Notas:

Lo prometido es deuda, había dicho que el siguiente fic que actualizara sería este. Me alegra ver que tiene un buen recibimiento en las tres plataformas ;u;

El próximo fic será de ZaDr drabbles, Arma Mortal o un fic de una ship crack, aun sigo viendo cual...

Sin más que agregar en este capítulo hasta el final los dejo con la lectura. UwU


Para cuando se dio cuenta cada segundo que pasaba sin hacer nada, más probable era que fuera a ser descubierto y es que entre la sorpresa y la conmoción, Zim tenía muy pocas probabilidades de reaccionar de inmediato. Fue que entonces, la compuerta de la nave irken se abrió y dejó escapar un poco del humo que había resultado del choque, las malas y buenas noticias es que el humo era tan denso que poco dejaba a la vista del interior. En cuanto al exterior… éste estaba dañado junto con las marcas en el pavimento por su aterrizaje forzado, dejando eso de lado, lo demás estaba intacto. Pero eso no exentaba que el vehículo y la colisión trajeran la atención de la gente, la cual se había quedado en sus lugares observando igual de atónitos el hecho frente a sus ojos.

Por fin, Zim se dignó a reaccionar y preocupado por ser descubierto se puso de inmediato su disfraz y salió a la calle. La gente parecía detenida en el tiempo, sino fuera por la manguera que estaba usando uno de ellos para regar el jardín tiraba agua y era evidencia de que todo seguía siendo real.

—¡No miren! ¡Esto no es lo que creen! —exclamó apresurado Zim intentando en vano ocultar el hecho frente a sus ojos. ¿Cómo reaccionarían los humanos? La mayoría eran idiotas por naturaleza, pero incluso ellos no tendrían problema con llamar a las autoridades terrícolas para que investigarán el caso. Eso no solo traería caos y pánico, sino que él sería seriamente investigado y posiblemente diseccionado.

Un quejido de dolor se escuchó de la cabina y Zim giró lentamente su cabeza hacia la fuente de ese sonido, con expresión de horror. Otra posibilidad entraba en el campo de guerra porque otro de sus preocupaciones ahora era sobre quien podría estar dentro del crucero Voot. ¿Sería que los Altos habían enviado a algún irken a secuestrarlo de nuevo?

La última vez terminó en un juicio existencial. Por suerte, los cerebros control los liberaron, pero no quería ser catalogado como defectuoso por el imperio de forma oficial, sino todos sus preparativos de quedarse en la Tierra y evitar su temible destino habrían sido en vano. Sabía que no faltaba mucho para que los Más Altos indagarán su caso en particular, debido a que dejó de comunicarse con ellos desde hacía más de cinco años, pero no creyó que tan pronto sería buscado...

El silencio del lugar sólo era roto por el sonido del agua al caer, pero de ahí en más podía caer una herramienta diminuta e igual hacer ruido.

Su atención regresó al presente y una sensación helada lo recorrió de pies a cabeza si es que los humanos se dignaban a examinar lo que había caído del cielo, pues significaba su ruina. Tenía que concentrarse en un objetivo a la vez, por lo que su mente continuó ideando un plan con la expectativa de que distraerlos. Al final termino por decir lo primero que pensó.

—Esto es… un… eh, ¡una película! Si, así es, es uno de esos videos de películas—asintió nervioso pero ningún humano le prestó atención, ya que seguían viendo el vehículo fijamente, hipnotizados por tan misterioso objeto. Zim intentó idear un plan, más era complicado. Aunque si no hubiera tantos testigos podría salirse con la suya… Para eso tal vez tendría que matar a todos los presentes, pero el Dib no estaría muy contento con eso y sería una molestia por días, por lo que lastimar a los testigos no era una opción. Al mismo tiempo, no podía pedir ayuda, sino terminaría capturado por las autoridades humanas—. ¡No! Eh, esto es un… ¡Es un musical! —eso pareció captar la atención de algunas personas, sino es que todos los presentes, quienes se miraron unos a otros antes de volver a la normalidad asintiendo a lo que dijo.

—¡Oh, sólo es un musical! —suspiró aliviado un hombre.

—Qué bueno, creí que era una invasión extraterrestre—musitó una mujer aliviada antes de jalar con su mano la del niño que la acompañaba—. Vámonos, Jimmy. Ya sabes lo que piensa tu padre de los musicales.

—Mami, ¿puedo hacer un musical un musical cuando sea grande? —preguntó otro infante a lo que su madre negó exageradamente, alejándose del lugar.

—Estos jóvenes y sus musicales punk—renegó un anciano y continuó regando el jardín.

Cuando todos volvieron a ignorarlo, se dio el lujo de exhalar aliviado y luego escaneó la nave con el dispositivo en su muñeca, esperando que fuera un holograma o alguna broma de mal gusto por parte de Dib.

—Tecnología cien por ciento Irken—respondió el artefacto de su brazo...

—No puede ser—murmuró Zim sin creerlo. Eso simplemente no debía estar pasando.

Para su desgracia el humo aún era demasiado denso a pesar de que había una apertura, probablemente los sistemas internos de la nave se habían fundido. Tenía suerte de que no fuera dañino para ellos a diferencia de los humanos que con tales cantidades de tóxicos en el aire podrían estar en peligro.

Sin embargo, no podía esperar a que al aire se disipara y debía mover la nave que cubría la mitad de la calle y más que nada descubrir las intenciones del piloto y saber quién lo envió. Zim volvió usar el dispositivo de comunicación en su muñeca, ésta vez en la pequeña pantalla apareció su ayudante robótico y de fondo escuchaba el inconfundible cacareo de un ave de corral.

—¡GIR! ¡Te ordeno crear una distracción en el vecindario para poder ocultar esta nave irken! Desconocemos de quién se trata y debemos tomar las medidas necesarias para… ¡Deja de bañar ese pollo y escúchame, GIR!

—Sí, señor—respondió GIR, sus ojos cambiaron a rojo e hizo un saludo militar. La gallina se soltó y escapó—. ¡EL POLLO HACE PIO! —exclamó GIR volviendo a la normalidad antes de correr detrás del ave, después de eso la transmisión se cortó. Zim contuvo un suspiro y se obligó a complacerse con la primera respuesta sabiendo que en el fondo era inútil intentar explicarle la seriedad del asunto a su robot, pero al menos estaba seguro que el otro obedecería.

Mientras tanto debía pensar en cómo contener a al intruso y cómo esconder una nave de gran tamaño de forma discreta. No podría meterla por la puerta principal, a menos que creará un rayo reductor para encoger la nave a un tamaño microscópico y… No, eso tomaría demasiado tiempo, necesitaba una solución rápida y efectiva. Quizá si iba a su laboratorio podía encontrar alguna herramienta… y como si de una revelación se tratase, una idea llegó a la mente del irken. ¡El laboratorio! Ahí podría esconderla, después de todo él y Dib había construido una sala subterránea para guardar una nave creada por ellos, allá abajo había el suficiente espacio para esconder una nave más pequeña como la que se había estacionado frente a su casa.

Bien, ya tenía un plan. Estaba a punto de ponerlo en acción cuando un humano joven exclamó:

—¡Oigan todos! ¡Vengan a ver esto! ¡Este perro verde sabe bailar el break dance!

De la nada todos los presentes acudieron al evento, a varias casas de la suya, Zim logró divisar a GIR disfrazado bailando antes de que una multitud de personas lo rodeara. Al menos había obedecido la orden que le dio.

Entonces ahora era turno de Zim de aprovechar el alboroto y ocultar esa nave irken de la vista de las personas, una vez más se comunicó con el dispositivo en su muñeca, aunque ahora se dirigió hacia la computadora.

—Computadora, abre las compuertas del subterráneo hangar número catorce.

La voz mecánica gruño quejándose, pero igual acató la demanda de su amo. El suelo tembló ligeramente y Zim esperó porque un agujero justo debajo de la nave apareciera, sin embargo, en lugar de eso, a varios metros alejados de ellos, pero en la misma calle, se abrió el piso haciendo que un auto distraído con el baile de GIR cayera dentro.

Zim murmuró un insulto en irken.

—Computadora, dije el hangar doce, no el catorce. Y no olvides aislar al intruso.

Por un momento, la computadora se debatió en sí corregir a su amo o no, lo que lo llevaría a una discusión sin fin, por lo que optó quedarse callado. Aunque no evitó suspirar de forma exasperada.

A diferencia de la vez anterior, el suelo se abrió a unos pocos metros, revelando un hueco oscuro. La nave al igual que el piso tembló, sólo que la primera fue succionada poco a poco mientras las compuertas se abrían. Al final se escuchó un sonido sordo indicando que el vehículo había tocado el fondo.

—Excelente, tal y como Zim lo planeo—festejó el irken en voz baja con una pose malévola. Ahora que el intruso estaba en su laboratorio podía rodear la nave con una barrera evitando así que escapara y podría comenzar su interrogatorio casi de inmediato.

Dio una última orden a su robot a través del comunicador, pero GIR estaba divirtiéndose tanto que hizo caso omiso. Igual Zim lo ignoró ya volvería con Dib más tarde, pues GIR era muy apegado a él, sobre todo desde que el humano le traía comida de varios lugares diferentes. En fin, ahora debía asegurarse que la amenaza había sido neutralizada con éxito, por lo que sin esperar un segundo más uso uno de los elevadores para bajar a su laboratorio.

Mientras tanto, miles de posibilidades cruzaron por su mente, quizá los Más Altos si habían enviado a alguien a exterminarlo por no cumplir su misión. Y es que Zim había fallado como invasor desde hace muchos años atrás, no sólo por fraternizar con el enemigo, sino por no reportarse durante mucho tiempo. La culpa de traicionar a su propio imperio había sido un problema durante tanto tiempo, pero el Dib lo había hecho razonar y la prueba final fue cuando llamó por última vez a sus líderes.

Era día de evaluación y como era costumbre, Zim se preparó para contactar a sus Más Altos e informarles de sus descubrimientos y hablar de su siguiente plan de conquista. La transmisión había sido enlazada de forma exitosa, ya que las dos ultima veces parecía haber tenido algunos problemas conectándose con la Inmensa, ni siquiera entraban sus llamadas. Fue entonces que decidió revisar, él mismo el sistema de llamadas de la nave principal infiltrándose de manera remota, pues por un segundo le preocupó que hubiera algún problema y ellos necesitarán la ayuda del asombroso Zim para arreglar los problemas de conectividad.

Por suerte, en ese momento estaba revisando la falla y su computadora lo estaba arreglando. Mientras tanto sus pensamientos viajaron a otro problema con el que estaba luchando internamente.

Su plan de unirse a su enemigo había funcionado con éxito y ahora tenía a un poderoso aliado. Al principio había querido engañarlo, pero conforme pasó el tiempo se dio cuenta del valioso recurso que representaba ser aliado del Dib, pues tenía acceso a su tecnología y era un recurso invaluable debido a su inteligencia, aunque no tan alta como la de él, claro. Sin embargo, dentro de su ser tenía un extraño presentimiento y no se debía únicamente a que no había podido contactar con sus líderes, sino que ese pacto con el humano estaba comenzando a afectar su juicio.

Por eso también esperaba que hablar con ellos pudiera reafirmar su verdadero objetivo y llevarse esos inmundos cosquilleos y sensaciones tranquilizadoras que el humano causaba en él. Quizá estaba siendo demasiado blando con el enemigo, aún si fuera parte del plan, y esa misma inseguridad y confusión estaban volviendo loco.

—Llamada enlazada con éxito—anunció la computadora y Zim sonrió satisfecho de su trabajo.

—Excelente, ponme en contacto con los Más Altos directamente.

—Entendido, amo.

Pronto podría volver a la normalidad, sólo unos minutos más.

No obstante, en lugar de aparecer en la pantalla la imagen de sus líderes había un fondo negro y vagamente se escuchaban unas voces. La mano de Zim viajó hasta donde se encontraba el volumen de su consola y aumentó el sonido para poder escuchar mejor.

—Es día de evaluación—comentó Rojo.

Púrpura se quejó en voz alta, aunque parecía que estaba comiendo, lo supuso por el sonido de la bolsa de papel y la voz amortiguada por la comida—. ¿De verdad tenemos que hacerlo? ¿No podemos dejarle el trabajo a alguien más?

—No entiendo por qué siempre te quejas, Pur, si siempre tenemos que hacerlo es parte de nuestras tareas. Al menos agradece que no tengamos que salir a la cabina principal para hacerlo y que podemos evaluar a los invasores desde nuestra cabina.

Zim escuchó que Púrpura volvía a quejarse, sin embargo, sonaba resignado.

—Bien, ¿quién sigue?

—Creo que Zim.

La expresión del nombrado se iluminó y estuvo a punto de hablar cuando Púrpura se adelantó.

—¿Qué? ¿Todavía cree que es un invasor? Creí que ya le habías dicho que no lo era.

—Oye, no me eches la responsabilidad, tú eres el que dijiste que se lo dijéramos ambos.

—Pero tú sabes cuánto odio a los enanos como él, al menos los otros son tolerables por ser obedientes, pero Zim es tu sabes… uno de esos inferiores.

—¿Defectuoso? —adivino Rojo despreocupado.

—Sí, ese, propongo que la próxima vez que llamé lo matemos o algo—comentó Púrpura burlesco y Rojo correspondió con una pequeña risa.

Zim no pudo contener jadear sorprendido, de inmediato se cubrió la boca para evitar ser escuchado, pero fue muy tarde.

—¿Qué fue eso? —indagó Púrpura—. ¿Hay alguien ahí?

El irken más bajo no espero ni un segundo y cortó de inmediato la transmisión con un botón, respiraba aceleradamente. Sus líderes lo querían muerto, él no era un invasor era un defectuoso. Aquellas palabras calaron en lo más profundo de su ser, mientras su mente daba vueltas llenándolo de ideas y recuerdos, se preguntó si todo sería verdad.

Tal vez era una broma de los Más Altos y ellos sabían que estaba escuchando, quiso convencerse, pero ni él mismo lo creía.

Sus líderes, su imperio, su raza. Aquellos que él idolatró y fue leal, lo odiaban e incluso deseaban su muerte.

Aunque si lo pensaba bien, no los culpables, los defectuosos eran lo peor de su sociedad. Eran amenazas directas al imperio que debían ser eliminadas lo antes posible, así que, si en verdad era un defectuoso, muchas cosas durante su existencia tendrían sentido.

La misión falsa, el no haber sido invitado a la asignación de planetas, las palabras de Tak sobre su falla, el juicio y la poca capacidad de conquistar una bola de tierra.

No le quedaba nada y él no era nada. No era más que un espacio de aire que debería haber sido eliminado esa vez por los mismos Cerebros Control.

Simplemente no debió existir

Zim sacudió su cabeza intentando olvidar esos tenebrosos recuerdos que lo atormentaron por mucho tiempo, aun podía recordar el vacío en su pecho y lo decaído que se sintió su cuerpo sin motivación durante un largo lapso que duró semanas. Paso días enteros sin querer moverse siquiera del sofá, hundido en su propia masa de miseria y ruina.

Aún recordaba que uno de esos días, mientras su mente estaba nublada por los constantes pensamientos sobre su estatus como defectuoso y todo lo que su gente pensaba de él, pensó por un instante en usar ese botón, el mecanismo que activaba la autodestrucción. Por un momento se sintió de vuelta a ese recuerdo, en donde miraba fijamente el botón de color rojo, convenciéndose de que era lo mejor, para todos. Estuvo a segundos de presionarlo sino fuera porque fue interrumpido por el Dib.

A pesar de haber estado en esa etapa, totalmente abatido, Dib mantuvo su alianza y lo visitaba frecuentemente, sin embargo, se suponía que ese día saldría de la ciudad por un tiempo, ya que su padre había organizado un tour en secreto para que Dib fuera de visita una universidad prestigiosa que se enfocaba en la ciencia real, a la que su padre lo iba a inscribir cuando se graduara de la escuela superior. Aunque Dib se negó varias veces, al final aceptó contra su voluntad. Por esa y otras razones, Zim creyó que nadie se daría cuenta si desaparecía, después de todo su misión falló, así que no había razón para no presionar el botón, ¿cierto?

Eso es lo que pensó, pero Dib llegó en el momento justo para detenerlo de cometer la anulación de su propia existencia. Después de eso hubo un punto quiebre en su relación en la que las cosas no volverían a ser como antes, pues Dib no se despegó de su lado, y aunque prácticamente se la pasaba con él, nunca hizo permanente su residencia en su base. Por años Zim se preguntó cuál sería la razón, pero finalmente después de seis largos años, Dib aceptó vivir con él.

Una sonrisa involuntaria apareció en su rostro mientras caminaba por el pasillo hacia el hangar subterráneo número doce, la cual borró al encontrarse en la entrada. No mostraría piedad contra su propia especie, aquella que lo traicionó y desterró, mucho menos permitiría que dañaran a su humano.

Debido a que estaban bajo tierra no había demasiada iluminación, lo único que le permitía ver eran las múltiples luces a su alrededor, principalmente apuntando hacia la nave.

Zim caminó con paso confiado y seguro, sin mostrar ni una apertura o debilidad que el intruso pudiera aprovechar. Aunque había una barrera de protección entre ellos, no les daría el gusto ver alguna flaqueza.

Le dio una vuelta a la máquina y la analizó detenidamente. A juzgar por el modelo era un crucero Voot sin duda, sólo que era diferente al propio, quizá más obsoleto, no podría decirlo con seguridad porque esos modelos fueron desechados casi de inmediato debido a sus incontables fallos. Fue fabricado en una época difícil en la que los Vortianos se unieron a ellos y experimentaron combinando su tecnología, muchos de ellos eran rebeldes encubiertos que sabotearon incontables naves, todas fueron removidas de la armada y aisladas. Quizá ésta era una de esas, eso explicaría el aterrizaje, pero no decía mucho de su conductor.

Por fin llegó a la cabina el humo estaba disipándose más, por lo que claramente vio una figura en el asiento conductor, sacó su arma, la cual había tomado antes de bajar al laboratorio y apuntó al individuo.

—Yo, el asombroso Zim, te ordeno que te identifiques—exigió, escucho un par de toses antes de que el humo revelara la identidad del irken antes de que pudiera siquiera responderle—. No puede ser cierto...

—Zim, baja el arma de inmediato—respondió la voz, aunque siguió tosiendo un par de veces.

Zim retrocedió y los recuerdos volvieron a su mente, las voces, la conversación de su muerte. ¡Los mismísimos Más Altos habían llegado a matarlo! Su cuerpo se quedó inmóvil y el miedo le impidió hablar, estaba demasiado inmerso en el vacío y el dolor del pasado como para responder. Sus instintos le gritaban que corriera, que escapara, tomara a GIR y Dib y huyera lo antes posible, pero al mismo tiempo, ese profundo código en su PAK le ordenaba que no lo hiciera, que ellos eran sus líderes y que no le harían daño.

—¿Acaso no me escuchaste, Zim? Te di una orden—continuó hablando el irken más alto. A su lado, se escuchó otra serie de tos, y los ojos de Zim se dirigieron al asiento del copiloto. El terror y el odio se multiplicó al ver que se trataba del co-líder del Imperio irken.

—No, no, no—comenzó negando su realidad y llevó las manos a su cabeza—. Esto no es real, no es real.

—Oh, claro que es real, Zim. Somos tus Más Altos y por eso debes obedecernos, ¿entiendes?

El PAK de Zim zumbó confundido, entrando en conflicto sobre analizar todas las emociones que estaba procesando en ese mismo instante.

—¿Qué le pasa? ¿Siempre fue así de estúpido? —comentó cínicamente Púrpura, ya recuperado.

—Púrpura—regañó Rojo con una voz calmada—. Zim, tienes que sacarnos de esta barrera de protección y ofrecernos tu tecnología, será algo temporal, lo aseguro. Hazlo por el bien del imperio.

Ante la mención de esa última palabra algo en Zim se rompió en el interior.

—¡¿Imperio?! ¡¿Cuál imperio?! ¡Oh, ya sé, hablan del imperio que traicionó a Zim! ¡No sólo quieren matarme, sino que también quieren utilizar a Zim! —. De nuevo alzó el arma y apuntó al irken más cercano.

La expresión de Rojo reflejó sorpresa, probablemente no sabían que él sabía la verdad. Pero siempre tuvieron la razón, él era un defectuoso y por esa razón se le complicaba controlar sus emociones, siempre fue demasiado intenso en cualquier polaridad ya fuera emocionado por completar un plan planeando hasta el mínimo detalle hasta estar decaído por largos periodos de tiempo.

Necesitaba del Dib, y lo necesitaba ahora. Sintió que sus manos comenzaron a temblar, pero se negó a dejar que ellos ganaran. Al menos podría destruirlos antes de que lo destruyeran a él, porque una vez que el Imperio se enterara de la más alta traición a los irkens, Zim no tendría ni siquiera el perdón de los Cerebros Control.

—Zim, baja el arma—habló Rojo con una voz seria—. No te mataremos, te lo puedo asegurar.

No podía creerles, estaban llenos de mentiras, siempre mintiendo, sobre todo. No hacían más que aprovecharse de su altura para sentirse superior a todos. No debía escucharlos, no debía…

"Todos merecemos una segunda oportunidad, Zim".

Las palabras del Dib hicieron eco en su mente cuando recordó esa vez que evitó que presionara el botón de autodestrucción. Zim se había sentido tan perdido, agotado y vencido por todo que no sentía que debería existir, y, sin embargo, Dib le dijo que podía tener otra oportunidad, que podría descubrir algo en el futuro, pero para eso debía mantenerse con vida.

Tal vez, sólo tal vez, debía permitirles a sus ex líderes que explicaran la razón de por qué estaban ahí, o al menos saber sus intenciones hacia él.

Suspiró resignado y bajó el arma, pero no fue tan lejos como para guardarla, aún tenía que mantener la guardia alta.

—Pueden hablar.

—¿Pueden? ¿Te crees superior a no-? —comenzó Púrpura indignado, pero Rojo alzó un brazo y lo detuvo.

—Lo haremos.


Ahora vamos con el capítulo. Para empezar quiero decir que hay una tipo referencia hacia mi otro fic "Arma Mortal" cuando Zim menciona que su plan de hacerse amigo de Dib podría traerle ventajas, esto es porque en algun momento se me ocurrió hacer este fic y otros dos (Un ZaDr y un TaGr) parte de una misma saga. Tipo cada fic se concentra en su propia ship y su trama individual pero alguna forma estan conectados en el mismo universo. Me la pensé, pero no creo hacerlo porque tendría que hacer muchos cambios XD
Aun así veré si lo hago. Luego está el tema de que me enfoque mas en Zim y sus traumas sobre su estado defectuoso y su pasado con Dib, lo cual me parece escencial porque no soy de las que simplmente junta Dib con Zim porque si, sino porque hay una historia detrás de ellos, y me agrada la idea de que Dib tenga una influencia más o menos positiva en él.

Bueno, eso es todo por ahora, sólo diré que... ¡Dib hará aparición pronto!

Mis agradecimientos sinceros a Yin Yang and Matter Hatter y eltioRob95, por dejarme reviews en los dos capítulos anteriores ;u;

Listo, ahora vayan a bañar a sus pollos. ¡Gracias por leer y nos estamos leyendo!