerse la digna, era hora de asumir las consecuencias de sus actos.
-Siempre supiste quien era el padre de tu hi… de Arya, ¿o lo llegaste a dudar?- se incorporó, regresando hacia la ventana, comenzaba a dudar de su auto control. Por eso había decidido encararla en la oficina, así era más probable que no terminara perdiendo el control, ya que era un lugar repleto de personas a quienes respetaba, y que eran ajenas a su naturaleza saiyajin, él se controlaría para no crear un alboroto en su propia empresa.
-Siempre hubo solo un hombre, que podría ser el padre- frotó sus manos que comenzaban a sudar, -cuando terminé con Omaru, tenía más del mes que él y yo… nada- apretó la fina tela de su falda, con la que pensó que tendría un momento inolvidable al lado de su novio, y no se equivocó, al menos en lo inolvidable, sabía que ese día se quedaría grabado en su memoria hasta el día de su muerte.
-¿Por qué Pan?- preguntó con la vista perdida en su reflejo a través de la ventana. -Dime mi am…- le temblaron los labios antes de terminar la palabra amor, -Pan, dime, ¿qué hice para que me ocultaras que tenía una hija?
Un suspiro largo fue la respuesta inicial, seguido de unos pasos hacia él.
-Trunks- lo sujetó de un brazo, invitándolo a girarse, ella quería hablarle de frente, así que no luchó contra eso, simplemente se giró sin mostrar emociones, enfrentándola.
El par de océanos que el híbrido poseía por ojos, le transmitieron a Pan la ansiedad de un niño perdido. Quiso abrazarse a él, pero dudó en ser recibida por sus fuertes brazos, por lo que se limitó a sujetarse con fuerza de su brazo.
-Cuando supe de mi embarazo, tú te encontrabas muy lejos, en el espacio. La noticia me tomó por sorpresa, no lo esperaba.
-¿Acaso no te cuidaste?- la vio abrir los ojos, su pregunta podría salirse de contexto. -No me mal intérpretes, no te culpo por el embarazo, pero recuerdo a la perfección, que no quisiste que yo me cuidara, inclusive insis…
-Yo lo recuerdo también, Trunks- lo interrumpió, -y sí tomé una píldora- bajó la cabeza apenada, -pero no inmediatamente, al día siguiente, después de salir de la habitación del tiempo, lo… había olvidado- musitó lo último retornando a ver los orbes azules. -Te juro que no fue mi intención, no pensé que fallaría. No quería arruinar tus planes, esos que me contaste, no quería arruinar tu vida por mi descuido.
Briefs parpadeó, hasta ahora, todo tenía sentido, pero eso no justificaba sus acciones siguientes.
-¿Qué te hace pensar que Arya arruinaría mi vida? Decidir eso me corresponde a mí- cuestionó entre dientes.
-Estabas muy lejos Trunks, yo…
El híbrido se soltó del agarre de la joven, la sujetó por los hombros, empujándola hasta topar con el muro que tenía detrás. -Sabías cómo contactarme, sabías que mi madre se comunicaba conmigo seguido. Así que no uses la distancia como pretexto, tuviste mil ocasiones para buscarme, jamás hubiera rechazado una llamada tuya y menos, después de lo que hicimos- gruñó agitándola, sin dejar de medir su fuerza.
-Yo, lo siento- musitó con la voz entrecortada.
-Aun no me has dicho, por qué jodidos me mentiste a mí y a mi familia. ¿Qué te hicimos?
Las palabras del híbrido tenían una fuerte carga emocional, había resentimiento en ellas, dolor, decepción, duda. A Pan se le encogió el corazón, al pensar que Trunks dudara del amor que ella le tenía, pero no podía culparlo.
-Te juro Trunks, te juro que nunca tuve la intención de burlarme de ustedes- la lagrimas comenzaron a brotar, si parecía débil, ya no importaba, lo único que le importaba, era que la entendiera.
Levantó la cabeza, afligida por haberlo herido, pero debía continuar, a pesar de que sus razones eran estúpidas y no la justificaban. Pero él merecía saber la verdad, aunque después la odie por ser tan inmadura y egoísta.
-Te escucho, Pan.
Aun sujetada por los hombros, levantó sus manos para apoyarlas en los antebrazos del empresario, lo tenía tan cerca, podía oler su fragancia natural que le fascinaba, sus labios estaban a unos pocos centímetros, tan cerca y a la vez tan lejanos. Cabía la posibilidad de no volverlos a probar, ya los añoraba.
-En un principio, cuando supe de mi embarazo, me asusté, inclusive pensé en… no tenerlo- agachó la cabeza, perdiendo la vista en la corbata guinda con puntos grises, como si fuese la cosa más espectacular del mundo. Por unos segundos permaneció así, afortunadamente, Briefs no la presionó, pero continuaba esperando el resto de la historia. Al menos era una buena señal, el hecho de que le diera la oportunidad de hablar. -Decidí ser madura y asumir mis responsabilidades, eso incluía no decirte nada- levantó la vista y lo vio fruncir más el ceño, inclusive abrió la boca para hablar, pero ella se adelantó, -recordé, recordé lo que me dijiste en la habitación del tiempo, sobre tus planes para el futuro, tus sueños, todo para lo que te estabas esforzando- tragó saliva, la que pasó con dificultad, como si tuviera la garganta cerrada, -era mi culpa, me sentí culpable, por mi descuido estaba embarazada, por mi terquedad de querer tener una aventura sin limitaciones, libre de preocupaciones, dejándolo todo para después. Por mi estupidez arruinaría tus planes, me sentí avergonzada- dijo casi en un susurro.
Briefs no perdía detalle ni de sus facciones, ni en su relato, afectado de igual manera por tener tan cerca sus labios rosas.
-Esa responsabilidad no era solo tuya. Yo me presté por comodidad, porque no quise quedarme con las ganas, fue irresponsable de mi parte, no todo el peso recae sobre ti- opinó con el ceño más relajado.
Pan soltó el aire retenido en sus pulmones, le causó ternura que él asumiera su responsabilidad en un asunto, en donde generalmente, los hombres culpan a sus novias o amantes. Respiró con más calma, pero aun temerosa, no sabía qué esperar de un Trunks molesto y herido.
-Me sentí culpable, aunque digas que también es tu culpa, en ese momento no lo pensé así.
Tenerla arrinconada le provocaba deseos por lanzarse a sus labios, quería quedarse con esa insípida explicación, regañarla y luego besarla, pero intuía que había más. -Entonces, ¿fue por eso que mentiste? Porque me parece absurdo, al menos después de mi regreso al planeta.
-En parte.
La presión en los hombros de Pan comenzó a molestarle, pero no se quejó, al menos no era doloroso.
-Para ser sincera, me da vergüenza admitirlo, no quiero que me odies- rogó a sus ojos, recibiendo como respuesta, un gruñido de impaciencia y sus dedos haciendo más presión en su piel, ya comenzaba a doler.
-Antes que nada, quiero confesarte que intenté decirte la verdad, pero siempre pasaba algo y…
-¡Déjate de pretextos Pan!- ladró cerca de su cara, su expresión relajada, había vuelto a su estado agresivo, se sintió como un pequeño conejito entre las garras de un gran depredador.
-Solo quería que supieras- balbuceó.
-No me importan tus pretextos, de hecho, ni siquiera tendría porque escuchar nada- dijo entre dientes, presionándola contra el muro, -pero quiero darte el beneficio de la duda, y quiero saber qué rayos pasó por tu cabeza, porque ya me calenté el cerebro, buscado algún motivo que yo hubiera provocado… inclusive, anoche asesiné a dos tipos por frustración- confesó con una fría naturalidad.
-Los hijos de los magnates…- musitó recordando la nota que cubría las portadas de los periódicos esa mañana, que en su momento le pareció amarillismo, por la manera en que uno, parecía haber sido azotado. Pero ahora lo tenía claro, un terrícola común no podría hacer eso, y los que si podían, que ella conocía, eran incapaces. Debían ser ellos, los hombres a los que se refería.
Briefs levantó una ceja. -¿Cómo lo…
-La noticia está en todos los periódicos- respondió, le costaba trabajo procesarlo, aunque sabía el oscuro pasado del empresario, no era algo en lo que pensara, después de todo se trataba de criminales, y supuestamente, esa faceta de Trunks, reposaba en el pasado.
Incómodo por su propia revelación, la soltó. La vio sobarse los hombros instintivamente, no pudo evitar acongojarse por haberla lastimado, dio gracias a Kamisama por esperar para buscarla, al menos ahora tenía mayor control de su temperamento.
Un repentino frío le hizo extrañar la cercanía con la mujer, para no caer de nuevo, cruzó los brazos sobre su pecho, pero no se movió de su lugar.
-No justificaré lo que hice anoche, ni pienso hablar más de eso- aclaró. -Si tampoco tú quieres justificarte, entonces pasamos a otro tema.
-No Trunks- meneó su cabeza, -como dije, desde hace tiempo he querido sincerarme- lo vio hacer una mueca de incredulidad, le incomodó, pero era el karma por su cobardía y lo aceptaba, si su mágica relación terminaba, al menos sería con la verdad. Menos mal que el llanto había cesado, pero no podía asegurar que sería permanente. -Trunks- dijo luego de tomar aire, -antes de ti, nunca había tenido… es decir, nunca me acosté por calentura con un amigo, ni con nadie- se mordió los labios con pena, -con Omaru y mi primer ex novio fue, porque estuve o creí estar enamorada.
-No te estoy juzgando, nunca lo hice. Soy la persona menos indicada para ello.
-Lo sé, lo dije para que entiendas cómo me sentí. Me dio vergüenza aceptar ante mi familia, que estaba embarazada de un revolcón, cuando mi noviazgo de años recién terminaba. Fui egoísta al no querer ser juzgada por saltar de los brazos de uno… a la cama de otro, con el que no tenía nada, ni siquiera una historia previa…- se abrazó por los hombros, quería correr hacia los brazos del híbrido, pero permanecían cruzados, vetados para ella. -Por eso inventé que Omaru era el padre, por eso y porque creí que te molestarías.
La boca del guerrero se abrió, levantó las cejas mientras pestañeaba. Era algo que no contempló, de entre todas las escusas que se le pudieron ocurrir.
-Es una razón muy estúpida. Ya eras una mujer, no eras una jovencita de quince años. ¿Cuántos años tenías? Veintitrés.
-Al parecer no era tan madura como debería- sus labios se curvaron en una leve sonrisa melancólica. -Aunque tenía veinticuatro cuando nació Arya.
-Y ahora tienes veintisiete, y sigues actuando como una quinceañera- caminó hacia la ventana de nuevo, no quería que le afectase la proximidad con ella. -¿Acaso pensabas engañarme el resto de mi vida? Yo fui sincero, te conté cosas que a ninguna otra mujer le dije- le reprochó con los ojos enrojecidos.
-Por eso mismo intenté decirte Trunks, recuerda que…
-¡Pero no lo hiciste!- bramó. -Las intenciones no cuentan en esta historia.
Pan se acercó, pero Briefs se alejó, caminó hacia el escritorio y sacó las hojas que permanecían dentro del sobre.
-Ya escuché lo que quería saber- parpadeó de nuevo, le estaba costando trabajo mantener secos sus lagrimales. -Firma esto y terminemos de una vez con esta charla.
La joven se acercó con lentitud, sintiendo sus mejillas ser invadidas por las lágrimas. Vio que eran papeles legales y el suelo se abrió bajo sus pies.
-No- musitó.
Cayó hincada, le faltaba el aire, su pecho intentaba llenarse, pero no se iba la sensación de ahogo.
-Por favor Trunks, perdóname, te juro que me arrepentí hace tiempo… es…- hipeó, -es que soy una cobarde idiota. No quería perderte, no quería…- se agachó.
-No hagas eso Pan- la levantó por los brazos, -no seas dramática- fingió no verse afectado por su llanto, por dentro estaba igual o más desecho, pero no podía confiar, tenía miedo, y se odiaba por haberse dejado llevar hasta enamorarse.
Lo alejó y se limpió las lágrimas con sus manos, le había molestado la frialdad con la que se refirió a su dolor.
"¿Me llamó dramática?"
-Escúchame bien- aseveró con un tono muy diferente al que utilizó unos segundos atrás. -Acepto que cometí un gran error, me arrepiento y tal vez merezco tu desprecio por eso. Pero no voy a aceptar que te burles de mí, por querer evitar que me quites a mi niña- agregó con la voz cortada, con lágrimas en las últimas tres palabras.
-¿De qué demonios hablas? No me compares contigo- respondió indignado, alejándose unos pocos pasos hacia atrás. -Jamás haría algo así, a pesar de que me negaste estar en sus primeros años, en estar enterado de su progreso mientras crecía en tu vientre, sus primeros pasos, su primera palabra, sus primeras sonrisas. ¿Tú crees que no me duele?- apretó los labios, aprovechó para tomar aire y calmarse, hasta ahora no había soltado ninguna lágrima. -Si dudas de mí, entonces puedes leer el documento- se dirigió hacia la silla principal, después de sentarse con desenfado, le hizo una señal para que revisara las hojas.
Dubitativa, caminó hacia el otro extremo del escritorio, tomó asiento y leyó con calma cada letra impresa. Al finalizar, levantó la vista hacia el híbrido, quien no separaba sus ojos de ella.
-Tú dijiste la otra noche que, de estar en lugar de Omaru, pedirías la custodia completa, por eso no te dije nada esa misma noche.
-Lo recuerdo- comenzó a agitar los dedos sobre los reposabrazos, -también ahora puedo tener una idea, de las ocasiones en las que me enviaste indirectas. Pero entenderás que no puedo volver a confiar.
-Yo tenía pensado decírtelo, solo necesitaba tiempo para prepararte- confesó con voz baja, sumisa, agachando la cabeza.
-Eso ya no importa- se levantó y apoyó las manos sobre el escritorio. -¿Alguna duda?- preguntó refiriéndose al documento, -¿algo que quieras cambiar?
Pan negó con la cabeza.
-Me parece justo que tenga tu apellido y que puedas visitarla las veces que quieras, sin restricciones. Pero…- pasó las hojas buscando la cláusula que le intrigaba. -no entiendo lo que dice respecto a mí- dijo temerosa, había entendido, pero deseaba haber leído mal.
-Creo que es bastante claro. Cuando recoja a mi hija, será por medio de un intermediario, igualmente las llamadas telefónicas- levantó la vista y la vio con el ceño arrugado, pensando.
-¿No quieres verme?- Inquirió.
-Es mejor así- respondió con dificultad.
Las lágrimas de la mujer volvieron con más fuerza. -Eso significa que lo nuestro- le temblaron los labios al pronunciarlo.
No pudo continuar viéndola de frente, llorando por él. Podía sentir que sí lo amaba, pero su lógica le gritaba que no, estaba confundido y prefirió alejarse, escudarse en su reflejo en la ventana.
-Entenderás que lo nuestro terminó. No pienso discutirlo, no después de ver que firmaste los papeles de Omaru- suspiró largo. -Entenderás que no puedo confiar en ti- retornó su mirada hacia la joven. -Un día dices amarme y al otro firmas esa maldita hoja- desvió la vista hacia los pedazos del documento realizado por el abogado del ex novio de Pan. -Creo que a él también le debes una explicación, parecía feliz al creer que era padre- dijo meciendo su cabeza en señal de negación, regresando su atención hacia la ventana, en ningún punto en particular. -Tal vez hizo bien al cambiarte por ella- musitó, con el pecho oprimido por haber escupido esa frase venenosa. Sabía que era un golpe bajo y no le satisfacía, pero también le hacía daño guardárselo.
-Tienes razón- la escuchó decir, seguido por los sonidos de las hojas al moverse. -de no haber sido por eso, Arya nunca hubiera nacido, y yo nunca hubiera conocido la magia de estar contigo. Hizo bien al cambiarme- finalizó su diálogo, justo detrás del empresario, a un paso de distancia. -Toma- estiró una mano con los documentos.
Briefs se giró, paseó su vista desde el rostro de la joven, hacia los documentos que le ofrecía. Sus ojos afectados por el llanto lucían más relajados, ni si quiera el maquillaje arruinado ensombrecía su belleza, sus largas pestañas lucían lacias y enredadas, pero aun así, podría perderse en ellos por horas. Lucía hermosa cuando estaba triste, cuando estaba enojada y cuando estaba feliz, que era su versión favorita de ella. ¿Cómo enfrentar la realidad de que todo se había acabado entre ellos? La esperanza que mantuvo durante la noche y madrugada, estaba desmoronada, al igual que él. Ya la extrañaba, pero su honor, su dignidad y orgullo saiyajin debían continuar intactos, al menos no permitiría que también eso pisoteara.
-Ya los firmé- le ofreció de nuevo los papeles, luciendo una sonrisa nostálgica. -Es lo menos que puedo hacer… ¿Trunks? ¿Por qué no exigiste la custodia completa? Como lo mencionaste aquella…
-Le haría daño- tomó los papeles y revisó que estuvieran firmados. -Arya te adora, jamás le haría daño.
"Tampoco a ti"
-Además… me consta que como madre…- se alejó de ella de nuevo, guardando los papeles en el sobre, junto con el resto de documentos. -Eres una buena madre- no se atrevió a decir, excelente, pero lo pensó.
Antes de poder reaccionar, la tenía frente a él, abrazándolo por los costados. En un reflejo instantáneo, le correspondió el abrazo. La escuchó sollozar en su pecho, en ese momento quiso ponerse de rodillas y decirle que la amaba, que le perdonaba todo. Pero no, la inseguridad nacida del engaño en su primer noviazgo, lo golpeó con fuerza, no quería volver a equivocarse. Tal vez era el castigo por todas las vidas tomadas, aunque fueran delincuentes, algunos peligrosos. Esa siempre fue su excusa para justificarse, jugar al justiciero para sacar el instinto violento del ozaru que dormía dentro de él.
Y lo pagaría en soledad, recordando que alguna vez amó.
-Había pensado en despedirte con la liquidación que te corresponde. Pero mi madre necesita una asistente, además, esa debe ser decisión de ella, fue ella quien te contrató- dijo estoico, haciendo sus brazos a un lado, pero sin alejarse. Quería sentirla unos segundos más, olerla por última vez.
Lo apretó con más fuerza, no quería alejarse de él. -Entiendo, en ese caso, renuncio- sorbió su nariz, -no quiero estorbar aquí- agregó sin animarse a levantar la cabeza, grabando en su memoria el perfume del hombre.
-No me sorprende que le pagues así a mi madre.
Lo escuchó decir con voz grave.
-Estoy enterado de que ella te apoyó y cobijó cuando creyó que sufrías por el desprecio de Omaru- la alejó tomándola por los brazos.
Sus miradas se cruzaron de nuevo, tristeza y resentimiento. La joven entendió que de nuevo estaba cometiendo una decisión inmadura, Bulma contaba con ella, no podía dejarla con el trabajo botado, sin su mano derecha, la que estaba al tanto de sus planes, la que se encargaba de gestionar los engorrosos trámites administrativos que tanto odiaba Bulma, al menos los de sus proyectos personales, ya que el resto era trabajo de Trunks.
-Hablaré con ella, si me quiere a su lado, con gusto seguiré ayudándole- suspiró. -Si le estorbo, entonces me haré a un lado- agregó en un hilo de voz. Sus ojos comenzaron a humedecerse de nuevo, no le importaba llorar frente a él, verse débil y tonta, al menos ya no le pesaba la conciencia.
-En vista de que todo está dicho- dio un último vistazo al rostro de la joven, una parte de él quería huir lo antes posible, la otra parte, buscaba pretextos para verla un poco más. Abrazó los documentos, dándole a sus brazos, algo a lo que aferrarse, ahora tenía una hija. Tenía tanto en qué pensar, y tanto más por saber.
-Te amo Trunks, siempre te amaré- Pan alcanzó a decir con la voz afectada por el llanto. -En eso nunca te mentí- se abrazó de nuevo a sí misma.
-Me cuesta creerlo- le respondió dirigiéndose hacia la puerta, antes de tomar la perilla, recordó algo. -Te voy a pedir de la manera más amable, que juntes fotografías y videos de todo lo que me perdí de mi hija, absolutamente todo- le tembló el labio inferior antes de continuar. -Quiero recuperar un poco de todo lo que me negaste.
-Lo tendrás pronto- caminó hacia él, con intenciones que ella misma desconocía, lo único de lo que tenía certeza, era que no quería que se fuera.
Con la mano en la perilla, la observó sin mostrarle ninguna emoción, no sabía cuánto tiempo más podía soportarlo. -Ahh… pasaré por mi hija, quiero dedicarle el día y llevarla con mis padres- notó como se abrieron los ojos de Pan, con temor. -Al atardecer la tendrás de regreso en tu casa, juro que no pretenderé negártela. No soy como tú- agregó con una mueca sombría, justo antes de salir con prisa, cerrando la puerta, dejándola sola y con un profundo vacío en el alma.
-No te vayas mi amor- gimió cayendo de rodillas.
A su mente, pasaron escenas de las ocasiones en que Bulma habló con su hijo a la distancia, ocasiones en las que lo escuchó hablar, platicándole con emoción a su madre, las maravillas que esa parte de la galaxia ofrecía.
"Él tiene su vida planeada" Se decía para justificarse, la hacía sentir menos miserable, al menos, antes de su regreso.
Después de llorar por varios minutos, se puso de pie, caminó sin ganas hacia la caja de pañuelos para limpiar su rostro, apenas podía ver, debido a sus pestañas empapadas que se enredaban entre sí.
Enfocó su atención en detectar las energías de Briefs y su hija, y en efecto, se encontraban juntos, en movimiento, parecían moverse en dirección hacia el gran parque central. Esbozó una triste sonrisa, imaginándolos corriendo y jugando en el césped. Cómo deseaba ser parte de todo eso.
-Me lo tengo merecido- bufó.
El sonido de su teléfono móvil vibró en la oficia, e instintivamente corrió a contestar la llamada, con la esperanza de que fuera Trunks.
-¿Otra vez tú?- dijo con molestia en cada una de sus palabras.
-¿No te parece que ya estas grande para esos…
Con un bufido ruidoso lo interrumpió. -No estoy para tus reclamos sin sentido. Te voy a pedir que no vuelvas a llamarme jamás, ni a buscarme, no tienes ninguna razón y te voy a decir porqué- tomó aire. Lo que iba a decir, sería sin pausas, sin darle tiempo de hablar, para así evitarse la molestia de contar de nuevo sus razones. Trunks las merecía, pero Omaru no. -Arya no es hija tuya, es de Trunks. Él tiene las pruebas de laboratorio, así que ya no tienes que tomarte las molestias en venir. Sigue con tu vida y deja de joder- colgó la llamada y apagó su móvil. No quería pensar en él, no quería aceptar que había actuado mal con él, pero el sentimiento de culpa estaba ahí, susurrándole que merecía el desprecio de Trunks. Ahora faltaba la reacción de las demás personas a quienes estimaba, Bulma, sus padres, Bra.
Sintió la energía de la secretaria al otro lado de la puerta, muy cerca. No permitiría que la viera en esas condiciones tan deplorables, por lo que abrió una ventana y voló rumbo a la montaña Paoz, ni siquiera se tomó la molestia de tomar su bolso.
Desvió su vuelo hacia unas montañas en donde solía entrenar de niña con su abuelo Goku, cuando soñaba con ser una guerrera. Sueños que olvidó al llegar a la adolescencia, con su primer novio, al verlo aterrado al descubrir su fuerza, y luego con Omaru, su amor hacia él la hizo bajar el poco ritmo de sus entrenamientos, a prácticamente nada. Se dejó influenciar por el chantaje, para no hacerlo sentir inferior, no pisotear su hombría. Modificó sus hábitos hasta parecer una damisela más en peligro.
¿Por qué siguió con esa mentalidad? No lo sabía, tal vez por pereza, costumbre o por la maternidad.
Cerró los ojos enfocándose en lo que la rodeaba, el aire, la energía de todos los seres en la montaña, la libertad de no cargar el peso de su mentira, el dolor.
Dolía demasiado, ni siquiera cuando descubrió el engaño de Omaru, experimentó esa frustración, esas ganas de explotar, ese cúmulo de emociones oprimiéndola. ¿De qué manera lo liberaría?
Sacó sus zapatos y rompió los lados de su falda, ya no tenía caso lucir bella, solo quería liberarse. Se elevó lo más alto que pudo, hasta sentir que le faltaba el oxígeno y le calaba el frío, todo el planeta lucía hermoso, era de las pocas personas en la tierra, que podía darse el lujo de ver ese espectáculo las veces que quisiera y nunca antes lo había notado. Luego pensó en Trunks, era probable que él ya hubiera volado hasta esa altura, lo imaginó volando con Arya, enseñándole a controlar sus habilidades, a ser una guerrera, a ser todo eso que ella no fue, por cobarde.
De pronto, el frío se fue, una intensa oleada de calor interno la invadió, no supo cómo, pero entre lágrimas pudo ver un halo dorado rodearla. Entonces, la opresión que la había estado sofocando, estallaba en forma de ese halo, fuera de su cuerpo, haciéndola sentir más fuerte y segura, pero igualmente vacía.
…
-Ven tío Tuns- agitó las manitas, invitándolo a subir en la resbaladilla.
Se acercó al juego, dudando en poder caber en el estrecho canal, diseñado para niños en edad preescolar.
-Temo que mi espectacular trasero se quedará atorado- murmuró dudando. Tener ese momento de juegos con su hija, le había devuelto el buen humor, aunque continuaba triste y con una sensación amarga, pero no se daría el lujo de transmitirle sentimientos negativos a su pequeña.
-Tío Tuns- insistió dando manotazos a la superficie plana del juego.
Una punzada en el estómago se hizo presente, al escucharla llamarlo tío de nuevo. Se agachó y le dedicó una cálida sonrisa antes de decirle. -Papá- se apuntó con el dedo índice, -no soy tío. Soy tu papá- tragó saliva al terminar de hablar, se había sentido tan bien llamarse a sí mismo de esa manera. No terminaba de sorprenderle todas esas emociones nuevas que iban surgiendo desde que descubrió que era padre.
Arya pestañeó, como si analizara las palabras del adulto. Lo volvió a escuchar decirle lo mismo un par de veces y entendió.
-Papá- lo imitó, señalándolo con un pequeño dedito.
Los orbes azules del híbrido se llenaron de lágrimas, su pecho se infló de un sentimiento que no reconocía, pero que le agradaba, a la vez que el miedo se instalaba en su interior. Temió fallar como padre, de pronto le importó ser un ejemplo correcto, ser más que una figura de autoridad, ser amigo y confidente. Ahora tenía más sentido luchar para defender a la tierra, entrenar con más constancia y entrenarla a ella, darle las herramientas para enfrentarse al mundo sin miedos ni debilidades. No podía darse el lujo de fallar, tenía tanto por aprender.
La cargó para abrazarla emocionado y le susurró con voz quebrada, -Te amo, pequeño pedazo de mi- tragó saliva, dudando de continuar la frase que se agolpaba en su garganta. -Pequeño pedazo de la mujer que amo, porque amo a tu madre y… no sé cómo voy a vivir sin ella- le confesó en un susurro quebrado.
Arya lo observó seria, como si entendiera las palabras de su padre, aunque no comprendía del todo la oración, sí entendió la conexión entre amo y madre. Acercó su boquita a la mejilla humedecida del híbrido y le plantó un tierno beso, al igual que lo hacía cuando su madre se ponía triste por alguna razón.
-No llodes.
Una escueta sonrisa de Trunks fue suficiente para que Arya deseara reanudar su juego, le hizo saber que quería bajarse de sus brazos y sus deseos fueron concedidos.
La pequeña se deslizó por la resbaladilla, insistiendo en que Briefs hiciera lo mismo.
-En fin- suspiró. -Allá voy- observó el pequeño juego dudando.
Se acomodó en el estrecho espacio, confirmando que abarcaba todo el canal y con dificultad se deslizó, teniendo que impulsarse por los bordes, y todo el esfuerzo valió la pena al verla sonreír aplaudiendo.
-¡Oto… oto!
Cada uno de los juegos de esa sección del parque, fue disfrutado por ambos visitantes, y en cada uno de ellos, el mayor terminó atorado y resignado a repetir la aventura.
"Voy a tener que mandar a hacer unos más anchos y resistentes en el patio de mi casa. También debo acondicionarle una recámara y arreglar el desorden que hice…"
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la explosión de ki que provenía de la montaña Paoz.
-Pan- giró el rostro hacia aquella dirección, entrecerrando la mirada.
-Mami- Arya también giró su carita hacia la misma dirección.
La pequeña también lo había percibido. Gracias a su herencia guerrera, poseía la capacidad de percibir el ki, aunque lo había desarrollado más, a partir de los entrenamientos.
Trunks tuvo deseos de volar hacia ella, verla transformada, pero si lo hacía, cabía la posibilidad de caer de nuevo en su hechizo.
"¿Será verdad que me ama?"
-¡Mami, mami!- Arya se elevó con intenciones de volar hacia su madre, pero Trunks la alcanzó, haciéndola bajar.
-¿Quieres un helado?- Preguntó para distraerla. -Con chocolate y fresas- agregó. Su treta funcionó, la niña lo abrazó por el cuello.
-¡CHOLATE!- gritó en la oreja del empresario. -Quedo cholate, tío Tunks.
Suspiró resignado a tener que escucharla llamarlo tío por algún rato. Le irritaba, pero la pequeña no tenía noción de lo que pasaba a su alrededor, era feliz y eso era lo más importante para él. La culpa era de Pan, se felicitó por no haber claudicado.
"Se ha de ver hermosa" Pensó, imaginándola con el cabello dorado y los ojos azules, con furia de guerrera impregnada en su mirada, al igual que aquella vez que lo provocó sin proponérselo en la habitación del tiempo, a tal grado, que terminó tomándola transformado en súper saiyajin.
Sacudió la cabeza enfocándose en su prioridad, que era; recuperar el tiempo perdido con su hija. Tenía planeado llevarla a casa de sus padres, poner al tanto a su madre y hermana, sobre la situación y por supuesto, necesitaba consejos de su madre.
…
La seriedad en la sala de la abuela se estaba volviendo incómoda, cada uno de sus familiares pensaban en silencio, probablemente decepcionados de ella, inclusive su abuelo Goku lucía pensativo.
Después de experimentar su transformación, no pasó mucho tiempo para que llegaran a su lado, su padre y abuelo. Se encontraban impresionados por verla de esa manera, era algo que nadie esperaba de ella, desde que dejó las artes marciales y mucho menos, desde que sus energías se enfocaron en su rol de madre. Al verlos de frente, recordó que su familia ignoraba la verdad, por lo que les suplicó que se reunieran en casa de sus abuelos, porque tenía algo de suma importancia que informarles.
Al ver su expresión triste, Gohan obedeció sin preguntar, podía leer a través de los ojos de su hija, que necesitaba algo de tiempo antes de hablar. Por lo que decidieron dejarla sola y esperar todos reunidos, como ella lo había pedido, sin idea de lo que estaba por revelarles, lo único que comprendían, era que algo le estaba afectando y que Arya se encontraba bien, pues Pan, al ver la expresión de confusión en el rostro de su padre, le aclaró que no se preocupara por la pequeña.
Cerró sus ojos creyendo que sería juzgada y señalada como lo peor, pero se equivocó. Videl la abrazó con fuerza, Gohan la imitó.
-¿No me odian?- Inquirió con timidez.
-Jamás podríamos odiarte- respondió Gohan, mostrándole la franca sonrisa que poseía, tan parecida a la de su padre.
Para sorpresa de Pan, cada uno de los miembros de su familia le expresó el afecto que le tenían, no la felicitaron por su actuar, pero tampoco la juzgaron. La vieron tan afectada, con los ojos hinchados y la voz temblorosa cada que pronunciaba el nombre del padre de su hija, del verdadero padre, que entendieron lo mucho que le dolía el desprecio de Trunks. Era claro que ya estaba pagando sus errores.
A él tampoco podían juzgarlo, lo entendían y no se entrometerían en lo que hubo entre ellos, ya eran mayores y debían asumir las consecuencias de sus actos. Lo único que podían hacer, era brindarle su cariño a Pan y respeto a Trunks.
Para calmar los ánimos, Milk preparó una deliciosa cena y convenció a su nieta de quedarse a cenar.
-Pero Trunks dijo que me llevaría a Arya al atardecer. ¿Y si no me encuentra en casa?
-Yo le llamaré- respondió Gohan, -entenderá- agregó al ver la cara de espanto que puso la híbrida. Era obvio que no quería agitar el avispero en que se había convertido el humor del híbrido, pero Gohan lo conocía, sabía que podía confiar en su sensatez.
…
El celular sonó por segunda vez, apenas alcanzó a contestar la llamada, no había escuchado la primera debido al bullicio familiar en la cocina. Hizo una cara de fastidio al leer el nombre del remitente, no porque tuviera algo en contra de él, sino porque tal vez, escucharía algún reproche o palabras a favor de ella.
Bufo y contestó sin ganas. -Hola Gohan.
Muy al contrario, el híbrido mayor saludó con su típica amabilidad. -Ahh… Hola Trunks, espero no molestar.
La mueca de fastidio se borró del rostro del empresario, al escuchar la cordialidad de su ex suegro.
-¿Pasa algo?- inquirió con tono de preocupación. Inconscientemente, le remordía la consciencia por haber terminado con Pan, no quería creer en su amor, pero lo que vivieron esos escasos meses, la sonrisa que ella mostró siempre al verlo, sus caricias, sus mimos y atenciones, le gritaban que lo amaba. Y su llanto desesperado, el vacío en sus negros ojos cuando lo escuchó decir que terminaban; parecía dolerle tanto como a él. Pero luego, la inseguridad se apoderó de él, temía confiar.
"Si me amara, no me hubiera mentido"
Colgó la llamada después de escuchar a Gohan, quien fue breve, parecía que respetaba su posición, pues no escuchó nada de lo que pensó que le hablaría. Al contrario, le habló para avisarle que su hija cenaría con ellos, que llegaría a casa en dos horas.
Suspiró pensativo, ¿qué pensará su familia? Los respetaba, tenía buena relación con ellos, claro que le importaba su opinión, y, ¿qué les habrá contado Pan? Porque estaba seguro de que ellos no lo sabían, no eran buenos mintiendo, al menos Goku, ni Gohan, inclusive dudaba que Goten se hubiese prestado para guardar tremendo secreto. No, ellos no lo sabían.
-¿Era Pan?- Preguntó Bulma al ver a su hijo pensativo frente a su móvil.
El híbrido regresó a la realidad, guardando el dispositivo de regreso a su saco, sobre el sillón donde había estado reposado en la sala de estar. Frotó su cara enérgicamente antes de avanzar hacia su madre y abrazarla, como cuando de niño la buscaba para sentir su calor.
-Era Gohan, solo para avisar que Pan está con ellos- murmuró midiendo su fuerza en el abrazo.
Bulma le correspondió, apretándolo con sus débiles fuerzas, pero esos pequeños apretones, le transmitían a su hijo seguridad, ahí era donde se sentía amado, donde jamás encontraría mentiras.
Lo sintió estremecerse, estaba sufriendo por ella, a pesar de haber demostrado frialdad al referirse a la muchacha en el momento de revelarles la verdad, lo cierto era que le afectaba demasiado.
-Necesitan tiempo para pensar y después…
-Después nada, mamá. No pienso volver con ella- afirmó con voz grave.
Bulma se alejó solo lo necesario para poder mirarlo a los ojos, tan parecidos a los de ella, apenas humedecidos. Lo conocía demasiado, lo vio tragar saliva con la mandíbula tensa; estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no llorar.
"El mismo orgullo que su padre"
-Necesito escucharla- lo vio entrecerrar la mirada. -No es que desconfíe de tu versión, pero necesito escucharlo de su boca, ¿por qué no confió en mí?
-Si la necesitas en su puesto, me lo haces saber- relamió sus labios. -Como dije hace rato, no quiero verla- dijo entre dientes, -pero entiendo que la necesites y… no puedo negar que en el ámbito profesional…
-¿Qué harás si después de hablar con ella, decido que continúe en su puesto?
Trunks respiró pausadamente, le dolía la cabeza por la falta de sueño y tanto pensar en lo mismo.
-¿Podría volver a utilizar la antigua oficina de mi abuelo? Así no tendría que verme en la necesidad de ir seguido a las oficinas centrales, y en las juntas, simplemente Pan no tendría por qué…- meneó la cabeza, notablemente cansado.
-No te preocupes hijo- le dio un par de palmaditas en la espalda, -encontraremos el modo- cambió el semblante serio por uno más animado, -lo importante ahora, es que tienes una hija, y por fin me hiciste abuela, creí que eso no llegaría a suceder mientras viviera- levantó las cejas con picardía. -Par de traviesos.
-Ya vas a comenzar Bulma- se escuchó en la entrada de la sala. El príncipe había alcanzado a escuchar la última parte de la charla de su mujer y su primogénito.
Se había mantenido discreto desde el momento en que se enteró, guardó silencio, dándole a su hijo el tiempo que necesitaba para despejar sus dudas y aclarar su mente. Ahora era abuelo, había pasado la noche en vela planeando los entrenamientos con su nueva descendiente, tenía grandes esperanzas en el potencial de la pequeña, y también, muchas dudas respecto al día en que Pan lo buscó para pedirle un nombre para su hija. Se preguntaba si lo había hecho para darle algo de su padre, indirectamente, porque ahora le parecía extraño eso de que quería hacer honor a su origen saiyajin, ya que no solía entrenar. Estaba decidido a buscarla en los próximos días, también tenía el presentimiento de que ella, en realidad amaba a su vástago, probablemente se encontraba arrepentida. No lo diría en voz alta, pero se le comprimía el pecho al ver a su hijo sufrir por amor, algo indigno en la época en que su planeta existía. No se quedaría con los brazos cruzados, intentaría ayudarlo, a su manera.
Fin del capítulo.
Bien, ya pasamos a otra etapa de la historia, y Trunks no se atrevió a quitarle la niña a Pan; la ama demasiado y no le haría algo tan cruel. Respecto a terminar su relación, pues es normal que quiera poner distancia de por medio, recordemos que tiene ciertas inseguridades de su pasada relación con Mai, en donde era muy joven y por lo tanto, esa experiencia le afectó demasiado, creándole dudas sobre si era por él, su dinero o su estatus, las razones por las que lo buscan las mujeres. Creo que le hace falta verse a un espejo, para comprender que hasta de pordiosero nos lo comeríamos todito y lo mantendríamos :P
Ahora Pan, tendrá que tomar coraje y enfrentarse a sus errores, mientras se reconcilia con la guerrera que mantuvo dormida en su interior. Al fin puede transformarse, eso sacará a flote otra faceta de la joven.
Los dejo entonces, tengo mil cosas por hacer. Espero no tardar mucho, pero realmente tengo poco tiempo libre.
No olviden dejar su mensajito y lo que creen que sucederá con el ex de Pan, no olviden que al pobre le vio la cara. Sabremos de él y su novia, en el próximo capítulo.
