Esperó a que la luz se hiciera verde moviendo sus dedos sobre el volante, no podía esperar volver a casa. Suspiró, sin darse cuenta. Casa. Al fin un lugar al cual llamarlo su verdadero hogar, y lo más sorprendente era que hace muchos años atrás jamás pensó que algo así pasaría. Zim y él, viviendo juntos; era tan irreal y al mismo tiempo tan predecible. Cuando Zim se acercó a él con la intención de crear una amistad, o una "alianza" como Zim le llamaba, no pudo evitar dudar de su veracidad.
Al principio de su relación medianamente amistosa desconfió durante semanas, hasta que se dignó a aceptar la compañía del irken, de igual manera se mantuvo con la guardia alta, porque con Zim no se sabía que esperar. Sin embargo, durante sus primeros meses como "amigos", se sintió confundido, pues el irken no intentó conquistar la Tierra, y eso era extraño. Ese no era el Zim que conocía, pues en aquellas primeras etapas el alíen se comportaba en un uno parametros medianamente normales, quitando el hecho de su escandalosa personalidad y excéntrica actitud hacia las relaciones en general, pero eso era algo común.
Lentamente Zim se las arregló para pasar algunos muros e incluso un par de veces logró bajar sus defensas, como cuando conversaban sobre el espacio, la tecnología o alguna rama de la ingeniería en la que ambos estaban interesados. Le sorprendió ver con la facilidad con la que Zim entró en su círculo de amistades, a pesar de todo el daño en el pasado con el que quedaron secuelas, con el tiempo comprendió mejor las acciones del alíen… el miedo oculto en sus ojos de ser rechazado, y la inseguridad que lo empujaba a probar quien era.
Justo como él.
Las similitudes entre ellos eran extraordinarias y se hicieron más evidentes con el pasar del tiempo. A pesar de eso, no todo era color de rosa, él y Zim aún tenían sus diferencias e incluso pelearon incontables veces, especialmente durante "las etapas oscuras" del alíen, donde Zim se cerraba en su propio mundo y se distanciaba de él. Dib tenía que aceptar que en esa época aún era demasiado joven y hormonal, así que tampoco comprendía mucho sus propias emociones, mucho menos la intolerable actitud del irken.
Y cuando al fin había alcanzado cierta estabilidad en su vida, su padre llegó un día con tal inesperado anuncio: Había sido inscripto a una universidad al otro lado del país, la mejor en ciencias, y estudiaría ahí para luego tomar formalmente su puesto de heredero en la compañía Membrana.
Fue un gran golpe en su vida, sobretodo porque su padre había decidido usar la carta de "yo sé que es lo mejor para ti hijo y ya es hora de que dejes esas tonterías paranormales de lado". Ni siquiera intenó escucharlo cuando le dijo que se negaba, porque no era lo que quería, entrar en un lugar que ni siquiera tenía su carrera soñada. Por supuesto que se negó a ir y hubo una discusión, pero había tantas cosas en su cabeza, entre ellas la situación tensa con Zim y su futuro incierto, que terminó aceptando sólo para tomarse un descanso y hacerle un favor al alíen para darle un tiempo a solas como tanto había estado insistiendo.
Todos ganarían algo, él complacería a su padre con la condición de que lo deje cursar una doble carrera, siendo lo paranormal su segundo campo y astronomía el primero. No era exactamente la ciencia que quería su padre, pero al menos lo convenció de asistir a la universidad a la que lo inscribió.
Se preguntó en ese entonces si Zim estaba alegre con su decisión. Recordaba con claridad que Zim estaba tenso desde que se enteró de la noticia y se negó a hablar con Dib desde entonces. Como días antes Zim había estado estresado y probablemente quería aislarse para trabajar en sus proyectos, Dib cumplió su palabra. Sin embargo, una sensación de intranquilidad lo estuvo consumiendo lentamente todo ese tiempo, por lo que decidió checar al alíen una última vez y despedirse adecuadamente.
Tuvo que admitir que sonaba como algo peligroso, es decir, Zim se había pasado sabe cuántos días dentro de hogar haciendo quién sabe qué como resultado de una de sus etapas oscuras. Una parte de Dib quería creer que era porque estaba haciendo un malvado plan, pero había pasado tanto desde el último que sonaba tan improbable que su viejo yo estaría atónito de ver cuánto había cambiado su relación con Zim y la del mismo irken hacia todo lo demás.
Ese día, al llegar a la base de Zim no tocó la puerta, ni los gnomos reaccionaron, lo cual era bueno porque no tenía humor de pelear con estos si es que al alíen se le ocurría activarlos. Lo que menos quería era alertar a Zim. Por suerte, GIR estaba acostumbrado a su presencia por lo que fue sencillo obtener el acceso a la casa, pero no fue de mucha ayuda para descubrir el paradero de Zim.
Por lo que Dib optó por la opción más obvia y usó una de las entradas para bajar al laboratorio subterráneo, donde probablemente estaba el irken.
La sensación de intranquilidad seguía presente, y claramente no disminuyó al ver lo descuidado que estaba el lugar. Las alarmas estaban todas desactivadas y la seguridad era pésima, intentó hablar con la computadora, pero ésta no respondió.
No había visto a Zim en el piso superior y sabía que estaban graduados así que no tenía porqué salir, y si lo hacia llevaría a GIR, por lo que ir abajo era la única opción razonable. Buscó por los pasillos y algunas habitaciones, extrañamente tenía que abrir todas las puertas con códigos manuales que afortunadamente aún recordaba.
No fue hasta la quinta puerta que se encontró con Zim, lo vio de pie frente a una gran pantalla, la cual le recordaba a la que estaba en la sala, aunque ésta era más grande y debajo yacía una consola con varios controles. La pantalla estaba en negro, indicando que estaba apagada, pero Zim no hizo movimiento alguno en todo momento, ni siquiera cuando Dib se acercó.
El otro parecía estar en alguna clase de trance, perdido en sus pensamientos, si bien se había vuelto algo común ver que Zim tuviera esos lapsos en las últimas semanas, igual le extrañó la forma en que Zim lucia.
Dib se sintió preocupado porque el otro reaccionara escandalizado al entrar sin permiso, pero esa falta de respuesta era aún más escalofriante.
—Oye, Zim, ¿por qué tu computadora no responde? ¿Está averiada?—intentó comenzar, inseguro de qué decir en primer lugar. Todo le daba un mal presentimiento, pero tampoco era como si supiera cómo debería empezar a despedirse.
No hubo respuesta.
Qué extraño, pensó Dib, quizá no me escuchó…
—¿Zim-?
Dib dio un paso hacia atrás como acto reflejo cuando vio el mínimo movimiento en Zim, quien levantó su muñeca frente a sí mismo de forma extraña, casi robótica, con la mirada en algún otro punto de la habitación. El miedo repentino se derritió y se convirtió en desconcierto puro. Se vio atrapado por los orbes magentas de Zim, los cuales carecían de brillo. Lo analizó más a detalle observando su postura, tensa, así como su expresión carente de emoción.
—¿Zim?
Intentó llamar una vez más, pero al igual que antes no obtuvo una reacción, al menos ninguna que fuera verbal, pues inesperadamente en el antebrazo de Zim se abrió una compuerta, la cual era parte de su guante. Dib dio un pequeño sobresalto, esperando que saliera alguna clase de arma o artefacto alienígena, pero se relajó cuando nada de eso apareció en los siguientes segundos.
—¿Zim, qué estás…?
Por primera vez desde que llegó, Zim habló, aún si fuera un murmullo bajo. Dib se acercó para entender mejor y su mente no pudo creer lo que escuchaba.
—Defectuoso. Mi existencia es nula. Zim no debió haber existido. Zim no tiene honor. La destrucción es la solución.
—¿Pero qué...?
La mano izquierda de Zim, que había permanecido inmóvil se alzó de golpe y se dirigió a un botón en los comandos de su antebrazo. Sin saber bien la razón, Dib actuó por instinto e ignorando el temor de que pudiera ser una arma, detuvo el brazo del irken. Fue un milagro, pues Zim era considerablemente fuerte y después de forcejear un poco cerró la compuerta de su guante al mismo tiempo que ambos cayeron al suelo.
Con la respiración agitada por su pelea y el miedo a lo que fuera a pasar si permitía que Zim presionara ese botón, Dib se permitió relajarse. No tenía idea de que acababa de pasar, pero "destruccion" no sonaba agradable. Mientras tanto, Zim al fin pareció reaccionar al parpadear un par de veces antes de dirigir su mirada hacia Dib y fruncir el ceño.
—¡¿Quién te ha dejado pasar, sucio humano?! ¡No tienes permitido entrar al laboratorio de Zim!
Dib se sintió ligeramente más cómodo con esa respuesta pues era algo a lo que sí sabía cómo responder, y sin embargo, simplemente se limitó a levantarse sacudiendo su ropa en el proceso. El terror y la adrenalina momentánea seguían en su sistema, pero era capaz de buscar respuestas.
—La pregunta aquí Zim es: ¿qué ocurrió?
Zim parpadeó un par de veces procesando lo que pasó, para luego bajar la vista y fruncir el ceño, al parecer sabía perfectamente a qué se refería, más por alguna razón se negaba a dar más información. Eso hacía que la preocupación y la curiosidad en Dib no disminuyeran ni un poco/en absoluto.
—No entiendo a qué te refieres—dijo el alíen, reticente, negándose a dar más información de la que debía. Y Dib decidió tocar directamente el tema, arriesgándose a que el otro se cerrara.
—Hablo de ese botón—señaló suavemente en un murmullo. Sintiendo que la ansiedad regresaba, ese presentimiento que sintió al llegar se intensificó, pero para no alarmar al otro se obligó a permanecer tranquilo—. El que está en tu antebrazo, ¿qué es lo que hace?
Los labios de Zim se juntaron en una línea, rehusándose a responder.
Dib abrió ligeramente sus ojos, sorprendido por tal reacción, para este punto Zim estaría negándose vehemente, exclamando que eran mentiras, sucias mentiras mientras intentaba sacarlo del lugar. Pero nada de eso ocurrió, sino que Zim bajó la vista hacia su brazo y Dib sintió una punzada en su pecho al ver al alíen tan derrotado por primera vez.
Por supuesto que lo había visto decaído un par de veces antes, a pesar de ello, jamás lo había visto tan vulnerable. Entonces, su mente recordó la sed de aprobación del contrario, y su lado empático salió a la luz. Después de todo, no podía negar que Zim y él tenían alguna clase de amistad.
Dib vaciló por unos momentos y luego estiró su brazo ofreciendo su mano hacia el alíen, quien lo miró confundido.
—Vamos, te ayudaré—terminó diciendo, no podía negar que se sentía intranquilo, sin saber cómo podría reaccionar el otro. Si analizaba todo con más atención y si Zim fuera un humano, Dib se atrevería a decir que el irken estaba en alguno estado que se asimilaba a la depresión. Cuando lo puso de esa forma, muchas cosas cobraron sentido—. Quiero hablar y que me digas la verdad.
—Zim no…—comenzó diciendo, más calló al ver la mirada incrédula de Dib y aceptó su invitación para ayudarle—. No te entiendo, humano. Se supone que debes odiarme, que te irías lejos y me dejarías. Detener mi autodestrucción no era parte de nuestro trato.
—Auto-¡¿qué?! ¡¿Ibas a destruirte?! ¿Co-? No. ¡¿Por qué?! Definitivamente ese no eres tu.
Dib se sintió alarmado por lo que escuchó, creyó que Zim era muchas cosas, pero no un suicida. Es decir, el ego del irken era enorme, entonces, ¿qué lo había llevado a tomar siquiera esa decisión?
—Creí que sabías del botón de autodestrucción. Los invasores tenemos uno en caso de que nuestra misión se vea comprometida, eso con la intención de proteger los secretos del imperio.
¿Tan lejos llegaba el imperio irken tratando a sus habitantes como desechables?
Un escalofrío lo recorrió al recordar ese oscuro pasado, saber que alguien tan confiado como Zim podía ser destruido de esa forma psicológica demostraba lo jodida que estaba la sociedad irken.. Era retorcido como alguien podía marginar y degradar a su propia especie de formas extremas, es decir, no es como si los humanos fueran mejores en ese aspecto, las incontables guerras y genocidios eran prueba suficiente de ello y, aunque había evidencia de marginación extrema, era diferente con los irkens. Ellos estaban programados y entrenados para obedecer, ser leales y destructivos hacia otras especies, así que no es como si tuvieran libre albedrío para poder superarlo si quisieran. No tenían muchas opciones.
Lo peor era cuando no eran capaz de cumplir las expectativas básicas, ya que automáticamente los convertían en un defectuosos, o al menos esa fue la explicación que le dio Zim.
Sin duda era aterrador. En parte le alegraba haber llegado ese día a tiempo y poder detener al irken, ya que con el paso del tiempo entendió que no quisiera perder al único ser en todo el universo que lo comprendía. Especialmente no cuando terminó enamorándose de él. Con su actitud excéntrica, inteligencia y astucia, Zim podría ya haber conquistado el universo, aunque ahora esas ideas no estaban en sus planes cercanos.
Dib sonrió dando vuelta a la ya conocida calle donde al final se encontraba la base que compartía con Zim. Sintió un sentimiento cálido en su estómago el cual le obligó a sonreír aún más al pensar en su estúpido, pero adorable, novio alienígena. Esa noche ambos irían a acampar al bosque para investigar nueva evidencia de una variación de Pie Grande, la cual recientemente había encontrado en internet, entre blogs y archivos, había visto una que otra foto borrosa. Estaba seguro de que eran reales, pues el mismo verificó su veracidad, aún así, era mejor si él mismo buscaba su propia evidencia.
Repasó mentalmente la lista de cosas que llevaría, entre ellas su nuevo equipo de grabación, incluyendo numerosos aparatos para ver en la oscuridad, lectores térmicos y grabadoras de alta calidad. Además, era el momento perfecto para que él y Zim pasaran algún tiempo juntos, sin GIR, ni minimoose presentes. Aunque el segundo parecía más discreto y se mantenía ocupado, GIR era un caso aparte, era totalmente inoportuno y aparecía de la nada en donde sea. Se preguntaba si era buena idea haberse mudado con Zim teniendo al robot en casa, no es como si tuviera otra opción de todas formas. En primera, Gaz había sido rápida al encontrar alguien que rentara su habitación apenas le contó sobre el plan que tenía de vivir con Zim. No sabía cómo era que su hermana había conseguido que alguien viviera en esa casa tan rápido, por su parte no conocía bien a la persona, pero su hermana parecía cómoda con ella.
Se veía como una chica decente, algo callada y seria. No lucía como si fuera buena haciendo amigos, pero quizás compartía muchas similitudes con su hermana en ese caso, de todos modos estaría al pendiente de Gaz desde la base de Zim con una cámara que instaló en la sala de estar. Zim había confesado tener varias en el pasado con la intención de vigilarlo, tampoco es como si lo culpara cuando él mismo hacía eso también. Sólo vigilaría a la chica nueva hasta asegurarse que no sería peligro alguno, hasta entonces cuidaría de su hermana, aun sabiendo que Gaz era perfectamente capaz de cuidarse por sí misma, no podía evitar tener ese lado protector por ella.
Se relajó apenas sus pies caminaron por la senda que llevaba a la puerta de la base de Zim, o más bien, de su nuevo hogar. Unos arreglos más y la fachada se veía decente, quizá podría convencer a Zim de remodelar el lugar… Si, luego haría eso, por el momento quería llegar descansar un par de horas y luego emprender un viaje de una hora en auto hasta su lugar de destino junto con Zim.
Una sonrisa cálida apareció en su rostro y se dispuso a abrir la puerta.
—¡Zim, ya llegué, ¿está todo-?
Sus palabras murieron a medio enunciado, atorados en su garganta, mientras a su mente llegaba de inmediato los recuerdos de donde vio esas figuras anteriormente, junto con los recuerdos de Zim totalmente destruido emocionalmente. Nunca esperó volver a casa y encontrarse con tres pares de ojos alienígenas observándolo y mucho menos que dos pares fueran tan familiares y ajenos al mismo tiempo.
Uffas, ¿creyeron que había hecho la muricion? Pues no, es sólo que tengo una ligeraGRAN obseción nueva con las novelas chinas y pues me han llegado ideas no sólo para fics de esas novelas sino para esta novela! Asjsakijs, agregaré más headcanons de los que primeramente pense y quizá me extienda, pero vale la pena ;;
En estos primeros capítulos estoy presentando la relación de Zim y Dib como consolidada, lo que luego explicaría porque son tan cercanos y me saltaría el rollo de unirlos cuando o sea, ellos dos parecen hasta casados, ajskjsa. Me enfocaré, como verán más adelante, en Rojo y Pur, y tambien como dije, en los headcanons de la cultura irken e incluso vortiana. Pero no revelaré más sino que guardaré las sorpresas para después, jiji.
En fin, eso es todo por ahora, no se cuando publicaré la próxima actualización. ¿Cómo reaccionaran los Más Altos ante Dib y viceversa? Quien sabe -emojideojitos-
Agradezco de corazón sus comentarios y procedo a responderlos.
RossSR - Gracias, igual espero continuarlo(?)
Alizer -
Asjskjs, gracias por el cumplido, igual entiendo el sentimiento. Sólo rezo a los dioses celestiales(?) por que eso no me pase con este fic :c
x-Chappy-x - Ay no sé sobre eso, no soy faaaan de los roles definidos, pero quizá más adelante su dinamica sea de su agrado UwU
Yin Yang and Matter Hatter - AAAA, agradezco y aprecio que tomes tiempo para leer mi fic y dejes un comentario tan bonito. Espero traer más comedia también uwu
¡Gracias por leerme! Y agradecimientos especiales a Barby por corregirme ;u;
